Declaimer: Los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer. Pero la trama es completamente de mi autoría. A casi 10 años de haber sido publicada por primera vez, regresa mejorada.
Gracias a mi beta Andrea y mi prelectora Ta-Cullen por ayudarme a acomodar las ideas.
Recuerden seguirme en Facebook (MT Marlo) donde les dejaré los avisos de las publicaciones cuando tenga un retraso.
24.- Ascenso
Durante la semana que Edward estuvo fuera de la ciudad, los únicos momentos que tuvieron fueron un par de noches en las que pudieron hacer video llamadas que comenzaron con normalidad en la que hablaban de su día, pero un par de ellas terminaron con algo más candente. Una cosa nueva que ninguno de los dos había probado y que les pareció excitante.
Alice y Rosalie a pesar de estar trabajando en un proyecto que debían de presentar para fin de curso, procuraban darse un tiempo para comer con ella. Esme pasó a visitarla una vez a la empresa y otra a su apartamento llevando algo de comer, era su manera de asegurarse que se alimentaba.
Bella no tuvo demasiado tiempo de sentirse sola.
El día que Edward volvió ella estaba animada, pero todo cambió cuando tuvo una hora libre en la facultad y se vio obligada a tener una conversación con Demetri. Los dejaron a solas pidiendo que trataran de arreglar lo que hubiera entre ellos para el bien de todos.
Al inicio Bella se mantuvo en silencio se negaba a ser la primera en ceder. Y cuando estaba decidida a darle esa satisfacción él se sentó frente a ella.
—No sé qué ganas con todo esto.
—En realidad que ganamos. —Respondió dejando las manos sobre la mesa. — Podemos seguir con esta situación llevándola hasta las últimas consecuencias ¿Pero realmente lo vale?
Demetri sonrió de lado y ella negó.
— ¿Te has detenido a pensar en la repercusión que traerá para todos, si nos exponemos? — Le preguntó y notó que no lo había hecho, un simple gesto fue su respuesta. — Puedes intentar herirme y sabes que yo lo haré también, pero nos llevaremos a todos entre nosotros. Será una masacre y por una estupidez vamos a arriesgar nuestra reputación y la de nuestras familias. ¿Estás dispuesto a cargar con eso?
Demetri maldijo por lo bajo al saber que tenía razón, estaba tan cegado que no se detuvo a pensar en las repercusiones que tendrían para sus familias, quería lastimarla pero si seguía por el mismo camino se arruinaría a sí mismo.
— ¿Y qué propones?
—Dejemos esta estupidez de lado. Todo esto lo estás llevando demasiado lejos por un capricho, porque seamos honestos tú no estás enamorado de mí, me quieres por lo que represento para ti: un reto, soy de las únicas mujeres que no han caído a tus pies como suele suceder y tu ego no te permite fracasar. — Le aclaró.
Chasqueó la lengua divertido. —Continúas engrandeciéndote más de la cuenta. Parece que no recuerdas que ya estuve entre tus piernas. — Le recordó haciendo un gesto que a Bella le pareció obsceno y desagradable.
—Volvemos a la discusión inicial, recuerda que no conseguiste colarte entre mis piernas — le recordó inclinándose hacia adelante haciendo su voz más suave. — Eso sucedió porque yo lo quise, no fui una más, pero tú si lo fuiste para mí. ¿Entiendes la diferencia?
Él se levantó y mantuvo las manos sobre el respaldo de la silla apretándola hasta que los nudillos se volvieron blancos.
—Demetri, esto no llegará a ningún lado —Protestó. — Tenemos intereses muy distintos y aunque te aferres nada va a cambiar.
— ¿Así que no importa lo que haga, nunca me lograrás ver más que como un amigo? —Preguntó.
—Lo siento, no te veré de otra manera. — dijo encogiéndose de hombros, aunque en realidad ni como eso lo veía.
— ¿Lo que pasó entre nosotros no significo nada? ¿En verdad cuando estuviste conmigo pensabas en él?
— ¿Qué ganas sabiendo esto? — Cuestionó un tanto desconcertada.
—Solo quiero sinceridad.
Bella suspiró y se encogió de hombros.
—Lo siento, pensaba en él cuando estuve contigo, fuiste un sustituto.
Se apartó de la silla con rudeza haciendo a Bella pegarse a la suya.
