Declaimer: Los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer. Pero la trama es completamente de mi autoría. A casi 10 años de haber sido publicada por primera vez, regresa mejorada.
Gracias a mi beta Andrea y mis prelectoras: Ericastelo, y mi hermanita Ta-Cullen por ayudarme a acomodar las ideas.
Mi Beta y yo lamentamos el retraso en este capítulo que debió de estar publicado el día de ayer. Por cuestiones de trabajo no fue posible, pero esperamos que lo disfruten.
16.- ¿Promesas Rotas?
No había sido la mejor de las noches para Bella, solo pudo beber un poco de alcohol para apaciguar la ansiedad que la envolvía. Luego de ponerse algo para protegerse del frío, permaneció varias horas en la terraza mirando al cielo nocturno y tratando de encontrar una respuesta para «¿Quién era Isabella Swan?» Su reacción había sido sin duda exagerada, pero fue su única medida de escape al encontrarse en una encrucijada, las respuestas que se le vinieron a la cabeza en ese momento la definían como una Swan, pero no la auténtica Isabella y era aterrador no tener una respuesta concreta.
Ese día en la facultad estuvo un tanto distraída lo que sus amigos consideraron como falta de vida social e insistieron hasta convencerla en salir con ellos, aunque no estaba segura de sí asistiría. Al no tener las últimas horas, llegó antes a la oficina donde ya la esperaba trabajo para el día.
Ese sin duda era su espacio, resultaba irónico la facilidad con la que podía solucionar los problemas de otros mientras que los suyos eran un lastre. Mientras hablaba con uno de los encargados de otra de las sucursales, no dejaba de mensajearse con la organizadora y programar para esa tarde una muestra para la cena con el chef que Bella consiguió y estaba listo para mostrar el menú, una variación bastante sofisticada de lo que él anterior había propuesto.
Jasper se presentó antes de la hora de la comida, la conversación fue casual como cada día, pero Bella sabía que era solo una fachada, él debía de estar al tanto de lo sucedido la noche anterior tanto en su terapia como con Edward.
— Sé que lo sabes, así que puedes hacer la pregunta. — Le dijo Bella poniéndose de pie mientras que Jasper se ponía más cómodo en uno de los asientos. — Si vas a comenzar con un sermón de que esas terapias son un compromiso…
Se detuvo al verlo negar con la cabeza y una sonrisa suave en el rostro que no supo descifrar.
— Solo quiero saber si te puedo ayudar de alguna manera. — Le expresó.
— No sé qué clase de juego psicológico estás intentando — Espetó desconfiada. Al verlo fruncir el ceño se comenzó a sentir irritada. — ¡Puedes decir algo!
— ¿Y si me dices que fue lo que sucedió? — Le pidió señalándole uno de los sillones cerca de él, no le extrañó ver como ella se mantenía en su posición, pero se iba relajando. — Quieres hablar, puedes hacerlo conmigo y será privado.
Bella enarcó una ceja con una sonrisa burlona, casi al instante se dio cuenta que necesitaba hablar y no podía hacerlo con cualquiera porque no la entenderían, Jasper por otro lado conocía ese momento oscuro que la rodeaba y ya no podía juzgarla más de lo que seguramente ya lo había hecho.
— ¿Quién soy? — Le dijo dándole la espalda para no ver su expresión.
Solo escuchó el sonido del sillón de cuero cuando Jasper se puso de pie y se quedó junto a ella mirando a la nada y con las manos en los bolsillos.
— Esa es una respuesta que solo tú puedes dar y para nadie es sencilla. — Le dijo con calidez.
Con eso pudo darse una idea de lo que sucedía y por qué huyó, no pudo reprimir una sonrisa al notar a Bella poner los ojos en blanco antes una respuesta tan insulsa.
— ¿Puedo ser honesto contigo? — Preguntó viéndola de reojo. — Primero quiero que quede claro que no es nada malo y tampoco es una agresión; escucha y toma lo que creas que te puede servir.
— No sé si quiero escucharlo. — Suspiró dejando caer los hombros.
Esperó a que él comenzara, sin embargo Jasper no lo hizo hasta escuchar una aceptación de su parte. No iba a ser duro con ella, pero quería que entendiera algunas cuestiones que la rodeaban y le estaban causando ese conflicto, que entendiera que no todo estaba mal con ella y solo era por sus circunstancias.
Bella lo observó y asintió.
