Declaimer: Los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer. Pero la trama es completamente de mi autoría. A casi 10 años de haber sido publicada por primera vez, regresa mejorada.

Gracias a mi beta Andrea y mi prelectora Ta-Cullen por ayudarme a acomodar las ideas.


30.- Engaño

Dos semanas habían pasado, Edward se encontró con Demetri fuera de un restaurante al que acudió con sus hermanos, Emmett le impidió acercarse para evitar una escena. Sabía que Edward estaba muy afectado por lo sucedido, su forma de beber y volcarse en el trabajo lo dejaban claro, no quería escuchar nada referente a Bella, y todos lo aceptaban, le estaban dando tiempo antes de hacerlo enfrentarse a la situación, por su parte Emmett había hablado con su jefe quien le confirmó la compra de la propiedad y el largo proceso, pero aunque eso era cierto Alice continuaba diciendo que era demasiado sospechosa la actitud que Bella había tenido al salir del hotel, quería pasar desapercibida, además su ropa lucía un poco desarreglada, aunque su razón era válida, aún tenían dudas al respecto.

Emmett sentía afecto por Bella, pero estaban hablando de una traición a su hermano, algo que no podía pasar por alto tan fácilmente. Además ella había tenido la oportunidad de defenderse y no lo hizo con el ímpetu de una persona inocente.

Jacob por su parte al enterarse de lo ocurrido, acudió junto a su amiga, al encontrarla desecha se quedó a su lado y la escuchó, no pudo evitar señalarle el grave error cometido al omitir lo que estaba sucediendo entre ella y Demetri.

— Dale tiempo, Edward entrará en razón. — Trató de consolarla.

— Ya no importa. — Dijo por lo bajo. — Me odia por lo que cree que hice. — Sentenció. — Dejó en claro que se arrepentía de haberme salvado la vida.

— ¿Te dijo eso? — Preguntó enfadado, decir aquello eran palabras demasiado fuertes.

— Y muchas cosas más, quería lastimarme y lo consiguió, me destruyó. — Sollozó acurrucándose en los brazos de su amigo. — Es cierto que la persona que amas es la única que te puede herir de verdad.

Leah llegó más tarde llevando comida con ella. Le hizo compañía mientras Jacob salía a arreglar unos asuntos de la empresa. Pero también aprovechó para hacerle una visita a Edward que lo recibió por mera cortesía.

— Te extralimitaste, Cullen. — Le reclamó Jacob manteniéndose fuera de la casa. — Querías lastimarla, pues lo conseguiste y espero que estés contento.

— No caigas en su juego de víctima. Es muy inteligente…

— Para ser alguien que decía amarla, te rendiste fácilmente. — Metió las manos a los bolsillos para evitar golpearlo.

— ¿Cómo puedes defenderla, también a ti te hirió?

— Lo hizo, pero la escuché y la perdoné. — Suspiró. — No quieras manipularme con el pasado, a pesar de todo ella es una de las mujeres más importantes en mi vida y por la que lo daría todo. Atrévete a lastimarla más y tendremos serios problemas, olvidaré que fuimos amigos y lo lamentarás.

— ¿Vienes a amenazarme? — Protestó Edward acercándose a Jacob muy molesto.

— Lo hago, estás advertido, Cullen. — Fue lo último que dijo antes de marcharse.

No negaba que en más de una ocasión por inercia terminó frente al edificio de Bella, pero se marchaba en cuanto se daba cuenta. La vio en una ocasión al ir entrando, pero se fue antes de cometer una locura.

La visita de una colega y amiga de Londres lo hizo olvidarse un poco de sus problemas. Se encontraron en un café cerca del Lincoln Center donde Samanta acudiría más tarde a la función de ballet que él ya había presenciado junto a Bella. Trató de sacarla de su cabeza, pero todo le recordaba a ella y sabía que tenía que encontrar la manera de arrancársela.

Samanta consiguió arrancarle la primera carcajada en semanas, y cuando abrió los ojos se encontró con unos ojos castaños que se apartaron al notar que era descubierta. La siguió hasta verla salir y caminar deprisa perdiéndose entre la gente.

