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─ Capitulo XI –

休憩

(Quiebre)

La vida es una frágil rama que se mece sobre un abismo.─ Henning Mankell


La brisa de aquel mediodía mecía con suavidad los pétalos de aquel ramo de rosas que adornaban aquella hermosa lapida. Sobre su fría superficie podían leerse palabras llenas de amor y consuelo, escritas por aquellas personas que a día de hoy, recordaban a su dueña con dulces memorias y lágrimas caídas. Que sin importar el tiempo o la época, visitaban su morada para recordarle que aún no le olvidaban.

"Aleksandra Nikiforov
tu partida fue inesperada y dolorosa, pero tu recuerdo vivirá en nuestro corazón siempre"

Irina delineo con suavidad cada letra de la inscripción, sonriendo con dulzura al imaginarse como hubiese sido conocer a tan amada esposa, reina y madre.

─ La reina Aleksandra era muy amada – dijo sin apartar sus dedos de la superficie de la lápida.

─ Lo era – contesto Víctor con un gesto de tristeza en su rostro que no pasó desapercibido por la joven pelirroja.

─ Príncipe – dijo en un susurro bajo.

─ Lo fue mi Lady – intervino Noel, dándose cuenta que su mejor amigo no tenía intenciones de hablar más de lo necesario de su difunta madre – Aun cuando solo duro dos años como nuestra reina, nueva Hasetsu la amo por el hermoso ser humano que fue.

Víctor se mantuvo en silencio, escuchando la breve conversión entre ambos.

Noel al percatarse de su inevitable mutismo simplemente sonrió y le floreció su mano a la joven pelirroja.

─ Me hubiese gustado conocerle – aseguro tomando la mano ajena para levantarse.

─ Y estoy seguro que ella compartiría el sentimiento – soltando su mano.

─ ¿Cuántos años hace ya que ella partió? ¿Seis años? – pregunto con curiosidad.

─ Siete – contesto Víctor – Hace siete años que ella ya no está con nosotros.

─ Lo lamento, no debí preguntar – encogiéndose al notar la tenue frialdad en aquella contestación.

Víctor noto como su forma de responder había hecho sentir a la joven a su lado, suspiro y dibujo una sonrisa.

─ No, no es culpa tuya es solo que… ─ bajando la mirada – es un tema un tanto complicado, hablar de ella, recordarla…

─ Ella… – dudando en hacer la pregunta que rondaba por su mente.

─ Habla – pidió el de ojos azules – está bien.

─ Ella… Murió por un ataque cadente ¿no es así? – Desviando la mirada – al menos esa es la información oficial.

Víctor guardo silencio por unos segundos y contesto.

─ Así es… Ella estaba en un viaje hacia nueva crisis, durante el camino el auto tuvo una avería y tuvieron que parar, cuando terminaron de la reparación el guardaespaldas le sugirió que descansaran en un poblado cercado, ya que los faros del mismo se vieron afectados por la avería así que se dirigieron ahí pero… ─ callo de pronto, respirando profundamente.

Irina contemplo el rostro lleno de tristeza del mayor, se acercó solo unos pasos y tomo su mano.

─ Príncipe.

─ Pensaron que llegarían antes de que los cadentes aparecieran pero…

─ ¿No hubo sobrevivientes? – pregunto con angustia.

─ Si los hubo – continuo Noel, captando la atención de la más joven – Solo el guardaespaldas y… ─ regresando a ver a su mejor amigo, quien le sostuvo la mirada por unos segundos antes de desviarla.

─ ¿Y?

─ Y… Solo el, nadie más sobrevivió, fue quien contó lo sucedido al rey una vez recupero la consciencia en el hospital.

El silencio tras aquella breve conversación era una estancia fría y desolada, ninguno de los tres encontraba las palabras para romper el hielo que se formó en el ambiente, algo que habitualmente sucedía para ambos varones cuando el tema de la difunta reina Aleksandra salía a flote.

Irina pensaba mil y una formas de recuperar la calidez que los envolvía pero, tras rememorar un hecho del pasado tan doloroso ¿Qué podías decir? Tras mucho pensarlo y dedicarlo una mirada al pequeño mausoleo que los cobijaba una fugaz idea apareció en su mente.

─ El rey – hablo con duda en su voz – creo un hermoso mausoleo para ella ¿no creen?

Ambos se regresaron a ver.

─ Si – contesto Víctor – aunque los restos de mi madre no están realmente aquí sino en nueva crisis, mi padre pensó que mi madre querría estar cerca del jardín donde cultivaba sus rosas así que, tras mucho esfuerzo y dedicación, construyo este mausoleo a modo de representación dentro de los terrenos del jardín.

─ Ella debe estar feliz.

─ Eso espero.

Ambos se observaron y sonrieron. Irina se alegraba de haber podido eliminar, aunque sea por unos instantes, la incomodidad que los había envuelto. Noel solo los contemplaba, sonriendo por ver a su mejor amigo un poco mejor acerca del recuerdo de su madre, pensando por un breve momento que quizás el rey no estaba tan errado al elegir a la joven Irina como esposa del príncipe.

El momento fue interrumpido por el sonido del celular del azabache, quien lo saco de entre sus ropas para verificar el motivo del mismo.

─ ¿Sucede algo?─ Pregunto Víctor.

─ Es un mensaje – dijo sin apartar la vista dela pantalla del mismo.

─ ¿Algo importante?

─ Al parecer solicitan la presencia del príncipe heredero en la zona de detenciones.

─ ¿Por qué? – Girándose por completo – Ese lugar fue asignado bajo el mando de Yurio ¿no es así?

─ Si, el rey ordeno que el joven príncipe se hiciera cargo de los pedidos y arrestos pero…

─ ¿Pero? – mostrando curiosidad en su tono de voz.

─ Dice que esto es algo que solo tú puedes resolver – apagando la pantalla de su celular –tienen bajo custodia a un hombre que es presunto cómplice de Shade

─ No comprendo – frunció el ceño ante el mencionado.

─ El príncipe Yuri no tiene el rango para decidir qué hacer mucho menos para llevar a cabo un interrogatorio de esa importancia así que…

─ Quieren que yo decida la sentencia.

─ Así es.

─ ¿Hay forma de que alguien más lo haga?

─ Me temo que no, al no estar el rey para realizar el juicio – explico – el siguiente en la línea con el suficiente rango eres tú – Riendo ligeramente al ver como el príncipe rodaba los ojos – No hay forma de escaparte esta vez.

─ Supongo que no – chasqueando la lengua – Entonces vamos, Ardyn no suele ser paciente – Girando su cabeza para ver a la pelirroja – Irina – susurro su nombre – me temo que los planes que teníamos para hoy se verán interrumpidos.

Irina negó con su cabeza.

─ No se preocupe por mi Príncipe, sé muy bien las obligaciones y deberes que usted tiene con el reino, el simple hecho de haber pasado un poco de tiempo con usted es suficiente para mí.

─ En otra ocasión concluiremos lo que pospusimos el día de hoy.

─ Claro.

Víctor asintió y comenzó a caminar en dirección hacia la salida del mausoleo, cuando la tímida mano de Irina tomo la manga de su camisa.

─ ¿Sucede algo?

─ Solo… ─ Sonrojándose ligeramente – Solo quería decirle que, creo firmemente que la reina Aleksandra sigue aquí, nunca se ha ido de su lado – aseguro con una gentil sonrisa – mientras la recuerde, la reina seguirá en este reino y en nuestros corazones.

Víctor la contemplo por unos segundos, agradeciendo de forma silenciosa aquellas palabras, elevando su mano para que ella la tomara.

─ Gracias, Irina – dijo estrechando la pequeña mano ajena entre las suyas, haciendo que el sonrojo en sus mejillas se hiciera más notorio.

─ Víctor – Noel lo llamo desde el exterior del mausoleo.

─ Tengo que irme.

─ Buena suerte, espero que todo salga bien.

El asintió y libero la mano de la más joven, quien no aparto sus ojos de su persona, hasta que había desaparecido de su vista.


─ ¿Dime donde esta Shade?

Celestino reprimió un gemido de dolor al sentir las punzadas que el golpe en su estómago le enviaba contantemente.

─ Yo… Yo no sé… Nada – dijo con dificultad.

El guardia frunció el ceño ante la respuesta de Celestino, propinándole otro golpe pero esta vez dirigido a su rostro, la sangre comenzó a emanar de su nariz tras la acción por parte de su captor.

─ No mientas, nos informaron de tus constantes reuniones con ese ladrón – exclamo el guardia, dedicándole una mirada llena de enojo – dinos la vedad y te dejaremos libre.

─ Por mucho… Que pregunten… No les daré la respuesta que…Que buscan – respirando con dificultad a causa de la sangre – Además…Aun cuando yo supiera quien es o donde… Localizarlo, jamás podrían atraparlo, él es la sombra que… Protege este reino, Inalcanzable e impredecible.

─ Parece que aun te quedan fuerzas para hablar de esa forma tan altanera – lanzando una patada hacia su costado derecho, logrando que Celestino cayera con fuerza al suelo.

─ Creo que necesita más incentivación – sugirió otro guardia.

