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- Capítulo III –

意思決定
(Decisiones)


Dos Horas después del baile.

El viento frio de la intemperie rosaba su rostro, haciendo que un pequeño escalofría le recorriera el cuerpo aun cuando se encontraba totalmente cubierto de pies a cabeza por su traje. La ciudad estaba en calma, las luces de la misma iluminaban el lugar, logrando que el paisaje que se presentaba ante sus ojos fuera como un hermoso árbol de navidad, imaginando por una sola vez como seria la vida de todos sin tantos problemas que a diario enfrentaban, no solo era por los cadentes que emergían noche tras noche también, por como el actual monarca manejaba al reino.

Soltó un largo suspiro de cansancio, sentándose sobre la cornisa de aquel edificio, apreciando su propio aliento por el frio que la noche traía consigo. Aun no podía apartar los recuerdos de la noche anterior, aun cuando había salido fuera de las murallas de Nueva Hasetsu para ir a cazar algunos cadentes y así lograr concentrarse en otra cosa que no fueran en aquellos ojos azules, le había sido imposible sobre todo cuando la voz de su dueño resonaba en su mente como un profundo eco dentro de una inmensa cueva.

- Víctor – le nombro con un tono entre inquieto y feliz.

No podía negar que haberle encontrado después de tantos años le hizo inmensamente feliz, tantas veces había soñado con poder verle, con hablarle y agradecerle por salvar su vida pero, haberle encontrado dentro de las paredes del castillo le llenaba de inquietud ¿Por qué estaba ahí? ¿Acaso era parte de alguna familia noble? ¿Cuántos años tendría? ¿De donde era? ¿Él le habría mantenido en sus pensamientos durante tantos años como él lo hizo? Eran tantas preguntas que, por su nerviosismo no puedo lograr formular puesto que, sus pies lo habían sacado del lugar cuando el pánico le embargo.

- Soy un idiota ¿Por qué Salí corriendo de ese modo? – atrayendo sus piernas hacia su pecho, apoyando su rostro sobre las rodillas.

Alzo su cabeza para poder divisar el rostro ajeno, abriendo sus ojos a su máxima capacidad cuando por fin pudo enfocarlo. Su cara demostraba sorpresa, aquellos ojos eran los mismos que le habían acompañado durante tantos años desde el accidente, su largo cabello seguía siendo tan blanco como la primera nieve que suele caer en invierno, era la misma persona que le había salvado la vida y, por muy extraño que pareciera, le había encontrado sin siquiera buscarle.

-Tu…

- …

Víctor no pudo emitir sonido alguno, la persona que había visto solo una vez en aquel algo congelado, creando música con su cuerpo, desliándose por una pista que no había sido producto por la magia estaba ahí, frente a él, sosteniendo firmemente su mano.

- Yo… - Un tono carmín apareció en sus mejillas.

- Lo .. Lo siento, te ayudo a levantarte – jalando un poco al menor para que pudiera levantarse del suelo, dejando que su mano libre se posara sobre la cadera del mismo.

- Gracias - contesto con una débil sonrisa, Sintiendo como toda la sangre comenzaba a apoderar de su rostro al percatarse del contacto tan intimo que estaban teniendo - Puedes... ¿Puedes soltarme?

- ¿Soltarte? - enarco una ceja ante la pregunta.

- Si - desviándole la mirada.

El albino no comprendió el por qué del nerviosismo del chico, no había hecho nada que lo pusiera en aquel estado, solo le había ofrecido su mano para ayudarle a levantarse del suelo. Su mente estaba repasando cada instante compartido pero nada se le venía a la cabeza.

- Tu mano - susurro.

- ¿Qué? - parpadeo ante lo dicho.

- Tu mano... En mi cadera - dijo finalmente.

- ¿Tu cadera? - pregunto bajando la vista hasta que se dio cuenta de lo que hablaba el azabache - Lo lamento.

Yuri aprovecho que el mayor le había soltado para alejarse unos cuantos pasos de él, sus corazón se encontraba palpitando de forma acelerada, el suave tacto del de ojos azules le había provocado una sensación que nunca en su vida había sentido, el solo mirarle hacia que su mente se perdiera y no lograse pensar en otra cosa que en la figura que tenía enfrente.

- Disculpa, creo que te asuste.. No fue mi intención - intento acercarse hacia el azabache.

- No... No te preocupes - dando un paso atrás cuando el mayor avanzaba de él.

- ¿Por qué huyes? - pregunto sinceramente.

- Yo... No - mirando de un lugar a otro tratando de encontrar una respuesta coherente - "Aun no logro tranquilizarme" - pensó.

Víctor observaba la frágil figura del menor, por alguna razón aquel chico era la misma persona que había visto en aquel lago de eso no tenía la menor duda pero, no era lo que había esperado, no se trataba de decepción como tal, era algo más profundo, cuando le diviso patinando en aquella pista improvisada por el invierno, observo a un chico ágil, fuerte, alguien que emanaba una fuerza tal que en su vida había visto, la música que creaba con cada movimiento lo atraía de forma descontrolada pero... Al verlo finalmente había descubierto que era un chico simple, sencillo con una fuerza que al parecer ni el mismo se percataba que tenía y solo el hielo lo hacía salir a la luz... Le encantaba aquello.

- Escucha...

Trato de hablar pero ¿que podía decirle sin que este se alejara por el miedo de tenerle en frente? notaba que el joven era tímido, demasiado al parecer y ver aquellas mejillas sonrojadas le hizo pensar que era la vista más dulce que había visto en su vida. Opto por preguntarle lo que creyó lo más factible en aquel momento.

- Puedo preguntarte tú...

- ¡Víctor! - una tercera voz proviniéndote del exterior del lugar le hizo voltear la cabeza - ¡Debemos volver a la fiesta!

- Noel - susurro con frustración por la interrupción.

- Yo... Lo siento debo irme - Aprovechando la distracción del mayor para salir de la pista.

- ¿Qué? Espera...

- Debo retirarme, fue un gusto conocerle... - recogiendo su capa - Nos... Nos vemos.

Yuri comenzó a correr, subiendo la escalinata por la cual había entrado al lugar mientras la atenta mirada del albino lo seguía.

- Al menos ya se cual es su nombre - dibujando una suave sonrisa en su rostro - Víctor - sonrojándose al decir su nombre.

- Pensé que ya te habías marchado.

Giro levemente su rostro para divisar al dueño de aquella voz, encontrándose con Chris quien, apoyado sobre el marco de la puerta, lo observaba con una ligera sonrisa mientras un cigarro era sostenido con su mano derecha.

- Tenia cosas en las que pensar - aclaro levantándose de la cornisa.

- ¿Y en que pensaba el gran Shade?

- En que espero que hallas transferido lo acordado - riéndose.

- Por supuesto que lo hice - afirmo, sacando del bolsillo de su pantalón un sobre amarillo - un trato es un trato - lanzándolo para que lo atrapara.

- Lo sé.

Todo mundo que tuviera conexión con el bajo mundo y el comercio negro conocía a Christophe Giacometti, reconocido contrabandista de Nueva Hasetsu mientras que, por el otro lado de la moneda era un gran empresario con una línea de ropa propia comercializada en ambos reinos y famoso modelo, cuya trayectoria había hecho que toda mujer en el globo suspirara por él.

Desde su aparición en los medios como modelo así como contrabandista en el mercado negro, varias teorías sobre su historia se habían creado, muchas interrogantes que el mismo Chris se había negado a contestar desviando el tema con alguna broma o cambio de tema fugaz, ¿donde nació?, ¿Dónde creció?, ¿por qué había llegado a nueva Hasetsu específicamente cuando nueva crisis era una tierra con mayor recursos tecnológicos – aun cuando el rey actual había hecho grandes progresos por volver el reino en una arquitectura parecida a su tierra natal- y armamento? pero, la pregunta a la que deseaban Chris respondiera era ¿Por qué tenía un tatuaje en forma de rayo metálico en su espalda? Sobre todo cuando este solo lo poseía la antigua guarda guerrera del rey Katsuki.

