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CAPITULO XXIX
カウントダウン
− Cuenta Regresiva −
PARTE I
"El momento correcto para empezar no es mañana o la próxima semana, sino ahora."
− 25 de Diciembre –
Tras los sucesos en la ciudad, sabía que una vez llegaran a palacio, específicamente a su cuarto, Noel quería que le explicara todo lo sucedido. No negaba que era feliz, finalmente había aclarado sus sentimientos respecto a Yuuri, ahora tenían una relación más allá de la amistad y esperaba que la misma sobreviviera a todo obstáculo que el destino les pusiera en frente pero, el hecho de tener que volver a pasar por un sermón como el que le estaba dando su mejor amigo en esos momentos, no era lo que esperaba sucediera tras la misma.
− ¿Sabes?, no se para que me molesto si de todas formas todo lo que te diga te entrara por un oído y te saldrá por el otro – dijo con clara molestia.
Victor rodo los ojos mientras se quitaba el abrigo y lo colgaba en el perchero. Su ánimo no era el mejor y escuchar a Noel no lo mejoraba pero, sabía que si no hablaba con él, las cosas empeorarían, lo que menos deseaba era una discusión. Sentándose en el sofá que estaba frente a su mejor amigo, respiro profundamente y contesto.
− Noel – lo llamo con cuidado – Entiendo que estés molesto por lo sucedido pero…
− ¿En serio lo entiendes?, porque hemos tenido esta conversación en más de una ocasión y siempre terminamos repitiéndola.
− Eso sucede porque no aceptas que quiero vivir mi vida como yo lo deseo y no como lo demande mi padre.
− Es el rey.
− Pero no por ello va a dirigir mi vida.
Noel chasqueo la lengua y desvió la mirada.
− Noel.
− ¿Que harás con la Srita Irina? – pregunto cambiando el tema drásticamente.
− ¿Respecto a qué?
− ¿Es en serio?, ¿quieres que te recuerde que le acabas de romper el corazón? – Su amigo desvió la mirada − y no solo eso, le dijiste en la cara que amas a ese chico.
− Lo sé, no tienes que recordármelo.
− ¿No?, ¿tampoco quieres que te recuerde que ese chico es por quien me juraste una y otra vez que no sentías nada?
− ¡Lo sé! – Respondió bruscamente – Se muy bien lo que te dije pero, ¿qué quieres que haga?, ¿qué finja que no pasó nada?, ¿que haga de lado mis sentimientos y me case con Irina?
− Eso sería lo correcto – contesto con seguridad.
Abrió su boca en varias ocasiones pero ningún sonido salió de la misma. No podía creer lo que escuchaba, se suponía que era su mejor amigo quien estaba frente de él pero, lo único que sus ojos veían eran al frio soldado que el viejo maestro Ballad había entrenado. Cerró su boca y negó con su cabeza.
− Eres increíble – levantándose del sofá para alejarse de su amigo y dirigirse al balcón.
− Victor – lo llamo pero este lo ignoro por completo – no me dejes hablando – volvió a decir, levantándose para seguirlo.
Uno guardo silencio mientras el otro hablaba sin obtener respuesta alguna, solo cuando el de ojos azules apoyo sus manos sobre el barandal, respondió.
− Por un minuto, podrías ponerte en mi lugar – dijo haciendo callar a Noel – solo… Podrías pararte a pensar en lo que yo quiero.
− Eres el futuro rey, hay sacrificios que…
− ¡Lo sé! – dijo levantando la voz.
− Victor… – susurro.
Se giró para encararlo, Levantando una de sus manos como pidiéndole que no continuara y lo dejase hablar.
− Soy consciente de quien soy, las expectativas que tienen sobre mí, la desconfianza que la mayoría de los nobles tienen respecto a cómo manejare ambos reinos una vez suba al trono, la emoción que muchos tienen por esa boda que mi padre se encargó de arreglarme.
Noel le contuvo la mirada.
− Pero… Noel, desde que tengo uso de razón, mi vida ha sido manejada por mi padre, las únicas veces que pude ser yo sin tener que seguir sus reglas era cuando mi madre vivía, cuando salía de viaje con ella y me olvidaba de quien era hijo.
−…
− Toda mi vida la ha manejado a su antojo y… Estoy cansado.
− Victor…
− Si tu fueras el príncipe – le dijo en un susurro – si trataran de manejar tu vida como si fueras un juguete, ¿no buscarías la forma de ser feliz?
Su mejor amigo no respondió de inmediato, pudo notar un atisbo de duda en su mirada pero, así como lo había visto este desapareció de inmediato.
− Pero no lo soy – contesto con frialdad.
− Noel.
− Victor, eres el príncipe, tienes obligaciones, un amorío como este no te traerá nada bueno, él es un ladrón buscado por todo el reino.
− Es el hijo del rey Regis.
− Es un ladrón.
Victor frunció el ceño.
− Casarte con la Srita Irina es lo mejor, viene de buena familia, es educada, hermosa y amable, será la perfecta reina que todos esperan además de una buena madre para tus hijos.
− ¿Y qué pasa con el amor?
−…
− No la amo – declaro con firmeza – y dudo un día amarla.
− Puedes llegar a hacerlo.
− Tu sabes que no.
Ambos se contuvieron la mirada, esperando que el otro entendiera su posición pero, tras unos segundos en los cuales ninguno de los dos quería ceder, fue Noel quien rompió el contacto y desvió la mirada.
− Ok… Digamos, que tu "relación" – haciendo énfasis en la palabra con sus dedos − es aceptada por todos, incluso por tu padre, ¿qué pasara cuando te pidan un heredero?
− Ha… No había pensado en ello – cruzándose de brazos.
− ¿Lo ves?
− Bueno, no es algo tan grave, ya pensare en algo cuando llegue el momento.
Noel negó con su cabeza, frustrándose porque su protegido no comprendía la gravedad del asunto.
− Tú no entiendes ¿verdad?
− El que no entiende eres tú. No voy a casarme y no voy a seguir las órdenes de mi padre.
− Victor.
− Amo a Yuuri – haciendo con esa declaración que Noel ampliara sus ojos de par en par – y no voy a dejarlo solo porque a ti así como a todo el mundo le parezca incorrecto que ame a un chico.
− Que sea un chico no es la razón.
− ¿Entonces?, porque aun con todo que es un "ladrón", tiene sangre real.
−…
− ¿Y bien?
− Es solo que… Si algo te pasa por ello, habré fallado en mi tarea de protegerte – susurro.
− ¿Qué?
Noel volvió a repetirlo pero nuevamente lo dijo en un susurro, el cual su mejor amigo no lo gro captar.
− ¿Que dijiste?
Fastidiado porque el otro no escuchaba, alzo la voz.
− ¡Que si algo te pasa algo por ello, habré fallado en mi tarea de protegerte!
Victor parpadeo un par de veces antes de hablar.
− ¿Todo esto es porque temes no poder protegerme?
Noel apretó los dientes.
− Noel…
− …
Victor sonrió y, ante la sorpresa del otro, lo atrajo hacia sí, para envolverlo en un fuerte abrazo.
− Escúchame, no tienes que cargar con un peso que no es tuyo, agradezco que quieras protegerme, sé que es tu trabajo pero, no puedes ni debes tratar de cuidarme de mis propias decisiones. Finalmente el único que debe asumir esa carga soy yo.
− Pero… Si puedo evitarlo…
Victor se alejó un poco y observo su rostro.
− No puedes esperar que haga siempre lo que crees correcto, es mi vida después de todo.
− Entonces, ¿ya no me necesitas? – agachando la mirada.
− ¿Por qué piensas eso?
− Porque siempre que trato de ayudarte tu…
− Siempre te voy a necesitar pero, no como el frio y calculador soldado que Ballad instruyo.
−….
− Te necesito como mi mejor amigo.
− Victor – alzando la cabeza.
− Siempre querré que me cuides pero, también quiero a mi mejor amigo a mi lado –aseguro – en estos momentos lo necesito más que a nadie, apoyándome en lo que creo es lo mejor para mí.