— Lo principal que veo y que estás considerando una falla, es el no poder definirte como persona, pero por tu historia es algo normal. Bella, toda tu vida ha sido controlada, te moldeaste y no has tenido oportunidad de crearte una auténtica identidad, de permitir conocerte. — Le dijo notándola fruncir el ceño. — Esto puede ser demasiado para cualquiera, la libertad que deseabas puede ser abrumadora y a diferencia de lo que estabas acostumbrada, aquí las reglas las pones tú. Diste un salto al vacío, una situación fuera de tu control, algo a lo que no estás habituada.
— ¿Libre? Jamás puedes serlo del todo, ahora puede que no esté bajo las imposiciones de mis padres, pero ¿Qué hacen ustedes? Edward trata de moldearme, yo nunca voy a ser la clase de chica que él espera. — Dijo exasperada.
— ¿Edward está moldeándote o tú estás haciéndolo? — Vio cómo iba a protestar, y al instante se quedó en silencio y pensativa. — Nosotros no intentamos moldearte cómo crees, solo te estamos ayudando y te hacemos parte de nuestro entorno, si quieres unirte a él serás bienvenida, pero si no, lo aceptaremos.
Bella no se pudo contener de mirarlo con una ceja enarcada, recordando cómo entraron en su vida, si lo analizaba detenidamente podría definirse como acoso.
— Tengo mis dudas, si no lo recuerdas, ustedes me asediaron.
— Alice tiene una clase de don, por decirlo de alguna manera, es demasiado intuitiva y ve cosas que otros no podemos. Ella supo que debíamos de mantenernos cerca de ti. — Le explicó encogiéndose de hombros consciente de que se escuchaba muy estúpido, pero era cierto.
— ¿Algo así como una adivina? — Preguntó entre divertida y contrariada por la absurda explicación. — Sin duda la explicación más absurda.
Jasper solo se encogió de hombros.
— Tienes algunas cosas que pensar Bella, pero si necesitas hablar de nuevo sabes dónde encontrarme o puedes llamarme, no importa la hora. — Le dijo anotando su número de móvil en una hoja sobre el escritorio para después marcharse.
Era curioso cómo hablar con él solo consiguió hacer crecer sus dudas, pero le dio algo en que pensar, una explicación válida a lo que estaba ocurriendo, un punto de donde partir. Agitó la cabeza para despejarse, en ese momento tenía cosas más importantes de las que hacerse cargo.
Por la tarde estuvo entrevistando al que pretendía fuera el nuevo administrador de la cadena hotelera de Saint-Claire de la que ella era social mayoritaria. Tenía una idea muy clara del perfil que estaba buscando, quería alguien joven con algo de experiencia, lo que se necesitaba era una visión más actual para poder introducirse al mercado que se estaba perdiendo y ninguno de los candidatos que en teoría eran los más calificados estaban a la altura.
El sonido del intercomunicador la interrumpió, escuchó la voz de Megan anunciando al último candidato. Bella le indicó dejarlo pasar y al ver al hombre que cruzaba la puerta se quedó sin palabras.
—Señorita Swan — La saludó con formalidad.
Bella le sonrió de lado, no le extrañó esa actitud distante, era seguro que había hablado con Jacob.
— Hola, Sam — Lo saludó extendiendo su mano, Sam la estrechó y con alivio Bella notó como sonreía. Observó a Megan que continuaba en la puerta. — Que no nos molesten.
Le indicó a Sam que tomara asiento, y Bella hizo lo propio en el suyo, revisó la documentación, aunque algunos aspectos ya los conocía. Al final cerró la carpeta y lo observó.
— No negaré que esta fue una total sorpresa, nunca esperé verte entre los candidatos. — Le confesó. — ¿Por qué quieres este empleo?
...
Al salir de la empresa fue directamente al restaurante del chef donde se vería con la organizadora para la prueba del menú. Al bajar del auto se envolvió bien con el abrigo por las ráfagas de viento, el otoño estaba cerca y la temperatura comenzaba a bajar. Tardó un poco en reconocer al hombre cerca de la entrada hablando por el móvil, tenía la oportunidad de entrar sin ser notada, pero al final se acercó y le tocó el hombro. La mirada que recibió no era una muy diferente a la que esperaba, era dura y sin una pizca de simpatía. Eso la hizo sentir pequeña.
— Hola, Jake — Lo saludó tratando de que su voz no reflejara el nerviosismo que la invadía.
Fueron unos momentos tensos, en los que Bella no sabía si le devolvería el saludo o daría media vuelta marchándose, si hacía lo segundo no lo culparía, en su último encuentro terminó siendo muy grosera. Se reacomodó el bolso y se mordió el labio inferior.
