Declaimer: Los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer. Pero la trama es completamente de mi autoría. A casi 10 años de haber sido publicada por primera vez, regresa mejorada.

Gracias a mi beta Andrea y mis prelectoras: Ericastelo, y mi hermanita Ta-Cullen por ayudarme a acomodar las ideas.


11.- Caos

— Cariño, ¿estás bien? — Se enzarzó Renee sobre ella empujando a Edward.

Bella cerró los ojos frunciendo el rostro, un dolor punzante en la cabeza le lastimaba y ver a su madre tan cerca le molestó, con dificultad consiguió levantar las manos que parecían de roca sólida para apartar a su madre.

— Estará bien, solo necesita un poco de espacio. — Apuntó Edward apartando a Renee de Bella. Volviendo a tomar el pulso se dirigió a Bella: — No te levantes, mantente ahí por un momento.

Solo asintió y cerró los ojos rogando porque el cuarto dejara de dar vueltas. Renee sin saber que hacer dijo que iría por su esposo. Edward asintió tecleando rápidamente en el móvil, esperaba que su padre viera en seguida el mensaje. El color en el rostro de Bella estaba volviendo y la notó abrir los ojos enfocándolo.

— ¿Puedes sentarte? — Le preguntó y la ayudó a hacerlo, se dirigió al chico que continuaba ahí y le pidió llevara una bebida dulce.

Carlisle llegó junto con el mesero y con la mirada le preguntó a su hijo que ocurría, al ver que señalaba a Bella y que continuaba sentada con la vista baja supo que algo no andaba bien del todo.

— Bébelo — le dijo Edward poniendo la bebida delante de Bella, quién arrugó la nariz y negó. — No es una petición.

Ante aquel tonó Bella levantó el rostro molesta por la impertinencia. Carlisle se acercó a su hijo quitándole la bebida de la mano y sentándose junto a la chica.

— ¿Puedes beberlo?, por favor, Isabella. — Pidió Carlisle, ante esa petición y un tanto avergonzada Bella accedió y dio un sorbo pequeño, frunciendo la nariz ante el sabor demasiado dulce. — ¿Puedo saber qué ocurre en realidad?

— Se desmayó, y ambos sabemos que no es la primera vez — sentenció Edward, ese comentario le dejó saber a ella que Esme había hablado de lo ocurrido.

— Debe de ser el estrés — intentó excusarse.

Edward sonrió sarcástico y negó con vehemencia.

— ¡¿Qué es entonces?! — Le cuestionó Bella levantándose molesta y encarándolo.

Edward no se amedrentó y le hizo frente manteniendo una distancia prudente e ignorando a Carlisle que le pedía detenerse.

— Inanición ¿Cuándo fue la última vez que comiste? — Le preguntó acercándose y colocando una mano en su mejilla tiró levemente de la mejilla para poder observar la parte interna de sus ojos descubriendo lo que ya intuía. — Un análisis sanguíneo solo nos confirmaría anemia y quien sabe cuántas cosas más.

Bella lo empujó y un escalofrío la recorrió.

— No soy experto en estos casos, pero puedo reconocer un trastorno.

— Edward — lo llamó Carlisle en tonó de advertencia, entendía que su hijo podía tener razón, pero no era la forma ni mucho menos en lugar para encararla.

— Estoy casi seguro que estamos frente a un cuadro de anorexia. — El rostro de Bella no hizo más que confirmar sus sospechas.

Las voces fuera de la habitación la hicieron palidecer, Carlisle le dejó saber a Edward en un tono de advertencia que él se encargaría de manejar la situación. Charlie entró seguido de su esposa, esta envolvió en sus brazos a su hija murmurando lo preocupada que estaba y si realmente estaba bien, pero en su mirada Bella notaba el enojo por lo sucedido.

— Ya está mejor, pero me gustaría verla el lunes en el hospital para un chequeo.

— No creo que sea necesario — intervino Bella.

— Lo es Isabella. Por lo que sé, es la segunda en menos de tres días. Quiero descartar algún problema serio.

— ¿Segunda? ¿Cuándo ocurrió? — Demandó saber Charlie contrariado por no estar al tanto de eso. Vio primero a su hija que no lo miraba, y luego a Renee quien se acercó a él tomándolo del brazo.

— Tuvo un mareo en la tienda el día que estuvimos de compras, pero…

— Fue un desmayo como tal — corrigió Carlisle — eso fue lo que me comentó mi esposa que estuvo en el sitio cuando ocurrió.

— No mencionaste nada de esto — le reprochó por lo bajo a su esposa, luego se acercó a Bella. — ¿te encuentras bien o prefieras marcharte a casa?

— No es nada, se está exagerando — repuso incómoda por la cercanía y la preocupación que parecía tan genuina en su padre.

— Muy bien, pero ahí estará el lunes para los estudios necesarios. — Sentenció Charlie con mirada severa, al menos eso tranquilizó a Edward.

