El teorema de mapas de JK Rowling establece que múltiples y continuos Harry Potter le pertenecen a JK Rowling. Otros teoremas de mapas también incluyen los derechos de White Squirrel sobre esta historia.

Notas de la traductora: Disculpen a tardanza. Si siguen mi otra traducción, El Animago Accidental (si no, se las recomiendo) sabrán que cambié mi día de actualización a los sábados (también para esta historia)... lo cual hubiera hecho si la página no me hubiera dado problemas. Pero aquí les dejo un nuevo capítulo. ¡Disfruten!


Capítulo 27

El jueves tenía Encantamientos y Pociones, además de Astronomía más tarde. La mayoría de los profesores se estaban acostumbrando a las nuevas rutinas. Snape era tan desagradable como siempre, pero para la sorpresa de Hermione, explicó a la clase algo de información interesante: ese año aplicarían más técnicas de herbología en la clase de Pociones ya que (explicó en su tono condescendiente), una de las razones más importantes para tener clases de Herbología es que servían como preparación para clases de Pociones intermediarias y avanzadas. Eso tenía sentido, pensó ella. La mayoría de las pociones tenían plantas como base después de todo. Astronomía era la clase extraña en Hogwarts. Aunque era interesante y entretenida, y los aspectos astrológicos los preparaban para las clases de Adivinación y Aritmancia, no tenía mucho valor práctico, especialmente para los magos, quienes no viajaban al espacio.

El viernes por la mañana tenían Transformaciones de nuevo, y clase doble de Historia en la tarde, en la cual todos menos Hermione se durmieron. La verdad era que sólo prestaba atención a medias. Nadie nunca pasaba la clase sólo escuchando las lecciones del profesor Binns. Leer Una historia de la magia por una hora valía más que un mes sentada en esa clase, y el escuchar las lecciones de historia de Tilly por una hora valdría lo mismo si los magos fueran menos orgullosos y colocaran historia élfica en los exámenes.

Necesitaba visitar a los elfos, se recordó a sí misma. Estaba segura de que estarían emocionados de verla de nuevo, y aún necesitaba que Sonya la ayudara a terminar su mapa del castillo. Quizás podría presentarles a Justin. O a algunos de los de primero… Luna Lovegood quizás estaría interesada.

Harry regresó a sus excentricidades en los primeros días, principalmente, el intentar evitar a sus fans, como el profesor Lockhart y el tal Colin Creevey, quien lo seguía a todos lados con su cámara. Ron también regresó a sus excentricidades, como la flojera y el intentar convencer a Hermione de "revisar" su tarea. Bueno, mientras más cambiaban las cosas, más se quedaban iguales.

Antes de saberlo, era el fin de semana. Harry había sugerido que visitaran a Hagrid el domingo en la mañana… el problema fue que Harry no se apareció a desayunar.

–Práctica de quidditch –explicó Ron en medio de mordidas a su tostada–. Wood está más loco de lo normal. Podemos ir al campo y esperar a que termine.

Eso parecía una buena idea, hasta que llegaron al campo y pasaron a Colin Creevey molestándolos por información sobre quidditch. Eso llevó a Ron a adoptar una estrategia de "sálvese quien pueda" y lo empujó hacia Hermione, mencionando su capacidad para las matemáticas avanzadas.

–Oh, increíble, ¿así que puedes multiplicar números grandes en tu cabeza, como Matilda? –Preguntó el pequeño de primer año con entusiasmo.

–¿Has leído Matilda? –Dijo Hermione sorprendida.

–¿Qué no todos lo han leído? ¿Puedes multiplicar doscientos trece por trescientos setenta y nueve?

–Ocho mil setecientos veintisiete.

–¡Genial! ¿Puedes mover cosas con tu mente?

Hermione se sonrojó. Había intentado hacer eso por meses después de leer el libro, pero nunca había podido hacer magia con consistencia sin una varita, y eventualmente se convenció de que estaba imaginando las cosas.

Ron fue menos amable.

–Colin, ¿eres un mago o no?

