Declaimer: Los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer. Pero la trama es completamente de mi autoría. A casi 10 años de haber sido publicada por primera vez, regresa mejorada.

Gracias a mi beta Andrea y mis prelectoras: Ericastelo, y mi hermanita Ta-Cullen por ayudarme a acomodar las ideas.


17.- A Corazón Abierto

Rosalie frunció los labios y sus ojos brillaron ante la oportunidad de oro que tenía delante, después de un tiempo al final podía decirle las cosas que se había guardado.

—Rose, por favor — le pidió Jasper tomándola del brazo, pero ella se lo sacudió y siguió a Bella que había dado media vuelta dirigiéndose al interior de la cocina.

La observó por un momento, la vio servirse una taza de café y se sentó en uno de los bancos altos que estaban junto a la isla. La actitud desinteresada la molestaba de sobremanera. Su hermano y los Cullen no hacían otra cosa que hablar de ella y de su trágica situación, mientras ella mentía, bebía y los manipulaba.

—¡Eres una maldita farsante! Los puedes manejar a ellos, pero conmigo nunca lo conseguirás. —Se acercó quedando al otro extremo de la isla aunque ganas no le faltaba de ir junto a ella y darle un par de bofetadas. — Ellos pueden creer tu cuento de la pobre niña rica, la que necesita ser salvada, pero seamos honestas, solo te gusta la atención.

—¡Basta Rosalie! — Gruñó Edward que no se acercó por Emmett que estaba cerca de su novia y le lanzó una mirada de advertencia.

—Rose, mejor vámonos — le pidió Emmett con voz suave.

—Déjenla terminar, ¿creen que lo que me pueda decir me va a herir? —Les preguntó Bella cogiendo la taza caliente entre ambas manos, acercándola a sus labios para soplar. — No dirá nada que no escuchara antes. Continúa, estábamos en que soy una manipuladora.

Emmett tuvo que coger a Rosalie por ambos brazos para mantenerla en su sitio, tras el tono cínico de Bella al hablar, Rosalie quería golpearla y borrar esa leve sonrisa de suficiencia que tenía en el rostro.

—Estás ahí tan tranquila cuando dices que tu vida se está desboronando— estalló — ¿¡Hasta cuándo van a darse cuenta!? — Les preguntó mirando a los demás. — Los está utilizando, ustedes no hacen otra cosa que hablar de ella, lo difícil que debe de ser, intentándola integrar a nuestro grupo, mientras que a ella no le importa nada en lo más mínimo, de lo contrario no estaría en ese club bebiendo. ¡No eres más que una niña haciendo una rabieta que intenta llamar la atención! — Exclamó consiguiendo tocar una fibra sensible en Bella que se había propuesto no alterarse y escuchar, pero al oir las mismas palabras de su madre, un enojo retenido comenzó a emerger. Bajó la taza que chocó con más fuerza de la esperada sobre la superficie de mármol, salpicando de café a su alrededor.

— ¿Eso es lo que piensas? — Preguntó con los dientes apretados.

—Pienso muchas cosas más. — Aseguró cruzándose de brazos, con regocijo al ver a Bella alterarse al fin.

—No te detengas, solo que después tengo mi derecho a réplica.

—¿Bella? — La voz de Jasper sonaba preocupada, pero ella con un movimiento de cabeza le indicó que estaba bien.

La vio relajar los hombros y lanzar una mirada penetrante, ahí Bella hizo acopio a su autocontrol, ella lo había pedido y Rosalie se lo daría, su sinceridad era una de las cualidades que la caracterizaban, no temía el decir lo que pensaba aun cuando sabía que dolería