─ Pueden golpearme… Todo lo que quieran pero… No admitiré nada que… Que no sé – sonriendo ligeramente aun cuando el dolor le recorría el cuerpo.

─ Eso ya lo veremos – dijo uno de los guardias mientras juntaba ambas manos, tronaba sus dedos y sonreía de forma malévola.


Observaba con detenimiento la pantalla de su celular, tenía el ceño ligeramente fruncido, murmuraba palabras incomprensibles mientras Noel, confundido por su comportamiento, solo lo observaba desde su asiento.

─ ¿Puedo saber que tanto murmuras? – pregunto con cansancio.

─ … ─ continúo viendo la pantalla de su celular sin contestar la pregunta hecha.

─ Víctor.

─…

─ Víctor – le llamo nuevamente.

─…

─ ¡Víctor! – levantando el tono de su voz mientras le arrebataba el celular.

─ ¡Oye! – exclamo con molestia.

─ ¿Se puede saber qué te pasa? – pregunto una vez tuvo la atención del otro – desde que salimos de palacio has estado viendo tu celular constantemente.

─ No es nada – hundiéndose en su asiento.

─ ¿Acaso esperabas la llamada de alguien? – insistió.

─ Claro que no – dirigiendo su vista hacia el paisaje que se extendía fuera del auto.

Un gesto de cansancio de apodero del rostro de Noel, suspiro profundamente.

─ Sabes que no te creo ¿verdad?

─ ¿Por qué insistes tanto?

─ Porque te conozco.

─…

─ ¿Me dirás que te sucede?

─ No me ha respondido – susurro.

─ ¿Qué?

─ Que no me ha contestado – volvió a susurrar.

─ ¿Víctor podrías dejar de susurrar? No te entiendo.

─ ¡Que no me ha contestado mis mensajes! – exclamo con fastidio.

─ ¿Ha?

─ Yuuri no me ha contestado mis mensajes.

─ Otra vez con ese plebeyo, ¿Por qué no me sorprende? – Negando con su cabeza – Víctor ya hemos hablado de esto, no puedes continuar viéndolo o – regresando a ver el celular – mandándole mensajes – lanzándole el celular, el cual atrapo en el aire – no es un noble, no sabemos de dónde viene, por no hablar de la reprimenda que te dará el rey si se entera que frecuentas a un total desconocido.

─ No es un desconocido – contesto con seguridad.

─ ¿No? ¿Y que es entonces?

─ Un simple estudiante cuyo nombre es Yuuri, le gusta el patinaje, tiene problemas con su hermana mayor, le encanta el Katsudon y… ─llevando su índice hacia su mentón mientras pensaba en otros datos respecto al joven azabache.

─ Eso no es… ─ dijo mientras Víctor se perdía dentro de sus pensamientos – Para que me molesto.

El viaje continuo sin percances, durante el cual la breve discusión entre ambos había concluido con un sonriente príncipe y un irritado guardaespaldas por la falta de conciencia de su protegido. Tras lo que había parecido una eternidad –gracias a la previa discusión─ el auto detuvo su marcha una vez estuvo a las puertas de la zona de detenciones del reino, lugar donde se llevaban a cabo las interrogaciones, juicios y sentencias cuando el rey se encontraba ausente del reino.

Víctor había recorrido sus pasillos en pocas ocasiones, no porque no tuviese la destreza para impartir la justicia sobre aquellos que fueran encontrados culpables de algún crimen, simplemente no era de su agrado tener que enviar a prisión a personas por crímenes tan vánales como robo de comida, vestimenta o calzado, cuando todo había sido producto de los cadentes, los seres que les habían arrebatado todo cuanto tuvieron alguna vez.

Por ese motivo, siempre que le era posible escaparse de aquella tarea –cuando su padre no se encontraba─ autorizaba Ardyn o algún miembro del consejo para dictar sentencia, pero tratándose de Shade, un ladrón cuya captura tenía un alto precio, su presencia en aquel lugar se había vuelto obligatoria.

Bajo con calma del auto una vez la puerta fue abierta por el chofer, siendo seguido por Noel, quien tras dar unas indicaciones al conductor lo despidió y el auto emprendió su marcha nuevamente, dejándolos solos a los dos frentes a las enormes puertas de aquel frio lugar.

─ Recuérdame, ¿Por qué tengo que hacer esto?

─ Porque el rey se encuentra ausente y tú eres el príncipe heredero – cruzándose de brazos – Sin olvidarnos que Shade es un ladrón por el cual han ofrecido una cuantiosa recompensa por todo el reino, algo como eso n puede ser dejado en manos de alguien como el capitán Ardyn o algún miembro del consejo.

─ Claro, como olvidarnos de ese pequeño detalle – rodo los ojos.

─ Entremos, Ardyn nos espera.

Ambos comenzaron a subir las enormes escaleras de aquel lugar, las imponentes columnas se podían observar desde la lejanía, las enormes estatuas que representaban a los sidéreos se alzaban sobre cada una de ellas.

El edificio era enorme, formando un perfecto cuadro, con grandes ventanales, desde el exterior y sin saber el uso real del mismo, podía pasar por alguna biblioteca o viejo museo. Un viejo canal lo rodeaba –el cual pasaba por todo los edificios hasta la salida del mismo─, sus aguas se encontraban teñidas por los diferentes residuos que alguna vez lo contaminaron y, aunque lo habían limpiado, había perdido su pureza y era casi imposible ver más allá de las superficie del mismo. Las puertas eran de caoba, contenían el símbolo de Etro tallada en su estructura, siendo la única representación de la antigua diosa en aquel lugar.

Las puertas se abrieron lentamente, dos guardias emergieron desde el interior del edificio, deteniendo su andar una vez estuvieron frente a ambos varones, haciendo una breve reverencia como saludo.

─ Bienvenido Príncipe Víctor– hablo uno de los guardias.

─ Gracias, espero que mi presciencia no les incomode.

─ Por supuesto que no, para la guarda real es un honor contar con su presciencia – sonriendo brevemente.

─ ¿El capitán Ardyn se encuentra disponible?

─ Está esperándole en su despacho, por ese motivo nos pidió escoltarlo personalmente – explico con rapidez – Si son tan amables de seguirme – Dando la media vuelta para caminar nuevamente hacia el interior del edificio.

─ Vamos – indico Noel.

Y caminaron tras el guardia con dirección al despacho.


Con prisa tomo la mochila sobre su cama y salió de su habitación, bajo sin cuidado alguno los escalones, sin preocuparse por alguna caída. Cuando finalmente estuvo en el piso inferior, corrió hacia la puerta siendo interceptado por su hermana mayor, quien lo tomo con fuerza del brazo derecho.

─ Yuuri, ¿A dónde crees que vas?

─ ¿A dónde más? – Jalando su brazo para soltarse del agarre ─ Iré a rescatar a Celestino.

─ ¿Te has vuelto loco? – El rostro de Mary lo observaba con sorpresa – ese lugar está lleno de hombres de la guardia real, en el momento que pises ese edificio te mataran.

─ No puedo dejar a Celestino ahí, esos hombres son capaces de cualquier cosa, incluso de torturarlo por mi culpa.

─ Yuuri – tomándolo por los hombros – esto no es tu culpa, no hay nada que puedas hacer para ayudarlo.

─ Tu hermana tiene razón – Yuuri frunció el ceño al escuchar a s mejor amigo apoyando a su hermana – aun cuando no quiera aceptarlo, ese lugar es peligroso Yuuri.

─ Pero…

─ Yuuri sé que deseas salvarlo – Adalberto intervino en la discusión – pero es muy peligroso, quizás podamos hacer algo durante la noche, por ahora no es recomendable hacer ningún movimiento que pueda afectarte.

─ Si esperamos tanto él podría estar muerto para entonces – replico.

─ No tenemos más alternativas – continuo con su intento de persuasión – hablare con algunos conocidos y trataremos de sacarlo, por ahora es mejor que te quedes aquí y…

─ ¡No!

Alejándose de los tres, no podía creer lo que escuchaba, le estaban pidiendo que abandonara a alguien que siempre le apoyo cuando más lo necesitaba, ¿Cómo esperaban que el simplemente se retirara y dejara a Celestino a su suerte?

─ Yuuri – su hermana trato de acercarse.

─ No voy a abandonarle – regresando a ver el rostro de cada uno ─ ¿Cuántas veces mi padre abandono a alguien por ser una causa difícil?

Los tres hicieron el intento de hablar pero las palabras no aparecieron.

─ Eso mismo pensé – susurro.

Se giró sobre sus talones y camino hacia la puerta.

─ Yuuri, por favor.

La voz de su hermana lo detuvo unos instantes.

─ Mi padre jamás abandono a alguien, siempre lucho por lo que creía correcto, salvo a aquellos que lo necesitaban, incluso sacrifico su vida por lo que el creyó era lo mejor para el mundo – girándose solo un poco para regresar a verles ─ ¿Cómo esperan que llegue a ser un rey con la misma convicción que él, si me retienen? – Pregunto sin esperar respuesta alguna ─ ¿Cómo esperan que salve al mundo, si no puedo salvar a nadie?

Les dedico una última mirada y emprendió su camino hacia la puerta, por donde desapareció segundos después.

