Declaimer: Los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer. Pero la trama es completamente de mi autoría. A casi 10 años de haber sido publicada por primera vez, regresa mejorada.
Gracias a mi beta Andrea y mis prelectoras: Ericastelo, y mi hermanita Ta-Cullen por ayudarme a acomodar las ideas.
Recuerden seguirme en Facebook (MT Marlo) donde les dejaré los avisos de las publicaciones cuando tenga un retraso.
22.- Familia
El lunes, Bella comenzó su día como cualquier otro con su rutina, era raro no tener a Edward esa mañana a su lado. De nuevo salió a mitad de la noche por un caso urgente y al parecer era delicado porque no había regresado.
No estaba del todo entusiasmada en tener que ir a la facultad; pero lo que le estaba generando ansiedad era el tener que encontrarse con su padre, que por las palabras de su madre también había creído lo dicho por Demetri, era increíble cómo a pesar de todo, ellos siempre creerían en otros.
Al llegar a la facultad no le extrañó encontrarse con un recibimiento seco, en el fondo lo agradecía ya que eso le daba paz. Demetri se sentó en un lugar a su lado y Bella no pudo más que rodar los ojos.
— ¿Qué tal te fue con tus padres? — Le preguntó con una amplia sonrisa. —Soy muy convincente.
—En realidad lo que eres es muy estúpido, y crees que siempre vas a poder salirte con la tuya.
— ¿Te ocasioné problemas? — Continuó presionando y disfrutando de eso.
—Tal vez incrementar la tensión — admitió Bella centrando su atención por completo en él. —Lo que no terminas de entender, es que no me afecta de la misma manera que te afectaría a ti una situación similar, cuando tú tienes problemas el flujo de dinero es cortado y tu mundo parece terminar. ¿Crees que yo sufro de lo mismo? — Preguntó con una sonrisa burlona y le presionó su dedo en la frente. — Tienes que entender de una buena vez que eso a mí no me afecta, porque tengo mis propios ingresos.
Demetri le cogió la mano con bastante fuerza y Bella se negó a mostrarle una mueca de dolor, solo apretó los labios.
—Tal vez eso no te afecta, pero ambos sabemos el control que papi y mami tienen sobre ti, todo lo que has hecho para que te vean y lo terrible que sería que por algo como esto te terminen juzgando y desechando. —Sonrió al ver la furia en Bella, había dado un golpe certero.
Sin tiempo a réplicas, el profesor entró al salón y les indicó lo que tenían que hacer para el comienzo de la clase. Demetri se levantó y fue a su lugar unos asientos más adelante junto a Tyler. Bella rompió el lápiz por la mitad en su mano agradeciendo que nadie se percatara.
En la oficina todo transcurría con aparente calma, su padre estaba fuera de la empresa visitando a unos clientes con los que revisaba sus programas de inversiones. Se echó hacia atrás en la silla, Demetri estaba atrapado y sabía que trataría de utilizar lo que conocía de ella para hacerla caer, casi podía asegurar que no la quería, solo estaba encaprichado en demostrar que ninguna se escapaba.
Tenía que encontrar la manera de solucionar las cosas de la forma más tranquila. El problema era entre ellos y por dónde le buscaran tendrían daños colaterales, se llevarían a todos los de su círculo y convertirían una disputa de egos en una verdadera masacre.
Negando la cabeza trató de apartar la idea que cruzaba en su cabeza, no sabía hasta que momento ella conseguiría paz.
Al anochecer Edward acudió a la empresa por Bella, le gustaba hacerlo porque era de la forma que ella dejaba la oficina a una hora razonable. En el ascensor Bella iba viendo algunas fotos en el móvil de Edward que Esme le mandó como una muestra del trabajo en su apartamento en el que se reunirían esa noche con todos.
Al abrirse las puertas del ascensor ambos se detuvieron en seco y el silencio se hizo presente al ver del otro lado a Charlie Swan, este enarcó una ceja mirándolos fijamente.
—Isabella, contigo tengo una conversación pendiente. Vamos a mi oficina.
—Tengo un compromiso. — Se negó percibiendo al instante a su padre fruncir los labios,
Charlie le pasó sus cosas a uno de sus escoltas, metió una de sus manos en el bolsillo del pantalón y con la otra se frotó la barbilla. — Lo sucedido el sábado fue una barbaridad, una suerte que los medios no se enteraran de ese desastre.
—Veo que al igual que mamá has tomado un lado.
—No se trata de tomar un lado, solo que te conozco y lo conozco a él, cada parte de su relato tiene tanta coherencia y por tu comportamiento reciente… de verdad me gustaría creerte, pero la duda no me deja hacerlo.