− ¿Tu relación con Katsuki Yuuri?
− Si – respondió soltando finalmente a su amigo y alejándose del mismo – créeme, no solo lo hago porque le amo. También creo firmemente que podemos tener un mejor futuro, uno donde el pasado de nuestras familias ya no signifique sangre y muerte.
− Te refieres a…
− Reinar juntos… De la forma que nuestros antepasados nunca pudieron.
−…
− Estoy consciente de los miles de problemas que hay en el mundo, la escases de vetas, el aumento de los impuestos, niños huérfanos por culpa de los cadentes… Noel, siento que si Yuuri y yo llegamos al trono, podemos darles una mejor vida a todos.
El rostro de Noel se encontraba lleno de sorpresa. Era la primera vez en subida que escuchaba hablar a su protegido de esa forma. Creyendo de una manera tan determinada en un futuro que él deseaba construir. Siempre creyó que Victor prefería una vida tranquila y alejada del protocolo de la realeza pero, ahora que lo escuchaba decir todo eso, se daba cuenta que su amigo siempre estuvo pensando en cómo ayudar a mejorar ambos reinos.
− ¿Quieres mi apoyo?
− Sí.
− ¿Con tu relación con Katsuki Yuuri y su futuro como reyes?
− Si – dijo Victor con emoción.
Noel dudo por unos segundos, sospesando en todos los escenarios posibles. Era imposible para el no hacerlo, lo habían instruido de esa forma pero, las palabras de su mejor amigo eran tan determinadas y llenas de esperanza que, tras meditarlo, contesto.
− De acuerdo, te apoyare.
− ¡Noel! – lanzándose para abrazar a su amigo.
− Pero que te quede claro – alejándolo de el con sus brazos – aun no me convence ese chico, sobre todo por su pasado pero… No niego que ha ayudado a muchas personas y te ha hecho feliz, así que… − dijo con nerviosismo − Le daré el beneficio de la duda.
− ¡Sabia que Yuuri te iba a caer bien!
− ¿Ha?, no mal interpretes él no me cae bien…
− ¿Cómo qué no? si hasta saliste con su hermana, lo cual me sorprendió, te lo tenías bien escondido ¿he?
− ¿Qué? – Sonrojándose furiosamente − ¿Quién está saliendo con su hermana?, ni la conozco, solo la encontré en la plaza y decidí ayudarle, es todo.
− ¿Decidiste ayudar a una perfecta extraña?, ¿tu?, ¿el que siempre dice que debo tener cuidado con los extraños?
− ¡Estaba en problemas!
− Si tú lo dices – encogiéndose de hombros y caminando hacia el interior de la habitación.
− Victor… Escucha… No me dejes hablando.
Imitando a su mejor amigo, ingresos nuevamente a la habitación, con la esperanza de aclarar ese extraño malentendido.
La puerta fue cerrada de un portazo.
Su hermana lo empujó hacia el sofá donde cayó sentado, regresándola a ver con el ceño fruncido pero sin intención alguna de emitir su molestia. El enojo de su hermana era palpable, tenía los brazos cruzados, el ceño fruncido y le lanzaba una mirada llena de furia, que no había desaparecido en todo el camino de regreso a casa.
− ¿Cómo pudiste hacernos esto? – le pregunto con molestia − ¿Víctor Nikiforov?, ¿El hijo de ese bastardo?
− Víctor no tiene culpa de ser su hijo – susurro sin regresar a verla.
− ¿Y eso es suficiente como para que confiemos en el?, ¿solo por qué no tiene culpa de ser hijo de Demian?
− El no…
− ¿Qué no ves el problema?, él podría estar engañándote, aliándose con su padre para que le digas quienes son tus aliados, tus planes…
− ¡Víctor no haría eso!
− ¿Y qué te hace pensar eso?, ¿solo por qué te dijo que te quería?
Apretó con fuerza sus manos y dientes, viéndose incapaz de responderles.
− Así que es por eso… ¿Eres estúpido?, ¿de verdad crees que el hijo de ese hombre te ama?
− …
− Eres demasiado ingenuo, ¿no se te ocurrió que todo era un plan de su padre para acercarse a ti?, ¿una forma de llagar a todos nosotros y matarnos?
− Víctor no… Él no lo haría.
− Es un Nikiforov, ellos solo causan sangre y muerte.
Yuuri frunció el ceño, dirigió su vista hacia el rostro de su hermana y se levantó del sofá.
− ¿Cómo puedes hablar de ese modo?, tu no lo conoces…
− ¿Y tú sí?
− Él no es como su padre.
− Es su hijo, claro que es igual a él.
− ¿Cómo puedes juzgarlo de ese modo?
− Porque no tengo otra opinión, los Nikiforov son manipuladores y embusteros, lo único que quieren es el poder.
− Él no quiere eso, el desea un futuro mejor para todos – le aseguro con sus manos vueltas un puño – por eso cuando Víctor sugirió enjuiciar a su padre antes de matarlo yo…
− ¿Qué dijiste?
−…− Yuuri trago con fuerza al darse cuenta de lo que había dicho.
− La idea del juicio, ¿fue de él?
No respondió y esa fue suficiente respuesta para su hermana.
− ¡Ahora todo tiene sentido! – Elevando su voz aún más − ¡Esa estúpida idea de que no matemos a Demian es cosa de él!, ¿acaso no te das cuenta? ¡Él te metió esa idea porque te quiere vender a su padre!
− ¡Eso no es verdad!
− ¡Claro que lo es!, ¿Por qué crees que quiere un juicio?, para que tengan tiempo para capturarnos y matarnos.
− …
− El hijo es igual al padre, un maldito mentiroso que a la primera de confianza te apuñalara por la espalda.
− ¿Cómo puedes…? – Dijo desviándole la mirada – estas juzgándolo sin conocerle, sin saber las razones.
− Para mí están muy claras.
− ¿Te gustaría que nos juzgaran de esa forma si nuestro padre hubiese sido el traidor?
−…
− ¿Te gustaría que nos llamaran mentirosos y traidores solo por ser hijos de nuestros padres?
− Eso jamás pasaría, nuestros padres nunca fueron ese tipo de personas.
Yuuri no podía creer lo que escuchaba, su hermana no entendía razones, simplemente culpaba a Victor por el simple hecho de ser hijo de Demian, no importaba si era alguien noble o sin un ápice de codicia, para ella el llevar la sangre de aquel hombre era sinónimo de maldad.
− Haga lo que haga, no cambiaras de opinión, ¿verdad?
− ¿Alguna vez lo he hecho?
−…
− De una vez te lo digo, tienes prohibido volver a verlo.
− No tienes derecho a prohibirme nada.
− Soy tu hermana y tu única familia, claro que lo tengo.
El ambiente comenzó a enfriarse en el lugar. Las manos de ambos comenzaron a embolse en una tenue aura azul, los muebles y objetos de la sala se congelaron, el suelo lentamente se envolvía en una fina capa de hielo y pequeños copos comenzaron a caer, como si se tratara de una pequeña nevada.
Se sostuvieron las miradas durante unos segundos, incapaces de doblegarse ante los deseos del otro, internamente luchaban por hacer razonar al otro aun a sabiendas de que era una causa perdida. Tras mucho meditarlo el primero en apartar la mirada y desvanecer su poder fue Yuuri, sorprendiendo a su hermana quien, al verlo demitir, pensó inocentemente que, quizás, su pequeño hermano estaba comprendiendo su postura.
− Yuuri…− lo llamo, intentando tocar su hombro, solo para ser alejada por el rechazo del mismo.
− No tiene caso seguir con esto sí solo vas a imponer tus deseos – aseguro, pasando por su lado, con dirección a la puerta.
Su hermana frunció el ceño y se giró para tomar su brazo.
− ¿A dónde vas?
− No te incumbe – tratando de zafarse del agarre – Suéltame.
− Vas a ir a verlo, ¿verdad?
− Suéltame – volvió a pedir, usando un poco más de fuerza para zafarse.
− Entiende, es nuestro enemigo, Victo Nikiforov jamás te ha amado solo te va a utilizar.
