Declaimer: Los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer. Pero la trama es completamente de mi autoría. A casi 10 años de haber sido publicada por primera vez, regresa mejorada.

Gracias a mi beta Andrea y mi prelectora Ta-Cullen por ayudarme a acomodar las ideas.

Recuerden seguirme en Facebook (MT Marlo) donde les dejaré los avisos de las publicaciones cuando tenga un retraso.


25.- Pensando a Futuro

El sonido del despertador le indicaba que era hora de comenzar el día, de nuevo estaba sola. Luego de que Edward presenciara el incidente en la junta de la mañana anterior, habían tenido una discusión sobre hasta cuando iba a seguir soportando aquello. Al no entender sus razones por considerarlas una pobre excusa Bella le pidió espacio.

—Te amo, Bella, eres demasiado inteligente para no ver el daño que te estás ocasionando al continuar soportando estos incidentes una y otra vez. — Le dijo antes de marcharse y dejarla a solas como ella lo había pedido.

Bella podía imaginar que no era fácil de asimilar y ella también se decepcionaba un poco consigo misma por no abrir los ojos antes de lo que estaba pasando, haber dejado trascender las humillaciones por conseguir un poco de afecto. Estaba muy equivocada y necesitaba detenerlo.

Dejó sus pensamientos de lado al escuchar hablar a una presentadora del programa que estaba en televisión sobre la nueva edición de Forbes, mostrando la portada en pantalla. Las otras presentadoras lanzaron una exclamación.

En esta nueva edición, Forbes tiene en su portada no a uno, sino a las diez promesas en los diferentes ámbitos empresariales a nivel global. Lo que llama particularmente la atención, es ver como la única chica dentro de ese selecto grupo es Isabella Swan, esta chica ha demostrado tenerlo todo: fama, dinero y sin duda un talento que hace a temblar a mas de uno.

Otra de las presentadoras intervino.

No olvides de que también está en una relación con un apuesto cardiólogo. — Dijo entre risas.

Eso no se puede dejar fuera, además esta podría considerarse de sus entrevistas más abiertas ya que desmenuza partes de su vida que se mantenían en privado, los retos de conseguir la posición en que se encuentra, la vida familiar y su vida amorosa. —Mencionó la primera.

No solo ella, todos en esta edición dejan entrever que a pesar de los privilegios que les conceden sus apellidos son seres humanos. Aparte de hacer crecer la fortuna familiar también apoyan a diversas causas benéficas. —Intervino la que se había mantenido en silencio. —En otros temas, la hija del presidente…

Bella sonrió para sí y esta vez estaba preparada para escuchar a su madre.

La facultad no fue nada diferente a lo que esperaba, con la noticia y la revista ya en circulación ese fue el tema de conversación. Hasta algunos profesores la felicitaron por aquel logro, diciendo que eso era satisfactorio para ellos, al menos sabían no estaban haciendo tan mal trabajo.

Por otro lado el seguir obteniendo reconocimiento no les cayó del todo bien a los demás chicos de su grupo, aunque la felicitaron ella notaba cierto desdén, pero no era su culpa, ellos tenían las mismas oportunidades, solo elegían la diversión.

Al llegar a la oficina, Megan ya estaba esperándola a que saliera del ascensor, la siguió a la oficina avisando de la cancelación de unas de sus reuniones por órdenes de Charlie. Saber eso la irritó, su padre estaba yendo demasiado lejos.

—No sé si fue por el artículo en la revista, pero tu padre no está del mejor humor, mientras que los demás no dejan de hablar.

— ¿No ha llamado mi madre?

—No, ¿deseas que te ordene algo de comida?

—Sería genial que pudieras conseguirme un cordon bleu de ese lugar que está en la octava. — Pidió.

Megan salió para hacer el pedido.

La calma que envolvía el ambiente seguía haciéndole poner la piel de gallina, no era algo normal y temía que solo fuera el aviso de una gran tempestad. Una llamada directa de su padre le indicó que debía de subir a su oficina.

