Declaimer: Los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer. Pero la trama es completamente de mi autoría. A casi 10 años de haber sido publicada por primera vez, regresa mejorada.
Gracias a mi beta Andrea y mis prelectoras: Ericastelo, y mi hermanita Ta-Cullen por ayudarme a acomodar las ideas.
18.- Sentimientos
— ¿Bella, está todo bien? — Le preguntó apretando una de sus manos.
—Mis padres están en casa y ya se dieron cuenta de que mis cosas no están ahí. — Dejó escapar el aire. — Quieren que vaya, desearía no ir, pero tengo que hacerlo en algún momento.
—Yo te llevaré. — Sentenció volviendo al tráfico sin esperar una respuesta.
Edward bajó el volumen de la música y se mantuvo en silencio solo sosteniendo la mano de Bella entre las suyas, era su manera de recordarle que él estaba ahí para ella. Al cruzar las puertas a la propiedad, Bella se tensó y Edward disminuyó la velocidad aún más.
—Si no estás segura de hacerlo…
—Acabemos con esto de una vez, postergarlo no ayudará en nada. — Cerró los ojos para serenarse y no dejarse afectar demasiado por lo que iban a decirle.
Bella no esperó a que Edward le ayudara a bajar, pero si esperó a que él estuviera a su lado para entrar a la casa. Ante el sonido de la puerta se escucharon unas pisadas fuertes que ella conocía muy bien.
—Impuntual como siempre — reclamó Charlie deteniéndose al ver a su hija que no estaba sola. — ¿Eres el hijo de Carlisle, cierto? —Esperó a que asintiera para continuar. — Gracias por traerla, ya te puedes marchar. —Le dijo enfatizando con un movimiento de mano muy característico.
—Edward se queda, solo vine porque teníamos que hablar, pero no me quedaré en esta casa más tiempo del necesario. — Aseguró Bella manteniendo su pose erguida.
—Bien, te puede esperar en la sala. Nosotros vamos a mi despacho. — Le indicó a Bella.
Por su parte ella le tomó la mano a Edward y en voz baja le indicó que todo estaría bien, que solo la esperara un poco. Al girarse para seguir a su padre vio a su madre enarcando una ceja al ver el contacto entre ambos y ahí se iba su idea de que no supieran que algo pasaba entre ellos.
Al entrar al despacho su padre cerró la puerta con suavidad y eso la asustó más que si la hubiera azotado. Renee se sentó en uno de los sillones y le indicó uno cercano, pero Bella negó manteniéndose cerca de la puerta.
— ¿Así que has decidido marcharte de casa? —Comenzó Charlie sirviéndose un vaso con coñac con tanta tranquilidad que era inusual. —Bueno, una cosa más a agregar a tu gran lista de malas decisiones. Tu fideicomiso ya no te pertenece.
—Es una lástima, Isabella. Pero ya tengo una idea en qué voy a ocupar ese dinero. — Secundó su madre con una sonrisa burlona.
Bella los miró a ambos hasta comprender exactamente qué es lo que sucedía. Y fue su turno de negar y sonreír de lado.
—Lamento que te quedaras con las ganas Renee, pero el dinero es mío. — Le informó con una sonrisa. —La última vez que lo revisé, la cláusula era clara, tenía que permanecer bajo su techo hasta los 24 años y dado que ya los cumplí, estaba en mi derecho de marcharme. Fue la semana pasada, pueden verificar las cámaras de seguridad que mi salida fue un día después, así que si tratan de arrebatármelo se encontrarán con una demanda lo que sería un terrible acontecimiento para la familia Swan.
Charlie cogió su móvil y buscó en su agenda notando que ella tenía razón, el cumpleaños de Bella había pasado sin que se diera cuenta.
— ¿Y a dónde te has mudado? — Le cuestionó Charlie. — Solo espero que no tengas el descaro de vivir en una de las propiedades de la empresa.
—No te preocupes, tengo un hermoso departamento en la Quinta Avenida. — Lo anunció con orgullo. —Y antes de que lo preguntes me pertenece, no tiene nada que ver con la empresa.
— ¿Y de dónde obtuviste el dinero suficiente para comprar una propiedad en esa zona? Luego de hacerme el pago por las acciones de Saint-Claire no debió de quedarte suficiente — cuestionó Charlie tomando el móvil y llamando a su asistente. — Emma, mañana a primera hora quiero un estado de cuenta de todas las cuentas de la empresa.
Bella lo miró con odio ante la implicación que estaba sugiriendo, eso era demasiado bajo. Hasta ese momento sus inversiones más fuertes las había mantenido en el anonimato.