—Estoy cansada de que intentes manejar a todos a tu antojo, es obvio que es lo que estás haciendo, la pobre chica rica con problemas que elige una escapatoria fácil… lo peor de todo es que caímos en tu juego, yo intenté no involucrarme, pero no dejaba de preguntarme si no estaba siendo injusta. Permití que los demás continuaran a tu lado dejando que el tiempo me diera la razón y por primera vez esperaba no tenerla yo ¿Y mira lo que sucedió? ¡La tenía! — Dijo de manera irónica lanzando una mirada amenazante a su cuñada que estaba intentando interferir. Se sacudió para apartar a Emmett que era una especie de muro humano para retenerla. — Tengo que reconocer que eres una gran actriz, el papel de víctima se te da estupendo. Mientras Edward se lamenta el no poder hacer más por ti, tú estas divirtiéndote, en el mismo ambiente tóxico en el que te conocimos. —La apuntó con el dedo. —Debes de salir de esa maldita burbuja en la que vives y enfrentarte de una buena vez al mundo real. Todos tenemos problemas, pero no ayuda en nada si nos hacemos las víctimas, yo misma he tenido problemas por lo que puedo decir que te comprendo… ¿Qué te parece tan gracioso? — Se interrumpió al notar que Bella trataba de ocultar una sonrisa y negaba con la cabeza,

—El decir que me comprendes. ¿Cómo puedes comprender por lo que estoy pasando si no tienes la más mínima idea? — La cuestionó enarcando una ceja. — No creo que tengamos punto de comparación. Todo ese discurso fue realmente bueno dejando al descubierto esa mujer manipuladora que dices que soy, pero creo que necesitas conocer la otra cara de la moneda, esto no lo hago con el fin de causarte lástima ni mucho menos simpatizarte, solo quiero que comprendas que no se debe de juzgar a la ligera.

Bella se levantó del asiento, se envolvió de nuevo en la bata y les dio la espalda. Miró por la ventana unos segundos antes de cerrar los ojos y suspiró.

— ¿Sabes?, dices que los manipulé, pero creo que debes de recordar que fueron ustedes los que irrumpieron en mi vida, nadie los obligó a acerarse y mucho menos involucrarse en mis asuntos. —Se giró para ver a Rosalie. — Te podrías mantener lo más lejos de mí y solo tratarnos con cortesía cuando el momento lo ameritara.

—Nuestros padres…

—¿Crees que soy amiga de cada uno de los hijos de los socios o amigos de Charlie? — Le preguntó con ironía. — Hemos crecido en sociedades muy distintas Rosalie; dices que soy una manipuladora y lo soy —se encogió de hombros, — pero ustedes son unos acosadores, tienen suerte de no haber obtenido una demanda y una orden de alejamiento.

Alice abrió los ojos y Emmett se frotó la barbilla, por su parte Bella sonrió divertida por verlos incómodos ante esa verdad, al menos no era la única expuesta en ese momento. Y continuó.

—Lo más gracioso de todo es que dices saber por lo que estoy pasando, pero es algo de lo que no tienes la menor idea. — Sonrío con amargura. — Puedes decir con desdén que soy una pobre niña rica, a diferencia de ti yo he vivido el lado oscuro de tener una vida privilegiada. — Levantó la mano al verla querer protestar. — ¿Cuándo fue la ultima vez que tus padres te dijeron que estaban mejor sin ti, que estar en sus vidas era uno de los errores mas grandes? — La vio abrir la boca sin decir nada. — Yo lo escuchó cada día, tú no sabes qué es eso. Eres muy afortunada, sus padres los adoran y lo demuestran a cada momento. —Miró a los Cullen. —Esme y Carlisle son el par de personas con el corazón más grande, de que otra manera no me aceptarían e intentarían apoyarme sabiendo el desastre que soy.

—Be…— la voz de Alice apenas fue perceptible por el nudo en la garganta.

—¿Quieres juzgarme de verdad? — Le preguntó volviendo a sentarse comenzando a girar la taza entre sus manos. — Tienes razón soy una mujer manipuladora, pero es lo que he aprendido, toda la gente con la que me he relacionado es de la misma manera, para ti puede ser un defecto, para mí una cualidad, lo cual está mal. —Aceptó. — Has tenido la fortuna de poder elegir, de crear tu propia identidad, a mí se me arrebató… bueno, mejor dicho, otorgué ese derecho. — Confesó con un mohín envolviendo la taza entre sus manos. — Desde los 10 años fui enviada a Suiza a un internado de élite, pregonan que es para tener una educación superior y tener la posición para la que naciste, pero para mis padres fue la alternativa perfecta para sacarme de sus vidas, a esa edad me vi obligada a permanecer en un sitio apartado, lejos de los únicos verdaderos amigos que tenía. Solo escuché a mis padres para ser amonestada por intentar escapar, por mal comportamiento o para avisarme que debía de permanecer el verano dentro de esas paredes porque ellos tenían otros planes en los que no estaba incluida.

