Matemáticamente hablando, yo poseo el 0% de los derechos de la franquicia de Harry Potter y 0% de esta historia. Pero me pertenecen al 100% los derechos de la traducción.

Notas del autor: Gracias a aplusbex por indicar que pudiera haber confusión sobre qué tipo de matemáticas abarca la aritmancia. Básicamente, los EXTASIS equivalen al nivel A del GCSE, el cual incluye cálculo.

Gracias a todos los demás que han sugerido ideas sobre aritmancia y creación de hechizos. Tengo unos cuantos planeado, pero he tomado nota de todos.

Notas de la traductora: Si tienen dudas o sugerencias de algunos términos utilizados, especialmente términos matemáticos, estoy a su servicio.


Capítulo 3

La mañana siguiente el desayuno fue servido al estilo escocés con morcillas, salchichas cuadradas y tortas de papa, junto a tocino, huevos y pan tostado. Las velas flotantes de la noche anterior habían desaparecido y el comedor era iluminado por la luz proveniente de los rayos del sol a través de las ventanas mientras que el cielo azul era reflejado en el techo. Por encima de ellos un grupo de lechuzas entró volando al comedor, entregando cartas y paquetes a estudiantes y profesores. Hermione aún no creía (o quería creer) que las lechuzas eran el mayor componente del sistema postal del mundo mágico, pero no lo podía negar ahora.

Hermione se sentó cerca de Percy nuevamente. Los demás Weasley se encontraban unos cuantos asientos más lejos. Percy respondió unas cuantas preguntas de los otros estudiantes de primero hasta que la profesora McGonagall se le acercó.

–Sr. Weasley, los horarios de los de primero –le dijo.

–Gracias profesora –respondió levantándose y distribuyéndolos.

McGonagall después tocó a Hermione en el hombro:

–Señorita Granger, su primera clase será transformaciones conmigo en el aula 1B en el primer piso. Por favor llegue temprano. Necesito discutir su horario en persona.

–Sí profesora –respondió preguntándose si habría algún problema con su horario. Esperaba que no ocurriera algo que afectara sus planes.

Fue sacada de sus pensamientos por los susurros de dos estudiantes de segundo año:

–Ahí, al lado del otro Weasley.

–¿El de los lentes? –preguntó el otro. Obviamente estaban hablando de Harry Potter.

–Sí, es él.

–No puedo ver la cicatriz desde aquí. ¿Tú la has visto?

–Sí, como un rayo, como todos dicen.

–Eso no es muy amable, ¿saben? –Los interrumpió Hermione. Ambos la miraron con sorpresa–. Hablar de alguien a sus espaldas de esa manera.

–Es Harry Potter –dijo el primero como si eso lo hiciera mejor.

–¿Y? Él está aquí para aprender, como el resto de nosotros.

El segundo joven sacudió la cabeza.

–Debes de ser nacida de muggles.

–¿Y qué hay de malo con eso?

–¡Nada! –Respondió el primer joven rápidamente–. Es sólo que no sabes lo importante que es Harry Potter para el resto de nosotros.

–Pues él tampoco lo sabe. Hablé con él en el tren ayer y me dijo que había sido criado por muggles…

Fue interrumpida por el ruido de los cubiertos de plata que los dos estudiantes habían soltado mientras se acercaban más ella.

–¿Lo conociste? –Preguntó el segundo de ellos–. ¿Cómo es?

Gruñó para sí misma.

–¿Saben? Pudieran hablarle como a cualquier otro. –Terminó su desayuno rápidamente tratando de evitar más preguntas como esas y corrió a su dormitorio por su libro de transformaciones. Consideró cargar con todos sus libros, pero decidió que no podría cargarlos de vuelta por las escaleras en la tarde. La mayoría de los libros eran bastante grandes.

Llegó al aula 1B al cuarto para las nueve siendo fácilmente la primera ahí a pesar de la dificultad que tuvo en encontrar el camino. Sólo había una conexión entre los dormitorios y la zona de clases, y ésta estaba en el primer piso. La profesora McGonagall la estaba esperando cuando llegó.