— Si ya está todo bien, creo que deberíamos volver o la gente comenzara a murmurar. — pidió Renee

Padre e hijo no pudieron evitar mirarse entre sí, el comentario dejaba entrever lo relevante para que era para Renee. Bella no dijo una palabra y salió de la habitación, Charlie les agradeció por la ayuda y salió detrás de su hija junto a su esposa.

Al regresar a la mesa, Esme no pudo evitar evaluar a Bella y no hizo ningún comentario. Por su parte Renee mintió diciendo un pequeño percance, pero nada de relevancia, que lo único por lo que debían de preocuparse en ese momento era por disfrutar de la velada. Edward se sentó justo frente a Bella y no dejaba de observarla, ese escudriño la estaba poniendo de los nervios, así que cuando una mano tocó su hombro la hizo saltar y al levantar la vista se encontró con Demetri, ella le pidió con un movimiento de labios que la sacara de ahí y él le pidió bailar.

Los dos en medio de la pista entre unas cuantas parejas se movían al ritmo. Bella lo obligó a mantenerla de espaldas a su mesa. — Es extraño como soy a quien más ignoras, pero la mayoría de las veces soy yo el único que te puede ayudar.

— No eres precisamente el único, pero resulta que eres el que siempre aparece.

— ¿Dices que soy usado solo por conveniente? — Preguntó irritado a lo que ella se encogió de hombros. Hizo amago de separarse, pero Bella se apretó más a él.

— No hagas una escena, ¿Dónde quedaría tu apellido si me dejas a la mitad de la pista? ¿Qué dirían tus padres? — Cuestionó usando lo que los retenía.

Él la giró con más fuerza de la necesario y la dejó de frente a su mesa, sus ojos se encontraron con unos verdes.

— Estás demasiado acostumbrada a salirte con la tuya, pero no siempre será así — le dijo apenas moviendo los labios sin dejar entrever abiertamente su molestia. — Te gusta sentirte superior a los demás, pero te niegas a ver que eres una de nosotros, en todos los sentidos.

— No soy como tú, yo no me conformo con migajas, tengo ambiciones y retos personales que debo de cumplir.

— ¿Me estás diciendo que me conformo con cualquier cosa? — Preguntó enarcando una ceja.

— Lo haces, Demetri, y en todos los aspectos — su tonó fue de burla, Demetri estaba perdiendo la paciencia.

— Sabes que no es verdad, de ser de esa clase de hombres no hubieras estado en mi cama.

— No es el lugar ni el momento para hablar de ello, pero déjame recordarte que sucedió porque yo lo quise. No te has preguntado ¿Por qué?, te has detenido a pensar que tal vez solo fuiste un remplazo, que al estar contigo en realidad imaginaba estar con alguien más. De nuevo fue algo conveniente, el chico dispuesto y desechable — le dijo sonriendo al tiempo que su rostro se ponía rígido y su agarre se volvía más fuerte.

— Date cuenta, Isabella que no eres la gran cosa, tu apellido es lo único que te da poder, en el fondo eres igual que las demás chicas. — Intentó apartarse pero le fue imposible, solo consiguió que sonriera y la apretara más contra él. — No puedes irte en mitad de la pieza, ¿Qué dirán tus padres? — Utilizó sus mismas palabras. — Imagina que dirá Charlie al enterarse quien es en realidad su minita de oro.

Isabella lo miró con dureza, Demetri estaba herido y estaba utilizando las cartas a su disposición. Intentó encajar sus uñas en la mano de él, pero este fue más rápido y apretó un poco más para evitarlo y cuidando de no hacer suficiente daño que delatar lo que ocurría entre ellos.

— Ni lo intentes, mejor muestra la mejor de tus sonrisas, ambos sabemos que eres la reina de las apariencias.

— Ups, lo siento, ¿te dolió? — Se disculpó con una enorme sonrisa, dejándole claro que el que su tacón se encajara en su pie fue totalmente intencional.

— Estás jugando con fuego — gruñó sin dejar escapar un alarido

— No me amenaces.

— No es una amenaza, solo te muestro donde te encuentras. — Le murmuró al oído. — Sigue insultándome y no solo tu padre conocerá a la chica que se acostó conmigo, y con varios más en salidas de fin de semana y si eso no fuera suficiente, aquella que disfruta de ciertas sustancias estimulantes… no juegues conmigo — la sonrisa petulante la estaba haciendo desear quitársela de un golpe.

Contrario a lo esperaba, Bella se acercó más a él dejando sus rostros unidos por las mejillas de tal manera que el susurro no fuera percibido.

— La victoria de esta batalla puede ser tuya, pero te aseguro que en la guerra te voy a destrozar y lo voy a disfrutar — sentenció al final dándole un beso en la mejilla con una sonrisa abierta, la canción terminó y ella se apartó. — Necesito algo de beber.

Lo cogió del brazo y lo empujó a la mesa en donde estaban sus amigos, se dejó caer con delicadeza junto a Jessica, quien no pudo reprimir una mirada curiosa lanzando una pregunta que no pudo entender a lo que bufando la soltó por lo bajo.

