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CAPITULO XXXI

"AVE ATQUE VALE"
(SALVE Y ADIOS)

PARTE I

"El destino no reina sin la complicidad secreta del instinto y de la voluntad.- Giovanni Papini"


Por centésima vez, observo su reflejo en el espejo, arreglándose la capa de su disfraz. Cuando su hermana le pregunto qué traje usaría para ir a la fiesta en palacio, no puedo evitar reír cuando vio como el rostro d esta pasaba del asombro a la molestia.

Después de todo, ¿Quién iría vestido como el desaparecido Glass Shade?

Sabía que quizás era arriesgado pero, por lo poco que su amigo Phichit le había informado, varios jóvenes irían disfrazados de la misma forma por lo que, el riesgo de que lo descubrieran y aprendieran era mínimo, sobre todo cuando Victor estaría ahí, para apoyarle en caso de que saliera mal.

El sonido de alguien tocando la puerta hizo que se girara, encontrándose a su hermana en la puerta, ataviada en un hermoso vestido color azul, su largo cabello se encontraba atado en una media coleta mientras había colocado un poco de maquillaje a su rostro.

- ¿Estás listo?

Su hermano menor suspiro, volvió su vista nuevamente al espejo y se colocó el antifaz, siendo esta vez el temido Glass Shade quien le devolvía la mirada.

- Sí.

- Sabes que no podemos fallar, ¿verdad?

El solo regreso a verla de reojo.

- Lo sé.

- Si esto falla…

- No tiene por qué hacerlo – girándose para encararla – nada cambio, solo el resultado.

- Con Demian nunca se sabe.

- Soy consciente de eso – aseguro acercándose a ella – sé que no confías en esto pero, estoy seguro que funcionara.

- Solo porque tú… - callando al recordar que tipo de relación tenía el hijo de su enemigo con su hermano – Solo porque Victor Nikiforov lo diga, no hace que el plan sea cien por ciento confiable.

El azabache rodo los ojos. Por mucho que había tratado de que su hermana confiara en Victor, al parecer ella seguía con sus reservas, no la culpaba, eran siglos de guerra entre ambas familias pero, alguien debía dar el primer paso y cambiar eso, ¿no?

Respiro profusamente, tratando de calmarse antes de que dijera algo que no quería.

- Lo mejor que podemos hacer en este momento, es dejar que todo fluya, si algo sale mal, lo afrontaremos.

- Más bien tú lo afrontaras – desviándole la mirada – es tu plan.

- Tienes razón – dibujando una suave sonrisa.

Su hermana lo observo de reojo y suspiro.

- Es mejor irnos, la fiesta está por comenzar.

Ella se dio la vuelta y salió de la habitación.

Por su parte el azabache mantuvo la sonrisa en su rostro, conocía a su hermana, quizás no reptaba del todo sus decisiones pero, sabía que nunca le abandonaría en algo como esto, si algo saliera mal, estaba seguro que ella sería la primera en quedarse a su lado.

Dio una última mirada al espejo, respiro profundamente y rezo para que todo saliera bien antes de que abandonara la habitación y siguiera a su hermana escaleras abajo.


- No sé qué tanto te arreglas – pregunto Noel mientras seguía revisando sus correos en el celular.

- Cuando encuentres al amor de tu vida, comprenderás que la apariencia es importante, sobre todo en estos eventos.

Su mejor amigo solo rodo los ojos y negó con su cabeza.

- Dudo que Yuuri Katsuki se impresione, prácticamente te ves como siempre solo te cambiaste de ropa.

Victor se giró y le saco la lengua en un claro puchero al cual Noel solo pudo sonreír por lo infantil que se veía.

Un par de golpes en la puerta losa alertaron, un guardia entro e hizo una ligera reverencia antes de hablar.

- Permiso Príncipe Victor.

- ¿Que sucede? – pregunto con sorpresa ya que no era usual que los guardias lo buscaran menos durante una fiesta en ciernes.

- El rey Demian viene hacia su cuarto.

- ¿Qué? – Sorprendido por lo dicho - ¿mi padre? – regresando a ver a Noel - ¿sabías algo?