–Oh, cierto…

–Y bueno, Hermione obtuvo su... EXTASIS o lo que sea en matemáticas este verano –presumió Ron.

–Nivel A –lo corrigió Hermione.

Los ojos de Colin se abrieron más de lo norma.

–¿Tienes un nivel A? Pero las personas toman esos cuando tienen como dieciocho. Debes de ser muy buena.

–Eso intento.

–¡Ya era hora! –Gritó Ron repentinamente. El equipo de quidditch de Gryffindor caminaba al campo en sus túnicas escarlata–. ¿No han terminado?

–No hemos empezado –dijo Harry. Parecía que Wood en verdad se había vuelto loco.

El equipo se elevó y Colin comenzó a fotografiarlos con entusiasmo. Pero sólo duró unos minutos ya que el equipo de Slytherin había llegado al campo.

–Oh-oh. Malfoy está con ellos –dijo Ron–. Va a haber un problema. Vamos.

Hermione lo siguió. Malfoy resultó ser el nuevo buscador de Slytherin, aunque su habilidad aún estaba en duda ya que había comprado su lugar en el equipo con seis Nimbus 2001. El viejo error, pensó Hermione, recordando las estadísticas de quidditch que sus amigos se la vivían citando, poner al guardián en una escoba más rápida en lugar de una maniobrable. Ni siquiera le gustaba el quidditch, excepto porque sus amigos jugaban, e incluso ella podía ver lo que muchos equipos no. Pero quizás era su análisis matemático.

Salió de sus pensamientos cuando Malfoy se dirigió a ella.

–¿Granger? ¿Qué estás haciendo aquí? Supuse que después de lo que ocurrió el año pasado te hubieras quedado en casa por el miedo. –Los otros Slytherin se rieron.

Hermione se sonrojó, pero no dio un paso atrás.

–No te puedes deshacer de mi tan fácil, Malfoy.

Debiste quedarte en casa –dijo Malfoy–. Unos de estos días alguien te pondrá en tu lugar.

Hermione elevó su nariz un poco e intentó que sus manos no temblaran.

–¿Y qué significa eso, Malfoy? –demandó Alicia.

–No te metas, Spinnet –soltó él. Marcus Flint se movió para quedar enfrente de ella.

–¡No le hables así! –dijo Hermione. Malfoy la miró con molestia.

–No me digas que hacer, sangre sucia inmunda.

Hermione se llenaba de coraje cada vez que Malfoy soltaba ese insulto, pero sabía ignorarlo. Sólo que esa vez era la primera que lo decía enfrente de testigos, lo cual resultó ser una mala idea.

¡Cómo te atreves! –gritó Alicia. Fred y George se lanzaron contra Malfoy, sólo para ser bloqueados por Flint, pero Ron fue directo por su varita.

–¡Pagarás por eso, Malfoy! –Gritó, agitando su varita con fuerza–. ¡Slugulus Eructo!

Hubo un fuerte ruido y un rayo de luz verde golpeó a Malfoy en la cara y cayó al suelo. Los demás Slytherin sacaron sus varitas, pero Fred y George ya tenían las suyas listas. Hubo rayos de luz roja idénticos, y las varitas de Flint y Bletchley salieron volando de sus manos. Hermione, Harry, y el resto del equipo de Gryffindor sacaron sus varitas, y, superados nueve a cuatro, los Slytherin se dieron cuenta que la discreción era mejor que el valor.

Repentinamente, escucharon a alguien vomitar. Todas las miradas se dirigieron a Malfoy, quien estaba en el suelo con un rostro de aspecto enfermo. El rubio se arqueó de golpe y escupió varias babosas negras de su boca. Los Gryffindor rieron con fuerza.

Malfoy se puso de pie.

–¡Mi padre se enterará…! –Pero no pudo terminar su amenaza ya que vomitó de nuevo y varias babosas salieron de su boca. Como respuesta, señaló a Ron aún con más enojo–. ¡Me las pagarán, Weasley! ¡Tú y Granger! –Y después, aprovechando su predicamento, escupió una babosa contra la cara de Hermione. Ella apenas y logró evitarlo.