—No necesitas hablar de esto. — Interrumpió Alice a lo que Bella negó con la cabeza, estaba cansada que la juzgaran o dijeran que la entendían cuando era claro que no lo hacían. La ignoró y continuó.

—No es fácil comprender a esa edad lo que representas en la vida de tus padres, en ese entonces no podía dejar de lado esa situación, mi solución: transformarme en la clase de mujer que ellos querían, dejé mis deseos de lado para intentar complacerlos, convertirme en la hija perfecta y eso hice, era la mejor en todo lo que hacía, — le dio un sorbo a su café ya frío. Se levantó para tirarlo en el lavaplatos y servirse uno nuevo. — La estrategia no fue perfecta, incluso así no fue suficiente, nada lo es en realidad, pero una parte enferma de mí me obligaba a continuar, si todo lo demás lo podía conseguir ¿por qué tendría que ser diferente el afecto de mis padres?

Edward se acercó a ella e hizo un ademán de tocarla, pero Bella se encogió y negó con la cabeza.

—Pensé que al regresar a Nueva York las cosas serían diferentes, que luego de años lejos de casa siguiendo cada una de las instrucciones al fin podría tener algo de libertad. Pero no fue asi; fui matriculada en Economía y Finanzas, algo que no estaba en mis planes, sin embargo al ver el orgullo con que Charlie pregonaba que seguiría sus pasos me hizo desistir de mis verdaderos anhelos, aún tenía la necesidad de complacerlo. —Con una sonrisa rota suspiró y negó. —Un error más, nada ha sido sencillo, desde un inicio traté de sobresalir, pero no es fácil enfrentarte en un mundo laboral dominado por hombres quienes piensan que no sirves por la sencilla razón de ser mujer. Aún con las barreras que me ponían en el camino les demostré que era buena, tuve que demostrar mi inteligencia una y otra vez para que dejaran de verme solo como una Swan, en el camino me volví cruel e insensible para ser respetada, y lo conseguí, al mismo tiempo que una serie de enemigos que fingen ser mis amigos o aliados, pero solo están esperando el momento justo para dar una puñalada por la espalda y disfrutar el verme caer, eso no va a suceder. —Afirmó con un mohín. — Sin importar cuánto cambiara, a mis padres no les importaba, ellos siempre piden más y más. De pronto todo dejó de tener sentido, ¿para qué seguir intentando que me quisieran? ¿Se puede forzar a alguien a hacerlo? No, no puedes hacerlo. Así que sabía que la única manera de tener paz era desapareciendo, pero ellos perderían lo que más querían, su farsa sería descubierta y caerían del pedestal en que se encuentran.

Bella volvió a observar a Rosalie, quién ya no tenía la misma mirada dura de un inicio.

—¿Sabes lo agotador que es todo aquello? — Le preguntó directamente.

Rosalie tenía un nudo en la garganta, escucharla, pero sobre todo ver el dolor en su mirada y reflejado en cada palabra le caló, y solo negó.

—Nunca he intentado ser percibida como una víctima, prefiero que vean a una mujer altanera y calculadora. Nadie puede saber que muy en el fondo soy como cualquier otro. —Dijo con la voz entrecortada, se aclaró la garganta tratando de disimular ese lapsus. — Comprendí que permitir que los sentimientos gobiernen tus decisiones solo te vuelven débil, no puedo consentir que me vean de esa manera. Vivir de apariencias es agotador.

Apenas pudo dar un sorbo a su café y lo dejó de lado para envolverse en sus brazos.