— ¿Ahora disfrutas bailar con Demetri?

— No eres muy observadora, Jess — fue la respuesta antes de girarse y ponerse a conversar con Tyler, dejándola contrariada.

Al terminar su bebida, Demetri le quitó el vaso de las manos dejándolo sobre la mesa antes de anunciar que seguirían bailando. Una nueva canción comenzaba y Jessica dejó escapar un chillido tirando del brazo de Mike asegurando que amaba esa canción, por lo que él no tuvo más alternativa que levantarse y conducirla al interior de la pista.

Bella se vio envuelta de nuevo en los brazos de Demetri que aprovechaba cualquier ocasión para pegarla más a su cuerpo, se inclinaba para murmurarle cosas al oído y su mano apoyada en su espalda distraídamente bajaba cada vez más y luego volvía a subir.

— La mirada de tus amiguitos no tiene precio, están furiosos — apuntó divertido girándola para que ella lo viera y efectivamente, Edward y Emmett no ocultaban su molestia.

— No son mis amigos.

— Perdedores, creen que tienen una oportunidad — se burló ganándose una mirada fría — ¿Te estás liando con ambos? — Preguntó al tiempo que besaba su hombro y una sonrisa de autosuficiencia apareció. — Ya supe con cuál de ellos — se giró dejando a Bella encontrarse con unos ojos verdes que los fulminaban sin dejar de beber el contenido de su vaso.

— Y eso te corroe, ¿verdad? — Preguntó pinchándolo — ¿Qué haría para que lo prefiriera a él antes que a ti?

Solo se encogió de hombros con una media sonrisa, aunque en sus ojos se mostraba un deje de molestia. — No será por mucho tiempo. Solo son divertidos por un rato, después son olvidados. Además, eres tan egocéntrica que jamás llegaras a querer a alguien que no seas tú.

Sin mirarlo para no delatarse, sintió un pinchazo muy en el fondo por escuchar lo que realmente pensaba de ella. Sabía que se comportaba de una forma petulante y se aprovechaba de su nombre para poder divertirse, ligaba con varios chicos a los que solo veía una noche o un par de veces, nada trascendente, pero era muy esporádico a comparación de ellos. Pero eso no la hacía muy diferente en realidad.

— De eso no puedes estar tan seguro — contraatacó con una media sonrisa, viendo por sobre su hombro a su padre hacerle una señal clara de ser hora de marcharse.

Al terminar la pieza se apartó y se alejó rumbo a la mesa hasta detenerse junto a su padre. Espero tranquilamente a que estos terminaran la conversación para luego despedirse con cortesía de todos y marcharse por delante de sus padres.

Gran parte del camino fue en un silencio completamente incomodo, fue hasta entrar en la casa que Renee estalló.

— ¿Qué fue ese show Isabella? — Preguntó encajando sus uñas en el brazo de su hija.

— No sé de qué hablas. — Protestó tirando de su brazo hasta liberarlo del agarre y no pudo evitar frotarlo

— Ese desmayo tan conveniente, ¿no te bastó con el de la boutique?

— ¿Cómo es que no sabía que ya había ocurrido antes? — Cuestionó Charlie esta vez dirigiéndose a su esposa. La mujer suspiró y cambió el tono de voz para dirigirse a su esposo.

— No lo sabías porque solo fue actuado, queriendo llamar la atención y tratando de ridiculizarnos. ¿No lo ves? — Preguntó tratando de envolverlo. — ¿Qué quieres demostrar?

— Basta Renée. — intervino Charlie sorprendiendo a ambas.

— Por no ponerle límites es que es tan irrespetuosa y nos llevará a la ruina.

— Hablaremos de eso después — repuso Charlie dirigiéndose a su hija primero y luego a su esposa, para luego dar un paso hacia Isabella. — El lunes irás al hospital a esa revisión, ahí descubriremos que está sucediendo en realidad, por ahora solo quiero descansar y ustedes cada vez lo hacen más difícil.

Con eso, Bella se despidió y huyó a su habitación poniendo distancia entre todos. Al cerrar la puerta de su habitación suspiró y no pudo evitar sentir un poco de ansiedad por tener que someterse a una revisión donde sabía se encontrarían cosas que no deberían de saberse. Pero estaba agotada para preocuparse por ello en ese momento. Al día siguiente lo haría y se las ingeniaría para encontrar una solución.

Se desvistió y eligió uno de sus pijamas favoritos, se desmaquilló y se metió bajo las mantas. Necesitaba descansar, estaba muy agotada y no solo físicamente, sus fuerzas estaban mermando con rapidez. Envuelta en la melancolía se quedó dormida.

Abrió los ojos y se estiró sintiendo extender cada músculo, estaba extrañamente descansada, estiró la mano hacia la mesilla de noche para coger su móvil descubriendo con sorpresa ya pasaba de medio día. Sin poder evitarlo se enderezo lamentándolo de inmediato al sentir su habitación dar vueltas, se dejó caer hasta que todo se detenía.