El azabache no soporto las palabras de su hermana y uso toda su fuerza para liberarse del agarre, haciendo con ello que su hermana trastabillara y casi cayera al suelo. Ella lo regreso a ver con molestia y el, solo pudo negar con su cabeza.
Se giró para encaminarse hacia la puerta pero, cuando escucho los pasos de su hermano tras de él, se mordió el labio y, en un intento de mantenerla alejada, creo un muro de hielo que cubría todo el pasillo, impidiendo a su hermana seguir avanzando.
− Yuuri.
− …
− ¿A dónde vas? – Pregunto nuevamente − ¿vas a verlo?
− Lo que haga o deje de hacer no es de tu incumbencia – dijo con frialdad y le dio la espalda − pero, si te tranquiliza, no, no iré a verlo – dedicándole una última mirada antes de salir de la casa.
Se detuvo a pocos pasos de la vivienda.
Llegar a esa hora de la noche nunca fue su intención, simplemente había salido corriendo de su casa para no seguir discutiendo con su hermana e instintivamente fue con la única persona que confiaba en ese momento. Aun con los nervios recorriéndole, saco su celular y marco el número que había buscado.
− ¿Yuuri?
− ¿Estas ocupado?
− No, solo estoy viendo una película con Seung.
− Oh, lo siento, no pensé que estuvieras ocupado, mejor llamo en otro momento.
− ¿Está todo bien?
No respondió, se mantuvo en silencio, meditando sobre si debía continuar la conversación o colgar para no dar explicaciones.
− ¿Yuuri?
− Lo siento, es que…
− ¿Qué pasa? – pregunto Phichit con preocupación.
− Tuve un altercado con mi hermana y… Tuve que irme de casa… - Soltó un largo suspiro antes de proseguir – Creo que no debí llamar, estas ocupado y yo solo te molesto, nos vemos mañana.
− Yuuri, espera – exclamo deteniéndole de colgar − ¿Dónde estás?
Se mordió el labio inferior pero, tras respirar profundamente, contesto.
− Como… Fuera de… casa…
− ¿Ha?
El timbre resonó con fuerza por toda la casa, el silencio a través de la línea se mantuvo por unos segundos antes de que su amigo le colgara y, tras unos instantes, la puerta se abrió de pronto.
− …
− ¿Por qué no me dijiste que estabas frente a mi casa?
− Pues…. Mmm… Dijiste que estabas ocupado así que…
Su mejor amigo negó con su cabeza y le dedico una sonrisa.
− Sabes que siempre estaré para ti si me necesitas.
− Lo sé – declaro con pena – pero, tu cita con…
− Tranquilo – haciendo un ademan con su mano para restarle importancia – Seung entiende – aseguro – pero no te quedes ahí, pasa.
El azabache asintió y avanzo hacia el interior de la casa, escuchando como la puerta era cerrada cuando ambos estuvieron dentro. Yuuri se quitó su chaqueta para entregarse a Phichit quien, la guardo en el closet. Ambos avanzaron hacia las escaleras que daban al segundo piso pero, fueron detenidos por una dulce voz proveniente de la cocina.
− ¿Yuuri? − Ambos regresaron a ver a la madre de Phichit − ¿No sabía que vendrías?
Su hijo hizo unos cuantos ademanes sin que Yuuri lo notara, haciendo que esta comprendiera la situación. Ella les sonrió dulcemente y hablo.
− ¿Quieren algunos aperitivos? – pregunto con amabilidad.
− ¡Claro! – Contesto su hijo – estaremos arriba.
Y ambos subieron con rapidez las escaleras hacia el cuarto de Phichit.
Cuando entraron al cuarto, ambos se encontraron con Seung quien estaba recostado en la cama de Phichit. Este al verlos entrar los regreso a ver pero, no emitió sonido alguno. Yuuri se tensó cuando la mirada del otro se posó sobre su persona, trago con fuerza por los nervios pero siguió a su amigo y se sentó en la silla frente al escritorio mientras este, se sentaba a lado de su novio.
− ¿Y bien?
− Bien, ¿qué?
− ¿Por qué te peleaste con tu hermana?
Se encogió un poco sobre su asiento antes de hablar.
− Pues… Peleamos… Después de la presentación, se supone que los vería pero, paso algo y… Ella me encontró con… − regresando a ver a todo momento a Seung.
− ¿Con…?
− Pues… − comenzando a balbucear por la vergüenza − ¿podemos hablar en otro lado?
Phichit parpadeo por la extraña petición.
− Es que… − alzando la mirada y observando fugazmente a Seung.
Phichit siguió la dirección de la mirada de su amigo y enarco una ceja.
− ¿Es por Seung?, no te preocupes, él es muy discreto, ¿verdad? – haciendo que este le dedicara una fría mirada.
− No es eso, es que… Se trata de "eso"
−…
− Ya sabes, "Eso" – moviendo ligeramente sus manos para indicarle de que era el tema.
Seung cerro sus ojos y soltó un largo suspiro al ver que su novio no comprendía las señales de Katsuki, se sentó sobre la cama y dejo el tazón de palomitas en la mesita de al lado.
− Si se trata del tema del entronado y la famosa profecía… Lo sé todo – declaro con seriedad.
La expresión de Yuuri mostraba incredulidad al escuchar las palabras del otro. Tardo unos segundos en procesar la información antes de hablar.
− ¡¿Qué?! – Regresando a ver a su amigo − ¿Le dijiste? – pregunto con sorpresa.
− Bueno… Ya sabes, no debe haber secretos entre parejas – rascándose la mejilla con nerviosismo.
− ¡Phichit! – levantándose de golpe.
El mencionado levanto sus manos en un intento de calmarlo.
− Tranquilo, confió en Seung, él no le dirá nada a nadie – aseguro con calma.
− …
− No tienes por qué exaltarte – secundo Seung – no tengo por qué revelar información que no me concierne además, con todo lo que Phichit me ha contado, ahora entiendo algunas cosas.
− ¿El qué?
− Las habilidades que tienes.
−…
− Quizás para los demás eras un prodigio, un chico que nació con estrella pero, la fuerza, la velocidad y la agilidad que mostrabas en los entrenamientos no eran normales… Siempre tuve sospechas de que eras algo más pero, como no era algo que me concerniera nunca investigue.
− ¿Sospechabas algo?
− Si pero no tenía pruebas – se encogió de hombros – cuando Phichit me conto todo, finalmente entendí por qué eras tan bueno en los entrenamientos… Después de todo, eres un Katsuki.
El azabache bajo la cabeza ante las palabras del otro.
− ¿Sobre Shade?
Seung suspiro.
− No niego que hay cosas que no apruebo, el hecho de atacar a la guarda por diversión es una de ellas.
Yuuri rio entre dientes.
− Aceptémoslo Yuuri – Hablo Phichit – algunas veces no había ataques y aun así ibas tras la guarda solo por joder al capitán Ardyn.
El azabache no contesto y sus mejillas se sonrojaron.
− Fuera del hecho de que te divertías – prosiguió Seung – ayudaste a muchas personas siendo el ladrón Shade, salvaste incontables vidas… Eso demuestra el tipo de persona que eres.
− Y… ¿Sobre el rey?, ¿Lo que planeamos?
− Estas en tu derecho de reclamar el trono, no puedo asegurar que el rey lo hizo ya que, no estuve ahí pero, si algo estoy seguro es que, mientras los Katsuki estuvieron en el poder, el reino no tuvo carencia alguna, no había zonas en pobreza, todos Vivian en armonía, la escases era impensable y las personas no debían trabajar como esclavos para tener un sustento.
−…
− Pedir que el reinado de Demian termine sería una blasfemia considerando quien es mi padre pero… Quizás sea lo mejor, si eso garantiza una mejor vida para todos.
El rostro de Yuuri mostraba sorpresa. Nunca pensó que Seung, el hijo de uno de los nobles, tuviera esa opinión referente al reinado de Demian. Siempre creyó que, por ser el sucesor de su padre, el estaría de acuerdo con él referente a su rey pero, quizás debió saber que no era así, sobre todo si mantenía una relación con alguien cuya familia no lo apoyaba.