Algunos incluso especulaban que Chris era aquel convicto que logro escapar de la prisión submarina y que, tras la persecución dieron por muerto pero, cuando el tema salía a la luz frente al mismo este solo se reía, dejando a más de uno con las insatisfacción de una respetuosa que lo afirmara o lo negara. Para Yuri solo era un contrabandista con el cual hacia tratos y, para su sorpresa, había entablado una extraña amistad… Salvo cuando Chris se pasaba de amigable con él.

- Transferí el dinero a la cuenta que me entregaste, lo que me hace preguntar ¿para qué quieres tanto dinero? dudo que sea para aumentar una fortuna para una larga vida sin trabajar de ser así, hace mucho que te habrías retirado.

Soltó una ligera risa al escuchar las palabras del rubio, ciertamente muchos ladrones conocidos o no, lo hacían con el fin de amasar una gran fortuna que le sirviera de salvavidas por el resto de sus vidas. El no era esa clase de persona, el dinero que ganaba al vender las piezas así como la esencia encapsulada de los cadentes era utilizado para otros fines menos codiciosos.

- Ese es asunto mío Giacometti – mostrándole el sobre.

- No me digas que finalmente encontraste a tu media naranja – acercándose a paso lento, caminado con aquel andar que hacia suspirar a cualquiera – Así que finalmente me dejaras por otro, y pensar que llegue a imaginarnos con nuestro nietos, en la playa, arrugados como una pasa – deslizando su mano libre sobre la retaguardia del menor quien, al sentir aquel roce se estremeció por el nerviosismo.

- ¡Chris!

- Solo bromeaba –llevando su mano hacia el hombro izquierdo del azabache para atraerlo – Debes tener cuidado – dijo acercando su rostro al del enmascarado – La guarda últimamente es más constante con sus rondas, desde aquel incidente con aquella explosión todo mundo te busca.

- Lo sé, creo que me volví prioridad del reino.

- Lo eres, todo mundo quiere atraparte y saber quien se esconde debajo de esa mascara.

- Me temo que eso nunca lo sabrán.

- Eso no puedes asegurarlo – afirmo – se cauteloso con cada paso que das Shade, no puedes confiar por completo en alguien, mucho menos ahora que tu cabeza tiene un precio – retirando su brazo - Y uno muy alto si me lo permites decir – llevando el cigarro hacia su boca.

- ¿Tampoco en ti?

- Sobre todo en mi – guiñándole un ojo – recuerda que soy un contrabandista los buenos tratos son mi prioridad – dándose la vuelta para alejarse del ladrón.

- ¿Y por qué no me has entregado? Por lo que se la recompensa por mi captura es muy alta.

- ¿Por qué lo haría? –Pregunto – Eres mi mejor cliente, si tú desapareces mi cargamento de viales con esencia de cadentes y partes mecánicas descendería drásticamente no es muy conveniente para mis negocios, además…

- ¿Además?

- Todo depende de ti – murmuro más para sí mismo.

- ¿Chris?

- Nada… Si tú desapareces esta ciudad se irá a pique… Quiero que el negocio y las cosas marchen como están al menos durante unos años más.

-…

- Buenas noches Shade –apretando el botón para que el ascensor subiera – Cuídate.

- Lo mismo digo.

El rubio asintió entrando al ascensor una vez las puertas se abrieron, observando fijamente al joven ladrón quien no aparto la vista hasta que la figura del contrabandista desapareció cuando las puertas se cerraron. Una vez más, dirigió su vista hacia la enorme ciudad, pensando en las miles de cosas que tenia por hacer cuando la mañana arribara.

- Debo darme prisa.

Y salto al vacío.


Tres Horas después del baile.

Desde la pequeña ventana de la gran biblioteca, se podían apreciar como los invitados de la reina Anora abandonaban el palacio tras aquella fiesta tan agradable y placentera. La fiesta había concluido con la despedida del rey quien les dirigió una sutil sonrisa, siendo seguido por su esposa e hijastro con dirección a sus aposentos. Po su parte, Georgi simplemente había acudido por formalidad, regresando a la biblioteca para continuar su lectura cuando las formalidades y presentaciones propias de la gala habían concluido nada más iniciar la música.

Ciertamente, le agradaban las fiestas, los colores, la música y las bellas flores que adornaban los salones ya que eran una imagen que apreciaba sin lugar a dudas pero, desde que su hermosa prometida lo había dejado para fugarse con un empresario de nueva crisis que conoció tras presentar en un evento de ballet sobre hielo, su ánimo por festejar alguna ocasión había decaído, sobre todo cuanto aquello que el observaba le recordaba a su amada Anya.

Ligeras lagrimas descendían por sus mejillas, la historia que estaba leyendo contenía un trágico final pero un bello desarrollo en cuanto a los enmarados de dicha trama, un suave suspiro escapo de sus labios cuando cerró el libro al finalizarlo, imaginándose de forma fugaz, que aquellos trágicos amantes eran su amada Anya y el mismo, cuyo amor era tan fuerte que aun tras la separación volverían a encontrarse después de la muerte.

- Oh, mi amada Anya yo se que volveremos a estar juntos.

El sonido de las enormes puertas de la biblioteca al abrirse rompió toda mágica creada por su mente. Soltó una maldición por lo bajo mientras se giraba sobre su asiento con un gesto de pocos amigos en su rostro. Rodo los ojos al percatarse que quien había entrado de aquella forma tan ruidosa era su primo, quien mantenía fuertemente del brazo a un desconcertado Noel. Observo como el ojiazul jalaba a su mejor amigo mientras caminaba hacia el lugar donde se encontraba sentado, percatándose de la tonta sonrisa que se mantenía tan firme en su rostro que pensó por un minuto que la locura finalmente se había hecho presente en la mente de su familiar.

- ¿Por qué sonríes de ese modo? - pregunto una vez su primo llego a su lado y se dejo caer junto a Noel en el sofá frente suyo.

- Lo mismo me pregunto - el azabache le miro de reojo con intriga por aquella inusual felicidad en su protegido.

- Esta noche me ha pasado algo increíble - dijo sin borrar la sonrisa en su rostro.

Ambos varones se dirigieron miradas de confusión al escuchar las palabras del príncipe.

- ¿Y eso sería? - hablo Georgi con curiosidad.

- ¿Tanto te agrado la idea de casarte con la joven Irina? - bromeo Noel.

- Espera... ¿Casarse? - Georgi enarco una ceja dirigiéndole una mirada de confusión a Noel.

- El rey anuncio públicamente el compromiso del príncipe y la joven Irina, hija de su mano derecha en nueva crisis.

- Vaya, no sabía que planeabas casarte con ella Víctor, felicidades por el compromiso - le felicito su primo.

- Nada de felicidades - borrando brevemente la sonrisa en su rostro al recordar dicho acontecimiento - Eso es algo que mi padre planeo y consintió sin mi permiso.

- Deberías agradecerle que te comprometiera con una hermosa joven que además de bella es bastante inteligente y educada - apoyándose sobre el respaldo del sofá.

- Noel - le llamo - ¿podríamos dejar de lado la obvia manipulación que mi padre quiere mantener sobre mi persona y hablamos de lo que realmente mi interesa?

- Por lo que noto tu compromiso es algo que no te agrado.

- ¿Apenas te has dado cuenta? - pregunto con ironía - has fallado miserablemente como mi guardaespaldas.

-...

- De acuerdo - dijo Georgi al ver la obvia molestia de su primo - ¿De qué querías hablar? - pregunta que hizo sonreír al albino.

