Declaimer: Los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer. Pero la trama es completamente de mi autoría. A casi 10 años de haber sido publicada por primera vez, regresa mejorada.

Gracias a mi beta Andrea y mi prelectora Ta-Cullen por ayudarme a acomodar las ideas.

Recuerden seguirme en Facebook (MT Marlo) donde les dejaré los avisos de las publicaciones cuando tenga un retraso.


27.- Inesperado

Era jueves por la mañana, Bella y Edward estaban esperando su equipaje para poder marcharse al hotel. Edward apenas tendría tiempo de una ducha antes de acudir a la primera conferencia del día. Mientras Bella tenía toda la oportunidad de dormir por unas horas. Al salir ya los esperaba un auto del hotel. Bella enarcó una ceja divertida al notar que se trataba de los que le pertenecía, al final ese viaje le serviría para hacer un poco de trabajo de campo. Evaluaría desde adentro las deficiencias para una mejora.

Bella al llegar a su suite fue directo al balcón desde donde tenía una vista esplendida del océano, perdió la noción del tiempo.

— Tengo que macharme, pero nos veremos para la hora de la comida. — Se despidió Edward abrazándola por la espalda y besando su cuello. — Relájate, cariño.

— Lo haré, mientras reviso el funcionamiento del hotel.

— ¿Jefe encubierto? — Preguntó negando con la cabeza, el no decirle que el congreso y en donde se hospedarían era uno de sus hoteles no fue un error, fue una omisión premeditada. — Solo no olvides que vienes a descansar.

— Disfrutaré de todos los servicios, comenzaré por un buen masaje — dijo con un guiño.

Bella tomó una ducha antes de colocarse el bañador y un blusón holgado de tela muy fina y pantalones cortos para bajar al restaurante y desayunar. Estando ahí fue que alertó a Sam de donde se encontraba y lo que planeaba hacer, esperaba para el día siguiente tener una idea clara del funcionamiento. Sam estuvo encantado con la idea de hacer ese estudio desde adentro, mientras el personal no se percatara de quien era ella en realidad.

Bella se tumbó junto a la piscina mientras esperaba su hora para que le dieran el masaje. Entabló conversación con una mujer mayor y su hija que acudían cada año a pasar unos días para relajarse, solo este año lo hicieron antes al tener su esposo que acudir a un congreso. Esas dos mujeres, madre e hija, le fueron de gran ayuda, al hacer viajes anuales por varios años, habían notado los cambios que había tenido el lugar, desde personal, servicios, costos y el inmueble. Le ayudaron a darse una idea de lo que necesitaba revisar y muy posiblemente cambiar para que siguieran eligiéndolo.

Bella paseó por el hotel prestando mucha atención a los comentarios en los pasillos lanzados por los huéspedes. Para la hora de la comida se reunió con Edward en el restaurante, se sintió un poco fuera de lugar ya que su vestimenta era más informal a la que la mayoría de los que estaban ahí, pero recordó que ellos estaban por trabajo y no parecían prestar atención al resto de las personas. Lo más divertido de todo fue encontrarse en la misma mesa a la mujer y a su hija, resultaron ser la familia de un doctor que fue profesor y ahora amigo y colega de Edward.

Bella se sentía orgullosa de Edward, varios de sus colegas se acercaban para felicitarlo por su reciente artículo y aseguraban estar al pendiente de su nuevo trabajo de investigación por el impacto benéfico para todos los involucrados en cirugías de corazón.

— Tienes a tu lado a un hombre muy talentoso, Isabella. — Le dijo el Dr. Evans. — Pocos de mis alumnos están sobresaliendo como lo hace él.

— Gran parte de mi técnica la aprendí de ti, Peter. — Le recordó Edward.

— Pero la usabas a tu manera. — Dijo rodando los ojos y centrándose en Bella. — Confieso que nunca fue de mis alumnos predilectos porque luego de tener la técnica no solía usarla como la había obtenido, al contrario solía remplazar pasos tratando de simplificar y eso me desquiciaba.