− Entonces… ¿Confías en mí?
− ¿Pensabas lo contrario?
− Pues… Considerando quien es tu padre y, como no sueles involucrarte con las demás personas yo… ¡Que no es nada malo! – Se apresuró a decir – es solo que…
− No suelo relacionarme porque no se me da bien entablar alguna conversación, sobre todo con los de mi área, son hijos de nobles o empresarios y, son un tanto altaneros, creídos… No me agrada convivir con personas así.
− Oh, ya veo.
El silencio se asentó en el lugar, creando un aire un tanto incómodo para ambos. Phichit notando la situación y al ver que les costaba a ambos seguir conversando, intervino.
− Y… ¿Cuál era la razón de tu pelea con tu hermana?
Tanto Seung y Yuuri lo regresaron a ver. Este último suspiro y comenzó a relatar los hechos de lo ocurrido, sin omitir nada, sonrojándose furiosamente cuando menciono su nueva relación amorosa.
− ¡Tenía razón! – Dijo Phichit − ¡gane la apuesta!
− ¿Apuesta?
− Phichit aseguraba que tú y el príncipe tarde o temprano se harían pareja, yo dije lo contrario ya que con todo lo que estaba sucediendo era casi imposible que algo así surgiera – encogiéndose de hombros − supongo que en cuanto a relaciones personales, mi experiencia es nula.
− Phichit…
− Oh, vamos, solo fue una pequeña apuesta – dijo con una sonrisa – así que, ahora le toca pagar a mi amorcito – acercándose lentamente a su novio.
−… − este lo detuvo con sus manos antes de que pudiera pegársele – Entonces, ¿discutiste nada más llegar a casa?
Yuuri asintió.
− Tu hermana tiene razones de sobra para desconfiar, ha sufrido mucho a lo largo de todos estos años, no justifica que culpe al príncipe por las acciones del rey pero, la comprendo.
− ¿Y qué debería hacer? – pregunto tapándose la cara con las manos.
− Hablar con ella.
− Ya lo hice, lo único que gane fue levantar un muro de hielo y salirme de la casa para no generar más conflicto.
Tanto Phichit y Seung se regresaron a ver, antes de que este último hablara.
− Yuuri, escucha – haciendo que su amigo alzara la cabeza – Mary tiene sus razones así mismo tú tienes las tuyas para confiar en Victor, ¿no es así?
El asintió.
− Quizás, eso es lo que debes hacerle ver… Bueno, a todos.
−…
− No pensaras que Mary se quedara sentada esperando a que vuelvas sin decir nada, ¿verdad?
− Lo se…
− Así que, lo mejor que puedes hacer, es buscar la forma en que todos confíen en ti, tus decisiones y en las razones del por qué crees que Victor no es nuestro enemigo.
Yuuri frunció el ceño ante lo último.
− No me mires así, yo también tengo mis dudas pero, confió en ti.
− …
− Solo debes hallar la manera de convencerlos – secundo Seung.
El azabache los observo a ambos y, tras dedicarles una pequeña sonrisa asintió aun cuando no estaba seguro de cómo lograrlo.
El rey escuchaba atentamente las quejas de los nobles de cada país.
Los hologramas frente a él, mostraban los rostros preocupados de los mismos. La escases de betas ya era insostenible, miles de civiles morían día con día sin que ellos pudiesen cambiar las cosas, las reuniones no estaban llegando a ningún solución. Tras escuchar sus inconformidades se levantó de su asiento, coloco sus manos tras su espalda y hablo.
− Entiendo sus demandas y sus preocupaciones, durante estos días he estado evaluando la situación de la escases, los ataques cadentes y los problemas con los trabajadores – aseguro y los nobles asintieron – Por lo que, he decidido que lo mejor para nosotros, es cambiar el sistema eléctrico y adoptar el que Altissia utiliza.
− ¡Su majestad! – Exclamo el presidente Nabreus − si hacemos eso, nuestros países quedaran en números rojos.
− ¡Tiene razón! – aseguro el presidente de Aries.
− Pero no tenemos otra alternativa – rebatió el presidente Artai− sino hacemos algo, nos quedaremos sin energía y los faros no nos protegerán.
− Él tiene razón, es mejor arriesgarnos ahora, salvaguardar la vida de nuestros ciudadanos es lo importante – aprobó el presidente Arcadis
Todos los nobles comenzaron a discutir entre ellos. La mitad aprobaba la propuesta la otra, se negaba a realizar el cambio, por miedo a quedar en la banca rota.
− ¡Silencio! – Ordeno el rey a lo que todos callaron − ¿alguien tiene alguna propuesta mejor?, ¿conocen otro método?
Nadie contesto.
− Ahí tienen su respuesta… El cambio se hará después de año nuevo, el doctor Leroy enviara el presupuesto de la inversión que cada país debe realizar. No aceptare que ninguno se niegue a contribuir – dijo con seriedad – el que no lo haga… Bueno, creo que ya saben lo que les espera cuando los faros fallen.
Todos guardaron silencio ante la sutil amenaza pro parte del rey.
− Pueden irse, esta reunión ha finalizado.
Los nobles hicieron una reverencia y los hologramas desaparecieron.
− Estúpidos – dijo con molestia.
Camino con lentitud hacia la salida de su despacho y salió del lugar.
Recorrió los pasillos, saludando levemente a cuanto guardia se topaba. No detuvo sus pasos durante su trayecto hasta que finalmente llego a su alcoba. Entro en ella y cerro con seguro la puerta. Se quitó el largo abrigo que portaba, dejándolo en el sofá para caminar hacia el balcón, dejando que la brisa nocturna tocara su rostro.
− Ya falta poco – susurro.
Durante unos minutos todo fue silencio hasta que, el aire se ennegreció por la llegada de una segunda persona. El rey resoplo y se giró para encarar su fiel sirviente.
− ¿Que sucede?
El sirviente alzo su cara. Dejo escapar el oscuro humo por las rendijas de su casco y el rey sonrió.
− No me pasa nada, solo estoy algo… Harto de las quejas de eso imbéciles – dijo refiriéndose a los nobles – creen que me preocupo por ellos, cuando es todo lo contrario.
−…
− Solo digo lo que esperan escuchar, después de que el momento llegue… bueno, no habrá nada que salvar – soltando una tétrica sonrisa – pero, dejando eso… ¿Que me tienes?, no creo que vinieras hasta aquí solo para saber mi estado de ánimo.
Su sirviente soltó nuevamente el oscuro gas y el rey sonrió ante lo informado.
− Así que mi hijo hizo eso… interesante.
Su sirviente solo agacho la cabeza.
− Mi hijo y el hijo de Regis…. Debo decir que nunca lo vi venir – aseguro apoyándose en la baldosa del balcón – Esto también puede ayudarme…
El rey callo de pronto cuando su sirviente le informo de algo inusual referente a su hijo.
− ¿Extraño? – Pregunto con inquietud − ¿en qué aspecto?
El sirviente le informo todo. El cómo su hijo en un momento con el entronado, había hecho un gesto de asombro, como si algo lo hubiese asustado de pronto mientras abrazaba al joven.
− ¿Dices que hizo eso mientras lo besaba?
Su sirviente asintió.
− ….
El rey no comento nada y se giró para dejar que su vista se perdiera en algún punto del horizonte.
− Puede que este recordando… y definitivamente el entronado tiene que ver con eso – aseguro – si recuerda todo tendré que hacerme cargo, sería una molestia para mí ya que podría volverse en mi contra – Apretando con fuerza sus manos – Sigue vigilándolo – ordeno, girándose nuevamente – pero mantente algo alejado, para que el entronado no te detecte.
El soldado asintió y desapareció entre brumas.
− Tal parece que las fichas se están moviendo más rápido de lo que creí – y sonrío complacido.
− 26 de Diciembre −
El reloj marcaba las dos de la mañana cuando se levantó de la cama.
