Declaimer: Los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer. Pero la trama es completamente de mi autoría. A casi 10 años de haber sido publicada por primera vez, regresa mejorada.
Gracias a mi beta Andrea y mis prelectoras: Ericastelo, y mi hermanita Ta-Cullen por ayudarme a acomodar las ideas.
Antes de comenzar a leer, de nueva cuenta lamento mucho la demora, el trabajo se me ha mantenido ocupada al igual que Andrea y nos ha sido imposible publicar en tiempo.
Recuerden seguirme en Facebook (MT Marlo) donde les dejaré los avisos de las publicaciones.
20.- Primera Plana
La Semana de la Moda comenzaba, ese día sí tenía la libertad de no acudir a la empresa a menos que se tratara de algo de importancia, debía de centrarse en hacer acto de presencia en los mejores desfiles, de cierto modo, era el rostro de la empresa, lo malo era tener que compartir varias horas con su madre posando para los fotógrafos y fingiendo nuevamente. Había llegado su momento de utilizar el apellido familiar para sus fines, sus padres no tendrían manera de quejarse dado que ellos la habían utilizado desde hace muchos años para crear una falacia en torno a su armoniosa familia.
Algunas de sus compañeras no se tomaron ni la molestia de acudir a clases, ahí ella comprobaba las prioridades. Estaba en la primera clase cuando su móvil comenzó a vibrar, al ver el número de su madre rechazó la llamada, pero luego de seguir insistiendo se levantó y salió para atender.
—Estoy en clase. — Protestó. —Estaré a tiempo para el desfile.
—Lucile me acaba de llamar para preguntarme sobre tu relación con ese medicucho. ¡Estás en la portada de una revista! —Le gritó. — ¿Por qué tenía que ser justo hoy? La prensa…
— ¡Por Dios, Madre! —Exclamó harta. — Tengo que volver. Nos vemos.
Colgó rogando porque no volviera a llamar, pero antes de entrar llamó a Megan y le pidió que consiguiera el ejemplar que había alterado a su madre. No pasaron más de diez minutos cuando recibió imágenes de la portada y del artículo.
Bella frunció el ceño por la intromisión a su vida personal, adiós a la idea de mantener la relación con Edward fuera del ojo público. Al mismo tiempo estaba encantada porque eso garantizaba un día muy pesado para su madre donde se vería forzada a hablar de la relación que su hija mantenía con un prominente médico, al que ella continuaba menospreciando.
Por otro lado, Edward comenzó su día con las rondas matutinas, luego tenía un par de cirugías y consultas. Notaba las miradas de algunas enfermeras, las ignoró como lo hacía la mayor parte del tiempo, la atención sobre él era mayor que otros días pero no se atrevía a preguntar directamente qué sucedía. Se quedó aparte colocando las indicaciones en los expedientes, solo apartó la mirada cuando su colega se sentó a su lado y le deslizó una revista. Al principio Edward no le tomó importancia y fue hasta notar que estaba en la portada que dejó lo que estaba haciendo.
—Algunas enfermeras están teniendo el peor día de su vida ante esta noticia. Vieron desmoronarse su oportunidad de seducirte. — Le dijo burlón. — ¿Cómo lo hiciste?
Edward que estaba leyendo el artículo apartó la vista para observar a su colega con una ceja enarcada.
—Esa chica es de las ligas mayores.
—Dr. Cullen, ya están alistando a su paciente para quirófano. —Le avisó la jefa de enfermeras interrumpiendo la conversación y por primera vez Edward le agradeció que lo hiciera.
—Voy en unos minutos.
—Dr. Rhode, el hijo del paciente que operó hace unas horas quiere hablar con usted. — Le indicó y se quedó ahí hasta llevárselo con ella.
Edward negó con la cabeza al quedarse solo y suspiró antes de terminar las indicaciones.
En quirófano no fue muy diferente, de manera casi casual trataban de conocer más detalles. Pero Edward estaba siendo demasiado hermético y en la primera ocasión cambiaba el rumbo de la conversación intentando que los presentes se centraran en el paciente sobre la plancha y no en su vida amorosa.
Luego de una serie de consultas al fin pudo tener un momento a solas, antes de que su padre apareciera en su consultorio y se sentara en una de las sillas delante del escritorio.
—No es una mala foto — le tendió un ejemplar de la revista.
—Tú no — pidió llevándose las manos al rostro.