Antes de salir de la habitación se miró al espejo y maquilló ligeramente para ocultar las ojeras y el rostro más pálido de lo habitual. Bajó con sigilo esperando no encontrarse con su madre o estaría frente a otra batalla.

Al llegar a la planta inferior caminó sin hacer ruido asomándose a la sala y luego al comedor notándolos vacíos, al dirigirse a la terraza se encontró con una de las chicas de servicio que le informó sus padres se habían marchado de madrugada dejando una nota para ella.

Bella estaba aliviada de no tenerlos cerca, salió a la terraza dejándose caer en una de las sillas bajo la sombra, al menos no había perdido el sueño preocupándose como librarse de la visita al hospital, habrían sido horas perdidas en vano.

La chica regresó con la nota, antes de abrirla, Bella le pidió un vaso de agua mineral con mucho hielo.

No perdió más tiempo y abrió la nota, por la caligrafía notó haber sida escrita por su padre en último minuto, lo que no era extraño en realidad.

Isabella,

Tuve que salir a Alemania y espero volver en un par de semanas. Me mantendré comunicado para lo que se necesite en la empresa. No llegues tarde a la oficina el lunes, hay mucho trabajo.

Charlie

¡Perfecto!, lo que necesitaba. Una alegría la invadió, sus padres no estarían en la ciudad por varias semanas lo que significaba tranquilidad. Pasó un par de horas ahí fuera sin hacer nada, algo que rara vez se permitía, sus padres veían muy mal que el tiempo fuera malgastado de esa manera, pero para ella era algo necesario, desconectar por un momento de todo.

Se negó a comer y volvió a su habitación, se metió bajo las mantas y encendió el televisor eligiendo una película. La escuchaba, mientras en el móvil revisaba cambios en la bolsa asegurándose de que nada requiriera su entera atención. Con la tranquilidad de no tener nada más de que preocupase se dispuso a disfrutar de la película una comedia romántica que no terminó de ver al quedarse profundamente dormida, fue hasta que el sonido insistente de su móvil la despertó. Estiró la mano para cogerlo y obligándose abrir los ojos vio quien la llamaba gruñendo, sin quererlo en realidad terminó respondiendo escuchando la voz de Demetri al otro lado, no ocultó su molesta que solo parecía divertirlo. Como si a ella le importara solo le llamaba para avisar se encontraría fuera de la ciudad con Tanya a quien acompañaba en una escapada tras terminar con su novio, la chica había durado más de lo esperado, el chico era simpático y muy mono.

— Volveré en un par de días, no me extrañes demasiado — soltó.

— Por mí mejor si no vuelves, ojala te ahogues, le harías un gran favor a todos. — Le deseó sinceramente consiguiendo que soltara una carcajada. — Muérete. — Fue lo último antes de colgar.

Viendo que pasaba de las siete, se levantó y tomó una ducha rápida, cogió un pijama limpio y volvió tumbarse en la cama esta vez con el iPad en manos revisando de nuevo los números en las diversas bolsas, los cambios resultaron mínimos, un día tranquilo.

Para cenar solo bebió un té en sorbos pequeños dejando poco menos de la mitad, con el estómago bajo control se preparó para descansar, de verdad.

El sonido de una canción conocida se coló en sus sueños regresándola a la realidad, una semana comenzaba y era momento de regresar a la monotonía que era su vida. Se tomó su tiempo para levantarse y así evitar uno de los mareos que la acompañaban últimamente. Hizo la rutina de cada mañana y a las 7:30 salía de la habitación rumbo al trabajo. Ese lugar que amaba y odiaba de igual manera, en el que era malditamente buena y lo sería hasta el último de sus días.

El trayecto demoró más de lo esperado algunas obras mantenían cerradas algunas de sus rutas obligándola a tomar la que más tráfico tenia. Al llegar a su piso no le extrañó encontrarse ya a su asistente en su sitio tecleando con rapidez. Al verla dejó lo que estaba haciendo, se levantó y cogió su agenda.

— Buenos días, Srta. Swan.

— ¿Hay algo importante para hoy?

— Junta con los socios para el proyecto de la semana de moda a las 9:00, a las 2:30 una cita en la oficina del Sr. Hoffman y a las 5:00 supervisar el cierre de un contrato que corre a cargo de Samuel Portan.

— ¿Quién lo puso a cerrar un trato a él? — Preguntó sorprendida, ese hombre era un inepto.

— Su padre.

No pudo más que suspirar y rogar porque todo saliera de acuerdo a lo esperado ya que si no solo conseguiría meterla en problemas. Intercambió un par de palabras más con Megan antes de pedirle llevarle un café bien cargado. Se detuvo antes de entrar en su oficina.

— Que nadie me moleste y no me pases llamadas solo que sean de vida o muerte.

— Entendido. — Aceptó viendo a Bella desaparecer en la oficina e ir por el café que le pidió.