Al ir hacia allá se encontró con Jasper saliendo del ascensor, lo saludó rápidamente y entró antes de que las puertas cerraran. Al llegar al piso una sonrisa se extendió en su rostro al ver a Abby sentada en uno de los sillones de la salita de espera. Como era de esperar, la mujer al verla se levantó y abrió sus brazos, Bella no lo dudó ni un segundo y fue hacia ella dejándose envolver.

—Hacía mucho tiempo que no te veía.

—Estuve con uno de mis hijos en Denver. — Le dijo tomando sus manos. — Te ves más hermosa que de costumbre.

— ¿Seguirás en la empresa? — Preguntó Bella recibiendo una negativa con la cabeza.

—Mis hijos me han convencido de mudarme a Florida, el frio de la ciudad ya no me hace bien — se inclinó hacia adelante como si fuera a decirle una confidencia. — Ya estoy vieja. — Soltó una risita.

Bella no pudo reprimir reírse y la volvió a abrazar.

—Te echaré mucho de menos, tienes mi número donde me encontrarás en el momento que lo necesites. — Le dijo. —También tus hijos lo tienen.

—Solo venía a despedirme, y decirte que estoy muy orgullosa de todo lo que has conseguido.

—Gracias, Abby. — Respondió con un gran nudo en la garganta.

La mujer le dio un último abrazo y se marchó. Bella no se movió hasta verla desaparecer en el ascensor. Luego solo esperó a que su padre la recibiera.

Al entrar en la oficina se detuvo ante la emboscada, ahí en uno de los sillones estaba su madre con una copa de vino blanco en su mano.

—Vamos, niña, entra de una vez — la apresuró Renee.

—Esto sí que no me lo esperaba.

—Hablando de cosas inesperadas, ¿Cuándo ibas a decirnos de lo Forbes? — Cuestionó Charlie.

—En cuanto fuera publicada.

Renee se levantó con el cejo fruncido, pero luego lo suavizó como si recordara que eso le marcaría las arrugas, esas que se empeñaba en disimular a toda costa.

—Te han otorgado un lugar mucho mayor al que mereces. — Le increpó Charlie hojeando la revista. — Estás sobre Andrew Blank y ese chico ha conseguido ganar varios casos importantes con la firma de su familia, así como ayudar en más de diez casos de derecho internacional bastante mediáticos, saliendo airoso.

Bella no pudo evitar cruzarse de brazos, la habían llamado solo para señalar todo en lo que no estaban de acuerdo con la revista. Era curioso como su padre siempre se había empeñado en que se separara el trabajo de la vida personal, pero siempre era el primero que no podía cumplirlo.

— ¿Era necesario hablar de tu relación con ese chico Cullen?

—Yo no formulé las preguntas.

—Te pudiste negar a responder. — Señaló Renee. Charlie por su parte continuaba leyendo la revista.

—A mí no me avergüenza en lo absoluto mi relación con Edward, es más estoy bastante orgullosa de él. — Aclaró.

—Fuiste demasiado pretenciosa en cuanto a tus logros en la empresa. — Apuntó Charlie.

—No lo fui, solo hablé de lo que he hecho. De cómo mis ideas han ayudado a mejorar los números y la cantidad de clientes. — Señaló con una sonrisa, recordándole la última en que ella lo venció.

— Y sobre nosotros era todo lo que tenías que decir. — Inquirió Renee subiendo el tono de voz. — ¿Te das cuenta de cómo de dejaste?

— ¿Y qué querías que dijera? De Charlie puedo decir que he aprendido que con perseverancia y trabajo duro puedes lograr sobresalir, me ha mostrado como se debe dirigir una empresa.

—"De mi madre he obtenido un exquisto gusto por la moda" — citó Renee enfureciendo al notar una leve sonrisa en el rostro de su hija. — Lo único que dices que he aportado a tu vida son cosas banales, y según tú esforzarme para convertirte en una dama. Me haces parecer una mujer frívola.

