Disclamer: Todo lo conocido es de J. K. Rowling.
"Este fic participa en el minirreto de febrero para La Copa de la Casa 19/20 del foro La Noble y Ancestral Casa de los Black".
BETA: Nea Poulain.
REVIEW: Miss Lefroy.
La familia Malfoy-Greengrass disfrutaba de una bonita tarde de verano, faltaban dos semanas para que el pequeño de la familia fuera a su tercer año en Hogwarts. Scorpius estaba realmente emocionado por volver a hacer magia en el castillo, aprender más hechizos, comer muchos dulces con sus amigos y reírse bastante.
Pero esa alegría no la podía expresar tanto como quería; su mamá no estaba bien, cada día más débil y su papá, Draco, estaba cada día más preocupado. Se mantenía alerta y con un corazón fuerte pues sabía muy bien lo que le esperaba. Pero aún tenía algo más de tiempo con su esposa.
En las cocinas de la Mansión Malfoy se cocinaban distintos platillos realmente deliciosos y los integrantes de la familia Malfoy-Greengrass comían juntos todos los días en el verano; de esa manera disfrutaban todos los pequeños momentos con su hijo Scorpius.
18 de Agosto de 2019.
Mientras el niño de trece años estaba en su habitación respondiendo a la larga carta de su mejor amigo, Albus Potter, la pareja caminaba por los jardines de la mansión, admirando las hermosas flores y disfrutando del calor que transmitía el sol.
—Sabes que me siento más débil cada día —dijo la mujer de cabello marrón oscuro.
—Y cada día te amo más. Scorpius también lo hace —habló el hombre de ojos claros.
—Pero está dejando de disfrutar sus vacaciones por mí —murmuró la madre del niño.
—Y él está de acuerdo con eso mientras lo acompañes un poco más de tiempo, sabes que es muy inteligente, como un buen Malfoy —respondió el rubio.
—Los Greengrass también somos inteligentes —dijo Astoria dándole un suave golpe en el hombro a su marido.
—Hace tiempo que no te veía sonriendo así —le susurró Draco a su esposa y la tomó por la cintura y le dio un beso en la mejilla.
—Hace tiempo que no me sentía así de feliz —dijo ella con un tono de voz bastante bajo.
—Me alegra mucho. Podríamos ir y encerrarnos en nuestra habitación…, pero deberíamos ir con Scorpius, que él también disfrute de tu felicidad —exclamó el hombre entrelazando su mano con la de su esposa. Empezaron a caminar hacia la mansión.
—Creo que hoy es la última noche, Draco —murmuró Astoria soltando unas silenciosas lágrimas.