Los sucesos del día aún seguían siendo un peso sobre sus hombros que no podía dejar de lado. Se acercó a la ventana de la habitación y la abrió para poder respirar un poco de aire fresco, necesitaba aclarar su cabeza pero los recuerdos impedían que eso sucediera.
No tuvo intención de quedarse a dormir en casa de Phichit, solo había ido a verle para poder hablar con alguien de todo lo que le inquietaba pero, basto con que su amigo le sugiriera que se quedara para evitar más conflictos con su hermana, que se quedó en su casa.
− Si tan solo supiera que hacer – susurro con pesar.
Necesitaba una segunda opinión, alguien que le ayudara a encontrar una salida pero, ¿a quién recurrir? Phichit y Seung lo escucharon pero, aun cuando su mente se había despejado un poco, las dudas seguían carcomiéndolo. ¿Que debía hacer?
Tras divagar unos minutos, una idea cruzo su mente, se acercó a la mesa donde había dejado su celular, busco el número que buscaba pero, se detuvo antes de siquiera pulsar la opción.
− ¿Y si está dormido? – pregunto por lo bajo.
Se mordió el labio inferior y, tras dudarlo unos segundos, finalmente pulso la opción.
"No pasa nada, sino contesta le llamare mañana" pensó mientras la línea daba tono.
La línea dio tono, los segundos se le hicieron eternos mientas esperaba que la persona contestara del otro lado.
− Tendré que intentarlo mañana – murmuro.
Tuvo la intención de colgar pero, antes de que lo intentara, una voz adormilada le respondió.
− ¿Yuuri?
El azabache trago con fuerza.
− ¿T−Te desperté? – Pregunto caminando nuevamente hacia la ventana – lo siento, no debí llamar
− No… No, está bien – dijo soltando un largo bostezo – cuando se trata de ti, te responderé incluso en madrugada.
− Victor – sonrojándose ligeramente.
− ¿Que sucede?, ¿te paso algo? – notando la preocupación en la voz de su pareja.
− Pues…
Comenzó a platicarle lo sucedido en su casa, su escapada hacia la casa de su mejor amigo, los consejos que había recibido y, que gracias a ello, tenía dudas sobre cómo manejar la situación.
− Entiendo.
− No sé cómo todo esto se salió de control – susurro sentándose en la silla del escritorio.
− Sabíamos que algo así pasaría.
− Si, pero no tan pronto, esperaba tener algo más de tiempo para poder hablar con mi hermana, decirle lo que pasaba… Con nosotros.
Víctor podía escuchar lo nervioso y agitado que se encontraba su pareja. No podía evitar divertirse con la situación aun cuando el sueño lo estaba venciendo. Soltó una ligera risa al escuchar las pequeñas quejas del menor, ganándose uno que otro reclamo por lo mismo.
− No me rio de ti.
− Sí, claro.
− Escucha – soltando un bostezo – solo tienes que hablar con ella.
− Lo sé pero, no sé cómo.
− Solo ve a casa, dile que quieres que te escuche sin interrumpir y que luego tome una decisión.
− Lo más seguro es que quiera encerrarme y no dejarme salir nunca.
− ¿Crees que pueda?, dudo que con el poder que tienes logre retenerte más de cinco minutos.
− En eso tienes razón.
− Solo ve, todo saldrá bien.
−…
− Siempre tenemos la opción de huir y vivir en una granja con miles de chocobos.
Yuuri rio por el escenario que su novio le proponía.
− Solo hazlo, ¿sí?
− Hare lo que pueda.
− ¡Ese es mi Yuuri!
Apretó con fuerza el celular por lo dicho, sonrojándose furiosamente.
− No creo poder verte – Aseguro Yuuri − al menos no durante algunos días, con todo lo que sucederá, dudo que me dejen solo y me vigilaran las veinticuatro horas.
− Oh, ya veo.
− ¡Pero puedo hacerte video llamadas! – Corrigió rápidamente al escuchar la voz tan triste de su novio – Pueden evitar que nos veamos pero no que te llame.
− Entonces estaré esperando tus llamadas.
− Mmm…
− ¿Estas más tranquilo?
− Si, gracias.
− Bien – soltando otro bostezo – te veo luego, buenas noches.
− Buenas noches.
− Ya lyublyu tebya*
Y la llamada finalizo.
Las mejillas de Yuuri se encontraban encendidas. Nunca había escuchado esas palabras pero, por el tono tan cariñoso con las que Víctor las había pronunciado, supo de inmediato que significaban.
− Yo también, te amo – dijo con una sonrisa.
Dejando el teléfono sobre el escritorio, se metió en la cama y se dejó llevar por los brazos de Morfeo pero esta vez, sin inquietudes que perturbaran sus sueños.
El olor a sangre y azufre inundaban el lugar.
Gritos de dolor se escuchaban, el sonido de la piel al ser rasgada era el peor sonido que pudo escuchar en su vida. Su vista se encontraba borrosa, su respiración era errática y su corazón palpitaba con fuerza por el esfuerzo. El frio le recorría el cuerpo, la sangre bajo su cuerpo se extendía lentamente por la superficie del suelo, mientras los cuerpos a su lado se encontraban inmóviles.
Con esfuerzo giro su cabeza para enfocar las dos figuras más alejadas del lugar. Trato de enfocar pero el humo proveniente de los autos colisionados impedía ver con claridad.
Comenzó a toser mientras sentía como su garganta se sentía seca y caliente. Sus ojos enfocaron ligeramente el lugar hasta que logro divisar a una mujer y una figura alta, oscura, cuyo cuerpo podía ver que era humanoide.
− ¿Cómo pudiste? – dijo la mujer mientras respiraba con dificultad.
−… Tu… Llevaste… − Dijo mientras apretaba con más fuerza el cuello de la misma.
− Es tu…. – no término de hablar puesto que la fuerza sobre su cuello le impidió hacerlo.
− Pudiste… Pero…
− No iba… a dejar… Que lo…
Sus voces lentamente fueron perdiendo fuerza, su visión comenzó a hacerse borrosa. Lo último que pudo divisar, fue como el cuerpo de aquella mujer era atravesado por el estómago, la sangre fluía de la herida hasta caer al suelo y sus largos cabellos plateados se teñían de rojo.
Sus ojos se abrieron de golpe y se levantó rápidamente de la cama.
Llevo una de sus manos hacia su pecho, su corazón latía de forma descontrolada, su cuerpo estaba bañado en sudor y su boca se encontraba seca. Era la primera vez que la pesadilla que tenía desde hace años, se había vuelto demasiado vivida como para sopórtalo.
Las imágenes eran las mismas pero, la conversación había variado, había objetos, olores y palabras que no existían antes, como si su mente quisiera decirle algo, como si ahora pudiese ver cosas que antes no notaba.
Hizo un movimiento con su cabeza, tratando de alejar la agitación que aquella pesadilla había causado pero, el mal sabor que este le provoco, seguía quemándole las entrañas.
"Esa mujer… Se parecía mucho… No, no puede ser ella…"
El sonido de la puerta al ser abierta capto su atención, alejando todo pensamiento que pudiese tener. Alzo su cabeza para encontrarse con su mejor amigo.
− ¿Todo bien? – pregunto acercándose y notando el malestar del príncipe.
− Si… Solo…
− ¿La pesadilla?
El asintió sin emitir sonido alguno.
− ¿Quieres hablar de ello?
Su amigo no contesto pero, esa fue suficiente respuesta para él.
− El rey y la reina te esperan para tomar el desayuno – indico, cambiando el tema.
− En seguida bajo.
- ¿Quieres que espere afuera mientras te vistes?
Víctor negó con su cabeza y le dedico una sutil sonrisa.
- No te preocupes, puedes irte primero.
Noel asintió y salió de la habitación, dejándolo solo nuevamente.
"¿Que significa esa pesadilla?, ¿Por qué me persigue constantemente?" fue lo que se preguntó cuándo la soledad del cuarto lo inundo.
El aire fresco de la mañana roso su rostro una vez salió de la casa.