—Ya escuché suficiente— murmuró Rosalie de manera apenas audible.

—Gracias a todo esto, he aprendido que no puedo confiar en nadie, al final todos terminan abandonándote, las únicas personas que se supone son las que siempre estarían conmigo fueron las primeras en dejarme por dinero y una posición social, cosas con las cuales yo no puedo competir; aprendí a valerme por mí misma, pero llega un punto en el que te cansas de vivir la vida que fue elegida para ti y todo por un estúpido anhelo de sentirse apreciada. Me perdí tratando de cumplir las expectativas de mis padres, no importa lo que haga siempre se esperan más. No buscaba la clase de atención por las razones que crees, quería terminar con mi vida de manera pública, algo que atrajera titulares, que no pudieran tapar con sus influencias y hacer a los Swan caer. Antes de marcharme tendría la satisfacción de arrebatarles lo único que les importa. Una salida fácil y cobarde dices tú, pero para mí, la única salida para terminar con el infierno que dejé se convirtiera mi existencia. ¿Sigues diciendo que nuestra vida es parecida, que nuestros problemas tienen punto de comparación?

—Bella, yo…

—No espero palabras de consuelo, ni mucho menos una disculpa. — Aclaró con voz firme tratando de ocultar sus verdaderos sentimientos. Estaba por derrumbarse. —Creo que no tengo que decirte, Rosalie, que si algo de esto sale de este lugar, lamentarás el día en que nuestros caminos se cruzaron. — Puntualizó endureciendo la mirada. — Estoy agotada, solo espero que cierren al salir.

Pasando entre ellos sin mirar a nadie fue hasta su habitación, en ese momento era el único lugar seguro, la garganta le ardía al igual que los ojos. Se quedó con la espalda recargada contra la puerta. No acababa de comprender por qué al final le terminó contando todos esos detalles tan personales, esas cosas que la podían destruir más de lo que ya estaba.

Escuchó la puerta cerrarse y respirando con alivio fue hasta la cama donde abrazó una almohada hasta quedarse dormida. Despertó sobresaltada al cabo de unas horas, aún estaba oscuro afuera, pero lo que llamó su atención fue el hombre dormido en una silla junto a su cama.

—¿Edward? — Lo llamó con suavidad un par de veces, hasta que este despertó. —¿Qué haces aquí?

Lo vio estirarse y pasar la mano por el cuello adolorido por la mala posición en la que estaba.

—Después de lo hace un rato, no queríamos dejarte sola. — Confesó. —Alice y Jasper están en la otra habitación.

Bella suspiró y asintió, en el fondo estaba agradecida por saber que no estaba sola. Le palmeó el lado libre de la cama y Edward se sentó justo ahí.

—Lo de anoche fue imprudente, pero en el fondo quería demostrarme que aun estando en ese sitio podía controlarme, pero fracasé. —Admitió.

Edward recordó el enojo que sintió verla en aquel lugar divirtiéndose y bebiendo como cuando la conocieron. Sabía el daño que podía ocasionarse el beber con la medicación que estaba tomando, estaba estrictamente prohibido mezclarla con cualquier tipo de bebida alcohólica, pero sobre todo por el hecho de mentir o mentirse a sí misma. Bella no era cualquier chica, él la consideraba alguien importante, si se tratara de simple atracción luego de la noche juntos la necesidad de estar cerca se habría esfumado, pero estaba presente y no quería admitir lo que sucedía porque al hacerlo se volvería real y hasta para él lo consideraba una locura.

—Lamento haber discutido contigo aquella noche. Simplemente necesitaba espacio, hay demasiadas cosas que procesar. — Dijo quedando boca arriba mirando al techo. — He sido muy estúpida.

Edward la observó por unos minutos, la penumbra solo le permitía ver el parpadeo de sus ojos y lo serena que parecía en aquel momento.

