Declaimer: Los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer. Pero la trama es completamente de mi autoría. A casi 10 años de haber sido publicada por primera vez, regresa mejorada.

Gracias a mi beta Andrea y mi prelectora Ta-Cullen por ayudarme a acomodar las ideas.


28.- Dudas

Varias semanas habían pasado desde que se comprometieron, Edward no lograba convencer a Bella de hablar con sus padres. Tampoco era una charla que esperara ansiosamente, pero de nuevo estaban los principios que le fueron inculcados y de los que no podía desprenderse. Aunque los Swan no le simpatizaban, sabían que eran ellos quienes debían de comunicárselo, no porque se los debieran, solo querían demostrar contar con una mayor educación que la ellos habían manifestado.

Intuía que Bella se detenía luego de que sin prevenirlo, Charlie se diera cuenta de su trabajo como asesora de la empresa China. Charlie se encontró con una petición que no le sentó nada bien y al negarse a perderlos tuvo que aceptar la revocación del permiso que le permitía manejar fuertes cantidades, dejándolo con sumas más pequeñas asentando las ganancias, y teniendo que solicitar autorizaciones constantes para movimientos mayores.

Charlie se presentó una noche en el apartamento de Bella solicitando que replanteara su estrategia y aun mejor, que renunciara a ser la asesora de Young, algo a lo que Bella se negó rotundamente, ella solo estaba cumpliendo con su función de asesora, llevando a su cliente justo por el rumbo que él deseaba, siempre verificando que sus inversiones continuaran en movimiento aportándole los ingresos adecuados para ser rentables.

— En lugar de venir aquí y tratar de hacerme cambiar, deberías de rectificar el camino que estás tomando. — Le dijo con tranquilidad. — El Sr. Young solo espera a que su contrato finalice para marcharse, no está del todo conforme con tu nueva estrategia, pero no quiere finalizarlo ahora por la cláusula en que terminará pagando más por recesión de contrato anticipado. ¿Has preguntado a los ejecutivos que dicen sus clientes? ¿Cuántos de ellos no piensan renovar?

— Eso piensa porque tú no le permites que obtenga las ganancias que realmente le corresponden al limitar su participación. ¿Qué crees que diga cuando lo sepa? — La increpó manteniendo una pose altiva. Bella se encogió de hombros.

— Puedes decírselo cuando quieras, él está al tanto de esto, pero decidió tomar un rumbo más seguro porque no se fía, ha perdido gran parte de la confianza en ti. — Aseveró sin inmutarse, y al parecer el no recibir ninguna reacción molestaba mucho más a Charlie.

Cuando finalmente se marchó, Edward salió de la sala donde había permanecido y encontró a Bella en la cocina buscando en la alacena. Hizo ruido para alertarla y cuando se giró la vio bastante relajada.

— ¿Puedes creer lo qué quería que hiciera? — Le preguntó negando y destapando una bolsa de papas. — Cuando sepa que ya no solo es el Sr. Young, si no que tengo a otras tres empresas que manejaba dentro de mis clientes.

— No se los estás robando, solo haces tu trabajo, cuidas las finanzas de tus clientes.

— Para él es lo mismo, ya que al no invertir con la misma cantidad, las ganancias son fluctuantes y no es tan bueno para la empresa. — Suspiró comiendo otra papa. — Él está orillando a los clientes a pensar en otras opciones.

Edward se acercó y le robó un par de papas, luego sacó el aderezo y lo dejó en la isla donde ella sumergió las suyas y las comió. Al sonar su móvil Bella lo tomó y desvió la llamada dejándolo junto a ella boca abajo. Era una manía recién adquirida que no terminaba de entender.

Algo que lo tenía un poco inquieto eran las propuestas de trabajo que estaba recibiendo para unirse a diferentes empresas de finanzas, todas ellas fuera de la ciudad y mayoritariamente fuera del continente. Bella lo intentó tranquilizar diciendo que no le interesaban porque su lugar era en la ciudad donde él estaba.

Finalmente luego de semanas de tener las opciones de los lugares para la boda, parecía que habían elegido uno. Las opciones eran diversas unas a las otras: la ciudad era una de ellas, pero también un viñedo en Napa, así como Hawai el lugar donde se comprometieron y una propiedad que Jacob tenía en Seattle, los grandes árboles eran demasiado tentadores.