- Noel tenía razón...

- ¿Sobre qué? - el nombrado alzo una ceja.

- Encontré a la persona que conocí hace dos años en el lago.

- ¿Qué? - preguntaron al unisonó.

- Lo que escucharon, esta noche sin siquiera buscarle, encontré a ese chico.

- ¿En donde exactamente? - Georgi se acomodo mejor sobre el sofá.

- Estaba patinando en la pista de hielo y...

- Espera... ¿La pista de hielo? ese lugar está prohibido para cualquiera que no seas tú Víctor - levanto levemente la voz al darse cuenta que alguien había infringido al seguridad de palacio - ¿qué tal si era un ladrón o peor aún, un asesino?

- Noel, estas exagerando relájate - rodo los ojos al notar la alarma en su mejor amigo.

- No exagero, mi deber es...

- Cuidarme y evitar que cometa alguna tontería que manche el nombre de mi familia - imito al azabache.

- No es gracioso.

- No estoy bromeando - aclaro - simplemente exageras ¿quien en su sano juicio entraría a robar al rey Nikiforov? o, en el peor de lo casos ¿entraría con la firme intención de matar a su hijo cuando el final que tendría sería mucho peor que la muerte?

- Aun así Víctor...

- Estoy bien, no me paso nada Noel, tranquilízate, si sigues arrugando la cara te saldrá arrugas y llegaras a viejo antes de tiempo.

- Soy mayor que tú es obvio que llegare a esa etapa mucho antes.

- Solo por tres años.

- Aun así Víctor.

- En fin, retomando lo que nos importa.

- Lo que a ti te importa - aclaro Noel.

- Como decía - mirándole de reojo - Ese chico era tal y como lo recordaba aunque ahora que lo vi en persona me di cuenta que mis recuerdos no le hicieron justicia, es incluso más atractivo de lo que imagine.

- Parece que mi primo volvió a ser flechado por la misma persona - aseguro Georgi quien solo reía ligeramente ante los comentarios de ambos varones.

- Algo que es inaceptable si me permiten decirlo - contesto Noel arrugando el ceño.

- ¿Lo dices por lo de la boda?

- No solo es por la boda - mostrando su actual frustración - es por lo que eso representa, el es el futuro rey, debe seguir ordenes, reglas especificas, un perfil de comportamiento apto para las audiencias además de casarse con alguien de origen noble ese chico...

- Puede que sea un simple plebeyo como temimos ¿es lo que quieres decir? - termino la oración Georgi.

- Puede ser - contesto - además, que entrara sin permiso a un área restringida no me da un buen panorama de su forma de ser.

- Se perdió - hablo el albino mirando con irritación ambos - al parecer se perdió en el castillo y llego ahí sin saber que era un área restringida.

- No lo defiendas Víctor, aun así debió...

- Noel ¿qué más da?

- Tu falta de prudencia siempre me sorprende Víctor, ¿pero por que lo hago? siempre has sido alguien despreocupado con tu alrededor y las consecuencias que estas conllevan.

- Mas bien, hago lo que creo conveniente para mí e ignoro lo que no me interesa - sonriéndole de medio lado.

El de cabellos oscuros simplemente rodo los ojos por el comentario, soltando un largo suspiro de cansancio.

- Al menos la pregunta de si era real o producto de tu imaginación ya quedo resuelta - hablo Georgi rompiendo la tensión que se percibía en el ambiente.

- Si, al menos ya podrán creerme que si fue real.

- Esta bien, acepto que nos equivocamos -levantando sus manos en señal de rendición - al menos preguntaste su nombre ¿no es así?

-... - simplemente desvió la mirada ante la pregunta.

- ¿No lo hiciste?

- Lo iba hacer pero...

- ¿Pero? ¿Qué te impidió que le preguntases su nombre? - cruzándose de brazos.

- Noel.

- ¿Yo que tengo que ver? - regresando a ver al príncipe.

- Tu ruidosa voz llamándome rompió el momento - aseguro - hecho que aprovecho para salir corriendo.

- Ahora el culpable soy yo - negando con su cabeza.

-¿Por que salió corriendo?

- Al parecer lo asuste - mordiéndose el labio inferior.

- Debió espantarse con tu fea cara ¿no crees? - bromeo Noel.

- Mas bien se espanto con la voz tan espantosa de quien me buscaba, quizás pensó que era un monstruo o peor, un cadente viviente como mascota en el palacio - rebatió mirándole de reojo.

- Todo se parece a su dueño ¿no lo sabías? – acercando su rostro con el ceño fruncido.

- Si fuera así tendrías mi belleza ¿no crees? – acercándose de igual manera al de cabello oscuro pero su rostro solo demostraba una ligera sonrisa.

- Mas bien ambas cosas lo asustaron la fea voz de Noel y la horrenda cara de Víctor – aseguro Georgi soltando una pequeña risa.

- Mi cara no es horrenda – llevando sus manos hasta su rostro.

- Mi voz no es horrible – contesto Noel.

- ¡Tú tienes la culpa! - dijeron al unisonó.

- Ustedes dos no tiene remedio – soltó un ligero suspiro – ambos son tal para cual, con razón se llevan tan bien - susurro Georgi – en fin, entonces… Conociste finalmente a ese chico que te cautivo hace dos años pero no pudiste preguntarle su nombre.

Víctor asintió bajando sus manos.

- ¿Y qué vas a hacer? Porque estoy completamente seguro que querrás buscarlo – observando con resignación a su primo.

- Por supuesto que lo buscare, ahora que estoy completamente seguro que vive en el reino me será más fácil encontrarle.

- ¿No creerás que permitiré semejante buscada sin sentido?

- Noel - volteando a ver a su mejor amigo – sabes muy bien que solo tienes dos opciones, apoyarme sin algún tipo de queja hasta que logre dar con él o, tratar de detenerme aun a sabiendas que me escapare de palacio mientras tú recibes la fuerte reprimenda de mi padre por perderme de vista – encogiéndose de hombros.

- Eres imposible.

- Decidido, a partir de mañana comenzamos la búsqueda – dedicándoles una amplia sonrisa por la emoción que sentía.

- Te deseo suerte Noel, la necesitaras.

- Que la diosa me ampare con semejante tarea – resoplo.

- Oh, Vamos – pasando su brazos derecho por los hombros de su compañero – es solo una búsqueda dentro del reino ¿Qué tan difícil puede ser encontrar a alguien?

El de cabello oscuro abrió su boca para responder más, su voz nunca apareció puesto que el sonido de las puertas de la biblioteca al abrirse captaron su atención. Dos guardias de la escolta del rey entraron a paso raudo hasta llegar hacia donde los tres estaban sentados. Se detuvieron a la vez, siendo uno de ellos quien dio un paso al frente mientras mantenía sus brazos cruzados detrás de su espalda.

- Príncipe Víctor – le llamo.

- ¿Si? – mirando con confusión a Noel.

- El rey solicita su presencia en la sala del trono, es de suma importancia que acuda sin retraso alguno.

- Son más de las diez de la noche estaba por ir a descansar, lo que necesite mi padre ¿no puede esperar a que amanezca?

- Me temo que eso no es de mi conocimiento, su majestad ordeno que lo escoltáramos hacia la sala del trono.

- No puedo creerlo – dijo con cansancio.

- ¿Hiciste algo que molestara al rey? – pregunto Noel en un débil susurro.

- El siempre está molesto conmigo, me sorprendería que no lo estuviera por el simple hecho de que respire – cruzándose de brazos.

- Lo mejor es que acudas al rey no le gusta los retrasos.

- A él no le gusta nada.

