A la mañana siguiente Naruto se levantó temprano debido a que tenía mucha tarea de la universidad, la cual debía finalizar antes de irse a trabajar. A pesar de que su humor no era el mejor se presionó a sí mismo para llevar a cabo sus actividades académicas.

Se sentó en su escritorio, mientras intentaba con todas sus fuerzas concentrarse en subrayar las ideas principales de un tema de su libro de física, ya que debía escribir un resumen en su cuaderno.

De repente asaltó su mente ese sentimiento de enojo de nuevo, apretando la pluma con mucha fuerza.

La verdad todavía seguía frustrado y enojado desde el incidente con Midnight Sun. Toda la noche intentó reservar otra fecha para comprar el paquete Platino o Platino y darle una lección, para su desgracia todas las fechas de ese mes se encontraban agotadas.

Su venganza tendría que esperar.

De repente sonó su teléfono celular, con solo ver el número, contestó de inmediato.

—Buenos días, Naruto—saludó Gaara con su tono taciturno, el cual era tan conocido por el Uzumaki que ya sabía distinguir el buen humor dentro de aquella voz.

—Buenas, Gaara—respondió con su voz habitual, no tenía caso fingir su humor, si después iba a saltar la verdad.

—¿Cómo te fue con Midnight Sun?—cuestionó, yendo directo al grano, Gaara odiaba dar rodeos a un asunto.

Ya presentía que Sabaku le iba a cuestionar sobre ese asunto, por eso no fingió buen humor.

Me fue bastante malreveló casi siseando con los dientes.

En cuanto escuchó estas palabras, Gaara se acomodó en el sillón de su habitación, este asunto había terminado mal sin ninguna duda. Por instinto alejó su oído del celular, sino lo hacía iba a lamentarlo, pues claramente el Uzumaki iba a desatar sus protestas gritando a todo pulmón

—¡El muy cabrón me humilló'ttebayo!—vociferó completamente exaltado, levantándose en automático de su escritorio, golpeando la superficie del mueble con su puño.

—Ya veo—murmuró el pelirrojo, esa frase la dijo también por que tomó la decisión correcta al alejarse del teléfono, sus oídos hubieran quedado sordos.

—Midnight tiene la capacidad de guiarte durante toda la sesión, parece que tiene un Sharingan para leer mentes, como en ese manga de ninjas mágicos—exclamó irritado, en algún momento empezó a caminar de un lado a otro, como un león enjaulado.

Gaara suspiró cansado, otra vez una referencia geek que no entendía ni le interesaba comprender.

—A ver, deja de gritar, cuéntame todo desde el principio y nada de analogías nerd—advirtió el pelirrojo del otro lado de la línea telefónica.

El Uzumaki le relató toda su experiencia con Midnight Sun con lujo de detalle, la verdad no le importaba que Gaara se enterara de los pormenores íntimos como cuando terminó con el miembro como un mástil al final de la sesión. Su mejor amigo era tan discreto como una tumba.

—Ya entiendo, en pocas palabras bailaste en la mano del Oiran debido a tu falta de control—evidenció sin compasión alguna, luego de hablar, velozmente apartó su oído de la bocina del celular, ya presentía el reclamo.

—¡¿Pero que dices, Gaara?!—bramó indignado.

—Lo que escuchas, ese cortesano estuvo midiendo tu temperamento desde que entraste en su sala privada—concretó con objetividad—Y por lo que veo, no te diste cuenta, lo que confirma mi hipótesis.—concluyó con cierto tono calculador—La próxima no contestes sus provocaciones...—no logró completar la oración pues fue interrumpido.

—¿Se supone que debo quedarme callado entonces? ¡Eso nunca dattebayo!—expresó alterado, no iba a aceptar que debía aguantar los petulantes comentarios de un camboy con complejos de rey soberbio.

—¿Lo ves? por eso caes rápidamente en las trampas de tipos como él, contestas rápido sin analizar antes—observó Gaara manteniendo el mismo humor tranquiloAhora déjame hablar.

—Está bien, está bien no te enojes.

—No contestes sus provocaciones y solo ordénale que hacer, después de todo para eso esta ahí, te aseguro que se quedara confuso si haces eso—aconsejó suavemente, formando una sonrisa amable al final que el Uzumaki no podría ver.

—¡Eres un genio, Gaara, un genio malvado y brillante'tteba!—felicitó comprendiendo la táctica del pelirrojo.

—Si lo entendiste, mejora tu humor y no llegues tarde al trabajo, ¿vale?, nos vemos luego—comentó cortando la llamada

Luego de finalizar con todas sus tareas universitarias, Naruto se encaminó a su empleo de medio tiempo, mientras caminaba por la calle vio en un escaparate la marca del remolino rojo, el logotipo de la familia Uzumaki, su familia.

Una serie de sentimientos encontrados se apoderaron del rubio, al recordar su pasado.

Naruto se mudó a Tokyo en primer lugar por qué solo ahí se ofertaba la carrera profesional que deseaba. Aunque también influyó el deseo de abandonar el nido familiar, en busca de, principalmente, obtener independencia y alejarse un tiempo de sus sobre protectores padres.