Las primeras horas se centró en un proyecto en el que estaba trabajando para implementar nuevas medidas que fueran lo suficientemente atractivas para potenciales clientes. Ese proyecto lo estaba trabajando con el Sr. Maxwell quien sería el encargado de mostrarlo a la junta para que se evaluara con la objetividad correcta, ya que de ser ella sabía que su padre lo desecharía, solo hasta que este se aprobara es que recibiría los créditos adecuado y ese sería un golpe a su padre.

Antes de las nueve ya estaba en la sala de juntas designada para reunión con los encargados de la semana de la moda, Swan´s Business Company se caracterizaba por ser uno de los patrocinadores más importantes que tenían en este evento, ese era uno de los favoritos de Bella omitiendo que la mayoría de los eventos se veía obligada a acudir junto a su madre, pero ni ella conseguía arruinar ese momento, disfrutaba de los mejores lugares en las pasarelas que ella quería, conversaciones con los diseñadores y con varias personalidades de diferentes industrias. Desde hacía varios años algunos socios habían querido retirar el patrocinio, pero Bella les hizo ver con hechos como ese evento que reunía a lo mejor de la elite en todos los ámbitos podía ser muy bien aprovechado para capturar a clientes del más alto nivel, ella había socializado con las esposas de mucho hombres importantes no porque le simpatizaran en realidad era más el hecho de que le permitían un acercamiento con sus parejas a quien de manera sutil los volvía potenciales clientes. Ella conocía las debilidades y las aprovechaba a su favor.

En la reunión las cosas fluyeron y pronto se llegó a un acuerdo, así que se encontró saliendo para medio día. Regreso a su oficina dispuesta a hacer un par de llamadas, cuando unos golpecitos en la puerta la interrumpieron antes de decir una palabra la puerta se abrió y por ella apareció Emma.

— Megan me avisó que tu reunión terminó — sentenció haciendo a Bella enarcar una ceja, pero Emma dio unos pasos al interior. —Peter te está esperando fuera del edificio para llevarte al hospital.

— Puedes decirle que regrese al estacionamiento — protestó.

— Fueron órdenes de tu padre — apuntó — De no acudir se te dejara fuera de las reuniones hasta que él este de regreso.

— ¡No puede hacerme esto! — Protestó molesta haciendo a Emma retroceder.

Sabiendo que no tenía otra alternativa se levantó tomando sus cosas de mala gana saliendo de la oficina murmurando para sí, Megan como Emma solo intercambiaron una mirada sin decir una palabra, acompañó a Bella fuera del edificio hasta verla subir al auto.

Peter le sonrió a través del retrovisor, Bella cerró los ojos con fuerza, al final tanto él como Emma solo estaban cumpliendo con su trabajo.

— ¿Srita. Swan, a cuál hospital?

Al escuchar la pregunta abrió los ojos y un alivio la recorrió, no todo estaba perdido. Al parecer su padre solo dio la indicación de llevarla al hospital dejando que fuera ella quien marcara el camino.

— Al Presbiteriano — indicó desbloqueando el móvil.

Durante el trayecto llamó a la asistente de su médico familiar para asegurarse de que la podría atender en cuanto llegara, tenía reuniones que atender. Al ingresar al hospital fue directamente hasta el piso del consultorio y le tocó esperar solo unos minutos, para luego ver la puerta abrirse y salir a una pareja mayor seguida del hombre con una sonrisa radiante.

— Isabella — fue el saludo del médico al verla sin poder ocultar sorpresa en su voz. — Pasa.

Bella entró en el consultorio notando que este había sido pintado y algunos muebles sustituidos por unos más minimalistas dando una sensación de un espacio más amplio.

— Quisiera una nueva receta de pastillas para dormir — sentenció en cuanto el médico se sentó detrás del escritorio.

El hombre asintió sin dejar de observarla y eso la incomodó.

— ¿Dr. Rivers?

El hombre la hizo pasar a la mesa de exploración para una revisión rápida haciendo preguntas que Bella se vio forzada a responder, siendo muy cuidadosa de no revelar algo que alertara al hombre de lo que realmente estaba sucediendo.

— Me encantaría que te realizaras unos análisis… solo rutina — terminó al notar cierta tensión en Bella. — ¿puedes ahora? Llamaré a la enfermera y no tomara más de 30 minutos.

Él la conocía desde hacía varios años y necesitaba corroborar las sospechas que saltaron en su revisión.

— No es un buen momento. Tengo que estar al otro lado de la ciudad en menos de una hora, ¿puede darme los calmantes? — Pidió evitando parecer ansiosa ya que lo que más deseaba era marcharse de ahí, los hospitales no le gustaban demasiado. — He estado bajo mucho estrés últimamente.

— Te prescribiré una dosis diferente — apuntó antes de comenzar a escribir en su recetario. — En este momento solo te pondrán entregar una dosis pequeña, pero tendrás que regresar el viernes para recoger el medicamento, y antes se te realizarán los análisis, así que programa tus tiempos. — Señaló antes de entregarle dos recetas. — Nos veremos el viernes, Isabella.

