Harry Potter le pertenece a JK Rowling, y esta historia le pertenece a White Squirrel. A mí sólo me pertenece… nada.

Partes de este capítulo fueron tomadas de Harry Potter y la piedra filosofal, con los cambios usuales.

Notas del autor: Gracias a Hermione destroyer of worlds por señalar que Hermione pudiera encontrar información sobre la piedra filosofal en una enciclopedia muggle.

Notas de la traductora: Títulos de los volúmenes de la Enciclopedia Británica fueron adaptados para que tuvieran sentido alfabéticamente.


Capítulo 16

No hubo ninguna eventualidad durante el camino a Londres en el Expreso de Hogwarts. Hermione encontró un compartimiento junto a sus amigos jugadores de quidditch, lo cual probó ser una buena idea ya que impidiió los esfuerzos de Draco Malfoy de acosarla.

El único problema fue que, durante la tarde, las estimaciones de Hermione sobre el tiempo y la distancia parecieron estar equivocadas. Había confirmado gracias a las cartas de sus padres que el tren llegaría a Kings Cross a las siete de la noche. Sin embargo, después de ver el paisaje, comenzó a pensar que estaban más cerca de Londres de lo que deberían, y cuando visualizó Londres una hora antes de lo esperado, estaba segura de que llegaría muy temprano. Lo mencionó a sus amigos, quienes sólo sacudieron los hombros y le dijeron que el Expreso siempre llegaba a tiempo. Incluso cuando ya casi llegaban, y ella insistió que era media hora más temprano, Alicia le dijo que no habría problema gracias a la magia.

Hermione pensó que eso cruzaba el límite, incluso para Hogwarts, y no detuvo al tren de llegar al andén nueve y tres cuartos a las 6:25 de la tarde de acuerdo a su reloj. Aun así, suspiró y deseó a sus amigos una feliz Navidad y salió, jalando su baúl fuera del tren. Caminó a lo largo del andén buscando donde sentarse a esperar a que llegaran sus padres. Eso resultó ser difícil ya que el andén estaba extrañamente lleno a pesar de ser tan temprano. Estaba a punto de rendirse y permanecer de pie cerca de la barrera al mundo muggle cuando…

–¿Hermione?

Se dio la vuelta y vio a sus padres caminando hacia ella.

–¡Mamá! ¡Papá! –A penas pudo sostener el baúl mientras corría hacia ellos. Saltó a los brazos de su padre, quien la levantó y le dio una vuelta antes de dejarla que abrazara a su madre. Después del incidente de Halloween, estaban muy emocionados de volverse a ver y su madre la abrazó con fuerza, hasta que no pudo respirar y lloró un poco sobre su hombro.

–Es bueno verte, cariño –le dijo.

–A ti también, mami.

–Te extrañamos –dijo su papá–. Y con todo lo que ha pasado…

–Yo también los extrañé –dijo Hermione–. Es difícil acostumbrarse a no estar en casa.

–Bueno, por lo menos hiciste varios amigos –dijo su mamá–. No creo que hayas tenido tantos amigos antes.

–Mami…

–Vamos –dijo su papá besándola en la frente–. ¿Tienes todo?

–Sí. Pero, ¿qué hacen aquí tan temprano?

–¿Temprano? ¿Qué quieres decir? Llegamos justo a tiempo.

–No, el tren llegó media hora antes.

–¿En verdad?

–¿Quieres decir que nos estuviste esperando media hora? –Dijo su mamá con preocupación.

–No, acabamos de llegar. Por eso pregunto.

–Hermione, no entiendo de qué estás hablando –dijo su padre–. La carta decía siete de la noche, y el tren llegó a las siete en punto.

–No es cierto. Llegamos a las 6:25... –dijo mirando su reloj–... hace cuatro minutos.

–Pero son las siete…

Todos se detuvieron mientras Hermione y su padre colocaban sus relojes uno al lado del otro. Su reloj decía 6:29, pero el de su padre decía 7:04.

–¿Qué? Pero, ¿cómo…? –Dijo ella.

–Hermione, ¿se descompuso tu reloj? –Dijo su madre.