Minato Namikaze y Kushina Uzumaki pertenecían a familias pudientes y muy conocidas en Kyoto.

Los Uzumaki hicieron fortuna al invertir en la cultura, como los espectáculos de geishas y el tradicional teatro Kabuki, bajo su ala poseían múltiples casas de té, teatros antiguos que todavía daban funciones, y escuelas que educaban a las niñas que deseaban ser artistas profesionales; entretanto los Namikaze se enfocaron en poner su poder financiero en la fundación de las cadenas de comida tradicionales japonesa, dentro y fuera del país, enfocándose en la distribución de ramen.

De hecho por el ramen fue que se conocieron sus padres. Kushina adoraba ese platillo, pero no era muy común que una chica rica fuera a un restaurante comerciales, por lo que una vez se escapó de casa y fue a una de esas cadenas de comida pertenecientes a los Namikaze ahí se topó a Minato, quien también andaba de incógnito, como vestían ropa casual ninguno de los dos pensó que fueran del círculo social alto, tramando una amistad que pronto evolucionó a amor hasta que fueron presentados en una fiesta fue que supieron que tenían el mismo estatus social.

—Mis padres eran rebeldes en su juventud, me preguntó: ¿dónde quedó ese espíritu?—se preguntó a sí mismo al ver su reflejo en el vidrio del escaparate.

Todavía recordaba el revuelo que causó la noticia de que quería irse a vivir a Tokyo.

La atmósfera familiar fue muy densa y difícil, padres e hijo empezaron a evitarse o ignorarse en casa durante días.

Gracias a la oportuna intervención de los abuelos paternos, Jiraiya y Tsunade, que actuaron como mediadores, arribó un alivio a la tensión familiar, consiguiendo un arreglo de paz en que ambas partes quedaban satisfechas.

El trato consistía en que Naruto tendría que reportarse una vez a la semana a su casa, en las vacaciones escolares regresaría, y su sustento económico lo ganaría por si mismo, si quería su independencia, debía que trabajar duro como asistente de fotografía en el estudio fotográfico "Kazekage". Esto último fue la última medida de control de sus padres, "Kazekage" pertenecía a la familia Sabaku, la familia de Gaara, el dueño Rasa Sabaku era amigo de Kushina Uzumaki, puesto que ambas familias lucraban con la cultura rica de Kyoto.

Los Sabaku provenía desde la antigüedad de una familia de pintores dedicados a retratos de gente poderosa, con la llegada de la cámara fotográfica, abandonaron la pintura y se especializaron en tomar imágenes más nítidas y realistas, tenían una excelente reputación como fotógrafos. Por lo tanto, la familia Uzumaki durante años firmaron un convenio con ellos, con la intención de fotografiar a los actores Kabuki y a las geishas famosas, luego esas imágenes se exponían en diferentes lugares, promoviendo la cultura, las artes y el turismo.

Actualmente la familia Sabaku, residía en Tokyo, no era sorpresa que Gaara el hijo menor de Rasa fuera amigo de la infancia de Naruto. Debido a que conocía a sus empleadores a la perfección, el Uzumaki no se intimidó ante el panorama de trabajar, se encontraba tan hambriento de autonomía que daría hasta su herencia a cambio de salir de la jaula de oro.

—Me preguntó si algún día mis padres comprenderán que sólo quería libertad como ellos—reflexionó alejándose del lugar donde se exponía escudo familiar.

No tenía caso quedarse ahí meditando sobre el pasado, tenía que ocuparse del presente y sobre todo no llegar tarde a su empleo o sino no habría un futuro por el cual pensar.

El estudio fotográfico Sabaku era un lugar muy curioso, prácticamente era una mansión tradicional japonesa, con un amplio jardín que rodeaba la construcción. Sin embargo la zona donde se laboraba se hallaba en la parte más profunda de la vivienda.

Rasa Sabaku esperaba en el portón de la entrada de la casa, se encontraba impaciente por la llegada de su estúpido pupilo. Así lo llamaba debido a las metidas de pata que en un principio cometió al tomar las fotografías. Las personas opinarían que cualquiera podría tomar una buena fotografía, hasta con su teléfono inteligente, no obstante existía las buenas fotografías y las excelentes fotografías.

Inició el hábito de la impaciencia, propio del patriarca Sabaku, azotaba su pie derecho levemente una y otra vez en el suelo, en señal de ansiedad, manteniendo sus brazos cruzados y un semblante rudo y exigente.

Una chica rubia, con un peinado peculiar, pues su cabello lo traía recogido en cuatro coletas, se aproximó por la espalda a Rasa.

Se trataba de Temari Sabaku, la primogénita de la familia Sabaku, y por ende hermana mayor de Gaara. La joven reconocería esa mata de pelo castaño rojizo en cualquier parte, después de todo desde su infancia observó la espalda fuerte de su progenitor.

—Padre, ¿Qué haces aquí? ¿A quién esperas?—interrogó situándose al lado de Rasa.

—Naruto, no ha venido al trabajo todavía, seguro se entretuvo con alguna tontería en el camino—contestó sin apartar la mirada de la calle, no deseaba perder de vista cualquier indicio de la presencia del rubio.