Edward había tenido que mantener a raya a Alice que impaciente mencionaba que el tiempo seguía avanzando y al no tener el lugar no podían hacer demasiadas cosas. Para Edward no importaban tanto la fiesta y esas cosas, solo unir su vida a Bella, pero no decía nada porque notaba que ella si estaba entusiasmada, no iba por una fiesta desproporcional, era algo más selecto, pero no por ello pensaba escatimar.

Esa noche acudirían a la primera función de ballet, Bella era benefactora por lo que no era una opción no acudir, además lo esperaba con ansias. Ahí estaba Edward en el vestíbulo vestido con traje y mirando el reloj notando que se acercaba su hora límite de salir si no querían quedar atorados en el tráfico. Al escuchar el repicar de los tacones levantó la vista y la vio en un vestido de lentejuelas azul marino de manga larga con una abertura lateral bastante pronunciada, ella al notal que la observaba giró dejándole ver que la espada iba descubierta, adornada por un collar largo y delgado, el cabello lo llevaba de lado en suaves ondas.

— Tenemos tiempo, vamos.

Pero antes de marcharse Edward la besó y salieron donde ya los esperaba un auto.

Llegaron con muy buen tiempo, ahí de nuevo, Edward se encontró conociendo a personalidades del ballet y otros artistas bastante famosos. Lo que no esperaba ver, era a los Swan, que se acercaron a ellos como si de verdad les agradara encontrárselos.

— Que agradable sorpresa. — Murmuró Renee tomando a su hija por ambos brazos y besando ambas mejillas, luego tendió la mano a Edward y lo saludó de beso en la mejilla desconcertándolo.

— Ambas sabemos que estaría aquí. — Señaló Bella tratando de frenar su tono sarcástico. — He esperado demasiado esta función, así que no iniciemos una discusión.

Apretando los labios Renee asintió ante el apretón suave de su esposo en su brazo. Posaron para algunas fotografías los cuatro, los Swan sonreían aunque por dentro no les hacía ni pizca de gracia saber que Edward saldría con ellos.

Edward no sabía cómo Bella había soportado tantos años escenificando a la familia perfecta, cuando él en solo unos minutos ya estaba sintiendo los músculos del rostro tensos de lanzar sonrisas falsas. Cuando los llevaron a sus asientos, maldijo para sus adentros al ver que los habían puesto juntos. Lo bueno del palco es que les concedía bastante privacidad para dejar de aparentar.

— Falta muy poco para la graduación ¿Ya sabes que harás después de ello? — Inquirió Renee.

— Trabajar. — Apuntó Bella. — Justo lo que hago ahora, solo que tendré más tiempo disponible.

— A pesar de tus pronósticos pesimistas, la empresa va bastante bien, de la manera como sabía que ocurriría. — Le informó Charlie. — ¿Ya conseguiste trabajo de verdad en alguna empresa?

— He tenido numerosas ofertas y muy bien remuneradas, parece que conocen mi valor. — Se encogió de hombros.

Charlie chasqueó la lengua. — Ellos te están sobrevalorando. — Ante aquello Renee soltó una risita, que Bella ignoró deliberadamente y apretó la mano de Edward para tranquilizarlo.

— Escuché que tu madre está comenzando una empresa de decoración. — Soltó Renee sin ocultar su desaprobación.

— Es bastante buena, cuando se tiene el talento se tiene que hay que aprovecharlo y cuando no, suelen casarse con un hombre rico para criticar. — Lanzó Bella sin siquiera mirarla y saludando a alguien con la mano de un palco continuó.

— ¡Cuidado! — Amenazó Charlie ante aquel filoso comentario.

— ¿Me vas a quitar tu apellido? — Le inquirió indicando lo único que le quedaba de él. Antes de que dijera nada — Si es eso, no te preocupes, pronto dejaré de llevarlo para sustituirlo por el Cullen. — Cogió la mano de Edward con una y la otra se la llevó al cuello extrayendo el anillo que aún llevaba al cuello.

Edward le apretó la mano, eso distaba mucho de la idea de decírselos, la pareja no tardó nada en entender lo que significaba, pero no tuvieron oportunidad de protestar ya que la función comenzó. Bella se inclinó hacia él e ignoró todo lo demás, ambos se sumergieron en la representación.

