¡Aclaración!

Lo escrito en cursiva corresponde a sueños/recuerdos de Eiji.

—¡Claro que no! ¡No voy a permitirlo!— Ni siquiera Akiko pudo reconocer su voz en aquel momento. El enojo se desbordaba en cada una de sus palabras.

Los ojos de Eiji se abrieron cómo platos al ver a su madre en aquel estado. En sus 20 años de edad, jamás la había visto perder los estribos de esa manera. La mujer se paseaba por la habitación, sin poder quedarse quieta.

—Eiji, hijo mio, ¿Por qué has tomado esta decisión?— Preguntó Hiroshi, padre de la familia Okumura, quien hace poco había salido del hospital. Su voz sonaba rasposa y débil, sin embargo había fuerza en sus palabras.— ¿Por qué quieres volver a Nueva York con tanta urgencia?

—¿Es que acaso no entienden?— Preguntó Eiji.— ¡Mi mejor amigo Ash..! Él..ha muerto, y yo tengo que...despedirme.

Las lagrimas volvieron a aparecer en el rostro del muchacho, quien no había parado de llorar y temblar por tres horas desde aquella fatídica llamada. Akiko y Hiroshi sinceramente no sabían cómo enfrentar tal situación, nunca antes habían visto a su hijo tan desesperado por algo.

El matrimonio Okumura no quería por nada del mundo que su hijo volviera a Nueva York, ya que ambos sospechaban enormemente que lo vivido en aquella violenta y lejana ciudad sólo había afectado de mala manera a Eiji. Quien solo llevaba un día y medio de vuelta en Japón. Además, este había llegado en silla de ruedas por una herida de bala -algo que Eiji ni Ibe pudieron explicar- y con la mirada aún más vacía que antes.

—¿Tú mejor amigo?— Cuestionó la madre, cada vez más enfurecida.— ¡El no es tu amigo! Sólo es un chiquillo que conociste por simple casualidad, ¡Aquí en Izumo están tus verdaderos amigos!

Akiko podía sentir cómo sus nervios se crispaban dolorosamente cada vez que su hijo nombraba a ese tal "Ash". Su instinto de madre le decía que aquel chico no había sido un simple amigo para Eiji. No, había sido algo mucho más profundo.

"Yo le quería...", aquellas palabras dichas por Eiji volvieron a la mente de Akiko, enfureciendola aún más. La mujer podía ver más allá del comportamiento de su hijo y de esas palabras.

Su querido hijo Eiji se había enamorado de ese tal Ash Lynx.

No. Ash Lynx había seducido a su querido hijo Eiji,

—¡¿Cómo te atreves a decir eso?! —El muchacho se levantó de su asiento, totalmente exasperado.— ¡Ash es mi mejor amigo! ¡E iré a Nueva York quieran o no!

—¡Eiji!— La voz de Hiroshi resonó por toda la habitación.— No le hables así a tu madre...¿No te das cuenta de que estamos preocupados por ti? Hijo, tu viaje a Nueva York supuestamente debía durar unas dos semanas, y terminaste perdido por casi dos años.

—Lo sé, y lo lamento muchísimo, pero...—Un doloroso sollozo escapó de los labios del muchacho.—...las circunstancias me impedían contactarlos...

—¡¿Las circunstancias?!— Gritó Akiko, enojada.-¡Vamos, explícanos ahora! ¡Demuestra que podemos confiar en ti, Eiji!

Lo único que hizo Eiji fue mirar a sus padres. Sus ojos estaban impregnados de cansancio y desolación. Sus manos temblaban sin parar. Se había convertido en una especie de muñeca rota.

Sin embargo, ni una palabra salió de su boca. Por alguna extraña razón, Eiji no quería hablar de lo vivido en Nueva York. No importaba lo mucho que estos recuerdos le pesaran, lo mucho que dolieran. Sus momentos con Ash no serían revelados.

—Eiji, debes saber que si te vas nada volverá a ser cómo antes.— La voz de Hiroshi era amenazante.— Probablemente nuestra familia se vea agrietada...

Akiko no pudo evitar esbozar una sonrisa triunfante. Su esposo había escogido las palabras indicadas, y Eiji no se atrevería a poner en riesgo algo tan importante cómo la relación con sus padres.

Este sentimiento de superioridad duró tan sólo unos segundos. Eiji, para sorpresa de sus padres; simplemente se levantó de su asiento, y tomó la mochila que se encontraba a su lado. Tras esto, se dirigió a la entrada de la casa.

Akiko y Hiroshi no emitieron ni una palabra, sólo observaron totalmente estupefactos.