—Eres idiota al no ver más allá, a mi lado tendrías mejores oportunidades y seriamos imparables. Lástima que estés tan ciega para no verlo. — Se encogió de hombros. — Las cosas no serán para nada como antes, pero tienes razón —esto último lo dijo por lo bajo y le lanzó una mirada de advertencia de que no se atreviera a burlarse. — No vales tanto como para dañar la reputación de mi familia. Continúa engañándote que eres superior, pero eres igual o peor que yo.
Luego de eso se marchó.
Bella se sentía levemente aliviada al menos podría tener un poco de paz en ese aspecto. Lo que entendió con esa charla sobre la idea preconcebida de ellos dos juntos, no era algo que él quisiera en realidad, era algo que sin duda en casa le habían hecho creer. Que mejor para los Abernathy que su primogénito se casara con la heredera de una de las familias de mayor renombre, se sentía asqueada al percibir que la élite de la sociedad se seguía manejando con ideas arcaicas donde importaban más continuar con una estirpe para seguir gozando de los privilegios, mientras los sentimientos eran rebajados a algo sin valor, demasiado mundanos para ser tomados en cuenta.
Se levantó y decidió marcharse, ese día ya no podía seguir en la facultad rodeada de toda esa gente. Sabía que cada quien era libre de tener sus propias creencias, y solo por eso es que ella no arremetía diciéndole lo estúpidos que los consideraba por seguir anclados en el pasado. Se quedó en el auto al darse cuenta de que de no ser por Edward ella se hubiera dejado llevar por la corriente, escribió un te extraño, pero lo borró, no quería perturbarlo por un ataque de ansiedad.
En busca de serenarse fue a uno de sus lugares favoritos que a pesar de siempre tener mucha gente, se percibía un ambiente tranquilo. En el museo, se quedó en una de las salas donde estaban expuestos algunos cuadros de Caravaggio, algunos consideraban que sus pinturas tenían un aura de tristeza y podía serlo, pero era una emoción tan bien plasmada que impedía dejar de contemplar cada cuadro preguntándose qué les pasaba a cada uno de ellos.
Sonrió a una mujer que se sentó al otro extremo del banco en que se encontraba y también se perdió en la misma pintura. Bella se quedó varias horas ahí en silencio meditando lo que pasaba a su alrededor, lo que ella realmente quería para su vida y que estaba haciendo realmente para obtenerlo.
Se levantó reacomodándose el bolso teniendo la certeza que para tener un cambio verdadero como el que anhelaba, debía de tener las agallas para hacer lo que pocos se atreverían. Un escalofrió le recorrió la espina dorsal al saber que se lanzaría al vacío, aunque tenía la certeza de que no estaría del todo sola.
…
Al llegar a la oficina, Megan la recibió como de costumbre avisando las llamadas recibidas y cuales debían de ser atendidas de inmediato. Le dio documentos a firmar y le dio su espacio. Bella trabajó de manera mecánica sacando todos los pendientes en el menor tiempo posible.
—Acaban de subir esto para ti. —Le mencionó Megan dejando un montón de sobres en el escritorio de Bella y se detuvo un segundo observándola. — ¿Está todo bien?
Bella aparto la vista del monitor y asintió para luego negar con la cabeza.
—Ha sido un día extraño. Obtuve algo que estaba buscando pero en lugar de estar completamente feliz por tener algo de paz, me ha hecho replantearme algunos asuntos. —Admitió —Sé que es todo una estupidez, algo ha cambiado y de pronto me detengo a tratar de discernir por aspectos tan irrelevantes. Solo ignórame.
Megan la observó ladeando de la cabeza con una sonrisa.
—Tú has cambiado, Edward te ha cambiado haciendo a emerger una Bella más humana. — Dijo mordiéndose la lengua.
Bella soltó una risita tranquilizándola.
—Es aquí cuando dices te lo dije —mencionó. — ¿Recuerdas todas aquellas veces que discutimos sobre los sentimientos y que no hacía más que subestimarlos? Tú tenías razón, son vitales.
El sonido del teléfono las obligó a detener la conversación. Bella no dejaba de dar vueltas a las ideas en su cabeza, todo se volvía más claro y la aterraba. Tratando de apartar todo eso, abrió la correspondencia que Megan le dejó sobre el escritorio, había varias invitaciones para asistir a eventos de revistas y de algunas asociaciones. Ahí encontró los resultados de sus estudios de laboratorio y no pudo dejar de mirarlos un par de veces, al no comprender bien que media cada uno de ellos no dudo en verificar algunos datos en internet, un frío la recorrió al revisar uno.