— ¿Era ella? — Le preguntó Samanta con cautela, al recibir un asentimiento, alargó su mano para coger la de Edward. — Lamento que las cosas terminaran así entre ustedes. ¿Ya comprobaste que en verdad ocurrió?

— ¿Qué tengo que comprobar?, ella pudo defenderse y se quedó callada aceptando que pasó. — Le dijo con vehemencia disculpándose por el arranque.

— ¿Has pensado que no lo hizo porque ya había sido juzgada? Fuiste juez y verdugo. — Le dijo recordando el relato, ellos tenían una muy buena amistad y al llegar a la ciudad supo que algo sucedía y no pasó mucho tiempo en el que Edward le contara su historia. — ¿Realmente la escuchaste? No la conozco, pero por lo que me habías hablado de su relación me es difícil creer que ella te engañara.

— Tiene un pasado que…

— Todos tenemos un pasado, si vas a basarte en ello no encontrarás a nadie que valga la pena. Una relación es confianza. Patrick, por ejemplo, sabes que tiene una historia interesante con las chicas, pero me conquistó y ahora es un padre excelente.

— Lo has dicho, es confianza y ella quebrantó la que había entre nosotros.

Samanta dio por zanjado el tema, aún era demasiado reciente y él estaba empecinado en que fue traicionado, aun cuando no tenía la completa certeza, solo eran suposiciones a las que se aferraba, en ese punto esperaba que fueran ciertas para que ese odio estuviera justificado, porque de lo contrario, si estaba equivocado, lo iba a lamentar.

A inicios de semana Carlisle se encontró con la noticia de que Bella había tenido un accidente vial, pidió que lo mantuvieran informado y se alarmó cuando la vio salir bastante alterada del hospital. El médico tratante solo le dijo que había recibido noticias que al parecer no eran las que esperaba, con la duda rondándole, Carlisle se hizo del expediente y lo comprendió, sabiendo que de conocerse lo que estaba por hacer podía perder su trabajo, se arriesgó de todas formas, necesitaba que su hijo lo supiera.

Lo encontró en casa viendo la televisión como los últimos días, por petición de Esme acudía a cenar en casa.

Le dejó un sobre en la mesa frente a él.

— Bella tuvo un accidente esta tarde, estos son sus análisis…

— No soy su médico y no me importa lo que esté pasando con ella. No es mi responsabilidad ahora. — Dijo tajante.

Carlisle tomó el sobre y lo agitó suavemente, lo guardaría.

Esme que escuchó lo del incidente, intentó descubrir que es lo que estaba tramando Carlisle, pero su esposo se limitó a besarla en la frente e indicarle que no era nada de gravedad. Solo un ligero golpe que desaparecería en unos días.

La graduación estaba cerca y Esme había comprado obsequios para las chicas, a pesar de lo ocurrido quería entregarle el suyo a Bella y tener la oportunidad de hablar con ella. Se negaba a creer en las acusaciones, además aprovecharía para cerciorarse de que estaba bien.

Cuando llegó al edificio e intentó subir se encontró con una negativa, el portero indicó que ninguno de ellos tenía permitido el acceso. Aquello la entristeció profundamente, le dejó el obsequio y se marchó.

Su graduación era el día siguiente y ahí estaba ella junto con Megan terminando de empacar las cosas en su apartamento. Ya nada la retenía en aquel lugar y aunque era su hogar en ese momento le traía malos recuerdos, cada espacio le recordaba a Edward.

— ¿En verdad no vas a contárselo? — Preguntó Megan por enésima vez, a la espera de que Bella cambiara de opinión.

— No, él cree que lo engañé y si le digo lo del embarazo va a creer que no es suyo. — Suspiró dejándose caer con la espalda pegada a la pared.

Hacia unos días que se enteró que iba a ser madre, aquella noticia la afectó tanto, que salió huyendo del hospital de manera mecánica. Le tomó horas entender que por eso era el sueño y el hambre inusual que sentía desde hace tiempo. Cuando le dieron la alternativa de interrumpir el embarazo lo vio como la luz al final del camino, era la forma más sencilla, pero algo muy en el fondo le impidió aceptar de inmediato y sobrepasada por las circunstancias solo pudo salir de ahí hasta poner sus ideas en claro.