—Puedes buscar en todas ellas, pero tengo inversiones que me han dado excelentes rendimientos para poder hacerme de propiedades. —Le informó con una sonrisa cargada de cinismo. —Aunque te sea difícil de creer, no soy una inútil.
Frunciendo los labios Charlie apuró su trago y se sirvió uno nuevo.
—Hablando de Saint-Claire ¿Cómo te va con el hotel? — Le preguntó enarcando una ceja y una media sonrisa. — Visité uno de ellos en Munich, un desastre. Luego recordé que no era mi problema.
—Y no lo es. — Sentenció dando un paso hacia atrás al ver la mirada encendida de su padre.
— ¿Cómo te atreves hablarle así? —Chilló Renee poniéndose de pie. — Amanda me habló sobre la fiesta para la semana de la moda, dijo algo del Museo Metropolitano, tengo un lugar mejor y mañana hablaré para moverlo.
—No — dijo con firmeza Bella, sabía lo que pretendía y no la iba a dejar, no esta vez. — Los organizadores me lo pidieron a mí. Ya tengo todo arreglado, así que puedes mantener tus manos fuera de esto.
—No dejaré que arrastres el apellido de la familia por una rabieta.
— ¡Basta! —Exclamó Bella harta. — No importa lo que hagas, ese evento es mío. La única que está haciendo una rabieta eres tú, madre, cancelar lo que ya está contratado le dará una pésima publicidad a la empresa y al apellido familiar, y dudo mucho que sea lo que quieres.
Renee se acercó a Bella peligrosamente, pero esta vez ella no retrocedió, estaba cansada de doblegarse y pese a lo que estaban haciendo no iba a dejar que le arruinaran el día.
— ¿Quieres que de una buena vez todos se enteren de la farsa que es esta familia? — La cuestionó viendo sus ojos arder. —Ni siquiera sé que sigo haciendo aquí. Ya dejé claro que mi salida de esta casa está bajo los lineamientos del acuerdo.
—Cuida cómo me hablas. —Gruñó Renee tomando el rostro de Bella con una mano, sorprendiéndose cuando le apartó la mano de un manotazo. —No me provoques, Isabella, si haces algo para dañar a nuestra familia, recuerda que caes con nosotros.
— ¡Basta! —Intervino Charlie tomando el brazo de su esposa y mirando con severidad a su hija, tratando de que eso bastara para que ambas contrajeran las uñas que estaban mostrando. Se aclaró la garganta. —Puedes quejarte de esta familia todo lo que queras, Isabella, pero es gracias a mí que has tenido una vida privilegiada.
—Cierto. —Admitió consiguiendo contrariar a su padre por no recibir protestas. —Pero a un costo muy alto. Tu apellido me ha abierto puertas, pero yo he trabajado para ganarme un lugar, he demostrado ser uno de los elementos más importantes con los que cuenta la empresa.
La sonrisa burlona de su padre la hizo apretar los labios.
—No te alces demasiado —se dio media vuelta para servirse otro trago. —Tienes agallas, pero no eres insustituible. Te has mantenido en ese puesto por ser una Swan, pero no creas que eso te garantiza que lo mantendrás. Te hace falta crecer.
—Puedes hacer las rabietas que quieras, Isabella, pero me aseguraré de que no manches el nombre de nuestra familia. —Le aclaró Renee. —Puedes quejarte todo lo que quieras de esta familia, pero repito, es la que te ha dado todo lo que tienes y con lo que muchos solo pueden soñar. Puedes odiarme todo lo que quieras, pero nunca dejaré de ser tu madre y aunque lo detestes me vas a respetar.
—Puedes ser mi madre, pero nunca te has comportado como una.
Las palabras de Bella hicieron enfurecer a Renee, se abalanzó contra su hija alcanzando a darle una bofetada que hizo a Bella llevarse la mano al rostro. Tras eso, Charlie cogió a su esposa de los brazos murmurándole algo al oído haciéndola fruncir el ceño soltándose de su agarre y darle la espalda a Bella, Charlie miró a Isabella con desconcierto.
— ¿Qué está sucediendo contigo? —Le gruñó su padre. — Eso te lo tienes bien merecido por hablarle así a tu madre. — Se llevó las manos al rostro. — Estás llegando al límite de mi paciencia, será mejor que te marches y recapacites lo que estás haciendo y el daño irrevocable que puedes ocasionarle a tu vida al continuar con esta nueva actitud.
Ante eso Bella apretó la mandíbula y su mirada se encendió. Quería decir muchas cosas más, pero se las tragó. Dio media vuelta y antes de salir escuchó la voz de su madre.
