Declaimer: Los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer. Pero la trama es completamente de mi autoría. A casi 10 años de haber sido publicada por primera vez, regresa mejorada.

Gracias a mi beta Andrea y mis prelectoras: Ericastelo, y mi hermanita Ta-Cullen por ayudarme a acomodar las ideas.


13.-En buenas manos

Luego de un buen rato de mantenerla en sus brazos, se volvió más pesada y su respiración pausada era un indicativo de que se había quedado dormida. La acomodó con cuidado y al terminar de cubrirla con la manta su madre se asomó con cautela respirando aliviada de verla tan tranquila.

— Lo siento, no supe cómo manejarlo. — Se disculpó Esme dejándose envolver en los brazos de su hijo.

— Hiciste bien en llamarme. — Apunto besando el tope de la cabeza de su madre. — Tiene una batalla por delante, pero ha demostrado ser una chica fuerte.

Una enfermera entró en la habitación para aplicar los medicamentos correspondientes y salió con discreción. Al saber que se mantendría dormida por un buen rato, Edward regresó al trabajo dejando de nuevo a su madre al cuidado de Bella. Sin poder evitarlo antes de marcharse la besó en la frente.

Varias horas después Bella comenzó a escuchar murmullos que poco a poco se iban haciendo más nítidos hasta reconocer la voz de Emmett y como era silenciado por su hermana recordándole donde se encontraba.

Deberían de guardar silencio o nos sacaran de aquí. — Recordó Jasper que se había mantenido en silencio hasta ese momento.

El calor que la había envuelto al dormir ya no estaba y sabía lo que significaba, intentó abrir los ojos, pero los parpados tan pesados le dificultaron hacerlo de inmediato. Movió la mano encontrándose con que el lugar estaba vacío.

— Edward — murmuró al fin abriendo los ojos encontrándose sola.

— Hola, cariño, ¿Cómo te sientes? — Preguntó Esme con su característica sonrisa acariciándole el rostro.

— Despertaste, bella durmiente — Saludó Emmett antes de sacudirle el cabello a Bella que no pudo reprimir una sonrisa.

— Déjala tranquila, Emmett. — Lo reprendió Alice golpeándolo en el brazo

— ¿Y Edward? — Preguntó al no notar su presencia en la habitación.

— Lo llamaron, uno de sus pacientes tuvo una complicación, tuvo que salir pero dijo que regresaría en seguida.

— Nosotros te cuidaremos bien. — Aseguró Alice.

Una mujer entró en la habitación y dejó una bandeja con lo que evidentemente era la comida.

— Tu comida se ve deliciosa. — Sentenció Emmett obligándola a mirar la bandeja y de solo ver su contenido el estómago se le contrajo, era demasiada.

— No tengo hambre — dijo finalmente cambiando de posición para no ver la bandeja.

— Deberías de probar un poco, no tocaste tu desayuno. — Recordó Esme.

— Solo pruébalo, esa crema se ve deliciosa. — Señaló Emmett introduciendo la cuchara en el platón de crema.

— Todo lo que sea comida se ve delicioso para ti, Em — murmuró su hermana consiguiendo que todos rieran junto con Bella.

No queriendo que siguieran insistiendo y la parte sensata que le quedaba le dijo debía de probar un poco, que eso no le haría daño del todo, además la comida de hospital no se caracterizaba por ser la más calórica.

Le pidió a Emmett que le ayudara a enderezar la cama y este no dudo ni un segundo y al cabo de unos segundos Bella tena la bandeja frente a ella. Tomó la cuchara y la revolvió por unos momentos repitiéndose que no pasaría nada, la primera cucharada fue pequeña y la textura cremosa recorrió su garganta hasta llegar a su estómago como una masa pesada, cerró los ojos y frunció los labios.

— ¿No está buena? — Cuestionó Alice.

— No es del todo mala, pero…— se detuvo sin saber cómo explicar lo que estaba sucediendo, ellos tal vez no lo comprenderían.

— Venden una deliciosa acompañada de un corte jugoso de carne con verduras a la parrilla, cerca de la oficina. — Sentenció Emmett relamiéndose los labios. — Veré si me dejan traértelo para la cena.

Bella sonrió hasta que su mirada se encontró con la de Rosalie, que permanecía sentada en uno de los sillones en una de las orillas de la habitación leyendo una revista, que había bajado un poco solo para observarla. Evidentemente debía de estar ahí por su novio y no le agradaba que este se mostrara tan amigable con ella.

