Declaimer: Los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer. Pero la trama es completamente de mi autoría. A casi 10 años de haber sido publicada por primera vez, regresa mejorada.

Gracias a mi beta Andrea y mi prelectora Ta-Cullen por ayudarme a acomodar las ideas.

Recuerden seguirme en Facebook (MT Marlo) donde les dejaré los avisos de las publicaciones cuando tenga un retraso.


26.- Vacío

Bella llegó al hospital, necesitaba ver a Edward luego de haber renunciado. Le había tomado menos de una hora recoger sus cosas y hacer que las llevaran a su auto, su cuadro fue el primero en salir de ese lugar.

Al llegar frente a la asistente de Edward, Bella la detuvo de anunciarla, tocó la puerta y entró hasta que escuchó la voz de Edward.

— Pensé que el Sr. Ross era el último del día.

— Tal vez puedas concederme unos minutos. — Le pidió Bella con una sonrisa.

Edward se levantó y ella fue hasta él para abrazarlo. Pegó su rostro contra el pecho de él aspirando su aroma que la relajaba. Edward por su parte no pudo evitar mirar su reloj de pulsera que marcaba cerca de las cuatro lo que levantó sus sospechas.

— No es que me queje de tenerte aquí, cariño, ¿está todo bien?

Bella apartó su rostro y lo levantó para poder observarlo. — ¿Qué te hace pensar que algo puede estar mal?

— La hora, cariño, tú nunca abandonas la empresa antes de las seis.

— Me acabo de unir a las estadísticas.

— ¿De cuáles estadísticas hablas?

— A la de graduados desempleados. — Le confesó encogiéndose de hombros. Aquellas palabras no las pudo procesar de inmediato y cuando lo hizo la apartó un poco más manteniendo sus manos sobre los brazos de ella.

— ¿Tu padre te despidió? Escuché por Jasper que iban a hacer cambios en la empresa…

— Renuncié. — Aclaró volviendo a pegar su rostro contra el pecho de él. — Tenías razón, no podía continuar aguantado lo mismo una y otra vez. Además estaba haciendo todo lo que tenía en sus manos para retenerme por debajo de él. Yo merezco más.

— Claro que lo mereces, cariño. — La abrazó más fuerte, se sentía demasiado feliz por ella. Al final estaba obteniendo la seguridad que necesitaba. — Tengo una cirugía y después podremos hacer lo que quieras antes de la cena en casa de mis padres.

— ¿Nos vemos allá? — Le pidió. — Tengo que ir a dejar mi auto al departamento y arreglar unos asuntos.

Edward la besó aceptando, la acompañó hasta el auto y frunció el cejo al ver varias cosas apretujadas en ese pequeño espacio, pero perfectamente acomodadas. No se fue hasta verla salir del estacionamiento.

Bella pidió ayuda en su edificio para poder subir las cosas a su apartamento. Luego se dio una ducha, se vistió con ropa más cómoda y esperó a que llegara su Uber, hizo una parada antes de llegar a su destino.

El edificio de ladrillo rojo se notaba un tanto descuidado, aprovechó que una pareja salía de él para colarse y subir hasta el tercer piso. Le tomó unos minutos armarse de valor y llamar a la puerta, lo tuvo que hacer un par de veces más hasta que fue abierta y vio el rostro de Megan asomarse por el espacio que permitía la cadena.

— ¿Qué quieres? — Le increpó sin disimular su disgusto.

— Quería hablar contigo. ¿Podrías darme unos minutos?

Una carcajada cínica que nunca había escuchado la dejó estática y luego se encontró con la puerta cerrada.

— ¡Vamos, Megan! — Suplicó tocando la puerta insistentemente. — ¡Renuncié!

Se apartó al escuchar que la cadena era retirada y la puerta se abrió de golpe. Bella le extendió una bolsa de papel con unos pastelillos que sabía a ella le gustaban.