─ Yuuri – Mary bajo la mirada, mientras varias lagrimas caen por sus mejillas.

─ Mary – los fuertes brazos de Adalberto la sujetaron.

─ Adalberto, tenemos que hacer algo – ocultando su rostro en el pecho del mayor – lo mataran.

─ Sabes que desearía ir tras el pero no puedo arriesgarme a que me vean ayudando a Shade – declaro con impotencia.

─ ¿Entonces qué hacemos?

El rubio desvió la mirada, buscando alguna solución al problema que tenían enfrente.

─ Yo iré.

La voz de Phichit les hizo separarse.

─ Phichit.

─ No se preocupen, hare lo posible para que Yuuri no se arriesgue más de la cuenta.

Ambos regresaron a verse antes de volver la vista al rostro del menor.

─ Haz lo que puedas Phichit – pidió Mary.

─ Mantenlo a salvo – agrego Adalberto.

─ Lo hare.

Les dedico una sonrisa, comenzando a correr hacia la puerta por donde, minutos antes, el futuro del reino había desaparecido con premura.


El sonido de unos golpes en la puerta lo alerto, acomodo con rapidez los papeles que se encontraban dispersados por todo el escritorio, tras verificar que todo estaba en orden, se levantó de su asiento, irguiéndose en una pose formal, se aclaró la voz y respondió.

─ Adelante.

La puerta se abrió tras aquella respuesta, un soldado entro saludando a su capitán con una ligera reverencia.

─ Capitán, el príncipe Víctor está aquí.

─ Hazle pasar.

─ Como diga.

Ardyn recorrió el despachó con la mirada antes de regresar a ver al frente y observar como el príncipe acompañado de su guardaespaldas entraban al lugar.

─ Príncipe, es un honor tenerle aquí – dijo con una tenue sonrisa – pero tome asiento.

─ Gracias.

Se sentó justo al frente del capitán mientras Noel se sentaba su lado.

─ ¿Gusta tomar algo? ¿Café, té o una soda?

─ Un café estaría bien.

─ ¿Y usted joven Noel?

─ Lo mismo si no es mucha molestia.

Con un ademan de su mano uno de los guardias entro al despacho y tras darle las indicaciones este volvió a salir en busca de lo que su capitán le había pedido.

─ Mientras esperamos las bebidas, ¿desean iniciar con el tema que nos compete en esta ocasión?


─ ¡Yuuri, espera!

La voz de Phichit gritándole no le detuvo, continúo corriendo por la calle, no fue hasta que su mejor amigo le alcanzo en una esquina que se detuvo.

─ ¿Quieres escucharme?

─ ¿Y qué me vas a decir? ¿Qué estas de lado de mi familia? – tratando de pasar por su lado.

─ Sabes que ellos solo quieren protegerte – impidiéndole el paso.

─ A costa de la vida de una persona inocente – su voz se notaba angustiada.

─ Lo sé y entiendo lo que estas sintiendo pero, arriesgarte así, sin tener un plan es suicidio.

─ Claro que tengo un plan, entrar ahí y sacar a Celestino – apartándolo del frente con su mano.

─ ¿Ese es tu plan? ─ comenzando a seguirlo ─ ¿se te olvidan los guardias?

─ Ellos no son un problema, no es como si fueran unos expertos combatientes.

─ Pero Ardyn si, él es el capitán de esa zona, con verte te dará caza ¿y si te acorrala? – Dijo con algo de miedo – Tus poderes no son ilimitados.

─ ¿Y qué hago? – pregunto, buscando otra forma de ayudar a su amigo – no puedo abandonarlo Phichit.

─ No vas a abandonarle – aseguró.

─ Pues tus constantes negativas me dicen lo contrario.

─ Mira – relamiéndose los labios – hagamos esto ¿sí?, lo primero es llegar hasta la zona de detenciones, una vez ahí pensaremos algo ¿te parece?

Yuuri lo contemplo unos segundos y asintió.

─ ¿Tienes algún medio para llegar?

─ Pensaba ir corriendo.

─ ¿Qué? Estás loco ¿verdad?

─ No, ¿Por qué?

─ Yuuri, está al otro lado de la ciudad jamás llegaras corriendo.

─ ¿Y que otro medio tenemos? Esa zona está custodiada por toda la guarda real, ningún autobús o auto particular puede cruzar a menos que sea de la familia Nikiforov.

El moreno bajo la vista, llevando su mano derecha hasta su mentón. Yuuri conocía aquella pose, cuando su mejor amigo buscaba alguna respuesta su semblante se tornaba serio y se perdía en sus pensamientos.

─ ¿Phichit?

─ Quizás… Haya una forma.

Enarco una ceja ante aquella respuesta.

─ Sígueme.


Con cuidado leía cada línea escrita en aquel informe, en el cual se describía lo que el presunto testigo sabia del caso, como el sospechoso había ayudado a un mal herido Shade durante el último ataque así como la extraña cantidad de dinero que le fue entregada para conseguir mercancía para los más necesitados. Ante sus ojos aquel relato estaba demasiado bien estructurado, como si la persona que había sido testigo de tales hechos hubiese estado investigándolo, en vez de solo estar en el momento oportuno por casualidad.

─ ¿Tiene pruebas además de su testimonio? – pregunto, bajando el documento para regresar a ver el rostro del capitán.

─ Aun estamos en busca de las mismas – contesto.

─ Me quiere decir que, ¿lo arrestaron solo basándose en el testimonio de una persona que podría estar mintiendo?

─ Su padre dejo estrictas órdenes Príncipe.

─ ¿Y esas son?

─ Encarcelar a Shade sin importar los medios, incluso nos autorizó arrestar a un sospechoso de traición con solo tener un testimonio si con eso podemos llegar a ese ladrón.

Víctor dejo el documento sobre el escritorio aun sin poder creer la orden que su padre había dado, mucha gente inocente podría ser encarcelada o ser sentenciada a muerte por algo que quizás no era verdad.

─ ¿Han logrado que confiese? – hablo esta vez Noel.

─ Aun no, no niega conocerlo pero tampoco acepta que lo haya ayudado.

─ Todos en el reino conocen a Shade, eso no es exclusivo.

─ Lo sabemos pero tampoco niega haberle ayudado, si tan solo hablara sería más fácil para nosotros.

─ ¿Qué sabemos del paradero de Shade? ¿Han logrado encontrar su guarida?

─ No, ese ladrón ha logrado evadirnos durante meses, los únicos indicios que hemos podido encontrar es que vive en el reino y, por la estatura así como el peso podría ser un chico entre dieciocho o veinte años, posiblemente un estudiante.

─ Oh, podría ser una chica ¿no cree?

─ Dudamos que sea del género femenino.

Ante el semblante del príncipe continuo.

─ El timbre de voz, la forma en cómo se mueve, aun cuando una mujer sea entrenada adecuadamente jamás podría moverse de esa forma. Además, quienes han entablado algún combate con él, han concordado en que la fuerza que posee es propia de un varón.

El príncipe se hundió en su asiento, debatiendo mentalmente aquella situación ¿culpable o inocente?, debía tomar una decisión pero ¿Cuál sería la correcta? ¿y si mandaba a la misma muerte a alguien inocente? No había pruebas reales de su traición pero, las órdenes de su padre no estaban haciéndole la tarea fácil.

Noel, siendo consiente del debate interno de su compañero decisión intervenir.

─ ¿Quién arresto al sospechoso?

─ El príncipe Yuri junto a Otabek dirigieron el arresto.

─ ¿Ya pidieron la declaración de ambos? ¿Cómo se comportó ante el arresto? ¿Si vieron algún movimiento sospechoso de su parte?

─ Si, fue lo primero que hicimos pero… Supongo que lo mejor sería que el mismo príncipe sea quien relate lo sucedido.

Levanto la vista y el guardia a lado de la puerta asintió, abriendo la misma instantes después, por donde un joven Yuri hacia acto de presciencia.

─ ¿Me llamaba capitán Ardyn?

─ Príncipe, acérquese por favor.

El joven rubio soltó un suspiro y camino hacia el escritorio, ignorando completamente la presciencia de su hermanastro.

─ Estamos discutiendo la situación de la persona que arrestaron este día.

─ ¿Habla del doctor Celestino?

─ Así es, ¿te importaría volver a relatarnos los hechos?

Yuri solo rodo los ojos, pensando que aquella sería una larga charla.


La zona residencial cerca del campus era bastante conocida, ese lugar solo era habitado por hijos de nobles o con suficiente dinero como para que sus hijos vivieran cómodamente. Yuuri nunca había entrado en aquel complejo, sobre todo porque su posición le impedía costear algo como eso por lo que, no entendía completamente que hacían en aquel lugar ni como su mejor amigo tenia permitida la entrada.

Sabía que su familia tenía dinero pero, por palabras del mismo, él prefería vivir en casa de sus padres –que estaba a una hora y media del campus─ a tener que hacerlo solo a costa de los mismos.

Sus pensamientos se esfumaron cuando llegaron al departamento que, por lo que Yuuri pudo entender, su mejor amigo buscaba. Solo cuando el sonido del timbre resonó y la puerta fue abierta supo, de alguna extraña forma, porque este tenía vía libre en aquel lugar.