— Lo siento, fui una completa idiota y te traté de una manera que no te merecías. — Le dijo sin poder mantener la mirada.
Jacob la conocía bastante bien, no negaba que estuvo molesto pero al final era más decepción por la manera en que lo trató cuando él solo demostraba preocupación por lo que le sucedía. Tenerla de frente lo hizo recordar ese momento, pero ver el arrepentimiento genuino le caló muy en el fondo. La envolvió en sus brazos sintiendo el pequeño cuerpo relajarse y apretarse a él.
— Fuiste más que idiota — le dijo por lo bajo besado el tope de su cabeza, al separarse la vio asentir. — Lo que hiciste me afectó porque eras la última persona de la que esperaba ese comportamiento tan arrogante y mezquino.
— Creo que nunca podré compensarlo.
— Será muy difícil, pero puedes comenzar aceptando ir a cenar conmigo esta noche. — Le pidió Jacob.
— Tengo una cita — le señaló el restaurante del que estaban fuera. — Puedes unirte si no te molesta probar platillos para una cena de gala de la que soy la anfitriona.
— ¿O'Conell será el chef? — Le preguntó ignorando lo estúpido que sonaba dado que ese chef era el dueño del restaurante.
— ¿Te animas? — Le cuestionó sonriendo al verlo avanzar y ser él quien abría la puerta esperando que ella entrara.
Fueron conducidos a una mesa privada en un área cercana a la cocina. Bella presentó a Jake con la organizadora y su asistente. Y como si la tarde no tuviera suficientes sorpresas, Bella se enteró que Jacob era un amigo muy cercano del chef con quien bromeaba consiguiendo que esa muestra fuera un ambiente mucho más relajado.
Bella solo probó pequeños bocados, Jacob no hizo preguntas incómodas, además de que terminó comiéndose lo que Bella estaba dejando por considerarlo un pecado. Luego de acordar unos ligeros cambios en las entradas y los postres, se confirmó el menú y Bella estaba más relajada por quitar un pendiente a la lista de cosas por hacer.
Jacob que quería seguir aprovechando el día la convenció de ir un rato a Central Park como en los viejos tiempos. Al menos por una hora no dejaron de reír al recordar todo lo que habían vivido juntos, Bella se llenó de nostalgia por esos buenos momentos, en ese entonces era feliz y no lo sabía. Notando el cambio de actitud de Bella a uno más taciturno, Jake la empujó con suavidad y con una sola mirada ella entendió lo que quería saber.
— Solo recordaba lo bien que la pasábamos y lo mucho que me perdí. — Se encogió de hombros y sonrió al ver a unos chicos divertirse con su perro.
— También para mí fue difícil no tenerte, cada año nos veíamos menos y las llamadas se convirtieron en mensajes cada vez más escasos. — Le dijo con nostalgia. — Renee me quería lejos de ti, en más de una ocasión me dijo que era mala influencia para ti, como se notaba que no te conocía.
— Aún sigue sin hacerlo. — Le dijo con desdén. — No tiene caso lamentarnos por lo pasado, tenemos otra oportunidad. Finalmente estoy fuera de casa.
— ¡Ya te habías tardado! — Exclamó.
— Tenía opciones, pero estar atada era conveniente para mis planes a futuro. Poder obtener una libertad en más de un aspecto de mi vida. — Suspiró. — Quería disculparme contigo, pero no sabía cómo hacerlo. No me atrevía a coger el móvil para llamarte y escuchar cómo era enviada al buzón de voz.
— Sí, eso es lo que sin duda hubiera ocurrido. — Admitió. — Pero te aseguro que solo en unas horas habrías recibido una llamada mía. — Le pasó un brazo sobre los hombros. — Eres la chica con la que crecí, la que quiero de una manera incondicional, la hermana que nunca tuve. Sabía era cuestión de tiempo para poder reencontrarnos.
— Tú eres el único amigo real que tengo y de verdad no terminaré de compensarte por lo sucedido. Tal vez no lo entiendas, pero creí que debía de alejarte, erróneamente pensé te hacia un favor. — Le confesó.
— He estado preocupado por ti, sé que algo está ocurriendo y no te voy a forzar que me hables de ello si no quieres hacerlo en este momento. — Murmuró con un guiño. — Sea lo que sea no cambiará lo que siento y pienso de ti. Para mí siempre has sido una mujer extraordinaria.
— ¡Basta! — Protestó alejándose de él al sentir los ojos arder.