—Exageras con tu severidad—denotó, poniéndose frente a su padre, interfiriendo en su campo de visión.

Había estado viendo la exasperación de su padre en el salón mientras desayunaban. En cuanto terminó de comer sus alimentos, se movió su puesto de vigilancias en la puerta. Le pareció tonto que estuviera como centinela en la puerta, cuándo sabía a la perfección que su ayudante iba a llegar tarde o temprano, además de que traiga llave.

—Cállate, Temari, Kushina-san me encomendó que tuviera firmeza con su hijo, así que le exijo como uno más de esta familia—decretó sin inmutar su postura de poder.

—Insisto, es ridículo que le exijas a Naruto, cuando él es responsable con su trabajo, lo único que vas a provocar es que renuncie si sigues con tu presión infundada—señaló con firmeza, frunciendo el ceño, acusando con su dedo a Rasa.

—Si renuncia por un poco de presión "infundada"—enmarcó con sus dedos las comillas de esta última palabra—Entonces no debió de salir de la casa Uzumaki, es más debería regresar lo antes posible, pues el mundo siempre te reclamará más y más—remarcó, iniciando un duelo de miradas y voluntades entre padre e hija.

—Y luego te preguntas por que Kankuro y yo huimos, por esa creencia tuya de demandar a cada instante—manifestó desafiando todavía más la autoridad de su progenitor.—Es un milagro que Gaara siga aquí.

Todo el espectáculo fue visto por Yashamaru que había salido al exterior para buscar a Temari, escuchando sin querer la conversación.

Presenciar dicha disputa verbal, le hizo decidir ponerle fin a esto, desgraciadamente Rasa no le iba a poner atención, después de todo Temari y Kankuro vivían con él, y era señalado como el culpable de la rebeldía inesperada de estos dos.

—Karura, ya están discutiendo Temari y Rasa respecto a Naruto-kun—avisó a su hermana gemela, la cual se hallaba en la cocina cuidando la tetera en la estufa.

—No otra vez. Yashamaru en cuanto termines tu té, llévate a Temari, sino esto nunca tendrá fin—sugirió, apagando el fuego y depositando el recipiente con agua caliente sobre la mesita de madera, donde estaban las tazas de té puestas.

Ambos hermanos salieron de la cocina con rumbo a la puerta principal.

Gaara solo se dedicó a observar la dinámica familiar, no le sorprendía nada esto, cuando se trataba del trato hacía su mejor amigo se hacían debates con su padre, madre y hermanos mayores, pero como no causaban incidentes mayores, no merecían su atención. Sin otra cosa que hacer, retomó la actividad que iba a hacer su madre, sirvió el agua caliente en cada taza de té.

—Tu té se va a enfriar, Kankuro—comentó el pelirrojo con voz serena, ofreciéndole la taza humeante con té verde recién hecho, como si no sucediera nada.

—Estás muy pacífico, Gaara, a pesar de todo este quilombo—enunció, estudiando con la mirada a su hermanito.

—En cuanto llegue Naruto, Temari y papá dejaran de pelear, pues la energía se dirigirá hacía él—aseguró dándole un sorbo a aquel líquido tibio.

Justo unos segundos después, la predicción hecha por el hijo menor de Rasa se hizo realidad.

—¡Naruto, maldito holgazán, llegas tarde!—gritó Rasa, en cuanto vio arribar al Uzumaki. Alzó tan fuerte la voz que sus palabras se oyeron hasta el salón principal donde Kankuro y Gaara degustaban su té.

—¿Eres adivino o qué?—preguntó Kankuro a Gaara, ya que estaba totalmente sorprendido por cómo se dieron las circunstancias

—Algo así—pronunció un poco orgulloso, escondiendo una sonrisa triunfal detrás de la taza de té.

Entretando el duelo de palabras entre Naruto y Rada continuaba en el portón de la casa Sabaku, con Karura, Temari y Yashamaru de espectadores.

—¡Llegué 10 minutos antes, Rasa-ojisan!—contestó el regaño inmediatamente—¡El reloj, marca las 14:20 pm, dattebayo!—exclamó señalando el reloj de pulsera como prueba.

—¿Tienes que llegar específicamente faltando 10 minutos siempre?—preguntó, sin dejarse intimidar por la evidencia, ningún chiquillo le iba a contrariar—¡No creo que hayas acabado tus deberes a estas horas! Estabas haciendo el tonto en algún lugar

—¡Son deberes de la universidad, viejo, llevan más tiempo!

—¡A mi no me vengas con esas, jovencito!

Yashamaru, Temari y Karura, mejor se retiraron al interior de la casa, debido a que se cansaron de estar observando la discusión entre el Uzumaki y el patriarca Sabaku.

Kankuro todavía hay té para Temari y mi mamá, les avisas para que se sirvan en su taza.indicó Gaara, poniéndose de pie.

—¿A dónde vas?—preguntó.

—Mi momento ha llegado, tengo que recordarles a papá y a Naruto que hay asuntos pendientes que son prioridad—hizo saber antes de irse.