— ¿Y no lo eres? — Soltó frunciendo el ceño, de nuevo las palabras habían abandonado sus labios. La mirada de su padre de endureció.

— ¿Y vas a continuar diciendo que esto no es personal? — Le recriminó a Charlie. —Yo lo dejé todo por ti, niña ingrata.

Bella se sentía un tanto confundida por lo absurdo de la situación, todo ese drama por un artículo en una revista. Su madre quejándose por hacerla parecer frívola, pero ahí estaba preocupada por lo que la gente iba a pensar de ella.

—Todo en esta vida son decisiones, madre, aun cuando no nos guste el camino al que nos llevan solo nos queda vivir con ellas porque es lo que elegimos.

—Basta, Isabella — pidió su padre. — Tu madre tiene razón, no te esforzaste en tus respuestas. Es por eso que contamos con asesores.

— ¿Y qué se supone que tenía que decir? — Preguntó sarcástica. — No es como que tenga grandes cosas que decir de ambos, agradecidos deberían de estar de que la verdad no salió a luz y a pesar de todo siguen permaneciendo como unos padres modelo, aunque distan de serlo.

Ante aquello su padre se levantó y Bella retrocedió.

—De un tiempo para acá parece que no meditas tus palabras y olvidas con quien estás hablando. —Le dijo con tono tan suave que Bella se puso alerta. — Estás a nada de terminar con mi paciencia, has olvidado que soy yo quien te ha hecho lo que eres en este momento y así de fácil te puedo arrebatar todo.

— ¿Eso es lo que intentas interfiriendo en mi agenda, tratando de quitarme a mis clientes que con trabajo he conseguido? — Lo increpó manteniendo la vista fija en él.

—Solo es el comienzo. — Le advirtió.

El sonido del intercomunicador los distrajo. La voz de Emma avisaba que el auto esperaba para llevarlos a una reunión en el club. Bella solo se despidió de forma seca y salió apretando continuamente el botón del ascensor como si con ello llegara antes. Se mantuvo con la espalda pegada en el fondo mirando los números en la pantalla y maldiciendo por dentro. Su padre poco a poco la estaba relegando y si lo dejaba la mandaría al fondo y todo por demostrar quién manda.

Al entrar en su oficina vio a Megan dejando un arreglo de flores sobre su escritorio. Se sobresaltó al verla entrar.

—Las acaban de subir para ti.

Le agradeció y esperó a estar a solas para tomar la tarjeta y abrirla. La caligrafía era inconfundible.

No quiero más este silencio, te amo y es por ello que me preocupo por ti.

Mereces más de lo que estás recibiendo.

Edward

Sin perder un minuto le llamó y él respondió al segundo tono. Bella le agradeció por el detalle y sobre todo por las palabras que necesitaba escuchar. Edward volvió a repetírselas y lamentó no poder verse esa noche para cenar, había tenido que viajar a Boston para revisar un detalle sobre el equipo para su estudio.

—Te envié mensaje hace horas, pero no lo has abierto.

Bella apartó el móvil de su oreja y revisó para comprobar que eso era cierto, el mensaje lo había ignorado al perderse entre todos los que estaba recibido ese día.

—Mañana podremos hacerlo. ¿Hablamos esta noche?

—Creo que podremos hacer algo más que eso. — Murmuró en tono sugestivo. —Te tengo que dejar, te amo.

—Y yo a ti.

Bella leyó incontables veces la nota entre sus dedos, al final la dejó en el interior de su bolso y comenzó a trabajar.

Solo un par de horas después recibió un mensaje de parte del departamento de sobre cambios a implementar en la empresa por una futura restructuración.

Bella no dudo en llamar a su padre para saber de qué iba todo aquello. Charlie sentía la ansiedad en su hija y eso le causó satisfacción.