El sonido de su teléfono la distrajo, guardó los estudios de vuelta en el sobre y lo dejó de lado para llevárselo a casa. Mientras atendía la llamada abrió uno de mayor tamaño que era enviado por una revista, al leer de lo que se trataba tuvo ganas de gritar, pero se tuvo que contener y continuar hablando con el encargado de otra de sus sucursales.
…
Bella lamentó llegar tarde a casa, apenas tendría tiempo de cambiarse de ropa para poder llegar a tiempo al aeropuerto, nada de tomar una ducha para refrescarse. Estaba abrochándose el pantalón cuando escuchó un sonido en el pasillo, se detuvo agudizando el oído por si había otro sonido, pero no sucedió, aunque tenía el presentimiento de que no estaba sola, se colocó la primera blusa que encontró y tratando de hacer el menor ruido posible salió al pasillo. Pegó la espalda a la pared al volver a escuchar un ruido en la cocina, la respiración se le aceleró y fue al estudio donde tenía un bate de béisbol que Jake le regaló luego de haber acudido a su primer juego.
Asomó la cabeza por la puerta y se armó de valor. Odiaba no haber cogido el móvil y no tener el de casa cerca. Levantó el bate y fue a la cocina.
— ¿Qué pretendes hacer con eso? — Le preguntó una voz que la hizo saltar gritando y soltando su arma.
Alice la miraba divertida igual que Jasper y Edward. Bella se llevó las manos al pecho y maldijo en todos los idiomas que conocía. Emmett salió de la cocina comiendo una dona y se detuvo al ver a Bella respirando aceleradamente y un bate a su lado.
— ¿Ibas a golpearme por dejar donas en tu refrigerador?
— ¡Me dieron un susto de muerte! — Chilló dándole un golpe en el brazo a Emmett.
—Lo siento, cariño, solo quería sorprenderte. — Se disculpó Edward llegando a su lado.
Bella lo empujó para poder reñirlo.
— ¿En qué estabas pensando? ¡Pudo darme un infarto! — Dijo aún impresionada. — ¿Qué haces aquí? — Preguntó al caer en cuenta de que él estaba ahí.
—Pude cambiar mi vuelo un par de horas antes y los chicos fueron por mí para sorprenderte — la cogió por la cintura con una sonrisa cálida. — ¿Sorpresa?
Bella apoyó su cabeza en el pecho de Edward y se dejó envolver en sus brazos.
—No creí que te asustarías de esa manera, lo lamento, cariño. — Le susurró.
—No importa, estás aquí — dijo levantando el rostro para poder besarlo.
Olvidándose que no estaban solos se dejaron llevar hasta que unos carraspeos los volvieron a la realidad.
—Pueden dejar eso para más tarde — Pidió Emmett. —Tenemos reservación para cenar ¿te quieres perder la cena?
—Creo que optaré por un menú diferente. — Le dijo sin dejar de ver a Edward de manera sugestiva.
— ¡Bella! — Protestó Emmett sorprendido haciendo reír a todos, era tan extraño conseguir desconcertarlo.
—Solo por hacer a Emmett callar te has ganado una cena en el lugar que desees. — Le dijo Alice divertida.
—Tengo algo en mente para la próxima semana — mencionó Bella soltando a Edward. — Solo necesito arreglarme un poco y nos podremos marchar.
Edward la acompañó a la habitación ignorando los gritos de Emmett de mantener la puerta abierta para evitar tentaciones. La siguió al armario deteniéndose en el umbral viéndola quitarse la blusa y elegir otra de inmediato. Su cuerpo había cambiado, aún le parecía delgada pero al menos los huesos ya no sobresalían de la manera que lo hacían con anterioridad.
— ¿Te gusta lo que ves?
—Por supuesto. —Le guiñó un ojo y se alejó, era demasiado tentadora.
No es que estuviera husmeando, pero un sobre amarillo llamó su atención, el cual dejó de lado al ver el otro con un membrete de otro hospital. Bella salió al ver que tenía un sobre en las manos y se acercó a él.
—Puedes revisarlo. — Le dijo mirándolo a través del espejo mientras se colocaba unos pendientes.
Edward no esperó a que se lo repitiera, sacó las hojas del interior para revisar los estudios hasta detenerse en un parámetro.
—Lo sé, lo sé. — Se adelantó Bella.
—Estás a nada de la anemia, aunque lo podemos revertir con inyecciones y modificando tú dieta. — Sentenció con seriedad.
—Odio las inyecciones. —Protestó recordando lo dolorosas que habían sido las últimas que le aplicaron.
—Lo siento, pero son la manera más segura. — La besó en la frente. — No son los resultados que esperaba encontrar, pero nada verdadera alarmante. Solo que pediré que vuelvas a repetirlos con más regularidad.