–¡Tú…! –Gritó Ron, y elevó su varita de nuevo, pero Katie y Angelina lo sostuvieron y los Slytherin rodearon a Malfoy y lo empujaron para llevarlo a la enfermería.

Los Gryffindor los observaron sin estar seguros de qué hacer.

–No debiste hacer eso, Ron –dijo Hermione–. Ya tienes una detención.

–¿Sabes lo que significa eso, Hermione? –soltó de golpe.

, sé lo que significa. No es como si fuera la primera vez que me lo dice.

–¡Qué! Ese pequeño…

–Oh, lo siento –dijo Harry tímidamente–, ¿pero qué fue lo que dijo?

–Sangre sucia –dijo Hermione sin interés–. Significa sangre impura… es un insulto para un mago o bruja nacido de muggles, como yo.

–Sí, padres sin magia –dijo Ron–. Malfoy piensa que es mejor que todos porque es "sangre pura", como si alguien es completamente puro hoy en día. Es lo peor que puedes decirle a alguien.

–Eso fue muy considerado de tu parte –dijo Hermione–, pero en serio, no es nada. Y ahora, no sabemos lo que Snape te hará.

–Valió la pena –dijo Ron con orgullo–. Alguien debe de poner a ese bravucón en su lugar de vez en cuando. Merece aún más por escupirte.

Hermione suspiró y sonrió.

–Esa fue una buena maldición –admitió–. ¿Cómo la aprendiste?

–Charlie me la enseñó –dijo Ron con orgullo–. Pensó que necesitaba algo para defenderme de Ginny después de que Billy le enseñó su maleficio de los mocomurciélagos.

Hermione sacudió la cabeza y tomó nota mental de nunca hacer enojar a Ginny.

Resultó que fue una McGonagall muy molesta quien encontró a Ron mientras regresaban de la cabaña de Hagrid y le informó de que tendría una segunda detención esa noche. Hermione se sentía mal por los niños por la primera (Snape no había sido justo), pero Ron en verdad se buscó la segunda. De cualquier modo, Ron tuvo que limpiar el cuarto de trofeos sin magia, mientras que Harry, quien inexplicablemente pensó que era peor, tuvo que ayudar al profesor Lockhart con el correo de sus fans.

Hermione no escuchó hasta el día siguiente que Harry había estado escuchando voces. Y ahí se acabó mi año normal, pensó.


Después de su larga noche, Harry y Ron durmieron hasta tarde, y Hermione no sintió estar lista para incluir a alguien más en sus excursiones, por lo que guardó sus hojas con su mapa del castillo en su túnica y fue sola al gran comedor. Golpeó el familiar panel de madera detrás de la mesa principal cuatro veces, y la pequeña puerta tamaño élfico se abrió. Subió las escaleras y gateó a través del pasillo (era más apretado que el año anterior, pero aún podía pasar), y llegó a la sala común de los elfos.

Muchos de los elfos estaban felices de ver que había regresado. Su amiga elfina más cercana, Sonya, lucía igual que como Hermione la recordaba: un poco más pequeña que los demás, con cabello rubio y corto, ojos azul cobalto, expresión despreocupada, y su cinturón de herramientas apretado alrededor de su cintura, mostrando una figura a través de la pequeña toalla. La elfina adolescente corrió y abrazó a Hermione alrededor de las piernas cuando la vio. Su abuela, Tilly, sacudió la cabeza ante la actitud de Sonya, pero a Hermione le encantó.

Los elfos querían saber cómo Hermione había pasado su verano, y ella les dijo todo. El verano de los elfos fue igual que siempre: limpiaron el castillo entero, hicieron reparaciones, y prepararon todo para el año nuevo. Tilly explicó que un pequeño grupo de elfos cocinaba y limpiaba para los profesores que vivían en el castillo durante el verano: Dumbledore, Snape, McGonagall, y Trelawney pasaban la mayor parte del tiempo ahí. También ayudaban a la profesora Sprout a cuidar los invernaderos, y al profesor Kettleburn y a Hagrid a cuidar a las criaturas en los terrenos, incluyendo la manada de thestrals.