–Señorita Granger. Perfecto, –dijo la profesora McGonagall–. Tengo tu horario aquí. Sólo hubo una pequeña dificultad. La clase de tercer año de aritmancia es al mismo tiempo que la clase de primer año para Gryffindor y Ravenclaw de historia de la magia. Pude solucionar esto colocándole en la clase para Hufflepuff y Slytherin, si estás de acuerdo.

–Oh… por supuesto, profesora –dijo Hermione rápidamente cuando se dio cuenta de que le había hecho una pregunta.

–Bien. He incluido tu nombre en la lista del profesor Binns para esa sección. Sin embargo, como la memoria del profesor Binns no es buena para algo ocurrido después de 1954, es posible que no te reconozca o llame. Por favor búscame si hay algún problema con él.

Bueno, eso era reconfortante.

–Sí, profesora.

–Aquí está tu horario, señorita Granger. También escribiré un pase para la clase con el profesor Quirrel para que tengas tiempo de ir por el resto de tus libros al terminar nuestra clase.

–Gracias, profesora. –Hermione tomó asiento y analizó el trozo de pergamino en su mano. Tenía defensa, herbología e historia de la magia ese día (necesitaría sus guantes y sus libros), y encantamientos y aritmancia al día siguiente. Se sorprendió cuando notó el jueves: astronomía terminaba a las dos de la mañana y tenía que estar despierta a tiempo para encantamientos a las diez y media. Pociones sólo era los viernes por alguna razón, aunque los rumores sobre el profesor Snape no hacían que estuviera muy entusiasmada por esa clase.

Los demás estudiantes comenzaron a llegar, sus compañeros de Gryffindor y los de Hufflepuff. Hannah y Susan la saludaron mientras tomaban sus asientos. Ron y Harry fueron los últimos en llegar, corriendo dentro justo cuando sonaba la primera campana.

La profesora McGonagall se levantó y se dirigió a la clase:

–Excelente. Cinco puntos para Gryffindor y cinco puntos para Hufflepuff porque todos llegaron a tiempo a su primer clase. –Debía de tener muy buena memoria para que simplemente tuviera que contarlos y se pudiera saltar el pasar lista después de sólo ver a la mayoría durante la selección, pensó Hermione.

Transformaciones es una de las magias más complejas y peligrosas que aprenderán en Hogwarts –dijo–. Cualquiera que pierda el tiempo en mi clase tendrá que irse y no podrá volver. Ya están prevenidos.

–Es importante que entiendan las reglas fundamentales que gobiernan las transformaciones porque es más sencillo que algo salga mal aquí que en otros tipos de magia. Quiero que todos escriban esto al principio de sus notas y que lo memoricen. –Escribió en letras grandes en la pizarra: "Algunas transformaciones son permanentes, otras no lo son."

–Algunas transformaciones son permanentes, otras no lo son –repitió en voz alta.

Hermione asintió mientras escribía las palabras al comienzo de sus notas. Esto había sido explicado con detalles gráficos en el primer capítulo de Guía de transformaciones para principiantes, pero era lo suficientemente importante como para requerir un recordatorio.

–Por ejemplo –dijo McGonagall–, esto no es una transformación permanente. –Agitó su varita sobre su escritorio, cambiándolo a un cerdo. La clase aplaudió con entusiasmo y unos se rieron, pero McGonagall levantó la mano callándolos al instante–. Esta no es una transformación permanente –repitió–. Si nadie actúa, cambiará de vuelta a ser un escritorio en unas cuantas horas. No es exactamente un cerdo, simplemente una creación mágica que se ve y actúa como un cerdo, y eso también depende de mi propio conocimiento acerca de los cerdos. Para cualquier transformación, permanente o no, el resultado sólo es tan bueno como la imagen en la mente.

Cambió al cerdo de vuelta a un escritorio y tomó la tiza nuevamente, escribiendo un número uno debajo de la primera línea.

–Ahora, bajo esta línea, escribirán las reglas de seguridad más importantes en transformaciones. La primera, comida producida por transformaciones no es comestible. Díganlo, por favor… "Comida producida por transformaciones no es comestible". Nunca traten de transformar algo en comida en esta clase o afuera. No cubriremos ese tema.

