Harry Potter no puede ser definido analíticamente sin el uso de la función de JK Rowling.


Capítulo 18

Para finales de marzo la tarea comenzó a acumularse de nuevo. Los exámenes finales se acercaban, y los exámenes siempre ponían a Hermione tensa, por lo que creó un horario de estudio riguroso para ella. La memoria del estado en el que había estado durante el otoño fue lo único que la detuvo de volverse loca. Aunque Harry y Ron pensaron que sí lo estaba.

–Hermione, tranquilízate –dijo Alicia una tarde durante su grupo de estudio–. Sí, los exámenes son importantes, pero con tus calificaciones, aún si te los saltaras pasarías el año.

–Lo sé –dijo ella–, pero Harry y Ron…

–Tendrán que aprender a cuidarse a sí mismos –la interrumpió Alicia.

–No es tan malo –le aseguró Cedric–. Casi nadie reprueba los exámenes finales. Incluso Snape deja que la mayoría pase con una A. No se refleja bien en él que muchos reprueben.

–Y aun así, los TIMOs y los EXTASIS son los únicos exámenes que importan cuando terminas la escuela –agregó Roger.

–Sí, lo sé –admitió Hermione–. Sólo deseo que Ron y Harry se esfuercen más.

–Ah, niños. ¿Qué se puede hacer? –Dijo Alicia con una sonrisa.

–¡Oye! –Dijeron Cedric y Roger mientras Hermione y Alicia se reían.

–De acuerdo, ya se divirtieron –dijo Cedric–. Ahora háblanos sobre esta ecuación cuadrática.

–Menos b más menos raíz cuadrada de b cuadrada menos cuatro ac, todo sobre 2a –dijo Hermione automáticamente, como cualquier estudiante de último año de preparatoria debería de poder hacerlo.

Cedric sacudió la cabeza y Roger rio.

–Pregunta algo obvio, Ced.

Hermione sonrió con calma y la explicó de verdad.

–Es la fórmula que tienen que memorizar. Sé que digo eso todo el tiempo, pero es como todos lo hacen en este caso. Técnicamente, se puede derivar. ¿Recuerdan cómo completar el cuadrado? –Todos asintieron–. Si completan el cuadrado de la ecuación general ax cuadrada más bx más c, obtendrán la ecuación cuadrática… de ahí viene.

–De acuerdo, te creeré –respondió Cedric–. ¿Y para qué sirve?

Hermione suprimió un suspiro.

–La ecuación cuadrática es usada todo el tiempo en matemáticas más avanzadas. La necesitas para calcular los elementos de varios encantamientos y maleficios sencillos. Miren. –Abrió Numerología y Gramática casi al final y señaló varios de los lugares donde la ecuación cuadrática era utilizada–. Y es sólo el comienzo. Pueden aproximar casi cualquier fórmula compleja con una ecuación cuadrática… Lo hacen en física muggle todo el tiempo. Así que varios hechizos avanzados la utilizan.

Los tres estudiantes mayores pronto descubrieron que no había mucha dificultad en la ecuación. Como dijo Hermione, sólo era cuestión de tiempo para que la memorizaran, aún si aún no apreciaban su uso, aunque esperaba que lo hicieran con el tiempo.

–Sabes, Hermione, luces algo nerviosa desde hace un tiempo –dijo Alicia mientras se preparaban para irse–. ¿Está todo bien?

Era cierto. Desde el día del partido de quidditch, Hermione no podía dejar de preocuparse un poco por la piedra filosofal. Pero ese era un secreto de verdad, no algo que pudiera mencionar ahí.

–Estoy bien –dijo–. Sólo tengo muchas cosas en mente… como siempre.

–Bueno, sabes que estamos aquí para ti si necesitas algo.

–Sí, lo sé. Gracias.


Hermione intentó dejar de lado el asunto de la piedra filosofal, pero las cosas definitivamente se volvieron peor cuando Hermione, Ron, y Harry se encontraron con Hagrid en la biblioteca un día y Hagrid les preguntó si aún estaban investigando sobre lo que estaba en el tercer piso. Eso la puso en alerta. Hagrid debería de estar bastante nervioso sobre algo si pensó sobre eso antes de preguntarles sobre los exámenes. Se puso aún más nervioso cuando Ron soltó que habían encontrado la respuesta hace años. Cuando Harry tomó la oportunidad para preguntar que más estaba protegiendo la piedra, Hagrid rápidamente los calló y les dijo que fueran a su cabaña más tarde. Como si eso no fuera lo suficiente malo, Ron notó que había estado revisando los libros sobre dragones.