En un par de ocasiones Edward desvío la mirada hacia Charlie que miraba la mano de su hija entre las suyas de manera intensa y luego volvía la vista al escenario.

— No fuiste nada sutil, cariño. — Le murmuró ya sin contenerse.

Bella lo miró y solo se encogió de hombros, no estaba intentando ser sutil en realidad, solo se le presentó la oportunidad y la utilizó, ahí no iban a armar un escándalo.

Antes que salieran como pretendían, Charlie se aclaró la garganta deteniéndolos.

— ¿En realidad están comprometidos? — Preguntó por lo bajó.

— Lo estamos — admitió Bella con una gran sonrisa.

— Hay lugares y formas de dar estas noticias. — Recriminó Renee con los dientes apretados.

Edward estaba incómodo ante la situación, pero Bella parecía bastante indiferente, para ella no parecía haber nada malo en cómo se dieron las cosas. No queriendo que se descontrolaran más, Bella se despidió y quedó de encontrarse en otro momento para hablar del tema.

Permanecieron un par de horas en el after party conviviendo entre bailarines, directores y los demás patrocinadores. Eso les impidió tocar el tema con los padres de Bella que aunque estaban ahí, ella se las ingeniaba para mantenerse en lados opuestos, solo reuniéndose cuando les pedían alguna foto, pero nada más. Edward estaba en la barra solo mirando a Bella hablar con el director y la bailarina principal. Ella lo descubrió y le hizo un guiño antes de despedirse y acercarse hasta él con la mirada encendida.

— ¿Quieres marcharte? — Le preguntó y él meditó un poco. — Espero que sí, porque yo tengo hambre.

Aquellas palabras eran música para sus oídos, no prolongó más su estancia y solo se despidieron de un par de personas y se marcharon. Bella le pidió ir a un restaurante a un par de calles donde vendían unas hamburguesas que moría por comer. Al llegar al local a Edward le gustó el aire retro, algunos de los pocos que estaban ahí desviaron la mirada, ambos iban con ropa de gala y eso llamaba ligeramente la atención, pero en la gran manzana se veían cosas aún más extrañas.

Tras hacer la orden y ya mucho más relajado, Edward sonrió al notar el brillo en los ojos de Bella al tener delante una malteada de chocolate, de inmediato se inclinó para sorber de la pajilla.

— Debiste de pedir una, está deliciosa. — Le informó y la deslizó hasta él, Edward la probó y aceptó en que estaba muy buena, pero él prefería solo agua mineral, estaba sediento.

— Cariño, — empezó. — Sobre tus padres, ¿no crees que fue bastante fuera de lugar? Ambos sabemos que tendrían mucho que decir, pero era nuestra forma de demostrar que sabemos comportarnos mejor que ellos.

Bella suspiró.

— Lo sé, solo que cuando estoy con ellos actuó más que pensar. — Se justificó entendiendo como eso lo afectaba a él que era de la vieja escuela. — Nos reuniremos pronto, ya que tendrán mucho que decir.

Dejando de lado ese incidente, Edward comió lentamente sonriendo para sí al ver a Bella hacer lo mismo, realmente estaba disfrutando de su hamburguesa con malteada, le encantaba ver el progreso y como se iba volviendo más segura de sí misma. Aunque lo único que aún lo hacía flaquear era su impulsividad, sin embargo no siempre era del todo mala.

Al salir ya estaba el auto esperando para llevarlos a casa. La promesa de como terminaría esa noche se vio interrumpida por el trabajo de Edward. Bella gruñó y se dejó caer en la cama, pero entendía que era su trabajo y así como él se adaptaba al suyo tenía que hacer lo mismo.

Edward salió rumbo al hospital rogando porque en verdad fuera una urgencia y no hubieran interrumpido su noche por una tontería como solía hacer el residente en turno. Al llegar y justo lo que temía, lo hicieron salir de la comodidad de su casa para ver que el problema había sido solucionado por otro colega en quien él confiaba plenamente, pero algunos residentes parecían no hacerlo.