Su esposa e hija soltaron una risita.

— Aprendí tu nombre luego de tantas noches en que se quejaba de ti al ser un cabezota por negarte a seguir los lineamientos y al final terminaba diciendo que serías un médico excelente, y aquí estás.

Edward sonrió de lado y recordó todos aquellos momentos, el doctor Evans lo regañaba continuamente, pero nunca dejó de enseñarle, aunque siempre insistía cómo debía hacer las cosas, aun cuando sabía que en el fondo Edward terminaría haciéndolas a su manera.

No era una falta de respeto, siempre había intentado simplificar pasos sin poner en riesgo a los pacientes, antes de arriesgarse a intentar algo nuevo, leía lo suficiente y analizaba detenidamente cada repercusión que pudiera encontrar.

Se vieron obligados a despedirse al iniciar de nuevo las conferencias, las mujeres no duraron mucho en la mesa ya que tenían cita en el spa. Bella fue a caminar a la playa. Ese momento donde lo único que debía de preocuparle era relajarse se sentía extraño, pero realmente bien. No estaba para nada acostumbrada a tener tanto tiempo para ella, pero recordó las palabras de Scott, necesitaba pensar más en ella disfrutando de los momentos que tenía delante, el trabajo nunca terminaría y no debía de esperar a ser sobrepasaba para poder darse un respiro.

Al regresar al hotel permaneció un rato junto a la piscina, le llevaron una bebida que ella no pidió, pero el mesero le dijo era cortesía del gerente, ese gesto le hizo suspirar al intuir que sabían que estaba ahí. Con la bebida en manos fue hasta la recepción donde pidió hablar con el gerente, el hombre la atendió de inmediato.

— Ha sido toda una sorpresa saber que estaba aquí Srita. Swan. — Dijo con un leve nerviosismo. — Espero que hasta ahora su estancia este resultando placentera.

— Ha sido bastante buena, — vio la placa con su nombre sobre su camisa — aunque siendo honesta me hubiera encantado pasar desapercibida por un poco más de tiempo, Brad. —Aclaró sorbiendo de su pajilla. — Si tienes quejas o sugerencias de los huéspedes, me encantaría poder revisarlas, así como las del personal. — Al notar la incomodidad, Bella le explicó — la cabeza de nadie está en peligro si es lo que te preocupa, quiero ser consciente de la problemática real para poder hacer los mejores cambios tratando de que la cadena no pierda más su prestigio, al contrario, lo recuperé y poder seguir generando empleos para la comunidad. Y una cosa más, si aún no has revelado quien soy, espero que no lo hagas, no quiero un estrés colectivo.

Por la tarde cuando se estaba arreglando llamaron a la puerta, al ir a ver se encontró con Brad que le llevaba lo solicitado. Bella se lo agradeció y lo dejó en una de las mesitas para revisarlo después, y ya que la última conferencia se prolongó más de lo esperado, Bella aprovechó ese tiempo para comenzar su revisión, así fue como Edward la encontró, la besó antes de tomar una ducha y alistarse para salir.

Fueron a uno de los restaurantes que les recomendaron, hablaron de lo que estuvieron haciendo durante el día, Bella tuvo más que contar y Edward solo negó al reconocer que sin importar como lo hiciera ella conseguía convertir un viaje de placer en uno de trabajo, pero entendía por qué lo hacía y más en ese momento con la cadena hotelera, tenía demasiado en juego, de no conseguir el éxito esperado estaba frente a un fracaso y eso sin duda era algo que ella no estaba dispuesta a experimentar. Su idea de ver todo sin ser identificada ya no era factible, para el día siguiente todos lo sabrían y el trato iba a ser muy diferente, porque ¿quién no quería quedar bien con el jefe?

