Harry Potter = (-b+/- RZ2(b^2-4*JKRowling))/(2a).

The Arithmancer = White Squirrel

Notas del autor: Este y los últimos dos capítulos han sido los más difíciles que he escrito en un fanfic. Irónicamente, me identifico con mi versión de Hermione y todo lo que tuvo que pasar en los últimos capítulos viene de experiencia personal, aunque eso hizo aún más difícil el que se pudiera reflejar bien en el personaje, y espero que lo haya hecho con éxito. En especial, es un alivio que esta sección esté finalizada y publicada.

También quisiera señalar que hasta el momento no he visto una descripción satisfactoria del "Pero desde aquel momento Hermione Granger se convirtió en su amiga", y este es mi humilde intento.

Notas de la traductora: Tuve que eliminar y volver a agregar este capítulo porque por alguna razón no estaba plublicándolo correctamente. Mil disculpas por la confusión.


Capítulo 10

La sala común estaba atestada y había un escándalo. La celebración de Halloween continuó con un buffet en medio de la habitación y los sillones y sillas estaban completamente ocupados, con varias personas comiendo en el suelo.

Hermione notó a varias personas voltear a verlos, probablemente a Harry y Ron, quienes se veían bastante desarreglados. Pero una vez entró su cabeza con cabello alborotado, cubierta de polvo y con trozos pequeños de escombro, todos los estaban viendo. El escándalo de la pelea con el troll probablemente había sido escuchado por todo el castillo, y era fácil ver quien había estado involucrado. Antes de que pudiera decir algo Hermione se encontró siendo asaltada por brujas histéricas.

–¡Por Dios, Hermione! ¿Estás bien? –La mente de Hermione se puso en blanco cuando Alicia la abrazó con fuerza. Mientras tanto, Lavender y Parvati también se acercaron lo más que pudieron, hablando sin parar por lo que sólo pudo escuchar unas cuantas palabras.

–Todos estaban asustados por el troll…

–Ni siquiera pensamos…

–Y la profesora Vector…

–"¡Por Merlín!" nos dijimos…

–¿Qué pasó…?

–Pensamos que te había comido…

–¿Estás herida…?

–¡Chicas! ¡Chicas! ¡Estoy bien! –Tartamudeó Hermione haciéndolas aún lado para poder respirar. Eso probablemente las hubiera convencido si sus manos no estuvieran temblando. No, casi había muerto. No estaba bien y probablemente no lo estaría por un tiempo, pero por lo menos no estaba herida.

Para entonces Sally-Anne, Lily, y las amigas de Alicia, Angelina Johnson y Katie Bell, se habían acercado para ver que le había ocurrido a su compañera Gryffindor. Al otro lado del cuarto pudo ver a Harry y a Ron siendo interrogados por los muchachos mientras se servían de comer. Ella sólo quería comer también, pero estaba rodeada.

–Hermione, estábamos muy preocupadas, ¿qué ocurrió? –Dijo Lavender. Estaba intentando limpiar los escombros del cabello de Hermione con sus dedos, lo cual Hermione encontró bastante tranquilizante. Tomó un respiro y comenzó a hablar.

–El… el troll entró al baño… –Varias de las niñas soltaron un grito–. Vino tras de mí y comenzó a destrozar los lavabos. Ninguno de mis hechizos fue lo suficientemente fuerte para hacer algo. Pero entonces, Harry y Ron llegaron y me salvaron…

–¿Ron te salvó? –Dijo Alicia. Lavender y Parvati también lucían asombradas.

–Pues, no lo hizo bien –admitió–. Pero la profesora Vector llegó y nos salvó a los tres… –Y explicó el intento incompetente de Harry y Ron de rescatarla, la suerte que tuvieron con el encantamiento levitatorio, como la profesora Vector había entrado y detenido al troll en tres segundos, y como los había defendido ante los demás profesores.

–¡No puedo creer que hiciste eso! –Dijo Alicia.

–¡No puedo creer que Harry y Ron hicieron eso! –Dijo Parvati.

–¡No puedo creer que les dieron treinta puntos! –Agregó Katie Bell.

–¡No puedo creer que no les dieron detención! –Dijo Angelina Johnson.