Cuando le preguntaron cómo estaban sus amigos, Hermione explicó:

–Creo que Ron tuvo un buen verano. Sólo se quedó con su familia. Y Harry… bueno, la segunda mitad de su verano estuvo bien. Pero sus parientes no lo trataron bien, por lo que los Weasley lo dejaron que se quedara con ellos durante agosto, especialmente después de que… De hecho, quería preguntarles sobre eso. ¿Alguno de ustedes conoce a un elfo llamado Dobby?

Los elfos se miraron el uno al otro.

–¿Conoces a Dobby? –se dijeron el uno al otro. La mayoría sacudió la cabeza.

–¿Dobby es un elfo en Hogwarts, señorita Hermione Granger? –preguntó Tilly.

–No, pensamos que pertenece a una familia.

–Muchas familias no dejan que sus elfos salgan excepto para cruzarlos, señorita –explicó Tilly–. ¿Cómo es Dobby?

–Yo no lo vi en persona. Harry dijo que tiene ojos verdes amarillentos y una nariz larga y puntiaguda y… oh, probablemente tiene la edad de Vanny.

Repentinamente, un elfo en la parte de atrás chilló con sorpresa. Los demás elfos lo miraron, y un elfo con esa misma descripción, excepto ojos color miel, se acercó.

–Yo soy Nibs, señorita Hermione Granger –dijo el elfo–. Yo creo que Dobby es el medio hermano de Nibs.

–¿Lo es? –Dijo Hermione con entusiasmo–. ¿Sabes para qué familia trabaja?

–Yo no lo sé, señorita. El padre de Nibs no habla mucho sobre Dobby, señorita.

–Oh –dijo Hermione decepcionada. Supuso que no era una sorpresa. Sabía que los niños elfos eran criados por sus madres, y si era una familia estricta, el padre de Dobby quizás nunca lo conoció–. Bueno… sé que no salen mucho del castillo pero, si es posible, ¿podrían averiguarlo?

–Podemos intentarlo, señorita –dijo Nibs–. ¿Hay algún problema con Dobby, señorita?

–Pues, es una larga historia. Harry la podrá explicar mejor cuando venga de visita, pero Dobby se apareció en la casa de Harry este verano. –Los ojos de los elfos se abrieron aún más y comenzaron a hablar en murmullos. En una familia estricta, sería sorprendente que Dobby dejara la casa–. Intentó convencer a Harry de que no regresara a Hogwarts porque algo malo iba a ocurrir este año.

Hubo varios gritos de miedo. Después de lo que había ocurrido con Quirrell el curso anterior, ninguno de los elfos quería que la situación se repitiera.

–¿Podría ser un truco, señorita? –Preguntó Sonya en un susurro–. ¿Y si el amo de Dobby le ordenó que dijera eso?

–No lo sabemos. Eso es lo que pensó la profesora McGonagall.

–Los elfos buscaremos a ese Dobby y prestaremos atención por ese algo malo, señorita Hermione Granger –dijo Tilly–. Es nuestra responsabilidad el ayudar a que los estudiantes estén a salvo, señorita.

–Gracias –dijo Hermione–. Y por favor, díganme si descubren algo… si pueden, claro. Y hay algo más. Aparentemente, Dobby realizó un encantamiento en la casa de Harry, pero fue Harry quien se metió en problemas con el Ministerio por usar magia como menor.

Todos los elfos soltaron exclamaciones de sorpresa.

–¿Dobby metió en problemas a Harry Potter por usar magia, señorita? –dijo Tilly con terror–. Pero eso significa que sabe magia élfica antigua.

–¿Él sabe qué? –dijo Hermione en un chillido similar al de los elfos–. ¿Qué es eso? Pensaba que la magia de los elfos era diferente de la de los magos. Quiero decir, Harry dijo que Dobby se desapareció de su casa, y eso no provocó una respuesta del ministerio.