— Han pasado semanas, tal vez si hablaran…

— Lo vi aquella tarde con esa hermosa chica, estaba pasándola muy bien. — Se encogió de hombros. — Todo terminó y necesito continuar. Tengo un buen empleo, es lejos de aquí. Un nuevo comienzo.

Megan asintió, no podía imaginar lo que Bella estaba sintiendo en ese momento, de nuevo estaba en medio de una tormenta. Y aunque la extrañaría, sabía que tenía razón, necesitaba alejarse para poder tomar las mejores decisiones.

La última noche en la ciudad la pasó en un hotel, su casa estaba llena de cajas que serían enviadas, y otras muchas cosas serían vendidas o guardadas. Paseó por el parque deteniéndose en una banca solo a observar y pensar en lo que le esperaba y tenía que hacer.

A la mañana siguiente acudió una maquillista para arreglarla, las ojeras en su rostro necesitaban ayuda profesional. Llegó sola a la universidad y no se sorprendió al ver a sus padres ahí. Se acercaron a ella y fingieron ser la familia feliz, Bella sonreía y se dejó envolver por aquella farsa, al final era mejor que su patética vida en ese momento. Se alejó de ellos cuando les pidieron ir a sus lugares y finalmente vio a Demetri quien curiosamente había estado fuera del país por las últimas dos semanas donde ni siquiera respondió sus mensajes.

— Luces terrible. — Fue su saludo. — Es una lástima que tu noviecito terminara contigo. Fue demasiado sencillo.

Aquello la hizo contener la respiración, al final él sí era el responsable.

— ¿Creíste que después de humillarme de la manera en que lo hiciste, cambiándome por ese estúpido ibas a ser feliz? — Soltó una risa que hizo varios rostros girar.

— No puedes obligar a nadie a quererte. — Sentenció Bella con los dientes apretados.

— Quisiste pasarte de lista conmigo, solo jugué mis cartas, quería una discusión épica y conseguí quitarlo del camino. — Se burló como felicitándose por aquel logro. — Fue sencillo meterse en su mente.

Bella sintió un nudo en la garganta pero era rabia sumada con impotencia. Lo había subestimado y caído en su trampa al creer que todo estaba bien y aprovechó ese momento para apuñalarla arrebatándole lo único que en verdad le importaba.

— Puedes regodearte por este logro, pero no descansaré hasta acabar contigo y hacerte suplicar. — Señaló con la voz cargada de ira. — Voy a destruirte y lo voy a disfrutar.

Fue su despedida antes de empujarlo con el hombro e ir a su lugar. Demetri se acomodó la toga y luego sonrió al recordar que ella ya no contaba con el apoyo de su padre así que no iba a ocasionarle un gran daño. Su amenaza no iba a trascender en realidad.

Luego de un largo discurso por el director de la facultad y que Jessica diera el propio en nombre de todos los alumnos, otorgaron los diplomas y reconocimientos a los alumnos más destacados, los que Bella encabezaba. Tras las felicitaciones de sus profesores que le deseaban la mejor de las suertes, abrazó a sus amigas y se marchó junto a sus padres para las fotos de rigor.

La llevaron a su apartamento, pero ella les indicó estaba en un hotel por unas reparaciones. No iba a entrar en detalles.

— ¿Así que al final es verdad que terminaste tu relación con ese chico? Fue lo más sensato. — Señaló Renee. — ¡Al menos los medios no se enteraron del compromiso o estarías en medio de un escándalo!

— Ya estás fuera de la facultad ¿Qué harás?

— Viajaré un poco.

— Hablo de trabajo. — Insistió Charlie. — Si tu ego te lo permite, puedes reincorporarte a la empresa, pero comenzarás desde abajo.

— Gracias, pero ya tengo un trabajo. — Anunció con una sonrisa. — Los hoteles van bien, pero necesitan tiempo por eso me tomaré al menos un año enfocándome en ellos hasta conseguir que retomen su posición, mientras seguiré como asesora independiente de varias empresas extranjeras.