— Siento lo que sucedió, Rosalie no tenía derecho a…

—No importa en realidad. — Mintió. —Sabes, al final creo que debería de agradecerle, esa conversación me hizo reconocer una parte de mí que me negaba a aceptar. — Suspiró. —Desde la noche que abandoné la consulta de Scott no he dejado de encontrar la manera de descifrar quién soy. Pero fue Jasper quien me hizo darme cuenta que tras años de someterme a lo que mis padres querían, perdí la perspectiva. Tiene mucho tiempo que me veo al espejo y la imagen ahí es una mierda, tras todo lo que he conseguido no puedo sentirme del todo orgullosa, siempre pienso que pude hacerlo mejor, que no doy suficiente.

Edward solo le acarició el cabello notando como su contacto la dejaba sin aliento, pero no hacía nada por apartarlo. No tenía idea de que decir en ese momento, luego de escuchar todo por lo que había pasado no le sorprendía que se sintiera de esa manera. Se mantuvo en silencio permitiendo que ella hablara.

—El año pasado tomé la decisión de lo que haría. — Confesó. — Si todo iba a terminar, iba a hacer que este tiempo valiera la pena, viviría cada momento; me prometí que mi partida dejaría un hueco, un recordatorio constante para mis padres con el que se verían maldecidos a cargar. He conseguido atención que mi madre añora: portada de revistas, artículos dedicados a mi trabajo y algunos trabajos de beneficencia, los diseñadores me buscan, puedes considerarlo frívolo porque lo es. Pero he disfrutado ver como la envidia la carcome. —Admitió con regocijo, no se arrepentía de nada de ello. —Con Charlie ha sido más complicado, porque a pesar de todo, mi padre es un hombre que se ha ganado su lugar en el rubro, es tenaz y muy inteligente, se las ingenia para mantenerme a su sombra, pero él mismo me otorgó una ventaja que no juega precisamente a su favor. La educación de élite, los contactos, y su apellido me han proporcionado las herramientas para destacar, y convertirme en su mayor amenaza. —Suspiró con una sonrisa rota. — Estaba dejando mi legado y también en las sombras destruía la imagen de perfección que ellos habían diseñado, las cosas les iban a explotar en las manos sin poder hacer nada. Todo iba de acuerdo a lo planeado…

—Y luego aparecimos nosotros. — Apuntó él en un susurro.

— Apareciste tú, alteraste todo. — Murmuró.

—Es un don — bromeó haciéndola reír. —Ahora que tienes un poco más claras ciertas cuestiones tienes que continuar con el tratamiento, a peligro de sonar como uno de los libros de autoayuda, puedes conseguir lo que quieras, Bella, solo necesitas desearlo tanto como deseaste desenmascarar a tus padres. — La vio sonreír abiertamente. — Lo sucedido anoche no es el único bache que encontraras, pero tienes que entender que no estás sola. Estás acostumbrada a ser tú contra él mundo, pero tienes que aprender a confiar, no me alejaré. — Al ver como ella se colocaba de costado y le miraba enarcando una ceja burlándose, Edward se aclaró la garganta. — Me alejé porque creí era mejor darte un poco de espacio. No voy a juzgarte, puedo simplemente escucharte si eso es lo único que deseas.

Bella se levantó para poder abrazarlo tomándolo por sorpresa, Edward mantuvo la espalda pegada a la cabecera de la cama con ella en sus piernas, disfrutando del calor de su cuerpo y el aroma que le trajo imágenes a su cabeza, que se obligó a apartar para no provocar una situación incómoda.

—Gracias por salvarme. — Le agradeció al oído. Edward la abrazó más fuerte sin poder contener una gran sonrisa.

—Lo haría mil veces más.

La televisión se encendió indicándole a Bella que era hora de comenzar el día. Se levantó, para tomar una ducha antes de marcharse a la facultad. Le dio un último beso a Edward antes de entrar al cuarto de baño. Por su parte Edward solo la observó alejarse, a pesar de la noche llena de caos, todo resulto de la mejor manera. Bella se había abierto, sin importar dejarse vulnerable al fin se sinceró y lo mejor es que no había presentado ataque de ansiedad.

Tenía un trabajo arduo por delante, pero ahora que conocía sus miedos e inquietudes podía tratar de ayudarla de una mejor manera sin forzarla.