–No, mira, sigue funcionando. Y siempre coordina con las campanas y todo. Estaba bien en el castillo esta mañana… mm, me pregunto…

–¿Qué? –Dijeron sus padres.

–Bueno, les dije como el castillo cambia conforme pasa el tiempo... Si el espacio no es constante en Hogwarts, entonces quizás el tiempo tampoco es constante… –Su rostro mostró una expresó horrorizada cuando una idea le llegó a la mente–. Papá, por favor dime que aún es 21 de diciembre de 1991.

–Claro que lo es –la tranquilizó–. Creo que alguien hubiera notado si ese no fuera el caso. Vamos, hay que llevarte a casa.

Sus papás la llevaron al auto y guardaron sus cosas en la cajuela. Se detuvieron en un restaurante de comida rápida india y ordenaron desde el auto antes de salir de Londres. Hermione pensó que Hogwarts en verdad estaba atrasado y se preguntó si podría enseñar a los elfos a cocinar pollo tikka masala.

–Estás muy callada, Hermione –dijo su mamá durante el camino de regreso a Crawley.

–Estaba pensando en el tiempo. Si el tiempo cambia camino a Hogwarts, entonces el atardecer y el amanecer también deben de cambiar de acuerdo al reloj. Quiero decir, treinta y cinco minutos es un mínimo de trescientas millas al oeste, aún en las tierras altas. Incluso si el castillo pudiera cambiar su posición en la tierra, una distancia tan lejana lo dejaría fuera de Gran Bretaña.

Emma Granger sabía mejor que cuestionar las calculaciones de su hija.

–Supongo. ¿Y han cambiado?

–No lo sé. No he prestado atención, pero creo que ese es el caso. Y comienzo a preguntarme si es a propósito.

–¿Por qué lo dices?

–Bueno, Historia de Hogwarts dice que la ubicación de Hogwarts es un secreto. Al igual que todas las escuelas mágicas. Tiene sentido, claro. Si casi todos los niños mágicos en Gran Bretaña viven ahí nueve meses al año, es el tipo de protección que se desea tener. Pero bueno, Hogwarts es indetectable, imposible de colocarse en un mapa, pero si se sabe la latitud y longitud aún es posible localizar el castillo, y eso se puede descubrir observando al sol y las estrellas. Pero si el amanecer cambia de día a día, entonces no se puede determinar la longitud exacta. –Y ahora que lo pensaba, se dio cuenta de que nunca habían utilizado la altitud y el acimut en clase de astronomía, posiciones en el cielo que eran relativas a la ubicación y el tiempo. Habían aprendido la teoría, pero en la porción práctica siempre se enfocaban en la estrella polar y utilizaban la ascensión y declinación desde ahí, coordinadas que no tenían relación relativa con nada en la tierra.

–Supongo que tiene sentido –dijo su padre–. Aunque eso parece una gran cantidad de magia sólo para proteger una ubicación.

–También el impedir que sea localizado en un mapa –respondió Hermione–. Tendría que afectar la creación de mapas en todo el país, si no el mundo. Eso requiere mucho poder. Aún no se mucho de hechizos que afecten un área. Creo que tienen que ver con runas y líneas ley, y creo que tienen que obtener poder de la misma tierra de algún modo.

Muchas de sus conversaciones fueron de ese tipo. Hermione estaba agradecida de que sus padres tenían interés en lo que estaba aprendiendo, aun cuando eran tan diferente de las materias muggle, y que eran lo suficiente inteligentes para comprender la teoría mágica y contribuir con su propia perspectiva. Claro, estaban tan asombrados como ella de las muchas idiosincrasias de la magia, como el hecho de que los almuerzos no eran gratis en transformaciones, y los aspectos más metafóricos de las pociones; pero sí realizaron un buen comentario al hacer una analogía sobre las pociones como una red de reacciones químicas y una tabla de interacción de drogas. Claro, en materias más matemáticas como encantamientos y aritmancia, la dejaban hacerlo a su modo.