—Mañana tendremos una reunión donde anunciaré oficialmente los cambios, la empresa lo necesita, ajustar la dirección que está tomando para poder encarar el futuro manteniéndonos como líderes. —Le anunció con orgullo. — Reasignaremos personal de acuerdo a sus capacidades y estudios, otros quedaran fuera al no cumplir con sus metas, sin importar el tiempo que tengan.

—No puedo esperar. — Dijo con sarcasmo.

—El día de mañana será un nuevo comienzo para la empresa. — Apuntó Charlie antes de colgar.

Tratando de no pensar demasiado en lo que su padre pretendía se dedicó a trabajar.

Era más de medianoche cuando se marchó a su casa, solo se dio una ducha y se dejó caer sobre cama, estaba agotada, pero sabía que todo valdría la pena.

Al día siguiente por más que intentaba apartar las palabras de su padre estas resonaban en su cabeza, cerca de mediodía recibió un e-mail con los nombres de los empleados a ser despedidos, por el enojo tomó sus cosas y abandonó la clase. En ese documento había nombres que no se justificaban estar ahí, su padre estaba yendo demasiado lejos y directo a una demanda.

Al llegar a la oficina Megan la esperaba aunque bastante confundida por la hora. Pero intentó que no se notara y comenzó a leer las tareas del día.

—Deja eso, cancela todas mis reuniones del día y di que se reprogramaran en el transcurso de la siguiente semana; cuando lo hagas, entra en mi oficina. — Le ordenó Bella a Megan que un tanto desconcertada aceptó.

Bella hizo unas llamadas y estaba mirando por los ventanales cuando escuchó un golpecito en la puerta. Sin girarse le dijo que entrara.

—Ya hice lo que me pediste, algunos no estuvieron del todo contentos con el aviso.

—Nada que no hayan superado antes. — Bella se giró y miró por unos segundos que a Megan se le hicieron demasiados. —Habrá cambios en la empresa — comenzó —, tal vez muchos no estén conformes con lo que se viene, pero todos los cambios son buenos. La empresa Swan se reestructurará y tendremos que prescindir de algunos elementos. —Ante aquello Megan sintió un frío recorrerle el cuerpo. — Lo siento mucho, pero tengo que dejarte ir.

Bella vio a Megan palidecer y dejar caer el bolígrafo que tenía en sus manos.

— ¿Qué hice mal? — Preguntó con voz temblorosa.

—Has sido una asistente muy leal, pero se contratará otro perfil para tu área. — Continúo manteniéndose serena se acercó a su escritorio y le deslizó una carpeta. — Te redacté una carta de recomendación personal y te van a entregar otra por parte de la empresa cuando te den tu cheque con tus bonos y la liquidación correspondiente.

—No entiendo. — Seguía en shock

—Lo siento mucho, Megan, pero puedes recoger tus cosas y pasar con Linda por tu cheque. — Le dijo apretando su brazo al pasar a su lado y subiendo a la sala de juntas.

La sala aún estaba vacía, pero la gente que iba en los ascensores no pudo contenerse de murmurar lo que estaba pasando sin importar que ella los escuchara, Bella no tenía idea de cuál era el plan a seguir de su padre, pero nada justificaba aquella medida, al menos no para ella.

Poco a poco la sala se fue llenando por los jefes de cada departamento. Como era habitual Charlie fue el último en llegar y esta vez no lo hizo solo. Dos hombres que no recordaba haber visto lo acompañaban.

—Ellos son Issac y Jason, nuestros dos evaluadores que nos ayudarán para verificar al personal que será sometido a cambios de áreas para conseguir que la empresa sea mas productiva. — Señaló Charlie con una gran sonrisa. — Sé que no todos estarán de acuerdo con el actuar, pero si queremos seguir manteniéndonos como empresa líder debemos de hacer cambios prescindiendo de los elementos que en lugar de dejarnos avanzar nos mantienen anclados por su mal rendimiento y mediocre resultado.