— Sigues sin aceptar los halagos reales. — Se encogió de hombros y pasando uno de sus brazos sobre los hombros de Bella y la empujó con suavidad para continuar con el camino.
Bella disfrutó de sobremanera pasar esas horas con Jacob, recordando buenos momentos, descubriendo nuevos intereses de su amigo y alegrándose por sus logros, al igual que ella, estaba por terminar la carrera y poder tomar las riendas del negocio petrolero de la familia. Al no llevar auto, Jacob insistió en llevarla a casa y así conocer donde vivía.
— Ahora que sé dónde vives, me tendrás por aquí más seguido. — Le informó antes de despedirse en la entrada del edificio.
Bella lo vio perderse entre el tráfico y no fue hasta que su móvil comenzó a sonar que entró al edificio debatiéndose en si responder o no hacerlo. Pero apenas la llamada se fue a buzón, este volvió a timbrar y no le quedó de otra que responder.
— Pensé que no ibas a responder. — Protestó Alice. — ¿Quieres unirte a nosotros? Vamos a cenar y pensamos…
— Gracias, Alice, pero esta noche estoy agotada y prefiero quedarme en casa. — Le dijo entrando en el edificio y deteniéndose al ver a Jessica sentada en uno de los sillones del lobby. — Mañana puede ser mejor opción. Diviértete.
Sin esperar una respuesta cortó la llamada y se encaminó hasta Jessica que estaba tan entretenida en el móvil que no la vio acercarse hasta que estuvo junto a ella.
— ¿Qué diablos estás haciendo aquí? — La cuestionó sin una pizca de tacto. — ¿Cómo sabes dónde vivo?
— Estaba segura que nos dejarías plantados, así que decidí venir por ti y llevarte. — Le informó con una sonrisa. — Tienes que salir un poco más. Vamos a casa a arreglarnos. — tiró de ella, Bella puso un poco de resistencia, pero al final se dejó llevar. — Y saber dónde vives es sencillo con los contactos adecuados.
Un par de horas después, estaban en un club en el centro de la ciudad. A pesar de las bebidas que le estaban ofreciendo ella se limitada a agua mineral, ignoró los acercamientos de Demetri que se cansó rápido y centró sus atenciones en la prima de Tanya que estaba de visita en la ciudad.
Aunque el ambiente no le estaba resultando tan estimulante como otras veces, el sonido de la música tan alto le evitaba escuchar sus pensamientos y por qué estar ahí era una pésima idea, pero dejó de pensar cuando Mike la hizo levantarse a bailar al verse relegado por su novia.
Se dejó llevar por la música, se descubrió riendo ante los movimientos pésimos de Mike y cuando este la hizo girar hasta dejarla tambaleando. Jessica se acercó a ellos y le tendió una bebida a Bella que acalorada bebió de un sorbo, el alcohol le caló en la garganta pero no se sintió aliviada, por lo que sin pensarlo se pidió uno más. Jessica se pegó más a ella y notando lo que intentaba Bella comenzó a moverse al ritmo ante la mirada encendida de Mike que poco a poco se fue pegando más a su novia que disfrutó de ese contacto. Tyler se acercó a Bella que no hizo nada por alejarlo.
Su bebida llegó y apenas pudo darle un sorbo cuando le fue arrebatada de la mano. Se giró para reñir a quien se había atrevido y se quedó muda al ver a Edward delante, estaba furioso y no hacía nada por ocultarlo.
— Esto no se parece nada a tu casa — le dijo muy cerca. La cogió de la muñeca dispuesto para llevársela. — ¿Cuánto has bebido?
— No es de tu incumbencia. — Exclamó ella tratando de zafarse de su agarre, pero él la tenía bien sujeta. — No tengo que estar confinada en mi casa. Puedo salir a divertirme.
— Y sabes elegir los mejores lugares — le recriminó con sarcasmo tirando de ella para llevársela, pero un par de cuerpos se le cruzaron en el camino.
— Será mejor que te apartes de ella. — La voz de Tyler se escuchó fuerte y clara, Mike trató de liberarla, pero solo hizo que el agarre se hiciera más fuerte.
— Ella se va conmigo. — Sentenció Edward fulminándola con la mirada. — ¿Verdad, Isabella?
— Sobre mi cadáver te la llevas. — Escupió Mike
— ¿A quién debo de matar? — La imponente figura de Emmett se puso delante de Edward y Bella, al verlo, los valientes defensores se quedaron sin habla. — Llévatela ahora.