— No sé qué pretendes presentándote aquí con esos estúpidos pastelillos. ¿Quieres que sienta lástima por renunciar a tu trabajo? ¡Tú me echaste! — Le recriminó cruzándose se brazos.

— ¿Me dejas entrar para poder hablar? — Pidió incómoda.

Megan bufó y se hizo a un lado dejándole pasar, cerró la puerta colocando la cadena y guiándola hasta la salita. Bella se sentó y observó la estancia, le gustaba su decoración y la luz que entraba por las ventanas, era uno de esos departamentos que se veían en las películas.

— ¿Y bien? — Le cuestionó manteniéndose de pie.

— Lamento el despedirte, lo de la reestructuración de la empresa es real y Charlie va a cortar muchas cabezas y muchos otros van a ser movidos a otros puestos. — Hizo una pausa. — Ayer cuando fui notificada pude ingresar al sistema para ver el listado preliminar y tú estabas entre las que se evaluarían para ser descendidas, tu sueldo se vería reducido y te asignarían a otra aseguradora donde no cubrirían los gastos de Lily.

Megan se sentó frente a ella.

— Si solo se me evaluaría ¿Por qué me despediste? — Preguntó confundida.

— Yo tomé la decisión. — Aceptó y le pidió con un gesto dejarla terminar. — Sabía que pronto me marcharía, la situación con mi padre cada momento está más tensa y estoy cansada de seguir soportando todo eso cuando ya no se me está permitiendo crecer. Como sea. — Se disculpó por desviarse. — Tú estás más que calificada para tu puesto, el estar en esa lista debió ser idea de Charlie y no iba a permitir que tú fueras un daño colateral en toda esta disputa.

— Sigo sin entender.

— Tenía que despedirte para asegurarme que recibirías tus bonos y la liquidación de forma íntegra. — Explicó. — No hubieras durado mucho en un puesto donde no eras bien remunerada y al renunciar se pierden ciertas prestaciones, creo que es lo que está buscando Charlie para no perder demasiado, quiere empujar a la gente a irse.

Megan se apoyó en el sillón por completo, lo que Bella le decía tenía todo el sentido y el enojo que sentía hacia ella se iba desvaneciendo. Pero luego recordó que a pesar de hacer un favor ella tenía que apañárselas para conseguir un nuevo trabajo.

— No suelo dejar cabos sueltos. — Interrumpió sus pensamientos y la vio sacar una carpeta de su bolso deslizándola sobre la mesita y esperando a que ella la abriera.

Sin poder contener la curiosidad Megan la abrió, era un contrato.

— Si aceptas, serás la asistente personal de Sam. Tu sueldo subirá unos dos mil dólares de lo que ganabas en la empresa, tu seguro de gastos médicos cubrirá a Lily y tu horario será el que Sam designe, pero creo que será de 9 a 5. — Le resumió lo que estaba ahí escrito. — Has sido una de las personas más leales que he tenido y no me iba a marchar dejándote a la deriva. Si las cosas siguen su curso, dentro de poco tu sueldo se incrementará.

Megan se cubrió la boca con una mano para apaciguar un gemido, se levantó y fue junto a Bella a quien abrazó. Lamentó haber lanzado improperios en su contra creyendo que la había traicionado al despedirla, cuando al final solo estaba brindándole una mejor oportunidad.

— No tengo como agradecerte. — Dijo finalmente Megan al separarse y sacudirle la chaqueta a Bella.

— Solo sigue trabajando como lo has hecho hasta ahora. En este proyecto necesito dentro a gente de mi absoluta confianza. Hubiera querido hacer las cosas de otra forma, dejarte elegir y no obligarte, como siento que lo estoy haciendo ahora que lo pienso. — Se disculpó y suspiró. — Actué sin pensar demasiado, estás en todo tu derecho de buscar otro empleo, lo entenderé e incluso si lo necesitas te ayudaré a conseguirlo.