Bella aceptó resignada, sabía que de nada valía discutir, era una batalla perdida.
—No todas las noticias son malas — dijo con una enorme sonrisa extendiéndole el sobre amarillo que le había llamado la atención al inicio. — Ábrelo.
Edward lo cogió y lo leyó apartando la vista de momentos para verla a ella y luego regresar a la lectura.
— ¡Esto es fantástico, tenemos que celebrar! ¿Vas a aceptar?
— ¿Qué tenemos que celebrar? — Interrumpió Alice que los había ido a buscar para poder marcharse. — Lo contaran en el restaurante. Rose ya está de camino y la reserva es dentro de nada.
Al llegar al restaurante se encontraron ya a Rosalie en el lugar, hicieron su pedido y fue en ese momento que comenzaron con el interrogatorio de lo que Edward había estado haciendo en Boston. Bella lo observaba hablar con emoción tratando de hacerse entender fácilmente sin usar toda esa jerga médica.
—Ya fue suficiente, Bella tiene noticias mucho más interesantes. — Edward desvió la atención.
— ¿Y bien? — Preguntó Alice ansiosa.
—Bueno, esta tarde recibí una carta de una revista en la que me piden dar una entrevista. — Dijo tratando de no dar demasiada importancia.
—La revista es Forbes, y también le pidieron aparecer en la portada. — Continuó Edward.
—No será en solitario. — Le recordó. — Forbes quiere tener en la portada a los diez jóvenes menores de treinta años.
—Los que considera prometedores y que continuarán con el legado de sus familias. — Terminó Edward. —Bella está en el tercer lugar y es la única chica de la lista.
Bella se sintió un tanto avergonzada por aquello.
—Bien hecho, Belly — la felicitó Emmett. —Nadie se merece eso más que tú.
—Tienes que aceptar aparecer. — Le indicó Alice intuyendo su duda.
—Alice tiene razón, esta es una oportunidad que no puedes desaprovechar, Bella. Sabes la importancia de esa revista y que te estén colocando en ese lugar no hace más que beneficiarte. —Secundó Rosalie.
—Solo necesita asimilarlo. — Intervino Jasper indicando que era suficiente, que ella tomaría la decisión aunque sabía que haría lo correcto.
…
Bella aceptó posar en la revista y otorgar una entrevista que consideró de las más abiertas que había dado. Habló de su educación, del trabajo que realizaba en la empresa Swan, lo duro que era aún estar en un ambiente dominado por hombres, los retos del día a día, así como de algunas asociaciones a las que seguía apoyando y no pudo evitar hablar de su relación con Edward recalcando que no solo era un hombre atractivo, era brillante y con un futuro prometedor que debía seguirse de cerca. Sus padres no tenían la más mínima idea de lo que estaba por ocurrir, pero dejaría que se enteraran con el resto del mundo; ella continuó manteniendo la apariencia de familia modelo, pero haciendo hincapié en que ellos apoyaban su relación y los proyectos que ella tenía a futuro, porque después de todo, la familia Swan era unida.
El primer día de marzo se encontró recibiendo un ejemplar de la revista, la portada era compartida pero el fotógrafo se encargó de hacerla a ella resaltar, algo que no le gustaría del todo a sus demás acompañantes.
— ¿Algo bueno en la correspondencia? — Le preguntó Edward entrando en la oficina dejando un café sobre el escritorio, la había acompañado al tener la mañana libre. Bella le mostró la portada con una enorme sonrisa.
Edward la cogió y hojeó rápidamente hasta llegar a las páginas que iba dedicadas a ella, las fotos que la acompañaban eran perfectas.
—Tienes cinco minutos para la reunión con tu padre y los demás ejecutivos. — Le recordó Megan.
Bella se llevó a Edward con ella y lo dejó en la sala donde se encontró a Jasper, era una salita independiente que les permitía ver lo que sucedía en la sala principal, pero nadie de esa sala podían verlos.
Bella entró en la sala y saludó a los ya presentes, solo estaban a la espera de su padre. Al llegar, Charlie fue directo a su silla.
—Comencemos, tengo cosas que hacer. Necesitamos tomar una decisión de si se abrirá una filial en Asia.
—No creo que sea el momento para pensar en una expansión, en estos momentos su economía es inestable y dada la tensión con el actual Gobierno no creo que sean del todo amigables con los permisos.
—Los permisos no son un problema.