Se levanto con desgano del mullido sofá, siendo observado por todas las miradas en la biblioteca. Tomo un largo suspiro, tratando de tranquilizar sus propias emociones producto de la constante frustración a la que su padre le sometía. Asintió indicándoles a los guardas que lo guiaran hacia la sala donde lo esperaba su padre, ambos guardas giraron sobre sus pies para comenzar a caminar a paso lento hacia las puertas de la biblioteca. Víctor los siguió solo unos pasos antes de detenerse y girarse sobre sus pies para fijar su vista sobre la figura de su mejor amigo.

- Noel – le llamo.

- De acuerdo – levantándose de su asiento – Joven Georgi.

- Ve con mi primo, si lo dejamos solo con el rey es capaz que lo envíen a una isla desierta por desacato a la corte.

- Lo mejor sería evitar ese escenario.

- Eso creo –se levanto de su asiento, tomando el libro que había dejado sobre la mesa de al lado – por mi parte subiré a mis aposentos, mañana tengo un itinerario algo complejo y la reina Anora le gusta iniciar todo desde la primera hora – encaminándose hacia la salida donde Víctor aguardaba.

- Debe ser difícil ser su asistente – girándose sobre sus pies para seguir sus pasos.

- No lo es tanto, todo es cuestión de seguir el itinerario al pie de la letra y todo saldrá como debe.

- Me gustaría que el príncipe pensara de esa manera.

- Soñar no cuesta nada mi estimado Noel.

Noel solo rodo los ojos por el comentario que, aunque deseara poder negarlo, debía reconocer que Georgi tenía razón.

- Es hora de irnos – dijo Víctor una vez ambos varones estuvieron a su lado.

- Suerte con tu audiencia querido primo espero seguir viéndote en la mañana eso, si mi tío no te mando al polo norte – palmeando ligeramente su hombro antes de pasar por su lado.

- ¡Esta vez no hice nada! – exclamo.

- Eso díselo al rey – contesto Georgi, quien se alejo por el pasillo contrario y perderse por completo de la vista de todos.

- Tú si me crees ¿verdad? – girando el rostro para encarar al azabache.

- Su palabra ha ido perdiendo valor con el tiempo su majestad – aseguro Noel pasando por su lado.

- ¿Incluso tu dudas de mi? ¿Dónde quedo eso de ser mejores amigos hasta el final? – siguiéndole por el pasillo, mientras los guardas caminaban a unos cuantos pasos más alejados de ambos.

- Soy tu mejor amigo, guardaespaldas y consejero real por si no lo recuerdas –metiendo sus manos dentro de su ropaje – pero eso no significa que deba mentir y creer cada una de las cosas que digas.

- ¿Ha?

- Desde que éramos niños siempre te has metido en problemas, donde sea que ibas un disturbio se presentaba.

- No es verdad.

- ¿No? – Mirándole de reojo - ¿ya olvidaste la fiesta de primavera en nueva crisis hace tres años?

- No paso nada grave – aseguro.

- Te embriagaste hasta el punto de estar completamente borracho – dando la vuelta en un pasillo a la izquierda.

- Cualquiera se emborracha.

- Te desnudaste.

- Eso fue…

- En la fiesta de la hija de uno de los socios del rey – afirmo con vergüenza.

- Todo tiene una explicación – riendo con nerviosismo.

- ¿Y el espectáculo que montaste en el balneario de la ciudad de Artai hace cinco años?

- ¿Artai?

- Si, te pusiste a decirme que debía ser mas "flexible" – enfatizando con sus dedos – a la hora de moverme o usar mi destreza en combate.

- Eso no tenía nada de malo.

- Me usaste como muñeco, levantando mi brazo y pierna sin siquiera avisarme.

- Era por tu bien.

- ¡Desnudos! – Exclamo con un ligero rubor en su rostro – Todo enfrente de las demás personas, la vergüenza que pase no puedes imaginártela.

- Oh, vamos fue divertido.

- No tienes sentido del recato ni la prudencia.

El de ojos azules solo atino a reír nerviosamente, si las miradas pudiesen matar estaba seguro que Noel ya hubiese planeado su funeral. Continuaron caminando por el extenso pasillo sin emitir sonido alguno, el silencio se había instalado en el ambiente, algo que al joven príncipe no le era de su agrado. Solo cuando divisaron las enormes puertas de la sala del trono se detuvieron, uno de los guardas se giro para dirigir su vista hacia el príncipe.

- Espere aquí su alteza anunciare su llegada.

Víctor asintió observando como el guarda entraba en la sala.

- ¿Seguro que no hiciste nada? – susurro Noel.

- Te lo repito, esta vez no hice nada.

No pasaron más de cinco minutos cuando el guarda salió por la puerta para indicarle a Víctor que podía entrar. Tras dirigirle una mirada a su compañero emprendió el camino hacia la sala, seguido de cerca por su mejor amigo. La sala del trono estaba completamente iluminada por los enormes cristales de energía que se encontraban flotando en el aire, su padre se encontraba en su trono, imponente como era de costumbre, esperando a que se acercara.

- Aquí vamos – se dijo así mismo avanzando por el pasillo.

Las puertas del lugar resonaron con fuerza al cerrarse tras él, sus pasos al igual que los de su compañero se escucharon por el lugar, solo perdiendo el sonido cuando se detuvieron a pocos metros del rey. Ver el ceño fruncido de su padre no le sorprendió en absoluto, estaba acostumbrado a verle molesto por todo tipo de situaciones, las cuales no siempre eran por su causa como muchos afirmaban. Lo que más le sorprendió fue ver a su pequeño hermanastro a lado de su actual maestro.

- Yurio –le llamo - ¿Qué haces aquí tan tarde?

- Yuri – contesto con molestia – no me llames con ese absurdo nombre.

- Pero si Yurio es un excelente apodo.

- Yo no necesito ningún apodo - dedicándole una mirada de fastidio.

- Deberías agradecerme que te haya escogido un apodo como eso, así nadie te confunde con un muerto además - sonriéndole ligeramente - a todos les gusta – levantando sus brazos mientras se encogía de hombros.

- Habla solo por ti, No todos tenemos el cerebro del tamaño de una nuez como para gustar de ese estúpido apodo – sentencio con molestia.

- ¿Qué dijiste? – frunció el seño sin dejar de sonreír.

- Lo que oíste maldito viejo, no todos compartimos tu cerebro de… ¡Auch! – Soltó un quejido de dolor, llevándose una de sus manos hacia su cabeza para frotarla ligeramente antes de girar su rostro y encontrarse con la fría mirada de su maestro – Siento mi comportamiento, no volverá a suceder.

- Príncipe debería comportarse – le reprendió Noel – usted es el mayor de los dos por lo cual representar la madurez de su edad es primordial.

- El comenzó – contesto cruzándose de brazos.

- Esa no es excusa.

- Terminaron.

La voz grave e imponente del rey Demian hizo callar cualquier sonido en el lugar, sus ojos azules se pasearon por las siluetas de los presentes, el ambiente del lugar se torno pesado por el simple hecho de haberse dejado escuchar haciendo que todos en la sala bajaran ligeramente sus cabezas ante el obvio reclamo del monarca.

- Lo lamentamos Majestad - la voz de Noel fue la primera en romper el silencio.

- Me disculpo su alteza - secundo el maestro de Yurio.

- ... - No emitió sonido alguno simplemente levanto su mano en un ademan, como indicando que no tenía importancia lo sucedido aun cuando su rostro demostraba lo contrario.

- Padre - le llamo Víctor - ¿Puedo saber el por qué solicitaste mi presencia?

- Necesito saber el informe del comportamiento de mis hijos.

- Pudo haber esperado en la mañana ¿no crees?

- Príncipe - Noel le dedico una mirada de advertencia.