— ¿Cuándo tomaste esta decisión? — Preguntó Bella, algo que agradecieron los demás que no encontraban como hacerla.

—Hace unas semanas, se ha evaluado al personal en silencio detectando los elementos que parecen no tener la capacidad suficiente para el puesto en que se encuentran y para los que son solo una carga para la empresa. — La miró fijamente. — Son tiempos difíciles y necesitamos tomar las decisiones adecuadas para mantenernos a flote. ¿Quién presentará los resultados de lo que va de nuestro primer trimestre?

Darren el encargado de darlo se puso de pie, antes de que pudiera comenzar Charlie envío a los evaluadores a hacer su trabajo con los empleados que tenían cita en ese momento. Darren se aclaró la garganta y los mostró, haciendo énfasis en las perdidas y caídas de la bolsa.

No había sido un comienzo de año del todo malo, algunos de sus competidores habían tenido que pasar por situaciones más complicadas de las que aún no se recuperaban.

—Es por esto que una de las medidas que tomaremos irá en subir 10% la tasa de interés y se incrementará a trescientos mil dólares la suma mínima para invertir. — Sentenció Charlie ante el asombro de todos.

Bella observó a cada uno de los ejecutivos esperando que alguno de ellos protestara, pero al ver que ninguno tenía el valor de hacerlo se aclaró la garganta consiguiendo la atención.

—Yo me rehusó totalmente, Charlie, me parece un incremento injustificado.

—No recuerdo haber dicho que era algo que estaba para debate, tú estás aquí para escuchar y acatar nuevas reglas.

—Desde el momento que estoy en esta oficina tengo voz y voto, definitivamente esto se me hace un robo. Estás llevando los intereses casi al 20%

—De nuevo estás demostrando que no eres digna de seguir en esa silla, son medidas a tomar nos guste o no. Déjanos las decisiones importantes a los hombres con experiencia.

—No me subestimes, conozco cada aspecto de esta empresa como la palma de mi mano y es por eso mismo que sé que esto es un robo.

—Tu presencia no es requerida al igual que tus comentarios estúpidos. Sal inmediatamente de esta sala, Isabella. — Le ordenó Charlie.

— ¿Te molesta que alguien se oponga a tus caprichos? Sé que más de uno piensa lo mismo que yo, lo veo en sus rostros, pero son tan cobardes que no se atreven a decirlo.

— ¡Basta, Isabella, fuera de aquí!— Le gritó señalando la puerta.

Bella no lo dudó, tomó las cosas sobre el escritorio y se marchó de la sala ante la mirada estupefacta de los que estaban ahí. Los enfrentamientos entre ambos eran de cada reunión, pero desde hacía meses notaron como Bella defendía sus ideas sin importar que se tratara de su padre, algo que no le sentaba nada bien a su progenitor.

Al término de la junta Charlie se dirigió a su oficina y le pidió a Emma que llamara a Bella, necesitaba tener una charla con ella. En realidad iba a ser una discusión en la que no iba a perder, usaría todas las armas a su favor hasta destrozarla, eso era lo que ella había estado buscando, pues lo iba a tener.

Bella mantenía los expedientes solicitados por su padre en sus brazos, su corazón latía violentamente mientras veía los números en la pantalla ir cambiando hasta escuchar las campanillas que anunciaban la llegada al piso de Charlie, al abrirse las puertas vio a Emma en su sitio que con frialdad le abrió la puerta dejándola entrar. Bella sabía que su comportamiento se debía al saber que había despedido a Megan.

—Veo que después de todo no eres una completa idiota y has decidido entregar los clientes que no debiste tener nunca en tus manos. — Le dijo con una sonrisa burlona que se congeló al ver como Bella los dejaba caer con violencia sobre su escritorio.