— ¡No! — Exclamó deteniendo su parloteo. — Me hubiera gustado saberlo y no habría estado llorando toda la tarde y rompiéndome la cabeza en qué es lo que haría. ¡Claro que tomaré el trabajo!

— ¡Estupendo! — Se emocionó Bella. — Le avisaré a Sam que te presentarás el lunes. Descansa estos días, tienes un trabajo esperándote.

Bella se quedó ahí unas horas, comió de los pastelillos que llevó y hablaron de los planes que tenía Bella para los hoteles, pero también le reveló que esperaba poder abrir su propia firma de inversiones, después de todo, se había estado preparando por años para ello y justo ahora que salía de la facultad estaba fuera de la empresa, lo que resultaba algo irónico, pero creía que era alguna especie de oportunidad.

Edward le llamó al terminar la cirugía por si quería que pasara por ella, esa idea le pareció mejor que llamar a un Uber de nueva cuenta. Le envió la ubicación y esperó hasta que llegó unos treinta y cinco minutos después. Se despidió de Megan y se marchó junto a Edward, le contó lo sucedido, dejó que ella terminara de contarle antes de decir algo.

— La dejaste sufrir unas horas cuando pudiste alertarla.

— Llámame paranoica, pero no quería que nadie sospechara que para ella tenía otro plan, mi padre iba por ella solo porque me ha sido muy leal desde que llegué a la empresa. — Objetó. — Megan ha sido de las mejores asistentes de la empresa, es puntual, ordenada y con un gran sentido de la responsabilidad, es de las que hace más de lo que le corresponde sin tener que pedirlo. No la iba a abandonar después de todo.

— Eres muy leal.— Murmuró Edward apretándole una pierna con suavidad.

Al llegar a la casa de los Cullen ya solo eran ellos los que faltaban. Jasper salió a recibirlos o mejor dicho a Bella.

— ¿Cómo estás?

— Bien. — Respondió frunciendo el ceño y luego lo relajo. — De verdad.

— Tu salida causó gran conmoción, los altos ejecutivos se pusieron a temblar, si tú habías sido despedida nadie estaba seguro.

— ¡Yo renuncié! — Protestó, no iba a permitir que su salida también fuera usada de una manera errónea.

—Todos pensaban lo contrario, fue Emma quien desmintió el rumor, aunque eso no cambió para nada los ánimos. — Continuó entrando en la casa junto a ellos. — No se lo he dicho a nadie.

— Gracias — le dijo de manera sincera.

Bella fue directo a la cocina donde sabía que encontraría a Esme, la saludó con un abrazo tomándola por sorpresa ya que aún no se acostumbraba a que Bella lo hiciera. Entre todos colocaron la mesa y se sentaron. La cena de los viernes se estaba volviendo una especie de tradición, que Bella disfrutaba enormemente.

Durante la cena salió de manera casual el hecho de que Bella había renunciado, todos pensaron se trataba de una especie de broma ya que a pesar de todo nunca imaginaron que eso podría llegar a suceder tan pronto. Nadie la cuestionó, al contrario se encargaron de alentarla para ir tras sus sueños, intuyendo que era de lo último que ella deseaba hablar se enfocaron en otras cosas, como algunos eventos que habría en la ciudad.

Eso le recordó a Bella que tenía una invitación para la exhibición en una galería que apostaba Edward también disfrutaría y sin olvidar la primera función de temporada de NYCB en varias semanas más.

Luego de que todos ayudaran a recoger la mesa y dejaran los platos en el lavavajillas, Emmett retó a los chicos en los videojuegos y como no les importaba la edad que tuvieran ahí estaban todos con Carlisle incluido, este último no era muy diestro, pero se divertida con los chicos. Ellas se sentaron cerca y rieron constantemente de los esfuerzos de todos para vencer a Emmett en las pistas, pero años de práctica hacían muy difícil conseguirlo.