— Gracias, Emmett, pero eso sería demasiado para mí en este momento.

— No sabes de lo que te pierdes, pero ya te llevaré ahí. — Le dijo con un guiño volviendo a revolverle el cabello. — Ahora termínate tu comida o me la comeré yo.

— Tómala, la comida de hospital es muy mala. — Le dijo antes de tomar otra cucharada, lamentando hacerlo al sentir la misma sensación pero acompañada de una arcada. Separó la bandeja de ella con un empujón y se disculpó.

Esme le restó importancia y le acercó un vaso con agua, Bella respiró profundo un par de veces antes de darle un sorbito y rogar porque su estómago se calmara, además no es que tuviera demasiado que expulsar.

— ¿Está todo bien? — La voz de Edward la hizo levantar la vista y se encontró con una sonrisa preocupada.

— Solo la comida parece no caerle del todo bien. — Apuntó Esme tratando de ocultar su tono preocupado.

Edward revisó la dieta e intentó que comiera las verduras cocidas. Bella le pidió esperar unos minutos en lo que su estómago se asentaba. Edward no protestó, pero se sentó en la cama junto a sus piernas sin importarle darle la espalda a sus amigos.

— ¿Cómo está tu paciente? — Pregunto Bella recordando que por eso se había marchado.

— Sobrevivirá, pero tendrá que cambiar su dieta si no quiere que le dé un infarto de verdad. — Apuntó encogiéndose de hombros. — Mi turno terminó, así que me quedaré contigo.

Luego de un rato largo Bella solo pudo comer solo un par de trozos de verdura y una parte pequeña de la fruta cocida que le llevaron. Al llevarse la bandeja Edward pidió dejar la gelatina para intentar que la comiera más tarde.

Los chicos permanecieron en la habitación conversando tratando de animar a Bella, por su parte Rosalie había abandonado la habitación alegando tener que hacer unas llamadas, pero la verdad es que ya no soportaba ver la atención dedicada a Bella que no estaba ahí por accidente, ella sola se lo había provocado y toda esa atención recibida no haría más que acrecentar su papel de víctima, lo cual la enfermaba.

Al llegar Carlisle a la habitación y pedir hablar con Bella, los chicos se marcharon, Jasper le aseguró volvería con noticias de la empresa y se llevó los documentos que Bella le entregó.

Un tanto incómoda por no saber que esperar del patriarca de los Cullen, se removió en la cama y esperó paciente a que Carlisle hablara.

— Edward me habló de la crisis de esta mañana, también de que has aceptado nuestra ayuda y para tenerla de manera adecuada necesitaré que seas muy honesta. ¿Está claro? — Preguntó con seriedad. — El psiquiatra te visitará más tarde y trazará un plan de seguimiento. No es un camino sencillo, pero no estarás sola.

Edward le apretó una mano y le guiñó un ojo, Bella se incomodó por no saber qué pensarían sus padres que estaban en la habitación, pero al ver a Esme la mujer le sonrió tranquilizándola.

— Lo siento, sé que no he tenido el mejor de los comportamientos cuando ustedes solo me han ayudado. No termino de entender por qué, pero gracias sin ustedes no estaría aquí.

— Eso se lo debes a Edward quien te trajo. — Apuntó Carlisle. — Hay algo que debes de tener bien en claro: no estás sola. Podrás contar con nosotros en todo momento.

Bella sin poder evitarlo se tensó, le era complicado saber que había alguien que se preocupaba por ella y le importaba. Esme se sentó del otro lado y le pasó un brazo por los hombros ignorando el ligero sobresalto, ella sentía un pinchazo en el pecho cada vez que Bella hacia eso, era una muestra clara de lo poco acostumbrada que estaba a las muestras de afecto.

— Otra cosa más, en las notas he visto tu baja ingesta de la dieta. — Apuntó Carlisle retomando su tono serio. — El que comiences a alimentarte es de vital importancia para poderte dar el alta, si no lo haces pasaran dos cosas, permanecerás más tiempo en esa cama y tendremos que alimentarte de otra manera que no será del todo placentera.

— La comida no me sienta del todo bien, me causa náuseas. — Confesó sintiendo las mejillas enrojecer.

— Haré que te coloquen un medicamento que nos ayude a controlarlas y así puedas comer un poco. ¿Estás de acuerdo? — Preguntó sonriendo al notar un asentimiento. — Igual me encargaré de que tu dieta sea ligera por el momento para que no tengas demasiados problemas.