Al detenerse el auto frente al hotel, Bella los observó por unos segundos y abrió la puerta, esa era la última vez que los vería en un largo tiempo, aunque ellos no lo sabrían.

— Nos vemos. — Se despidió y cerró la puerta.

Esperó a que se fueran y en lugar de entrar regresó al parque, ese lugar que estaba lleno de buenos recuerdos, le gustaba asociarlo a Jake y todo lo que aprendió a su lado, le gustaba estar con él cuándo pequeña porque la trataba como a cualquier otra chica, no como una Swan.

Estando ahí tomó la decisión, desbloqueó su móvil y llamó a Edward, no le extrañó encontrándose con el buzón, al parecer seguía teniéndola bloqueada. Así que probó con Alice que respondió cuando pensó que no lo haría.

— ¿Está Edward cerca? — Preguntó escuchando silencio. — Necesito hablar con él y me tiene bloqueada al parecer.

— Y no sé por qué no hice lo mismo. — Sentenció. — ¿Qué más quieres, Isabella? Ya hiciste suficiente daño a todos en esta familia, no sé por qué mamá se molestó en ir a tu apartamento dejándote ese regalo para que se lo regresaras con una patética nota "lo lamento, pero no puedo aceptarlo". — Dijo recordando el papel entre los dedos de su madre que la tenía triste. — Te burlaste de todos nosotros, Rose siempre tuvo razón contigo.

Escuchó una voz familiar que le contrajo el estómago, estaba ahí.

— Si es Isabella dile que se puede ir al infierno y dejarnos tranquilos de una maldita vez. — Fue lo único que escuchó de parte de Edward quien al parecer estaba cerca.

— Creo que ya lo escuchaste. — Secundó Alice con sarcasmo.

— Fuerte y claro, puedes decirle que no volverá a saber de mí. — Sentenció haciendo todo el esfuerzo para que el nudo en su garganta no la delatara. — Haré lo que tuve que hacer desde un principio.

Tras esa última frase colgó y bloqueó todos los números de los Cullen y Hale. Se levantó de la banca y fue de regreso al hotel por sus cosas, el auto que la llevaría al aeropuerto no tardaría en llegar. No le sorprendió que en el auto fuera Megan que la acompañó y la despidió con un fuerte abrazo. Antes de irse, Bella le pidió enviarle las cosas a Edward que estaban en una caja y que por ningún motivo revelara en donde se encontraba. Ella la llamaría cuando llegara desde su nuevo número.

Tras un último abrazo, Bella se fue pasando por la puerta que daba acceso a la sala de controles para poder ir al área de espera en lo que su vuelo salía. Escribió un último mensaje a Jacob que estaba en Londres e iría por ella a recibirla. Después de ello quitó el chip y lo lanzó al contenedor de basura.

Al ir en primera clase fue de las primeras en abordar, al llegar a su asiento dejó que la azafata le ayudara con su equipaje de mano y se sentó abrochando el cinturón. Miró por la ventanilla y una solitaria lágrima escapó cuando el avión comenzó a tomar velocidad y finalmente despegó. Abandonaba la ciudad que creyó nunca más dejar, pero era más importante poder tener paz y sanar.

Iba a regresar y varios lo iban a lamentar.


Gracias por sus comentarios y los mensajes privados, aún no termino de responder. Como las veces anteriores a las chicas que no tiene cuenta me es imposible, pero he leído cada uno de ellos, gracias BC, POPPY, MAR91,MARI, SMEDINA y un par que no dejo nombre. Creo que no se me escapo nadie. Lo que pasó esa noche será develado más delante, y veremos si acertaron en sus teorías.

Con este capítulo terminamos la primera parte, y será para el día 1 de marzo que comenzaremos a publicar la segunda, aunque ya estamos algo avanzadas con el Volumen 2, queremos tener varios capítulos listos para no hacerlas esperar y las publicaciones sean constantes.

Nos leemos muy pronto.

TITI