Declaimer: Los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer. Pero la trama es completamente de mi autoría. A casi 10 años de haber sido publicada por primera vez, regresa mejorada.

Gracias a mi beta Andrea y mi prelectora Ta-Cullen por ayudarme a acomodar las ideas.

Recuerden seguirme en Facebook (MT Marlo) donde les dejaré los avisos de las publicaciones cuando tenga un retraso.


23.- Oportunidades

Luego de las fiestas, todo volvía a la normalidad. Bella estaba ya a pocos meses de graduarse y todos en la facultad parecían comprender que el momento de comenzar a valerse por sí mismos había llegado, algunos estaban preparados y ansiosos, pero su gran mayoría no les importaba, el título era solo un trozo de papel para poder jactarse de que tenían una carrera universitaria, pero de la que poco harían uso creyendo que el dinero se multiplicaba por gracia divina.

La situación en la empresa con su padre no era la mejor, luego de desechar su estrategia comenzaba a percibirla como muchos otros lo hacían, como una mujer peligrosa. Estaba regresando a las viejas costumbres de aprovechar cualquier error y echárselo en cara tratando de desmotivarla y volver a tener el control sobre ella, para su desgracia ya no tenía el mismo efecto.

La empresa realizaba a todos sus empleados exámenes de rutina para comprobar que se encontraran en un estado de salud óptimo. Bella no estaba muy convencida de realizárselos, pero la cita fue con su padre y no le quedó más opción que presentarse ya que esta vez dudaba que Charlie hiciera caso omiso de que ella no la tomara y al contrario lo ocuparía para hacer valer algunas de las clausulas en los contratos que iban desde sanciones monetarias hasta el despido.

Sonrió con nostalgia al pensar que justo un año atrás no veía más allá de la empresa de la familia, ahí estaba todo su mundo y justo en ese momento ya no lo percibía de la misma manera. Veía todo con mayor claridad.

Esa noche cenaría con los Cullen y recordando lo mucho que Esme deseaba un pastel de tres leches lo pidió a una pastelería que estaba de camino y que había descubierto al llegar a la ciudad por Jacob, luego de tantos años continuaban manteniendo su recetas originales y eso los hacia únicos.

Edward lamentaba que por una reunión de médicos de última hora no tuvo la oportunidad de pasar por Bella al trabajo para ir juntos a casa de sus padres. Al llegar y no ver su auto pensó que ella se había retrasado, la llamó escuchando solo el sonido de los tonos y al entrar en casa escuchó el sonido del móvil de Bella, lo siguió y la encontró con su madre y las chicas inclinadas en la isla de la cocina viendo los álbumes de la familia.

—Mamá, dime que no estás avergonzándome —preguntó Edward enarcando una ceja, pero al ver a Bella con una foto en mano supo que lo estaba haciendo.

—Eras lindo de pequeño. — Fue la respuesta de Bella mirando de nueva cuenta la imagen en sus manos.

— ¿Lindo?

—Belly dijo que eras lindo —aclaró Emmett conteniendo la risa.

— ¿Lindo? ¿No pudiste elegir otra palabra?

—En esta foto luces demasiado tierno. —Se defendió Bella mostrándole una imagen donde estaba en un triciclo.

— ¡Tierno! — Chilló Emmett ya riéndose abiertamente.

— ¡Basta, Emmett! — Exclamó Edward irritándose por la burla de su hermano y no por lo que Bella acababa de decir.

Bella le dio un golpe en el brazo a Emmett y con un gesto le pidió detenerse, ella sintió algo de culpa por provocar que con su elección de palabras su hermano encontrara de dónde agarrarse para burlarse de él.

—Lo siento.

Edward negó con la cabeza, se acercó a ella y le robó un beso arrebatándole la foto para verla. Hacía años que no hojeaba los álbumes de la familia y aunque le costara admitir esa foto era muy linda, no debía de tener más de 3 años. Y eso lo hizo pensar en un detalle del que no se había detenido a meditar con anterioridad.

Luego de ver un par de fotos más, reírse de cada uno de ellos. Finalmente cenaron hablando de su día, aunque no dijeron nada se dieron cuenta de que las cosas para Bella no estaban siendo del todo agradables en la empresa o de qué otra forma ella evitaba hablar de ello y centraba la atención en sus otros proyectos.

—Creo que es impresionante lo que estás haciendo, cariño, solo espero estés descansando lo suficiente.