Bella estaba realmente agradecida por lo que estaban haciendo por ella. Sin duda era demasiado afortunada por toparse con esas personas en su vida, al final de todo al parecer no había hecho todo mal porque el destino le puso en su camino a grandes seres humanos.

Habló con Carlisle por un rato más hasta que comenzó a sentir de nuevo sueño y se quedó dormida. Esme y Carlisle se marcharon al tener un compromiso, pero Edward se mantuvo a su lado aprovechando esos momento para leer un par de artículos hasta que el psiquiatra se presentó en la habitación y no quedó de otra que despertarla. Edward le prometió quedarse fuera para darle privacidad.

Bella tardó un buen rato en poder hablar cuando el médico le pidió hacerlo. Pero al final pudo decirle como se sentía en realidad, los pensamientos de culpa, ira y miedo que la invadían. Lo estúpida que se sentía de haber intentado suicidarse en ese momento, las lágrimas de nueva cuenta descendían por sus mejillas y aceptó el pañuelo desechable que el médico le tendió.

Luego de lo que a Bella le pareció un largo tiempo el médico se marchó no sin antes hablar del tratamiento que llevarían, las terapias a las que debería de asistir para poder tener una recuperación adecuada, luego de que Bella rechazara ser ingresada a un centro, pidió una oportunidad para intentarlo.

Al volver a la habitación a Edward no le extrañó encontrarla pensativa, se sentó en una de las sillas junto a la cama y casi de inmediato Bella centró su atención en él.

— ¿Crees que deba ser ingresada a un centro? ¿Es más sencillo que hacerlo por fuera? — Preguntó sabiendo que el psiquiatra le habría hablado del tratamiento.

Edward se inclinó hacia adelante dejando descansar sus codos sobre sus piernas.

— No voy a mentir, es más sencillo estando dentro por ser un ambiente controlado. Pero has decidido intentarlo por fuera y respetaremos eso, yo estaré a tu lado, te acompañaré a cada sesión.

— No es necesario, solo necesito saber que estarás cerca.

— Estaré a tu lado. — Sentencio con seguridad.

El sonido de un móvil los interrumpió. Bella reconoció de inmediato que se trataba del suyo y se sorprendió de no haberlo recordado hasta ese momento. Edward lo extrajo de un cajón y dudó en dárselo al ver el nombre que aparecía.

— Es tu padre. — Le avisó.

Bella se mordió el labio inferior y respiró profundo antes de extender su mano, Edward se lo entregó y la vio dudar un poco antes de presionar el botón verde y responder.

— Hola, Charlie.

— ¿Se puede saber qué es lo que sucede contigo? — Gritó como saludo consiguiendo que ella apartara el celular. — Llamo a la empresa solo para enterarme de que no has asistido. Donde quedó esa letanía de mujer responsable que dices ser. Primero dejas escapar un inversionista importante y ahora te das el lujo de dejar que otros hagan tu trabajo. ¿Te estás divirtiendo?

— ¡Estoy hospitalizada! — dijo con más rudeza de la esperada.

Un silencio se formó, Bella cerró los ojos con fuerza y escuchó al otro lado de la línea la interrupción de una respiración.

— Reitero que no fui yo quien puso a Samuel al mando de esa negociación, pero ya me estoy haciendo cargo de la situación, en cuanto esté fuera del hospital me reuniré personalmente con los inversionistas quienes han aceptado algunas de mis propuestas. ¿Algo más en lo que pueda ayudarte? — Preguntó con la misma voz monótona.

Edward se limitó a observarla conteniendo las ganas de arrebatarle el móvil de la mano y decirle unas cuantas verdades al hombre al otro lado de la línea.

Un aclaramiento de garganta hizo a Bella tensarse por no saber que esperar.

— Revisaré los audios y los documentos de la reunión a cargo de Samuel que enviaste hace días y…

— Como te lo dije, Charlie ya me estoy haciendo cargo de ello. En cuanto pueda salir del hospital me reuniré con ellos y serán mis clientes. — Se reacomodó en la cama. — No discutiré en este momento, pero quiero que estés enterado que si firman seré yo la encargada de sus inversiones.

— No lo creo, Isabella.

— Así será. — Se aclaró la garganta. — No me siento bien, así que si no hay nada más hablaremos después.