Respiro profundamente, tratando de reunir el valor necesario para volver con su hermana y tratar de que esta comprendiera lo que estaba sucediendo. No negaba que tenía miedo, no por lo que ella o los demás dijeran sino, por lo que pudiera decir o hacer mientras hablaban. Su hermana tenía su carácter y el, cuando se molestaba, no solía controlarse además, estaba el tema de sus poderes, cuando su hermana se enfureció, estos se salieron de control ¿Quién aseguraba que los propios no se descontrolaran por alguna palabra mal dicha?
Definitivamente tenía problemas.
− ¿Listo para enfrentar a Mary?
Yuuri soltó un suspiro.
− Hey, tranquilo, todo saldrá bien.
− Dudo que salga bien, no después de lo de Victor – aseguro − seguramente todos me están esperando para recriminarme.
Phichit sonrió y paso su brazo por el cuello de su amigo.
− No pienses de ese modo, aun cuando lo hagan, ¿vas a cambiar de opinión?
El negó con su cabeza.
− Entonces, no te preocupes… Estoy seguro que saldrás victorioso de la reunión.
Yuuri enarco una ceja por lo último dicho.
− ¿Reunión?
− Oh, cierto, no te lo he dicho – dijo cruzándose de brazos – mientras terminabas de cambiarte baje para tomar un poco de jugo cuando escuche a mi padre hablar con alguien por teléfono, lo cual me hace suponer que era Mary o Adalberto.
− ¿Tus padres le dijeron que me quede aquí?
− Eso parece – encogiéndose de hombros – el caso es que, me detuve convenientemente mientras hablaban y escuche lo que decían.
− Más bien los espiaste.
− Pero me entere de lo sucedido, ¿no?
Yuuri rodo los ojos.
− En fin, escuche que hablaban de ti.
− Como siempre – aseguro.
− Y hablaba de la reunión en tu casa, que todos estarían ahí.
En ese momento fue como una enorme piedra cayera sobre sus hombros, elevo su mano como pidiéndole que no continuara con el relato y se sentó en el escalón de la entrada, como buscando algún apoyo para recuperar el equilibrio.
− ¿Estas bien?
− ¿Todos? – volvió a preguntar.
− Creo que no te cayó muy bien la noticia, ¿no? – sentándose a su lado.
− Una cosa es lidiar con mi hermana o Adalberto pero, ¿todos los aliados?
−…
− Mi hermana lo hizo para obligarme – indico con firmeza – quiere que deje a Victor y que mejor presión que la de todos los aliados.
− ¿Y qué harás?
Se relamió los labios y trago con fuerza.
− Supongo que, enfrentarla y mantenerme firme.
Phichit sonrió y paso su brazo sobre los hombros de su mejor amigo, regalándole un fuerte abrazo en señal de apoyo.
− Sabes lo que pienso de Victor.
− Phichit…
− Pero… Confió en ti – aseguro con una sonrisa − si crees que él es inocente y está dispuesto a ayudarnos, con eso me basta.
Yuuri le devolvió la sonrisa.
− Gracias.
− De nada – respondió− ahora, ¿quieres que te acompañe?
−…
− Ya sé que eres todo poderoso y los dioses te bendicen pero, ya sabes, el héroe necesita a su compinche en estas ocasiones – inclinando su cabeza sin dejar de sonreír − ¿qué dices?, ¿quieres mi fiel compañía cuando te toque combatir con esa fiera?
− Es mi hermana de quien hablas, ¿lo olvidas?
− Por eso mismo lo digo.
Ambos comenzaron a reír por el comentario.
− ¿Y?
− Sabes que siempre querré tu compañía.
Se levantaron del suelo, respiraron profundamente y comenzaron a caminar en dirección a la casa de Yuuri.
Tras media hora de recorrido, se detuvieron frente a la puerta antes de abrirla. Los nervios comenzaron a asaltarlo y el pánico hacia mella en el poco valor que le quedaba. Su plan original había sido el de hablar con su hermana y hacerle entender su posición pero, nunca imagino que tendría que convencer a todos los aliados sobre Victor. Su reciente relación era una de las pocas cosas que hubiese mantenido en secreto hasta que todo acabara, hablar de ella con todos nunca fue su intención, mucho menos en aquellas circunstancias pero, no tenía más remedio que hacerlo.
− ¿Yuuri? – hablo Phichit.
− Estoy bien – aseguro, respirando profundamente antes de abrir la puerta – vamos.
Y ambos entraron.
Todo se encontraba en silencio, al menos en el pasillo que daba a la puerta, conforme se fueron acercando a la sala, varias voces comenzaron a hacerse presentes y, por el tono de voz proveniente de sus dueños, no estaban nada contentos por cual fuera el tema de conversación.
− ¿Cómo fue eso posible? – dijo uno de los presentes.
− ¿En qué pensaba el príncipe? – pregunto otro.
− Nos ha traicionado, sabíamos que no era buena idea confiar en un chico como él.
− ¿Cómo él? – Pregunto Adalberto – es el hijo de Toshiya.
− Pues no lo parece – le contesto.
− ¿Que has dicho?
Tanto Yuuri como Phichit se detuvieron antes de ingresar a la sala, escuchando la fuerte discusión que se mantenía frente a ellos.
− ¿Seguro que quieres entrar? – Le pregunto su mejor amigo – eso parece más un campo de batalla que una reunión.
Yuuri se mordió el labio inferior, sintiendo nuevamente los nervios a flor de piel.
− Si – respondió con algo de duda – no puedo simplemente ignorarlo, tarde o temprano debo hablar con ellos.
Su mejor amigo asintió, le dio unos golpecitos en la espalda a modo de apoyo, respiro profundamente e ingreso a la sala. En el momento que lo hizo, la misma se silenció, ganándose la mirada de todos al verlo entrar.
Rápidamente busco el rostro de su hermana quien, al notar que este la observaba, desvió la mirada. Con pesar soltó un ligero suspiro al ver la actitud de la misma y, al percatarse que nadie hablaría por las miradas que se lanzaban entre ellos, respiro profundamente y tomo la palabra.
− Veo que mi hermana ya les ha informado – dijo sin esperar respuesta alguna.
Y como lo esperaba. Ninguno de los presentes emitió sonido alguno, solo se regresaban a ver entre ellos. En ese momento comprendió, que por mucho que esperara alguna reacción, nadie haría o diría algo por lo que, pensó que lo mejor sería que el hablara y aclarara todo el tema referente a Víctor pero, cuando estaba por tomar nuevamente la palabra, uno de los aliados, un hombre que estaba cerca de Adalberto, se levantó y hablo con altanería.
− ¿Hablas de tu amorío con el hijo de nuestro enemigo?
− Dimitri – dijo ente dientes Adalberto a modo de advertencia.
Yuuri se tensó.
No conocía del todo a aquel hombre, lo poco que sabía era que la familia de aquel hombre, había trabajado para los Katsuki durante generaciones pero que, en algún punto, provocaron una breve revuelta al surtirse menospreciados por los mismos, el rey Katsuki de dicha generación, los había castigado de forma que terminaron despojados de toda fortuna y títulos. Durante todas esas generaciones su familia sirvió fielmente a los Katsuki en un intento de redimir los errores pasados pero, aun con ello, algunos aún tenían dudas sobre si debían confiar o no en ellos.
Actualmente Dimitri trabajaba en palacio y servía como uno de los muchos espías que estaban infiltrados en el mismo, encargado de enviar información acerca de los movimientos de Demian, se podría decir que era alguien valioso para que el plan funcionara, pero eso no evitaba que algo en el mismo le causara un extraño sentimiento, como si las dudas que algunos poseían sobre el mismo y su familia le advirtieran que no confiara del todo en él.
− Ya lo sabemos – dijo cruzándose de brazos e ignorando la advertencia de Adalberto – debemos aceptar que fuiste muy listo para engañarnos a todos, fingir que nos ayudarías, mientras seguro te metías con ese principito.
Todos contuvieron el aliento al ver la clara y bochornosa insinuación.