Queriendo protestar por la condicionante solo se mordió la lengua, estrechó la mano del médico y salió del consultorio. Su asistente ya tenía listo la forma a firmar para que se realizara el pago. Antes de marcharse fue a la farmacia a surtir su medicamento recibiendo un pequeño frasco con unas diez pastillas cuando mucho.

Había demorado menos de lo esperado, pero el tráfico le hizo llegar con el tiempo justo a las oficinas de su abogado. El director ya la esperaba y en lugar de recibirla en su oficina la llevó a una de las salas de juntas donde le entregó el documento para que lo leyera explicando los puntos que para ella no eran del todo claros y como las clausulas añadidas hacían el documento irrevocable ante sus deseos. Al tener el asentimiento de Bella este llamó a su asistente para que imprimiera unos juegos y llamara al notario que aún continuaba en el edificio tras ir con otros clientes. En poco más de una hora el documento estaba firmado y certificado, haciéndolo legal. Se llevó consigo una copia para guardarla más tarde en la bóveda personal de su banco.

Regresó a la oficina solo a responder llamadas urgentes para posteriormente marcharse a estar presente en el cierre de un jugoso contrato, aún no terminaba de entender como su padre había dejado al frente a un hombre que en más de una ocasión arruinó negocios potenciales. Con el tiempo justo acudió a la reunión permaneciendo en uno de los lugares del lado derecho y se preparó para intervenir al ver la inseguridad plasmada en el rostro de Samuel cuando el cliente comenzó a cuestionar sus decisiones para el cambio de algunas especificaciones solicitadas.

Una hora más tarde Samuel había echado a perder el cierre del trato, por no estudiar la volatilidad del mercado al que estaba entrando y no acatar las especificaciones de los clientes, aunque Bella intervino lanzando cuerdas de salvación en varias ocasiones el ego de Samuel las rechazó todas y cuando los clientes decidieron retirarse para reconsiderar si firmarían, ella sabía que los habían perdido, ¿y qué eso significaba? problemas seguros y no precisamente pare él, sino para la responsable en turno, ella.

Despidió a los hombres conteniendo la furia que sentía, fue hasta que los clientes habían desaparecido en el ascensor que se fue contra Samuel que se mantuvo a distancia alegando que los clientes regresarían, cuando todos en esa sala sabían que no lo harían.

— Por tu bien espero que lo hagan o de lo contrario tú te vas con ellos. — Le dijo haciendo un silencio en la habitación. — Mi intervención era una ayuda que rechazaste, te di las herramientas para que los mantuvieras, pero lo único que hiciste fue cerrar esa puerta. Quiero ver a tu supervisor en mi oficina antes de que termine el día.

Sin esperar respuesta salió rumbo a su oficina, tenía que armar un plan rápido para poder retener a los clientes no porque quisiera ayudar, pretendía minimizar los daños y salvarse de la tormenta que esto provocaría.

— Tiene una llamada — murmuró Megan apenas verla salir del ascensor.

— ¿Quién es? — Preguntó con un leve escalofrió recorriéndole el cuerpo, su padre no se podía haber enterado tan pronto ¿o se equivocaba?

— Tyler.

Al escuchar el nombre de su compañero volvió a respirar, le indicó tomaría la llamada y entró en su oficina. Tyler la invitaba a una reunión con algunos de los chicos que estaban en la ciudad. Como las vacaciones estaban llegando a su final todos salían a diferentes lugares, esos eran afortunados, otros como ella, permanecían anclados en los negocios familiares y unos más como Tyler, preferían permanecer por negocios. Recordando lo sucedido solo unos minutos antes iba a requerir algo fuerte de verdad para tranquilizarse y los calmantes que estaban en su bolsa eran pocos y su efecto nada se comparaba con lo que podría darle.

Tyler aceptó de inmediato acordaron encontrarse en solo unos minutos en el estacionamiento de la empresa. Bella guardó muy bien la bolsita con las pastillas y regreso a su oficina.

Apenas se abrió la puerta del ascensor, Megan saltó de la silla con una cara de terror.

— ¿Qué sucede?

— Tu padre está en la línea, parece que se enteró del fracaso de esta tarde.

Preparándose mentalmente para lo que se avecinaba, entró en su oficina y cogió el teléfono pero demoró unos segundos en apretar el botón que activaría la línea, tomó una bochaba de aire y lo hizo,

— Charlie. — lo saludó esperando que estallara.

— ¡Me voy y dejan escapar a un cliente importante! — Gritó molesto.

— Buenas tardes. — Saludó al tiempo que se apoyaba mejor en la silla.

— No estoy para estupideces, Isabella, ¿En qué estabas pensando cuando lo dejaste escapar?

— Intenté retenerlo.

— Pues no hiciste un buen trabajo, tú eres la única responsable.