Era bueno estar en casa, pensó Hermione. Era agradable poder tener largas conversaciones con sus padres, más de lo que podría poner en cartas, sobre sus amigos y sus clases y todas las locuras que ocurrían en Hogwarts. Sus padres se sentían tan incómodos como ella sobre la situación con los elfos domésticos, por ejemplo, pero estuvieron de acuerdo que no había mucho que se pudiera hacer al respecto. Era un poco frustrante el tener que estar sin magia por dos semanas, pero Hermione durmió bien esa noche.


–¡Feliz Navidad, Hermione!

–¡Feliz Navidad a todos!

Sus abuelos habían viajado a pasar Navidad con ellos, como siempre. El único problema ese año es que se suponía que no podían decirles sobre la magia, y aún si lo hacían, Hermione no podía demostrarlo, por lo que ella y sus padres acordaron no decirles, lo cual los llevó a tener que pasar situaciones incómodas cuando preguntaron sobre su escuela. Habían decidido describir a Hogwarts como una escuela con un programa riguroso en ciencias: encantamientos era física, pociones era química, herbología era biología, y así; pero no podían dar muchos detalles. Tampoco podían decirles sobre el incidente con el troll, por ejemplo, ya que no había manera posible de describir eso de manera muggle.

Pero estaban enfocados en abrir regalos esa mañana, por lo que no era un problema. Hermione esperaba que sus amigos hubieran recibidos sus regalos adquiridos a través de una lechuza: una caja de ranas de chocolate para Harry y grageas de Bertie Bott de todos los sabores para Ron. Hermione, por supuesto, recibió varios libros.

Pero la rutina normal de sus vacaciones fue interrumpida cuando su madre gritó durante el desayuno. Una lechuza había llegado a su ventana. Su mamá rápidamente tomó el paquete antes de que los abuelos pudieran ver que estaba ocurriendo, y lo justificó diciendo que el tocino la había salpicado. Pensando con rapidez, terminó su desayuno y después llevo el paquete.

–Oh, Hermione, casi lo olvido –dijo–. La profesora Vector te envió un regalo por correo.

–¿En serio? –Dijo Hermione con sorpresa–. Eso es muy amable de su parte. No esperaba nada… –Tomó el paquete y leyó la nota.

Para Hermione, con la esperanza de que le encuentres un buen eso.

Abrió el regalo y soltó una exclamación de sorpresa. Era una regla de cálculo, pero no cualquiera. Era una increíble y compleja regla circular, hecha de madera laqueada con una docena de escalas en ella entre los dos lados, todas en anillos que podían ser rotados libremente e incluso volteados, permitiéndole realizar todo tipo de funciones que reglas de cálculo normales no permitían. Pudo notar con facilidad que era sostenida por magia, aunque podía pasar por normal.

–Es hermosa –dijo. Cosas como esa probablemente eran fáciles de hacer en el mundo mágico, pero algo tan lindo no podía ser barato, o quizás la profesora Vector la había creado. No estaba segura de si podría mejorar su velocidad para calcular, pero sería algo divertido de usar.

–Increíble, debes de agradarle a esa profesora para que te haya enviado algo así –dijo su abuelo.

–Sí… –Honestamente, era mucho más de lo que se sentía cómoda aceptando. La profesora Vector no era la primera maestra de matemáticas que le enviaba un regalo de Navidad, pero era menos inesperado que un profesor de álgebra le enviara una baratija a una niña de nueve años que un maestro le regalara algo tan valioso a alguien que sólo era dos años más joven que el resto de sus estudiantes–. Tengo que buscar algo para darle de vuelta –murmuró. Una calculadora sería la elección más obvia dadas las circunstancias, pero no funcionaría en Hogwarts. Tendría que pensarlo bien.


No fue hasta el 28 de diciembre que Hermione notó la repisa llena de libros similares en la biblioteca de los Granger y abrió el volumen que decía "Liga - Metabolismo".

Sus padres la encontraron media hora después sentada en el suelo, haciendo referencia a "Liga - Metabolismo", "San Francisco - Sur", "Unidad - Zoroastrismo." Se rindieron y le preguntaron qué estaba haciendo.

–Pues, ¿recuerdan al perro de tres cabezas del que les hablé? –Dijo Hermione.

–Creo que lo mencionaste entre el troll y el partido de quidditch –dijo Dan seriamente.