—La única verdad es que él me atacó, de no ser por los chicos… — se detuvo y frunció los labios, de solo pensar en ello se le revolvió el estómago.
—Y tú en lugar de comportarte como un salvaje pudiste alertar a seguridad. Tal vez de donde provienen acostumbren a arreglar las cosas a golpes como delincuentes, pero es algo que no es tolerado entre nosotros. ¿Entiendes? — Arremetió contra Edward que levantó más el rostro no dejándose intimidar, aunque se contenía de responder como deseaba por no darle más motivos para seguir creando una idea equivocada de todos ellos. — ¿Estás escuchándome? — Le chasqueó los dedos frente al rostro.
Edward ya no pudo contenerse y le apartó la mano con rudeza, dando un paso hacia adelante haciendo a Charlie retroceder y a sus escoltas acercarse, pero se detuvieron ante la seña de Charlie.
—Lo estoy escuchando claramente, Sr. Swan. Es una lástima que usted parezca no hacerlo, de lo contario se daría cuenta del error que está cometiendo. Está aquí tratando de dar un sermón de moral dejando en claro que se preocupa más por la reputación de un simple conocido, si fuera un buen padre ni se atrevería a poner en tela de juicio lo que su hija está diciendo. — Se aclaró la garganta e ignoró la mano de Bella apretando su brazo, solo le dio una palmadita suave para tranquilizarla. — Si espera una disculpa por lo sucedido, le aclaro que eso no sucederá, no me arrepiento de haber apartado a ese patán de Bella, y si tuviera que volverlo hacer, no lo dudaría, ella me importa por encima de todo.
—Con cada palabra demuestras que no eres el hombre que mi hija merece.
—Es toda una fortuna que sea ella quien decide. — Le aclaró Edward apretando la mano de Bella que comenzaba a temblar. — Somos pareja y no pienso ir a ningún lado, deseaba conocerlo en otras circunstancias y hacer las cosas de la manera indicada, pero he aprendido que con usted las cosas se rigen de manera muy distinta…
—Más vale que entiendas que no eres lo suficiente para Isabella y nunca serás bienvenido en nuestra familia.
— ¡Charlie! — Exclamó Bella.
—Tu madre está teniendo más razón de la que esperaba. — Admitió apretándose el puente de la nariz. — ¿Estás haciendo todo esto para molestarnos? —Le preguntó a Bella que solo frunció en ceño. — Quieres hacernos enloquecer con tus malditos cambios de humor, tu nueva postura de mujer independiente y relacionándote con…
— ¿Por qué siguen creyendo que todo gira en torno a ustedes? —Le respondió Bella con otra pregunta. — Ya no busco nada de ustedes, todo lo que deseaba nunca pudieron dármelo y ya es muy tarde.
— ¡No te hizo falta nada! — Exclamó Charlie ya perdiendo los estribos.
—Ambos tenemos una opinión muy diferente.
— ¿Bella? — La llamó Edward tirando de ella suavemente.
— ¡Salgan de mi vista! —Los echó Charlie, pero antes de que se alejaran lo suficiente se hizo escuchar de nuevo. —Las cosas van a cambiar, Isabella.
—Lo sé— fue su respuesta yendo junto a Edward que pasó un brazo sobre los hombros acercándole y besándola en la frente.
Durante el trayecto Bella se disculpó en incontables ocasiones hasta que Edward aprovechando un alto la besó y le dejó saber que debía de dejar de hacerlo, ella no era responsable del actuar de sus padres y lo repetiría hasta que ella lo creyera de verdad.
Al llegar al departamento de Edward saludaron al portero e ingresaron al ascensor privado. Ya en el piso Esme los recibió con una enorme sonrisa. Bella la abrazó y sin poder evitarlo recorrió el lugar notando cómo esos espacios vacíos no tenían que estar cubiertos de cosas para dar una sensación cálida, con las cosas adecuadas en los puntos correctos daba vida.
— ¿Y qué te parece? — Le preguntó Esme a su hijo.
Edward la envolvió en sus brazos levantándola y girando con ella, desde que dejó el lugar en sus manos sabía que el resultado iba a ser mucho más de lo que él imaginaba.
—Eres grandiosa, mamá.
—En verdad que lo eres, Esme. — Secundó Bella sin poderse contener de interrumpir.
Edward dejó a su madre de nuevo en el suelo.