El muchacho estaba a punto de traspasar el umbral de la puerta cuando escuchó una suave voz tras su espalda, haciéndolo girar.

—Hermano...—La voz pertenecía a la más joven de la familia Okumura, Erika. Esta había escuchado toda la discusión, y no podía sentirse más devastada con el resultado de esta.— ¿Vas a irte de nuevo?

La chiquilla no pudo evitar soltar lagrimas. No quería ver a su hermano irse otra vez, menos de aquella manera tan dolorosa.

La mente de Erika había sido poseída por un bucle de recuerdos infinitos. Haciendo que esta cayera sumergida en las bellas memorias que tenía con su hermano mayor. Cómo aquellos días en donde ambos eran pequeños, y debían esperar hasta tarde a que sus padres volvieran del trabajo. Días en los cuales Eiji había sido su única compañía. Días realmente bellos.

—Erika...—Musitó Eiji, con un nudo en su garganta.—Lo siento tanto...

Los hermanos Okumura se unieron en un emocional abrazo. Eiji escondía su rostro en el brillante cabello negro de Erika, mientras que esta se aferraba con fuerza al pecho de su hermano mayor.

—Prometo que volveremos a vernos...—Dijo el muchacho, separándose con suavidad del cuerpo de Erika.— ...pero tengo algo que hacer...

—Está bien, lo entiendo..—.Los sollozos de la pequeña eran cada vez más altos.— Sólo cuídate, ¿si?

—Lo haré.

Tras esto, Eiji traspasó el umbral de la puerta sin siquiera mirar atrás. Era cómo si la tranquila vida en Izumo ya no pudiera satisfacerlo de manera alguna. Necesitaba la violenta adrenalina de Nueva York con desesperación.

Necesitaba sentirse cerca de Ash.

En menos de un segundo, Eiji se vio a si mismo vagando por las calles de Izumo, llorando cómo nunca lo había hecho antes en su vida. Ya no podía volver a su hogar.

Con esto no se refería a la casa que había dejado momentos antes, se refería a los brazos de su mejor amigo, porque Ash se había convertido en su hogar.

Pero Ash se había ido, y no volvería.

La próxima vez asegúrate de venir solo, Eiji.

Eiji se sintió bastante confundido con esa frase. El comportamiento de Ash era algo extraño. Acariciaba sus cabellos y mejilla con suavidad, sus ojos le observaban radiantes, jade resplandeciendo en todo su esplendor.

Aquellas acciones sólo hicieron que el estomago del joven japones diera un vuelco. Nunca antes alguien lo había tratado de esa forma.

¿A qué te refieres..?

En menos de un segundo, los suaves labios de Ash atraparon la inexperta boca de Eiji; quien no pudo hacer nada más que mantenerse rígido en su lugar, enormemente sorprendido con la inesperada acción.

El mayor dejó escapar un pequeño bufido al sentir la cálida lengua del lince invadir su boca, nublando sus sentidos por completo. Sin embargo, aquel estado no duró demasiado, ya qué su cavidad se vio visitada por un extraño objeto, probablemente una pastilla, o capsula.

Ahora podía entender el comportamiento de Ash. El fin de todo esto era entregarle algo.

El beso se rompió y sus frentes se unieron, provocando que ambos muchachos se vieran a los ojos, perdiéndose por completo en la mirada del otro. Determinado y audaz jade contra suave y reconfortante marrón.

Eiji podía comprender perfectamente lo que Ash quería decirle. "Confío en ti."

Ambos muchachos pusieron distancia entre sí, y los pensamientos de Eiji quedaron suspendidos en el aire. Ideas y palabras abstractas incapaces de asimilar lo que había pasado minutos antes.

Su sorpresa fue aún mayor cuando Eiji sintió aquel atrevido agarrón en su trasero, provocando que todo su cuerpo temblara levemente.

Al parecer, todo lo que envolvía a Ash era confuso y atemorizante, pero a la vez enormemente atrayente. Eiji era consciente de que estaba dejándose caer en la boca del lobo -o más bien, en la boca del lince- y en todos los problemas que este acarreaba en sus hombros, pero no importaba. Ash confiaba en él, y eso era suficiente para Eiji.

Ese fue el primer beso de Eiji Okumura. Un beso que lo había tomado por sorpresa y que había hecho vibrar hasta la más pequeña célula de su cuerpo. Un beso que en realidad ocultaba un mensaje entre ambos jóvenes, pero que aún así Eiji sintió como algo personal entre Ash y él.

Un beso que Eiji recordaría todos los días de su vida.