─ Phichit ¿Qué haces aquí? – Pregunto con un gesto de sorpresa en su rostro ─ ¿pensé que nos veríamos mañana por la tarde?

─ Este… Sí, eso no ha cambiado – contesto con nerviosismo.

─ ¿Entonces? – viéndolo con preocupación.

─ Pues, veras… ─ moviéndose solo un poco para que notara la presciencia del azabache.

─ Hola – saludo con nerviosismo – ¿Qué tal, Seung?

El nombrado paso su vista del rostro de Yuuri al de Phichit, dedicándole una mirada que le preguntaba sin palabras "¿Que hace el aquí?"

─ Sé que prometí no traer a nadie pero…

─.. – el ceño de Seung mostraba enojo.

─ Te explicare todo mañana – el ceño de Seung seguía siendo el mismo – Lo prometo, en serio.

Soltó un suspiro al no poder ir encontrar de la situación.

─ Bien.

Phichit dibujo una sonrisa al ver como Seung se rendía ante sus palabras.

─ ¿Qué los trajo hasta aquí? – Cruzándose de brazos ─ Dudo que una visita de cortesía sea el motivo.

─ No, no es una visita lo que nos trajo aquí, es solo que…

─…

─ Necesitamos tu ayuda.

─ ¿Mi ayuda?

─ Si, sé que no se la prestas a nadie pero, en serio necesito que lo hagas solo por esta noche, mañana en la mañana la devuelvo.

─ ¿Te refieres a…? – hablo al darse cuenta de lo que le estaba pidiendo.

─ Necesito que nos prestes tu moto.


Ambos se encontraban en la azotea del edificio enfrente de la zona de detenciones, observando cada movimiento dentro del lugar con los binoculares. Habían ocultado la moto cerca de la entrada de aquel lugar, debido a que los guardias hacían rondines cada cinco minutos por lo que, entrar con la moto era casi imposible y se exponían a ser arrestados antes de siquiera llegar con Celestino. Phichit solo rezaba que nada le pasara a esa moto o tendría serios problemas con Seung.

─ El constante rechinido de tus dientes me pone nervioso Phichit.

─ Tú lo estarías si algo le pasa a esa moto, me mataran si eso sucede.

─ Aun sigo sorprendido de que Seung te la prestara, ¿seguro que son solo amigos? – mirándole de reojo.

Trago con fuerza mientras un leve rubor cubría sus mejillas.

─ Por supuesto que si ¿Por qué crees lo contrario?

─ No lo sé, considerando que Seung es alguien un tanto misterioso y no se relaciona mucho con otras personas.

No obtuvo respuesta, realmente no le importaba si su mejor amigo y el hijo del general Hyun Lee fueran algo más que simples conocidos pero, le resultaba gracioso verle tan nervioso como estaba en aquel momento. Tras reír unos instantes, decidió no indagar más en el tema para no incomodar a su mejor amigo, sabiendo que en algún punto, cuando se sintiera seguro, este le diría que relación que tenía con Seung.

─ Voy a entrar – dijo Yuuri con decisión.

─ ¿Qué? – Phichit lo regreso a ver.

─ Lo que oíste, entrare – abriendo su mochila para sacar su traje.

─ Yuuri – le llamo – aun no es momento.

─ ¿Y cuándo lo será? ¿Cuándo saquen el cadáver de Celestino? – comenzado a cambiarse.

Se llevó una mano hacia su cabeza, donde removió sus cabellos ligeramente ante la terquedad de su amigo.

─ Escucha, aún hay demasiada luz – señalando el cielo que se encontraba matizando entre colores naranjas y azules – los guardias te verán.

─ No es como si no lo fueran a hacer una vez dentro – colocándose las botas.

─ Eso es bastante obvio – regresando a ver por sus binoculares – solo digo que deberíamos a esperar un poco más, cuando la noche este cayendo.

─ Pides demasiado.

─ Yuuri – bajando los binoculares y tomando el brazo de su mejor amigo – ellos no mataran a Celestino.

─ ¿Cómo estas tan seguro?

─ Ellos creen que es sospechoso por lo que no pueden matarlo – continuo al no obtener réplica del otro – mientras no obtengan las respuestas que ellos buscan no pueden matarlo, sobre todo porque el rey no está, él es el único que puede dictar la sentencia – soltando el brazo ajeno.

─ El príncipe también puede, ¿lo olvidas? – replico con molestia.

─ Hasta donde se sabe, el príncipe no es de los que ejecuta a los prisioneros si no tiene evidencia real. De hecho las veces que él ha dado sentencia a liberado a los prisioneros por demostrar que son inocentes.

─ ¿A dónde quieres llegar con eso? – colocándose la capa y el antifaz.

─ Tenemos la ventaja de que el rey no está y el príncipe no mandara a ejecutar a una persona inocente.

Yuuri se mantuvo en silencio, pensando en las palabras de su compañero.

─ Solo te pido esperar a que la noche caiga, al menos lo suficiente como para que puedas entrar sin que te vean.

Se mantuvo en silencio, regreso a ver el enorme edificio enfrente de ambos y regreso a ver el rostro de su compañero.

─ De acuerdo.

Phichit solo atino a sonreírle.


Yuri termino de relatar los hechos ocurridos durante el arresto, la forma en cómo se había comportado el doctor, la calma con la que los había recibido incluso la manera tan pacifica que tuvo al ser arrestado dentro de su vivienda. Por unos momentos nadie emitió sonido alguno, analizando las palabras que el menor había dicho, hasta que finalmente Víctor deicidio intervenir.

─ ¿No hubo algo que los detuviera durante su trayecto a este lugar?

─ No – contesto secamente el menor – el trayecto fue tranquilo, algo extraño considerando que se trata de alguien que se supone conoce a Shade en persona.

─ En eso tiene razón el príncipe Yuri – dijo Noel – Si es cómplice de Shade se esperaría que el interviniera para rescatarlo pero hasta ahora… ─ regresando a ver su protegido.

─ Él no ha aparecido – concluyo.

─ Probablemente ese ladrón no interviene porque sabe que no saldría vivo de este lugar – aseguro Ardyn – nuestra zona es vigilada las veinticuatro horas por la guardia real, incluso las celdas están fuertemente protegidas por más de treinta de mis hombres, quienes no dudaran en matar a cualquier intruso.

─ Aun así es muy extraño capitán Ardyn – continuo Noel – Pero la única conclusión a la que podremos llegar si el no aparece – tomando su taza de café para beber un poco de ella.

─ Es que probablemente sea inocente y la confesión solo un invento de una persona que solo busca beneficio monetario por esto, ¿no lo cree? – Víctor mantuvo su mirada fija sobre el rostro del capitán.

El joven rubio solo contemplaba la escena con aburrimiento, en aquellos momentos deseaba estar en la sala de controles monitoreando los ataques cadentes y las llamadas de auxilio a lado de Otabek a escucharlos parlotear sobre el destino de aquel Doctor. Chasqueo la lengua y giro su rostro para ver el paisaje tras el ventanal, recorriéndolo con la mirada hasta que, por alguna razón, sus ojos contemplaron algo en la azotea del edificio que quedaba justo al frente.

Mantuvo la mirada en aquella zona, tratando de divisar de qué se trataba, cuando por fin se dio cuenta de lo que ahí se encontraba no pudo evitar que su rostro se mostrara sorprendido, pero aquel gesto desapareció tan rápido como había aparecido. Bajo la vista y busco alguna excusa que pudiese sacarlo del despacho.

─ Capitán – le llamo haciendo que este volteara a verle – Si mi presciencia ya no es necesaria, solicito permiso para retirarme.

─ ¿Motivo?

─ Debo seguir monitoreando los ataques cadentes que mi padre me ha encomendado.

─ Cierto – regresando su vista hacia los documentos en el escritorio – puede retirarse príncipe, si sucede algo no dude en llamarme.

─ Lo hare capitán, con permiso – haciendo una reverencia, camino por el lugar hasta llegar a la puerta.

─ No vayas a llegar tarde, la reina Anora solicito nuestra presciencia para la cena – le recordó Víctor.

─ No lo hare – contesto con enfado y salió del despachó.

Se despidió de los guardias que custodiaban el despacho y camino con dirección a la sala de control. Mantuvo sus pasos hasta que estuvo fuera de las miradas de los guardias, apoyándose sobre la pared tras él y saco su celular. Con calma busco un número entre sus contactos, cuando encontró el que buscaba pulso el símbolo de marcar y espero a que respondieran la llamada.

¿Yuri?

─ Otabek, ¿sigues en la sala de controles?

Si, aún estoy haciendo el registro – respondió ─ ¿sucedió algo?

─ Necesito me hagas un favor.

Sabes que puedes pedirme lo que sea, ¿Qué necesitas?

─ Cuando anochezca, Apaga las cámaras – volteando a ver a ambos lados – al menos durante diez minutos.

¿Qué piensas hacer?

─ Darle vía libre a un cerdo – dijo con cierta molestia en su voz.


El sol finamente se ocultaba en el horizonte, los guardias se retiraron a sus posiciones, lo rondines se habían intensificado de forma que cualquier intruso fuera encontrado antes de que pudiese hacer lo que lo motivo a entrar en aquella zona.