—Pensé estarías dormido. — Bella lo interrumpió de sus pensamientos.

—Y perderme esta visión — dijo recorriéndola con la mirada, solo iba envuelta en una toalla corta.

Bella se encaminó hacía la puerta del cuarto que era su armario, fue aflojando el agarre de la toalla para que bajara por la espalda, al cruzar el umbral de la puerta la dejó caer antes de cerrar la puerta a sus espaldas y dejar a Edward sin habla por aquella visión.

—Eso es cruel, Isabella. —Protestó por lo alto escuchando una risa al otro lado de la puerta.

Bella salió al cabo de unos minutos estirando la falda ajustada que se pegaba a sus caderas.

—Solo era una muestra de lo que tendrás esta noche. — Se acercó hasta él inclinándose para besarlo, pero tuvo que hacer acopio de todo su autocontrol para no sucumbir y llegar tarde a clase. —Tengo que irme, pero nos vemos esta noche para cenar.

Sin esperar una respuesta se dirigió a la cocina para preparar café y llevarse una taza. Edward llegó cuando ella estaba terminando de servir el café en un termo y sin poder evitarlo, la rodeó entre sus brazos por la espalda.

—Antes de que te vayas quiero que dejemos una cosa en claro. — Dijo cerca de su oído antes de besar detrás de su oreja haciéndola estremecer. —Apresurado o no, no quiero mantenernos en un limbo, quiero que seamos exclusivos.

Bella enarcó una ceja, y en lugar de sobresaltarse por la petición, solo pudo sonreír y se giró manteniéndose en sus brazos, dejó sus manos en el pecho de él y levantando el rostro para verlo directamente a los ojos.

— ¿Me está pidiendo ser su novia, Dr. Cullen? — Le preguntó fingiendo desconcierto.

—Así es, señorita Swan, ¿qué me dice?

— ¿De verdad es necesario poner un título a lo que hay entre nosotros?

—Llámame anticuado. — Se encogió de hombros. — No quiero que nos encontremos con malos entendidos por cuestiones de semántica. ¿Es un sí?

—Sí — aceptó Bella fundiéndose en los suaves labios de Edward.

Ese paso que ella acababa de dar era enorme, Edward sería en realidad la primera relación seria que ella tenía. Y era una decisión para la que no tenía ninguna duda.

—Tengo que marcharme ahora, antes de que deje de pensar. — Le pidió dando un último beso alejándose.

Edward la siguió y la vio entrar a su estudio, para salir casi de inmediato. Tomó sus cosas y al pasar junto a él le entregó un juego de llaves.

—Son tuyas, cierra al salir.

Esa mañana el humor de Bella era demasiado bueno, así que los comentarios por lo sucedido la noche anterior y las burlas sobre como Edward parecía ser el dueño de su tiempo las dejó pasar. No le gustaba del todo que percibieran como si ella se estuviera doblegando ante Edward, pero no iba a gastar palabras en arpías.

—Saldremos esta noche de nuevo ¿Te unes, Isabella? — Le preguntó Jessica, algunas de las chicas la miraron con desdén.

—Puedes llevar a tu amiguito, yo podría entretenerlo para que puedas divertirte. — Soltó Tanya petulante. —Puedo ser muy complaciente.

—Eres muy amable, querida, no cabe duda que eres muy complaciente, aunque yo utilizaría el término fácil. — Le soltó haciéndola fruncir los labios. —Pero no te preocupes, que de él solo me encargo yo.

—Disfrutarás de tu nuevo juguetito.

El sonido de las palabras de Jessica fueron de fingido entusiasmo, y Bella comprendía por qué era de esa manera, Jessica había sido la primera en fijarse en Edward y el hecho de que estuviera saliendo con Mike no era un impedimento para que intentara seducirlo o alguna de las otras, y por la manera en que Tanya la miraba comprendió que intentaría todo por arrebatárselo, no sería algo nuevo. Pero esta vez no iba a permitírselo.