–Es diferente, señorita –explicó Tilly–. Normalmente no es un problema para los magos menores de edad. Los magos no pueden decir quien lanzó el hechizo, sólo que hay diferentes tipos de magia, señorita. Pueden distinguir magia con varitas, magia sin varitas, y magia de criaturas, como la de los elfos. También pueden distinguir otros tipos, pero los elfos tienen un control especial de la magia, señorita. Podemos hacer que la magia parezca de otro tipo, pero es difícil, y sólo unos cuantos elfos saben cómo.

–¿Pueden? –Hermione estaba sorprendida. Parecía que siempre había algo que aprender sobre la magia, y los elfos–. ¿Quién lo sabría hacer?

–Es magia antigua, señorita. No hay mucho uso, pero se encuentra en las familias de elfos antiguas, señorita. Ellos viven con las familias de magos antiguas.

Familias de magos antiguas. Probablemente un Slytherin, aunque no estaba garantizado, pero era más que posible. Por supuesto, ya se esperaba eso.

–¡Espera un momento! Si el Ministerio no puede decir quien realiza el hechizo, entonces los niños en hogares mágicos… –Gruñó un par de cosas groseras en voz baja. Por supuesto, otra excepción que los sangre pura habían creado para ellos. Y en verdad no debería de sorprenderle, no considerando los rumores de que Malfoy había recibido entrenamiento para duelos, sin mencionar todo lo que Fred y George hacían en casa.

–Bueno, de cualquier modo, traeré a Harry cuando pueda para que lo explique mejor –terminó–. Oye, Sonya, ¿aún tienes el turno antes de la cena libre?

–Sí, señorita Hermione Granger.

–¿Sabes? No hemos terminado de hacer mi mapa del castillo.

–Oh, Sonya puede ayudarle hoy, señorita. ¿Quiere conocer los cuartos del ala este, señorita?

–Sí. Y gracias. ¿Nos vemos en el puente cubierto del ala este a las tres de la tarde?

–Es un hecho, señorita Hermione Granger –dijo Sonya. Estrechó la mano de Hermione, otro gesto humano que había aprendido. Sin embargo, en ese momento, Hermione notó algo extraño.

–¡Sonya! ¡Tus manos! –Exclamó.

Sony chilló con sorpresa.

–¿Ocurre algo con ellas, señorita?

Hermione examinó la pequeña mano con gentileza.

–¡Sólo tienes ocho dedos!

–Oh –se rio Sonya–, todos los elfos tenemos ocho dedos, señorita.

Hermione lanzó una mirada a las manos de otros elfos.

–Puedo verlo, pero… no puedo creer que no lo había notado antes. Mis padres tienen tantos libros médicos; debería de saber algo sobre anatomía y fisiología. –Al mismo tiempo, se preguntó si alguno de los sangre pura ricos se había acercado a los elfos lo suficiente para notar ese pequeño detalle.


Sonya y Hermione caminaron lentamente alrededor del primer nivel en el ala este (Hermione decidió que no quería arriesgar las mazmorras su primera semana de regreso). Al igual que el año anterior, la elfina señalaba las puertas cerradas y ocultas que Hermione no había notado cuando dibujó su mapa la primera vez.

–Este es un cuarto vacío, señorita –dijo Sonya–. Era usado para practicar duelos cuando enseñaban duelos aquí. Para entrar, se debe decir la contraseña, Populus est summum.

El populus es victorioso, pensó Hermione. Había leído referencias sobre como varitas hechas de madera de árboles de la familia populus, como el álamo temblón, eran populares entre los duelistas. Un poco más adelante, llegaron a una puerta que no reconoció.

–¿Y esta puerta? –Dijo ella–. No está en el mapa.

–O, es un aula vacía, señorita.

–¿Una aula vacía? No puede ser. Ya tengo todas las aulas en el mapa.