—No sé qué tengas con el hijo de Carlisle, pero se va terminando. Relacionarnos con esa familia no es lo adecuado.
Bella se giró enarcando una ceja y con una sonrisa en los labios observó a sus padres.
—Eso no va a suceder.
Antes de una respuesta salió del despacho azotando la puerta y caminando rápidamente por el pasillo hasta llegar a la sala donde Edward la esperaba en uno de los sillones con el móvil en sus manos. Solo tuvo que verla para levantarse y seguirla. Le abrió la puerta auto y luego él subió para salir del lugar, ella se mantuvo con los ojos cerrados, la cabeza echada hacia atrás pegada al respaldo del asiento y sus manos sobre sus piernas se abrían y cerraban con fuerza. Edward se aventuró y le tomó una de las manos notando como poco a poco la tensión iba disminuyendo.
Al llegar al edificio Bella se mantuvo junto a Edward, fue hasta traspasar las puertas que Bella no aguanto más y lo besó desconcertándolo, trató de seguirle el ritmo por unos segundos pero al notar que la intensidad no bajaba Edward la tomó de los brazos y con delicadeza la apartó para poder mirarla a los ojos.
— ¿Qué sucede, cariño? — Le preguntó con dulzura. Ella se mordió el labio inferior. —Podemos hablar. El sexo no va a solucionar las cosas.
—No quiero hablar. —Respondió pegándose de nuevo y envolviendo sus brazos en el cuello de Edward y dejar sus labios muy cerca. —Sé que no lo solucionará, pero ayudará. ¿Edward?
Aunque sabía que no debía de hacerlo, su cuerpo no pensaba de la misma manera y terminó por unir sus labios con los de ella.
Un rato después Edward acariciaba el cabello de Bella que descansaba su cabeza en su pecho, ambos estaban envueltos por una sábana aún con las respiraciones agitadas. Todo comenzó de manera frenética, pero no tardó en que ella bajara el ritmo disfrutando del encuentro olvidándose de todo lo demás, justo lo que estaba buscando.
Un beso en el pecho lo hizo mirarla y le guiñó un ojo.
—Ha sido bueno poder decirles un par de cosas, creo que tendré suerte si no me despiden. — Dijo con cierto pesar, su trabajo era algo que si le dolería perder.
—No se arriesgará a perderte por algo como esto. —Intentó tranquilizarla.
—Tú no los viste — se reacomodó descansando sus manos sobre el pecho de él y sobre estas su barbilla para poder verlo mejor. — No negaré que se sintió bien. Pero ya no quiero pensar más en ellos.
Bella escuchó el sonido de su móvil que la alertó de un mensaje nuevo. Se estiró para cogerlo y con una ceja enarcada vio era de su madre que le ordenaba presentarse al día siguiente en un desayuno en el club. Comenzó a escribir, pero al final lo borró y dejó de lado. Se iba a llevar una desagradable sorpresa cuando ella no apareciera, ya no quería continuar aparentando.
Edward se tuvo que marchar al haber una emergencia con uno de sus pacientes que no dejaba que otro médico lo tocara. Prometió volver cuando lo solucionara y eso no fue sino hasta el amanecer.
Al volver Edward usó la llave que Bella le había entregado, entró en silencio hasta la habitación encontrándola profundamente dormida envuelta en las sábanas aparentemente aún desnuda. Se quedó un momento observándola, antes de quitarse la ropa y unirse a ella que no tardó en pegarse a él sonriendo entre sueños.
Bella se despertó más tarde de lo usual, pero al ser un día que tenía permitido llegar más tarde a la empresa, se estiró cuidando de no despertar a Edward a quien no había sentido llegar, pero estaba tan cómodo que no quiso despertarlo. Se envolvió en una de sus batas y salió a la cocina para encender la cafetera. Mientras el café estaba listo salió a la terraza encogiéndose ante las ráfagas de aire helado, de inmediato su piel se erizó, pero eso no la hizo volver al interior, por extraño que pareciera se sentía diferente, pero de forma buena.
Edward al despertarse se encontró solo y con las sábanas frías a su lado, se tomó su tiempo para despertar por completo y salir de la habitación. Siguió el sonido de lo que parecía ser el televisor, pero no la encontró en la salita, fue en la cocina sentada en uno de los taburetes con la laptop encendida y ella bebiendo una taza de café. Al verlo le sonrió.
—Buen día, Dr. Cullen. — Lo saludó con un guiño, él no tardó en acercarse.
— ¿No irás a la empresa? — Cuestionó un tanto contrariado.