- El día de mañana partiré a nueva Crisis por unos días, debo atender personalmente asuntos de vital importancia respecto al nuevo armamento que la familia Leroy a estado elaborando en estos últimos meses para combatir la amenaza de los cadentes - observando el rostro de su hijo - lo sabrías si te dignaras a parecer a la reuniones del consejo cada mañana.

- Mi presencia no es necesaria.

- Eres el príncipe debes aprender a manejar tu reino, no solo es nueva Hasetsu también debes imponer orden en nueva Crisis.

- Padre... - Callo al ver como padre levantaba su mano para que no continuara.

- Hablare contigo respecto a eso cuando vuelva -sentencio - La razón de por qué los convoque es mi partida, deben encargarse del reino mientras estoy fuera, no pasare por alto ninguna transgresión o error por parte de ambos ¿entendieron?

- ¡Si, padre! - contestaron al unisonó.

- Víctor, eres el mayor deberás hacerte cargo de las reuniones del consejo, las finanzas así como la revisión de los tratados de comercio que se están planeando con otros países - el albino asintió con frustración - Yuri - el nombrado alzo el rostro - confió en ti para llevar a cabo las rondas de los guardias y los cazadores nocturnos así mismo llevar el control de cada pedido de auxilio en alguna zona del reino así mismo apoyes a tu maestro con el entrenamiento de los nuevos reclutas - El pequeño rubio asintió con firmeza - esas serán sus tareas durante mi ausencia, mas les vale no defraudarme ¿alguna objeción?

- ¡No, Padre! - contestaron ambos.

- Muy bien, en ese caso pueden retirarse - ordeno levantándose del trono para comenzar a bajar la escalinata.

- Padre - le llamo Yuri - al verle pasar por su lado.

- ¿Que sucede? - contesto deteniéndose.

- ¿Podría salir solo un par de horas fuera de palacio el día de mañana?

- ¿Quieres salir a pasear?

- Solo... Solo quiero distraerme un poco - mirándole fijamente.

- ... - El rey observo el rostro de su hijastro antes de dirigir su vista hacia su maestro - Maestro Caius - el nombrado le regreso la mirada - ¿Puede darme un reporte del avance y comportamiento de mi hijo?

- El joven Yuri ha hecho enormes progresos, esta semana fue capaz de sintetizar dos elementos en un solo vial para su futura utilización así mismo, logro derrotar a seis hombres de la guarda durante el entrenamiento cuerpo a cuerpo y a dominado exitosamente el uso del arco majestad - colocando su mano sobre el hombro de su pupilo.

- Me alegro escuchar eso - sonriendo ligeramente - en vista de tus progresos tienes mi permiso para salir de palacio, siempre y cuando un guarda te acompañe - llevando su mano hacia la cabeza del menor para acariciarle levemente.

- Gracias Padre - cerrando sus ojos ante la inusual caricia.

- Muy bien - alejando su mano - ¿algo que quieras decir? - pregunto mirando de reojo a su hijo mayor.

- Nada por el momento padre.

- Te recuerdo que Lady Irina estará con nosotros unos días para conocer el reino, mas te vale dedicarle el tiempo que como tu prometida requiere.

- Eso no...

- Es todo, los veré mañana durante el desayuno antes de partir- retomando su camino.

Tanto Víctor como Yuri observaban como su padre avanzaba por el pasillo de la sala, sin siquiera regresar a verles, hasta que las enormes puertas del lugar se abrieron, abandonando por completo el lugar y perderse de la vista de todos.

- Genial, mas tareas incluso tendré que verle las caras a esos viejos del consejo ¿nunca podre tener un día sin que me dé una orden? - se quejo el albino.

- Mejor acepta que no puedes con el paquete por lo viejo que estas.

- ¿A quién llamaste viejo? - girándose para ver el rostro de su hermanastro.

- ¿Acaso vez a otro viejo por aquí? ese cabello blanco que te cargas es producto de la vejez temprana ¿no te lo habían dicho? - colocando sus manos en jarras.

- Eres un...

- Príncipe - le llamo Noel.

- Por si no te has dado cuenta el comenzó - señalándole.

- Esa no es excusa para seguir con la discusión.

- ... - Se cruzo de brazos haciendo una mueca en su rostro.

- Lamento la mala educación de mi pupilo Príncipe Víctor, veré que vuelvan a corregirlo en clase de modales - apretando un poco el hombro del menor quien emitió un leve quejido.

- No se preocupe Maestro Caius - el azabache hablo - también le ofrezco disculpas por el príncipe.

Una suave sonrisa apareció en el rostro del hombre mayor haciendo que pequeñas arrugas aparecieran bajo sus ojos, aquellas líneas en su expresión le recordaron a Víctor las muchas experiencias que este poseía. Caius era un hombre de no más de cuarenta años, había servido desde su juventud a su familia desde que estaban en Nueva Crisis, su cabello casi blanco por el paso del tiempo así como sus ojos color chocolate ahora algo apagados por la tensión que su enseñanza representaba, le recordaban lo mucho que había aprendido bajo su tutela.

Desde que tenía uso de razón el viejo maestro siempre había pertenecido a la casa Nikiforov, siendo quien enseñase no solo a la familia real sino, también, a los futuros guardas el arte del combate cuerpo a cuerpo así como el uso de armas, algo que difería de los cazadores nocturnos, quienes aprendían todo en el instituto Lucis. Ante los ojos de Víctor y la mayoría del mundo, Caius Ballad era uno de los guerreros más fuertes dentro de las filas del ejército.

- Si nos disculpan es momento que el joven Yuri regrese a sus aposentos - palmeando el hombro de su pupilo - Príncipe Víctor, Joven Noel, que pasen buena noche - girándose sobre sus pies para comenzar a bajar la escalinata.

Ambos observaron como el viejo maestro bajaba poco a poco los escalones de la gran escalinata que guiaba al trono. Víctor contemplaba la ancha y amplia espalda del mismo, recordando como cuando niño, Caius lo llevaba sobre sus hombros después de un largo entrenamiento cuando solo tenía seis años, era increíble pensar que aquel hombre lo consideraba mas como una figura paterna que su verdadero padre. Tan ensimismado estaba dentro de sus pensamientos que no diviso cuando su hermanastro se acerco tras él, tampoco previno el fuerte golpe que le sobrevino en su espalda gracias a la patada que el rubio le había propinado. Una vena comenzó a palpitar en su cien tras aquel atrevimiento.

- …

Yurio paso por su lado caminando con calma, como si lo ocurrido segundos atrás no hubiese sucedido. La fría mirada del mayor lo seguía conforme este bajaba los escalones, colocando una mirada de confusión en su rostro cuando el rubio se giro ligeramente sobre sus pies cuando bajo por completo la escalinata, solo para colocar su índice sobre la zona inferior del ojo, estirarla ligeramente mientras dejaba a la vista su lengua, en un acto que para el albino era un evidente insulto.

- Este mocoso – susurro.

Yurio simplemente sonrió con altivez por lo hecho, como si se tratara de una meta cumplida para su persona. Se giro nuevamente sobre sus pies para seguir su camino hacia las enormes puertas donde su maestro le esperaba.

- Vaya, no esperaba que hiciera eso – aclaro Noel con una ligera sonrisa.

- ¿Y decías que debo demostrar madurez?

- El tiene diez años – mirándole de reojo – tu vas a cumplir veinticuatro, es una enorme diferencia de edad.

- Eso no lo excusa de su conducta – sentencio el ojiazul bajando las escaleras.

No tardaron mucho en llegar a las puertas del salón y salir por ellas, donde el albino pudo divisar a lo lejos del pasillo como su hermanastro se perdía por completo a lado del maestro Caius. Momentos como aquellos solía pensar ¿Cómo era posible que aquel pequeño niño de tres años que había conocido durante una cena en nueva crisis, había crecido para volverse alguien tan arisco como lo era actualmente? Quizás convivir con su padre tenía ese efecto en las demás personas, él era el vivo ejemplo de ello. Cuando escucho el sonido de las puertas cerrarse tras él, decidió comenzar a emprender de nuevo el camino hacia su alcoba.