Carlisle sonrió, había estado escuchando por los pasillos el tema sin entender bien del todo hasta que su asistente le hizo llegar la revista.
—No pareces feliz del todo con la atención.
—No creí que causaría tanto revuelo.
—Por lo que me dijo Sherley — dijo refiriéndose a su asistente. — Es la primera vez que la fotografían en una actitud romántica con un hombre. Siempre ha mantenido su vida privada fuera de foco.
Edward se divirtió ante la faceta cotilla de su padre, era algo tan inusual que estaba seguro que cuando se lo contara a su madre no lo creería.
—Dejando fuera esto, ella se ve bien, más relajada. ¿Volverá a la consulta de su terapeuta?
—Dijo que lo haría, hoy me aseguraré de que hable para pedir una cita. — Prometió. — Tiene sus reservas por la manera en que se marchó la última vez. En caso de que no se sienta del todo cómoda hablaré con Scott para que la refiera con alguien más.
—Dejemos eso como última alternativa, Scott es el mejor en estos casos, tiene una tasa de éxito muy buena. — Se levantó al ver su localizador. —Llama a tu madre, quiere detalles. — Le indicó señalando la revista y soltando una carcajada antes de salir.
Ese tipo de atención no era la que le gustaba, pero estaba dispuesto a soportarla si era el precio por estar junto a Bella. Además, seguro se les pasaba rápido.
…
Bella asistió a un desfile por la tarde junto a Renee que de manera magistral conseguía evadir cualquier pregunta referente a su hija y su supuesto romance. Al menos Bella se alegró de que el distractor fuera hablar de una de las fundaciones que apoyaba la empresa Swan y la manera que tenían las personas de unirse a esa iniciativa.
Al término del desfile junto a su madre fueron dirigidas tras bambalinas, Bella no paraba de observar uno de los vestidos que fueron exhibidos en el desfile, se prometió que lo obtendría cuando saliera la colección. El diseñador se acercó a ambas y Renee trató de monopolizar la charla hasta que fue requerida por una amiga.
—No tengo idea cómo lo haces, pero cada temporada creas un diseño que adquiero para mi colección. —Le dijo, el diseñador la tomó de las manos con una sonrisa radiante.
—Ustedes — le señaló a Renee con la mirada —, han conseguido ampliar mi cartera de clientas desde que llegué a la ciudad. Pero más tú, cuando usas uno de mis diseños mis ventas se incrementan. Por ahí escuché que eres la encargada de la cena de cierre ¿correcto? —Bella asintió. — Si aún no has elegido vestido, me gustaría ser yo quien te lo proporcione.
La sonrisa de Bella se hizo aún más amplia y accedió con la condición de mantener en secreto que sería un diseño de él el que usaría. El factor sorpresa siempre causaba un mayor impacto y además se aseguraba de que su madre no intentara sabotearla. El diseñador se despidió de Bella para ir a atender una entrevista, pero le aseguró que llamaría a su asistente al día siguiente para concertar la cita para que pudiera elegir el vestido.
Bella se las ingenió para escabullirse de la prensa y solo habló con conocidas que consideraban poco relevante su vida personal e intentaban saber lo que ella tenía preparado para la gran cena. Al cabo de solo un rato Bella se marchó junto a Renee cada una manteniéndose en lados opuestos del asiento trasero, la dejarían en la empresa donde se encontraría con Edward.
El camino solo fue escuchando a su madre hablar por el móvil compartiendo opiniones sobre el desfile y como siempre destacando lo que no le gustaba. Al llegar frente a la empresa Renee de despidió y se dirigió finalmente a Bella.
—Mañana tenemos cita para encontrar el vestido. Así que si puedes salir antes de la facultad…
—Eso no será necesario, he conseguido el mío. Hasta mañana, madre. — Se despidió cerrando la puerta y encaminándose al interior del edificio.
Tenía que recoger una serie de documentos para hacer unas evaluaciones, y firmar otros para autorizaciones de movimientos programados. Estaba terminando de firmar cuando escuchó la campanilla del ascensor y dos personas hablando por lo bajo. Al aparecer en el umbral de la puerta, Bella se encontró a Edward con Emmett.
— ¿Estás lista? — Le preguntó Edward acercándose.
Bella asintió tomando sus cosas y se acercó a él para besarlo ignorando la exclamación de Emmett a quien solo le dio un empujoncito. Bajaron en el ascensor hasta el auto. Contrario a lo que Bella esperaba, Edward le indicó que haría una parada.