Bella se apartó y salió al jardín un momento, necesitaba un poco de aire. No estuvo mucho tiempo a solas, escuchó la puerta abrirse y el sonido de los pasos le indicó que no se trataba de Edward por lo que giró el rostro para ver a Emmett detenerse a su lado y sentarse.

— ¿Al fin fuiste derrotado?

— Ninguno de ellos podría. — Se encogió de hombros. — Te vi por la ventana y solo quería asegurarme de que todo está bien.

— Lo está — admitió con un guiño. — Solo… — negó con la cabeza.

— Solo… — continúo Emmett empujándola suavemente con el brazo, animándola a terminar la frase que dejó inconclusa.

— Solo que una parte de mí, una enferma creo yo, comienza a dudar de mi decisión. — Admitió.

— ¿Por qué renunciaste? No tienes que decírmelo, solo respóndetelo a ti y creo que con el peso de esa respuesta dejarás de sentir que algo hiciste mal. — Sentenció. — Bella, yo creo que tomaste la mejor decisión, no es como si renunciaras sin tener absolutamente nada. Tienes un proyecto bastante bueno por delante y un talento innato que te llevará tan lejos como quieras.

Bella apoyó su cabeza sobre el brazo de Emmett murmurando un gracias. Se quedaron en silencio por varios minutos hasta que Emmett habló.

— Gracias, Belly, has hecho mucho por todos nosotros y más por Eddie, él siempre ha sido el más introvertido, siempre fue la escuela y luego el trabajo, pero contigo parece realmente vivir.

— No lo llames Eddie — protestó.

— Solo pudiste captar eso de todo lo que te dije — dijo rodando los ojos. — Son tal para cual, uno trata de sincerarse y ser amable…

— Y tú eres demasiado dramático. — Le picó antes de empujarlo con suavidad. — Te escuché claramente, Em, pero estás equivocado, son todos ustedes los que me han dado una gran lección. Solo intento ayudar en la medida de lo posible. Y sobre Edward, yo vivo gracias a él, eso es literal por si lo has olvidado.

Emmett negó con la cabeza sonriendo, le gustaba mucho el carácter de Bella quien podía bromear con cosas demasiado serias de su vida, una señal más de que aceptaba todos sus demonios.

— ¿Una reunión nocturna a la que no fui convocado? — Ambos se giraron para ver a Edward.

— Solo era para los chicos cool de esta familia, pero ya llegaste tú. — Le picó Emmett ganándose un golpe de Bella que sí le dolió y no pudo evitar frotarse el área. — Tú, para ser pequeña sabes dónde golpear.

— A Rose no le gustará saber que no es una chica cool.

— Ni te atrevas. — Lo amenazó con seriedad, luego le guiñó un ojo a Bella y se marchó.

— Me gusta hablar con Emmett. — Le dijo cuándo Edward se sentó a su lado y se pegó a él. — Pero no tanto como me gusta hacerlo contigo.

— Excelente respuesta, Srta Swan. — Le besó el tope de la cabeza. — Mamá dijo que podríamos quedarnos y así pasar un rato más con los chicos quienes comenzarán una nueva partida de uno.

Bella se levantó, se divertía suficiente jugando con los chicos y las partidas podían durar horas, así que el quedarse era una excelente opción, además eso la ayudaría a despejarse.

Un par de horas después todos se despedían al finalizar su tercera partida siendo Alice la vencedora de cada una de ellas. Entre las botanas y la bebida todos iban muy alegres a sus habitaciones cuidando de no hacer demasiado ruido ya que tanto Esme como Carlisle se habían ido a la cama minutos antes.

— Cuidado con esas manos, Eddie. — Le advirtió Emmett.

— Si deseas asegurarte, puedes ir a la cama con él y yo comparto con Bella. — Intervinó Rosalie cansada de las burlas constantes, ganándose el agradecimiento de Edward y la risa de los demás.