Eso no podía ser una buena señal, pensó Hermione. O la piedra estaba vulnerable y necesitaban traer un dragón para protegerla, o… o Hagrid estaba criando dragones ilegalmente

Eso no iba a terminar bien.

–Así que… ¿querían preguntarme algo? –Dijo Hagrid mientras el trío se sentaba en la cabaña extremadamente caliente. Aún en ese lugar privado, él se veía bastante atrapado.

Harry abrió su boca para hablar, pero Hermione lo interrumpió considerando que era mejor suavizar la conversación.

–Pues, Hagrid –dijo–, sabemos que el profesor Dumbledore debe de confiar bastante en ti para pedirte ayuda protegiendo la piedra filosofal. –La expresión de Hagrid demostró su orgullo–. Pero estábamos pensando que estaría más a salvo si había otras personas también colocando encantamientos para protegerla, para que no haya sólo una persona que conozca todas las protecciones. Nos preguntábamos si Dumbledore hizo algo así.

–Eres una niña inteligente –dijo Hagrid con una sonrisa–. Supongo que no duele el decirte sobre eso. Dumbledore es inteligente… él pensó lo mismo. De hecho, casi todos los profesores lo ayudaron. No creo que el profesor Kettleburn agregara otra criatura… no tenía algo más peligroso que Fluffy… pero todo los demás ofrecieron algo, incluso el mismo Dumbledore. Sí, no hay mago oscuro que pueda atravesar todo eso.

–¿La profesora Vector agregó algo? –Preguntó.

–Sí. Dijo que se aseguraría que nadie lo pasara sin un equipo completo de rompedores de maldiciones. Los demás también.

–¿Y el profesor Snape? –Preguntó Harry.

–Por supuesto que sí. –Harry y Ron lanzaron a Hagrid una mirada horrorizada–. ¿Qué? No siguen pensando que Snape es malo, ¿verdad? Está ayudando a proteger la piedra. No la va a robar.

–Además, Harry –agregó Hermione–. Nadie sabe qué son todas las protecciones, y estoy segura de que está a salvo si la profesora Vector está ayudando.

–Pero ella estuvo en Slytherin –protestó Ron.

–No todos los Slytherin son iguales, Ron. Ella mantiene a todos en línea, no como Snape, y si dice que nadie puede pasar sus protecciones, le creo. Además, estoy segura de que el profesor Dumbledore creó algo mucho mejor que ella.

Harry pareció aceptar eso por el momento, y fue sólo entonces que la atención de los niños fue atraída por el objeto grande, ovalado, y negro que se encontraba rodeado de llamas en medio de la chimenea de Hagrid.

–Hagrid… ¿es un huevo de dragón? –Preguntó Ron algo nervioso.

–Ah… sí, así es –respondió Hagrid jugando con su barba.

–¿Cómo conseguiste un huevo de dragón? –Demandó Hermione–. ¿Qué no es ilegal el comprarlos en la mayoría de Europa?

–Lo gané. Anoche, un hombre en el pub dijo que tenía un huevo de dragón y que jugaría cartas por él si quería. Así que dije que por supuesto. Y él dijo que tenía que asegurarse que pudiera controlarlo, pero le dije que después de Fluffy, un dragón sería fácil.

Los niños soltaron expresiones de sorpresa y se miraron los unos a otros con expresiones de terror. La expresión de Hagrid también cambió al darse cuenta de lo que había dicho.

–¿Le dijiste de Fluffy? –Demandó Harry.

–Bueno… sí, supongo que sí. Probablemente no debería…

–No le dijiste como pasar a Fluffy, ¿verdad? –Preguntó Ron.

–Por supuesto que no –dijo Hagrid con firmeza–. Nunca revelaría algo así, ni siquiera después de tomar.

–Que bien.

–Lo ven. Está perfectamente a salvo –dijo Hermione–. Quiero decir, incluso si alguien sabe sobre Fluffy, no es como si sólo fuera necesario tocar algo de música o algo así…

Hagrid rugió y se puso de pie tan rápido que se tropezó y cayó sobre su mesa, destrozándola en pedazos. Los niños gritaron. Después, para su horror, Hagrid estiró una de sus enormes manos y la colocó sobre el hombro de Hermione, jalándola de golpe y acercando su rostro al de él.