— No te atrevas a colgarme, Isabella Swan. — Gruñó su padre. Isabella se mantuvo en silencio y al final cortó la llamada dejando el móvil sobre la cama esperando recibir una llamada, pero el móvil solo vibró indicando un mensaje en el que pudo leer era de su padre solo pidiendo enviar unos reportes de unos clientes.

Un nudo en su garganta comenzó a arder, a pesar de enterarse que estaba hospitalizada no se preocupó en saber qué sucedía, solo se había mantenido en silencio como razonando consigo mismo que si estaba hablando con él no debía de ser nada delicado. Una mano cubrió la suya e hizo levantar el rostro encontrándose con unos orbes verdes.

— Estoy bien — dijo sabiendo la pregunta que iría a continuación.

Edward se limitó a asentir sabiendo que era una respuesta automática para no hablar de cómo se sentía en realidad. Había escuchado la conversación y le dolía como el hombre no se había molestado en saber cómo se encontraba y seguía preocupándose solo por un negocio que podía verse afectado por la no asistencia de Bella quien demostraba era uno de los pilares.

— Quita esa cara, de verdad estoy bien — murmuró Bella encogiéndose de hombros. — ¿Crees qué pueda marcharme pronto? Necesito volver al trabajo.

— No estoy seguro que sea tan buena idea volver al trabajo de inmediato, tal vez si consideraras tomar unos días. — Dijo con suavidad.

— Sigo aquí — dijo con un ademan dando a entender que continuaba viva. — Y tengo que retomar mis responsabilidades. Podré considerar manejar un horario de salida.

— No lo consideres, tienes que hacerlo. — Le dijo con voz firme enarcando una ceja.

Bella sonrió de lado y no pudo evitar pensar que lucía mucho más sexy cuando se ponía en un plan mandón.

— El intentar seducirme no va a hacer que cambie de opinión. — Protestó Edward tratando de que su voz no delatara que mentía, pues con ese gesto y la manera de mirarlo lo estaba poniendo un poco nervioso.

— Una lástima, pero puede que lo intente después para ver si tengo mejor suerte.

Edward no pudo reprimir una risa nerviosa sabiendo que de hacerlo estaba completamente perdido.

Riendo y relajados fue como los encontró Esme que regresó con comida. Bella no pudo evitar cerrar los ojos y disfrutar de la deliciosa aroma que desprendían los contenedores.

— Carlisle me permitió traerte algo de comida casera que sin duda tiene mejor sabor que la comida de este lugar — dijo bajando el tono de voz haciéndola sonreír. — La enfermera vendrá dentro de poco para pasarte el medicamento y ver si las náuseas remiten y puedes comer un poco.

El jueves por la tarde Bella fue dada de alta, Edward se encargó de llevarla a casa junto con Alice. En el asiento del copiloto solo podía comenzar a extrañar el hecho de ya no tener las pláticas nocturnas con Edward, esas donde no solo hablaban de trabajo, si no aquellas que le dejaban conocer el ser humano que era él en realidad, otro que sin duda era más que una cara bonita; si no fuera por su amistad con los Hale, sin duda jamás se hubieran conocido sus caminos estaban demasiado alejados.

— No creas que te has desecho de nosotros — sentenció Edward apretándole la rodilla haciéndola salir de sus pensamientos y sonreír levemente por la corriente que recorrió su cuerpo ante ese ligero tacto.

— Sin duda las pláticas nocturnas serán lo que eche de menos. — Confesó rogando a sus adentros por no sonrojarse.

— Existen las llamadas y video llamadas — intervino Alice ignorando la mirada asesina lanzada por su hermano.

— Creo que eso haremos — secundó Bella sonriendo.

Al llegar a su casa, ambos Cullen la acompañaron al interior. Las chicas de servicio se alegraron de verla y comenzaron a parlotear a su alrededor mostrando eficiencia. Edward observó a Bella como se mostraba mucho más accesible que con el personal de la empresa.

Tras asegurarse de que cenara algo ligero la dejaron no sin antes prometiera iría a comer con ellos al día siguiente. Bella los vio partir y suspiró cerrando la puerta y con paso lento se dirigió a su habitación, esas cuatro paredes eran sin duda un prisión que estaba ansiosa de abandonar, solo unos días más y podría marcharse de ahí. Con ese pensamiento en su cabeza se dejó caer en la cama y durmió sin ningún problema.

A la mañana siguiente se despertó con una melodía rítmica, se mantuvo unos minutos en la cama como replanteándose el tomar el día, pero luego recordó las citas pendientes y que su vida no se había detenido, así que tenía que volver a la rutina. Al mirar el teléfono se encontró con un par de llamadas perdidas de Edward de la noche anterior, así que recordando él se despertaba igual de temprano, marcó.