–Creo que está protegiendo algo… –Y explicó sobre el viaje de Harry a Gringotts con Hagrid, el paquete pequeño que vio, y las conversaciones con el guardabosques–. Hemos estado investigando sobre artefactos mágicos en la biblioteca para ver si podemos descubrir lo que es –explicó–. Pura curiosidad, por supuesto.

–¿Y los maestros están de acuerdo con eso? –Preguntó su mamá–. Suena a que es algo importante y secreto.

–A mí me preocupa más que lo están guardando en una escuela –dijo Dan.

–Estoy segura que es seguro –respondió Hermione–. Y la profesora Vector dijo que no había problema si sólo lo investigamos en la biblioteca.

–Es bueno que tú y tus amigos tengan algo que hacer juntos –dijo su mamá–, ¿pero en verdad crees que encontrarás algo en la Enciclopedia Británica?

–Es posible. Por lo que he notado, muchas ideas muggle sobre la magia están distorsionadas, pero basadas en magia real. Hay todo tipo de criaturas míticas en Animales fantásticos y donde encontrarlos, como dragones, grifos, y esfinges. Quizás ese sea el caso de algunos objetos míticos.

–¿Y los libros de la escuela no muestran eso?

–Sí, pero no están bien organizados. La mayoría ni siquiera tienen índice. Creo que los muggles piensan de manera diferente, por lo que la perspectiva muggle pudiera ser útil.

Hermione continuó leyendo después de eso. Aprendió que los muggles tenían varias tradiciones bien desarrolladas para la adivinación, aún más que de otras ramas de la magia. Además, la magia tradicional involucraba amuletos y talismanes diseñados para curar enfermedades, protección, y cosas así. Había más de eso en mitos que en la magia de verdad, pero un talismán mítico especialmente importante podría ser la respuesta.

Los anillos mágicos eran otro objeto que aparecía más en cuentos de hadas. Anillos de invisibilidad, como en el Señor de los anillos, eran bastante comunes, pero Hermione había visto referencias a capas de invisibilidad en la biblioteca de Hogwarts, por lo que probablemente ese no era el objeto. Sin embargo, el anillo de Salomón supuestamente permitía al que lo usara el controlar demonios y hablar con animales. Y un anillo de invulnerabilidad existía en varias leyendas nórdicas y arturianas, y pudiera ser lo suficiente valioso para ser el misterioso objeto. También de la mitología nórdica, leyó sobre el gran barco del dios Frey, Skidhbladhnir, el cual supuestamente podía ser doblado como un pedazo de papel y guardado en el bolsillo. Eso sería interesante, pensó, pero impráctico.

Pero cuando abrió "Accionista - Arquitectura", Hermione comenzó a dudar. Eso parecía perfecto.

–Esto es interesante –dijo–. La piedra filosofal. Puede transmutar metales base a oro y produce el elixir de la vida. Eso pudiera ser…

–¿Crees que el perro está protegiendo una piedra filosofal? –Dijo su papá.

–Pues, cumple todos los requisitos. Es del tamaño correcto, es lo suficiente poderosa para que valga la pena todo lo que está ocurriendo. Pero no estoy segura. Parece muy poderosa para existir, incluso en el mundo mágico. Aunque Hogwarts ofrece una clase de alquimia para los alumnos mayores. Puedo investigar cómo funciona la alquimia cuando regrese, para estar segura. Mm… si lo es… –Frunció el ceño.

–¿Hay algún problema? –Le preguntó su mamá notando su expresión.

Hermione dudo al responder.

–Lo que sea que es, Harry y Ron piensan que el profesor Snape está intentando robarlo, y el profesor Snape estaba actuando de manera sospechosa, pero parece tener un pleito personal con Harry, así que no estoy segura de que nuestras sospechas están justificadas. De cualquier modo, si es una piedra filosofal, eso sería una buena razón para que el profesor Snape, o cualquiera, intente robarla.

–Espero que un profesor sea lo suficiente responsable como para no hacer algo así.

–Sí, yo también.

–Y te mantendrás fuera de problemas si algo ocurre, ¿verdad?

–Sí, mamá.