- Noel – le llamo.

- ¿Dime?

- ¿Aun está en pie esa oferta de beber esta noche? Creo que me vendría bien olvidar un poco los problemas.

- Mientras no te emborraches y te desnudes frente a mí, creo que aceptare – sonriéndole.

- Muy gracioso.


El pequeño rubio caminaba en silencio a lado de su maestro, observando por los enormes ventanales del pasillo que transitaban como la ciudad se encontraba iluminada por lo enormes faros que le protegían de la oscuridad tras sus murallas. El silencio que reinaba en el lugar era algo a lo que estaba acostumbrado, la vida alegre y llena de color que su verdadero padre le regalaba, al menos de lo poco que aun recordaba de él, se había perdido hace ocho años, cuando este había perecido en un lamentable accidente dentro de las instalaciones del laboratorio en nueva crisis.

- Príncipe Yuri

La voz grave de su maestro le hizo regresar a la realidad, girando su cabeza para mirar el rostro del mayor.

- ¿Dígame Maestro Caius?

- Se la razón del por qué desea salir.

El de ojos verdes desvió la mirada ante la declaración del hombre mayor. Caius regreso a verle de reojo, percatándose cada cambio en el rostro de su pupilo. Observo como la mandíbula del más joven se tensaba, producto de su actual frustración. Cerro sus ojos por unos segundos, para instantes después soltar el aire que había contenido para decir lo que pasaba por su mente.

- Comprendo la razón de ello joven príncipe pero – el rubio se tenso – debe tener cuidado, un paso en falso y descubrirán lo que trata de hacer.

- ¿No me descubrirás ante el rey? – deteniéndose de golpe.

- ¿Tengo motivos para ello? – contesto deteniéndose solo unos pasos más adelante.

- Para él, algo como esto es alta traición, aquellos que no sigan sus reglas son…

- Obedezco las ordenes de la corte por que así lo manda mi rey pero… - captando la atención del menor – mi código como guerrero me impide seguir aquellas que pongan en riesgo vidas inocentes, si con esto podemos cambiar el rumbo de las cosas, quizás vale la pena el riesgo – sonriéndole ligeramente.

- Maestro Caius.

- Solo tenga cuidado mi joven príncipe… Además, estoy seguro que te sorprenderás ver quién está detrás de todo por lo que has estado entrenando tan arduamente.

El pequeño simplemente atino a sonreír a las palabras dichas de su maestro.


La alarma se encontraba sonando por toda la habitación, el cuerpo sobre el colchón se encontraba totalmente inmóvil como si dicho sonido no lograra entrar en su subconsciente para despertarlo. La puerta rechino al ser abierta, dejando pasar a quien hubiese tomado la decisión de pasar sin ser invitado, camino por el lugar hasta detenerse frente a la cama, contemplando el cuerpo inmóvil solo unos segundos. Alargo su mano izquierda hasta el lugar de donde provenía la alarma para apagarla y, cuando el sonido se apago, se movió con rapidez hacia la ventana, corriendo las cortinas, para que la luz del sol entrara en el lugar.

Yuuri se removió sobre las sabanas cuando los rayos del sol golpearon su rostro, arrugo el ceño ante el hecho, tomando la almohada debajo de su cabeza para ponerla sobre ella e impedir que el sol siguiera molestándole. El sonido de alguien resoplando capto su atención pero aun así no se movió de su lugar hasta que, las manos de dicha persona quitaron las sabanas que le cubrían así como la almohada. Con pesar se reincorporo, tallándose los ojos por la inusual molestia, encontrándose con el rostro molesto de su hermana mayor una vez pudo enfocar su entorno.

- ¿No podías dejarme dormir un poco más?- moviéndose con lentitud hasta quedar sentado sobre la orilla del colchón.

- ¿Dónde te metiste a noche? Te deje unos minutos lado de Phichit y desapareces sin decirle nada a nadie.

- ¿No podemos halar sin que me sermonees tan temprano? – alargando su mano hasta tomar sus lentes y ponérselos.

- Yuuri, es enserio ¿Dónde demonios te metiste? ¿Por qué saliste corriendo?

- Mary por favor, baja tu tono de voz puedo escucharte perfectamente – tratando de no encarar a la mayor - ¿y cómo sabes que Salí corriendo?

- Mila y Sala te vieron – aclaro – cuando regrese te busque por todas partes hasta que ella me contaron todo.

- No sabía que ya estaban ahí.

- ¿Y bien?

- ¿Y bien qué?

- ¿Por qué saliste corriendo de esa forma?

- …

- ¿No dirás nada?

El azabache no contesto las insistentes preguntas de su hermana mayor, su cabeza daba vueltas gracias los hechos de la noche anterior, no solo porque había encontrado a Víctor, lo cual había resultado lo único agradable de aquella fiesta sino, por aquellas extrañas visiones que habían asaltado su mente sin previo aviso, tenia preguntas pero las respuestas eran difíciles de saber porque ¿a quién podía preguntarle sin que pensaran que estaba loco? ¿Su hermana? Seguramente se preocuparía aun más de lo que ya estaba, incluso podría impedirle salir de casa colocando alguna defensa mágica –cortesía de su tío Adalberto- y aquello era lo último que necesitaba.

Se levanto de su asiento sin decir palabra alguna para caminar hacia su buro, sacar de él una toalla limpia y dirigirse con la firme intención de entra al baño. Su hermana lo tomo del brazo antes de que pudiese abrir la puerta del mismo, regresando a verle sin expresión en su rostro.

- Yuuri.

- Llegare tarde a la escuela.

- Hoy tendrán reunión el consejo del instituto así que puedes faltar.

- Aun cuando solo sean dos horas tengo que asistir – halando de su brazo para que lo soltara – Y si quieres saber por qué Salí corriendo – girándose para encararla – fue porque necesitaba ir al baño – mintió – pero como no lo encontré me perdí no fue hasta que unos guardias me encontraron que logre salir de palacio, ya era algo tarde así que decidí volver a casa y dormir ¿satisfecha?

Le observo fijamente, sabía perfectamente que aquello no era verdad, que algo mas había hecho salir corriendo de aquella forma a su hermano menor pero, por la mirada que este le dedicaba, no estaba dispuesto a decirlo mucho menos si la presión que sentía era demasiada. Soltó un ligero suspiro, cruzándose de brazos e inclinando su rostro, lo mejor era seguirle el juego hasta que el decidiera contarle la verdad.

- De acuerdo – pasando por su lado – date prisa, el desayuno ya está listo – saliendo de la habitación segundos después ante la atenta mirada de su hermano menor.

Se mantuvo en su lugar durante un par de minutos más, dándose cuenta que estaba haciendo lo mismo que su familia le había hecho desde que tenía memoria, guardarle secretos de lo que hacía o lo que le sucedida. Trago con fuerza, tratando de pasar el mal trago, acercándose hacia su escritorio donde se encontraba su laptop, alzo la pantalla la cual se ilumino y donde una pequeña ventana en letra negra le confirmaba la transacción.

- Espero que esto les ayude un poco - susurro para sus adentros, volvió a cerrar la pantalla y se alejo con dirección al baño.

Pasaron alrededor de quince minutos antes de que Yuuri bajara las escaleras con su mochila sobre su hombro. Su hermana estaba sirviendo el desayuno mientras su tío Adalberto - quien por lo que podía notar, acababa de llegar de su ronda nocturna por el reino - estaba prestando atención a las noticias que el televisor estaba dando. Camino con lentitud hasta el comedor, donde se sentó segundos después, dejando su mochila como siempre, en el suelo a lado suyo.