Kankuro siguió con la vista de su taciturno su pelirrojo hermano, a veces se cuestionaba a quien había salido, pues ningún familiar era tan serio y tranquilo.

—Ustedes dos, no tienen tiempo para gritarse mutuamente, tenemos trabajo que hacer—informó Gaara poniéndose en medio de los dos hombres, nublando su campo de visión con la intención de despejar su acalorada pelea verbal.

—Es verdad!—exclamó pasmado, estuvo a punto de olvidar esa solicitud de servicio tan importante—¡Naruto, requieren una sesión de fotos en el edificio Nakano, llévate la maleta Taiyou, y más te vale no arruinarlo!—instruyó al rubio con esa advertencia.

—Entendido. ¡Lo haré bien, viejo, confía en mí'tteba!—expresó con convicción, nada le agradaba más que salir a trabajar.

Por lo general las sesiones de fotos eran agradables, conocía gente nueva, haciéndose amigos de algunos integrantes del staff y algunos modelos. Resultaba increíble que personas involucradas en la moda fueran tan buenos conversadores, aunque claro también estaba la otra cara de la moneda.

Con su equipo fotográfico contenido en la maleta Taiyou, Naruto partió a la sede del grupo Nakano. Cuyas instalaciones se hallaban en el centro de la ciudad, por lo cual tendría que tomar el tren para llegar y caminar unas cuantas cuadras desde la estación.

El grupo Nakano, era uno de los muchos negocios de la familia Uchiha. Dicha familia se dedicaba principalmente a la fabricación de automóviles, estaba al tanto mismo nivel que Toyota. Sin embargo también invertía en otros ámbitos, sobre todo en la moda, y belleza.

En cuanto el Uzumaki atravesó las puertas de cristal de las oficinas del grupo Nakano, sintió que fue transportado a una de las sedes Namikaze o Uzumaki. Los edificios pertenecientes a su familia también tenían este tipo de diseño tan profesional.

Cuánto antes el Uzumaki se encaminó a la recepción, presentándose, mediante una tarjeta de presentación y la solicitud de servicio fotográfico expedida, ante la señorita detrás del mostrador. La cual amablemente le pidió que esperara unos segundos con el propósito de anunciar su llegada.

El rubio no aguardó mucho en el área de espera, pues ipso facto fue voceado por la recepcionista para que se dirigiera al despacho de Uchiha Izumi, ubicado en el segundo piso.

Izumi Uchiha era una joven mujer adulta de unos veintisiete años de edad, de hermosos cabellos de un tono castaño claro y ojos negros.

En el momento en que vio a Naruto entrar a su oficina se percató que tenía a la persona correcta para un puesto vacante que tenía, solo necesitaba que el Uzumaki le demostrara a los demás sus habilidades y actitudes.

La joven Uchiha se levantó de su silla, y se movió a darle la bienvenida a su invitado.

—Uzumaki-kun ehh, acabo de ver tu ficha técnica, otorgada amablemente por Sabaku Rasa, y me agradó mucho lo que leí—opinó, colocando sus manos en su cadera—Mucho gusto soy Uchiha Izumi—se presentó, extendiendo su mano en dirección del rubio.

—Uzumaki Naruto, el gusto es mío—saludó, estrechando la mano de la mujer.

A criterio del Uzumaki, la contratista era encantadora y muy linda, era buena señal de que este sería una jornada laboral muy productiva y tranquila.

—Bien, acompáñame a la sala de producción—invitó Izumi a Naruto para que se dirigieran a la zona de trabajo.

Mientras caminaban Izumi resultó aún más amistosa, conversando sobre aspectos relacionados a la fotografía como: iluminación, imagen, enfoque, etc. La plática amena le brindó la confianza para proponerle al Uzumaki de que se llamaran por su primer nombre.

Una vez que estuvieron dentro del área de grabación, la Uchiha presentó al Uzumaki a todos los miembros del staff. Todo iba viento en popa hasta que entró en escena un chico que nunca olvidaría Naruto.

Un joven de cabello azabache, tez blanca y complexión delgada, se quedó de pie, vislumbrando todo a su alrededor pese a que traía lentes oscuros.

—Ya está aquí, Sasuke—musitó Izumi con una sonrisa nerviosa en su rostro, no tanto por que tuviera miedo sino más bien fue de expectación.

—¿Sasuke?—susurró confundido, no entendía por qué algunas personas del staff hicieron muecas de desagrado mal disimulado mientras otras se pusieron nerviosas.

Sin duda la presencia de ese tal Sasuke afectó el buen ambiente de trabajo.

—Sasuke, el nuevo fotógrafo está aquí—anunció Izumi, posando su mano en el hombro de Naruto.

El Uzumaki le devolvió la mirada, transmitiendo ese sentimiento de desconcierto por un desconocido. Con la Uchiha no había experimentado eso, más con éste chico sí, irradiaba una energía pesada llena de superioridad.

Sasuke Uchiha se quitó los lentes oscuros, en cuanto supo que su cuñada había contratado un nuevo fotografo para el estudio. Lo examinó de arriba a abajo, su vestimenta era bastante promedio.