El resto de las vacaciones de Hermione pasaron sin eventualidades, lo cual fue un cambio refrescante. Continuó con su lectura y sus estudios, por supuesto, y convenció a sus padres de contactar al señor Andrews para que administrara su examen final de Cálculo I antes de regresas. (Será buena práctica para cuando presente sus exámenes nivel A el próximo verano, les dijo.) Naturalmente, lo pasó con facilidad.

Harry le había enviado una nota de agradecimiento por las ranas de chocolate. Ron también había mandado algo unos días después, aunque sospechaba que era el resultado de Percy molestándolo sobre el tema. Mientras tanto, aun cuando su madre le había aconsejado que la profesora Vector probablemente no estaba esperando que gastara dinero en un regalo, Hermione logró encontrar por un buen precio una antigua calculadora mecánica marca Chadwick. El aparato era conocido como "mágico" por su brillante y simple mecanismo que probablemente ayudaría a incrementar las habilidades aritméticas del usuario, y esperaba que fuera algo que la profesora Vector no hubiera visto antes.

Para el final de la semana, Hermione estaba lista para regresar a aprender magia y finalmente había descansado lo suficiente, lo cual esperaba y continuara.

–Espero que tus amigos hayan tenido una buena Navidad a pesar de tener que quedarse en la escuela –dijo su mamá mientras empacaba su maleta la noche antes de su regreso a Hogwarts.

–Ron tiene a sus hermanos –respondió Hermione–. Y estoy segura de que Harry lo disfrutó. Suena a que cualquier cosa es una mejora para él.

–¿Qué quieres decir? –Preguntó su mamá con preocupación.

–Bueno, te dije que ha tenido problemas en casa… Y estoy preocupada por él, de hecho. ¿Sabes la historia de Quien-Tú-Sabes y los padres de Harry?

–¿Quien-Tú-Sabes? ¿El de los libros?

–Sí. Su nombre es Voldemort, creo, y es como el coco, por lo que todos lo llaman Quien-Tú-Sabes. Pero bueno, Harry dice que fue enviado a vivir con sus tíos después de la muerte de sus padres. Y dice que no les gusta la magia, lo cual es una cosa, pero también dijo que su tía lo llamó a él y a sus papás "monstruosidades", y que hacen que haga todas las labores domésticas, y lo acusaron de hacer trampa para sacar mejores calificaciones que su primo en la escuela.

Sus padres dejaron de hacer lo que estaban haciendo.

–Eso suena terrible –dijo su mamá–. ¿Él está bien?

–Parece estar bien la mayor parte del tiempo. Está feliz de estar lejos de su familia, pero parece normal en todo lo demás, excepto…

–¿Excepto qué?

–No pensé mucho al respecto al principio, pero también es muy pequeño y delgado –dijo algo nerviosa–. Pensé que era porque es de los más jóvenes en nuestra clase, y come bien en Hogwarts, pero…

–Esa no es buena señal –terminó su padre por ella.

–Lo sé. Pero no sé qué hacer. Le mencioné que debería buscar otro lugar donde quedarse los veranos, pero cada vez que lo menciono, lo ignora diciendo que no debo de preocuparme. Y no quiero molestarlo u obligarlo a nada. Creo que no le gusta hablar del tema.

–¿Ha hablado con alguno de los maestros? –Preguntó su papá.

–No lo sé. Creo que no le gustaría.

Su mamá se sentó a su lado y colocó un brazo a su alrededor.

–Hermione, esto no es algo que puedes dejar de lado –le dijo–. No estoy diciendo que debas presionar a Harry, pero si sospechas que ocurre algo malo, debes de hablar con un maestro. Es probable que no le guste, pero será mejor para él.

–Sí… supongo que tienes razón –admitió. La profesora Vector era alguien con quien podía hablar fácilmente, a pesar de su reputación, así que podía decirle a ella. Intentó no pensar mucho sobre su verdadera preocupación: que Harry se enojaría con ella.