- ¿Dormiste bien? – le pregunto su tío.

- Si, mucho mejor que otras noches.

- Eso es algo nuevo – dejando de ver el televisor para enfocar el rostro de su sobrino - ¿algo bueno que haya sucedido?

- Nada en realidad - tomando un sobro de su jugo.

- ¿Seguro? Supe que tu hermana y tu asistieron al baile de la reina Anora – tomando su raza de café - ¿no te divertiste?

- Pues… El lugar era increíble – observándole tomar un poco de su café.

- ¿Solo eso?

- Me perdí – volvió a mentir – buscaba el baño y no supe como volver, unos guardas me ayudaron a encontrar la salida así que regrese a casa.

- Sin avisarme – hablo Mary jalando la silla frente al rubio para sentarse en ella.

- Lo siento, no volverá a pasar – tomando un trozo de su omellete.

El silencio se apodero del ambiente, podía percibir la tensión entre su hermana y el pero, por ahora no deseaba compartir nada de lo sucedido, al menos hasta que supiera que era lo que estaba pasándole. Con rapidez termino su desayuno, lo que menos deseaba era llegar tarde producto de la presión que sentía por parte de su familia, tomo el último sorbo de su jugo, dejando el vaso sobre la mesa, levantándose de su asiento y tomando su mochila para colgarla sobre su hombre.

- Bien, me voy.

- Yuuri – la voz de su tío le detuvo.

- ¿Si?

Su tío se levanto de su asiento para caminar hacia el deteniéndose una vez estuvo a su lado, una suave sonrisa apareció en su rostro antes de que sus fuertes brazos lo envolvieran en un cálido abrazo, un acto que en primera instancia le sorprendió.

- ¿Tío Adalberto?

- Feliz cumpleaños – le escucho susurrar.

-…

- ¿Pensaste que lo habíamos olvidado? – El menor simplemente se quedo en silencio – jamás olvidaríamos una fecha tan importante, hoy cumples diecinueve años y debemos celebrarlo, así que esta noche haremos una pequeña fiesta con algunos conocidos cercanos.

- Pero… ¿Y la guarda nocturna?

- No te preocupes por ello, desde hace semanas solicite este día como permiso por eso estuve trabajando en mis descansos para ello, así que el día de hoy seremos solos tu, yo, Mary y algunas personas festejando tu cumpleaños ¿de acuerdo? – colocando sus manos sobre los hombros del menor.

- De acuerdo – asintiendo con una sonrisa en su rostro.

- Ahora vete, llegaras tarde – guiñándole un ojo.

Asintió nuevamente continuando con su camino hacia la entrada por donde salió, cerrando la puerta tras de sí, siendo todo observado por su tío y hermana quienes, tras verle partir colocaron un gesto de seriedad en su rostro.

- Adalberto,

- Lo sé Mary – girándose para regresar a verla - ¿Enviaste los mensajes?

- Claro que lo hice, todos confirmaron su asistencia.

- Me alegra escuchar eso – caminando nuevamente hacia el comedor donde tomo asiento.

- Espero que todo salga bien.

- Lo hará – tomando la mano ajena – esta noche, todo por lo que hemos estado guardando silencio por fin será revelado.

Mary asintió con una débil sonrisa en su rostro.


El auto se detuvo frente a una pequeña florería, captando las miles de miradas de quienes transitaban el lugar. La puerta trasera se abrió dejando que de su interior un joven emergiera de él, una capucha roja con azul cubría su cabeza por completo impidiendo que su rostro fuera visto con claridad, mientras que del otro lado, esta vez un joven un poco más alto que el primero y cuyo rostro si se encontraba visible sin ninguna clase de capucha descendía del auto, cerrando la puerta se acerco al encapuchado. El chofer descendió de la unidad solo para acercarse a ambos.

- ¿Está seguro que quiere seguir a pie desde aquí? – pregunto el chofer con preocupación.

- Lo estoy así que puedes dejarnos, te llamare cuando decida volver.

- Pero…

- Estaré bien – regresándole a ver con el ceño fruncido – no estoy solo - dando una rápida mirada a su acompañante.

El chofer observo con seriedad a la persona detrás del más joven, soltó un largo suspiro no muy convencido de aquello pero no podía hacer nada, al menos no por ahora.

- De acuerdo – contesto – solo recuerde a la hora de que debe volver – dando una pequeña reverencia antes de volver hacia el auto, entrar en él y tras encender el motor alejarse del lugar.

- ¿A dónde desea ir? – la voz de la persona detrás de él capto su atención.

- Hasta donde me pudieron informar él se encuentra no muy lejos de aquí – aseguro.

- Lo mejor es ir con cuidado – aclaro acercándose a su lado – nadie sabe que estamos aquí, así que evitemos los lugares vacios.

- No te preocupes tanto – volteando a verle – Puedo defenderme solo por si no lo recuerdas.

- Se muy bien que puedes defenderte solo.

- Además… Si algo pasa, estarás ahí para protegerme ¿no es así Otabek?

El de cabellos oscuros asintió ante la respuesta del más joven.

Si de algo estaba consiente el mayor de los dos era de la tarea que la misma reina Anora en persona le dio cuando hubo completado el entrenamiento de defensa con su tío, el maestro Caius. No podía negar que ser el protector así como escudo de una segunda persona no era el futuro que estuviese buscando, mucho menos de alguien tan importante como lo era el príncipe Yuri pero, tras ver morir a su padre a manos de un begimo mientras estaban en su casa de campo en Nueva crisis, juro que se volvería un fuerte guerrero para proteger aquello que le importase.

Por eso, cuando su tío decidió entrenarlo no se opuso y viajo a Nueva Hasetsu para comenzar su entrenamiento, lugar donde conocería a Yuri Plisetsky, el hijastro del rey. Al inicio no mantuvo conversación con él, simplemente se limitaba a entrenar y verle desde lejos pero, conforme paso el tiempo la curiosidad comenzó a recorrerle cada molécula del cuerpo, sobre todo por la determinación que el rubio demostraba en cada entrenamiento, la mirada de una persona que sabe que es lo que quiere, el imponente guerrero que se ocultaba dentro de un chico menor que él.

Tras haberlo meditado mucho, un día mientras descansaban de un largo día de entrenamiento se acerco a él, le sorprendió la forma tan casual y ligera que resulto hablar con él, dejando de lado por un momento que aquel chico era el príncipe, en aquellos instantes solo fueron dos simple niños hablando de un futuro incierto… Fue el día en que ambos se volvieron amigos contra todo pronóstico, dos compañeros de batalla, en espada y el escudo.

- Bien, vallamos entonces - hablo el rubio con una ligera sonrisa.

Cuando sus pensamientos se esfumaron y la realidad volvió a su conciencia, comenzó a caminar por las calles de aquella avenida a lado de la persona que consideraba su mejor amigo en el mundo.


- Hubiesen cancelado mejor las clases en vez de hacernos ir por dos clases tan aburridas como estadísticas – Se quejo Mila mientras mordía sin interés una de sus papas fritas.

- Tú siempre te quejas aun cuando tengamos todas las clases Mila – le contesto Sala.

- … - La pelirroja simplemente le desvió la mirada, tomando su bote de refresco para tomar un sorbo de él.

Tanto Yuuri como Phichit observaban la escena con una sonrisa nerviosa en sus rostros. Si bien Mila tenía un punto en ello, no podían negar que aquella materia era necesaria para su formación académica. Aquel día, el consejo del instituto convoco a una reunión en la cual el ochenta porciento de sus empleados estuvieron presentes hecho que provoco que los estudiantes solo acudieran por escasas horas al instituto. Yuuri agradecía momentos como aquellos, salir temprano le proporcionaba más horas de claridad para llevar a cabo tareas a las que se veía limitado. Una de ellas era tan simple como ir a comer una hamburguesa a la central del reino a lado de sus compañeros de clase.