—Disfrutaré con él, como estoy segura tú no lo has hecho en meses. — Le dijo con dulzura refiriéndose a las malas relaciones que decía tener la mayor parte del tiempo con Mike. — Diviértanse esta noche, porque yo sí que lo haré.

Al estar dentro de su auto dejó salir el aire contenido, estaba harta de siempre tener que mantenerse alerta por las puñadas a la espalda que podía recibir, pero hasta ese momento se mantenía airosa. Encendió el auto moviendo la cabeza para despejar su cabeza, y llamó a su asistente para que comenzara a repasar la agenda de esa tarde.

Edward solo observó la puerta cerrada por unos segundos, antes de ir a tocar a la habitación donde Alice y Jasper estaban para poder irse a casa. Apenas tendrían tiempo de tomar una ducha y alistarse para llegar a tiempo al trabajo. En el auto, Edward no paraba de lanzar miradas por el retrovisor a su hermana que iba en el asiento trasero con una gran sonrisa.

— ¿Sabías que ella estaría en ese bar anoche y por eso insististe en ir? — Le cuestionó, viendo como muchas otras veces Alice se encogía de hombros, pero el brillo en sus ojos la delataba. — Esa habilidad tuya es espeluznante, de ayuda, pero espeluznante.

—Todo mejorará. — Le dijo con seguridad.

Dejaron a Jasper en su casa y los hermanos se fueron a la suya. Edward no perdió tiempo mientras que Alice, que entraba tarde, ese día se tomó el tiempo para desayunar con su madre.

En el hospital Edward se centró en su trabajo. Su estado animado no pasó desapercibido por sus compañeros y él se limitaba a decir que solo era un buen día, no eran todos precisamente amigos para contar detalles. Había planeado presentarse en la oficina de Bella para llevarla a comer, pero una cirugía de emergencia se lo impidió.

Antes de la hora de salida llegó a la oficina de Bella, justó en el momento en que Megan se alistaba para marcharse. Edward se alegró de no tener que esperar mucho, estaba hambriento.

Bella se sentía extraña de la atención recibida, eran pequeños gestos que la hacían sentir especial. Ignoró su teléfono al ver el nombre de Jessica seguido del de Demetri aparecer en la pantalla y estuvo tentada en apagarlo, pero por su trabajo no era una de las ideas más razonables.

Las miradas furtivas durante la cena fue un recordatorio constante de lo que sucedería esa noche, una promesa que ambos se morían por cumplir. Bella comenzó a jugar con su autocontrol y en un momento Edward dejó de perder el tiempo y sin importar que Bella aún no terminara lo que tenía delante, pidió la cuenta y motivó al mesero a apresurarse para recibir una propina sustancial.

Esperando el auto Edward se aseguró de no tocarla o su cuerpo amenazaba con explotar. La ayudó a subir y rodeó el auto para emprender la marcha. El silencio se rompió ante el sonido constante del teléfono de Bella, al ver de quien se trataba y no queriendo que su noche se arruinara lo dejó pasar, pero al recibir una de nuevo no le quedó de otra que responder.

—Hola, Renee — fue el escueto saludo notando como Edward la miraba por el rabillo del ojo.

— ¿Dónde estás? — Le cuestionó en un tono que Bella no pudo identificar del todo.

—Llegando a casa. — Respondió al detenerse fuera de su edificio.

—Eso es mentira. —Contradijo su madre.

—Tienes veinte minutos para llegar a casa y dar una buena explicación de por qué no están tus cosas. — Le gruñó Charlie tras arrebatarle el móvil a su esposa, sin esperar una respuesta colgó.

Bella miró a Edward que entendió algo sucedía al ver que el brillo juguetón y lleno de deseo había sido sustituido por algo muy parecido al pánico.


Muchas gracias a cada una por tomarse un minuto de su tiempo para dejar un comentario, leo cada uno de ellos y trato de responder lo más rápido posible.

Para las nuevas bienvenidas y espero disfruten la historia, al igual que las que la están leyendo por segunda vez.

Nos vemos sin falta la próxima semana.

Nos leemos

TitiC