Al llegar al departamento que habían visto el fin de semana Bella supo había tomado una decisión y al ver a Emmett creía saber de cual se trataba.
—He firmado los papeles esta tarde, solo unos detalles más y será oficialmente mío. —Sentenció con orgullo.
—Creo que tengo futuro en este negocio. — Le dijo divertida.
—Emmett quería echar un vistazo. ¡Vamos!
La ayudó a bajar de auto y se encaminaron al interior. El encargado del edificio le dio la llave del ascensor y subieron. Emmett solo dio un par de pasos antes de lanzar un silbido y hacer una seña de asentimiento.
— ¿Y sabes quién era el dueño? —Preguntó Bella, era una duda que aún tenía.
—Era de la madre de un paciente. —Respondió, ese chico había corrido con suerte tras un accidente en Londres en unas vacaciones. Él y su familia decían estar en deuda con Edward. Lo cierto es que Edward solo hizo lo que hubiera hecho por cualquier otro.
Edward declinó la sugerencia de Bella de contactar al mismo decorador de su casa, ya que Esme sería la encargada. A su madre le apasionaba la decoración y era socia en una empresa que estaba en Londres. Ese detalle fue una revelación para Bella, no tenía la menor idea que Esme trabajara, le era tan extraño conocer ese aspecto, en la ciudad eran raras las mujeres que hacían eso cuando su esposo contaba con una posición de cierta importancia. Otra cosa más por la qué admirarla. Esme estaba demostrando ser la clase de mujer que ella quería ser en su vida.
—Dejarla hacerse cargo de este espacio, junto con lo que hizo en casa y con la de los Hale le ayudará a entrar en el mercado local. — Le dijo buscando algo en el móvil, cuando lo encontró se lo pasó a Bella.
Ahí vio la página de la empresa en Londres. No era una firma demasiado grande, pero estaban comenzando a trabajar con gente importante en Londres. Le gustó el trabajo que hacían, las casas tenían ese toque hogareño que las familias buscaban conseguir, en general era algo que proporcionaban las mismas familias. Pero Esme transmitía esa calidez que la caracterizaba y lograba conjugar los elementos dando una armonía impresionante haciendo que el mismo espacio pareciera cobrar vida.
—No sabía que Esme fuese decoradora.
—Nunca le ha gustado estar sola en casa, siempre encuentra algo para ocupar su tiempo libre. — Se encogió de hombros. — Está acostumbrándose a la ciudad antes de empezar a buscar oportunidades. Aunque aquí la competencia es mucho mayor.
—Hay bastantes empresas de diseño, pero no todas son buenas. —Agregó. —Tal vez tenga una propuesta para ella.
Antes de que Edward pudiera hacer la pregunta, Emmett volvió hasta ellos golpeando la espalda de su hermano con fuerza desestabilizándolo.
—Ahora entiendo por qué varios en la oficina que vieron los documentos estaban un tanto asombrados. Se atrevieron a llamar para ponerse en lista en caso de que tú no lo quisieras en último momento, pero se encontraron con un muro, ya estaba tratado por otro comprador. —Emmett miró a Bella y ella se encogió de hombros.
—Inversión. — Respondió sin culpa.
…
En lugar de ir a casa de Bella terminaron en la casa de los Cullen. Bella se encontró con que las chicas aún no regresaban de un desfile, solo las estaban esperando para comenzar a cenar.
Edward les anunció a sus padres de la compra de su ático y Esme no tardó nada en proponerse para decorarlo. Ahí fue cuando Bella aprovechó para conocer las ideas de Esme acerca de entrar en ese negocio en la ciudad.
—Lo quiero más como un pasatiempo que como un trabajo de tiempo completo. —Apuntó. —Solo que aquí hay demasiadas empresas que llevan años en el negocio, por lo que la cartera de clientes no será sencilla de conseguir.
—Edward me mostró lo que hiciste en varias casas, así como en edificios y tienes un don. — Sentenció moviéndose ligeramente. — Yo puedo hacer que tu cartera de clientes se incremente haciendo que la gente vea tu trabajo. Hay un edificio de departamentos en el oeste que se está remodelando, y necesitaré una decoradora ya que está pensado para familias y tú, Esme, puedes darle ese toque hogareño. La gente que puede llegar ahí es la clase de personas que pueden llevarte más clientes.