Hablaron por unos minutos despidiéndose para cada uno poder alistarse para su día.

Ese día era diferente, Bella se sentía así; le tomó unos segundos poder salir del auto y entrar en el edificio. Al atravesar las puertas respiró con tranquilidad nadie parecía reparar en ella como era siempre, nada había cambiado.

Al llegar a su piso Megan se levantó del escritorio con su agenda en mano y una sonrisa leve en el rostro.

— Buenos días, Srta. Swan. La reunión quedó programada para las 10 AM, Samuel y Henry estarán ahí como lo solicitó. — Le informó dubitativa aún sin entender porque los quería con los mismos clientes que habían casi perdido hace días y por la que se desató una tormenta. — Hay una serie de documentos en su escritorio que deben de ser revisados y firmados, los ordené dejando los más urgentes primero para que no perdiera tiempo.

Bella entró en su oficina dejando sus cosas en el perchero y sentándose sin dejar de observar a Megan que continuaba hablando de las cosas programadas. No le sorprendió encontrarse con varias citas con clientes así como supervisar otras reuniones.

— ¿Necesita algo más? — Preguntó a lo que Bella negó y la vio salir cerrando la puerta.

Así pasó un buen rato sumida en papeles firmando los más importantes y uno que otro subrayando algunos puntos en los que debían de cambiar parámetros antes de autorizar.

Un golpeteo en su puerta la hizo despegar la vista de los papeles para ver a Jasper entrar con una cajita en sus manos que dejó sobre su escritorio.

— Buenos días, es bueno verte de regreso. —La saludó con una sonrisa cálida — Te lo envía Edward, yo solo soy el mensajero.

Bella no pudo reprimir una sonrisa al ver un batido de frutos tropicales y un sándwich con vegetales de un sitio que ella le había mencionado en una de sus tantas platicas.

— Gracias, Jasper — dijo con genuino agradecimiento.

— Estaré del otro lado del pasillo por si me necesitas — esa fue su despedida antes de salir y dejarla.

Le tomó varios minutos decidirse a comenzar a beber el batido y el sándwich apenas y pudo darle una mordida, pero lo que sí hizo fue enviar un mensaje de agradecimiento, lo que sentía en ese momento no podía reconocerlo, eran sentimientos encontrados como todo lo que envolvía a Edward. Quería poder corresponderle como él se merecía, pero al mismo tiempo estaba llena de miedo por el poder que le concedería, a pesar de todo se resistía a confiar al completo.

Antes de las 10 AM salió de la oficina y fue a la sala de juntas donde no le extrañó encontrarse a los dos hombres que con una sonrisa en el rostro la saludaron pero Bella se limitó a un movimiento de cabeza.

La reunión no duró más de media hora y los clientes que creían perdidos firmaron el contrato dejando a Bella como su inversora. Bella estaba extasiada por un logro más y como le había dicho a su padre no iba a permitir que él se beneficiara con algo que era enteramente suyo.

Fue hasta que los clientes se marcharon que todos en la sala comenzaron a levantarse recogiendo sus cosas, en ese momento Bella se aclaró la garganta consiguiendo un silencio en la habitación y la atención de todos sobre ella.

— Y exactamente así es como debía de terminar la reunión anterior, las propuestas que te daba son justamente las que están en el contrato. — Le dijo Bella a Samuel señalando el documento firmado. Luego se giró a Henry el supervisor de Samuel — No firmaron porque mis propuestas les causaran confusión, fue porque lo que se les estaba ofreciendo no era lo que ellos necesitaban y eso pasa cuando no te tomas el tiempo de conocer a tus clientes.

— Escuché el audio de la reunión. — Apuntó Henry con voz un tanto más baja de lo habitual. — Me aseguraré de que esto no vuelva a suceder y estar presente en las reuniones de Samuel así como de los… — se detuvo cuando Bella con un leve movimiento de mano le mandó callar.

— Estoy segura de que esto no va a ocurrir de nuevo.

— De verdad no pasará, yo… — Samuel se detuvo al ver una sonrisa torcida en el rostro de Bella.