—Cuando estoy en la universidad suelo llegar una hora más tarde los sábados— le anunció mirando su reloj notando que apenas serían las siete y media. —No escuché cuándo volviste.
—Fue casi al amanecer, una noche larga. — Anunció sirviéndose una taza de café que agradeció estuviera lo suficientemente cargado. —Tengo que ir más tarde para revisar que no se presenten complicaciones.
La besó en los labios al sentarse junto a ella y observó que en la pantalla estaba revisando los resultados de la bolsa.
—Sé que sales temprano hoy, así que pasaré por ti para ir a comer.
En menos de una hora Edward salía rumbo a la empresa de los Swan, dejaría a Bella y se iría a casa para cambiarse y de ahí al hospital. Se guardó sus comentarios, pero le gustó ver cómo Bella ese día parecía más optimista, antes de que bajara del auto la besó y le recordó pasar por ella a las dos.
Llegó a casa de sus padres tratando de hacer el menor ruido posible. Pero apenas poner un pie dentro de la casa escuchó la estruendosa voz de su hermano mayor.
— ¡Buenos días, Eddie! — Gritó haciendo a Edward fruncir el ceño e ir a la cocina donde sabía lo encontraría. — ¿Sí recuerdas que este no es un hotel?
— ¿Hasta cuándo dejarás de ser un imbécil?
—Ese lenguaje. — Le recriminó Esme entrando en la cocina y palmeando la mejilla de Edward con suavidad.
—Eddie tiene una boca muy sucia, Ma — lo acusó Emmett divirtiéndose.
Edward iba a protestar pero decidió ignorarlo sabiendo que su hermano solo lo estaba provocando como era su costumbre. Dejó que Emmett acabara de exprimir las naranjas y en el primer descuido le robó el jugo ante su mirada de sorpresa e indignación.
—Una por las tantas que has hecho tú, querido. — Le recordó su madre divertida.
Emmett gruñó y comenzó de nuevo. Esme empezó a sacar las cosas del refrigerador para preparar el desayuno para su familia.
—Ya que pasaste la noche con Bella al menos pudiste invitarla a desayunar — Sentenció Emmett divertido. — ¿Sí pasaste la noche con ella, no?
Edward quería asesinar a su hermano, estaba seguro que su madre tenía una idea, pero a él no le gustaba hablar de eso delante de ella, lo consideraba de mal gusto, pero para su hermano era demasiado divertido meterlo en aprietos.
—Eso es algo que no te importa — le gruñó perdiendo la paciencia. — Bella tenía que trabajar y yo debo ir al hospital a revisar a un paciente que operé en la madrugada.
Esme se detuvo junto a Edward y le tomó el brazo sonriéndole con dulzura antes de acariciarle la mejilla.
—Sabes que solo quiere hacerte enfadar, ignora a Emmett.
— ¡Mamá! —Protestó este al escuchar a su madre.
—Te amo, querido, pero a veces eres desesperante y no hay nada mejor que ignorarte. — Sentenció divertida antes de besarlo en la mejilla.
Edward no pudo reprimir una sonrisa, solo su madre podría decir algo como aquello y no causar un enfado monumental. Luego de varias charlas con Bella, al fin Edward podía ver lo afortunado que era tener a sus padres. Los desacuerdos no faltaban como en cualquier familia, pero nunca habían hecho nada por herirlos a tal manera de hacerles dejar de creer en ellos mismos, al contrario se habían esforzado en impulsarlos a cada uno en sus carreras, pasiones y cada aspecto de sus vidas.
Sin poder evitarlo, Edward se acercó a su madre envolviéndola en sus brazos y agradeciéndole en voz baja. Esme le devolvió el abrazo y murmuró palabras de cariño, no entendía qué estaba sucediendo pero eso no le importaba. Antes de una protesta Esme abrazó a Emmett recordándole que igual lo amaba a él aun cuando fuera insoportable en ocasiones.
Edward fue a su habitación para tomar una ducha y aprovechó cuando estuvo listo para revisar su correo notando los de la una asesora de bienes raíces que era la encargada de conseguirle un apartamento. Antes de bajar la llamó y acordó encontrarse en una de las propiedades por la tarde.
Antes de marcharse al hospital desayunó junto a su familia, Alice no paraba de saltar emocionada por la entrada a uno de los desfiles de la semana de la moda que la madre de Rosalie había conseguido para todas y lamentando no poder acudir a dos de los desfiles de diseñadores que admiraba.
Edward ya estaba en el auto cuando vio a su hermana salir por la puerta agitando las manos para hablar con él. Bajó la ventanilla del copiloto por la que se asomó Alice.