–¿Cómo sabes eso? –Gruñó.

–¿Qué? –Chilló Hermione.

–¡Suéltala! –Gritó Ron.

–Sobre tocar música para Fluffy. Si le tocas música, se va a dormir. Sólo Dumbledore y yo sabíamos eso.

–¡Qué! –Demandaron Harry y Ron. Intentaron liberar a Hermione del agarre del hombre gigantesco.

Hermione comenzó a llorar. Sólo había escuchado sobre Hagrid enojándose una vez, y eso fue cuando había lanzado esa maldición al primo de Harry que le había dado una cola de cerdo. Pero él era tan grande que era casi como estar de frente al troll.

–¡N...no lo sabía! –Sollozó–. No pensé… sólo adiviné… es el mito de Orfeo…

–¿El qué de qué? –Dijo Hagrid comenzando a calmarse.

–Es una historia de la antigua Grecia… una historia muggle… un músico llamado Orfeo tuvo que pasar un perro de tres cabezas para entrar al mundo de la muerte, y tocó un poco de música para poner al perro a dormir. No creí que fuera cierto porque… –Cubrió su rostro con sus manos mientras susurraba–. Porque pensé que era muy obvio.

Hagrid la dejó ir, se sentó de nuevo en el suelo, y comenzó a llorar con fuerza.

–Lo siento –gimió. Hermione se dio cuenta de que no había pensado sus acciones–. Lo siento Hermione. En verdad no quise asustarte de esa manera. Es sólo que esto es importante. Dumbledore confió en mi para ayudar a proteger la piedra de…

–¿De quién? –Dijo Harry.

–No puedo decirles eso. Dumbledore dice que alguien la está buscando… el mismo que intentó robarla de Gringotts, probablemente. Pero sé que no fue Snape. Dumbledore confía en él tanto como en mí. Todos trabajamos juntos durante… bueno, durante la guerra. Snape no es muy amable, lo admito, pero está de nuestro lado.

–Pero Hagrid, ¿crees que Snape sabe cómo pasar a Fluffy? –Preguntó Harry.

–¡No puede! –Insistió Hagrid–. No hay magos que sepan sobre eso además de mí y Dumbledore… y no le digan a nadie más.

Pero Harry lo ignoró.

–¿Hermione? –Preguntó.

–Pues –dijo lentamente, odiando saber que estaba ignorando su comentario anterior–, es posible que pudiera haber leído la historia en algún lugar, y si lo hizo… bueno, si yo estuviera desesperada y tuviera que pasar a Fluffy, una de las primeras cosas que intentaría sería tocarle música, porque eso fue lo que Orfeo hizo en el mito… Pero aun así, no puede pasar el resto de las protecciones –dijo rápidamente–. No con Vector y Dumbledore y todos los demás ayudando. ¿Verdad, Hagrid? Apuesto que la profesora Babbling creo algo bastante complicado con runas, y las profesora McGonagall probablemente transformó estatuas para pelear o algo.

–Sí… –dijo Hagrid con pesadez–. No me dijeron, claro, pero estoy seguro de que es algo difícil como eso. Pero Merlín, si hubiera sabido que otras persona saben cómo pasar a Fluffy…

–E...estoy seguro de que hiciste lo mejor que pudiste, Hagrid –dijo Harry dándole unos golpes suaves en el brazo. Parecía que todo estaría bien… por ahora.


Aunque dos semanas después, Hermione no pudo soportarlo más y jaló a Ron y Harry a una reunión en un rincón aislado de la biblioteca.

–Tenemos que hacer algo sobre Hagrid –susurró.

–¿Por qué? –Dijo Ron–. Creí que habías dicho que la piedra estaba a salvo.

–No estoy hablando de la piedra. Estoy hablando del huevo de dragón.

Hagrid había ignorado las protestas del trío (principalmente Hermione) sobre guardar un animal salvaje, peligroso, e ilegal en su cocina.

–Bueno, sé que no es la mejor idea… –comenzó Harry.

–¿No es una buena idea? –Gruñó Hermione–. Hagrid vive en una casa de madera.

–Bueno, sí, pero si sólo es un bebé…

Hermione metió la mano en su bolso y sacó un libro que había tomado prestado la semana anterior: Del huevo al infierno: Guía para criar dragones, uno de los pocos libros sobre el tema que Hagrid había dejado atrás. Lo abrió sobre la mesa en la página que había marcado.