–En la mayoría de los casos será obvio que la comida producida por transformaciones no es comestible por el olor y el sabor, por lo que mi advertencia no es más severa. Pero aunque la comida se vea bien, huela bien, y si es transformada de manera muy adecuada, hasta sepa bien, no es comestible. No los matará a menos que la hayan transformado de algo venenoso, pero los enfermará, y no queremos eso.

–Segundo –continuó, escribiendo la siguiente línea en la pizarra–, vestimentas transformadas cambiarán de vuelta en el peor momento posible. –Esto produjo varias risas en la clase, pero McGonagall continuó con su expresión seria–. Puede que suene divertido ahora, pero no querrán tener que preocuparse por que sus vestimentas cambien cuando estén afuera en el invierno. No tienen permitido intentar arreglar o modificar ninguna prenda en esta clase a menos que yo se los indique.

–Tercero, transformar dinero es ilegal y raramente engaña a alguien. No debiera tener que explicarles esta. La mayoría de las personas no pueden transformar a oro o plata por suficiente tiempo para engañar a alguien, pero siempre hay alguno en la clase de alquimia del profesor Dumbledore que pareció no entender el tema. Es ilegal y los duendes no responden de manera amable. –Varios estudiantes temblaron habiendo visto a los duendes en acción en Gringotts.

–Cuarto, y más importante, transformaciones humanas jamás deben de ser intentadas antes del nivel EXTASIS. Nuevamente, "transformaciones humanas jamás deben de ser intentadas antes del nivel EXTASIS". Transformar cualquier ser vivo es más difícil de lo normal, y la transformación humana es particularmente peligrosa cuando algo sale mal, aunque usualmente es reversible. No intentarán transformar ningún ser vivo a menos que yo se los indique, y no intentarán transformaciones humanas en ustedes o en alguien más, aún si alguien se los indica. ¿He sido lo suficientemente clara?

–Sí, profesora. –Todos los estudiantes contestaron. La presencia de la profesora McGonagall era imponente, especialmente cuando estaba hablando de cosas que eran usualmente reversibles.

–Revisaremos las reglas en varias ocasiones por el resto del año, y estudiaremos a fondo las consecuencias de romperlas. Espero que todos ustedes las mantengan cuidadosamente. No he tenido ningún estudiante que haya sufrido daño permanente por transformaciones en todos mis años en Hogwarts, y no tengo planeado empezar ahora.

–Hoy, comenzaremos con la transformación libre de una cerilla a aguja. Esta no es una transformación sencilla, aun cuando es pequeña, porque cualquier tipo de metal es difícil; pero yo creo en establecer buenos fundamentos para los conceptos más complejos que estudiaremos en transformaciones más adelante…

La profesora McGonagall pasó el resto de la clase explicando en gran detalle cómo funcionaban las transformaciones a un nivel de magia fundamental, el encantamiento silencioso para transformaciones libres y como se relacionaba con las transformaciones más complejas, y los conceptos mentales de cambiar la forma y la sustancia que eran requeridos mantenerse en mente para que funcionara. La mayoría de los estudiantes parecían decepcionados e impacientes por comenzar a utilizar sus varitas, pero Hermione lo encontró fascinante. Parecía combinar elementos de aritmancia, un poco de química muggle, una sorprendente dosis de filosofía platónica, y magia práctica. Claro, la mayor parte de la información se encontraba en Teoría Mágica, pero Hermione pensó que la profesora McGonagall lo explicaba mejor.

Media hora antes de que terminara la clase McGonagall finalmente repartió las cerillas. Transformaciones libres eran muy difíciles, nada comparado con los encantamientos simples que Hermione había intentado. Trabajó duro, utilizando el encantamiento silencioso mientras se enfocaba en la imagen mental, tal como McGonagall había dicho. Al final de la clase, estuvo abatida al notar que sólo iba a medio camino. Había logrado transformar la cerilla a un mondadientes de metal, pero no a una aguja, aunque se sintió orgullosa cuando McGonagall le sonrió y mostró sus resultados al resto de la clase. Fue entonces que notó que los otros diecinueve estudiantes sólo tenían cerillas.