Edward le apretó la mano y en silencio le agradeció por la oportunidad que le estaba presentando a su madre. Él la conocía y sabía lo importante que era para ella seguir en una de sus pasiones.
—Esto no lo esperaba, cielo, es gran gesto de tu parte. —Le agradeció emocionada.
—En realidad esto que estoy haciendo no es nada a lo que tú has hecho por mí. — Dijo con un leve nudo en la garganta que consiguió disimular. —No lo hago por sentirme en deuda contigo, lo hago porque te mereces esta oportunidad. Si estoy condenada a portar el apellido Swan, haré que valga la pena influyendo de una manera favorable.
Esme ya no se pudo contener más y se levantó para abrazar a Bella sonrío y disfrutó de ese contacto tan sincero. Esme aceptó y le pidió conocer los departamentos para poder trabajar en un boceto.
Carlisle abrazó a su esposa con fuerza, contento por la oportunidad, él sabía lo mucho que le había dolido a Esme dejar Londres y su trabajo por ir junto a él.
Toda buena obra es recompensada.
Al cabo de un rato, las chicas llegaron junto a Jasper. No paraban de hablar de lo que habían visto tanto bueno como malo, la gente que conocieron y las oportunidades que podrían conseguir para un futuro. Cuando Esme les contó la propuesta de Bella se emocionaron aún más.
—Parece que santa se adelantó este año. — Murmuró Rose por lo bajo no en tono de burla sino todo lo contrario.
—Puede ser.
…
Al anochecer del día siguiente, luego de acudir a los desfiles programados, acudió al estudio del diseñador que ya la esperaba con un buen grupo de vestidos elegidos para ella. Y estaba el que tanto le había gustado así que no lo dudó ni un segundo en elegirlo, al probárselo le gustó mucho más, apartó la vista del espejo al ver al diseñador acercarse con un vestido entre sus manos.
—Este lo diseñé exclusivamente para ti. — Le indicó.
Era un vestido en un color dorado, la parte superior era semitransparente de manga larga y un escote pronunciado con pedrería, la parte inferior se ajustaba al cuerpo y contaba con una abertura peligrosamente alta y al final parecía una cola de tela vaporosa. Al verlo bajó del banquillo en que estaba para irse a probar ese vestido. Le quedó casi a la perfección, solo unos milímetros holgado, pero al verse al espejo con él se enamoró, ese era su vestido.
— ¡Es impresionante, Zuhair! — Exclamó mirándose por todos los ángulos.
Era sin duda hasta ese momento el vestido más osado que se atrevería a llevar, las transparencias, el escote y abertura daban ese toque sexy, pero sin llevarla a lo vulgar.
—Solo déjame colocarte esto. —Le colocó un cinturón delgado para remarcar esa área y se alejó para admirar su obra. —Sabía que este diseño era para ti.
Al verse de nuevo en el espejo Bella sonrió y sintió los ojos húmedos, pero se contuvo, por primera vez en mucho tiempo parecía percibirse como ella era en realidad.
— ¡Gracias! —le dijo Bella no pudiendo evitar abrazar al diseñador que se sentía en el séptimo cielo por encontrarse con aquella reacción de una de sus musas.
Bella permitió que se le hiciera los ajustes que necesitaba, los cuales eran mínimos ya que evidentemente él conocía sus medidas por sus compras anteriores.
—Mañana mismo te lo estarán entregando en la puerta de tu casa listo para ser utilizado en esa gran cena que tienes preparada.
Tomó un Uber para ir a casa, pero estando en el tráfico aprovechó para finalmente hablar a la consulta de Scott, quien tenía un lugar disponible que ella decidió tomar. Le llamó a Edward para informarle y este quedó de esperarla para poder llevarla a casa.
Al llegar al hospital pasó de inmediato ya que era la última paciente, contrario a las veces anteriores aquel lugar no le pareció asfixiante, se acomodó en el centro del sillón y esperó a que Scott comenzara. Ese día ya podía dar una respuesta de quién era Isabella Swan.
…
La semana continuó avanzando, Bella se la pasó muy bien en los desfiles en los que acudió con las chicas. La noticia de su reciente noviazgo con Edward pasó a segundo plano por el escándalo de la hija de un senador con un actor de cine, encontrados en una situación comprometedora en un lugar público.
Acompañó a Rose y Alice a buscar sus vestidos, se negó a dar detalles del suyo no porque no confiara en ellas, solo quería que fuera una sorpresa para todo el mundo. Los nervios comenzaron a asediarla al acercarse la fecha, todas las miradas estarían sobre ella y era momento de aceptar la gloria o el fracaso, este último sin duda era el que muchos incluyendo a su madre le deseaban.