Tras asegurarse de que todo estaba resuelto volvió a casa, al entrar en la habitación percibió la luz del móvil de Bella, al llamarla en voz baja se dio cuenta de que estaba dormida con el dedo sobre el móvil lo que parecía evitar que la pantalla se bloqueara, con cuidado se lo quitó para dejarlo en la mesita, vibró en sus manos con la llegada de un nuevo mensaje, al ver el remitente estuvo bastante tentado en abrirlo, pero el hecho de violar su confianza lo detuvo, aunque el mensaje fue corto lo mantuvo en su cabeza.

El movimiento de Bella lo hizo dejar el móvil apretando el botón de bloqueo y se inclinó hacia ella besándola en la frente. Confiaba en ella, le había demostrado de muchas maneras lo importante que era y no iba a dejarse engañar por un mensaje en el que no tenía el contexto completo y solo él podía hacer suposiciones.

Un par de días después, Edward no podía evitar mirar a Bella cuando un mensaje le llagaba y respondía rápidamente para continuar lo que estaba haciendo. En la cena en casa de sus padres el único que pareció darse cuenta de que algo lo estaba inquietando fue Jasper, aprovechó un momento a solas y siendo muy persuasivo hizo que le hablara de lo que le estaba sucediendo.

— Tiene que haber una explicación, recuerda que son compañeros y en teoría hicieron las paces dejando en claro que ella está contigo. — Le recordó.

— Lo sé, pero ha estado actuando un poco extraña y… — Se llevó la mano al cabello.

— Háblalo con ella.

Esa noche se quedaron en el departamento de Edward, al llegar ella se quitó la chaqueta y la dejó en el perchero para luego girarse y notar que algo estaba pasando en la cabeza de Edward. Regresó sobre sus pasos hasta quedar frente a él y envolvió sus brazos en su cuello obligándolo a mirarla.

— ¿Qué sucede?

— La otra noche, la de la gala. — Aclaró. — Al regresar tenías el móvil entre tus manos y lo aparté. — Explicó notando a Bella enarcar una ceja. — Antes de poder dejarlo sobre la mesita junto a ti llegó un mensaje de Demetri en que decía que necesitaban hablar sobre lo ocurrido esa tarde.

Bella lo soltó, pero se mantuvo frente a él.

— Es mi compañero aún, ¿Crees que te engañaría? — Le preguntó desconcertada. — Si tienes que preguntarlo sé cuál es la respuesta y solo tengo que decir que estoy dolida.

— ¡No, cariño! Confió en ti, pero sabes muy bien que no me fio de él y por eso desearía que te mantuvieras lo más lejos de Demetri. — Se llevó una mano al rostro.

— Hice las paces con él y el resto para tener tranquilidad en nuestras vidas. — Le recordó. — No puedo expulsarlo por completo, Demetri al igual que los demás son de utilidad, sabes que en este rubro muchas cosas se mueven por influencia y ellos son un enlace.

— Suenas justo como tu padre. — Sentenció con una ceja enarcada.

— ¡Qué! — Exclamó aún más sorprendida. — No puedes hablar en serio. — Sus palmas se abrieron y cerraron. Cerró los ojos y respiró profundo, no iba tener una discusión por algo como aquello. — Solo necesitas confiar realmente en mí, no podría engañarte ni lastimarte de ninguna manera porque tú me importas, pero necesito que comprendas que en el ámbito que estoy, necesito conexiones que no tengo al completo por el distanciamiento con mi padre y me veo obligada a utilizar lo que tengo cerca.

Edward se relajó, aunque no le agradara, ella estaba utilizando las conexiones que le ayudarían a conseguir un lugar en un ambiente bastante duro. Dio un paso hacia adelante para abrazarla y esconder la cara en su cuello aspirando su dulce aroma.

— Lo siento, pero me aterra perderte. — Le confesó, ante aquello Bella lo abrazó con fuerza.

— Te amo, Edward, sé que tengo un pasado, pero no podría herirte. — Le tomó el rostro entre sus manos y lo besó.

Poco a poco el beso fue subiendo de intensidad hasta que ya no fue suficiente. Edward la levantó dejando que ella envolviera las piernas en su cintura y la llevó a la habitación, conocía perfectamente el espacio así que no fue necesario encender la luz. La dejó sobre la cama y se desvistió en tiempo record al igual que ella. Edward la deseaba tanto como el primer día.