Su mejor amigo se levantó de su asiento y negó con su cabeza.

Antes de que pudiera pensar en el motivo de aquello, observo como el guardia se hacía a un lado y hacia una reverencia mientras su padre ingresaba al lugar con aquel porte y gracia que era tan usual en su persona.

- Majestad – Noel hizo una reverencia al verlo.

- Padre – dijo Victor bajando la mirada.

El rey solo sonrió al ver aquellas caras llenas de angustia y hablo.

- ¿Puedo saber por qué actúan como si fuera a castigarlos?

- Pues… ¿No es así? – respondió Victor.

- Esta vez no tiene nada que ver con alguna reprimenda – aseguró el rey – de hecho, tengo que hablar contigo de algunas cosas – dirigiendo su vista hacia el guardaespaldas de su hijo – Noel, ¿puedes salir por favor?

- Como ordene majestad – respondió y regreso a ver a Victor – te veo más tarde.

Victor asintió y observo como su mejor amigo así como el guardia salieron de la habitación, cerrando la puerta tras ellos.

El ambiente se ennegreció al instante. Victor no sabía cómo actuar mucho menos que decir ya que nunca imagino que su padre aparecería de ese modo, comúnmente su padre siempre enviaba a un guarda solicitando su presencia en el salón del trono, el que su padre haya acudido de esa forma significaba que lo que sea que trataría con el, era importante.

- Padre, ¿A que debo el honor?

- ¿Acaso un padre no puede venir a ver a su hijo solo por desearlo?

- No dije eso solo que, menciono que deseaba hablar conmigo así que… Yo… ¿Hice algo que le causara problemas?

- ¿Hiciste algo?

- No.

- Entonces no deberías preocuparte por ello… Aunque…

- …

- Ciertamente, hay algo que deseo hablar contigo, es un tema que hace poco llego a mis oídos.

- ¿Y eso es?

- Deseas romper tu compromiso con Irina, ¿es verdad? – sentándose en el sofá.

- ¿Cómo…? – pregunto sorprendido.

- ¿De verdad crees que en este reino hay algo que se escape de mi vista o llegue a mis oídos?

Victor bajo la cabeza.

- Escucha… No estoy aquí para reñirte mucho menos para recordarte que debes hacerlo – haciendo que su hijo levantara la cabeza – si vine hasta aquí fue para decirte que… Comprendo el por qué deseas romperlo.

- …

- Tal vez no lo entiendas pero, si hice que este compromiso existiera no fue para castigarte, lo hice pensando que era lo mejor para ti, quería que fueras feliz, tuvieras una bella familia que te apoyara cuando te convirtieras en rey. Las cargas que como un monarca debes llevar son demasiadas y solo jamás podrás llevarlas.

- Padre.

El rey levanto una mano para que guardara silencio y lo dejara continuar.

- Al menos eso creí hasta que reflexione en ello y cuando supe lo que deseabas hacer, entendí que erre al hacerlo – los ojos de Victor se ampliaron al escucharlo – no puedo manejar tu vida, si vas a hacer el próximo rey tendrás que tomar decisiones propias sin que yo intervenga por ello, aunque me cueste aceptarlo y me sienta un poco decepcionado porque esta boda no se efectuara… Eres mi hijo y deseo que seas feliz – levantándose nuevamente y caminando hacia su hijo para quedar frente a él – Si deseas romper el compromiso, tienes mi apoyo.

- ¿Hablas en serio?

- Por supuesto, sabes que no suelo bromear con estas cosas mucho menos en decisiones que afectaran el reino y a nuestra gente.

Victor sonrió ligeramente al escucharlo.

- Supongo que con ello ya no habrá impedimento alguno para que se haga pública tu relación con Katsuki Yuuri.

La sonrisa en su rostro desapareció rápidamente.

- ¿Qué?

- ¿De verdad creías que no sabía de ella?

-…

- Si buscaban ocultarlo, no han sido muy discretos, sobre todo tu.

Su hijo trago con fuerza.

- ¿Sabes que Yuuri…?

- ¿Es hijo de Toshiya? – Dijo observando el semblante nervioso de su hijo – Lo sé.