− Además, creo que todos aquí estábamos un tanto desconcertados cuando Adalberto nos informó que habías cambiado de parecer, que querías matar a Demian… ¿Que te ofreció ese tipo para que nos traicionaras?, ¿te ofreció que reinaran juntos? O… − Recorriendo el lugar con la mirada y sonriendo de medio lado − ¿acaso es muy bueno en la cama que te hace perder la cabeza?
El ceño de Yuuri se frunció al escuchar lo último, la temperatura descendió rápidamente y, sin que nadie lo esperase, el azabache ya tenía su mano alzada con varios picos de hielo apuntando la garganta del hombre.
− Cuida tus palabras – dijo Yuuri – soy muy benevolente y no suelo usar la violencia a menos que sea necesario pero, mi paciencia tiene un límite, vuelve a siquiera insinuar algo como eso y no me hago responsable de tu vida.
Todos tragaron con fuerza, ninguno imagino que el príncipe reaccionaria de esa forma.
− Oh, así que, ¿te molesta que hable mal de tu, amante?
− Me molesta que cuestionen mis decisiones como si las hubiese tomado a la ligera.
− ¿Así? – Relamiéndose los labios – entonces, ilumínanos porque, por lo poco que hemos visto, eso es lo que sucede.
Recorrió el rostro de todos con la mirada, dejo que su poder se esfumara y hablo.
− Sé que todos aquí están pensando que los he traicionado, involucrarme con Victor puedes darle esa idea – algunos abrieron la boca para protestar pero Yuuri levanto una de sus manos para detenerle – pero, debo aclararles que mi relación con el solo se volvió… Personal hace menos de un día, antes de eso solo éramos dos personas con algunas cosas en común.
− Pero muchas de tus decisiones fueron influenciadas por él, ¿no? – le recrimino Dimitri.
Apretó con fuerza sus manos pero no se inmuto antes las palabras del mayor.
− Cierto, algunas cosas las hice porque él las sugirió – ganándose varios murmullos por parte de los aliados − Pero… Lo hice porque después de pensarlo mucho, llegue a la conclusión de que tenía razón.
− ¿Razón?, ¿el hijo de nuestro enemigo?, vaya que gran conclusión – dijo Dimitri volteando a ver a Adalberto − ¿y este es tu gran rey?, será el hijo de Toshiya pero definitivamente no heredo nada de él.
− Cuida tus palabras, Dimitri – le advirtió nuevamente Adalberto.
− Adalberto – hablo Yuuri captando su atención – déjalo.
− Yuuri…
− Si el piensa de esa manera, que mi forma de pensar no es igual a la de mi padre − regresando a ver al otro hombre – es que no lo conoció del todo.
− ¿Conocerlo? – acercándose al menor − ¿Ves a todos los que están reunidos aquí? – Alzando sus brazos para abarcar el lugar – todos los presentes conocimos a tu padre.
− Si, eso no lo pongo en duda pero, ¿Cuántos de aquí pueden jactarse de que lo conocieron realmente?, ¿que sabían lo que pensaba?
− ….
− Es cierto, mi padre siempre fue un rey muy inteligente, que siempre anteponía la justicia y la protección del reino, incluso dio su vida por defender lo que creía correcto.
− Exactamente, el…
− Mi padre jamás hacia algo basándose solo en lo que creía correcto.
− ¿Qué? – enarco una ceja.
− Mi padre siempre sospesaba cada escenario posible, cada final que cada decisión que tomara podría tener…
− …
− Yo les pregunto, ¿qué creen que pensara el reino si ven a un chico que dice ser el hijo de Regis matar a su actual gobernante?, ¿lo verán como un acto de justicia? O ¿lo verán como un acto de cobardía por usurpar el trono?
− ¡Él lo usurpo primero!
− El trono le fue dado por las nobles que conforman el consejo de los dos reinos.
− …
− Él no lo tomo por la fuerza, al menos no ante sus ojos… Para ellos, Demian solo fue un hombre con gran poder que podía reinar Nueva Hasetsu cuando mi padre murió por culpa de un golpe de estado.
− Ellos…
− Si no mostramos pruebas para poder culparlo, para el reino, para las personas que viven en él, solo seremos un grupo de personas que orquesto un golpe de estado y le arrebato la vida a su actual rey… Nos verán como el enemigo y, quizás no suceda ahora, ni en los próximos años pero, alguien querrá vengarse y este círculo de muerte no terminara.
− ¡Tenemos las pruebas, si las mostramos cuando Demian muera ellos nos creerán!
− Eso no funciona así, para ellos solo serán pruebas creadas para inculpar a su difunto rey, quien ya no podrá defenderse de las acusaciones contra él.
Todos guardaron silencio, incluso Dimitri tuvo que tragarse las palabras que iba a decir.
− Sé que muchos piensan que lo que decidí, fue en un acto de cobardía o que incluso, Victor me lavo el cerebro para salvar a su padre pero, no fue así… Me hizo ver que nuestras acciones tendrán replicas si no lo pensamos bien, si matamos a Demian corremos el riesgo que el reino este en nuestra contra, además de los nobles y toda nueva Crisis.
Nadie dijo nada y lo dejaron continuar.
− Si enjuiciamos a Demian y demostramos su culpabilidad en el asesinato de mis padres, la pena de muerte será la única con la que podrá pagar sus crímenes… Y recuperar el reino será mucho más fácil, además de que evitaríamos futuros problemas.
Todos se mantuvieron en silencio.
− Sé que aún tienen dudas pero, es la única solución que encontré tras pensarlo mucho, no por Victor, no por la relación que tengo ahora con el sino, porque creo firmemente que es la única solución que evitara derramamientos de sangre…. Pero – bajo la cabeza – si creen que no funcionara y que no soy apto para ser la persona que los lidere o gobierne algún día, díganlo ahora… Y en este mismo momento dimitiré al trono así como me alejare de los planes que tengan.
− Yuuri – su hermana, quien había estado en silencio, se levantó de golpe al escucharle insinuar aquello.
− Pero, les aclaro algo… Piénsenlo bien, puede que no sea la persona más estratégica que tengan en sus filas pero, soy la única cuyo poder es suficiente como para matar a Demian si algo sale mal.
− ¿Acaso nos está amenazando, príncipe Yuuri? – pregunto Dimitri saliendo de su silencio.
− No, solo les advierto que, sin mis poderes, puede que sus planes no funcionen.
− La princesa también cuenta con ellos, ¿no crees que podemos hacerlo sin ti?
− Tienes razón… Mi hermana también posee los poderes de la familia Katsuki – dirigiendo su vista hacia ella quien solo desvió la mirada y frunció el ceño – estoy seguro que en menos de seis días será capaz de dominarlos por completo como para derrotar a Demian en combate – sonriendo ligeramente al ver las expresiones de estupefacción de los demás − Quien necesita al entronado y sus poderes – dijo en un débil susurro − mucho menos la ayuda de los Sidereos para recuperar el reino.
Las voces de los aliados se levantaron, todos comenzaron a hablar rápidamente, sus voces se entremezclaban con la de los demás, haciendo preguntas acerca de los viejos dioses, unos apoyando a Yuuri y otros oponiéndose.
Dimitri apretó los dientes y sus manos hasta volverlas un puño, mientras una pequeña sonrisa aparecía en el rostro de Yuuri.
− Este siempre fue tu plan, ¿no? – Le pregunto en un susurro su mejor amigo – hacerles pelear entre ellos.
− Pues…− Yuuri solo lo regreso a ver sin dejar de sonreír.
Las disputas continuaron hasta que la risa del viejo Cid les hizo callar de golpe.
− ¿Cid? – pregunto Mary al no comprender por qué el viejo mecánico reía sin parar.
− Lo siento – dijo el viejo – es solo que me recordó tanto a Toshiya que no pudo evitar reírme.
− No comprendo.
El viejo mecánico se levantó de su asiento y los pocos que seguían murmurando callaron.