Bajo sus binoculares y los guardo en la mochila.

─ Es tiempo, debo entrar – levantándose de su lugar, siendo protegido de los ojos ajenos gracias a la tenue oscuridad que lentamente se extendía por el reino.

─ Ten cuidado Yuuri, ese lugar ya es muy peligroso de día.

─ No te preocupes, ya los he enfrentado antes.

─ Si, en campo abierto no en su propia zona de alojamiento.

─ Espérame aquí, volveré con celestino.

Phichit asintió y su amigo lanzo una daga hacia el edificio, desapareciendo en pequeños fragmentos de luz.


Se sujetó a la pared gracia a la daga clavada en la superficie, se mantuvo en movimiento sobre la misma, alejándose cada vez de la entrada de aquel edificio. Regreso a ver a ambas direcciones, cerciorándose que ningún guardia se acercaba o lo pudiese ver. Se apoyó en el saliente del ventanal y coloco la palma de su mano sobre el vidrio, el cual comenzó a congelarse lentamente hasta ser cubierto por completo.

─ Espero funcione – susurro.

Trago con fuerza y separo su mano del vidrio, respiro profundamente y soplo sobre el mismo, tras aquel acto el vidrio se derrumbó convertido en una fina masa de nieve.

─ Funciono – dijo con sorpresa, yaque por un minuto paso por su mente que el hielo caería rompiéndose en miles de pedazos y alertando a los guardias.

Con cuidado ingreso al lugar, el cual era iluminado por luces que brillaban tenuemente. Comenzó a caminar por el pasillo, regresando a ver en todas direcciones, lo que menos quería era encontrarse con los guardias o las posibilidades de salvar a su amigo se reducirían a cero.

Ocultándose cada cinco minutos, continuo su recorrido, buscando algún indicio de donde podría estar las celdas pero, aun cuando trataba de encontrarlas, siempre terminaba en pasillos similares.

─ Como se supone que encuentre algo en este lugar.

─ Ese tipo sí que tiene aguante ¿no crees?

─Sí, ¿quién diría que un plebeyo sin entrenamiento soportara tanto?

Al escuchar aquellas voces Yuuri regreso a ver a ambas direcciones, buscando algún lugar para esconderse, cuando las voces se encontraban más cerca de donde estaban, no tuvo más remedio que lanzar su daga al techo para tele transportarse hacia aquel lugar, esperando que los guardias no levantaran la vista.

─ ¿Y que era? ¿Doctor?

─ Si, según informes fue un prestigiado medico pero se retiró, quien diría que finalmente se volvería un traidor.

─ Seguro se arrepintió de retirarse y como el trabajo que tiene no le rinde, no tuvo más remedio que aliarse con una alimaña como Shade.

─ Pobre de su familia, tener esa vergüenza.

─ ¿Crees que muera?

─ Bueno, morir en la zona sur, siendo torturado… Creo que es un final bastante bondadoso para un traidor ¿no crees?

"La zona sur" pensó para sus adentros.

─ Me hubiese gustado "Persuadirlo" un poco más.

─ No podemos apropiarnos de toda la diversión, debemos dejarle algo a nuestros compañeros.

─ Tienes razón, seguramente en estos momentos deben estar interrogándolo nuevamente.

─ No creo que aguante, si no habla, bueno… La muerte será muy bien ganada.

Ambos comenzaron a reír, alejándose por el pasillo hasta perderse de la vista del moreno.

─ Lo están torturando – murmuro una vez bajo del techo.

Apretó con fuerza sus manos hasta volverlas puños, sintiendo como la impotencia volvía a recorrerle el cuerpo. Negó con su cabeza, él estaba ahí para salvarlo, Celestino no iba a morir en aquella fría celda mucho menos por culpa de las torturas de aquellos guardias. Respiro profundamente y corrió hacia la zona sur del edificio.


El suelo se encontraba manchado por la sangre que emanaba de su boca, la respiración se le dificultaba gracias a los golpes que había recibido, su vista se encontraba borrosa por el cansancio y por la falta de alimento. Con esfuerzo lograba escuchar las voces de los guardias, quienes reían al verlo en el suelo, indefenso a sus torturas y malas palabras.

─ Es mejor que hables, quizás tu castigo sea menor al que se le dará a ese ladrón – dijo uno de los guardias.

─ A él no le importas, si fuera así ¿no debería haber venido ya en tu ayuda? – siguió otro.

─ Sálvate tú y salva a tu familia de la humillación que esto representa – concluyo otro.

Celestino no contesto cerro sus ojos, concentrándose en respirar pero la sangre le dificultaba la tarea.

─ Hagan… Lo que… Quieran…No diré nada que, no sé.

─ Veo que te gusta sufrir, un poco más de motivación ¿Quizás?

Propinándole una patada en el estómago, haciendo que Celestino comenzara a toser.

─ Por última vez, ¿Dónde se esconde Shade?

No hubo respuesta, solo cerro sus ojos esperando el próximo Golpe.

El guardia apretó con fuerza los dientes al no obtener la respuesta que pedida, estaba por patearlo nuevamente cuando la voz de uno de sus compañeros lo detuvo.

─ ¿Escucharon eso?

─ ¿Qué cosa? – pregunto.

─ Como… El quejido de alguien al ser derribado – girándose para ver la puerta.

─ Es tu imaginación.

─ Puede ser pero…

─ ¿No sienten como si la temperatura bajo de pronto? – pregunto el tercer guardia, abrazándose así mismo en busca de calor.

La temperatura comenzó a bajar rápidamente, las paredes de la celda comenzaron a congelarse ante los ojos de los tres guardias, quienes se encontraban abrazándose a sí mismos al sentir como el ambiente perdía calor. Su aliento se condensaba en nubes que se expandían frente a su rostro cada que exhalaban. Unos instantes después de contemplar aquel escenario, la puerta se cubrió de hielo hasta volverse polvo de nieve que cayó al suelo.

Los tres guardias dieron dos pasos atrás cuando finalmente a quien buscaban ingreso a la celda, dejando inconscientes a los hombres que una vez custodiaron la entrada tras él.

─ ¿Me buscaban?

─ ¡Maldito Shade! – Hablo uno de los tres con furia ─ ¡Atrápenlo!

Los otros dos guardias trataron de moverse pero el frio les había entumecido al punto que sus cuerpos se negaban a dar un solo paso.

─ No… No podemos movernos.

Yuuri los contemplo fijamente por unos breves instantes, comenzado a caminar con lentitud hacia ellos.

─ Si por mí fuera, les regresaría cien veces lo que le han hecho a esta persona, que poca o nada de relación tiene conmigo – dijo deteniéndose frente a los tres – pero, eso me volvería en una escoria como lo son ustedes, así que, agradezcan que soy una persona benevolente.

─ Eres un bastardo, cuando salgamos de aquí te…

─ Dejen de hablar – elevo su mano y los tres fueron cubiertos por el hielo, hasta volverlos estatuas.

Paso por el lado de las ahora estatuas, acercándose a un mal herido Celestino, a quien ayudo a ponerse en pie.

─ Apóyate en mí – le sugirió.

─ Ellos… No los…

─ No están muertos, si esa es tu pregunta – contesto – solo están congelados, una vez estemos a una distancia considerable mi magia desaparecerá y podrán moverse.

Celestino sonrió con tristeza.

─ No debiste venir por mí – comenzando a toser – Este lugar es muy peligroso para ti, Yuuri.

─ No iba a dejarte en este lugar – pasando su brazo por la cintura del mayor – eres mi amigo – aseguro con una sonrisa en su rostro – y aun amigo jamás se le abandona.

─ Pueden matarte si te atrapan.

─ Bueno, es una suerte que me guste el peligro – riendo levemente – no soy de los que abandona a alguien por ser una causa difícil así que, por mucho que me intentes persuadir para dejarte… No lo hare – comenzando a caminar hacia la salida de la celda.

─ Lo sé.

Una vez salieron de la celda, por un instante Yuuri pensó que el camino hacia la salida de aquel lugar seria tranquilo pero, cuando su vista se posó sobre uno de los guardias – que había noqueado – aquel pensamiento se esfumo rápidamente.

─ Pensaste que te escaparías tan fácil – riendo con altivez – no saldrás vivo de este lugar, maldito Shade – dijo el guardia quien, ante de volver a perder la conciencia, había apretado el botón de un extraño dispositivo que tenía entre sus manos el cual, logro encender un extraño sonido que recorrió el lugar.

─ Eso es…

─ Es una alarma ─ hablo celestino – alerto a los demás.

Yuuri chaqueo la lengua y apresuro el paso hacia las escaleras que daban al piso superior. Subieron tan rápido como les fue posible, gracias a las múltiples heridas de Celestino. Recorrieron el pasillo, con la intención de salir por el ventanal por donde el más joven había entrado pero, se vieron interceptados por una horda de guardias.

─ Maldición – susurro Yuuri al ver a los guardias corriendo hacia él.


Los tres continuaban discutiendo acerca de la situación del sospechoso, encontrándose en la encrucijada de si debían desechar la evidencia, la cual solo consistía en el testimonio de alguien cuyo nombre se encontraba protegido y dejar ir al prisionero al no tener más pruebas que esa.