El joven Okumura dejó escapar un sonoro bufido, para luego abrir sus ojos. Estos le ardían de manera dolorosa, debido a la hinchazón provocada por la enorme cantidad de lagrimas que había derramado anteriormente. Su cuerpo se sentía rígido, sus articulaciones habían perdido toda capacidad de movimiento, perturbando por completo su deseo de cambiar a una posición más cómoda en su asiento.

—Ei-chan, ¿Te sientes bien?— La melódica voz de Ibe resonó a su lado; la preocupación era palpable en cada una de sus palabras.

—Si. Sólo me duele un poco la cabeza...—Respondió el joven.

Eiji, aunque no lo demostrara abiertamente, se sentía muy agradecido con Ibe, quien se había transformado en una especie de hermano mayor para él.

El joven aún se recuerda a si mismo vagando por las calles de Izumo, sin tener realmente un lugar al cual ir, llorando y sollozando de manera angustiada. Algunas personas incluso se dieron el lujo de observarlo a través de las ventanas de sus casas -al parecer, los lamentos de Eiji eran lo suficientemente altos cómo para que la gente se espantara-. Las miradas contenían una mezcla entre morbo, burla y molestia. Eiji se había transformado en una maldita atracción.

La vergonzosa y decrepita escena terminó en cuanto apareció Ibe frente al muchacho y lo rodeo entre sus brazos. Eiji ni siquiera supo como es que el mayor lo había encontrado, simplemente se dejó envolver por este y ser guiado a una humilde posada en la cual Ibe se estaba hospedando, y pasar la noche allí.

Ahora ambos -Eiji y Shunichi- se encontraban sentados en un avión con destino a Nueva York. La tensión entre ambos era bastante pesada, y el menor parecía transformarse cada vez más rápido en un muerto viviente. Una descarriada alma en pena encerrada en un cuerpo que parecía estar pudriéndose.

—Ei-chan...—Comenzó Ibe, intentando suavizar su voz.— ...sé qué todo esto es muy difícil para ti, pero tienes que saber que no estás solo.

—Prácticamente me fui de casa, Ibe-san. Al parecer ya no hay lugar para mi en ningún sitio...

—No digas eso. Puede que tu familia haya sido algo dura. De hecho, la razón por la cual te encontré vagando sin rumbo en la calle es...—El mayor soltó un leve suspiro antes de continuar.—...fui a tu casa a ver cómo estaba todo. Tus padres gritaban histéricos, y tu hermana estaba llorando...me dijeron que simplemente te habías ido.

El corazón de Eiji sufrió una dolorosa punzada al oír aquello. No es que no le importara su familia, ni mucho menos. Al contrario, los amaba con todo su ser, pero no podía hacer cómo si nada hubiera pasado. Los recuerdos de Nueva York, Ash y demás estaban grabados en su mente al rojo vivo y tenía la sensación de que jamás podría dejarlos atrás.

—Lamento muchísimo si mis padres te dijeron algo malo, Ibe-san. Estoy seguro de que te hicieron pasar un mal rato...— Shunichi se removió de manera incomoda en su asiento al oír eso. Su recibimiento en la casa Okumura no fue especialmente bueno.—...y gracias por buscarme. No sabía que hacer, estaba a punto de enloquecer...gracias...

—No debes agradecerme, Ei-chan. Estaré contigo en todo momento, no importa que tan malas se vuelvan las cosas.

Tras esta pequeña charla, Eiji inclinó su cabeza y la dejó descansar sobre el hombro de Ibe. El hombre le producía una sensación de protección enorme, y lo único que podía hacer era dejarse embriagar por esta.

El vuelo transcurrió sin problemas. Unas cuantas turbulencias de vez en cuando, pero nada fuera de lo normal. De repente, el anuncio de volver a abrocharse los cinturones brilló sobre sus cabezas, indicando que pronto sería el aterrizaje.

El estómago de Eiji dio un vuelco. La pesadilla cada vez era más real.

Nota de Autora: ¡Hola a todos!

Muchísimas gracias por leer y/o seguir este fanfic que estoy escribiendo con tanto amor. Espero que lo estén disfrutando enormemente3

Lamento haber tardado tanto con la actualización, en serio;; Prometo que esto no se volverá a repetir porque desde la próxima semana actualizaré todos los viernes. Esto no será problema ya que tengo la historia completamente planeada (Prefacio + 19 capítulos + Epílogo)

También pueden seguir esta historia en paginas como wattpad o AO3 (Búsquenme cómo onoderx) ¡Y no olviden compartir! "¡Amar es compartir!"3

Me despido, muchos cariños a todos.

Miyako: twitter onoderx