Se perdió uno de los últimos desfiles por un problema en la empresa del que tuvo que hacerse cargo y de nuevo ahí estaba ella siendo la bruja del cuento al despedir a uno de los empleados que luego de semanas de haber trabajado como se debía estaba retomando las viejas costumbres dejando los reportes inconclusos. Había sido clara, un nuevo error de esa magnitud y estaría fuera, justo lo que sucedió, llegar a ser socio implicaba esfuerzo y mucho sacrificio, algo que muchos no estaban a dispuestos a asumir.
Sacudió la cabeza para apartar lo sucedido de su cabeza, era la parte del trabajo que no le gustaba demasiado, porque aunque le costaba admitirlo con algunos lo había disfrutado.
…
La noche previa no durmió casi nada, estaba inquieta y aprovechó el insomnio para trabajar y responder correos de otras sucursales. La organizadora la mantenía informada y aseguraba que todo iba de acuerdo a lo planeado, en ese momento no se había presentado ningún problema del que debieran de preocuparse.
A primera hora antes incluso de ir a la facultad, se detuvo en el Museo Metropolitano para ver con sus propios ojos que todo estuviera yendo como debería. Ver que el montaje de las mesas estaba listo con la mantelería, estaban trabajando en la colocación de los arreglos florales mientras seguían probando las luces. Tenía que confiar en que todo saldría bien o Megan que estaría en el museo supervisando en su lugar se lo diría de inmediato.
Mucho más tranquila acudió a la facultad y solo se quedó a las dos primera clases que eran las más importantes para ella, de las otras podía prescindir.
Edward se pasó por el apartamento para ver que ella hubiera comido algo y como lo intuyó se había olvidado de ello por lo que esperó hasta que comiera algo de la ensalada que le llevó para marcharse y dejar que continuaran arreglándola.
…
A la hora acordada, Edward estaba de regreso manteniéndose en la terraza a la espera de que Bella apareciera, le había negado la entrada a la habitación hasta estar lista del todo. Y cuando finalmente la vio una única exclamación se desprendió de sus labios.
— ¡Wow!
—Me gusta dejarte sin aliento. —Dijo en tono burlón apaciguando el revoloteo en su interior por el nerviosismo.
—Y garantizo que no seré el único que quede impactado por lo hermosa que te ves esta noche.
Bella se reacomodó un mechón de cabello detrás de la oreja, el cabello lo llevaba suelto en suaves ondas.
—Me encantaría poder persuadirte de no ir a ningún lado y tenerte para mí, pero sé que eso no va a suceder. —Suspiró extendiendo su mano y cuando ella la tomó la hizo girar — Te ves preciosa ¿puedo besarte?
Bella tomó el rostro de él entre sus manos y lo besó.
—El labial es indeleble. —Le dijo con un guiño. — Será mejor que nos vayamos o corremos el riesgo de no salir de aquí.
Bella tenía que ser la primera en llegar al ser la anfitriona. Al ir llegando ella no pudo evitar frotarse las manos.
—Todo estará bien. — La tranquilizó Edward apretando una de sus manos y continuar avanzando lentamente en la fila de autos.
— ¿Tú estás listo para los reflectores? — Le preguntó y al ver su rostro sonrió al darse cuenta que él no se detuvo a pensar en que eso sucedería. — No te voy a obligar a pasar por la alfombra junto a mí y posar ante las cámaras. En verdad deseaba que lo nuestro fuera solo de nosotros por un tiempo más largo.
—Ya estuvimos en una portada, ¿qué son un par de fotos más? — Le preguntó sonando convencido, pero en el interior se armaba de valor para lanzarse a un terreno desconocido.
Al poder tomar el carril que llevaba a la entrada del museo avanzaron más rápido y al detenerse un par de hombres se apresuraron a abrir ambas puertas, Bella esperó a Edward y bajó del auto con una sonrisa.
La gran noche había llegado.
Muchas gracias a cada una por tomarse un minuto de su tiempo para dejar un comentario, leo cada uno de ellos y lamento no haber podido a responder a todos.
Para las nuevas bienvenidas y espero disfruten la historia, al igual que las que la están leyendo por segunda vez.
Nos vemos sin falta el miércoles.
Nos leemos
Titi