Luego del incidente con Demetri todo regresó a la normalidad, finalmente anunciaron que la boda sería en Napa y todos estuvieron entusiasmados ante la perspectiva de pasar un fin de semana en un viñedo. Teniendo el lugar, Bella finalmente contactó a la organizadora que no estuvo del todo feliz al ver el tiempo que tenía para preparar la boda, pero le garantizó que sería algo memorable, al final de cuentas era una de sus mejores clientas.

Edward la convenció de reunirse con sus padres para escuchar lo que tenían que decir al respecto, no es porque les importara en realidad, solo quería hacer las cosas bien o muy en su interior creía decepcionar a Esme que se había esmerado demasiado en inculcar valores a cada uno de ellos.

Al comenzar con la lista de invitados Bella se sorprendió al ver algunos nombres de nobles por parte de Edward y fue ahí cuando él confesó tener descendencia aristocrática por parte de Carlisle quien había renunciado a su título para poder ejercer su pasión sin ninguna restricción.

— ¿Y cuándo planeabas decírmelo? — Protestó Bella divertida. — Era la noticia para nuestro décimo aniversario o algo así.

Edward sonrió negando.

— No es algo de lo que hablemos demasiado, la gente suele cambiar su trato, así que prefiero ser ignorado.

Tras la revelación lo único que pidió Edward es que no lo comentara con sus padres ya que no quería que de pronto Renee sintiera simpatía por él o Esme al conocer que no eran lo que creía. Bella entendía lo que buscaba y ella también quería demasiado a Esme como para lanzarla a las garras de su codiciosa y oportunista madre.

La reunión con los Swan fue en un restaurante que a Bella le gustaba y los sentaron en una zona que les concedía cierta privacidad pero no completa para evitar algún numerito por parte de sus progenitores. Charlie se mantuvo callado la mayor parte del tiempo solo opinando en ciertas cuestiones que le eran requeridas, por su parte Renee se sintió molesta al saber que no era incluida en los preparativos y sería considerada solo una invitada más.

— ¡Por qué si hay tantos lugares exclusivos en la ciudad se van al otro lado del país! — Chilló Renee que no era muy amante a California.

— Porque ninguno de ellos es lo que queremos, luego de meditarlo ambos decidimos que será en Napa con un grupo pequeño de invitados ya que será algo íntimo. — Aclaró Bella — Esta es la lista de invitados de mi parte.

Le deslizó una hoja sobre la mesa para que sus padres la vieran, al notar que no eran más de 120 personas se indignaron porque notaban que muchos de sus amigos no estaban contemplados.

— Si el dinero es un problema puedo hacerles un préstamo — Soltó Charlie. — Hay gente que debe de estar ahí.

— El dinero no es un problema en absoluto, Sr. Swan. — Apuntó Edward irritado, — solo que deseamos algo íntimo en donde solo esté gente que para nosotros es importante y de la no podemos prescindir.

— No olvides que la boda es de Edward y mía — recalcó Bella guiñándole un ojo a Edward antes de tomarlo de la mano sobre la mesa.

Aquel gesto hizo fruncir los labios a Charlie, aún seguía sin considerar suficiente a Edward para su hija, siempre la había visto casada con alguien de una familia de renombre, no de personas que apenas eran conocidas y aunque él se estaba haciendo de un nombre dentro de la medicina, no era suficiente y creía que su hija estaba sumando otra decisión errónea. De nuevo se conformaba con menos.

Edward percibía la hostilidad por parte de Charlie que aunque no decía mucho cuando hablaba dejaba claro que seguía desaprobándolo y la forma en que lo miraba lo confirmaba. Luego de un par de horas de tensa conversación con los Swan, salieron del restaurante, ambos agradeciendo que eso terminara y con ese detalle tratado, Edward sentía que había cumplido, ahora solo a enfocarse en los detalles para hacer ese día inolvidable para Bella, le daría todo lo que ella deseara.


Gracias por sus comentarios y los mensajes privados, volveré a responder cada uno de ellos tratando de aclarar las dudas sin spoilers.

Para las nuevas bienvenidas y espero disfruten la historia, al igual que las que la están leyendo por segunda vez.

Nos leemos más pronto de lo que creen, estamos en la línea final del primer volumen.

TITI