- Cambiando tema – hablo Phichit rompiendo la tensión en el ambiente – Yuuri ¿Qué sucedió contigo a noche?

- ¿Por qué lo dices? – frunciendo levemente el ceño.

- Te deje en compañía de lady Freya y cuando regreso descubro que te habías ido.

- Nosotras te vinos salir corriendo – agrego Sala.

- Es cierto, te vimos desde lejos y planeábamos hablarte pero de la nada saliste corriendo, eso si recordamos tu cara que parecía que viste un fantasma - dijo Mila.

- Bueno, yo…

- ¿Paso algo Yuuri? – pregunto su mejor amigo con preocupación.

- Pues… - su mirada viajo de rostro en rostro tratando de tranquilizarse – Verán… Al parecer me hizo daño la comida de la tarde así que…

- ¿Saliste corriendo para buscar el sanitario?

- Si, eso mismo – sonriéndole ligeramente a Phichit – al no encontrarlo termine perdiéndome dentro de palacio hasta que me encontraron unos guardias.

- Solo tú podrías perderte – aseguro Mila.

- Lo siento.

- En fin, dejando de lado tu obvia falta de sentido de la orientación – bromeo Mila – escucharon el anuncio del rey, no puedo creer que el príncipe se comprometiera.

- ¿Se comprometió? – pregunto Yuuri.

- Si – le contesto Sala – con Irina Ivanov, es la hija de la mano derecha del rey en Nueva Crisis.

- Ya veo.

- No niego que es muy hermosa – prosiguió la pelirroja – pero habiendo tantas chicas hermosas en el reino ¿Por qué escoger una que viene del otro lado del mar?

- Puedes preguntárselo en la próxima fiesta a la que nos inviten – hablo Sala – Oh, espera, no lo conocemos en persona – riendo por lo bajo.

- Que graciosa.

Giro su rostro, apoyando su mejilla sobre la palma de su mano mientras sus amigos continuaban hablando del compromiso del príncipe. Paseo su vista por el entorno, tratando de encontrar algo que llamara su interés puesto que, el compromiso de alguien más no lo era realmente. Soltó un ligero suspiro de aburrimiento al darse cuenta que no había nada interesante en una tienda de comida rápida ni en sus comensales hasta que, la campanilla de la puerta al abrirse capto su atención, por donde dos personas, dos niños desde su punto de vista, entraron con paso firme hasta llegar a la caja.

Continuo observándoles de reojo durante un breve corto período de tiempo hasta que se alejaron de la caja para buscar un lugar donde pudieran sentarse, ubicándose en un rincón cerca de la ventana que estaba a pocos pasos de la puerta. Soltó un bostezo por la falta de interés por lo cual regreso su vista hacia sus compañeros quienes seguían con la misma platica anterior. Tomo su bote de refresco para sorber por la pequeña pajilla antes de que este emitiera un sonido hueco indicándole que su contenido se había terminado.

- En un momento regreso – levantándose de su asiento y captando la atención de todos – iré al sanitario.

- De acuerdo – contesto su mejor amigo – aquí estaremos.

Metió sus manos dentro de los bolsillos de su pantalón, caminado con calma por el pasillo que lo llevaba hacia los sanitarios. Sin percatarse que un par de ojos verdes lo observaban con detenimiento desde el otro lado del lugar. Continúo con su camino sin prestarle atención a las personas que pasaban por su lado hasta que llego al lugar que buscaba, entrando por el lado derecho donde un pequeño letrero que decía "Solo hombres" colgaba de la puerta. El lugar estaba en silencio, algo que agradeció internamente, abrió la puerta de uno de los cubículos donde entro cerrando la puerta tras de sí, sentándose sobre la taza del baño sin ganas.

- ¿Qué debería hacer? – Se pregunto - ¿Ni siquiera sé porque sigo aquí cuando no tengo nada que conversar con ellos? – dejando sus codos sobres sus piernas y sus mejillas sobre las palmas de su mano.

Su vista se perdió en el techo, como si este tuviera algo interesante más allá que su inmaculado color blanco. Su mente estaba completamente en blanco, no sabía qué hacer o pensar mucho menos cuando estaba dentro del baño de un local de comida rápida. Su teléfono comenzó a vibrar dentro de su bolsillo, sacándolo más por inercia que por curiosidad, cuando la pantalla se ilumino, pudo notar que él era un mensaje era un nuevo Tweet de noticias donde el encabezado decía, en letras grandes "La boda del año, el príncipe se compromete" cerrando la aplicación segundos después sin ver siquiera las fotos que acompañaban dicho Tweet.

Al leer aquel encabezado su mente volvió a recordar todos los hechos que vivió en dicha fiesta, las visiones que no podía sacar de su mente tampoco el rostro de la joven oráculo, quien le había observado como si le conociera de algo, sin olvidarse de la misteriosa mujer de cabellos oscuros y cuyos ojos nunca pudo ver.

- ¿Qué eran esas visiones? – Se pregunto - ¿de dónde salieron? ¿Por qué me vi a mi mismo en aquel balcón? No creo estar volviéndome loco como para imaginarme esas cosas… Y ese lugar – mirando de rojo la pared a lado suyo – estaba cubierto de nieve… Entronado… ¿Qué significa?

Mientras Yuuri proseguía pensando en voz alta las preocupaciones que le atormentaban, una segunda persona ingresaba al lugar, deteniéndose por unos segundos en la entrada. Buscando con la mirada el cubículo de donde provenía la voz del pelinegro, camino hacia el mismo una vez capto cual era el que buscaba. Se detuvo frente a la puerta sin emitir sonido alguno, solo se mantuvo en su lugar, escuchándole hablar por un largo periodo de tiempo.

-… - chasqueo la lengua con impaciencia.

Cuando la poca paciencia que tenia se termino, respiro profundamente, soltando el aire contenido de forma lenta, antes de girar sobre su pie izquierdo y golpear con fuerza la puerta del cubículo con el otro. Hecho que provoco que Yuuri se sobresaltara dentro del mismo.

-¿Pero qué?- se pregunto levantándose de su lugar para abrir la puerta.

Su rostro mostro sorpresa al darse cuenta que la persona que tenia enfrenta era solo un niño, que por su estatura debía tener entre diez u once años. La capucha que llevaba le ocultaba gran parte de su cabeza pero aun así, podía distinguir el cabello rubio por los pequeños mechones que sobresalían y los enormes así como penetrantes ojos verdes que este poseía.

"Es un niño" Pensó observando al menor " Se me hace conocido pero... ¿De dónde?"

- ¿Esto es todo? – le escucho decir – tanto esfuerzo invertido para saber si eran verdad los escritos, y el elegido resulto ser un completo debilucho.

- ¿Disculpa?

- Y encima tienes el mismo nombre – levantando su voz mientras fruncía el ceño.

- Oye….

- Los incompetentes como tú no deberían existir… ¡Idiota! – gritándole con fuerza.

El pequeño le dedico una mirada llena de reproche antes de comenzar a caminar hacia la salida del baño, donde finalmente desapareció, dejando a un muy sorprendido pelinegro por la inusual escena que acababa de vivir.

つづく/ Continuara...


Debo hacer una aclaración, el mundo donde se desarrolla la historia es como el nuestro es decir, tiene tecnología como computadoras, tablets, teléfonos, etc... Salvo que son más desarrollados, hay hologramas, robots entre miles de cosas más, combinados con magia, bestias y dioses.

Más adelante se aclarara por que sucedió esto así como por que la noche dura demasiado y el día pocas horas.

Ahora sí, gracias por leer y si, ya apareció Yurio quien será muy importante para la trama.

Hasta el próximo capitulo.