— ¿Crees que Bella quiera tener compañía esta noche? Encontramos un restaurante de comida vietnamita con el mejor pho que has probado. ¿Le preguntarás?
—Lo hablaré con ella cuando la vea esta tarde, te aviso ¿está bien?
—Nos vemos esta noche.
Edward se despidió con una sonrisa, sabía que por el optimismo de su hermana así sería, esa noche compartiría a Bella.
…
Bella tuvo solo unas horas de paz, sabía que al estar sus padres en la ciudad cualquier cosa podía suceder. Había esperado una llamada molesta de su madre o un mensaje, pero nada de eso ocurrió.
Su piel se erizó al escuchar un escándalo fuera de su puerta, la inconfundible voz de su madre resaltaba, pero no conseguía entender qué estaba sucediendo. Colgó la llamada en la que estaba y fue a ver, encontró a Megan de rodillas recogiendo hojas con manos temblorosas mientras su madre despotricaba en diferentes idiomas limpiado algo en su abrigo.
— ¿Qué es todo ese escándalo? — Preguntó Bella contrariada.
— ¡Ruega porque esta mancha salga o vas quedarte sin comer por mucho tiempo! — Le gruñó a Megan que asintió sin atreverse a ver a la mujer. — ¡Deja esos malditos papales y consígueme más toallas!
Bella observó la escena viendo a Megan caminar de prisa a la sala de descanso de las asistentes y a Anne, la asistente de Jasper, seguir recogiendo los papeles.
— ¿Qué sucedió? — Preguntó Bella.
—Esa maldita chica me chocó derramando su café sobre este costoso abrigo. ¡No sé qué sigue haciendo aquí, te he dicho más de una vez que es una inepta! — Siguió gritando Renee sin importar que Megan ya estuviera a su lado. Renee le arrebató la toalla que Megan le extendía. —La tintorería saldrá igual de tu bolsillo. ¿Y tú no vas a decir nada? —Le cuestionó a su hija quitándose el abrigo y entregándoselo a Megan.
—Tienes razón, Renee, me has dicho una y mil veces lo poco capacitada que consideras a mi asistente, que resulta son las mismas veces que te he dicho que te equivocas, que si sigue aquí es porque es la mejor. Un tropiezo lo tiene cualquiera. — La defendió, miró a Megan que continuaba nerviosa. —Llama a mi tintorería para que pasen por el abrigo de mi madre.
Tras dar la orden, Bella entró en su oficina esperando en la puerta a que su madre entrara y cuando esta lo hizo la cerró, se frotó las sienes.
—Eres la esposa del jefe, pero eso no te da derecho a presentarte aquí e insultar a la gente. —Le recriminó. — Y sí lo sé, antes de que lo digas no tengo derecho a hablarte de esa manera, te debo respeto y blablablá— continuó hastiada.
Renee apretó los labios y la molestia no se podía disimular. Se acercó al cuadro que tanto había querido y ahí estaba iluminado.
—Puedes ya no vivir en nuestra casa, pero tus compromisos con esta familia no han cambiado en lo absoluto. — Sentenció apretando su bolso. —Tal vez el mensaje de ayer no fue lo suficientemente claro, así que estoy aquí. Cuando digo que te vas a presentar con nosotros en un lugar, tú lo haces.
—No lo creo. — Murmuró Bella haciendo un mohín. —Yo decidiré cuales momentos compartir, pero más vale se vayan acostumbrando a que ya no estaré. Aún no terminas de comprender que la vida no gira en torno a ti como te has engañado en creer. Tengo otras cosas por hacer que ya no voy a seguir posponiendo.
— ¿Cómo qué? — Le preguntó divertida, sin embargo en el fondo estaba completamente irritada. — No tienes una gran vida social porque la gente te considera irrelevante, y en lo profesional sigues engañándote que eres alguien cuando es claro que todo lo que eres es solo por el apellido. —Caminó lentamente hacia Bella. —No eres bonita, ni muy inteligente, en realidad eres alguien mediocre con un ego exorbitante.
Bella apretó los labios y los puños. Respiró profundo para intentar serenarse, no iba a seguir cayendo en su juego. No podía continuar permitiendo que la destrozara cada vez que le viniera en gana.
—Y te fastidia demasiado que a pesar de todo eso la gente me siga prefiriendo a mí. ¡Qué triste tu vida, Renee! — Exclamó moviéndose de lugar colocándose detrás del escritorio. — Tú y Charlie estaban acostumbrados a que hiciera las cosas a su antojo, pero estoy cansada. Las cosas de ahora en adelante van a cambiar, acudiré a los eventos que me sean relevantes.
Renee soltó una risa histérica y la vio con burla.