–¡No puedo creer que el troll no se comió a nadie! –Exclamó Lavender.

Las otras jóvenes de primer año la miraron fijamente.

–¿Comer? –Preguntó Hermione.

–Ajá, escuché que un troll de montaña puede quitarte la pierna con una mordida. –Todas se pusieron serias.

Alicia rápidamente cambió el tema.

–Mira, Hermione, sobre lo que dijo Ron… está mal. Sabes que tienes amigos, ¿verdad? ¿Cedric, Roger, y yo?

–Yo…

–Y nosotras también –dijo Parvati. Las otras niñas de primer año asintieron.

–Y nosotros también. –Dio un salto al notar que Fred y George Weasley estaban a su lado. Ellos aún no eran su primera elección, pero era amable de su parte.

–Yo… sí –dijo sonriendo. Estaba comenzando a sentir las lágrimas en sus ojos nuevamente. Era bueno saber que en verdad tenía tantos amigos pero aún no se sentía bien sobre sí misma–. No… no sean tan duros con Ron –dijo. Todos la miraron con sorpresa–. Ya se disculpó… y, en verdad, sólo necesitaba resolver varias cosas por mí misma… bastantes. –Y aún lo necesitaba, pensó, pero se preocuparía por eso cuando no estuviera muriéndose de hambre.

–Permiso… por favor… no he comido en todo el día –dijo tímidamente esperando postergar más preguntas. La multitud le dio paso y se acercó a la mesa con comida. Un gran festín había sido arreglado, como el de la fiesta de bienvenida, haciéndole agua la boca. Rápidamente colocó lo más que pudo en su plato y buscó un lugar donde sentarse.

Encontró a Harry y a Ron sentados en el piso en una de las áreas más vacías en la sala circular, cerca del fuego. Pensó sobre lo diferente que había sido ese día y decidió que era hora de reevaluar a esos dos. Caminó hacia ellos y, aun sintiéndose un poco inquieta, se sentó a su lado con el plato en sus piernas.

–Hola… –dijo–. Erm… gracias por salvarme.

Harry le sonrió.

–Cuando gustes –dijo.

–Tú también ayudaste –dijo Ron–. ¿Qué fue eso?

–Bueno, cuando vi que lanzaste el hechizo noté que el bastón del troll rebotó un poco, y pues supuse que, con los tres, pudiéramos hacerlo volar.

–Vaya… me alegro de que haya funcionado.

Hermione asintió y dio unas cuantas mordidas mientras intentaba encontrar las palabras para expresar sus pensamientos.

–Aún no puedo creer que vinieron por mí –dijo–. Quiero decir, ni siquiera les he hablado desde que comenzaron las clases.

–Pues alguien tenía que hacerlo. No podíamos dejarte sola –dijo Harry–. Además, nosotros lo atrapamos ahí, contigo.

–¿Qué?

–Fuimos a buscarte, pero después vimos al troll y decidimos atraparlo. No nos dimos cuenta de que estabas ahí hasta que te escuchamos gritar.

–Oh…

–Sí, ni siquiera sabíamos que cuarto era ese –dijo Ron, o por lo menos eso creyó que había dicho ya que insistía en hablar con la boca llena. Supuso que esos dos hacían las cosas peor antes de solucionarlas.

–Ustedes en verdad deberían de prestar más atención –dijo a pesar de sí misma.

Ron agitó la cabeza pero a Harry no pareció molestarle.

–Sí, supongo –dijo.

–Estaba más preocupado por no ser aplastado por ese bastón –protestó Ron–. ¡Esa cosa era horrible!

–Dímelo a mí –chilló Hermione. Se le resbaló su cuchillo el cual cayó sobre su plato con un fuerte ruido–. Pensé… estaba segura de que iba a morir cuando ustedes llegaron.

–Sí, fue bueno que la profesora Vector también viniera a buscarte. Aún no estoy seguro de que quería hacer con ese hechizo. Bueno, lo más loco fue que funcionó.

–Yo no pude pensar en ningún hechizo –comentó Harry recordando que su mejor idea había sido lanzarse sobre la espalda del troll–. Pero fue increíble como la profesora Vector lo congeló de esa manera.