—Gracias, cielo. Esto seguro te gustará a ti. —La tomó de la mano y la llevó a una de las habitaciones, al encender la luz se encontró con un estudio con estantes del piso al techo aún bastante vacíos, un par de sillones que pedían usarlos. Un escritorio de madera oscura, pero lo que verdaderamente le llamó la atención fue la pared detrás del escritorio donde con una iluminación tenue resaltaba una pintura, se acercó conteniendo la respiración estiró la mano y se detuvo antes de tocarlo. Se giró encontrándose con un par de ojos sonrientes.
— ¡Es un Rembrandt! —Chilló emocionada. —Y no cualquiera, es uno que perdí en una subasta en Londres hace unos años.
—No recuerdo haberte visto —Aclaró Edward, sin duda no la hubiera pasado por alto.
—Yo estaba en la puja desde mi oficina, por una llamada me aparté un momento y lo perdí. —Mencionó frunciendo el ceño.
Esme sonreía ampliamente al darse cuenta que era su destino.
—Este espacio sin duda les servirá a ambos. Lo acondicioné pensando en los dos. —Sentenció.
—Así no tendrás que marcharte cuando quieras trabajar. — Le murmuró Edward abrazándola mientras Esme les mostraba gabinetes y donde estaba la caja fuerte.
Todos los demás no tardaron en llegar. Alice se encargó de llevar la cena y fue un poco de diferentes cosas. Al estar entre todos ellos, Bella solo reafirmaba que estaba donde en verdad pertenecía y la opinión de otros, entre ellos sus padres, no era relevante.
La noche pasó con todos jugando uno cuando creían que iba a terminar se encontraban con el cambio de mano y todos se unian contra el que estaba por ganar, Edward le lanzó una mirada severa a Bella cuando le mandó una carta de 4+.
—Y dice quererte, Eddie. —Se burló Emmett.
—Yo te quiero, cariño, pero deseo más ganar. — Le dijo Rosalie al enviarle una carta igual provocando la carcajada de todos.
Bella encontró a Carlisle observándola y cuando se vio descubierto le guiñó un ojo, fue un rato después que le dejó saber lo orgulloso que se sentía de ella por continuar con el tratamiento y dar lo mejor de ella por conseguir una recuperación.
Aquellas palabras la hicieron muy feliz y la llenaron de nostalgia.
…
En un abrir y cerrar de ojos estaban en diciembre, era el día de Nochebuena. Para Bella todo había ocurrido demasiado rápido, las cosas estaban en una aparente calma que no le gustaba del todo ya que tenía un mal presentimiento.
Continuó con su tratamiento asistiendo a cada sesión que ya era cada dos semanas, las visitas al médico se habían espaciado aún más. Y lo más importante de todo es que se sentía diferente, de una manera buena y tal vez ahí era donde radicaba su escepticismo, no estaba acostumbrada a que tantas cosas buenas le sucedieran.
Jacob no se había reunido mucho con ellos por la escuela y los constantes viajes a Texas para estar al pendiente de la empresa no le dejaban mucho tiempo, pero cuando lo hacían disfrutaban esas reuniones.
Por otro lado, el trabajo estaba en un punto extraño pero agotador, se sentía más vigilada que de costumbre. Desde el encuentro con Edward, cuando ella se negó a apartarse de los Cullen, su padre cumplió su amenaza de cambiar las cosas para ella. Dejó de hacerse cargo de nuevos inversores millonarios y sus nuevos clientes eran los que se les solía otorgar a los ejecutivos principiantes, intuía que esa era la manera de su padre de demostrar que ella continuaba en sus manos y seguir enfrentándose a él la condenaba a ir descendiendo en la cadena.
Deseaba protestar, pero se negaba a demostrar lo que le afectaba esa nueva postura, en el fondo y sin que su padre se diera cuenta ella seguía tirando algunos hilos, resolviendo problemas y atrayendo nuevos clientes que dejaba a su mentor, Maxwell por su parte decía no entender lo que sucedía y cómo Charlie relegaba el potencial de su hija, pero decidido a no entrar en una disputa de carácter familiar se guardó sus comentarios y ayudaba a su pupila en lo que le era posible.
Bella disfrutaba de ese día, un pequeño descanso de la oficina, pero no importaba la fecha ahí estaba ella trabajando en conjunto con Sam a través de videollamada para solucionar unos problemas de última hora en cuanto a pagos de gastos que se salían del presupuesto en uno de los hoteles que se estaban remodelando, se pagarían sin problema, el detalle era que no se estaba justificando y no quería dar la percepción equivocada con los contratistas.
Miraba la pantalla observando a Sam andar de un lado al otro mientras hablaba con el contratista. Bella miró la hora en su reloj de pulsera, eran pasadas de las cuatro y Edward junto con Emmett pasarían por ella cerca de las seis.