Los primeros días de Hermione de regreso a Hogwarts fueron un torbellino de actividad: el comienzo a clases, escuchar sobre las vacaciones de sus amigos, y hablar sobre lo que había ocurrido en Hogwarts con Harry, Ron, y los gemelos. (Para su desaliento, apenas y habían ido a la biblioteca además del atento fallido de Harry de ir a la sección prohibida.) Tampoco estaba muy contenta con las escapadas nocturnas de Harry y Ron, y sospechaba que Harry en especial estaba en un precipicio debido a lo ocurrido el semestre anterior. Aunque su historia sobre un espejo que enseñaba el deseo más profundo era intrigante, aún si algo escalofriante. Conociendo la historia de Harry, Hermione estaba de acuerdo con el profesor Dumbledore en que no sería algo bueno para él.

Mientras tanto, a la profesora Vector le fascinó y estaba muy agradecida por el regalo de Hermione. Las calculadoras mecánicas no habían sido tomadas seriamente en el mundo mágico, y la simpleza del mecanismo le dio ideas para una versión encantada que pudiera ser usada con más facilidad. De hecho, dijo, con una extraña preocupación en sus ojos, que pensaba que podría lograr que calculara más rápido que Hermione.

El sábado siguiente decidieron darse otra vuelta a la biblioteca, pero Hermione los detuvo a la salida cuando notó el nuevo anuncio afuera de la sala común.

–¿Qué es? –Preguntó Harry.

–Esto es interesante –respondió–. La profesora Babbling va a enseñar un seminario especial: Uso de letras latinas como runas.

–¿Babbling? ¿Y él que enseña? –Dijo Ron.

Ella, Ron –respondió Hermione con molestia–, enseña Runas Antiguas. Deberíamos de ir. Quizás aprendamos algo útil.

–¿En serio? –Se quejó Ron–. Ya estamos haciendo lo suficiente. No se como lo haces con aritmancia.

–Porque no dejo todo para el último momento. Además, Harry también tiene quidditch y no lo veo quejarse.

La expresión de Harry indicaba que no quería ser parte de esa conversación.

–Pero Runas Antiguas es para alumnos mayores –dijo Ron.

–"Abierto a todos los años" –señaló Hermione en el papel–. Debe de ser una introducción temprana a un tema especial… Vamos, Ron, tú eres el que habla cuatro idiomas.

–Hablo dos idiomas. Apenas y puedo con los otros dos. –Hermione sacudió la cabeza.

–¿Tú qué opinas, Harry?

–Eh, lo siento, ¿qué son las runas?

–Runas son utilizadas para magia más poderosa y duradera. Como los objetos encantados de los que habló el profesor Flitwick, excepto que escribes símbolos en ellos para darles el poder mágico. Así pueden mantener la magia sin que uses tu varita.

Harry repentinamente lució entusiasmado.

–¿Pueden? –Dijo–. ¿Crees que ayude con la regla de que no podemos usar nuestras varitas durante el verano?

Hermione palideció un poco y se mordió el labio. Tenía una idea de porque Harry quería saber eso.

–No lo sé –dijo con honestidad–. No estoy segura de querer intentarlo.

–Puede que sí –dijo Ron–. Mucho niños tienen juguetes encantados.

–Pues yo voy –dijo Harry con entusiasmo. Ambos miraron a Ron.

–De acuerdo, iré si van a ir los dos –concedió.

Hermione sonrió y caminó delante de ellos rumbo a la biblioteca. Una vez ahí, Harry y Ron comenzaron a examinar biografías, como habían hecho antes de las vacaciones, pero Hermione se dirigió a la sección de magia general. Sacó un largo tomo que había examinado antes, uno que listaba los diversos campos mágicos. Al regresar a la mesa con sus amigos, abrió el libro de golpe causando que ellos la miraran sin palabras.

–Y… ¿qué es esto? –Preguntó Harry cuando pudo hablar de nuevo.

–Estaba pensando en tomar este libro prestado, pero es una lectura algo pesada, incluso para mí…

–¿Algo? –Dijo Ron con incredulidad.

–Pero bueno, tuve una idea en casa, y quería revisarlo… –Dio vuelta a varias páginas. Para su suerte, ese libro por lo menos tenía una tabla de contenido–. Ah, aquí está: alquimia. –Comenzó a leer, y para su sorpresa, ahí estaba, justo al principio–. Increíble, sí existe.

–¿Qué? –Dijeron Harry y Ron al mismo tiempo.