─ Capitán – hablo Noel – no tenemos ninguna prueba de la conexión con Shade, no podemos seguir reteniendo al doctor.

─ Si lo dejamos libre, el rey podría molestarse – aseguro – se trata de Shade.

─ Concuerdo con Noel, sin pruebas no podemos hacer nada – acomodándose mejor sobre su asiento – mi padre no está, por lo que la decisión recae sobre mí.

─ Muy bien, ¿y cuál es su veredicto?

─ Pues… ─ callo de pronto al escuchar un extraño sonido ─ ¿Qué es eso?

─ Es la alarma – Ardyn se levantó de su asiento – Tenemos un intruso.

─ ¿Intruso? – Pregunto Noel ─ ¿Pero quién se atrevería a entrar en este lugar?

La puerta del despacho fue abierta de golpe, un guardia se apoyó en el marco, tratando de recuperar el aliento que había perdido.

─ Capitán – hablo entre jadeos.

─ ¿Qué sucede ahí afuera? – pregunto rodeando el escritorio para acercarse al guardia.

─ Es… Es…

─ ¡Habla de una vez!

─ Es… Shade, mi señor ─ irguiéndose tras recuperar un poco de aliento – Entro al edificio.

Víctor y Noel se levantaron de su asiento, asombrados por lo que aquel guardia estaba relatando. Por su parte, el rostro de Ardyn se mostraba lleno de cólera por el nombre del ladrón.

─ ¿Qué vino a buscar? – Tomando al guardia de su traje ─ ¿Qué busca?

─ El… ─ comenzando a temblar por la fuerza con la que su capitán lo sujetaba – Saco al doctor de su celda y están persiguiéndolos por todo el lugar.

El capitán lo soltó con fuerza, haciéndole trastabillar hasta que finalmente cayó al suelo.

─ ¡Cierren todas las malditas puertas, no permitan que ese infeliz escape, entendiste! – exclamo con furia.

─ Si, si mi señor – respondió con temor.

─ ¿Por qué sigues aquí? – Pregunto con enojo ─ ¡Lárgate!

El guardia asintió con su cabeza, levantándose con premura del suelo, cayendo en varia ocasiones por el miedo a su capitán y alejándose rápidamente una vez pudo sostenerse en pie para cumplir la orden.

Se giró sobre sus talones y dirigió su vista hacia la del príncipe heredero.

─ ¿Necesita otra prueba de la culpabilidad de ese doctor, Su alteza?

No hubo replica alguna por parte de Víctor, quien solo le sostuvo la mirada por unos momentos antes de desviarla por la decepción de saber que quizás, se había equivocado con aquel hombre.


Los guardias eran expulsados, golpeándose con fuerza contra las paredes del lugar, enormes bloques de hielo sobresalían por los ventanales, el suelo se encontraba resbaladizo por la gruesa capa de hielo que lo cubría, haciendo caer a los guardias que se aventuraban a pasar correr por el mismo. Por su parte y sin problema alguno, ambos continuaron avanzando, buscando una salida de aquel lugar que, si no se apresuraban podría volverse en su última morada.

─ ¿De dónde salen tantos guardias?

Yuuri podía sentir como su energía se comenzaba a agotar, correr por los pasillos, llevando a cuestas a un mal herido Celestino tampoco ayudaba. Tener que detener a los guardias, escapar de ellos y ocultarse no era una tarea fácil, sobre todo cuando toda la guardia real te buscaba por todos los rincones de su base.

─ Deberías… Huir, déjame…Escapa – hablo entre dientes, respirando con dificultad.

─ No voy a dejarte – apoyándose contra la pared para mirar de reojo a los guardias que corrían por el pasillo contrario – Voy a sacarte de aquí.

Celestino no respondió, simplemente emitió un quejido por las múltiples heridas que recorrían su cuerpo. Por su parte, Yuuri regreso a ver a todas partes de aquel lugar, deteniendo su vista sobre un par de escaleras que estaban a pocos metros de ambos.

─ Esas escaleras deben dar a la azotea – aseguro.

─ No… No puedes estar seguro de eso.

─ No tenemos otra opción – colocándose en cuclillas para tomar el brazo del mayor, pasarlo por sus hombros y dejar que este volviera a apoyarse sobre su persona – tenemos que intentarlo.

─ En caso, de que nos lleve a la azotea… ─ tosiendo levemente – La puerta seguramente fue cerrada para no dejarnos escapar.

─ No te preocupes por eso, déjame ese detalle a mí.

Caminaron por el pasillo hasta llegar a las escaleras, subieron con cuidado olvidándose por unos momentos los gritos de los guardias que los buscaban. Continuaron subiendo hasta que, el grito de uno de los guardias alertando su ubicación les hizo detenerse unos instantes.

─ Nos… Encontraron.

─ Pero aun no nos atrapan – dijo Yuuri con seguridad apresurándose a subir lo que faltaba de las escaleras.

Los gritos de los guardias se escuchaban cada vez más cerca, continuaron su camino hasta que, finalmente se toparon con la puerta. Yuuri trago con fuerza y tomo el cerrojo de la misma, sorprendiéndose de que este se abriera.

─ Esta abierta – susurro con sorpresa.


─ Capitán, lo hemos atrapado – informo un guardia mientras caminaba a lado de su capitán.

─ ¿En qué zona?

─ En la azotea de la zona norte, al parecer hemos logrado agotarlo de forma que no podrá usar más sus poderes.

─ Perfecto.

Ardyn sonreía para sus adentros, finalmente había logrado atrapar a Shade, el ladrón que lo humillaba públicamente cada que aparecía en escena durante las guardias nocturnas, después de meses de planear miles de formas de como capturarlo, el mismo ladrón había caído en sus manos sin siquiera planearlo.

─ ¿No cree que es una trampa? – pregunto a modo de sugerencia.

─ Príncipe Víctor – hablo sin siquiera regresar a verle – no está en condiciones de preparar algún plan de ese tipo, en el mismo instante que entro en esta prisión… Se volvió nuestro prisionero.

─ Solo tenga cuidado, mi padre no tolerara un fallo como este solo por confiar demasiado en las circunstancias – aseguro sin detenerse.

─ Ya veremos – apresurando sus pasos.

Sin detenerse, continuaron su trayecto hacia la zona que el guardia les había indicado, no fue hasta que se encontraron con el príncipe Yuri – acompañado de Otabek─ que detuvieron sus pasos.

─ Príncipe Yuri.

─ ¿Es cierto? – Pregunto sin esperar respuesta ─ ¿Atraparon a Shade?

─ Aun no – declaro el capitán – pero lo hemos cercado en una de las azoteas, solo es cuestión de tiempo.

Apretando con fuerza sus manos al escuchar aquella respuesta.

─ Deseo presenciar el arresto, Capitán – solicito mientras trataba de controlar sus emociones.

─ Me temo que tendré que negarme.

─ Pero…

─ Shade es una persona extremadamente peligrosa – comento con mucha seguridad, para disgusto del menor – no sabemos de lo que es capaz, aun cuando posee grandes habilidades en combate, las cuales nadie puede poner en duda, el rey dejo estrictas reglas que solo la guardia puede y debe arrestar a una persona de esas características.

─ ¿Y la seguridad del príncipe heredero no está en esas reglas? – pregunto al ver a Víctor a acompañar al capitán, a sabiendas que su cuestión sonaba más a reproche que a curiosidad.

─ Al no contar con la presencia del rey, el príncipe Víctor debe tomar su lugar – comento Noel – al ser el príncipe heredero, está por encima de la misma guardia por lo que, tiene vía libre para presenciar o ser partícipe del arresto.

─ Es mejor que escuches a tus mayores – dijo Víctor, acercándose al menor para revolver sus cabellos – y te dediques a la tarea que nuestro padre te encomendó.

─ ¡No me des ordenes! – quitando a mano del otro de golpe.

─ No te comportes como un niño y obedece.

El rubio emitió un gruñido de frustración al no poder replicar lo que el de ojos azules le decía. Mantuvo la mirada fija sobre la del otro, tratando en vano de mostrar ningún signo de debilidad que el mencionado pudiese usar en su contra pero, tras no encontrar modo de replicar todo lo antes mencionado, tuvo que desviar la mirada.

Víctor solo sonrió por el usual comportamiento de su hermanastro, elevando una de sus manos para dejarlo sobre su hombro, presionándolo suavemente por unos segundos antes de alejarse y retomar el camino hacia la zona norte, siendo seguido por los demás.

Yuri los siguió con la mirada hasta que finalmente desaparecieron de su vista.

─ ¿Crees que logre escapar? – Otabek pregunto, observando el pasillo por donde los demás se habían ido.

Frunció el ceño por la pregunta y sin poder evitarlo, dejo escapar el enojo que tenía reprimido.

─ ¡Ese cerdo! – Exclamo – ¡encima de que le doy vía libre, el bastardo logra que lo acorralen! – cruzándose de brazos.

─ No le tienes mucha confianza por lo que veo.

─ ¿Cómo podría confiar en un estúpido Cerdo que comete cada cinco minutos una idiotez como esta? – regresándole a ver.