Mientras esperaba no pudo evitar volver a tratar de descifrar el cambio en su padre. El día anterior se había reunido con el Sr. Young todo había transcurrido de acuerdo a lo esperado, solo que no pudo pasar por alto el comportamiento atípico de su padre que no la perdía de vista por mucho tiempo, algo que notó en otras reuniones en las que se había colado, ahora estaba muy al pendiente de su agenda y hacía todo lo posible por estar en todas las reuniones con clientes que seguía manejando con inversiones millonarias. Eso la estaba desquiciando un poco, pero creía que era su manera de alterarla para tener armas con que fundamentar que no era lo suficientemente buena.
Además, por una parte agradecía que al tener cuentas pequeñas las manejaba con facilidad y sin importar el número, tenía tiempo para su proyecto de los hoteles, luego de la evaluación de Sam se dieron cuenta de que necesitarían más trabajo de lo previsto, había desviaciones de capital y adeudos no relevados, gracias a la visión de sus abogados y con una cláusula como garantía, Bella pasó a tener el 90% de las acciones y con ello la presión de mantener eso a flote, lo que la obligó a asesorarse. Al conocer la situación, Rosalie contactó a un amigo de la facultad que era nieto del fundador de una cadena hotelera que llevaba años en el negocio y se mantenía entre los mejores posicionados.
Bella acudió a aquella reunión con Sam sin esperar que develaran demasiado, solo quería ampliar su panorama, pero se encontró con un hombre muy accesible que les habló de las implicaciones que tenía ese negocio, los detalles de los que debía de estar más alerta. Así como el tipo de asesores que debía de mantener cerca hasta entender el negocio a la perfección.
Negándose a fracasar comenzó a tomar cursos en línea algunas noches a la semana, cada vez ese nuevo rubro no le era tan extraño y se atrevía a dar ideas nuevas para implementarse con mayor seguridad, aunque era poco el tiempo con el cambio de administración se empezó a ver una mejora en comentarios e ir subiendo poco a poco las reservas. Sam le pedía no emocionarse por los comentarios alentadores, era solo el comienzo de un par de años de bastante trabajo.
Y no pudo contener una sonrisa al recordar lo sucedido en la última reunión en la empresa hace solo un par de días reafirmando que el ser relegada era una pésima decisión por parte de su padre.
Antes de terminar el día, Charlie citó a todos a una reunión. Bella se sentó a la derecha de Charlie, lo escuchó atenta mientras hablaba de la nueva estrategia que quería implementar el próximo año para asegurar las ganancias y seguir siendo la número uno y subir en otros mercados. Bella notó que la mayoría no estaban del todo seguros de la línea a seguir porque era demasiado arriesgada, estaba tomando medidas temerarias.
Cuando Charlie los cuestionó viendo los semblantes de duda escuchó a un par de sus ejecutivos rebatir a lo que en tono enérgico trataba de vender la idea como algo más seguro de lo que realidad era, estaba de nuevo subestimando la capacidad de su equipo y eso fue lo que más molestó a Bella. Evitando mirarlo en un principio se enfocó en los números proyectados y dio otro par de medidas a contemplar para tener los resultados esperados aunque en un plazo mayor. Charlie no tardó en refutar usando su tono frío, aunque no se encontró con el silencio habitual, esta vez Bella defendió su idea que para molestia de su padre era mejor recibida.
—Suficiente, Isabella, es una propuesta inadecuada
—No lo es, si hacemos ese cambio tendremos una modificación en los ingresos, en un principio serán mínimos pero entre el segundo y tercer trimestre se multiplicaran y lograremos posicionarnos en el cuarto puesto en Oriente, sin perder en ningún momento el sitio que tenemos aquí.
—Pero si lo hacemos a mi manera el ingreso será inmediato.
— ¿A qué precio? Sabemos que a inicios de año hay una inestabilidad y ahora hay que sumar a la ecuación el cambio de Gobierno lo que harán esta situación más marcada y peligrosa. Por eso no estoy de acuerdo en seguir tu propuesta. El peligro que conlleva no merece arriesgarse.
—Este negocio es de tomar decisiones peligrosas. Si no puedes con ello tal vez no debas ocupar esa silla.
—Decisiones peligrosas no irracionales, analiza mi propuesta dejando de lado que fui yo quien la dio. —Pidió notando la incomodidad en la sala.
—No está en discusión, tengo años en este negocio y mucha más experiencia que tú.
—Perfecto, pero cuando sientas la soga en el cuello debido a que los ingresos se vienen abajo espero que no nos culpes, es tu responsabilidad.