–Escuchen esto: "Criadores con huevos deben de tener en mente que los dragones recién nacidos crecen rápido mágicamente. Muchas especies crecen tres veces su tamaño durante la primera semana después de nacer y llegan a tener diez veces su tamaño al llegar al primer mes".

Ron, por lo menos, parecía lo suficiente horrorizado ante tal revelación.

–De acuerdo, eso es malo –dijo. Harry sólo observó a sus amigos con escepticismo.

–¿No lo ves? –Continuó Hermione–. Por el tamaño del huevo, si Hagrid conserva al dragón por un mes después de su nacimiento, ¡será tan grande como él! Tenemos que hacer algo o terminará lastimado o peor… C...creo que deberíamos decirle a alguien.

–Pero no quiero meter a Hagrid en problemas –dijo Harry.

–Tendrá más problemas si su casa se quema. Vamos, Ron, tú sabes de dragones, ¿verdad?

Ron parecía no querer ponerse en medio de sus dos amigos.

–¿Qué tal sí, pues, convencemos a Hagrid de dejarlo ir cuando nazca...? –Sugirió débilmente–. Ya saben, no creo que las reservaciones de dragones de Gran Bretaña estén muy lejos de aquí.

–Pero Ron, tú has visto como ha estado actuando Hagrid las últimas dos semanas. No escuchará nuestras razones. No quiero meterlo en problemas tampoco, pero si no va a escucharnos, ¿qué más podemos hacer?

–Bueno… –dijo Ron tentativamente–. ¿Y si hablamos con Dumbledore? Parece ser, ustedes saben, amigable y comprensivo. Mis padres lo respetan… y también Hagrid.

–Pero si Dumbledore descubre que Hagrid le dijo a un desconocido sobre Fluffy… –respondió Harry.

–Mmm… –Hermione tuvo otra idea–. Podríamos intentar hablar con la profesora Vector. –Ron hizo una mueca–. Sé que estuvo en Slytherin, Ron, pero nunca he tenido un problema con ella, y es amiga de Hagrid. Siempre se sientan juntos durante la cena. Además, no nos metió en problemas después de lo del troll o por buscar la piedra filosofal. Creo que estaría de acuerdo en mantener esto en secreto.

–Bueno… quizás –dijo Harry. Ron aún parecía incómodo, pero asintió renuentemente–. Pero no quiero hacerlo a espaldas de Hagrid –agregó Harry–. ¿Podemos hablarlo con él primero… otra vez?

–Claro –dijo Hermione.

Pero Hagrid aún no quería escuchar críticas sobre sus habilidades para criar un dragón.

–Hagrid, si lo conservas por mucho tiempo, será difícil de ocultar –insistió Harry–. Te descubrirán de una manera u otra.

–Además, no puedes conservar un dragón en un lugar tan pequeño como Hogwarts –dijo Ron–. Charlie dice que necesitan mucho espacio para cazar y sobrevivir. Sé que eres bueno con animales… –De hecho, eso era debatible–... pero el bosque no es lo suficiente grande.

Y milagrosamente, eso pareció convencer al hombre. Observando al huevo en el fuego, mordió su labio antes de responder.

–Yo...yo sé que no me lo puedo quedar para siempre. Pero no lo puedo tirar. Merece la oportunidad de nacer y crecer.

–Lo sabemos, Hagrid –dijo Hermione con empatía–. Pero no lo podrá hacer aquí. Nosotros, eh, sabemos que eres buen amigo de la profesora Vector. ¿Crees que estaría dispuesta a ayudar si se lo pedimos? Es muy amable con nosotros. No creo que haga muchas preguntas.

–¿Quién, Septima? Ah, es una buena mujer, lo es. La conocí cuando era una estudiante. Bastante curiosa, y mucho más amable que los otros Slytherin. Mm… bueno, supongo que estaría bien si le piden ayuda.

–Gracias, Hagrid. –Calmó sus nervios y lo abrazó lo mejor que pudo. Fue algo difícil después de su arrebato del otro día, pero lo logró. Por el bien de todos, juró arreglar esto lo antes posible.


–Ah, hola Hermione… y Sr. Potter y Sr. Weasley. ¿Hay algún problema? –Dijo la profesora Vector cuando vio las expresiones nerviosas del trío afuera de su oficina.

–Profesora, nos gustaría hablar con usted en privado –dijo su estudiante estrella.