— Yo puedo sola, Cullen — protestó Bella tomando su bolso y caminando hacia la salida, lo que menos deseaba era una escena más grande de lo que ya estaba resultando.
Antes de seguir a Bella, Edward le indicó a Alice que la llevaría a casa y que solo se encargaran de que Emmett no se metiera en problemas. Bella se mantuvo por delante de él y se detuvo al estar afuera, Edward le tocó el brazo no extrañándose que ella se retirara como si el tacto le molestara, pero vio su auto y fue hasta él.
Le abrió la puerta del coche y la cerró con más fuerza de la necesaria, estaba muy enojado por el poco compromiso con su recuperación. Trataba de confiar en ella, darle su espacio por que Jasper se lo pidió. Subió al auto y no tardó nada en mezclarse en el tráfico. La radio iba apagada y los dos en un silencio que podía cortarse con cuchillo. Bella lo observó en un par de ocasiones por el rabillo del ojo notando la vena que se le marcaba en la cien y la mandíbula rígida.
El sonido del móvil los sobresaltó a ambos, en la pantalla del auto Bella vio el nombre de Alice y alcanzó a escuchar la breve conversación.
— Si necesitas ayuda ¿me llamarás?
— Lo haré — prometió colgando.
Al detenerse delante de su edificio Bella saltó fuera del auto y trató de alejarse, pero Edward fue tras ella alcanzando a entrar en el mismo ascensor. Rindiéndose a lo inevitable lo dejó seguirla. Al abrir la puerta de su apartamento se giró tratando de no mostrar el nerviosismo que la invadía.
— Ya viste que estoy en casa, ahora marcharte y ve arruinarle la noche a alguien más.
Antes de responder Edward la empujó dentro y cerró la puerta tras de sí. No iba a tener la discusión en el pasillo.
— ¿Qué sucede contigo? ¡Confiamos en ti! — Le recriminó tomándola del brazo para obligarla a mirarlo y quedarse frente a él.
— No necesito niñeras, puedo cuidarme sola. — Protestó intentando nuevamente zafarse de su agarre. — ¿Quién te crees para estar haciendo todo este papel?
— ¡Por Dios, Bella, estás en tratamiento!
— ¡Por dios, Edward! deja de fingir que te intereso. — Imitó su tono preocupado — es que de nuevo necesitas hacer una obra de caridad, lamento informarte que ya me cansé de su lástima, no necesito la de nadie. Y si lo que buscas es un revolcón estás en lugar equivocado.
— ¿De qué estás hablando?
— ¡Por favor, Cullen! — Exclamó tratando de no perder la paciencia.
— Deja de estar con tonterías, Isabella. ¿Sabes lo que sentí al verte ahí bailando y bebiendo?
— Creí que ya había quedado claro que no somos nada, así que tus reproches no tienen sentido. — Se giró y fue hasta la cocina por agua, lo sintió seguirla.
— Creí que en realidad querías recuperarte, pero con esta noche… — pasó sus dedos entre su cabello. — ¡Diablos, Bella! Me importas y me duele el que te sigas lastimando de esta manera.
Bella apretó la botella entre mis manos hasta que esta crujió, lo vio incrédula y en su interior sintió la sangre en estado de ebullición, todo el coraje y resentimiento guardado durante días estaba por explotar.
— ¿Te importo? — Preguntó sarcástica. — Ni una llamada, ni mensaje, nada. — Negando con un movimiento de cabeza apartó la mirada de él. — Lo mejor para ambos es que cada uno siga su camino, busca a una chica y deja que yo busque a alguien con quien yo pueda… divertirme.
— Así como te divertías esta noche, permitiendo que ese chico te tocara. — Su aliento chocaba contra su rostro y Bella se veía imposibilitada de moverse, las manos de Edward la mantenía atrapada entre el refrigerador y su cuerpo.
— Ese es mi problema y puedo estar con quien yo…— su frase se vio interrumpida por los labios de Edward que se abrieron paso en un beso demandante, mucho más rudo de lo que recordaba.
Bella intentó separarlo, pero las fuerzas de Edward eran mayores que las suyas, sus manos descendieron hasta su cadera uniéndola a la de él provocando que de los labios de Bella se escapara un jadeo, dejó de intentar separarlo y envolvió su cuello con sus brazos pegándose a él. El beso dejó de ser rudo, se fue suavizando a medida que la temperatura iba subiendo, al notar las manos de Edward llegar al borde de su vestido se apretó más para no caer al sentir debilidad en sus piernas. En un rápido movimiento Edward la levantó, giró con ella dejándola en la isla para poder colocarse entre sus piernas, abandonó sus labios y comenzó un camino descendente por su cuello en dirección hacia sus senos que se irguieron ante la proximidad de sus labios.