–Pero es un aula, señorita –insistió Sonya. Abrió la puerta y Hermione observó el interior. Casi tropezó con Sonya intentando entrar al espacio y contar los pasos en el cuarto. Considerando la ubicación de la puerta, lo comparó con su mapa de Hogwarts. No había error. El cuarto coincidía con otros dos cuartos en el mapa.

–¿Pero cómo…? De acuerdo al mapa, este cuarto no estaba aquí el año pasado.

Sonya se rió como siempre que Hermione no entendía algo.

–Sonya cree que es un nuevo cuarto, señorita –dijo ella–. El castillo los hace a veces.

–El castillo los hace… –Hermione recordó lo que casi todos le había dicho el año anterior: "El castillo cambia mucho como para hacer un mapa"–. ¡Ah! No sólo cambia de tamaño, ¡los cuartos también se mueven! Tendré que rehacer el mapa completo.

La elfina dio un paso atrás con preocupación.

–Sonya lo siente, señorita Hermione Granger. El castillo es muy mágico y cambia un poco cada año.

–No es tu culpa, Sonya –respondió Hermione decepcionada–. Sólo esperaba poder tener algo razonable como referencia.

Y con eso, Hermione comenzó a contar los pasos de los cuartos cercanos, los que se suponía deberían estar donde estaba el aula nueva. Ambas aulas eran más pequeñas que antes, y se preguntó si serían eliminadas con otro cambio en el castillo, especialmente porque no eran muy útiles de ese tamaño.

–Si las aulas cambian con frecuencia, ¿por qué no ha desaparecido el aula de duelos? –preguntó.

–Sonya no lo sabe, señorita. Quizás un mago poderoso colocó encantamientos para que se quede. O quizás el castillo quiere que se quede.

¿El castillo quiere que se quede? Bueno, Historia de Hogwarts sí habla sobre el castillo teniendo mente propia. Eso era aún más complicado de lo que había pensado.

Sonya fue lo suficiente paciente para esperar que Hermione contara los pasos en los cuartos de nuevo, pero era lento. Hubiera preferido contar todos los pasos de los cuartos a los que ya había ido, o quizás sólo los que lucían diferentes, antes de pedirle que la llevara a los ocultos.

Mientras caminaban, escucharon una voz tarareando en los pasillos. Después de dar unas vueltas vieron algo extraño: Luna Lovegood estaba dando saltos a lo largo del pasillo, pero antes de que pudieran reaccionar, comenzó a hablar con un retrato en la pared con gran interés. El retrato, un mago del siglo XVII usando una piel de un león, parecía pensar que Luna era algo extraña, como todos, pero estaba feliz de tener a alguien de tres dimensiones con quien hablar.

Hermione nunca tenía mucha suerte preguntando cosas importantes a los retratos. Aunque no le sorprendía. No estaban vivos, después de todo. Pero eran tan malos como los fantasmas. Eran… bueno, planos.

–Oh, hola, Hermione –dijo Luna, interrumpiendo su conversación–. ¿Cómo estás?

–Eh, estoy bien, Luna –respondió Hermione–. ¿Cómo estás tú?

–Creo que mis compañeros sufren por los torposoplos, pero estoy bien –dijo la extraña estudiante de primer año–. ¿Quién es tu amiga?

Hermione necesitó un momento para darse cuenta que Luna estaba hablando de Sonya, sólo porque Luna era la primer persona que no señalaba que su amiga era un elfo doméstico, mucho menos dirigirse a ella.

–Ella es Sonya, Luna. Me está ayudando a explorar el castillo. Sonya, ella es Luna Lovegood.

–Hola, señorita Luna Lovegood –chilló la elfina–. Sonya está encantada de conocerla.

–Hola, Sonya. Es muy amable de tu parte el ayudar a Hermione a explorar el castillo. ¿Qué están explorando hoy?

–Bueno, hice un mapa del castillo el año pasado –explicó Hermione–, pero tengo que dibujarlo de nuevo porque algunos de los cuartos cambiaron. Sonya me está mostrando dónde están todas las puertas ocultas.

–Eso suena muy interesante –dijo Luna–. No había pensado en hacer un mapa del castillo. ¿Puedo acompañarlas?