—Otro fotógrafo de pacotilla haz traído de nuevo, Izumi—pronunció sin chistar con una voz más que prepotente.

Naruto al oír semejante insulto, contuvo su impulso de lanzarle un puñetazo en su lindo rostro. Esos tipos con personalidad de rey inalcanzable le caían en la punta del hígado. Fácilmente podría jurar que este modelo era incluso más soberbio que Midnight Sun, pues si los comparaba, el Oiran de Yoshiwara Webcam era un pan de Dios.

—Si alguien fuera un poco más humilde no tendría que contratar a una fotógrafo nuevo cada semana—reprochó con estilo Izumi, poniendo en su lugar a Sasuke.

El rubio celebró ese contra ataque verbal con una sonrisa que no pudo reprimir.

—Naruto-kun, discúlpalo Sasuke se cayó de chiquito de los brazos de mi esposo y eso le afectó—excusó la joven Uchiha, dirigiendo su atención al rubio.

Ahora le tocaba a Sasuke contener su coraje, su querida cuñada lo había avergonzado de nuevo frente a desconocidos. El Uzumaki y todos los integrantes del staff atestiguaron como el modelo le lanzó unos ojos asesinos, si hubieran tenido la capacidad de matar, Izumi habría caído muerta.

—Cuando termines de asesinarme con tu mirada, me avisas para comenzar la sesión de fotos, querido Sasuke—dijo Izumi con completa ironía viendo de reojo al joven.

Sasuke harto de esta situación se dirigió a su camerino a fin de que fuera maquillado y además cambiarse de ropa, ya que la sesión de fotos consistía en modelar un conjunto de atuendos de la marca GAP.

—Naruto-kun, de nuevo, una disculpa, Sasuke es, como decirlo, un divo—describió Izumi, haciendo una reverencia, estaba sumamente apenada.

Descuida no pasa nadadijo el rubio restándole importancia al incidente.

—Te voy a decir algo, te contraté a ti, por que en cuanto vi tu foto, detecté que eres astuto y temerario—confesó, contando con las verdaderas razones por las cuales pasó el casting—Así que, si por alguna razón no estoy aquí en la sesión, te doy permiso para que contradigas a Sasuke.—acordó.

—¿Ehh? ¡No puedo hacer eso, Izumi-san!—expresó atónito debido a la concesión de derechos de que le daba la Uchiha. En ningún tipo de servicio te permitían contrariar a un cliente, por más pedante que fuera.

—Si te preocupa la reputación del estudio Sabaku, no hay problema, lo que suceda aquí no saldrá como chisme afuera—tranquilizó, levantando el pulgar en señal de apoyo.

—Aún así, sería falta de profesionalismo—declaró, reiterando su compromiso como fotógrafo, aunque su instinto le recomendara contestar un comentario agrio por parte de un cliente, nunca lo haría debido al consecuente daño a la reputación de los Sabaku.

—Trabajar con Sasuke es difícil si tienes una mordaza en la boca.—mencionó como desventaja—Mucha gente en el staff prefiere renunciar o aguantar sus comentarios mordaces en lugar de enfrentarlo. Tanto mi esposo como yo lo hemos reprendido, pero no entiende.—transmitió, dando a conocer que Sasuke no se intimida tan fácilmente, así fueran sus parientes los que lo enfrentaran.

—Estás poniendo muchas expectativas sobre mí.—verbalizó algo vacilante, jamás se le pasó por la cabeza que le pedirían algo así.

—Lo hago por que confío en que puedes hacerlo, no sólo serás capaz de poner en su lugar al odioso de mi cuñado, sino también explotar su belleza. Ambos pertenecen a familias poderosas y ricas, Uchiha y Uzumaki, pero tú eres capaz de trabajar naturalmente con otros, ya que consideras a todos los demás como tus semejantes.—disertó, argumentado por completo la base de su convicción por el Uzumaki.

—Ya te enteraste de que yo soy el heredero de los Uzumaki y Namikaze—articuló con desencanto, no le gustó nada que lo hubieran contratado por la fama de su familia—Se supone que no soy tan famoso fuera de Tokyo.

—No es difícil enterarse que eres el único hijo que une a esas dos familias tiránicas de Kyoto. Internet lo sabe todo.—apuntó, guiñando un ojo—Yo investigo los antecedentes de mis futuros empleados antes de contratarlos, solo tuve que buscar tu nombre y ¡listo!

—Izumi-San...

—Naruto-kun, serás la clave en esto, ya es hora de que alguien ajeno a la familia Uchiha, baje de su nube a Sasuke. Y quien mejor que alguien de su "categoría", no habló sólo del estatus social sino también temperamento.—terminó de detallar las intenciones detrás de esto.—¡Ésto será un éxito, ya lo verás!—cantó con frenesí casi saboreando la próxima victoria que tendría. Pasándole el brazo por detrás del cuello a Naruto, atrayéndolo hacía ella, como si le fuera a mostrar las maravillas que verían sus ojos.