No pudo reprimir una mueca al notar como uno de los meseros estaba demasiado al pendiente de Bella, se acercaba a cada oportunidad para asegurarse que no necesitaban nada, llenando su copa…

— ¿Qué te sucede? — Le preguntó ella desconcertada, al notar como su semblante se volvía rígido y el tono de voz se endureció hasta parecer cortante.

— Ese mesero parece olvidar que no estás sola. ¿Te parece gracioso? — Le increpó al ver que ella sonreía.

— ¡Edward, estás celoso! — Se burló cogiéndole la mano. — No hay razón de estarlo, no es como si te fuera a cambiar fácilmente. Te has condenado a tenerme a tu lado. — Se encogió de hombros.

Tras eso, Edward se sintió estúpido por su reacción, pero ella le importaba y no le agradaba ver que otros trataran de llamar su atención. Se disculpó besando los nudillos de su mano sabiendo exactamente lo que necesitaban.

Al marcharse fueron a un centro nocturno al que no tuvieron que hacer fila, Brad se los recomendó y les dio unos brazaletes especiales para que ingresaran al entrar en una zona VIP. Bella se alejó para ir al baño, al regresar notó a una rubia con demasiadas curvas obra de un cirujano no tan bueno. Estaba sentada en su silla junto a Edward, cuando la vio poner una de sus manos sobre la pierna de Edward no dudo en ir hasta ahí. Se quedó del otro lado tocó el hombro de Edward y con su otra mano le giró el rostro y lo besó, no fue delicado, fue un beso apasionado, al separarse le guiñó un ojo y volvió su atención a la chica que incómoda se levantó.

— Este hombre es mío y no nos van los tríos. — Le dijo despidiéndola con un movimiento de mano.

Edward tiró de ella hasta dejarla sobre sus piernas.

— No voy a compartirte, Cullen.

— Y no espero que lo hagas. — La besó de nuevo sonriendo entre el beso al sentirla saltar cuando deslizó su mano entre sus piernas sin ir demasiado lejos.

Bailaron por un rato, bebieron un poco y al final se marcharon cuando aún parecía que comenzaría la mejor parte, pero ellos tenían otros planes en los que no se incluían a más personas. Esperaron el vehículo del hotel que los había llevado, fueron directo al ascensor en donde mantuvieron sus manos lejos del otro al no ir solos.

Al entrar en su habitación no encendieron la luz, se fundieron en un beso y dejaron que sus manos acariciaran el cuerpo del otro, se desnudaron con frenesí, pero bajaron de intensidad con el roce de sus cuerpos, Edward quería prolongar ese momento, con ella siempre deseaba tomarse su tiempo. Apenas caer en la cama, Bella se colocó encima de él con una pierna a cada lado y dejó que se deslizara dentro de ella cerrando los ojos y mordiendo su labio inferior para no gritar. Espero unos segundos a que su cuerpo se adaptara a él para luego comenzar a moverse manteniendo sus palmas en el pecho de Edward para poder impulsarse.

Edward dejó sus manos en las caderas de Bella ayudándola a subir y bajar, le pidió no contenerse para poder escuchar los sonidos que se desprendían de sus labios, le gustaba saber que lo estaba disfrutando, la manera en que gemía lo estaba llevando al límite y no creía aguantar demasiado, pero ella tampoco, aceleró el ritmo apretándolo más antes de lanzar un grito y desplomarse, él aún no terminaba y continuó moviéndose en su interior por un poco más hasta al fin liberarse. La besó y acarició sin salir de su interior, le gustaba la conexión.

Bella se despertó a la mañana siguiente sola, encontró una nota en la almohada.

No quise despertarte luego de nuestra noche.

Nos vemos para comer juntos.

Te amo.

Bella sonrió al recordar que durante la noche lo buscó una vez más y él no opuso ninguna resistencia, en esa ocasión se tomaron más tiempo, el cual no pudieron al regresar del bar.