–Ya sé –exclamó Hermione–. He leído de cosas así, pero nunca lo había visto. Debo de aprender ese hechizo.

–Yo también –dijo Ron–. Mi hermano Bill tuvo que ser bueno en aritmancia y eso para ser un rompe-hechizos, pero pensé que ese tipo de cosas era más de Defensa.

–¿Tu hermano es un rompe-hechizos? –Dijo ella bastante interesada.

–Ajá. Trabaja para Gringotts en Egipto rompiendo maldiciones en las tumbas y eso.

Hermione estaba impresionada. Había escuchado a Ron hablar de sus hermanos antes, pero no le había prestado atención. La profesora Vector había dicho que romper hechizos era uno de los tipos de magia más difíciles. Alguien tendría que ser muy bueno para trabajar en eso.

–Oye Hermione, eso me recuerda. ¿Te dije sobre el paquete que Hagrid retiró de Gringotts? –Preguntó Harry.

Ella negó con la cabeza.

–Creo que intentaba no escuchar.

–Oh, lo siento.

–No, está bien. Dime lo que pasó.

–Bueno, cuando Hagrid me llevó al callejón Diagon sacamos dinero de mi bóveda en Gringotts, y luego fuimos a otra bóveda de alta seguridad, pero sólo había algo pequeño ahí. Estaba envuelto en papel y era de este tamaño. –Harry demostró el tamaño como algo más pequeño que su puño–. Y Hagrid lo retiró y dijo que era una misión muy secreta para Hogwarts, y no me dijo que era. Pero leí en el periódico que alguien había intentado robar la bóveda que había sido vaciada ese mismo día.

–¿Así que crees que el perro está guardando lo que sea que había en esa bóveda?

–Sí. Hagrid dijo que Gringotts es el lugar más seguro para guardar algo excepto por Hogwarts.

–Ustedes… ustedes no han ido de vuelta, ¿verdad? –Preguntó Hermione algo nerviosa.

–No, por supuesto que no. Mira, si Hogwarts es tan seguro, no está en peligro, ¿verdad?

–Aunque me pregunto qué estaba haciendo Snape –dijo Ron.

–¿Snape? –Dijo Hermione.

–Lo vimos caminando hacia el tercer piso cuando íbamos a buscarte –dijo Harry.

–Mm… Eso es raro. No sé porque alguien iría ahí en ese momento. Me pregunto qué es tan valioso como para que lo guarden aquí de esa manera.

–O tan peligroso –sugirió Ron.

–O eso. Probablemente es un tipo de joya o talismán o algo así si es tan pequeño. Tal vez podamos investigarlo y descubrir que es.

–¿Qué? ¿Más tarea? No para mí –protesto Ron–. No sé cómo es que lo haces. Tienes una clase extra.

–Aritmancia no es tan difícil… –protestó Hermione. Por supuesto, se dio cuenta, les había dicho eso a sus amigos muggle sobre las matemáticas por años y nunca los había convencido.

–Tal vez para ti. ¿Cómo es que eres tan buena en aritmancia, por cierto?

–Sólo práctica… y un poco de suerte, supongo. Siempre he sido buena en matemáticas, desde que puedo recordar. Y de todas maneras, creo que debemos de investigarlo. Podría ser importante.

–Entonces hazlo tú. No importa de todas maneras. Lo que sea que es, está a salvo, ¿o no?

–Bueno, sólo pensé… –se detuvo y suspiró–. Lo siento. Sé que puedo ser una sabelotodo mandona algunas veces.

–No eres tan mala, en verdad –dijo Harry–. Aunque sí puedes pasarte un poco… Me molesté bastante cuando interferiste con el duelo y eso, pero eso es porque en verdad odio a Malfoy. Tú sólo estabas tratando de que no nos metiéramos en problemas. Y tuviste la razón sobre la trampa de Malfoy.

–Oh, sí, Malfoy –gruñó Hermione.

–Él es alguien a quien no me molestaría que fuera atacado por un troll –dijo Ron y Hermione no pudo contradecirlo. Harry se rio un poco.

–Sí, ha sido terrible este año –dijo Harry–. Contra ti también, Hermione. Vi como saboteó tu poción la semana pasada.

–Ajá –dijo Hermione–. Es aún peor que eso. Me atacó por la espalda una vez.

