¡RAFAEL!

-No llores, no me gusta verte llorar- Lo dijo sin pensar pues de verdad él quería ahorrarle todo el dolor y sufrimiento posible, podría dar su vida si con ello lo lograba "¿Y si me quiere hacer daño? ¿Y si se trata de una trampa?" La idea pasó fugaz pues la calidez del pequeño la quito rápidamente de su mente. Dio un gran suspiro, realmente estaba confundido así que se rindió, no habría de hacer caso a los recuerdos solo a sus sentimientos y en este momento le indicaban que debía de cuidar de esa criatura, tan dulce e inocente que estaba entre sus brazos - Cálmate, todo estará bien - Miguel Ángel reaccionó y se levantó para mirarlo.

-¿Leo? ¡LEO! Despertaste hermanito, gracias, gracias- Y lo volvió a abrazar, aunque esto le dolía no se quejaba pues no quería incomodar al chico.

-Déjame ver qué te pasó pero debes ayudarme, debo sentarme – Miguel Ángel afirmó y moviendo un pequeño control remoto la camilla ayudó a Leonardo a sentarse cómodamente, después le mostró su mano aún con el cristal incrustado, el chico se enjugó sus lágrimas.

-Soy muy torpe, por eso es que ya no me quieres ¿Verdad?- A Leonardo se le estrujó el corazón de solo escucharlo.

-No digas eso, me entristece que lo hagas- Leonardo limpiaba la herida mientras sacaba el cristal cuidadosamente – No es que no te quiera, es que… no te recuerdo y eso… – Tuvo que admitir, ésta declaración alegró a Miguel Ángel.

-Entonces ¿No estás enojado conmigo? ¿Es verdad que no nos recuerdas? – Leonardo asintió - Te ayudaré a recordar – Decía más animado – Yo soy Miguel Ángel, soy el menor de tus hermanos, mira – Fue rápido por una foto que estaba sobre una pared, en ella cuatro sonrientes tortugas saludaban con una vieja rata a sus espaldas -Somos nosotros con Sensei, él ahora esta en la granja de Abril y estos somos nosotros, este soy yo, soy el menor, este es Donatello y este Rafael, tu eres nuestro hermano mayor y líder pues somos grandes ninjas y tú el mejor de todos.

-¿Hermanos? ¿Ustedes son mis hermanos? ¿Mis hermanitos?... ¿Rafael? – El ver la foto detonó otro recuerdo que le taladró la cabeza "-¡Rafa cuidado!- Leonardo gritaba al ver que Slash golpeaba a Rafael hasta dejarlo sin aire, se subía a una camioneta donde una especie de arma apuntaba a su hermano, Leonardo corría de tal manera que se interpuso entre el arma y Rafael"

– ¡Rafael! ¡Rafael está en peligro! ¡Se lo quiere llevar! – Leonardo trataba de contener el dolor de cabeza con sus manos, aunque no por eso su angustia disminuía.

-Leo, cálmate, Rafa está bien, tú lo salvaste, Leo, Leo – Migue Ángel estaba asustado - ¡DONNIE! ¡RAFA! – Les comenzó a gritar mientras se sentaba a lado de Leonardo y trataba de calmarlo masajeando su frente. Los demás llegaron de inmediato.

-¿Qué pasa Mikey?

-Donnie, no sé qué le pasó, él estaba bien, pero…

-¡Se lo quiere llevar! ¡No lo permitiré! - Gritó Leonardo, Rafael inmediatamente entendió que estaba preocupado por él y lo abrazó -¡NO POR FAVOR!, ¡QUE NO SE LLEVE A MI HERMANO! ¡YO CUIDARÉ A MIS HERMANOS! ¡QUE NO SE LO LLEVE! ¡RAFAEL, RAFAEL!

-Me salvaste Leo, de no haber sido por ti Slash me hubiera llevado, tu tenías razón, él no es mi amigo, él te lastimó mucho y es por mi culpa – Leonardo lo comenzó a abrazar desesperadamente, aún tenía la intención de salir corriendo para ayudarlo. Donatello le dio a oler un frasco que de inmediato tranquilizó a Leonardo.

-¿Mi hermano está bien? – Preguntó con tono cansado en un apagado abrazo al de rojo.

-Sí Leo, tu siempre nos cuidas – Rafael acariciaba su caparazón para tranquilizarlo.

-¿Tú eres Rafael?

-Así es Leo.

-¿Me perdonas?

-¿Por qué Leo?, no has hecho nada malo.

-No te recuerdo- Leonardo admitió con tristeza.

-No Leo, el que no me recuerdes no es tu culpa, es solo mía. Yo soy el causante de tu sufrimiento, yo te debo de pedir perdón hermano, créeme, no me alcanzará la vida para pedirte disculpas por todo el dolor que te hago pasar – Rafael sintió cómo Leonardo respondía a su abrazo, también acariciaba su caparazón.

-Yo solo sé que… te quiero -Fue la respuesta del mayor, señal segura que sin importar nada Leonardo siempre perdonaría a su temperamental hermano por una simple y sencilla razón, el amor

-¿Cómo lo haces Leo? ¿Cómo es que contigo puedo sentir una tranquilidad que no encuentro en ninguna parte? No sabes la desesperación que vivimos cuando Slash te llevó con él y la angustia al encontrarte en ese horrible lugar.

-No entiendo ¿Me cuentan qué pasó? –