Bella aprovechó parte de la mañana para terminar de revisar los documentos que tenía, los guardó en la caja fuerte para salir a dar un paseo mientras limpiaban la habitación. Había detectado algunos problemas que necesitaba revisar minuciosamente con Sam, al parecer el Sr. Saint-Claire había tomado una pésima decisión al dejar a su hijo a cargo quien eligió algunas compras más por el precio que por la calidad, evidentemente estaba ahorrando unos cuantos dólares que malgastaba.

Comió con Edward y esa noche él volvió a la habitación más tarde, le dijo tener que reunirse con unos ex compañeros que querían ponerse al día. Bella no se lo tomó a mal y dejó que él pasara tiempo a solas, el estar juntos no implicaba que debían de estar siempre de esa forma y que debían de dejar de frecuentas a sus amistades, ella respetaba eso.

Como lo había predicho Bella, para el tercer día todos en el hotel estaban enterados de quien era ella. Así que se volvieron más serviciales, al no tener que ocultarse más, pudo pasar la mañana con Brad recorriendo el hotel de arriba abajo, escuchando los problemas que surgían día a día y como los iba resolviendo. La cadena tenía que ser renovada y por ello se convocaría a una reunión apenas llegara a Nueva York, en ese momento recordó las palabras de su padre que dijo de forma tajante que no lo veía como un negocio tan rentable ¿Se habría equivocado? Negando con la cabeza sacó ese pensamiento, ella vio el potencial y lo iba a sacar a relucir, solo se estaba encontrando con más detalles de los presentados.

No iba a renunciar.

Esa noche Edward le dijo que cenarían en el hotel, al llegar a una terraza exclusiva para ellos fue el turno de Bella de preguntarse si había olvidado algo, pero tenía la certeza de que no era así, tenía buena memoria con las fechas. La cena fue de cuatro tiempos en porciones pequeñas para que ella de verdad lo disfrutara, aunque tenía un progreso muy bueno aun no conseguía tener una alimentación en las porciones indicadas, pero estaba bastante cerca.

El móvil de Edward no dejaba de vibrar haciéndolo disculparse por tener que revisarlo, le explicó que era del hospital de Boston sobre el estudio, por lo que no le tomó demasiada importancia, lo verdaderamente extraño era verlo cada vez más ansioso. El sonido de los fuegos artificiales los distrajeron, Bella sonrió al ver los colores explotar en el aire, se levantaron y se acercaron a la baranda para poder apreciar mejor del espectáculo.

Luego de varios minutos todo se terminó, Bella apartó la vista del cielo y se giró teniendo que bajar la vista al notar a Edward hincado con una rodilla al suelo y una sonrisa nerviosa en el rostro, se llevó las manos a la boca en el momento que Edward le mostraba un anillo dentro de una caja roja de terciopelo.

— ¡Oh por Dios! — Exclamó con voz ahogada. — ¿De verdad?

— Es muy en serio, mi amor, cuando conoces a la persona adecuada simplemente lo sabes, por lo que no tengo ninguna duda. Te amo y quisiera tener el honor de compartir mi vida contigo. — Le dijo cada vez más nervioso, no podía leerla y comenzaba a temer que para ella fuera demasiado pronto.

Al verla asentir con énfasis y que unas lágrimas se escaparan de sus ojos pudo volver a respirar. Le colocó el anillo de piedra redonda y al levantarse la abrazó.

— Gracias por hacerme el hombre más feliz.

— Te amo, Edward. — Le dijo entre lágrimas pero con una gran sonrisa.

Todo aquello no lo había visto venir, ella coincidía con lo dicho, cuando encontrabas a la persona adecuada simplemente lo sabías y desde hace un tiempo ya no se imaginaba estar sin Edward a su lado. Con él era una mejor persona, le gustaba poder ser ella misma.