–Eh, claro, no veo porque no.

Así que Hermione y Sonya continuaron, con Luna saltando junto a ellas, aunque la niña continuaba distrayéndose, hablando con los retratos o sobre criaturas que probablemente no existían, al punto de que Hermione estaba feliz de poder concentrarse en su mapa o hubiera dicho algo de lo que se hubiera arrepentido.

–¿Viniste aquí a hablar con los retratos? –preguntó en un momento.

–Oh, sí. Son fascinantes. Y muchos de ellos saben historias muy interesantes. Desafortunadamente, la clase de Historia de la Magia no es muy útil porque el profesor Binns no puede dejar de lado su bloqueo ectoplásmico, lo cual no le permite tener pensamientos originales cuando está dando clases.

–¿Quieres decir que está muerto? –dijo Hermione con confusión.

Luna la miró con curiosidad.

–Creo que eso fue lo que dije.

Hermione soltó una risita.

–Sabes, Luna, los elfos también saben muchas historias. Podría presentarte al resto.

Los ojos de Luna se abrieron aún más de lo normal.

–Eso me gustaría, Hermione –dijo ella–. Sería interesante ver a los elfos en su hábitat natural.

Hermione y Sonya se miraron y acordaron en silencio no responder eso.

–Así que, Luna –dijo Hermione después de un tiempo–, si no te molesta que te pregunte, ¿de qué hablaste por tanto tiempo con el Sombrero Seleccionador?

–Tuvimos una agradable conversación sobre a qué casa debería ir, por supuesto –respondió Luna–. El Sombrero dijo que mi mejor cualidad era mi inteligencia… –Eso era algo sorprendente para Hermione considerando lo… poco normal que era la inteligencia de la niña–...Sin embargo, opinó con firmeza que Hufflepuff sería una mejor opción para mí que Ravenclaw.

–¿En serio? A mí me dijo lo mismo sobre Ravenclaw y Gryffindor, pero no me dio la elección. Sólo me envió a Gryffindor.

La niña más joven la observó con confusión:

–¿En qué casa querías estar?

–No estaba segura… supongo que Gryffindor sonaba un poco mejor.

–Probablemente fue por eso, ya que no te importaba. Pero yo le dije al Sombrero que quería estar en Ravenclaw, como mi mamá y mi papá.

–¿Y qué dijo el Sombrero sobre eso?

–El Sombrero dijo que me iría bien en cualquier casa, pero que encontraría mejores amigos que me apoyarían en Hufflepuff. También dijo que soy una persona muy leal, lo cual es valioso en Hufflepuff.

Hermione se preguntó como la había analizado el Sombrero Seleccionador. ¿Cómo supo el año anterior que era valiente, cuando lo más valeroso que había hecho fue saltarse un año en la escuela? ¿Y cómo sabía lo leal que era Luna si estaba tan aislada? ¿Y por qué tuvo que tener una conversación tan elaborada con Luna y no con nadie más?

Pero Luna continuó.

–Después de eso, comenzamos a hablar sobre los otros estudiantes que conozco… tú, Harry, Ginny, y los otros Weasley, y sugirió que me iría bien en Gryffindor.

–¿No te ofreció Slytherin, para completar? –dijo Hermione con una sonrisa.

–No, me decepcionó un poco que no considerara que encontrar al snorkack de cuernos arrugados lo suficiente ambicioso. –Hermione intentó no reírse–. Pero al final, insistí en que me enviará a Ravenclaw, y estuvo de acuerdo.

–Pues… estoy segura de que te irá bien –dijo Hermione.

Cuando Hermione llevó a Luna a la sala común de los elfos el fin de semana siguiente, se la llevaron bastante bien… o por lo menos eso parecía… o por lo menos a Luna le agradaron los elfos de inmediato y no dijo nada sobre su extraño comportamiento. El comportamiento de Luna, por otro lado, dejó a los elfos tan sorprendidos como a Hermione. Era amable, pero ninguno de ellos tenía idea de qué hacer con ella.