- Sabes… ¿Todo?

Demian asintió y suspiro.

- ¿Sabes lo difícil que ha sido manejar dos reinos? – Pregunto de pronto – si un solo reino es complicado por las miles de peticiones y problemas que tiene, manejar ambos es una tarea difícil de asumir.

- Padre…

- Durante años he vivido con ese pensamiento así que… Hare lo correcto.

- …

- Después de que hables con la señorita Irina respecto al compromiso, necesito que hables con el hijo de Toshiya y le pidas que hable conmigo.

- Yo…

- Sé que tienes dudas pero, solo deseo hablar con él y devolverle lo que es suyo por derecho.

- ¿Sabes de lo que se te acusa?

- Lo sé, es por ello que deseo hablar con él, aclararle lo sucedido, que las acusaciones que me señalan son infundadas.

- Pero… Yakov…

- Ciertamente, Yakov estaba ahí pero solo interpreto lo que vio, él estuvo inconsciente la mayor parte del tiempo.

-…

- Es cierto, no niego que estuve ahí esa noche pero no por las razones que creen – girándose para alejarse un poco de su hijo – aquel día me quede en Nueva Crisis por deberes reales y le pedí a Yakov, mi mano derecha que vinera a Hasetsu para culminar los preparativos. El plan era que yo llegara al siguiente día pero, mis asuntos concluyeron antes de tiempo y me apresure para llegar esa noche, por las prisas no avise a Toshiya – respirando profundamente – creí que al llegar a la frontera informarían al rey pero, me tomo por sorpresa cuando las defensas no estaban activas así que, temiendo que algo ocurrió me apresure a llegar y cuando lo hice… Todo estaba en llamas, gritos, sangre y muerte fue el escenario que me recibió.

El rey detuvo su relato y se giró para regresar a ver a su hijo, quien se encontraba mudo por lo dicho.

- Logramos entrar a palacio, con dificultad por que los orquestadores de dicho golpe eran muchos y estaban armados. Llegue a la habitación de Yakov, preocupado por su bienestar y vi como su hijo Ravus, el chico que tanto quise como si fuera un hijo para mí, estaba por matarlo…Cuando nos vio huyo del lugar.

- Espera… Estas diciendo que Ravus…

- Me duele decirlo pero… Todo a punto que Ravus inicio todo.

- ¿Por qué haría algo así? Él era un fiel soldado de nuestro reino.

- Lo era pero, lo único que se me ocurre es que imagino que las negociaciones eran un plan para apoderarnos de Nueva Hasetsu y logro que sus ciudadanos hicieran ese golpe de estado – negó con su cabeza – no sé qué pasaba por su cabeza pero, el final que tuvo fue… - cerrando sus ojos ante el recuerdo.

- Murió incinerado.

El rey asintió con pesar.

- Yakov dice que cambio mucho.

- Lo hizo, no volvió a ser el mismo tras regresar de su entrenamiento y me apena decir que nunca lo note.

Victor notaba el rostro afligido d su padre pero, aun había algo que le hacía desconfiar de lo dicho.

- ¿Y sobre el rey?

- Tras dejar a Yakov a salvo me dispuse a ir a la sala del trono, con la esperanza de que Toshiya estuviera vivo pero… Cuando llegue…

-…

- Ya estaban muertos.

- Entonces… ¿Trataste de salvarlos?

- ¡Por supuesto! – Dijo alzando la voz - ¿Por qué mentiría?, yo era el más interesado en las negociaciones, quería terminar con siglos de guerra entre nuestras familias, quería paz al igual que Toshiya.

Victor no contesto.

- Sé que desconfías pero, todo lo que acabo de decir es cierto, yo trate de salvarlos, lamentablemente el historial entre nosotros me señala como el enemigo cuando no lo soy – acercándose a su hijo y tomándolo de los hombros – por ello quiero hablar con Yuuri, decirle lo que realmente sucedió y regresarle el trono que por derecho merece.

- Padre… No creo que…

- Entiendo que Yuuri no me tiene en alta estima por ello, estoy dispuesto a someterme a un juicio si es necesario para comprobar mi inocencia pero, antes de ello deseo hablar con él. Incluso puede traer a sus aliados para sentirse seguro, yo iré solo con el comandante Fleuret si así lo desean.