La velada se prolongó por varias horas, luego de que los camareros se fueran retirando, fueron a dar un paseo por la playa bajo la luz de la luna, hasta llegar a la habitación en la madrugada donde después de permitirse disfrutar uno del otro se fundieron en un sueño tranquilo.

Al despertarse Bella no pudo evitar mirar su mano para comprobar que fuera real y no solo se tratara de un sueño. Así fue como la encontró Edward al regresar a la habitación, se acercó a ella y se inclinó para besarla.

— ¿Te gusta? Podemos cambiarlo.

— Es perfecto, tú lo elegiste para mí y eso lo hace aún más especial. — Le aclaró. Se incorporó cubriéndose con la sabana. — ¿A qué hora tenemos que marcharnos?

— El vuelo sale a las 5:40, las maletas ya están casi listas, solo faltan las cosas básicas. ¿Vamos a desayunar y a nadar un rato antes de marcharnos?

Bella aceptó, se sorprendió de que apenas pasara de las ocho, eso indicaba que no había dormido casi nada, pero no se sentía agotada, al parecer era porque sabía que podría dormir durante las siete horas hasta llegar a Dallas y hacer su conexión a Nueva York donde estarían llegando de madrugada.

A la hora de marcharse un auto del hotel los llevó al aeropuerto y Edward se encontró recibiendo una devolución de lo pagado por la estancia, solo dejó una generosa propina por el buen trato.

Luego de poco más de trece horas de vuelo estaban de camino hacia el apartamento de Bella que era el más cercano, Esme los llamó para asegurarse de que habían llegado bien y poder volver a dormir tranquila. Quedaron de reunirse al día siguiente a la hora de la cena.

Bella se levantó temprano para ir a la facultad, ya había faltado dos días y no quería seguir perdiendo clases y menos estando tan cerca la graduación. Las chicas de inmediato notaron su piel bronceada y le dijeron envidiarla, ellas habían permanecido en la ciudad terminando sus trabajos y Tanya aún trabajando en las conclusiones de su tesis.

Al no querer que la noticia de su compromiso se supiera, Bella optó por no llevar su anillo en el dedo anular, lo colocó dentro de una cadenita de platino que mantenía bajo su ropa. No le avergonzaba, pero no quería que sus familias se enteraran por los medios, ellos querían ser quienes lo anunciaran.

Por la tarde acudió a la reunión programada para ver lo que había descubierto en el hotel, el Sr. Saint-Clare, a pesar de tener una participación mínima estaba ahí para que conociera las condiciones que se estaban descubriendo y entendiera por qué los próximos meses lo que recibía de participación sería menos dados los gastos que debían comenzar a realizar para ir reacondicionando las unidades. Sam ya tenía un programa con los asuntos prioritarios, los gastos que debían de hacerse de inmediato y cuales otros podían irse realizando de manera paulatina y en que complejos eran los principales para comenzar debido a la afluencia de turistas.

En lugar de irse a su casa, fue a la de Edward para esperar a que saliera y así salir juntos a la casa de sus padres. Mientras lo esperaba Bella estuvo en el estudio sentada en una de las sillas frente al escritorio para poder observar con detenimiento la pintura en la pared. Era muy relajante y le ayudaba a meditar.

Consciente de que necesitaría otros ingresos comenzó a replantearse el abrir su propia empresa de inversiones, ese sin duda sería su meta a mediano plazo, por ahora podría venderse como asesora independiente. Lo primero era encontrar un espacio dentro de la zona financiera, no sería barato, pero el lugar era muy relevante para la clase de negocios que tenía en mente. No lo dudó y llamó a la inmobiliaria que le ayudó a conseguir su apartamento. Luego de varios minutos de estar al teléfono consiguió hacerse entender que es lo que quería y esperó pudieran conseguírselo.