–¿Qué? –Gritó Harry–. ¿Cuándo hizo eso? –Ron casi se ahogó con su carne.

–¿Recuerdan cuando estaba haciendo mi mapa del castillo?

Ron frunció el ceño tratando de recordar

–Ah, sí, creo que Fred y George dijeron algo sobre eso… ¿Cómo te fue con eso, por cierto?

Ella sacudió los hombros.

–Bueno, creo que ya tengo la mayoría de los lugares en los estudiantes están permitidos, pero las medidas siguen cambiando por lo que no es exacto.

–¿Quieres decir que el castillo cambia de forma? –Preguntó Harry con sorpresa.

–Claro que lo hace. Es mágico –dijo Ron como si fuera obvio–. ¿Pero qué ocurrió con Malfoy?

–Pues, estaba midiendo las mazmorras cuando me vio y me acusó de espiar a los Slytherin. Y luego me embrujó.

–Rayos, ¿y qué hiciste?

–Nada –dijo con vergüenza–. Un prefecto de Hufflepuff me salvó.

–¡Ese bravucón! ¿Quieres que lo hechicemos por ti? –Preguntó Ron.

–¡No! Eso sólo lo hará peor. Ya me atacó una vez y me metió en problemas en clase de pociones la semana pasada. Y me acusó de convencer a Fred y George de que le hicieran una broma el martes. Sólo quiero que me deje sola. No entiendo cuál es su problema.

–Es su familia –dijo Ron–. Mi papá dice que la familia Malfoy ha estado en contra de los muggles desde siempre.

–Su familia debió de quedarse en Francia entonces –se quejó Hermione.

–Quizás los franceses los corrieron –bromeó Ron–. Tal vez dijeron, "Ne jamais faire confiance à un mec le nom signifie mauvaise foi."

Hermione elevó sus cejas.

Tu parles français?

Oui –dijo como si nada.

–Erm, lo siento, yo no –dijo Harry.

–Dijo, "nunca confíes en un tipo cuyo nombre significa mala fe" –explicó Hermione a lo que Harry sonrió–. ¿Cuándo aprendiste francés?

–Mi mamá nos hizo aprender a todos cuando era pequeño –respondió Ron sonando un poco molesto–. Creo que mis papás estaban considerando mudarse a Francia durante la guerra y querían que todos aprendiéramos "por si acaso". También un poco de alemán, no sé porque. Los Weasley nunca nos permitiríamos ser vistos en Durmstrang.

–¿Hablas tres idiomas?

Ron negó con la cabeza.

–Sólo los dos, pero supongo que se el suficiente alemán y español en caso de perderme alguna vez.

¿Has estado en España? –Preguntó Hermione en español.

Um, no, no, uh, viajan mucho…? Lo siento, no viajamos mucho –respondió Ron.

Viajamos –lo corrigió Hermione sin darse cuenta.

–Ah, sí. Mis papás van a visitar a Bill y a Charlie de vez en cuando, pero no pueden… no podemos… –Ron se puso rojo mientras la conversación se tornaba un poco privada. Hermione pudo notar que muchas de sus cosas eran de segunda mano–. ¿Y cómo es que sabes tantos idiomas? –Le preguntó.

–A mis padres les gusta viajar–. Supuso que no debía de decir más–. Aunque no creo que mi español sea mucho mejor que el tuyo.

–Yo tengo suficientes problemas con el inglés –dijo Harry con incomodidad.

–Pues el francés no es tan difícil –dijo Ron sorprendiendo a Hermione, quien no esperaba que describiera algo de esa manera.

–Entonces… ¿para qué estabas haciendo el mapa? –Preguntó Harry.

–Sólo para encontrar mi camino, y para mostrarle a mis padres como es el castillo. Es tan confuso con todas las puertas secretas y las escaleras que se mueven. Me parece tonto que no nos puedan dar un mapa para por lo menos mostrarnos donde están las cosas.

–Sí, eso sería bueno –dijo Harry.

–Casi nos castiga Filch nuestro primer día porque nos perdimos cerca del pasillo del tercer piso –agregó Ron.

–¡A mí también! Necesitan poner un letrero o algo. De cualquier modo, después de que encontramos al perro memoricé lo más que pude del castillo para que no volviera a pasar.