—Un estrés prolongado puede ser perjudicial. — señaló Carlisle.

Ante aquello Edward le lanzó una mirada que Bella entendió perfectamente cómo te lo dije.

—Lo estoy manejando, tratando de no someterme a una carga que no pueda controlar. —Admitió.

Ante aquello Carlisle no estuvo tan convencido, pero confiaba en ella. Tenía meses esforzándose y haciendo un gran trabajo con su recuperación. Una que otra recaída como solía suceder, pero nada indicaba que la ponían en riesgo.

Más tarde esa noche, Edward se quedó con Bella en su apartamento rogando porque esa noche no lo llamaran y le permitieran estar un tiempo largo con su novia. Bella se acurrucó a su lado y le dio un beso en la barbilla.

—Lamento lo sucedido con Emmett, no creí que una simple palabra ocasionaría aquello.

—Emmett busca cualquier mínimo desliz. — Le besó la frente. — A veces me molesta que se comporte de una manera tan infantil, pero ya no hay nada que se pueda hacer.

—Es un caso perdido.

Edward acarició el brazo de Bella con suavidad riendo al notar como la piel se comenzaba a erizar con ese suave tacto. Luego de meditarlo por un momento decidió que ese era un buen momento para esa conversación.

—Luego de las fotos no pude dejar de pensar en una cosa de la que no hemos hablado y me encantaría saber tu opinión.

Bella se giró quedando boca abajo para poder verlo mejor. Edward le apartó un mechón de cabello manteniéndose recostado sobre los almohadones.

—Es pronto pero ¿has pensado en tener una familia?

Ante aquella pregunta, que en definitiva no se esperaba, no pudo ocultar para nada su sorpresa y Edward sonrió.

—Solo quiero saber qué piensas de ello. No es ninguna clase de insinuación.

— ¿Acaso tu reloj biológico está haciendo tic-tac demasiado rápido? — Preguntó divertida viéndolo rodar los ojos. Luego del comentario se puso sería. — Honestamente es algo en lo que no me había detenido a pensar.

Se quedó unos minutos en silencio antes de proseguir.

—Este es uno de los temas en los que me encuentro en una encrucijada. Me gustan los niños, pero creo que en el fondo sería una madre terrible. —Apuntó haciendo un mohín. — Temo que pueda ser igual que mis padres. —Negó con la cabeza. — Mi plan era primero conseguir tener una carrera, ya sabes estabilidad financiera, y ahora con las terapias sé que también necesito estabilidad emocional, antes de tomar esa responsabilidad.

—No creo que serías una madre terrible. Eres una mujer que aprende de sus errores y haces todo por ser una mejor persona, es por esto que creo que luego de lo que has vivido no podrías siquiera acercarte a lo que han hecho tus padres, serías sin duda una mejor versión. Una madre maravillosa.

Al escuchar aquellas palabras se le hizo un nudo en la garganta, una familia con hijos es algo que había dejado de visualizar, no tenía demasiada fe en encontrar a un hombre adecuado por el cual construir ese proyecto de vida. Pero luego Edward irrumpió en su vida y se atrevía a verse con él y un par de niños.

Se acercó un poco más a él y le acarició la mejilla con suavidad sin apartar la vista de la de él, no quería perderse detalle.

—Sé que han pasado algunos meses y aunque he intentado demostrártelo con hechos sé que no hay nada mejor como oírlo, lamento haber esperado tanto, pero sabes lo difícil que es para mí hablar de sentimientos. — Le dijo con una sonrisa leve, juntó sus labios en un beso delicado y al separarse, la escuchó pronunciar. —Te amo, Edward.

Oír aquellas palabras lo tomaron por sorpresa, Edward sabía que ella lo quería pero que se lo dijera no tenia aprecio en realidad, que Bella expresara sus sentimientos era una de las cosas más complicadas y haber dicho esas palabras primero demostraba lo que él significaba.

—Te amo, Bella. — Le correspondió volviendo a unir sus labios. Hacía tiempo que él quería decir esas palabras, pero no quería que ella saliera huyendo o que algo en ellos cambiara. Se separó de ella. — Soy un hombre afortunado por tenerte, eres más de lo que estaba buscando.

—Gracias por irrumpir en mi vida. — Le dijo con una sonrisa antes de volverlo a besar.