— Creo que no comprenden — el tono de Bella era un tanto burlón, se levantó de su sitio y miro a ambos — Están despedidos, no hay lugar para ustedes en esta empresa. No son nuevos en sus puestos — les aclaró y miró primero a Henry. — Tú tienes cerca de cuatro años en la empresa y dos en ese puesto, así que el no estar al tanto de tus subordinados dejando que traigan pérdidas millonarias a la empresa no es un error, es un descuido por el que no te voy a seguir pagando. — Miró a Samuel — Tú tienes casi tres años y en ese tiempo solo has conseguido tratos pequeños, nada relevante para la empresa y las oportunidades de valor que se te han presentado las has dejado escapar y en cada una de ellas por tu falta de preparación. Te has preguntado ¿si realmente este es tu sitio? Pero no esperaré a que lo descubras. El recurso de esta empresa no será malgastado en quienes no demuestren que lo merecen. — Eso último lo dijo recorriendo la sala.

Todos en la sala evitaban mirarla y veían de manera furtiva a los dos hombres que acababan de ser despedidos.

— Sr. Anderson — llamó la atención de un hombre cerca de los cincuenta de cabello tupido y con algunas canas en las cienes. — Necesitaré una lista de los candidatos más adecuados para tomar el puesto de supervisor de su área y envíe a Owen Evans a mi oficina, él va a tomar el puesto que acaba de dejar Samuel. — Volvió a centrar su atención en Henry y Samuel — Seguridad ya está en sus espacios esperando que vacíen sus lugares, y Samanta, de recursos humanos, ya debe de estar terminando con sus cheques de liquidación. Solo queda decirles que les deseo la mejor de las suertes.

Tras eso tomó los papeles y salió de la sala rumbo a su oficina, esperado el ascensor escuchó los murmullos a su espalda, la culpa la invadió un poco no por lo que acababa de hacer si no por como disfrutó haciéndolo. La campanilla sonó y agradeció que estuviera vacío, mientras las puertas se cerraban vio a los hombres en la sala caminando como leones enjaulados y manoteando en su dirección. Sabía que podría esperar cualquier cosa, pero sus abogados ya estaban avisados y las cláusulas de los contratos eran claros y ese par había incurrido en algunas faltas así que una demanda o algo por el estilo no le quitaba el sueño.

Al llegar a su oficina encontró los dos cheques en su escritorio, revisó que la cantidad otorgada fuera la correspondiente antes de firmar y hacer que Megan fuera a entregarlos a recursos humanos.

— Ellos creían que se habían librado — dijo Megan viendo los cheques en sus manos.

— Pues no fue así, yo no lanzo una advertencia en vano, nunca. — Aclaró, notando como su asistente asentía y salía de la oficina.

Minutos más tarde le avisaron la llegada de Owen, el hombre apenas era unos años mayor que ella y no tenía más de un año en la empresa, pero Bella lo había observado notando como poseía un potencial que solo necesitaba el espacio adecuado para salir a flote y ella le otorgaría esa plataforma. Cuando le dijo sería ascendido se quedó mudo, al parecer no le habían avisado y el pobre iba esperando una reprimenda.

— Al fin tienes la oportunidad de demostrar lo que vales — le dijo mirándolo fijamente y le empujó un folder amarillo con documentación. — El contrato de esta aseguradora está por vencer y tú te encargarás de renegociar el nuevo. Yo estaré en la negociación como apoyo, la cita es el próximo martes a las 11 AM. Tienes el fin de semana para prepararte y demostrarme que no me equivoqué al elegirte.

— No se arrepentirá — dijo emocionado levantándose cuando Bella le indicó que era todo y debía de comenzar a trabajar.

Una sonrisa se formó en su rostro al escuchar al chico detrás de la puerta hablar de lo sucedido con su asistente, la emoción con la que lo hablaba le indicó que era la elección adecuada, Owen tenía algo que le faltaba a Samuel: pasión.

Se levantó y miró a través de los cristales la ciudad, tenía que admitir que su padre seguía sin tener razón en ella, él aseguraba que nunca podría liderar una empresa ni la Swan ni ninguna otra y tal vez no lo haría de la forma que él esperaba, pero ya no iba demostrarle a él que se equivocaba, iba a demostrarse a ella misma de lo que en realidad era capaz.

...


Muchas gracias a cada una por tomarse un minuto de su tiempo para dejar un comentario, leo cada uno de ellos y trato de responder lo más rápido posible.

Para las nuevas bienvenidas y espero disfruten la historia, al igual que las que la están leyendo por segunda vez.

Nos vemos sin falta la próxima semana.

Nos leemos

TitiC