–¿Todo el castillo?

–Todo lo que está en mi mapa –confirmó–. Hay algunas partes de las que aún no se nada.

–Como el tercer piso –dijo Harry.

–Ese es uno. Y hay unas torres que siempre están cerradas. Y… erm, ¿alguna vez han visto el Gran Comedor desde afuera?

Harry y Ron se miraron el uno al otro.

–Sí, supongo –respondió Harry.

–¿Han visto las ventanitas arriba?

Ambos niños negaron con la cabeza.

–Bueno, están ahí. Estoy segura de que están sobre el techo encantado, pero nadie parece saber cómo subir o qué hay ahí. Incluso Fred y George no lo saben.

Ron pareció sorprendido ante eso.

–¿No lo saben? Pensé que lo sabían todo.

–Yo también, pero no pudieron encontrar nada sobre eso. Iba a intentar buscar la manera de subir, pero… no he podido.

–Te podemos ayudar si quieres –sugirió Harry.

–¿En verdad? –Los ojos de Hermione se abrieron ampliamente con sorpresa.

–Claro… cuando podamos. Tengo que practicar para el partido de quidditch de la próxima semana.

–Oh, cierto, Alicia se la vive hablando de eso…

Harry estaba obviamente emocionado sobre el primer partido, como lo estaba la mayoría de Gryffindor, ya que había sido bastante tiempo desde que habían tenido un equipo competitivo. Hermione amablemente escuchó la explicación detallada de Harry y Ron sobre cómo funcionaba el quidditch. Aún consideraba que la parte sobre la snitch era un poco tonta ya que parecía diseñada para ser frustrante a propósito, pero se guardó sus comentarios por respeto al entusiasmo de los niños.

Hablaron por un largo tiempo sobre nada en particular. Intentaron hablar sobre sus familias, lo que pudieron. Ron era de una familia de magos, por lo que ni Harry ni Hermione entendían los detalles más finos de eso; sólo Harry sabía lo que era un dentista o entendió lo que Hermione dijo sobre sus padres; y Harry no quiso hablar sobre sus parientes, quienes no parecían ser muy amables, por lo que Hermione pudo notar.

Pero continuaron, hablando sobre libros, películas, y obras de teatro, aunque no había mucho que pudieran compartir sobre eso tampoco. A Ron no le gustaba leer mucho, ni siquiera libros mágicos, y Harry aparentemente había crecido bastante aislado. Objetivamente, Hermione no tenía mucho más en común con ellos de lo que tenía con Parvati y Lavender… excepto que acababan de enfrentarse a un troll de montaña juntos; eso contaba para algo, por lo que no le molestaba. Honestamente, sintió que las niñas tampoco le molestaban mucho en ese momento. Quizás era cuestión de verlo desde otra perspectiva.

Los platos desaparecieron después de un tiempo, y poco después los estudiantes comenzaron a irse a dormir, pero los tres siguieron hablando. Continuaron hablando por un tiempo sobre las clases y sobre lo grasoso que era Snape, y Hermione les dijo sobre la profesora Vector y lo básico (lo más básico) de la aritmancia, y hubo otra ronda de especulación sobre como el troll había llegado al castillo y que había escondido en el tercer piso y cómo pudieran estar relacionados (lo cual pensaron era ridículo), y muchas otras cosas menos importantes que ninguno de los tres pudo recordar la mañana siguiente.

Y mientras estaban sentados y hablaban, las piezas en la vida de Hermione lentamente regresaron a su lugar y sintió la tensión irse por primera vez en semanas. Estaba exhausta, pero eso no fue todo. Normalmente era cuando la oscuridad la abrumaba por las noches y no podía luchar más contra el sueño, quisiera o no, que agonizaba más por todo. Pero esa noche, aun cuando estaba más que cansada, continuó hablando porque el día siguiente… el día siguiente se preocuparía por dormir lo suficiente y arreglar lo demás. Y se tendría que preocupar, lo sabía, pero por esa noche no se iba a preocupar por nada y sólo iba a celebrar el estar viva. Y, se dio cuenta, estaba disfrutándolo.