− Lo que el príncipe dijo es cierto, muchos de aquí conocimos a Toshiya pero, pocos lo conocieron a fondo… Pocos estuvieron a su lado cuando tenía que tomar decisiones arriesgadas, los consejos que pidió, las sugerencias que tomo en cuenta… El nunca tomo una decisión pesando que solo fuera lo correcto, también las tomaba buscando opciones menos peligrosa y sin efectos a futuro.
Yuuri mantuvo la sonrisa al escuchar las palabras del viejo Cid.
− Y también solía hacernos pelear cuando quería ganar una discusión – dijo con una sonrisa.
Yuuri se sonrojo furiosamente al ver que su plan había sido descubierto.
− Todos tenemos dudas, sobre todo porque nuestros planes tienen más de trece13 años pero, recuerden que los planes se pueden modificar y si estas mejoras pueden resultar mejor, ¿Por qué no intentarlo?
− Pero, viejo Cid…
− Dimitri – el hombre mayor levanto su mano para detener su réplica − ¿seguirás cuestionando la orden de tu rey?
− Pero…
Una sola mirada del anciano basto para callar cualquier replica por parte del otro hombre.
− Eso creí – se desplazó por la sala hasta quedar frente a Yuuri – una vez te comente, que tomar decisiones significa responsabilizarte de sus efectos.
Yuuri asintió.
− ¿Estás seguro de querer seguir con esto? – Pregunto sin duda alguna – aun estas a tiempo de hacer a un lado es idea y seguir con el plan original.
− Yo… No, no voy a cambiar, ya tome la decisión.
− ¿Seguro?
− Sí.
Cid lo contemplo unos instantes, sonrió y asintió.
− Muy bien – girándose para encarar a los demás aliados – Ya lo escucharon, el plan que el rey ha hecho será el que sigamos.
Las voces de los demás se alzaron en señal de protesta, indignados por tener que seguir un plan con el cual no estaban muy de acuerdo. El viejo mecánico al ver que no se callarían, se llevó los dedos a su boca y soltó un largo silbido que hizo que los demás guardaran silencio.
− Ya está bien, ¿acaso van a seguir en contra de lo que nuestro rey ha ordenado?
− ¿Rey? – Hablo Dimitri – el aun no es coronado así que sigue siendo solo el príncipe y por lo que algunos vemos, no tiene madera de líder.
− ¿Así? – el viejo mecánico se cruzó de brazos – Si el príncipe no tiene la capacidad, ¿Quién si?, ¿acaso hay alguien mejor que él para ser nuestro rey?
− Quizás… Hay mejores hombres en nuestras filas que podrían liderar el plan original y tener éxito, sin dejar que terceras personas lo manipulen.
Yuuri frunció el ceño y trato de moverse pero la mano de Phichit le sujeto el brazo, impidiéndole moverse.
− ¿Cómo quién?, ¿tu? – pregunto Cid.
− Puede ser, al menos yo no me dejo lavar el cerebro por el enemigo.
El viejo mecánico soltó una ligera risa y hablo.
− Vaya, tienes razón, ¿Por qué no habíamos pensado en ti para ser el rey?, se nota que eres el indicado.
Los ojos de Yuuri así como algunos de los aliados se abrieron de pronto, no comprendiendo las palabras del anciano.
−… − Dimitri sonrió complacido.
− Estoy seguro que podrás luchar solo contra Demian cuando llegue el momento, porque, por lo que sabemos, él ha dominado ciertas artes oscuras… Definitivamente los sidereos te concederán su gracia para luchar sin ayuda alguna.
La sonrisa del rostro de Dimitri se borró y los susurros se desvanecieron.
− ¿No dices nada?
− …
− Lo mismo pensé – dijo con una sonrisa – Cuando no se tiene nada bueno que decir, lo mejor es callar – le sugirió – quizás a muchos no les complazca la forma de pensar de nuestro actual rey, pero, ¿Cuántas veces lo estuvimos con Toshiya?, ¿Quién no recuerda las ideas más alocadas que tuvo y al final resultaron?... A veces hay que mirar a través del mismo cristal para comprenderlo. Yuuri tomo una decisión y como sus súbditos debemos acatarla…. Y lo harán… A menos claro que alguien tenga una mejor idea.
Todos se regresaron a ver y, al notar que nadie diría nada, el viejo Cid sonrió, girándose para encarar nuevamente al azabache.
− Ahí lo tienes – dijo con una sonrisa – todos aquí seguirán tus ordenes – mirando de reojo a Dimitri, quien solo desvió la mirada – sin objeción alguna.
- Gracias.
Cid negó con su cabeza.
- Solo te di un empujón – le respondió – solo recuerda, si algo sale mal, serás tú quien tome la responsabilidad de ello.
Yuuri asintió con su cabeza, sintiéndose un poco orgulloso de que al menos, por ahora, había ganado esa batalla.
− 27 de Diciembre –
Una enorme figura oculta entre sombras se cernía sobre de él, no había miedo ni arrepentimientos en su rostro, aun cuando las cadenas se aferraban fuertemente a sus brazos.
− Confiamos en ti y te dejaste consumir por la oscuridad – hablo la enorme figura – te dimos una tarea… Fallaste.
− …
− ¿De verdad creíste ser capaz de contenerla?
− …
− Debimos suponerlo, solo eres un débil mortal, aun cuando poseías un alma tan pura… Debimos escoger al otro – se escuchó otra voz pero, el tono de voz que usaba, denotaba su enojo y furia.
− El otro no posee las cualidades, hubiese fallado de todos modos – dijo la voz de una mujer.
Todo se mantuvo en silencio durante al menos unos minutos, hasta que, la voz de aquella enorme figura volvió a hacerse presente.
− No podemos purificar tu alma, mucho menos devolverla a la rueda de la reencarnación, a menos que la oscuridad sea destruida… Hasta entonces, te quedaras aquí.
Lentamente su mano se fue alejando del enorme cristal, el cual dejo de emitir aquellas extrañas ondas al verse libre del tacto ajeno, dejando atrás aquel enigmático color rojo para dar pasó a su habitual color azul.
El rey abrió sus ojos tratando de recuperarse de la visión o el recuerdo que el cristal le había transmitido, dejando un amargo sabor a hiel en su boca.
− El pasado suele perseguirnos como una cadena – susurro alzando la cabeza y admirando el enorme cristal.
Se giró sobre sus talones y se encamino hacia el ataúd de cristal, donde la mujer que estaba dentro del mismo lo regreso a ver.
− ¿Aun continúas dedicándome esa mirada? – Pregunto dejando su mano sobre el cristal – creí que ya éramos amigos – dijo con diversión − Te lo he dicho muchas veces, debes tener paciencia además, debo recordarte que no es culpa mía que estés en esta situación… ¿Acaso lo olvidas?
Poso la palma de su mano sobre la superficie del ataúd, la misma comenzó a desprender un aura oscura que, con lentitud se introdujo en el interior, hasta envolver el cuerpo de la mujer, quien comenzó a retorcerse y emitir alaridos de furia.
− Si buscas un culpable… Deberías culpar a… - dijo en un murmullo casi imperceptible haciendo que la mujer ampliara sus ojos al escuchar aquel nombre – aunque, también tienes mucho que ver en ello, ¿no? – Sonriéndole maliciosamente – todos tenemos que responsabilizarnos de nuestros actos… Incluso los viejos dioses.
Alejo su mano y giro su cuerpo para dirigir su vista nuevamente hacia el cristal.
- Deseo con ansias enfrentarme al chico que los dioses eligieron, espero al menos este sea digno como tanto pregonaron… O me temo que la historia volverá a repetirse.
La mirada del rey se tornó oscura y su sonrisa se acrecentó.
つづく/ Continuara...
¿Cómo están mis lectores?
Si, lo sé, tanta espera para esto, lo siento, he tenido tanto trabajo que no me he puesto a escribir como se debe, prometo que el siguiente no demorara mucho.
En sí, el capítulo es una cuenta regresiva de días hasta el año nuevo, donde todo se desencadena.
Espero le haya gustado, aunque fuera corto Xd
Nos vemos, y espero no tardar mucho con la actualización.
Bye, Bye.
Ya lyublyu tebya*: Te amo en ruso.