Entretanto, Sasuke Uchiha, el cual emergió de su camerino, los observaba hecho una fiera. Intuía lo que podría traerse entre manos su cuñada, seguro otro plan para molestarlo, sentía lástima por el pobre diablo del fotógrafo, indudablemente se iba a arrepentir de haber aceptado la propuesta de trabajo, de eso se encargaría él.

Había sido un día bastante ocupado, haber tenido que soportar a Sasuke Uchiha y sus impugnaciones.

Cada cinco minutos, el modelo Uchiha le criticaba sus tomas y posturas, no le gustaban las fotos y tuvieron que repetirse varias veces, hasta que el Uzumaki e Izumi le pusieron un hasta aquí al soberbio.

Por lo que para olvidar el mal trago, Naruto decidió atender a sus usuarios en su propia sala privada en Yoshiwara Webcam.

Cepilló con esmero la peluca pelirroja que siempre utilizaba en sus funciones como cortesano. Le encantaba modificar su apariencia, desde que inició su carrera en Yoshiwara se presentó como un joven de cabellos de fuego rojo y ojos azules. Por tal contraste entre su tono de piel trigueño, su cabello y color de ojos, fue todo una bomba en aquellos días. Tal vez por eso escaló rápidamente hasta el puesto de Oiran.

Cuando terminó su tarea, se dispuso a ponerse la peluca, ayudándose del espejo del baño, se la puso sobre la cabeza, atendiendo que no se viera nada de su cabello rubio. Amaba como se miraba con esa apariencia. Si hubiera sido bendecido por la genética Uzumaki, ese hubiese sido su color de pelo natural, después de todo, su madre: Kushina Uzumaki tenía esa tonalidad de pelo.

Satisfecho con su nueva pinta, emergió del baño hecho un galán, vestido formalmente con una camisa blanca con bordes naranja y unos jeans negros. Además de un antifaz negro para salvaguardar su identidad.

Podría no ostentar el puesto de Oiran, pero eso no significaba que no iba a arreglar su semblante y abandonar a sus clientes recurrentes que agendaron diferentes servicios.

Además estaban también los fans y seguidores que permanecían apoyándolo como cortesano con sus donaciones en el y que se conformaban con un saludo especial de parte de su ídolo favorito. Por lo cual escogió hacer primero una transmisión en vivo para que ellos tuvieran noticias de él e interactuar un rato.

Las trasmisiones en vivo eran gratis, así que un gran número de usuarios lo veían, tenían el mismo sistema que usaba YouTube.

Estiró sus dedos como si fuera a tocar un piano, y empezó a teclear la dirección electrónica del sitio web de Webcam Yoshiwara. Una vez allí entró a la plataforma en tiempo récord, pues tenía activada la opción de inicio de sesión automática.

—¡Es hora de trabajar en mi pasión'ttebayo!—cantó con entusiasmo.

El logo de Akatsuki Inc saltó en pantalla como resultado de un inicio de sesión correcto.

Una nube roja en medio de un fondo oscuro, cuyo eslogan pregonaba está vez un saludo propio para los cortesanos más una frase inspiradora que cambiaba cada día, sumado al nickname dentro de la comunidad.

"Bienvenido, Wind Sunny, un cliente bien atentado es un cliente feliz".

Repetía de nuevo que era una bendición que Akatsuki Inc le permitiera manejar dos cuentas: una como cliente y otra como trabajador.

Durante la transmisión en vivo se dedicó a contestar algunas preguntas de sus preocupados fans que notaron una decremento en el número de visitas en el portal de Wind Sunny. Naruto los confortó comentando que no le importaba que Midnight Sun fuera el más perrón ahí, debido a que lo consideraba como un caso de fama instantánea que pronto se apagaría, así como acontece con los cometas cuyo momento de gloria es efímero. Recibiendo muchos mensajes positivos, de cariño y de apoyo.

Fueron quince minutos de plática sobre este tema y el futuro del escaparate, donde el rubio no hizo más que mostrarse seguro de sí mismo y fingiendo que no le importaba mucho su situación actual en la lista de popularidad. Luego de una despedida apantallante lanzando besos al aire, como un famoso, dio por finalizada la transmisión.

Si bien que lo alabaran los desconocidos y le pagaran, no le producía esa necesidad de atención, popularidad y fama, que a muchos les obsesionaba. Sin embargo, a nadie podía engañar le importaba su posición en la tabla, por un sencillo motivo: su orgullo y su alto sentido de justicia.

No le agradaban las injusticias. Para él, el rápido ascenso de Midnight Sun, representaba una grave injusticia, pues existían otros cortesanos, aparte de él, con más tiempo en Yoshiwara y fueron destituidos de un puntapié de la tabla.

Podría ser un simple pasatiempo que no debería tomarse tan a pecho, pero era asunto serio para Naruto.

Además estaba el hecho de que ser camboy fuera considerada una actividad realizada por personas de cuestionable moral, él le restaba importancia a la opinión pública, ya que se divertía exhibiéndose, le concedía esa emoción de hacer algo prohibido y pecaminoso.