El rostro de Vector mostró su preocupación. Tenía el presentimiento de que no terminaría bien.

–Adelante, pasen. –Dio el paso a los niños y les indicó que se sentaran–. ¿Qué ocurre?

–Pues, profesora… –comenzó Hermione–, tenemos un amigo que está haciendo algo muy peligroso… y estamos preocupados de que se pueda meter en problemas.

–Ya veo –dijo la profesora con cautela–. ¿Tienen un amigo?

–No es ninguno de nosotros –continuó Harry. Después de un momento, explicó–, es Hagrid… Tiene un huevo de dragón en su cabaña y quiere criarlo.

–¿Qué? Ah... –Vector se apretó el puente de su nariz con sus dedos–. Oh, Rubeus, ¿en qué te metiste ahora? Un huevo de dragón. De todo… –murmuró. Se detuvo y respiró profundamente–. ¿Saben cuándo va a nacer?

–Ron y yo lo estuvimos investigando, y creemos que falta una semana o dos, de acuerdo a los libros –dijo Hermione, agradeciendo que hubiera un semi-experto en dragones entre sus amigos.

–Sí –agregó Ron–, apenas logramos convencer a Hagrid de deshacerse de él, pero no sabemos cómo hacerlo.

–Esperábamos que usted pudiera ayudar sin… usted sabe… –mencionó Hermione, no queriendo decir algo tan en contra de las reglas a un profesor.

–Sin reportarlo, quieres decir.

La niña asintió con renuencia.

La profesora suspiró de nuevo.

–Bueno, les diré lo que vamos a hacer. Vamos a entregarle ese dragón a un criador profesional, y mientras más pronto, mejor… preferiblemente antes de que nazca. Los dragones están en peligro de extinción, y lo más importante es asegurarnos que llegue a un lugar seguro.

–A Hagrid le gustará eso –dijo Harry.

–Estoy segura. Desafortunadamente, es más fácil dicho que hecho. Puedo intentar escribir unas cartas, pero honestamente, la reserva de dragones de Gran Bretaña apenas y funciona. No tienen el suficiente espacio en la isla. Las más grandes están en Europa oriental y en la Unión Soviética, ah… Rusia, disculpen. Sin mencionar que el transporte sería ilegal.

–¡Charlie! –Exclamó Harry repentinamente–. Ron, ¿puedes escribir a tu hermano Charlie y preguntarle si puede hacer algo por el dragón?

–Quizás –dijo el niño pelirrojo–. Aún está la parte ilegal, pero sé que tienen el espacio en Rumania.

–Bien –dijo Vector–. Aun así escribiré mis cartas, pero escribe a tu hermano de inmediato, Sr. Weasley, y avísame en cuanto responda.

–Sí, profesora.

Como lo esperaban, los contactos de la profesora Vector les fallaron rápidamente, pero la respuesta de Charlie, la cual llegó una semana después, fue más positiva.

Querido Ron:

¿Cómo estás? Gracias por tu carta… Con gusto aceptaré el Ridgeback Noruego. El problema es que no es buena idea transportar un huevo de dragón tan cerca del nacimiento. No sé cómo lograron involucrar a un maestro en sus planes, pero será una gran ayuda ya que tendremos que transportar al dragón durante la noche. Escríbeme en cuanto nazca. El próximo sábado enviaré a unos amigos a recogerlo. Lleva a la cría a la cima de la torre de astronomía a medianoche para entregarlo. ¿Eso funcionará? Envíame una respuesta lo antes posible.

Con amor,

Charlie

–Muchas gracias, Sr. Weasley –dijo la profesora Vector–. Esto funcionará muy bien. Y si el dragón tiene menos de una semana, deberíamos de poder moverlo sin mucho problema.

–¿Necesitará ayuda transportándolo, profesora? –Preguntó Harry con tono esperanzado. Hermione pudo notar que estaba entusiasmado por la idea de caminar por el castillo después del toque de queda de manera legal, y seguramente estaba debatiendo si decirle a la profesora sobre su capa de invisibilidad.

Pero Vector fue firme.

–No, Sr. Potter, quiero que estén lejos de todo esto. Puedo explicar porque estoy cargando un paquete sospechoso a través del castillo en medio de la noche, pero no sus presencias a mi lado.