Dos semanas después de haber renunciado estaba en casa como todos los demás días centrándose en los estudios y revisando todo lo que Sam le hacía llegar para su autorización. Su móvil comenzó a sonar y al ver que se trataba de un número privado dudó un poco en tomar la llamada, pero al final lo hizo.

— Buen día, señorita Swan, espero no interrumpirla. Me comunico de parte del Sr. Young. — Aquello la extrañó — Quisiera concertar una cita con usted para el día de mañana.

— Ya no trabajo en la empresa Swan, su cuenta debe de estar asignada a otro ejecutivo.

— Sabemos eso, y es una de las razones por las que desea reunirse con usted. ¿A las 3 de la tarde le parece bien?

Bella aceptó por curiosidad. Esa noche se lo contó a Edward que le pidió mantenerlo informado.

Al término de las clases, Bella no perdió tiempo ya que era un momento del día que solía haber demasiado tráfico para la zona en la que tenía que ir. Al llegar al restaurante dejó el auto para que lo estacionaran, y agradeció llegar antes. Pidió solo agua mineral con hielos mientras esperaba, las palmas las sentía un poco húmedas ya que no tenía idea de que iría aquella reunión.

A la hora acordada vio llegar al Sr. Young con un hombre más joven y otro que recordaba haber visto en reuniones en la empresa. Se levantó y estrechó sus manos, luego de pedir las bebidas los tres pares de ojos se centraron en ella.

El Sr. Young comenzó por expresarle su sorpresa de saber que ya no sería ella quien continuaría manejando su cuenta, que a pesar del recelo inicial le demostró con hechos que sabía lo que hacía, pero sobre todo tenía la cortesía de ayudarlo a entender el movimiento de los mercados permitiéndole ser más consciente de cómo se movía su dinero. Antes de proseguir se detuvo para que pidieran la comida y tener tiempo de conversar mientras les era servida.

— He escuchado rumores en la misma empresa que usted renunció al no estar de acuerdo con las medidas que se están implementando ¿es cierto? — Preguntó de lleno. Bella suspiró antes de responder.

— Es verdad que no estuve del todo de acuerdo con las propuestas que se tienen, pero esa no es la principal razón de mi renuncia. Son motivos más personales los que me alentaron a hacerlo. — Explicó, no iba a entrar en detalles. — Mi padre y yo venimos de épocas muy distintas, por lo tanto tenemos visiones del mercado algo distantes. Aunque él tiene mucha más experiencia que yo en ese campo lo que le permite tomar medidas más arriesgadas

— Charlie Swan es conocido por ser temerario, y con un sentido agudo que le ha permitido crecer y posicionarse entre los mejores. — Frunció el ceño y le dio un sorbo a su coñac. — No me siento del todo cómodo con el nuevo rumbo, pero tengo un contrato, así que me mantendré por unos meses más.

— Lo siento, creo que no estoy entendiendo que es lo que espera de mí.

— Quisiera contratarla como mi asesora. — Le propuso.

Bella no se esperaba aquello en realidad, le tomó un momento reconsiderar la oferta. Una voz en su cabeza de inmediato le dijo que no lo hiciera, pero otra le preguntó ¿por qué no?

— Es una propuesta muy generosa, pero como sabe yo aún continúo en la facultad…

— Conozco esa parte, pero me demostró que luego de años en el negocio familiar tiene la capacidad y la sensatez para poder tomar esta oferta. No hay nadie más a quien quiera, usted manejo mi inversión con excelentes resultados, conoce lo que busco y eso facilitaría mucho las cosas. — Le dio otro sorbo a su coñac terminándolo y pidiendo uno más, antes de dejar el vaso vacío sobre la mesa. — Soy un hombre ocupado y necesito gente en la que pueda confiar.

Bella entendia ese sentimiento porque ella lo estaba viviendo con el hotel, los principales puestos estaban conformados por personas en las que tenía confianza y sabía que eso facilitaba mucho las cosas, por lo que no lo dudó.

— Será un placer trabajar con usted, aunque tengo un par de peticiones.