— ¿Es una amenaza, Isabella? —Preguntó apretando los puños.
—Es solo como serán las cosas.
— ¿Ahora eres adivina? — Cuestionó con sarcasmo y una sonrisa cínica tratando de ocultar su enfado monumental.
—Solo estoy al corriente de los tipos de cambios y he detectado un patrón en la economía en cuanto a los años de cambio de Gobierno, y dado la manera de moverse de los mercados este sin duda va a ser un inicio de año muy duro como no se ha visto en una década. Tenemos que hacer movimientos paulatinos o nos afectaremos de manera irreversible y está demasiado en juego.
—Charlie, yo concuerdo con Isabella, hay demasiado en juego y los pronósticos no son alentadores.
—Maxwell, ¿te estás poniendo del lado de Isabella?
—Charlie, no soy el único que está de acuerdo, no solo pondrás en riesgo las empresas de Oriente sino que esto afectará a toda la corporación. —Se reacomodó en la silla —Nuestro trabajo es hacerte ver aquellas pequeñas cosas que pueden ser perjudiciales y es lo que estamos haciendo.
—Pongámoslo a votación— gruñó Charlie apretando sus nudillos.
Al obtener 20 votos de 25 la propuesta de Bella fue la ganadora para pesar de Charlie. Quien nada contento por ser sobrepasado por su hija se levantó dando por finalizada la reunión, pero antes de que marcharse se dirigió a ella.
—Isabella, quiero por escrito los movimientos a realizar para llevar a cabo tu propuesta, para antes de marcharme. —Miró su reloj. —Tienes 3 horas.
Bella notó que eran casi las cinco lo que indicaba que su jornada se prolongaba, no le entusiasmaba tener que estar más horas ahí, pero lo haría solo porque ganaba mucho más. Su momento había llegado.
…
Edward por su parte al fin sentía que las cosas estaban tomando su curso y le agradaba la forma en que se estaban desarrollando. Al cambiar de ciudad en ningún momento había esperado pasar por todo lo que ocurrió y mucho menos terminar conociendo a la mujer de su vida. No pudo evitar sonreír para sí al percatarse lo cursi que sonaba aquella declaración, ahora entendía cuando escuchó a algunos amigos o colegas hablar de que el tiempo era lo de menos cuando conocías a la mujer indicada, solo lo sabías.
Han sido solo unos meses pero sin duda habían vivido muchas más cosas juntos que la mayoría de las parejas, eso no hacía más que reforzar lo que sentía por ella y sus intenciones eran más claras, la conocía mejor que lo que llegó a conocer a un par de exnovias con las que duró años. Y solo con Bella se veía en un futuro.
—Puedes quitar la cara de imbécil y elegir uno de esos malditos pasteles o tartas. — Le reclamó Emmett que empujaba un carrito con más bebidas ya que consideraba que las que tenían en casa no eran suficientes. —Tenemos que salir de aquí.
—No tendríamos que estar aquí si tú y Alice no se hubieran comido el pastel que llevó Bella ayer. — Le recriminó, dejando un pastel y dos tartas en el carrito.
Refunfuñando Emmet empujó el carrito, Edward lo siguió hasta formarse para pagar y poder marcharse. Las tiendas estaban abarrotadas y las calles eran un caos por el tráfico y la nieve.
—Solo pagamos y vamos por ella.
Edward tardó unos segundos en entender y al hacerlo solo rodo los ojos.
—Seré muy honesto contigo, jamás pensé verte como en este momento. Con tus otras novias podías ser un tanto frío, pero con Bella…—lanzó un silbido. —Me alegro, sobre todo porque eres correspondido.
— ¡Wow! —Exclamó Edward entre sorprendido y divertido. —La fecha te está afectando, te has puesto…
—Vete al demonio, Edward. — Le gruñó empujando el carrito.
Al salir del supermercado y al haberle comprado una caja de sus dulces favoritos, Emmett se olvidó del enfado.
Ya en el auto Edward llamó a Bella para avisarle que estaban de camino para recogerla y que no olvidara llevar ropa para pasar la noche en casa de sus padres.
Sería su primera Navidad juntos.
…
Muchas gracias a cada una por tomarse un minuto de su tiempo para dejar un comentario, leo cada uno de ellos y trato de responder cada uno de ellos lo más pronto posible, a las chicas que no tienen cuenta me es imposible, pero se los agradezco infinitamente.
Para las nuevas bienvenidas y espero disfruten la historia, al igual que las que la están leyendo por segunda vez.
Nos leemos la próxima semana.
Titi