Hermione corrió al primer nivel para ir al ala oeste y después subir los catorce niveles de escaleras hasta su habitación, tomó el resto de sus libros y llegó al aula de defensa sólo unos minutos tarde. Sus piernas se sentían pesadas al final, y estaba respirando con dificultad, como si hubiera corrido una milla. Sabía que iba a ser un largo año. Si las cosas seguían así, le preocupaba que tendría que ver a la señora Pomfrey por daño muscular antes de que terminara la semana, si es que había algo que pudiera remediarlo. Podía notar que también era pesado para el resto de sus compañeros.

Mientras tanto, la clase de defensa significó sentarse en un aula con un asfixiante olor a ajo mientras escuchaban al profesor Quirrel tartamudear los principios básicos de las maldiciones. Hermione encontró dofícil sentir respeto por él como profesor ya que parecía que no podría defenderse ni siquiera de un grupo de duendecillos si fuera necesario.

Después del almuerzo tenía herbología. Hermione se sentía intimidada por esa clase más que por las demás ya que no disfrutaba de las actividades en el exterior; pero pronto descubrió que había ventajas en una clase más práctica. La profesora Sprout creía en tomar menos notas ya que Mil hierbas y hongos era la mejor referencia, y en su lugar se enfocó en el lado práctico de crecer y trabajar con plantas. Durante su primer año aprenderían a identificar plantas comunes y los principios básicos de la jardinería, principalmente de plantas no-mágicas, o plantas que eran conocidas por muggles, ya que la mayoría tendían a ser utilizadas en pociones. Hermione aprendió rápidamente que disfrutar del aire libre y trabajar con sus manos le daba la oportunidad de relajarse y parcialmente desconectarse de su mente hiperactiva y analítica. No era a lo que estaba acostumbrada, pero lo disfrutó más de lo que hubiera esperado.

Historia de la magia, por otro lado, no era mejor que defensa. El profesor Binns logró decir su nombre exitosamente al pasar lista, sólo para llamarla "señorita Grant" cada vez que volvió a llamarla, probablemente el nombre una estudiante en 1954. Tendría que prestar atención para asegurarse que sus calificaciones fueran las correctas. Comenzó su lección desde el principio de la clase, hablando sobre la evidencia más temprana de magia: círculos de piedra en Turquía de aproximadamente diez mil años de antigüedad, dos veces más antiguos que Stonehenge. Hermione había disfrutado Una historia de la magia, pero el profesor Binns era tan aburrido que apenas y podía permanecer despierta. Los Hufflepuff en la clase tampoco podían permanecer despiertos, y los Slytherin estaban muy hipnotizados como para causar problemas, por lo cual estaba agradecida. En general, estaba un poco decepcionada de los fantasmas del castillo. Parecía que sólo Sir Nicholas y el Fraile Gordo eran amigables.

Pasó el resto de la tarde revisando la biblioteca, por su propio interés, pero también porque no quería tener que subir hasta la torre de Gryffindor. La biblioteca era en verdad impresionante y ¿cómo no? Parecía no haber bibliotecas públicas en el mundo mágico y la mayor colección de eruditos se encontraba ahí, ¿cómo no tendría Hogwarts la mayoría de los libros? Pero aun así, ¡había miles de ellos! Hizo un conteo rápido y decidió que la biblioteca de Hogwarts debía tener la mayoría de los libros de magia escritos en Inglaterra, y había una gran selección de Canadá, los Estados Unidos, y Australia, así como una abundante sección en idiomas extranjeros. Estaba satisfecha de saber que también había copias extra de todos los libros de texto para los siete años.

Hermione comió su cena casi en silencio esa noche. Percy Weasley ya estaba enfrascado en sus TIMOs. Había presumido que tomaría doce TIMOs ese año, lo que sorprendió a Hermione ya que pensó que sólo se podían estudiar diez clases. Percy la evadió sospechosamente cuando le preguntó cómo podía organizar eso. Fred y George también la saludaron, pero estaba tratando de guardar distancia entre ellos debido a su reputación. Sus compañeros de primer año hablaron por un momento de sus clases y se quejaron de cuanta tarea tenían ya. Eso era muy similar a como había sido su secundaria. Tendría que tratar de encontrar a unos Ravenclaw estudiosos para que pudiera platicar con personas a su nivel.