El hombre sonrió abiertamente al obtener lo que buscaba, la escuchó y no preguntó, ni objetó el hecho de que Bella expresaba no asistir de ninguna manera a la empresa Swan, todos los documentos le debían de ser enviados y ella los revisaría detenidamente, luego en caso de no poder reunirse sería por videollamada por donde expondría su resolución. Los honorarios fue el siguiente tema, Bella lo medito antes de soltar una cantidad esperando no haberse sobrepasado, pero terminó recibiendo un poco más por cortesía de su empleador que decía querer ser justo.

Luego de una agradable comida, se despidieron y Bella no cabía de la emoción. No había buscado la oportunidad de mantener el control en esa inversión solo se le presentó y la tomó.

Esa noche se encontraron en el departamento de Edward, al llegar la encontró en el estudio recostada en uno de los sillones con un libro entre sus manos. Bella había estado leyendo una saga de libros de novela negra, como manera de distracción de la facultad y el hotel.

— ¿Ya casi terminas ese capítulo?

Bella asintió y prosiguió con la lectura, tenía una extraña manía de no detenerse hasta terminar el capítulo. Al terminar lo dejó de lado y se acercó a él abrazándolo y besándolo con pasión.

— Me agrada como pinta esta noche, comenzamos bien. — Murmuró contra sus labios con voz suave dejando sus manos sobre las caderas de Bella.

— Y terminará mucho mejor. — Le aseguró volviendo a besarlo y mordiendo levemente su labio inferior. — Tenemos que cenar o sé que nos saltaremos ese punto y pasé horas cocinando una lasaña.

— ¿En verdad? — Preguntó desconcertado.

— ¡Claro qué no! Pero tengo hambre. — Admitió divertida.

Edward la siguió hasta la cocina y no pudo reprimir una expresión de sorpresa que pasó desapercibida por Bella, la mesa estaba decorada con velas.

— ¿Celebramos algo?

— Lo cierto es que sí. — Respondió encendiendo el horno para calentar la cena, y posteriormente sacando una botella de vino espumoso de la nevera. — Mi reunión con el Sr. Young, fue una propuesta de trabajo. Soy su nueva asesora.

Edward sonrió abiertamente, esa sin duda era una excelente noticia, aunque ella se empeñaba en demostrar que no extrañaba estar en la empresa, la conocía lo suficiente para notar pequeños detalles que echaban abajo sus aseveraciones. Le quitó la botella de las manos para abrirla él y servir ambas copas.

— Nunca me había planteado un trabajo de asesora financiera, pero es un buen comienzo.

— Las oportunidades se presentan y es de sabios aprovecharlas. Lo harás fantástico. — Levantó la copa hacia ella. — Por mi brillante novia que ya no es una total desempleada. — Finalizó divertido.

— Salud por eso. — Secundó con una gran sonrisa.

Luego de sacar la lasaña del horno y acomodar las cosas sobre la mesa, se sentaron. Fue en ese momento que Edward aprovechó para convencerla de acompañarlo en su próximo viaje a un congreso en Hawái. Solo serían cuatro días, y sabía que cambiar de aires le sentaría de maravilla, Bella aceptó casi de inmediato, hacia demasiado tiempo que no salía de la ciudad para relajarse y esa oportunidad llegaba en muy buen momento.


Lamento de nuevo el retraso, el trabajo me ha mantenido un tanto alejada y no me ha permitido hacer las modificaciones sugeridas por mi beta con la misma rapidez de otras veces.

Para las nuevas bienvenidas y espero disfruten la historia, al igual que las que la están leyendo por segunda vez.

Sharon he recibido tus reviews y al no estar registrada no puedo responderte de manera individual. Solo puedo decirte que la historia sigue la línea de la original, solo se están mejorando en aspectos que considere quedaron flojos o no se aterrizaron de la manera que deseaba.

Nos leemos pronto.

Titi