—Debemos continuar con cautela, los mercados no están siendo los mejores. Lancre tuvo pérdidas no hace mucho por una mala inversión y si no consigue recobrar un par de clientes estará en un problema muy grave. — Le indicó Bella mencionando a uno de sus competidores.
—Nosotros no somos él. — Sentenció Charlie altivo. —Esta vez expandiremos, no tomaremos en cuenta tus propuestas.
—Si ya está decidido ¿por qué hacer una junta?
—Todos deben de conocer lo que se hará.
—En estos momentos Francia, Londres e Italia son lugares donde las inversiones tiene mayor seguridad, los desplomes son menos probables. Pero su crecimiento ha sido muy pobre.
—Ese mercado ya lo tenemos, necesitamos asegurar Asia, no seas insensata — golpeó la mesa y se puso de pie viéndola severamente.
—Solo pienso las cosas antes de actuar y no me dejo guiar por la codicia.
— ¿Qué intentas decir con eso? — Preguntó con los dientes apretados.
Bella se mordió la lengua. Solo lo había pensado, pero sin quererlo las palabras salieron de su boca y ya no había manera de retractarse.
—Charlie, desde hace tiempo lo único que te importa es el dinero que puedas ganar de manera rápida, no te das cuenta de que ese es el más peligroso, así como llega se va.
—Tengo más tiempo en este negocio que tú, no estoy aquí para que me intentes enseñar cómo debo de manejar mi empresa, tú solo eres una empleada más. Intenta no olvidarlo.
—No niego que tienes más tiempo en este negocio, pero has olvidado las claves para seguir en ascenso y no destinarte a quedar en la ruina.
—No me vas a decir cómo manejar mis negocios — golpeó de nuevo el escritorio.
—Yo tampoco estoy de acuerdo en dejarte que nos lleves a la ruina, aunque sea una empleada más he trabajado bastante para conseguir que esta empresa esté entre las primeras para que por un capricho lo mandes a la ruina.
—Es mi empresa así que nos expandiremos en este momento.
—Bien, solo te advierto que aseguraré mis inversiones no me arriesgaré a que mis clientes se vean afectados. Y con eso el golpe será más duro para los que no lo estén ya que es el capital que se estará invirtiendo.
—Es una medida innecesaria, cuando las ganancias que reciban tus clientes sean mínimas quiero ver cómo les explicas que no tuviste las agallas para tomar riesgos que eran calculados.
—Prefiero arriesgarme a tener esa conversación que verme en la necesidad de aclarar a donde fue su capital. —Bebió de su café. — ¿Algo más?
—Quiero que dejes a mi cargo a la empresa china que estás manejando. El Sr. Young merece alguien más experimentado. —Apenas decirlo Bella lo miró esperando que estuviera imaginándolo. — Quiero todo en mi oficina al término del día.
—No.
— ¿No? — Le gruñó.
—Prometiste que si lograba que firmaran con nosotros estaría a mi cargo. Hasta ahora su cuenta no ha tenido ningún problema.
—Al parecer la codiciosa es otra, te niegas a dejar ir una cuenta que te da ganancias de cinco cifras. — Espetó Charlie.
—Puedes verlo como quieras, he trabajado en esa cuenta desde un inicio, es por mí que están con nosotros y no tengo porque regalar todo ese trabajo. —Apuntó enfadada apretando el puño sobre el escritorio.
Charlie la cogió de la mano con rudeza, Bella no pudo ocultar un gesto de dolor e intentó zafarse pero él se lo impidió.
—Al parecer no has comprendido, no es una petición, es una orden. —Le dijo aún arrastrando las palabras. — No olvides que no soy un subordinado, estás hablando con el jefe. Y espero esos documentos.
—Espero que lo hagas sentado porque no te la pienso dar. — Dijo antes volver a fruncir el ceño ante el dolor de su mano estrujada.
—No seas estúpida, Isabella.
—Charlie, suéltala, la lastimas— intervino Charles alarmado.
Charlie la soltó y se dirigió a la puerta, antes de salir volvió a repetir querer los papeles de la empresa.
Bella trató de fingir que la mano no le dolía demasiado y apenas salir de la sala, al encontrase con Edward maldijo para sus adentros por haber olvidado que él estaba ahí y le tocó presenciar aquel incidente.
Su padre estaba fuera de control.
…
Lamento de nuevo el retraso, como lo comente perdí la noción del tiempo y le pase el capítulo a mi beta algo tarde, así que ahí está la razón de la demora.
Para las nuevas bienvenidas y espero disfruten la historia, al igual que las que la están leyendo por segunda vez.
Nos leemos pronto.
Titi