Naruto navegó por la interfaz de su perfil, el cual tenía como decoración un Sol blanco y el símbolo "Kaze" a un lado. Consultando la lista de sesiones pendientes en la bandeja de entrada, entre ellas notó varios clientes habituales que seguían siéndole fieles, cuyas sesiones estaban programadas hasta la siguiente semana, lo que sí había eran mensajes privados con felicitaciones y saludos.

—Mis clientes siguen donando pero no pidiendo servicios, le están dando su reino al maldito Midnight Sun—lamentó cabizbajo, revisando con desengano cada mensaje.

Inesperadamente reconoció el símbolo de una medalla Platino en un mensaje no leído.

Este detalle le llamó la atención.

El Uzumaki no complacía a muchos clientes en grado Platino , y eso que había sido Oiran, asimismo era de los pocos sin restricciones en los grados, ofrecía desde actos nivel básico hasta Platino . Solo tuvo un servicio de este tipo de categoría en toda su carrera de hecho fue una chica, cuyo nick le resultó insólito, se hacía llamar "Princesa del Byakugan".

¿Quién usaba el nombre de un personaje de anime tan cutre?

Dicho personaje pertenecía a un anime actualmente popular, la princesa era una ninja de alto linaje sumisa y tímida, Naruto esperaba que en la vida real esa chica no fuera así, y que no accediera a estos sitios a causa de mala suerte en el amor.

De hecho "Princesa del Byakugan" luego de disfrutar, o eso esperaba, su servicio Platino , se convirtió en un miembro activo del club Wind Sunny, jamás volvió a tener un contacto privado con ella, solo dejaba comentarios en el libro de visitas y dinero en las arcas de los patrocinadores.

—¿Princesa del Byakugan otra vez?—se cuestionó Naruto, sin embargo al dar clic a fin de descubrir al usuario que pidió el servicio, se le formó una sonrisa en la cara cuando leyó el nombre—¡Haru-chan!

Haruka Moonligth era una usuaria de Yoshiwara que desde sus inicios como cortesano se interesó en Naruto, o mejor dicho en Wind Sunny.

El rubio estaba al tanto de que era una chica ya que fue la ganadora de una dinámica que realizó hacía unos meses. En dicha actividad, el premio fue ganarse el derecho de hacer una especie de entrevista por Skype. En esa ocasión, escuchó su voz y vio su rostro debido a la video llamada.

La apariencia y personalidad de Haruka fueron encantadoras. La chica era muy linda, ojos carmín y cabello rojizo oscuro, con una sonrisa perfecta y angelical.

Es por ello que Naruto la tenía en alta estima. Sin perder tiempo, el Uzumaki le envió un mensaje por chat a Haruka, pues según su estado se encontraba disponible.

Wind Sunny dice: ¡Hola princesa!

Inmediatamente después de recibir ese saludo, Haruka envío otro.

Haruka Moonligth dice: ¡Hola, Sunny-kun! 3

Wind Sunny dice: Si tienes tiempo, podemos empezar con tu servicio, ¿Qué dices?

Haruka Moonlight dice: ¿Listo para la acción?, X3 yo estoy dispuesta, deja comprar el paquete Platino .

Wind Sunny dice: Okay, te espero.

En un segundo le llego la notificación a su celular de que se había realizado un depósito a su cuenta de cortesano. Realmente estaba pasando de nuevo, con este segundo servicio Platino , subiría en el ranking. Agradecía a su usuaria más fiel por esto, pues un servicio así equivalía a 50 servicios nivel plata.

La llegada de un nuevo mensaje en su computadora lo sacó de su canto de victoria.

Haruka Moonlight dice: He estado ahorrando cada centavo para este momento ;

Wind Sunny dice: ¡Hagámoslo! Que cada centavo que vas a gastar sea bien invertido.

Sin más preámbulo el rubio desbloqueó la cámara de su cuarto de cortesano, dando imagen del interior de este.

La habitación de Wind Sunny era muy simple y austera, con las paredes pintadas en un tono azul muy tenues, la iluminación era perfecta, la luz provenía de pequeños reflectores en el techo. Los únicos muebles en la estancia eran: el escritorio donde estaba puesta la computadora desde donde Wind se comunicaba y una cama con sábanas blancas.

Naruto, bajo el alías de Wind Sunny, se dirigió a su computadora y empezó a teclear un mensaje en el chat.

Wind Sunny dice: Espérame unos minutos para acomodar la cámara y que tengas un mejor ángulo.

Haruka Moonlight dice: Muy bien, te espero ;)

Con la confirmación de su adorada clienta, Sunny ahora se acercó a la cámara que reposaba quiera en un trípode, con sumo cuidado la desmontó de su lugar, cargandola con una sola mano.

La imagen que devolvía era distorsionada pues no apuntaba a un lugar en específico. Por unos segundos perdió señal exponiendo un fondo negro.

Sin que Haruka lo supiera, Naruto conectaba una sarta de dispositivos extra para que su sesión fuera más interesantes. Primero conectó su laptop a un protector a fin de que pudiera ver la conversación del chat de manera amplificada y así estar atento a los mensajes de su clienta. Segundo aseguró la cámara de video a una base que se ubicaba en el techo, para que de este modo, el lente pudiera enfocar toda la cama desde lo alto.