Esa noche se sentó en la sala común y leyó para sus clases del día siguiente antes de irse a acostar. Intentó hablar un poco con sus compañeras de habitación, pero Sally-Anne ya estaba dormida, Lily estaba ocupada arreglando su cabello, y Parvati y Lavender, fácilmente las más habladoras en el cuarto, estaban más interesadas en cosas como la ropa, los chismes y quidditch que en las clases, así que se rindió rápidamente.


–¿Parvati Patil?

–Aquí.

–¿Padma Patil?

–Aquí.

–¿Sally-Anne Perks?

–Aquí.

–Harry Pot… ¡ah!

El profesor Flitwick tiró la lista de alumnos y sacudió sus brazos en círculos al perder el equilibrio y caer de la pila de libros sobre los que había estado parado. Unos cuantos rieron, pero Hermione, y algunos otros, estaba preocupada hasta que vio sus manos aparecer detrás de su escritorio y escaló de vuelta.

–Lo siento mucho clase –dijo con un tono agudo–. Ahora sí, ¿señor Potter?

–Eh, aquí señor –dijo el tímido joven de cabello negro.

El profesor Flitwick era obviamente parte duende con su arrugada cabeza sin pelo y su desarreglada barba blanca. A una altura de tres pies y seis pulgadas, era incluso pequeño para el criterio de los duendes, pero definitivamente sabía de su asignatura, y había un rumor que había sido campeón mundial de duelos y que tenía un Doctorado de Hechicería en Encantamientos.

Al igual que la profesora McGonagall, el profesor Flitwick comenzó la lección con una larga explicación sobre la teoría de los encantamientos. Las transformaciones pudieran ser difíciles y peligrosas, pero los encantamientos tampoco eran sencillos. Tenían que decir las palabras exactas con el ritmo e inflexiones correctas, con el movimiento de varita indicado, mientras tenían la imagen del hechizo clara en la mente. Una mínima equivocación podía producir resultados desastrosos e impredecibles, aunque la magia perdonaba con más facilidad con la experiencia.

Sin embargo, a diferencia de la profesora McGonagall, el profesor Flitwick creía en comenzar con los hechizos más sencillos y con las bases del manejo de la varita. Cuando llegó la hora de la lección práctica, pidió a la clase que sacaran sus varitas y las agitaran para producir chispas sin control. Eso fue divertido. Las chispas de todos eran de diferentes colores y volaban por todos lados en el aula. Las de algunos eran de un sólo color mientras que otros variaban, como las doradas y rojas de Harry, y Morag MacDougal produjo un arcoíris entero. Neville Longbottom pareció tener que poner más esfuerzo para producir las chispas; no produjo muchas, y las pocas que pudo eran de un terrible color morado y naranja.

Después, el profesor Flitwick les enseñó el encantamiento para producir chispas blancas, Argentious. Esto, Hermione dedujo, era para ayudarlos a aprender a controlar su energía mágica pura para producir el encantamiento Lumos, el cual era el primer hechizo en El libro reglamentario de hechizos (clase 1). Las chispas de Hermione ya eran muy cercanas al blanco para empezar, así que el encantamiento fue fácil. El profesor Flitwick la felicitó por su trabajo y dijo que su color natural demostraba un gran nivel de control mágico.

Después del almuerzo llegó la clase que más había estado esperando: Aritmancia. No estaba intimidada por ir a una clase con alumnos dos años mayor que ella. Había atendido una clase de trigonometría por parte del año anterior, aunque el ritmo había sido muy lento para ella. Aunque si notó a varias personas observarla cuando entró al aula.

La profesora Vector ya estaba sentada en su escritorio y algunos estudiantes de las cuatro casas estaban sentados en el aula. Un joven alto (y apuesto en su opinión) con túnica de Hufflepuff se encontraba cerca de la puerta y volteó a verla al entrar.

–¿Puedo ayudarte con algo? –preguntó–. ¿Qué aula estás buscando?

–Esta –respondió Hermione. Las cejas del joven se elevaron, así como las de otros.

–La señorita Granger estará en nuestra clase este año, señor… ¿Diggory? –Explicó Vector comprobando su nombre en la lista.

–¿Qué? –Exclamó un joven de cabello negro con túnica de Slytherin–. No puede estar en esta clase, sólo es una s… niña.