— Tú pusiste a Samuel al frente de ese trato aun sabiendo que no tiene la experiencia, hice varias propuestas para salvar la negociación, pero Samuel se las arregló para desecharlas porque no se apega a su plan de negocios y eso implicaba no hacerse cargo de la cuenta.

— Si no firmaron, es que no hiciste un buen trabajo. ¡Estoy rodeado de incompetentes! ¿Así planeas llegar a un puesto directivo? — Preguntó con burla.

— Hago mi trabajo y no soy ninguna incompetente — soltó furiosa. — Sabes que Samuel es un inepto…

— Mira quién habla de ineptos, tú no estás muy lejos.

— Pues no fui yo quien lo puso al frente de esa negociación.

— ¿Me estás culpando a mí? — Gruñó, Bella apretó los labios y trató de serenarse. — ¿Hasta cuándo vas a madurar? Un jefe se hace responsable de los actos de sus subordinados y siempre interviene cuando las cosas comienzan a fallar. Por lo que escuché tu intervención fue desechada por lo absurda e irrelevante que resultaba. ¡Jamás vas a dirigir esta empresa ni ninguna otra!

— Cuando es mi culpa acepto las consecuencias, pero esta vez hice lo que estuvo en mis manos, tanto directivos como socios se sienten superiores y no escuchan una buena propuesta porque eso es admitir que están en un error y su ego no se los permite.

— Esos hombres son mayores y tienen una más experiencia, ¡tú sigues en la facultad! — exclamó son sorna.

— Lo estoy, pero hasta ahora mi tasa de contratos cerrados es mayor que la de muchos de ellos y las perdidas están por debajo del 3%, inclusive menor que la tuya. Yo conseguí a Saint-Claire, a quien estabas a punto de perder — al decirlo cerró los ojos con fuerza, sabía acababa de lanzar una granada.

— Ese contrato es una muestra clara de lo estúpida que puedes llegar a ser. Soy propietario de una cadena hotelera que está por hundirse y aún ingenuamente crees que fue una decisión sabia. — Se burló.

Bella estaba cada vez más furiosa.

— Si tan orgullosa te sientes de esa adquisición deberías de quedártela. Ya mismo llamo a los abogados para que la compra quede a tu nombre y espero una transferencia de inmediato en cuanto esté la sesión de derechos. Es hora de que cargues con tus errores y sepas lo que significa perder esa suma de dinero. — Dijo tratando de asustarla, pero eso no sucedió, el enojo era demasiado para permitirle razonar.

— Hazlo, en cuanto la sesión de derechos esté lista tendrás el pago en tu cuenta. — Respondió revisando sus cuentas para ver de cuál de ellas podía disponer del dinero.

— Tu madre tiene toda la razón sobre ti, Isabella, estás en un momento que quieres llamar la atención y demostrar una superioridad ante ambos que no tienes. Pero esto te servirá para que de una vez bajes de la nube y vivas en el mundo real. — Suspiró. —En menos de una hora tendrás la documentación y espero el pago.

Tras esa última palabra cortó la comunicación, Bella colgó el teléfono con más fuerza de la necesaria y se levantó de la silla furiosa comenzando a caminar por la oficina como león enjaulado solo pensando en las palabras de su padre. Estaba más que furiosa porque seguía sin valorar su trabajo y creía en otros cuando menospreciaba sus esfuerzos. ¡Estaba harta!

Salió de la oficina abriendo la puerta haciéndola estrellar con la pared provocando que Megan saltara de su asiento y la asistente de Jasper que estaba junto a ella quedarse de piedra. No les dirigió una palabra fue hasta al ascensor presionando el botón con insistencia hasta tomarlo y bajar a donde encontraría a los responsables de la discusión de esa tarde. Apenas al salir al pasillo los chicos con que se encontró se apartaron de su camino, y solo la siguieron con la mirada expectante de conocer quien la había hecho enfurecer.

Bella se alegró de encontrar a Samuel en la oficina de Henry, su supervisor, entró en la oficina ignorando a la asistente que solo la siguió sin atreverse a detenerla.

— No sé quién de ustedes dos, par de imbéciles, se atrevió a mentir diciendo que la pérdida de ese contrato fue mía. Cuando quedó claro de quien fue — miró a Samuel.

— Vamos a calmarnos — pidió Henry levantándose y tratando de calmar los ánimos. —Samuel me habló de lo sucedido y tu intervención no hizo más que confundir a los clientes haciéndolos desistir.

— No entraré al juego de él dijo, ella dijo — sentenció — Revisa los audios de la reunión, revisa las especificaciones de los clientes y las que este idiota presentó. Si el error fue mío recibirán una disculpa pública, de lo contrario estarán ante el fin de sus carreras, me encargaré de marcarlos para que nadie quiera contratarlos.

Salió y se detuvo ante la asistente de Samuel y le exigió una copia de la documentación presentada, así como del archivo de los clientes. Mientras ella lo hacía con manos temblorosas, Bella se comunicaba con los encargados que podían darle las grabaciones de la conferencia.