Harry no estuvo muy feliz de escuchar eso, pero no había mucho que pudiera hacer. Aun así, cuando el sol salió el veintisiete de abril, el bebé Norberto (aunque Ron estaba seguro de que era una hembra dragón, pero Hagrid se rehusó a escuchar), estaba en camino a Rumania, y justo a tiempo ya que Draco Malfoy la había visto después de nacer. Hermione, Ron, y Harry lograron ver a la bebé dragón, Hagrid logró cuidarla por unos días, Hermione logró explicarles todo a sus padres como una pequeña y divertida distracción, y Malfoy consiguió una detención cuando la profesora McGonagall lo encontró fuera de la cama esperando encontrar a tres Gryffindor transportando ilegalmente a un dragón en medio de la noche, así que todos obtuvieron lo que querían. Hermione adoptó una norma de "si no preguntas, no sabes" respecto a si Harry y Ron habían utilizado la capa de invisibilidad para seguir a la profesora Vector, pero por lo menos no los encontraron, aún si el profesor Snape realizó comentarios sospechosos después del evento.

Hermione se sentía bastante relajada después de eso. Todo estaba bien en su mundo… por lo menos por unas semanas.


–Hermione, vamos a ir a visitar a Hagrid. ¿Quieres venir? –Preguntó Harry.

–Tengo que estudiar –dijo Hermione exasperadamente–. ¿Y no deberían estar estudiando ustedes también?

Los exámenes serían la semana siguiente, y para Hermione, ese era el momento ideal para estresarse… ciertamente más que antes. Sus amigos, aunque también se estaban preparando para los exámenes finales, parecían mucho más relajados.

–Ve, Hermione –dijo Lavender Brown, quien estaba sentada cerca junto a Parvati–. Es el último fin de semana antes de los exámenes. Deberías de tomarte un tiempo y divertirte.

–Lavender, estos exámenes son muy importantes… –comenzó.

–Y los podrías pasar dormida –respondió la rubia colocando sus manos en su cadera–. Todos lo saben.

–Pero quiero estar segura de que estoy preparada.

–Hermione –dijo Parvati amablemente–, nos pediste que te ayudáramos a asegurarte que no te estresaras como antes, y te estamos diciendo que necesitas un descanso. Haz estado de un humor y bastante antisocial durante las últimas semanas, e incluso nosotras podemos notar que trabajas mejor cuando no te esfuerzas de más.

Hermione suspiró. ¿Desde cuándo sus compañeras se habían vuelto tan sabias? Por supuesto, ella sabía la respuesta. Fue cuando, durante su desesperación, les había dicho específicamente qué observaran en ella. Y odiaba admitirlo, pero sus ojos se habían estado cansando muy temprano los últimos días.

–De acuerdo, de acuerdo –gruñó–. Supongo que necesito un descanso.

–Genial –dijo Harry con una sonrisa.

–Gracias, chicas –dijo Ron mientras el trío se iba. Escucharon a las niñas reír detrás de ellos.

Si Hermione estaba cansada, sin duda se despertó cuando Hagrid abrió la puerta y apuntó una ballesta a ellos. Los niños gritaron con sorpresa.

–Oh, son ustedes. Lo siento –dijo Hagrid–. Ha habido… no importa. Es bueno verlos. Adelante, prepararé el té.

–Hagrid, ¿está todo bien? –Preguntó Harry una vez se sentaron. Señaló la ballesta.

–Oh, cierto, eso –dijo Hagrid con pesadez–. Algo terrible. El miércoles encontré un unicornio muerto en el bosque.

Ron soltó un grito ahogado. Harry y Hermione no sabían las implicaciones de eso, pero tenían un mal presentimiento.

–Sí, fue una imagen horrible. Algo lo había atrapado, y eso es difícil de hacer. Los unicornios son muy veloces. Nunca he visto a alguno herido por un predador, y llevo aquí casi cincuenta años.

–¿Pero qué podría hacer eso? –dijo Harry.

–No lo sé. Tendré que intentar cazarlo si vuelve a ocurrir.

–¿Cazarlo? –Chilló Hermione–. ¿No es peligroso?

–Sí, pero Fang y yo podemos controlarlo. Además, no puedo dejar que algo siga matando a los unicornios. Deberían de haberlo visto… sangre por todos lados. Los animales se alejan de eso, pero mata a las plantas.

–¿Mata a las plantas? –Dijo Hermione con sorpresa–. ¿La sangre de unicornio es tóxica?