Una vez que completó la instalación de todos los artefactos móviles indispensables para la registrar la imagen con calidad. Se enfocó ahora en su fisonomía, se quitó la ropa prontamente.

El servicio grado Platino , se podía solicitar al modelo que se desnudara directamente, a fin de que se masturbara o que se tocara en ciertas zonas del cuerpo, así que Naruto pensó que lo más adecuado era no hacer show tipo striptease o algo así, más bien ir directo al grano.

Cuando la imagen volvió, fue un espectáculo para la vista, Sunny traía anudada una sábana en su cintura de un matiz rojo brillante. Considerando que el cortesano tenía el cabello de un color semejante, solo hacía que el tono de su piel trigueña resaltara aún más.

El cuadro se complementaba con dos elementos: un cartel que el pelirrojo portaba en sus manos que rezaba "Espero que te guste", y una canción sensual se escuchaba de fondo.

(Nota del autor: Favor de colocar la canción de "Murmullo Inoportuno" de George Michael)

Naruto abandonó el cartel en el suelo, y luego se subió en la cama, con sumo cuidado deshizo el nudo de la tela que lo cubría, sosteniéndola con la mano lo suficiente para no exponer su entrepierna. Iba a fingir pudor, había descubierto, durante su tiempo en Yoshiwara, que las mujeres gozaban más de espectáculos donde los hombres que ocultaban su hombría con maniobras eroticas y ardientes.

Una vez que se acostó en la cama, se volvió a tapar otra vez por completo. Como su espectadora era una mujer, prefirió no hacer muecas sexys o demasiado sugerentes, así que optó por lamerse los labios primero, poniéndose travieso con la sábana. Dio la vuelta en la cama, enseñando su redondeada parte trasera, la cual era delineada a la perfección con la tela. Seguidamente se puso de nuevo cara a cara frente al lente de la cámara.

Deslizó sus dedos sobre la superficie del lienzo rojizo, simulando como si éste fuera parte de su piel, de pronto su mano se estacionó en el área de la pelvis, acariciando su miembro sobre la tela. Agitándose en el colchón, y retorciendo un poco la cabeza, miles de sensaciones recorrían su cuerpo a causa de la estimulación.

Con tanto movimiento de sus piernas, la manta que escondía su intimidad se deslizó por el borde de la cama.

Ahí estaba por fin Wind Sunny como Dios lo trajo al mundo, el detalle más importante es que en su piel bronceada en el área de la ingle, cerca de la cadera derecha, destacaba el tatuaje de un sol blanco con sus rayos bien definidos.

Naruto iba a empezar con su labor, con suavidad y lentitud lo agarró con la mano derecha, segundos después la movió por toda su longitud. Todavía no tenía una erección propiamente dicha, pero estaba bastante excitado ya, debido al jugueteo previo.

—Ahh~ ¡se siente bien!...—exclamó con voz jadeante, echando la cabeza hacía atrás debido a que apretó con la palma de la mano la punta de su miembro.

La sensibilidad de esa zona iba aumentando, realmente después de tener un día tan pesado en el trabajo, el cuerpo de Naruto no le caía nada mal una buena sesión de autoerotismo, por lo tanto no le tomó mucho tiempo calentarse.

Con sumo lentitud, acarició con la mano izquierda sus testículos aumentando el placer al doble.

—¡Ahhh!, ¡Oh mi Dios, sí!—gritó sacando su placer sin control.

Su mano derecha viajó más rápido por la extensión de su miembro, al mismo tiempo que la imagen de la cámara enfocaba a la perfección como su pene comenzaba a crecer, aumentando su longitud y su dureza.

El ambiente se volvió caldeado de pronto, la luz que despedían los reflectores iluminaban aquella piel color canela que empezaba a llenarse de una fina capa de sudor. Aquellos cabellos rojizos se pegaron a la frente de su dueño, mientras que los ojos azules se ocultaban tras unos párpados cerrados.

Llegó hasta un punto en donde la mano derecha se desplazó con más velocidad por toda la extensión de aquel erecto pene, iniciando un vaivén de caderas pues el placer se intensificaba a cada segundo que transcurría, señal de que el orgasmo estaba próximo a llegar.

En un instante en que abrió los ojos, pues el ruido de una nueva notificación lo rescató del glamour del placer, pudo leer el siguiente párrafo.

Haruka Moonlight dice: Me estas matando, Sunny-kun

Ahí, Naruto supo que era hora de abrazar al extasis, eyaculando con violencia, manchando de semen su mano.

Cuando concluyó el show, Naruto le guiñó el ojo a la cámara, cerrando la sesión privada al manipular el dispositivo desde lejos con un control remoto.

—Con que belleza salvaje ¿eh?—comentó Haruka Moonlight con una voz muy grave y varonilAki se quedó corto al describirte, Sunny, eres apetecible.

Ahí frente al ordenador no había ninguna chica como la describió Naruto, sino un joven de cabello azabache y ojos obsidiana, quien encendió la luz de su cuarto para recuperar la visibilidad total, ahí estaba nada más ni nada menos que Sasuke Uchiha.