–Sr. Montague, he entrevistado a la señorita Granger personalmente y estoy segura de que puede lidiar con la materia –la defendió la profesora Vector–. Y usted demostrará el respeto adecuado.

Montague se sentó a gruñidos y Hermione sonrió un poco. Siendo el profesor Snape, la profesora Vector, y madame Hooch los únicos profesores graduados de Slytherin, esa casa no tenía el suficiente control interno como era necesario. Pero parecía que la profesora Vector se aseguraba de poner su parte.

Hermione se sentó junto a Alicia Spinnet, la cazadora en reserva del equipo de quidditch que había conocido durante el desayuno. Un minuto después un joven Ravenclaw de cabello largo se sentó a su lado. La miró de reojo y después lanzó una mirada interrogativa a Alicia.

–Hermione Granger –susurró Alicia–. Pasó una prueba para ingresar. Hermione, él es Roger Davis. Es miembro del equipo de Ravenclaw. –Ambos asintieron como saludo justo antes de que la profesora Vector se levantara a pasar lista. La mitad de la clase eran Ravenclaw, con sólo tres Gryffindor, incluyéndola a ella. Con notables excepciones, la mayoría de los Gryffindor no parecían ser del tipo analítico.

–Bienvenidos a la clase de aritmancia –dijo Vector–. La aritmancia es quizás la rama de la magia más analítica y desafiante. No es para aquellos que busquen una E sencilla. Pero también es útil en maneras que ningún otro tipo de magia pudiera igualar. Hoy en día la creación de hechizos e innovación de pociones son realizadas con aritmancia. Son los cimientos para romper maldiciones, y para detectar, analizar y revertir hechizos. La aritmancia es parte integral de la alquimia y de la astronomía avanzada, y una excelente manera para crear mejores hechizos y barreras basados en runas. También es utilizada para predecir estadísticas, lo cual, en mi opinión, es más predecible que cualquier otra forma de adivinación ya que tiene como sustento cifras, aunque estoy segura que la profesora Trelawney no estaría de acuerdo. –Todos menos Hermione rieron.

–Este año nos enfocaremos en pronósticos aritmánticos ya que requieren matemáticas menos complejas, pero también cubriremos las operaciones matemáticas y fundaciones mágicas del análisis y creación de hechizos. Esto es delicado y debe de hacerse con cuidado, así que espero el mayor esfuerzo y enfoque de su parte. En particular, no tienen permitido aun experimentar con hechizos que no hayan sido probados. El único resultado que obtendrán es ir a la enfermería. –Todos asintieron. La reputación de la profesora Vector era similar a la de la profesora McGonagall.

–Quisiera empezar la clase con una prueba –continuó la profesora Vector entregándoles unos pergaminos–. No los calificaré, y la mayoría probablemente no lo termine. Es simplemente para conocer su nivel en matemáticas. Hago esto porque es común que estudiantes ingresen a la clase con bajo nivel de conocimiento en el tema. De hecho, he notado que aquellos educados en escuelas muggle tienden a obtener mejores resultados que aquellos de nuestro mundo –agregó dirigiendo la mirada a Montague, el joven que se había quejado de Hermione antes–. Por favor comiencen. Tienen diez minutos.

Hermione bajó la mirada y notó que la prueba contenía, como lo esperaba, sólo álgebra básica y aritmética. Podía resolverlo mientras dormía, literalmente. Había tenido sueños con matemáticas más complejas que esas. Fue la primera en terminar en sólo cinco minutos, a pesar de tomar tiempo para comprobar sus resultados. Unos cuantos estudiantes detrás de ella rieron pensando que la niña se había rendido, pero Alicia y Roger no reían. Ellos podían ver que había escrito algo.

La profesora Vector recogió los pergaminos y los revisó rápidamente, claramente sólo observando cuantos problemas habían resuelto. Se detuvo en uno y lo analizó completamente, incluso comparando resultados con sus propias notas. Después le sonrió a Hermione antes de continuar, provocando miradas confusas y de sorpresa en el resto de la clase.