–Eso es lo curioso –dijo Hagrid–. Es muy pura y sagrada para todo menos los unicornios. Es magia antigua poderosa. Si entra en tu cuerpo, puede salvarte hasta de morir, pero es tan pura que consume todo lentamente. Es un terrible destino… terrible. No quieren saber más sobre eso, les digo.

Hermione pensó que estaba de acuerdo. Su imaginación y lo que había visto en los libros de texto de la escuela de ortodoncia de sus padres era más que suficiente para crear imágenes que no quería en su cabeza. Ron lucía igual de verde, pero Harry lucía pensativo… y preocupado.

–Hagrid… –dijo–. Crees que… lo que sea que hizo esto pudiera estar matando unicornios… ¿por su sangre?

–No lo creo –murmuró Hagrid–. Los animales se alejan de la sangre de unicornio. Es instinto. Y los humanos, bueno, ¿quién estaría tan desesperado? Aun así, no puedo imaginar porque algo los atacaría en primer lugar.

Harry lucía cómo que tenía más que decir, pero no lo mencionó hasta que regresaron al castillo.

–Estoy preocupado por los unicornios –dijo.

–Bueno, nosotros también, pero estoy segura de que Hagrid puede controlarlo –dijo Hermione con poca certeza.

–No, estoy preocupado por lo que sea que está atacando a los unicornios.

–¿Qué de eso? –Dijo Ron.

–Creo que quiere su sangre.

–Pero escuchaste a Hagrid. Las consecuencias son terribles –dijo Hermione.

–Sí, ¿pero qué tal si obtiene otra cosa? ¿Algo mucho más fuerte que arregle lo que hizo la sangre de unicornio?

Ron acababa de preguntar "¿Cómo qué?" cuando Hermione llegó a la misma conclusión.

–Quieres decir el elixir de la vida –dijo–. Eso pudiera ser más fuerte. Probablemente lo es, por lo que he leído.

–Correcto. Si obtienen la piedra filosofal, pueden ser curados.

–¿Pero quién? –Dijo Ron–. No creo que ninguno de los profesores esté muriendo o algo.

–No, pero hay alguien más –dijo Harry–. El martes en la noche me dio un terrible dolor de cabeza. No fue un dolor de cabeza normal. Fue en mi cicatriz. –Señaló su frente–. Y lo mismo ocurrió al principio del año cuando Snape me miró directamente durante la celebración– Qué tal si… –Tragó saliva y tembló un poco–. ¿Qué tal si es Voldemort?

–¡No digas el nombre! –Exclamó Ron.

–Vol… ¿Quien-Tú-Sabes? –Susurró Hermione observando la expresión de Ron–. No puede ser.

–Pero tiene sentido. Escuchen, hay personas que piensan que Voldemort sigue con vida en algún lugar, pero débil.

–¡Deja de decir el nombre! –Repitió Ron.

–Tal vez está tomando la sangre de unicornio para mantenerse con vida, y el dolor en mi cicatriz tiene algo que ver con él porque soy el único al que no pudo matar. Y si Snape está trabajando para él, y está tratando de robar la piedra filosofal y usarla para curarse a sí mismo y regresar… –Tembló nuevamente–. Y después, Voldemort regresará para matarme.

–¡Puedes dejar de decir su nombre!

–¡Harry, eso es una locura! –Dijo Hermione–. Hagrid dijo que Snape trabajó con Dumbledore contra Quien-Tú-Sabes.

–¿Y? Tal vez era un espía. Es lo suficiente malo. E intentó matarme, ¿recuerdas?

–Demonios, puedo ver a Snape como espía –dijo Ron.

–Pero si todo eso es cierto –protestó Hermione–, ¿no crees que Dumbledore o alguien ya lo hubieran notado?

–No lo sé –dijo Harry–. Sólo espero que Snape no sepa cómo llegar a la piedra.

–Harry, todos saben que Dumbledore es la única persona a la que Quien-Tú-Sabes temía –dijo tratando de tranquilizarlo–. Con él alrededor, Quien-Tú-Sabes no puede tocarte a ti o a la piedra. Además, dudo que en verdad sea él. Apuesto a que es una criatura mágica rábida.

–Sí… a lo mejor –dijo Harry obligándose a sonreír.

Pero el lunes en la noche Harry sufrió otro dolor en su cicatriz y, después de hablar con Hagrid el martes, aprendieron que otro unicornio había muerto esa noche. Nada más iba a convencer a Harry Potter.