–La piedra filosofal.

–¿La piedra qué?

–Es un objeto muy famoso en la alquimia. Incluso los muggles saben sobre ella. Escuchen:

"El estudio antiguo de la alquimia estaba interesado con la creación de la piedra filosofal, una sustancia legendaria con poderes sorprendentes. La piedra podría transformar cualquier metal en oro. También produce el elixir de la vida, el cual otorgaría inmortalidad al que lo beba.

Han habido varios reportes sobre la piedra filosofal a través de los siglos, pero la única piedra en existencia le pertenece al Sr. Nicolas Flamel, el notable alquimista y amante de la ópera. El Sr. Flamel, quien celebró su cumpleaños número seiscientos sesenta y cinco el año pasado, disfruta de una vida tranquila en Devon junto a su esposa, Perenelle, quien tiene seiscientos cincuenta y ocho años de edad".

–Si los Flamel tienen más de seiscientos años en verdad debe funcionar –dijo Harry.

–Correcto. El libro habla un poco más sobre la piedra… debe de ser pequeña, lo suficiente para caber en una mano. Y si sólo hay una, entonces debe de ser muy valiosa y estar bien protegida… Parece que hay límites en su poder, pero si sólo la quieres para ti, sería lo único que necesites.

–Espera, ¿crees que eso es lo que está protegiendo el perro? –Dijo Ron–. ¿La piedra filosofal?

–Bueno, no podemos estar seguro a menos que Hagrid o alguien más lo confirme accidentalmente, pero es lo mejor que hemos encontrado en base a las pistas que tenemos. Algunos objetos antiguos tendrían valor histórico o incluso poder mágico, pero ninguno es tan valioso como la piedra.

–¿Y la piedra de la resurrección? –Sugirió–. ¿Recuerdas? ¿Del Cuento de los tres hermanos?

–Sí, la recuerdo, pero dudo que exista. Aún si existiera, de acuerdo a la historia, no es tan útil.

–Tiene sentido si lo que está intentando robar Snape es la piedra filosofal –decidió Harry–. Quiero decir, piénsenlo: ¡una piedra que produce oro y gracias a la cual no puedes morir! Cualquiera quisiera algo así. –Frunció el ceño–. Flamel, Flamel, Flamel… Creo que he escuchado ese nombre antes.

–¿Dónde? –Preguntó Hermione.

–No lo sé. Algo sobre él y Dumbledore… No recuerdo dónde lo vi.

–Pues, el profesor Dumbledore enseña la clase de alquimia en la escuela.

–¡Eso es! –Exclamó Harry–. La tarjeta de Dumbledore en las ranas de chocolate. Lo recuerdo porque fue mi primera tarjeta. Dumbledore trabajó en alquimia con Flamel.

Los ojos de Hermione se abrieron aún más.

–Entonces tiene sentido –dijo ella–. Si Dumbledore y Flamel son amigos, Flamel le pudiera haber dado la piedra a Dumbledore para protegerla porque no estaba a salvo en Gringotts.

–Y el único lugar más seguro que Gringotts es Hogwarts –concluyó Harry.

–Brillante –dijo Ron–. ¿Qué hacemos ahora?

–Pues, aún no sabemos con seguridad si es eso, pero… –comenzó Hermione.

–Podemos lograr que Hagrid lo admita –sugirió Harry.

–Eso no es muy amable, intentar engañarlo de esa manera –dijo Hermione–. De todos modos, no creo que tengamos que hacer algo. Estoy seguro de que Dumbledore la mantiene segura. Después de todo, si Snape está intentando robarla, no pudo pasar al perro.

–Pero si lo intenta otra vez… –dijo Harry.

–Estoy segura de que Dumbledore se hará cargo.

–Sí, Dumbledore es brillante –dijo Ron–. Estoy seguro de que hay otras cosas protegiendo la piedra.

–Sí, supongo –admitió Harry con una sonrisa–. Bueno, supongo que ahora tendré más tiempo para el quidditch.

Hermione asintió en silencio. No tenían una respuesta definitiva, pero tenían una buena idea y ella necesitaba enfocarse en su propio tiempo en aprender integrales.