-…

- ¿Me ayudaras hijo?

- No lo sé…. Yo…

- Puedes estar presente si lo así lo quieres, no tengo nada que ocultar – aseguro con una sonrisa – incluso puedo ir con esposas si así se siente más cómodo el hijo de Toshiya.

- No, eso…

- Hare lo que sea para que me escuche.

Victor se mordió el labio inferior. No sabía si las palabras de su padre eran ciertas pero, algunas cosas tenían sentido y, sus intenciones de hablar con Yuuri parecían sinceras, sobre todo bajo las condiciones que este último pusiera para ella. Trago con fuerza y respondió.

- Hablare con él.

- ¿Lo harás?

- Sí.

- Muy bien, veras que después de todo esto, finalmente podremos vivir en paz y en armonía como tanto deseábamos Toshiya y yo.

Victor solo asintió a las palabras de su padre sin saber por qué un extraño presentimiento se instalaba en su pecho.


Las enormes puertas del palacio se encontraban abiertas, personas de todas partes del reino entraban al edificio, engalanadas con sus mejores vestuarios, ocultando su rostro bajo un pequeño antifaz y sonriendo ligeramente a todo aquel que se encontraban en el camino.

Cuando el auto que los trasportaba se detuvo en la entrada, no pudo evitar soltar un largo suspiro, finalmente después de todo aquel tiempo, el día que todos esperaban finalmente había llegado, el momento en cual debían recuperar lo que por derecho era suyo y no había nada que pudiera detenerlos.

- ¿Estás listo? – pregunto su hermana.

Se relamió los labios y asintió.

- Muy bien – ella tomo su antifaz y termino de colocárselo – ya sabes lo que hay que hacer, ¿cierto?

- Si – respondió sin ánimos – nuestros aliados se infiltraran por los túneles y pasadizos que hay dentro del palacio, cuando Demian salga del salón comenzara a seguirlo, aprendiéndolo cuando llegue a la sala del trono – tomando su propio antifaz para colocárselo – una vez lo tengan, lo llevaran fuera del palacio y nos avisaran para que acudamos al encuentro.

- ¿Luego?

- Antes de que termine la fiesta, anunciaremos a todo el mundo que estamos vivos, lo que sucedió con nosotros y la verdadera razón detrás de la muerte de nuestros padres. Así cuando solicitemos un juicio, ninguno de los nobles podrá negarse, ya que la presión social y la sospecha estará en el aire.

- Bien – su hermana regreso a ver a sus acompañantes - ¿todos están en sus posiciones?

- Si, mi padre me envió un mensaje, todos están en los lugares acordados, solo falta que Demian termine su discurso anual y podrán ejecutarlo – respondió Phichit.

- De acuerdo – dedicándole una última mirada a su hermano – entonces, en marcha – abriendo la puerta del auto para salir del mismo.

Ambos regresaron a verse y soltaron un largo suspiro.

- Es mi imaginación o está algo… - buscando la palabra correcta.

- ¿Emocionada?

- Iba a decir antipática pero, emocionada también funciona.

Yuuri solo negó con su cabeza por el comentario.

- ¿Entramos?

El asintió y bajaron del auto.

- Me sorprende que Sunan dejara que vinieras conmigo – colocándose la capucha sobre su cabeza – por un minuto pensé que irías con él.

- Mi padre dijo que lo mejor era que te acompañara, que todo ya estaba calculado y no necesitaba que interviniera además, si algo malo sucede lo que menos desea es verme en medio de algún enfrentamiento.

Enarco una ceja al escucharlo y hablo.

- ¿Y yo si debo estar en medio de ellos?

- Tú eres el elegido, el entronado, el ser que nos salvara de la destrucción… Yo un simple mortal – dramatizando con sus manos mientras reía.

Yuuri rodo los ojos mientras subían las escaleras de la entrada. Solo se detuvieron en la enorme puerta cuando el guardia les pidió la invitación.

- ¿Glass Shade? – pregunto el guardia al examinarlo con la mirada.