— Solo yo puedo hacerte estremecer, solo yo puedo saborear tus labios y solo yo puedo hacerte jadear — sus manos se aventuraron debajo del vestido, recorrieron sus piernas hasta llegar al borde de su ropa interior, se deslizó debajo de esta llegando al área húmeda que la hizo gritar ante ese tacto.
Bella cogió el rostro de Edward entre sus manos obligándolo a mirarla.
— No quiero ser de nadie más. — Le dijo antes de besarlo con pasión, sintió las manos de Edward ir a la cremallera posterior del vestido y ella ayudó a quitárselo.
Sus cuerpos ardían, los besos y las caricias solo demostraban el nivel de deseo que estaba desbordándose, Edward parecía haber olvidado su enfado al igual que Bella que no opuso resistencia cuando volvió a levantarla obligándola a envolver su cintura con sus piernas y caminaba rumbo a un lugar más cómodo.
La dejó sobre uno de los sillones, la penumbra hacía difícil ver la expresión de su rostro, sin perder tiempo fueron apartando las prendas de ropa, pero antes de que pudiera quitarse el pantalón, el sonido del móvil los interrumpió, decidieron ignorarlo hasta que el de Bella comenzó a sonar junto al de Edward con insistencia, el momento se rompió. Edward sabiendo que no pararían, buscó hasta encontrar su móvil para responder gruñendo por la interrupción.
— Solo queríamos asegurarnos de que no se habían matado. — Protestó Emmett divertido. — ¿Interrumpo algo?
— ¿Eso importa? — Le gruñó Edward solo haciendo reír estruendosamente a su hermano al conocer la respuesta por el tono de voz. — Pues será mejor que se vistan, estamos llegando y creo que debemos tener una conversación.
Aunque hubieran querido continuar, la interrupción apagó el momento.
— Están cerca, vienen hacia acá. — Le informó a lo que Bella asintió levantándose.
— Esto no ha terminado. — Le dijo huyendo a su habitación para colocarse algo rápido.
Al volver se detuvo en el umbral de la puerta observando a Edward, que aunque se había vestido el estado de su ropa gritaba lo sucedido.
— El que me mantuviera alejado, no era una señal de que no me importaras. Jasper me pidió darte tu espacio y eso fue lo hice.
— Así que si te dicen que me dejes, ¿es lo que harás? — Le cuestionó enarcando una ceja. Al verlo negar se cruzó de brazos. — ¿Qué te contó Jasper?
— Solo me dijo que habló contigo, que necesitabas espacio y yo solo complicaría las cosas si insistía. — Se encogió de hombros — Esta vez confié en él. ¿Quieres hablar de ello?
Bella negó y fue a la cocina, encendió la cafetera justo cuando el timbre sonaba. Edward se encargó de abrir la puerta y lo primero que escuchó fue un silbido burlón de Emmett. Bella se quedó de pie en la entrada de la cocina envolviéndose en la bata que cubría su leggins y blusa de algodón.
— Solo espero no haber interrumpido — la risa de Emmett inundó el departamento seguido por los murmullos de los demás — ¿dónde está la niña problema?
Rosalie hizo a un lado a su novio y hermano para dirigirse a ella.
— Es momento de que tengamos una conversación. — Murmuró Rosalie bastante molesta. Edward la cogió del brazo tratando de evitar cualquier enfrentamiento. — Suéltame, Edward, evidentemente tú no pudiste decirle las cosas, es bastante sencillo manipular a un hombre con sexo.
— Basta, Rose, ni te atre…
— Adelante, es hora de que me digas todo lo que te has reprimido. — Le cortó Bella sin dejar de mirar a Rosalie. — Vamos, no te contengas.
…
Muchas gracias a cada una por tomarse un minuto de su tiempo para dejar un comentario, leo cada uno de ellos. Y también me disculpo por no responder esta semana cada uno de ellos, pero lo haré en breve.
Por no estar registradas me es imposible responderles, pero aprovecho este momento para decirles muchas gracias Paz, Melania, Lupita, Smedina, BC por sus comentarios.
Para las nuevas bienvenidas y espero disfruten la historia, al igual que las que la están leyendo por segunda vez.
Nos vemos sin falta la próxima semana.
Nos leemos
TitiC