Al regresar a la oficina Megan estaba expectante, Bella solo se detuvo frente a su escritorio dejando caer dos carpetas y pidiendo que escaneara cada documento y le pasara el archivo cuando este estuviera listo. Entró en su oficina cerrando la puerta y dejándose caer en su silla viendo el aviso de un nuevo correo, al abrirlo descubrió era la sesión de derechos y la cantidad a pagar a su padre.

Realizó el movimiento y esperó hasta enviar los archivos para comunicarse con él, pero este no respondió por lo que Bella solo envió un mensaje de texto avisando del pago. La furia se estaba desvaneciendo, pero la ansiedad la estaba sobrepasando, la respiración no le era suficiente, el corazón latía a tal velocidad que dolía. Se obligó a serenarse al escuchar el sonido del interfon.

— Es hora de mi salida, ¿se le ofrece algo más? ¿Se encuentra bien? — Esta última pregunta Megan la hizo con cautela.

— Nos vemos mañana. — Fue la respuesta para colgar.

Abrió su bolso para sacar una de los calmantes recordando las pastillas que Tyler le había entregado. Necesitaba algo más fuerte que un calmante, pero se negó y tomó un calmante no iba a colocarse estando aún en la empresa. La ansiedad no disminuida, al contrario comenzaba a molestarla, el calmante no había mejorado su condición en lo más mínimo por lo que tomó una de las pastillas de Tyler, ya todo le daba igual.

Una sonrisa irónica se formó en sus labios, no podía culparlos a ellos de todo, al final dicen que cada uno permite hasta donde le afectan otras personas y ella era débil, de lo contrario sería diferente. Suspiró y dejó el resto de las pastillas sobre el escritorio junto con los calmantes, continuar solo era prolongar la situación y no es como si fuera a cambiar en algún momento, unos meses más no valían la pena el desgaste emocional, la furia y sobre todo esa sensación de no conseguir cumplir con las expectativas impuestas por sus padres. Ella jamás conseguiría ser lo que ellos esperaban y estaba cansada de continuar aparentando y con ello perderse cada vez más, al mirarse al espejo ya no se reconocía y odiaba lo que veía.

— Ya no más.

Tomó todas las pastillas en una mano llevándoselas a la boca y tragó con dificultad, dejando un sabor amargo que intentó desvanecer bebiendo un par de tragos más de agua. Alivio es lo que la invadía.

Cogió sus cosas, tenía que salir de ahí. Ya en el ascensor se pegó a una de las paredes, su cuerpo se sentía más lánguido, se llevó una de las manos a la boca cuando las arcadas hicieron su aparición. El sonido de la campañilla anunciando su llegada al sótano donde estaba su auto la hizo levantar la cabeza lista para salir, pero se detuvo en seco al ver a tres chicos, tres rostros conocidos, solo los saludó con un movimientos de cabeza no se creía capaz de hablar sin vomitar, pasó entre ellos tratando de alejarse.

— ¿Por qué no fuiste al hospital? — Preguntó Edward cuando había dado apenas unos pasos, Bella sintió que las piernas comenzaban a temblar, el tiempo se le agotaba. — ¿Te sientes bien?

— Estoy bien, por eso no fui al hospital — contestó caminando lo más rápido que podía hacia su auto tratando de hacerlo de manera recta, pero sus piernas parecían hacerse más livianas.

Con mano temblorosa apretó el interruptor para quitar los seguros del auto estando a solo unos pasos del vehículo, pero solo consiguió poner la alarma que tardó unos segundos en apagar para poder ahora si abrirlo. Una mano la cogió del brazo haciéndola girar y trastabillar por lo que no le quedó otra que apoyarse en Edward.

Las cosas que mantenía en sus manos se resbalaron, Edward que la sostenía sintió como se hacía más pesada, por lo que la apoyó en el auto presionándola con su cuerpo para poder coger su rostro entre sus manos notando como algo estaba muy mal.

— Mírame, Bella — pidió asustado, palmeando suavemente su rostro para despabilarla.

Bella lo empujó, pero sus fuerzas estaban tan disminuidas que apenas fue un roce. Su pecho le dolía, haciéndole más difícil el respirar y las arcadas se estaban haciendo más intensas.

— ¿Qué tomaste? — Preguntó antes de que en un movimiento rápido la ayudaba a llegar a un cesto cercano para que pudiera vomitar.

Emmett y Jasper que se habían mantenido en segundo plano se quedaron de piedra sin saber que estaba ocurriendo. Edward giró el rostro con el miedo plasmado en él.

— Debemos de llevarla a un hospital, ¡AHORA!


Muchas gracias a cada una por sus comentarios, de nuevo nos vimos obligadas a retrasarnos por un problema con la computadora. Se trabajó lo más rápido que se pudo para compensar el tiempo perdido.

Para las nuevas lectoras bienvenidas y espero disfruten la historia.

Subiremos otro para domingo por la tarde.

Nos leemos

TitiC