–Bien. Parece que todos saben lo necesario en aritmética, así que podemos comenzar con numerología y probabilidad. Después, estudiaremos álgebra y geometría. El TIMO de aritmancia requiere dominio de los componentes básicos de la creación y reversión de hechizos. De hecho, la porción de matemáticas es notablemente similar al nivel O muggle, o como sea que se llame. Si quisieran continuar en el nivel EXTASIS, estudiaremos la creación de hechizos más avanzados, una introducción a lo que conlleva el romper maldiciones, y el equivalente al nivel A de matemáticas muggle, lo que es trigonometría y cálculo.

–Para iniciar, hoy estudiaremos las propiedades mágicas del número siete y la manera en la que aparece en la magia con más frecuencia de lo que esperarían…

Hermione no encontró la primera lección muy interesante, pero tener que lidiar con unas semanas de números sencillos valdría la pena cuando comenzaran con la porción mágica. Concluyó que la profesora Vector era más sutil que los demás profesores en la manera en que interactuaba con sus estudiantes, aunque todos parecían mantener los mismos principios en mente. Nunca mencionó los resultados de su prueba, pero Hermione estaba segura de que si no había sido perfecta hubiera recibido una sonrisa más triste.

–No, Cedric, en verdad, escribió las respuestas como en dos minutos –Hermione escuchó que Roger Davis le decía al tal Diggory cuando salían del aula–. Espera, ahí está. Granger, ¿dónde aprendiste a resolver problemas tan rápido? –le preguntó.

Hermione se sonrojó un poco mientras recordaba sus caóticas lecciones.

–Eh… ¿Ese tipo en particular? Debió de haber sido… hace dos años y medio.

Cedric, Roger y Alicia, quien estaba de pie cerca, la observaron con incredulidad. Cedric se recuperó primero:

–Ahora entiendo porque la profesora Vector te dejó ser parte de la clase… Señorita Granger, ¿quisieras unirte a nuestro grupo de estudio? Tú probablemente ocupes ayuda con el componente mágico ya que realizaremos hechizos de tercer año, y tú nos podrías ayudar con las matemáticas.

Hermione tuvo la tentación de expresar que no les haría sus tareas pero Roger y Cedric, por lo menos, parecían ser lo suficientemente listos para saberlo basado en las respuestas que habían dado durante la lección.

–Sí, me gustaría. Gracias –respondió.

–Bien. Estábamos planeando reunirnos lunes y miércoles después de clases y… oh, ¿cuándo comienzan tus lecciones de vuelo?

–No lo sé. No las han mencionado. –Hermione no estaba entusiasmada por esa clase.

–Los Gryffindor la tendrán los jueves, a menos que lo hayan cambiado –respondió Alicia.

–Entonces no hay problema –dijo Cedric–. Así que, ¿mañana por la tarde?

–Sí, ahí estaré.


–Hola Hermione –dijo Parvati cuando llegaron al dormitorio esa noche–. ¿Por qué no estuviste en clase de historia hoy?

–Oh, estoy tomando historia con los Hufflepuff y los Slytherin. Tengo aritmancia martes y jueves.

–¿Aritmancia? No sabía que podías estudiarla en primer año.

–Pues conocí a la profesora Vector este verano y me dejó tomar parte después de una prueba.

–¡Ah! Que bien. Estaba un poco preocupada. No creía que eras del tipo que se saltaría una clase.

–Oh, ¿conociste a Cedric Diggory? Creo que está en esa clase –interrumpió Lavender.

–Si… me pidió que me uniera a su grupo de estudio.

Tanto Parvati como Lavender dieron gritos de entusiasmo.

–¡Dios mío! ¿Cómo es?

–¿Es guapo?

–Eh… sí, supongo. Y es muy amable también, y parece ser muy inteligente.

–Hermione, eso es maravilloso –exclamó Lavender–. ¿Sabes si está saliendo con alguien?

–¡No lo sé! ¡Sólo hablamos de matemáticas! –respondió Hermione rápidamente.

–Padma dice que parece que le interesa Cho Chang de segundo –respondió Parvati.

–¡Oh! ¡Cuéntamelo todo!

Las dos jóvenes se ensimismaron en una conversación acerca de quien supuestamente salía con quien. Hermione sacudió la cabeza y regresó a sus libros. "Niñas", pensó.