—En eso estás muy equivocado, estos clientes me pertenecían porque fui yo quien conseguí que firmaran con la empresa aun cuando estaban por irse con alguien más. Yo encontré lo que necesitaban y se los di. — Sentenció.

Charlie enarcó una ceja inclinándose hacia adelante en su escritorio.

— ¿Qué es precisamente lo que les diste para convencerlos de firmar con la empresa y contigo? — Le preguntó.

Bella se quedó muda por la abierta implicación que le acababa de lanzar su padre, la sola idea le causo náuseas.

— ¿Cómo te atreves a siquiera pensar eso?

—Ayúdame a entender entonces como lo conseguiste. —Le pidió con el rostro tenso. — Tu madre me pidió que te vigilara al señalar que no era normal que lograras conseguir esos contratos millonarios con hombres con los que incluso yo no estaba teniendo el éxito esperado.

— ¿Qué clase de padres son ustedes? — Chilló sintiendo la ira irse apoderando de ella. Sentía los ojos humedecérsele por la rabia. Ahí estaba la venganza de su madre, esa maldita mujer se había lanzado directo a la yugular desacreditando todo su esfuerzo e incluso poniendo en duda su integridad, ahora entendía porque su padre había asistido a cada reunión, quería comprobar que las palabras de su esposa eran ciertas. Se aclaró la garganta, pero la voz le salió entrecortada. — Cuando creo que no pueden ser más despreciables lo consiguen. Renee no tiene ni la más mínima idea del esfuerzo y trabajo que he tenido que hacer para ser lo que soy ahora y con una calumnia pretende tirar todo por la borda.

— ¿Qué quieres que pensemos si tienes meses comportándote de una forma tan errante? — Contraatacó poniéndose de pie sin perder el control. —Tu madre ha tenido tanta razón en otras cosas, que no puedo evitar poner esto en duda.

— ¡Todo lo que ha dicho es basura! — Gritó exasperada. — Creía que tú eras más inteligente, pero con esto y lo de la reunión de esta tarde me queda claro que no es así. Ambos están tan ensimismados tratando de obtener lo que desean que no les importa sobre quien tengan que pasar y el daño que ocasionen; No seguiré con ese maldito juego. ¡Gracias por hacer esto mucho más sencillo!

Bella tomó una de las carpetas sobre el escritorio y se la tendió. Charlie la cogió y al abrirla frunció el ceño.

—Lo que dijiste en la sala tienes razón, aunque no por las razones que diste. No puedo seguir ocupando una silla cuando he perdido la confianza en la empresa. Es mi renuncia, desde este momento ya no trabajo más para ti. —Le anunció por si no le había quedado lo suficientemente claro.

—Esto no es un juego, Isabella — le dijo agitando la carpeta que mantenía en su mano, su semblante tranquilo ya no estaba más. — No esperes que te retenga, solo piensa lo que estás a punto de hacer, si sales no volverás a trabajar aquí nunca más.

—No eres la única empresa en la que se puede trabajar.

—Nadie te contratará, de eso me encargaré.

—Bien. — Aceptó dando media vuelta saliendo. Al cerrar la puerta escuchó a su padre arrojar algo contra una pared y a Emma levantarse sin saber si debía de entrar o no.

—Fue un placer trabajar contigo y si en algún momento decides que has tenido suficiente de toda esta mierda — Señaló la puerta a su espalda. — Buscame, tal vez no pueda darte todos los beneficios que tienes aquí, pero no será malo.

Caminó hasta al ascensor y entró, antes de que las puertas se cerrarán se despidió de Emma que aún no salía de su asombro. En ese espacio vacío Bella sintió la sangre volverse helada, lo había hecho, al fin era libre.


Lamento de nuevo el retraso, esta vez tardamos más junto a mi beta por cambios y correcciones que se tuvieron que aplicar.

Para las nuevas bienvenidas y espero disfruten la historia, al igual que las que la están leyendo por segunda vez.

Nos leemos pronto, espero se pueda esta misma semana.

Titi