Parvati y Lavender le dieron las buenas noches y se fueron a dormir una hora antes. Claramente querían hablar con ella, pero le dieron su espacio por el momento. La sala común estaba casi vacía para entonces, y una Alicia con expresión de cansancio se acercó y colocó una mano sobre su hombro.

–Hermione, me voy a dormir. ¿Estás bien? –Le preguntó.

El cerebro de Hermione se distrajo por un momento.

–Sí… –dijo instintivamente–. No… no lo sé… Lo siento, necesito un tiempo. Ha sido una semana difícil.

–De acuerdo, podemos hablar mañana si quieres –le aseguró Alicia–. Y no te quedes despierta muy tarde. No quieres faltar a más clases… y lo mismo va para ti –le dijo a Harry–. No queremos que te metas en problemas antes del partido.

–Oh, rayos, es cierto, tenemos pociones mañana –exclamó Ron. Harry lució genuinamente asustado ante la idea. El profesor Snape parecía ser más duro con Harry que con cualquier otro.

–Será mejor que vayamos a dormir –dijo Harry. Se puso de pie y se recargó contra un sillón–. ¿Qué crees que preparemos?

–Probablemente el filtro para el mareo si nos basamos en como el profesor Snape ha seguido el libro –sugirió Hermione, poniéndose de pie y recargándose contra una silla.

–Ah, rayos, ni siquiera revisé esa –se quejó Ron.

–Yo tampoco –dijo Harry nervioso.

–Yo sí –dijo Hermione–. ¿Quieren… quieren que mañana cambiemos de pareja? No creo que a Dean le moleste, y ambos somos lo suficiente buenos.

–¿En verdad? –Dijo Ron esperanzado.

–¿Estás segura? –Agregó Harry–. Dijiste que has tenido una semana difícil.

–No es nada, en verdad. No es tan difícil seguir las instrucciones.

–Claro, gracias.

–Sí, es muy amable de tu parte, después de… –Ron comenzó–. Lo siento…

–Bueno, me salvaste.

–Sí, pero fue mi culpa en primer lugar.

Hermione se sentó en la silla y negó con la cabeza.

–No fue sólo eso. De hecho, en mayor parte no fue por eso. He estado teniendo una semana difícil, por culpa de Snape, Malfoy, las bromas, y mi grupo de estudio… bueno, eso no es importante. Y no he dormido bien, he perdido bastante el tiempo y no me he enfocado…

–Pero aún tienes las mejores calificaciones –protestó Ron.

–Lo sé, pero cada vez es más difícil estar al corriente. Creo que necesito dejar de leer en las noches y dormir más, pero el estrés me está abrumando. Y cada vez es más difícil, y eso no es todo. Hay tantas cosas que no le puedo decir a mis padres, o a los maestros, o incluso a otros estudiantes, cosas como el tercer piso. Ustedes dos y Neville son los únicos que saben de eso, y es difícil no tener con quien hablar. –Continuó mirando a Ron y luchó por controlar sus manos temblantes–. Ese es el problema, Ron, te hablé de esa manera en clase porque ya estaba estresada por otras cosas. Y luego cuando tú dijiste… lo que dijiste sobre mí…

–Lo siento… –dijo Ron.

–Lo sé, es sólo que...cuando lo dijiste… me dolió porque era verdad. –Se abrazó contra la silla luchando contra las lágrimas. No podía creer que lo estaba diciendo en voz alta, mucho menos a esos dos, pero se sintió bien quitarse el peso de sus hombros–. He pasado todo mí tiempo sola, y no pude aguantar más… Y creo que mi verdadero problema es que yo era más dura conmigo misma que ustedes… Y de todas maneras, estoy segura de que Alicia y los demás me corregirán si los dejo… Y es bueno saber que sí tengo amigos que me ayuden.

–Eso te lo puedo asegurar –se quejó Ron–. Me han estado corrigiendo todo el día… Claro, fui bastante estúpido –admitió y bajó la mirada–. Sé que le agradas a los gemelos… Y supongo que estaba molesto porque no podía realizar el encantamiento. Es difícil, ¿sabes? Tener cinco hermanos mayores. Bill fue premio anual, y Charlie fue capitán de quidditch; Percy es prefecto, y Fred y George sacan buenas calificaciones cuando lo intentan. Todos esperan que sea como ellos, incluyendo los maestros, pero aún si saco buenas calificaciones no es impresionante porque ellos ya lo hicieron. Así que cuando me ganaste en realizar el hechizo… –Se detuvo con el rostro de un extraño tono rojo por la luz de la chimenea.