Otabek solo le sonrió.

─ Hice lo que tenía que hacer para que entrara y tuviera una forma de escapar – dándose la vuelta para quedar a espaldas del mayor – La forma en como lo logre – mirando de reojo a su guardaespaldas – Ya es cosa suya.


Se apoyó con ambas manos de la cornisa de aquella azotea, su respiración era agitada, cada musculo de su cuerpo se encontraba resentido por la carrera y el peso extra que había tenido que soportar al ayudar a Celestino a salir de aquella celda.

Varias gotas de sudor se podían apreciar en su frente, limpiándoselas con dorso de su mano. Su mente era un caos, por un lado buscaba la forma de salir de aquella zona y por el otro, el enorme coro de voces que le gritaba tras aquella puerta, golpeándola con fuerza con la firme intención de derribarla.

─ Yuuri…

─ No – contesto a sabiendas de cuál era la petición del mayor – ya hablamos de esto, no voy a dejarte aquí.

─ Tendrás más oportunidad de huir sin mí.

─ Encontrare la forma – declaro inclinándose ligeramente para ver el canal que corría alrededor del edificio.

─ Ya no tienes mucha energía, la puerta... Aun cuando congelaste la entrada, tu magia está desvaneciéndose… Ellos…

─ Me las arreglare – irguiéndose al recuperar un poco el aliento perdido – quizás pueda usar lo poco que me queda de magia para hacer un tobogán – moviendo sus manos tratando de emitir la figura del mismos.

─ Yuuri… No creo que…

El sonido de la madera siendo destrozada les hizo volver a ver la entrada, el hielo que la cubría lentamente se derretía hasta volverse un simple charco de agua que cubría el suelo. Tras unos segundos de forcejeo la puerta fue derribada, dejando que los guardias ingresaran a la azotea.

─ ¿Creías que te sería fácil escapar? – un guardia pregunto mientras comenzaba reír.

─ Vete – volvió a pedir Celestino.

─ No lo hare – dijo sin apartar la vista de los guardias.

Los guardias se acercaban con pasos lentos hacia ambos, sus ojos recorrieron el lugar, observando las enormes sonrisas de satisfacción que estos tenían al verlos acorralado en aquella azotea. Instintivamente, Yuuri se colocó frente a Celestino, cubriéndolo con su figura con la única intención de protegerle de aquellos hombres que lo habían torturado por horas.

Al notar la intención de estos de atacarlos, Yuuri estuvo a pocos segundos de invocar sus dagas cuando una nueva voz se alzó por sobre el de los guardias, quienes se detuvieron sin más, apartándose un poco de ambos.

El rostro de Yuuri se ensombreció al ver al capitán Ardyn entrar por la puerta, con aquella sonrisa que le crispaba los nervios.

─ Quien diría que después de tanto perseguir al gran Shade, este caería en nuestras manos – Caminando entre los guardias – Sorpresas que da la vida ¿no crees?

─ ¿Y esas sorpresas, incluían el torturar a un hombre inocente?

─ Inocente ¿dices?─ cruzando sus brazos por detrás de su espalda – este hombre fue acusado de traicionar a la corona, aliarse con una alimaña como tú y poner en riesgo la integridad moral de los buenos ciudadanos de este reino.

─ El no hizo nada─ volvió a repetir esta vez con enojo.

─ Y si no es un traidor – inclinando su cabeza ligeramente ─ ¿qué haces aquí?

Abrió su boca para contestar pero no encontró palabras para responderle.

─ Los hechos son obvios, un traidor – señalando a celestino quien estaba tras él – y un ladrón.

Apretó con fuerza sus manos ante la acusación que aquel hombre les imputaba.

─ Arréstenlos.

Los guardias asintieron y comenzaron a acerarse para cumplir la encomienda de su capitán. Sus ojos regresaron a ver a todas direcciones. La furia comenzó a correr por sus venas, la impotencia de verse acorralado por un hombre como lo era Ardyn y el sentimiento de no poder cumplir su promesa de proteger a quien le era importante lo embargo sin restricción alguna.

No supo cómo ni mucho menos de dónde provino aquella descarga de adrenalina, ni la súbita recarga de energía que lo inundo. Lo único que noto fue la poderosa energía que impulso a los guardias hasta que estos se golpearon con las cornisas de cada lado de la azotea, mientras picos de hielo se encontraban suspendidos en el aire, cercanos a la garganta de estos, con la firme intención de atravesarla si estos se movían.

─ Da un paso más Ardyn… Y no dudare en luchar contigo – apuntando al capitán con una de sus dagas.

─ Bastardo.

Yuuri se colocó en guardia cuando vio como Ardyn hacían ademan de sacar su espada. Pero una tercera voz detuvo los movimientos del mayor.

─ Vaya, había escuchado lo impresionante que eran los poderes del famoso Shade pero, creo que se quedaron cortos con los relatos.

Los ojos de Yuuri se abrieron a su máxima expresión cuando reconoció a la persona dueña de aquella voz. Ahí estaba, esa sonrisa que aunque la había visto en pocas ocasiones le quitaba el aliento y hacia que su corazón comenzara a palpitar de forma acelerada. Esa mirada que lo desarmaba cuando sus ojos se conectaban, solo él podía hacerle sentir de esa forma con solo tenerlo a unos cuantos metros de distancia.

─ Víctor – susurro para sí mismo.

Los picos de hielo que amenazaban a los guardias cayeron al suelo, haciéndose añicos al perder la influencia de aquel que los controlaba.

"¿Qué hace aquí?" pensó sin salir de su asombro.

─ Es mejor que se quede tras de mi – Ardyn tomo la empuñadura de su espada – podría ponerse algo tenso.

Sin darle tiempo a procesar lo que sus ojos contemplaban, Ardyn le ataco de frente, logrando con dificultad interceptar su ataque con la hoja de sus dagas. En el fondo agradecía que el capitán de la guardia real no tuviera la misma fuerza que Adalberto o, al no haber estado atento, habría sido derribado sin poder evitarlo.

─ Es mejor que te rindas – ordeno con una sonrisa – así la humillación será menor.

─ En eso te doy la razón.

Uso su fuerza para liberarse del ataque del capitán, flexiono con rapidez su pierna derecha y con la planta de su pie, impulso al mayor quien por la fuerza el empuje cayó de golpe al suelo.

─ La humillación es dura, ¿no cree Capitán? – escuchando como algunos guardias se reían por lo bajo.

─ Bastardo – levantándose con rapidez mientras el enojo por aquella humillación se reflejaba en su rostro.

Yuuri se colocó en posición, esta vez esperando el ataque de su oponente. Por su parte, Ardyn dio un paso adelante antes de ser detenido por el brazo de Víctor.

─ … ─ girando su cabeza para verlo.

─ Lo hare yo – declaro para sorpresa de todos.

─ Con todo respeto, No creo que usted…

─ ¿Quieres volver a humillarte frente a tus guardias? – mirándole de reojo con un semblante lleno de frialdad.

El capitán dio un paso hacia atrás al sentir aquella mirada sobre su persona, percibiendo como una extraña sensación de miedo lo recorría.

─ La espada – demando, levantando su mano izquierda con dirección al capitán.

─ ¿Está seguro de esto?

─ Si alguien entregara a Shade, seré yo – murmuro para que solo él lo escuchara.

Asintió con un breve movimiento de su cabeza y dejo la empuñadura de su espada sobre la palma ajena. Cuando esta estuvo en su mano la observo solo unos segundos antes de bajarla y dar un paso al frente.

─ Víctor – Noel lo tomo del brazo ─ ¿Qué haces?

─ No te preocupes – afirmo como si fuera lo más normal del mundo – no es como si lo hubiese hecho antes.

─ Si, pero en los entrenamientos –apretando su agarre sobre el brazo del otro – Shade no es un oponente cualquiera, es un tipo peligroso – tratando de persuadirlo para que desistiera – déjale esto a los guardias.

─ No me va a pasar nada – liberándose del agarre – yo me encargo.

─ Víctor.

─ Confía en mí, no pasara nada malo.

El rostro de Noel demostraba la desconfianza que tenía sobre aquella idea.

─ Confió en ti, pero no esta idea.

Una sonrisa se formó en su rostro, se giró para encarar a su oponente quien solo lo contemplaba con sumo cuidado. La brisa nocturna volvió a percibirse y fue, durante ese momento, que una roma bastante familiar lo golpeo de frente.

"Este aroma…" la sonrisa creada por el calor del momento desapareció de su rostro "¿Copo de nieve?"

La mente de Víctor solo pudo pensar en una persona al percibir aquel dulce aroma pero, se negaba a poder creerlo, negó con su cabeza mandando aquel absurdo pensamiento a lo más profundo de su mente.

Sin previo aviso Víctor se lanzó hacia su contrincante quien solo pudo detener el impacto con ambas dagas, la fuerza con la que su oponente le ataco le hizo dar unos pasos hacia atrás mientras los presentes observaban la escena con sorpresa.

─ Es la primera vez que Shade retrocede.

─ ¿Crees que le gane?