Poco a poco fue subiendo de intensidad, hasta que las pocas prendas de ropa que cubrían sus cuerpos salieron sobrando. Bella apartó cualquier otro pensamiento y se centró en ese momento, en el roce de sus cuerpos, el calor que ambos desprendían. Luego de un momento tomó el control girando y quedando sobre él manteniendo sus manos sobre su cabeza impidiendo que pudiera tocarla.

Edward tuvo que poner a prueba su autocontrol y permitió que al menos por un rato ella tomara las riendas. Luego de besos al fin sus cuerpo se unieron y un gemido gutural se escapó de ambos, sin poder contenerse tomó el control girándola para dejarla bajo su cuerpo, por un momento continuó con el mismo ritmo que ella había marcado, pero pronto dejó de ser suficiente para ambos, ella pedía más y él también lo necesitaba.

Bella iba a protestar al sentir como se apartaba, lo vio solo acomodarse quedando hincado tiró suavemente de ella para acercarla y levantó una de sus piernas para llevarla a su hombro y volver introducirse, aquel nuevo ángulo la hizo cerrar los ojos y gritar por la corriente que la recorrió. Las embestidas eran más rápidas y profundas llevándola a un punto de éxtasis que solo conseguía con él. Edward mantenía el ritmo sin dejar de mirar como ella a pesar de mantener los ojos cerrados con las manos sobre su cabeza apretando fuertemente la almohada y gimiendo sin control estaba disfrutando aquel momento.

Solo unos segundos después de que ella se arqueara y su interior lo presionara un poco más, fue su turno hasta quedar tendido sobre ella cuidando de no aplastarla. Esa vez había sido mucho más intensa. Bella le acarició la espalda suavemente y hundió una de sus manos en el cabello de él, que mantenía su cabeza oculta en su cuello con la respiración aún acelerada.

Bella no encontraba otra mejor forma de terminar el día

Para finales de semana Bella estaba muy agotada, y era solo por trabajo y los estudios. A Edward solo lo había visto a inicios de semana cuando pasaron una excelente noche, pero de ahí solo fueron llamadas y mensajes. Ambos habían estado demasiado ocupados y para evitar distracciones Bella le pidió no estar en el mismo espacio, al menos en lo que podía terminar lo que faltaba de su tesis.

La noche anterior había dormido poco por terminar sus conclusiones y estaba lista para entregarla y ser revisada. Al llegar a la facultad y notar a las chicas tratando de acercarse de una manera tentativa trató de ignorarlas para que no lo hicieran, pero terminaron junto a ella.

—El problema es solo entre tú y Dem. — Apuntó Jessica. — Ya se lo dijimos a él, que más vale que paren lo que sucede entre ambos. Somos amigos y no podemos separarnos por una estupidez, porque siendo honesta viniendo de Demetri no se puede esperar otra cosa.

— ¡Vamos, Bella! — Exclamó Tanya tocándole el brazo. — Hemos tenido nuestros roces, pero no es para ser de pronto desconocidos.

—Estamos a nada de salir de la facultad y nos separaremos, pero es mejor permanecer juntos, de esa manera somos más fuertes. —Apuntó Lauren.

Ese comentario sin duda era el más atinado, Bella sabía la importancia de las relaciones en los círculos adecuados, a veces no eran las ideales pero se debía de ver el provecho que se podía obtener. Y aunque ellas recibían más de lo que aportaban, para Bella solo en ese momento tenía un valor circunstancial, ellas eran la medida que necesitaba para controlar las cosas con Demetri. Ellas ejercerían la presión suficiente para hacerlo doblegarse, lo haría creyendo que era por un favor a amigas sin darse cuenta que detrás de todo eso estaba ella utilizando las condiciones a su favor, Demetri podía ser muchas cosas pero no estúpido del todo, al notar que el grupo la seguía respaldando no se pondría contra corriente, perdería demasiado y era algo que no se podía permitir.

—Jamás seremos desconocidos luego de todo lo que hemos vivido. — Dijo finalmente Bella encogiéndose de hombros. — Lo que pasa entre Demetri y yo no tiene por qué trascender a ustedes. Pero creo que juntos podremos solucionarlo.

— ¡Esa es la actitud! — La abrazó Tanya sin notar el desagrado en Bella que se obligó a sonreír.

—Demetri es orgulloso, pero en el fondo también te echa de menos. —Mencionó Jessica. —Encontraremos el momento adecuado en que ambos puedan hablar y solucionar esta mierda.