—Eres tan ilusa. Cuando tu padre se entere de esto vas a cambiar de opinión. — Le dijo regresando a su pose altiva y sonrisa burlona. —No tienes a nadie más.
—Ahí es donde te equivocas, tengo a más personas de las que tú tienes en realidad. — Fue su momento de verla con una sonrisa arrogante. — Si era todo, creo que ya no tenemos más de que hablar. — Miró su reloj. — ¿No tienes una reunión con tus amigas? Es lo que sueles hacer cuando regresas. — La observó mirar su propio reloj apretando los labios, se acomodó el bolso. Bella sonrió para si al ver lo predecible que era su madre.
Renee recorrió de arriba abajo a Bella. —Ya veremos cuánto dura esa valentía estúpida. —Murmuró antes de dar media vuelta y salir.
Bella fue tras ella y antes de que Renee pudiera decirle algo a Megan intervino.
—Tu abrigo será enviado a casa.
—Más vale, o pagarás uno nuevo. —Sentenció Renee mirando a Megan y luego ir hacia el ascensor.
Bella esperó hasta ver a su madre entrar en el ascensor y desaparecer para poder respirar con normalidad. Lanzó un resoplido, observó a Megan y entró en su oficina cerrando la puerta.
Al parecer esa batalla la había ganado, pero el orgullo herido de su madre al no salirse con la suya podía ocasionar problemas, agitó la cabeza para apartar esos pensamientos, no tenía caso preocuparse por las represalias de Renee, lo haría cuando el momento llegara.
Antes de marcharse, a Megan se le aceleró el pulso al escuchar a Bella por el intercomunicador pedirle que entrara. Ella sabía que lo sucedido con Renee había sido un accidente, por estar bromeando con Anne no vio a Renee chocando con ella derramando un poco del café que traía en las manos arruinando un abrigo que debía de costar su salario de varios meses. Solo la tintorería le costaría una suma exagerada.
Tocó la puerta y esperó a que le dijera que pasara, caminó hasta detenerse delante del escritorio y recordó la última vez que ambas habían tenido una conversación, que no salió para nada como ella esperaba.
—El incidente con mi madre fue una muestra clara de su soberbia. Un error lo comete cualquiera, solo intenta la próxima vez arruinar más que su abrigo. — Le dijo con una sonrisa divertida. Megan enarcó una ceja extrañada, para Bella podía ser gracioso porque ella tenía la facilidad para permitirse pagar cosas como aquellas, pero para ella era ya un sacrificio contar con algunas prendas de excelente calidad para ir de acuerdo al puesto que tenía. —Quita esa cara. La cuenta la cargas a mi tarjeta.
Eso la dejó sin habla, Megan no sabía qué estaba sucediendo, pero no tener que pagar aquello era un alivio por los gastos que tenía que cubrir.
—Deja de preocuparte, esa mancha saldrá. Si no, le hiciste un favor al mundo porque ese abrigo es espantoso. Y de ser necesario le compraré otro. — Frunció la nariz y se levantó. —Lamento lo que dijo sobre tu capacidad, ella se equívoca. Eres la asistente más eficiente a la par con Emma, sin ti mi oficina sería un caos. —Bella se pasó una de las manos por el cabello, no sabía cómo continuar. —La forma en que te trató mi madre fue injusta, ella venía enfadada conmigo y el incidente la hizo explotar descargando su ira en ti.
—No es la primera vez —apuntó levantando los hombros.
—También quiero ofrecerte una disculpa por mi comportamiento. —Dijo finalmente, Megan la observó extrañada y la dejó continuar. — No fue muy diferente al de mi madre y me siento verdaderamente avergonzada, no hay una excusa válida para justificarme. Me pusiste en una situación complicada, mi libertad se vio amenazada con tu intervención, tenía que asegurarme que no hicieras nada y por eso amenacé lo que más te importa. Lo siento.
Megan la observó con los ojos cristalinos, tras varios años trabajando para Bella, sabía que ella solo ofrecía una disculpa cuando cometía una equivocación grave o era con una persona que le importaba.
—Sé que las cosas no podrán ser como antes de aquel incidente, pero al menos quiero que nuestra relación deje de ser tan fría. Eres una de las pocas personas valiosas en mi vida y no importa el camino que lleguen a tomar nuestras vidas, siempre contarás conmigo.
— ¿De qué estás hablando? —Preguntó intrigada por como había sonado eso al final.
— ¡No voy a cometer una estupidez de nuevo! —Exclamó y por la expresión de Megan supo que conocía el incidente que la dejó fuera de la empresa por varios días. —La relación con mis padres está en uno de sus peores momentos, la escena de hoy puede repetirse con frecuencia y si no mejoran las cosas puede que decida marcharme o mi padre terminará echándome. —Se encogió de hombros.