Con sueño se marchó a la habitación, Edward aún tardaría unas dos horas en llegar, así que podía aprovechar y tomar una siesta que no le caería nada mal. Así fue como Edward la encontró, recostada en la cama abrazando una almohada. No pudo contenerse de observarla por varios minutos, sintiéndose el hombre más afortunado por saber que la tendría para siempre en su vida, aún no habían hablado de fechas o lugares para contraer matrimonio, pero de lo que estaba seguro es que sería en ese año, les quedaban nueve meses por delante.

Al ver la hora, la tuvo que despertar y tras cambiarse salieron a la casa de sus padres. Ahí ya los esperaban, los interrogaron para saber cómo la habían pasado, al descubrir que Bella al final terminó trabajando al estar en uno de sus hoteles ninguno se sorprendió, la conocían y se hubieran sorprendido que no lo hiciera.

Las chicas anunciaron que la universidad había aceptado la propuesta de una fiesta con las diferentes facultades y la de diseño era la encargada de montarla, cuando le pidieron a Bella sus contactos ella no dudo en enviárselos.

A la hora del postre Edward le dio apretoncito en la rodilla a Bella y ella comprendió que lo anunciarían en ese momento. Se colocó el anillo que había llevado en el bolsillo, al parecer la complicidad de la pareja llamó la atención de Alice que no perdió detalle y solo por una fracción de segundo le pareció ver algo brillar, contuvo la respiración ganándose la mirada de los demás.

Sin esperar a que los delatara, Edward se aclaró la garganta pasó uno de sus brazos dejándolo descansar en el respaldo de la silla de Bella pegándola a él y tomó la mano donde estaba la sortija que acaricio en el dedo manteniéndolo debajo de la mesa.

— Lo cierto es que pasó algo más en ese viaje, queríamos ser nosotros quienes les diéramos la noticia. — Edward sacó la mano de Bella de debajo y la dejó sobre la mesa. — Le pedí a Bella que se casara conmigo y ella aceptó.

Hubo gritos de júbilo y de inmediato las sillas se corrieron hacia atrás para levantarse. Los primeros en abrazarlos fueron Carlisle y Esme, Bella volvió a llorar al sentir aquel entusiasmo por la noticia, por escuchar las palabras que le dejaban saber lo felices que estaban de que fuera ser parte de la familia de manera oficial.

Aún emocionadas, las chicas querían saber si tenían una fecha pensada, pero ambos negaron, aunque Bella confesó que esperaba pudiera ser antes de fin de año. Escuchar aquello alegró a Edward, porque era justo lo que él deseaba.

Edward escuchó contrariado al ir descubriendo lo que se requería para la boda, y cuando propuso escaparse a Las Vegas, recibió un golpe de Rose por solo atreverse a pensar en esa idea disparatada. Aunque todos en esa mesa participarían en la organización, Bella ya tenía bien en claro a quien contrataría como organizadora, pero antes tenía que definir bien todos los detalles.

Lo que la inquietaba era como decírselo a sus padres, sin duda tendría que hacerlo para evitar más conflictos, aunque no importaba lo que ellos opinaran, no la iban a hacer cambiar de opinión. Por primera vez en mucho tiempo estaba del todo segura en lo que iba a hacer, lo amaba y eso era suficiente.


Hola chicas, Andrea (mi beta) y yo lamentamos mucho este enorme retraso por cuestiones personales y de salud no pudimos actualizar. Pero estamos de vuelta y en compensación a mitad de semana les daremos otro capítulo.

El final de este volumen está cerca, pero el segundo ya tiene un buen progreso.

Aunque ya bastante tarde, espero pasaran unas excelentes fiestas y este año sin duda sea mucho mejor, donde vean sus proyectos realizados, solo recuerden que hay que trabajar duro por ellos.

Gracias por sus comentarios y los mensajes privados, volveré a responder cada uno de ellos tratando de aclarar las dudas sin spoilers.

Para las nuevas bienvenidas y espero disfruten la historia, al igual que las que la están leyendo por segunda vez.

Nos leemos en unos días.

Titi