—Solo pon también algo de tu parte, Bella. — Pidió Lauren.

Tras aceptar con un asentimiento se encontró siendo de nuevo incluida en las fiestas que decidió no dar una negativa inminente porque las necesitaba de su lado. Contrario a lo que se esperaba ellas eran el pase a su paz de una buena vez.

Más tarde ese día, Bella estaba al pendiente del reloj trabajando lo más rápido que podía para poder marcharse con Edward cuando fuera por ella. Le llamó por la tarde para invitarla a cenar solo adelantando que tenía un par de noticias importantes que contarle y que no podían ser por teléfono. Bella no tenía idea de que se trataba pero estaba ansiosa por descubrirlo y más por la emoción reflejada en su voz.

Edward llegó pasadas de las siete y no tuvo que esperar nada, Bella estaba lista para marcharse. No pudo contenerse de abrazarlo, luego de varios días en los que solo escuchó su voz, era reconfortante poder sentir su calor y su aroma.

De camino al restaurante la plática entre ambos era algo superficial, Edward no queria tocar el tema hasta estar en el restaurante, él notó que el móvil de Bella sonaba constantemente, sin embargo ella no parecía darle demasiada importancia y solo respondía uno que otro mensaje. Fue hasta estar en la mesa que Edward pudo ver que los mensajes eran de Tanya y Jessica. Eso lo hizo fruncir el ceño, gesto que no pasó desapercibido por Bella.

— ¿Qué está pasando? — Preguntó finalmente.

—No es nada de lo que debas de preocuparte. ¿Confías en mí?

—Claro que lo hago, es en todos ellos en los que no.

—Solo estoy solucionando el conflicto con Demetri utilizando a las demás para ejercer presión en el grupo. —Le tomó la mano. — Tal vez no lo entiendas del todo, pero se lo que hago y nos beneficiará. Confía en mí, no voy a retomar viejos hábitos.

Edward apretó su mano dándole a entender que la apoyaba, aunque en el fondo tenía sus dudas. Toda esa gente era demasiado traicionera.

Al llegar la botella de champán Bella tuvo más curiosidad de lo que estaba sucediendo.

— ¿Cuáles son las buenas noticias? — Preguntó al tener su copa entre sus dedos.

— ¿Recuerdas la investigación que me fue autorizada hace tiempo, pero los fondos no eran liberados? —Preguntó y la vio asentir. —Al fin los tengo, Harvard me dará su respaldo y proporcionará el grupo de estudio, ya hicieron una selección previa y en cuanto confirme tendré que ir para hacer la selección real, podré comenzar en poco tiempo con la primera fase en una o dos semanas.

Con una seña le pidió a Bella esperar un poco más, pues aún no terminaba.

—Tendré que estar una semana en Boston cuando esto comience, que coincide con un curso al que he sido invitado como ponente para hablar de un estudio que llevé a cabo cuando aún estaba en Londres y que finalmente una revista se ha decidido a publicar como un avance médico al ver los buenos resultados con ese nuevo tratamiento. — La emoción en la voz de Edward no podía ocultarse y Bella se sentía muy orgullosa, le había hablado de su nueva investigación y lo que pretendía crear con ella.

— ¡Eso es estupendo! Brindemos por el éxito de una nueva técnica que revolucionará la cirugía cardiaca. — Le dijo levantando su copa.

—Aún no puedo procesar que realmente esto esté sucediendo.

—Has trabajado duro por ello y harás un gran trabajo. ¿Qué dijeron Esme y Carlisle de esto?

—Ellos aún no los saben, quería contártelo a ti primero.

Aquello la hizo sonrojarse, era un gran halago que para él fuera la primera persona con la que compartir ese suceso tan importante.

Tras hablarlo con Bella se sentía más real, Edward aún no lo asimilaba al completo. Esa mañana después de cirugía se encontró siendo esperado por un hombre que no conocía y le causó un poco de desconfianza, pero lo atendió. Se presentó de inmediato como Luke Taylor, era enviado por el comité de investigaciones de la Universidad de Harvard que estaba muy interesada en apoyarlo en su futuro proyecto, ya que consideraban que la técnica que quería consolidar no solo era innovadora si no revolucionaria, era un técnica muy precisa que sustituiría a una más arriesgada que traía muchas complicaciones, pero la que estaba tratando de consolidar disminuiría considerablemente las horas de cirugía en el remplazo de válvula aórtica, consiguiendo bajar la tasa de muertes por complicaciones derivadas de la larga estadía en la UCI.