—Dudo que él lo haga. —Aclaró. — Es demasiado duro contigo, cierto. Pero conoce tu valor, en esta oficina hay demasiados oídos y la gente habla.
Bella sonrió de lado y asintió, tal vez su padre nunca le diría que estaba orgulloso y si lo había estado antes, era claro que menos ahora se doblegaría a sus exigencias.
—Espero puedas disculparme — Repitió Bella.
Megan respiró aliviada y la abrazó, sonrió de lado al sentir como Bella se quedaba quieta ante las muestras de afecto. Eso aún no cambiaba.
—No será exactamente como antes, pero trabajaremos en ello. — Apuntó Megan con una sonrisa que Bella imitó aliviada.
El sonido de un golpeteo en su puerta hizo a ambas girarse y ver a Edward que entró solo para detenerse al verlas. Hizo amago de salir la pensar que estaba interrumpiendo, pero Bella le indicó que no había problema que ya era hora de marcharse. Megan salió dejando a ambos a solas, guardó todo lo de su escritorio y recogió sus cosas para marcharse.
Bella se abrazó a Edward que la envolvió de inmediato, le reconfortaba saber que ahí ella encontraba un lugar seguro.
— ¿Todo está bien?
—Sí, solo necesitaba esto un momento. —Murmuró aún pegada a su pecho.
Salieron justo cuando el ascensor llegaba y bajaron con Megan que observó de reojo como Edward mantenía a Bella tomada por la cintura y ella parecía muy cómoda.
—Creo que no los he presentado formalmente. — Dijo Bella llamando la atención de ambos. — Ella es Megan mi asistente, y él es Edward.
—Un placer, Megan. — Le estrechó la mano. — Nos veremos continuamente.
—Ya lo creo. — Respondió lanzando una mirada cómplice a Bella que sonrió abiertamente.
Al llegar al lobby, Megan bajó del ascensor y se despidió. Ambos continuaron hasta el sótano donde estaba el auto de Edward.
Edward le habló de la petición de Alice y como había intuido ella estuvo de acuerdo en la reunión, de camino al restaurante Bella llamó a la más pequeña de los Cullen para acordar la hora en que se encontrarían en su apartamento para una tarde relajada entre amigos.
Luego de la comida Edward le pidió acompañarlo para ver un departamento que estaba pensando en alquilar. Llegaron a un edificio de ladrillos de fachada clásica, el barrio era muy bueno y contaba con mucha seguridad, estaba en una excelente zona; una mujer pelirroja los esperaba en la entrada.
— ¿Edward Cullen? — Preguntó y estiró su mano cuando este asintió. —Victoria Parker. — luego saludó a Bella y los guio al interior.
El portero los saludó con amabilidad y les entregó una llave de un ascensor privado.
El apartamento estaba en el ático del edificio, era amplio de espacios abiertos y una decoración minimalista, la luz entraba por los grandes ventanales.
—Está recién remodelado, se cambió todo el sistema eléctrico. — Informó.
Victoria los llevó por cada una de las estancias mientras les hacía visualizar donde podrían ir algunas cosas aprovechando el espacio. Al final los observó a ambos esperando alguna reacción favorable, había respondido cada una de las dudas que les surgieron en el recorrido.
—Es una zona muy cotizada, por aquí viven muchos famosos, políticos.
Edward miró a Bella que asintió. Le pidió un momento a Victoria para volver a recorrer el lugar y escuchar la opinión de Bella, ese gesto la emocionó por lo que implicaba.
—Es una zona que te queda cerca del hospital y también no muy lejos de mi departamento. Un lugar como este no dura mucho en el mercado. — Le informó. — Más que rentarlo, ¿no te interesaría comprarlo?
— ¿Vale la pena? —Le preguntó a Bella que asintió, Edward se giró hacía Victoria. — ¿Está a la venta? —Victoria asintió.
—Esa era la prioridad, pero el dueño del departamento lo conoce y quería que usted fuera el primero en verlo así solo fuera para alquiler. — Le informó. Se acercó a ellos y le mostró el precio especificado. Bella tuvo que tomar el documento y revisarlo detenidamente.
— ¿Está algo mal? — Preguntó Edward. —Confieso que es un precio elevado, más del que estaba dispuesto a pagar por una propiedad. ¿Crees que es exagerado?