Los murmullos de los guardias no se hicieron esperar, Yuuri se recompuso de su sorpresa inicial y se lanzó contra el de ojos azules quien intercepto con facilidad su ataque.

"Es la primera vez que alguien me bloquea de esa forma" pensó para sus adentros mientras las hojas de sus armas seguían encontrándose con cada golpea que daban.

Ambos continuaron con aquel combate, el sonido del metal al chocar era el único sonido que reinaba en aquel lugar. Nadie se atrevía a interponerse en aquel baile de espadas puesto que temían salir lastimados por las mismas.

─ Víctor ─ murmuro Noel sin poder apartar la vista de ambos.

Sus espadas chocaron nuevamente, girándose para quedar en lados apuestos – Víctor frente a Celestino y Shade frente a Ardyn─ hasta que sus hojas al atacarse nuevamente sus espadas se conectaron, forcejeando entre ambas por derribar a la otra.

─ Debajo del edificio hay un canal – hablo de forma que solo Shade lo escuchara – Saltaremos.

─ ¿Ha?

─ Solo finge que luchamos y déjate caer al final.

─ ¿Por qué haría eso?

─ ¿Quieres salvar la vida de ese hombre?

Regresando a ver de reojo la figura de Celestino.

Víctor comenzó a retroceder sin dejar de forcejar con su oponente, hasta quedar a solo un paso de la cornisa y observar de reojo el canal.

─ Aquí vamos – susurro.

Con un rápido movimiento tomo el brazo de Shade y se dejó caer, mientras este por su parte, tomaba a Celestino de su ropa, cayendo los tres por la cornisa mientras todos los presentes corrían al ver la escena solo para ver como los tres caían de golpea dentro de las aguas del canal.

─¡Víctor! – grito Noel.

Nadie daba crédito a lo que habían presenciado, tras unos instantes de aturdimiento el capitán comenzó a gritarles.

─ ¡¿Qué están esperando?! – Ardyn les grito con furia ─ ¡Búsquenlos!

Todos los guardias corrieron escaleras abajo con dirección al canal.

─ Estúpido Víctor – Murmuro Noel, dedicándole una última mirada al canal antes de seguir al capitán y a los guardias.


El inmenso mar se expandía por todo el lugar, allá donde sus ojos miraban solo podía ver el mar rodear aquella bella ciudad, góndolas moverse cada que una ola era llevada por el mismo. El cielo se encontraba nublado, el viento azotaba con fuerza, llevándose mantas y anuncios de diferentes locales.

La enorme bestia que se encontraba erguida sobre el mar solo observaba con frialdad la menuda figurara de aquella mujer vestida de blanca y el mismo tridente que había visto en sueño anterior.

Las voces se es escuchaban entrecortadas, como si fuera una llamada telefónica y la mala recepción impidiera escuchar lo que la otra persona decía. La joven mujer movía sus labios lo cual le indicaba que se encontraba intercambiando palabras con aquella enorme bestia conforma de serpiente. No sabía exactamente de que hablaban pero, por el ceño fruncido, los ademanes que hacía y la fuerza con la que apretaba el tridente, podía intuir que el tema de que hablaban era bastante delicado.

La bestia permaneció en silencio mientras la mujer le gritaba o eso suponía que hacía, cuando sus labios se cerraron, indicándole que había acabado de hablar, la enorme serpiente emitió un fuerte gruñido que le taladro los oídos.

"Ya una vez les ayude…. El mundo sufrió y… El… Corrompió… ¿Qué le hace diferente al…?"

Una fuerte explosión de luz se extendió por el lugar y se vio envuelto por una enorme corriente que lo arrastro a las profundidades de aquel inmenso mar.

La primera vez que abrió sus ojos se encontraba sumergido en aquellas aguas turbias del canal que cruzaba la zona de la guardia real, su mente se encontraba perdida entre lo vivido en la azotea donde lucho contra Víctor y la reciente visión de un lugar que se le hacía remotamente familiar.

Su mente le gritaba que se moviera, que buscara salir de aquel lugar pero, su cuerpo se sentía pesado, el cansancio le impedía mover algún musculo, el aire se le estaba acabando, sus pulmones poco a poco comenzaban tensarse y la necesidad de oxigeno pronto se sintió necesaria pero, su mente estaba perdida, era como si las fuerzas para sobrevivir se hubiesen esfumado de pronto.

Su visión se estaba volviendo borrosa, su pecho ardía por la falta de aire ¿iba a morir en aquel lugar? Fue la pregunta que se formuló en su cabeza antes de ver la silueta de alguien acercarse, envolverlo en sus brazos y perderse en la inconciencia.

La segunda vez que abrió sus ojos fue para expulsar de pronto el agua que había tragado, comenzó a toser con fuerza para sacar los últimos rastros de la misma de su sistema. Respiraba con rapidez, recuperando con esfuerzo el oxígeno que había estado buscando dentro del canal. Por un segundo se encontró desorientado, sin saber dónde estaba ni con quien, hasta que una mano lo tomo del hombro y le hizo girarse de forma brusca.

─ Tranquilo, solo soy yo.

Celestino le dedicaba una media sonrisa, apoyado sobre la pared que estaba frente a ambos.

─ Celestino – dijo su nombre ─ ¿Dónde….?

Con esfuerzo logro erguirse sobre sus piernas, sus músculos se tensaron al punto que emitió un gemido de dolor sin poder evitarlo. Recorrió el lugar con la mirada, ubicando el puente que conectaba la ciudad con la zona de detenciones del reino. A lo lejos podía escuchar como los guardias marchaban, gritándose entre ellos, buscando al intruso y al prisionero que habían escapado al caer desde la azotea.

─ ¿Cómo fue que…?

─ La corriente nos arrastró hasta este lugar – escucho una voz tras el ─ algo que resulta muy oportuno cuando toda la guardia te busca ¿no crees?

Yuuri no tuvo que girarse por completo, conocía aquella voz a la perfección. Con los nervios recorriéndole el cuerpo se giró solo un poco para encarar a quien, por alguna extraña razón, les había salvado la vida.

─ Nos salvaste – manteniendo la distancia entre ambos.

Víctor alzo una ceja al escucharle hablar.

─ Mmm… ¿De nada? – tomando su cabello para sacar el agua que aún tenía en él.

─ ¿Por qué? – Se aventuró a preguntar ─ ¿Por qué nos salvaste?

─ No lo sé – se encogió de hombros – quizás porque, por alguna extraña razón creo que… Son inocentes.

Sus ojos se conectaron tras aquella declaración, solo se contemplaron sin emitir palabra alguna, dejando que el silencio inundara el ambiente y la brisa nocturna le calara en los huesos.

─ Yo… ─ buscando algún comentario que pudiera ofrecerle al de ojos azules.

─ No puedo creerlo…

La voz áspera de Celestino rompió el incómodo silencio haciendo que ambos voltearan sus cabezas para verle.

─ ¿Qué cosa? – Pregunto Víctor.

─ No puedo creer que el hijo del rey demian se atreviera a salvar a un ladrón y a un posible traidor a la corona por ese motivo tan banal.

Yuuri se tensó al escuchar aquel nombre.

─ ¿Qué? ¿Qué dijiste? – regresando a ver a Víctor tras escuchar aquella declaración.

─ El primogénito y príncipe heredero del reino – hablo con calma – Víctor Nikiforov.

Dio un paso atrás al escuchar el nombre completo de su salvador.

─ Nikiforov – repitió Yuuri.

Víctor se rio entre dientes al escuchar nuevamente el apellido de su padre, dándose la vuelta para darles la espalda.

─ No menciones que te he ayudado, para todos solo fue un desafortunado desatino de mi parte a la hora de la pelea – sugirió – Y… La próxima vez no seas tan imprudente o quizás no tengas tanta suerte como el día de hoy – regresando a verlo de reojo.

Les dedico una última sonrisa antes comenzar a alejarse de ambos y perderse en el horizonte.

"No es posible… Víctor no puede ser…"

Aquel pensamiento seguía rondando se mente, sus piernas perdieron la fuerza que lo sostenían y cayo de rodillas al suelo con la sorpresa a un marcada en su rostro.

Celestino al verle caer al suelo se acercó a él, posando su mano sobre su hombro.

─ Yuuri – susurro su nombre ─ ¿Estas bien?

Pero él no respondió a la pregunta, su mente solo podía pensar en una sola cosa mientras sentía como su corazón palpitaba de forma agitada y las lágrimas comenzaban a caer por sus mejillas.

"Víctor… ¿Es el hijo del rey Demian?"

つづく/ Continuara...


Y finalmente lo sabe.

Aquí las cosas se tornan grises para el victuri lamentablemente.

Muchas preguntas se formaron ¿Quién denuncio a Celestino? ¿Por qué Víctor tiene tanta fuerza que hizo retroceder a Yuuri? ¿Qué relación tiene Phichit con Seung? ¿Por qué Yurio ayuda a Yuuri?

El siguiente capítulo quizás lo suba a finales de enero, lo que sigue es difícil por lo que seguro serán dos capítulos los que subiría en realidad.

Quise actualizar antes de terminar el año y me alegro haberlo logrado.

Solo me queda agradecerles por leer y seguir la historia.

Nos vemos y Feliz año nuevo.