–¿Estabas celoso? –Sugirió Harry.

–Sí, supongo. Estaba molesto. Mi mamá siempre me está gritando sobre cómo debo de mejorar si es que quiero ser como ellos… Se va a volver loca cuando escuche esto.

Hermione pensó que la madre de Ron tenía razón, pero se lo guardó. Aun así, era inusualmente profundo por parte del pelirrojo, sin duda producido por todos los que lo habían regañado durante el día.

–Bueno… mi primo es peor –dijo Harry tratando de alegrar a Ron–. Siempre dijo que yo hacía trampa cuando sacaba mejores calificaciones que él, y mis tíos siempre le creían. Me volví bastante bueno en sacar puras D-.

Ron sonrió un poco, evidentemente familiarizado con la historia de Harry.

–Harry, sin ofender, pero tus parientes suenan terribles –dijo Hermione.

–Sí, pero no pasa nada. No me pueden molestar aquí, y no les gusta la magia por lo que no les importan mis calificaciones.

Hermione pensó que sonaban a una de las familias más disfuncionales que había escuchado, pero Harry no parecía querer decir más. Cuando lo intentó, Harry lo hizo en broma y cambió de tema. Aun así, no parecía molesto por eso. Quizás estar lejos de ellos era bueno para él. Ron podía decir más, pero considerando la situación tan particular de Harry, y ya que Hermione era hija única, no sabían que más decir.

Pero Ron preguntó del filtro para el mareo y una cosa llevó a la otra y, de alguna manera, lograron quedarse despiertos y hablar por otra hora. Cualquier otra noche Hermione se hubiera molestado por perder el tiempo nuevamente, pero esa noche no le importó. Era su decisión, por primera vez, y eso pareció hacer la diferencia. Se sorprendió al decirles tanto a los niños; pero al mismo tiempo se sorprendió de que ellos dijeran tanto… quizás era la hora lo que los estaba afectando a todos. Aun así, se sintió bien hablar con alguien sin tener que guardar secretos.

De hecho, se sentía bastante extraña: alegre, cansada y confundida al mismo tiempo. Aunque no mucho había cambiado, algo la hizo ver las cosas de manera diferente… como todos esos amigos que la habían rodeado cuando llegó a la sala común. Ahora que finalmente podía ver las cosas mejor se sentía más ligera. Y sí, necesitaba dormir más, y necesitaba hablar con más personas y socializar más, pero sorprendentemente, incluso eso la tranquilizaba ahora que comprendía bien todo. Ahora que sabía cuál era el problema, estaba segura que podía solucionarlo.

Y también estaban Harry y Ron… los niños que eran lo suficiente Gryffindor para salvarla de un troll de montaña cuando ni siquiera les hablaba. Aún se preguntaba sobre el juicio del sombrero seleccionador cuando su mayor contribución había sido lo suficiente Ravenclaw como para realizar un plan medio decente para salvarlos. De cualquier modo, si lo pensaba, podía relacionarse a ellos de la misma manera que a sus compañeras de cuarto, y se metían en menos problemas que los gemelos. Tuvo que concluir que no eran tan malos.

El reloj de la sala común marcó las doce y Harry y Ron finalmente se pusieron de pie nuevamente, otra vez preocupados por ser tan noche el día antes de tener pociones.

–Creo que debemos de ir a dormir –dijo Harry.

–Sí –agregó Ron–. Snape ya es lo suficiente malo cuando duermo bien.

–Sí, debemos –dijo Hermione.

Hubo un silencio incómodo.

–Así que… ¿amigos? –dijo Harry mirándolos a los dos, pero especialmente a ella.

Se paralizó. La sonrisa de Harry la desarmó. Hermione miró a Ron, quien era el que más se había molestado con ella por ser una sabelotodo. El pelirrojo asintió hacia Harry y luego la miró a ella.

Hermione sonrió.

–Sí –agregó–. Amigos.