— ¿Quiere verificar que el precio sea el correcto? — Le pidió Bella a Victoria que de inmediato se comunicó a la oficina alejándose un poco de ellos. Bella se giró hacia Edward. — Es elevado, pero no el real que vale una propiedad en esta zona. Si confirma el valor, deberías de comprarlo, es una inversión magnifica.
Victoria se aclaró la garganta para llamar su atención cuando la tuvo solo atinó a decir que el precio era el correcto. Pero que el dueño estaba en toda la disposición de negociar un ajuste.
Bella observó a Edward que indeciso, no sabía si quería comprar aquel lugar. Por la manera en que veía el lugar sabía que le gustaba, solo que ella sin querer lo había metido en una encrucijada al proponer una compra.
—Vamos a hacer esto Victoria. Saca del mercado esta propiedad, permite que Edward tome una decisión — levantó una de sus manos cuando vio que Victoria iba a protestar. — Solo que decida si quiere alquilarla o comprarla. Porque le gustó.
—No puedo quitarla del mercado, hay personas en espera para verla.
—La quiero —admitió Edward. —Solo dame al lunes para decidir si la compraré o la alquilaré.
Varios minutos después, tras ver firmado un par de formas y dejar un anticipo para dar seguridad al trato. Edward salía con Bella hacia el auto y emprendieron camino hasta el departamento de Bella.
—Lamento ponerte en esa encrucijada, no fue mi intención. Tienes tus planes y no quiero que te sientas presionado por mí. —Soltó de pronto consiguiendo que Edward le apretara la mano.
—El lugar me gustó, tiene justo lo que necesito. La compra no era mi prioridad, pero tú eres la experta y dejaré que me des todos tus argumentos por los que debo de comprar en lugar de alquilar. — Le dijo mirándola rápidamente, sonriendo al notar como el rostro se le iluminaba ante aquel reto.
Bella no tardó en dar explicaciones de por qué era conveniente adquirirla, hablando de números, la zona y todos los beneficios que veía, así como también no dejó de lado los inconvenientes que podía encontrar, recordándole en todo momento que ella solía ver más las propiedades como inversiones a largo plazo. Al terminar esperó a que él le diera una respuesta, rogando haberlo convencido. Edward se limitó a encogerse de hombros y dijo que lo pensaría muy bien.
—No estoy haciendo un buen trabajo si no logro convencerte. — Aprovechando el semáforo en rojo Edward se inclinó para robarle un beso y dar por terminado aquello. No quería decirle que lo había convencido, solo iba a dejar que Emmett se hiciera cargo de revisar los aspectos legales.
Al llegar a casa lo hicieron junto con los chicos, Bella se vio envuelta en los brazos de Alice, algo a lo que ya se estaba acostumbrando. Emmett la levantó del suelo haciéndola reír. Rosalie se mantuvo en segundo plano, desde la conversación de la noche anterior no habían hablado, Bella la saludó con un movimiento de cabeza. En el ascensor Bella soltó una carcajada cuando Alice la miró incrédula al saber que ella prefería una película de terror sugerida por Emmett y no la romántica que ella esperaba ver.
—Me gusta el género. — Se encogió de hombros Bella.
Al entrar los chicos se sentían como en casa, unos fueron a la cocina a dejar las cosas que llevaban, otros a la sala de entreteniendo a alistar todo.
—Bella. —La voz de Rosalie la hizo saltar, pues la había visto ir a la cocina junto con Jasper y Edward, sin escuchar cuando ella volvió. —Lo de la otra noche…
—Como dije, lo que te conté no fue con la intención de simpatizarte. Solo quería que dejaras de juzgar lo que desconocías.
—Estoy intentando disculparme y tú te comportas como una arpía — chilló exasperada Rosalie. Emmett se acercó a ellas frunciendo el rostro.
Bella enarcó una ceja y posteriormente soltó una carcajada haciendo que Rose rodara los ojos con una ligera sonrisa en los labios. Por su parte Emmett las veía contrariado, no sabía lo que sucedía.
—Eso es lo que me gusta de ti, Rosalie, tu sinceridad. — Le dijo Bella con un guiño antes de ir a la cocina a buscar a Edward.
Emmett le pasó un brazo sobre los hombros de su novia y le preguntó en voz baja que había ocurrido a lo que Rosalie encogiéndose de hombros con una sonrisa leve respondió. —Parece comenzaremos de nuevo.
…
Muchas gracias a cada una por tomarse un minuto de su tiempo para dejar un comentario, leo cada uno de ellos y lamento no haber respondido a ellos esta vez.
Para las nuevas bienvenidas y espero disfruten la historia, al igual que las que la están leyendo por segunda vez.
Nos vemos sin falta la próxima semana.
Nos leemos
TitiC