Todo lo que le estaba diciendo era demasiado para procesar en ese momento, Luke entendió que resultaba abrumador toda aquella información por lo que le dejó la documentación para que la estudiara, aclarando que su respuesta rápida era valiosa ya que deseaban que se comenzara en un futuro próximo, tenían una población ya preseleccionada para entrar y al aceptar estos serían contactados para pasar por la fase de selección que sería guiada por él.

Se despidió y prometió revisar todo y tener una respuesta en los días próximos. No salía de su sorpresa cuando recibió una llamada de la revista médica en Londres para notificarle que su artículo sería publicado en la siguiente edición y posterior a ello recibió otra llamada del comité de Harvard, primero le dijeron lo mucho que le gustaría que él aceptara su propuesta de realizar su estudio con ellos como respaldo y posterior lo invitaron a dar una plática sobre el artículo que se publicaría en su siguiente seminario de cardiología.

Todo aquello era demasiado para procesar y lo primero que pensó fue en contárselo a Bella, pero al tener cirugía y pacientes que atender tuvo que esperar hasta esa noche y se vio obligado a guardarse aquello solo para sí.

— ¿Edward? — Lo llamó al notar que estaba en otro sitio, al obtener su atención lo miró con curiosidad. — ¿Sucede algo?

—Lo siento, es solo que sigo sin creerlo del todo.

—Deberías de hacerlo, esto está sucediendo. — Puntualizó apretando su mano por sobre la mesa. —Aunque creo que antes de tomar una decisión deberías hablarlo con Carlisle, él te puede guiar en parámetros legales.

—Le pedí una cita mañana para hablar de este asunto. — Confirmó. — Pero es un hecho de que aceptaré, solo quiero asegurar no perder la patente del método.

—Lo único que no me hace mucha gracia es saber que tendrás que estar viajando a Boston y estaremos apartados por algún tiempo.

—Siempre está la posibilidad de que me acompañes. —Le dijo con un guiño. — Deberías de ir para el fin de semana, después de la plática del seminario tendremos el tiempo para nosotros.

Bella hizo un mohín —Me encantaría, pero estoy con revisiones de tesis y el trabajo en la empresa me dificultara hacerlo, pero lo intentaré.

—No, cariño, concéntrate en esto. Tiempo tenemos suficiente.

Las dos semanas pasaron volando, ahí estaba Bella despidiendo a Edward para que partiera a Boston a comenzar con la fase de selección de los sujetos para su estudio y dar aquella plática en el seminario de cardiólogos. Había tenido la oportunidad de leer el artículo del que hablaría y dado que no estaba del todo familiarizada con el ámbito médico le costó bastante comprender, pero Edward se lo sintetizó al igual que el protocolo para su estudio, ante aquello Bella estaba más que sorprendida, le parecía impresionante la dedicación que tenía y como trataba de innovar buscando las mejoras de las condiciones de vida tratando de hacer más accesible para todos, además de ser una técnica novedosa permitía que los costos disminuyeran dando mayor acceso a ese tratamiento a más personas.

—Nos veremos en una semana. — Le dijo Edward tomando su rostro entre sus manos obligándola a mirarlo.

—Siempre tendremos video llamadas, si no estás demasiado cansado. —Le dijo en tono sugestivo dando a entender lo que pretendía hacer en esos momentos.

—Podremos probar esta misma noche.

Al escuchar por los parlantes la llamada para entrar a la sala de abordar, no les quedó más que despedirse. Bella lo vio atravesar la puerta doble y desaparecer no sin antes girarse y despedirse.

— ¿Lista para ir a divertirnos? — Le preguntó Jake que la había acompañado y manteniendo la distancia para darles privacidad. — Ese chico merece todo mi respeto, demostró que la princesa de hielo sí tiene un corazón después de todo.

Bella solo lo empujó, pero no pudo rebatir aquello, con Edward solo era una chica normal.

Lamento de nuevo el retraso, estas semanas han estado llenas de trabajo y bastantes imprevistos. No he podido responder esta vez a sus mensajes, pero en breve lo estaré haciendo.

Para las nuevas bienvenidas y espero disfruten la historia, al igual que las que la están leyendo por segunda vez.

Nos leemos pronto.

Titi