- Este…

- Pff, este es el… ¿Sexto? ¿Séptimo? – regreso a ver a su compañero.

- El octavo.

- ¿Que no hay otro disfraz? – Tomando la invitación y pasando un detector para verificar el sello real – Joven Chulanont… La fiesta está por comenzar – devolviéndole la invitación.

- Muchas gracias – respondió Phichit metiendo la invitación dentro de su traje – vamos – empujando a Yuuri para que ingresaran a palacio.

El salón de fiestas se encontraba adornado entre luces blancas y amarillas. Bellas telas adornaban los balcones del lugar, la bella fuente que estaba en el fondo se encontraba adornada con bellas rosas rojas y blanca. La música era lenta y agradable, perfecta para la hermosa celebración de año nuevo que se estaba orquestando. Los invitados portaban antifaces acompañados de hermosos trajes hechos por los mejores sastres del reino.

- Wow, sí que se esmeraron.

- Eso parece – contesto Yuuri, regresando a ver en varias direcciones del salón.

- ¿A quién buscas?

- ¿He?, a nadie – sonrojándose ligeramente.

- Si buscas a tu novio, me temo que aún no llega – soltando una pequeña risa al ver el rostro de su mejor amigo sonrojándose furiosamente.

- ¡Phichit, cariño!

Ambos voltearon hacia el lugar de donde provenía la voz, encontrándose con la madre y hermana del mencionado. Con una suave sonrisa en sus rostros caminaron hacia la madre del mencionado.

- Madre.

- Cariño, al fin llegas – dijo la mujer al verlo – no sabes lo sola que me he sentido.

- ¿Y mi hermana? – Pregunto al no verla – pensé que había venido contigo.

- Esa chica… En cuanto llegamos, se colgó del brazo de su novio y me dejo – respondió con clara indignación.

Ambos rieron un poco por la declaración, ya que los que la conocían, sabían que algo así sucedería nada más llegar a palacio.

- Sabes que mi hermana le gusta bailar y divertirse.

- No digo que no lo haga pero, podría ser un poco más considerada conmigo, soy su madre después de todo.

Solo escucharon las palabras y negaron con su cabeza por la situación.

- ¡Damas y caballeros! – Hablo el mayordomo real, captando la atención de los invitados - ¡Su alteza real, Demian Nikiforov!

Los invitados comenzaron a aplaudir cuando el monarca comenzó a bajar las escaleras, saludando con una mano a los presentes mientras su rostro era adornado por una sonrisa. Una vez se colocó en el pequeño balcón que estaba en el centro del lugar, alzo sus manos para pedir silencio.

- Bienvenidos – dijo con voz grave – sean muy bienvenidos. Es un honor tener a cada uno de ustedes en este palacio con la firme intención de celebrar un año más en este glorioso reino – todos aplaudieron las palabras de su rey – No tengo palabras para expresar su asistencia ni los buenos deseos que nos enviaron en estos días. Como su rey, me comprometo a seguir velando por su seguridad, bienestar personal y crecimiento laboral. Luchare incansablemente para que la amenaza de los cadentes no frene nuestras vidas y recuperemos la paz que tanto ansiamos.

Todos los invitados aplaudieron con fuerza, apoyando las palabras de su regente.

- Que hipócrita – cometo Phichit en un pequeño susurro.

- Phichit – lo llamo a modo de advertencia.

Su amigo solo chasqueo la lengua y se cruzó de brazos.

Por su parte, Yuuri solo podía mantenerse en silencio, observando a aquel hombre que poco o nada se preocupaba realmente por ellos.


Con cuidado alisaba el largo cabello castaño que tenía entre las manos, lo sujeto en una pequeña coleta y lo amarro con un hermoso listón color azul con bordados dorados. Paso le peine por las últimas hebras hasta que el peinado termino de crearse. Una vez se cercioro que el peinado estaba listo, dio un par de golpecitos en el hombro de la más joven, quien regreso a verla con una enorme sonrisa.

- Te ves muy hermosa – hablo Freya admirando a la más joven.

- ¿Tú crees?

- Por supuesto, nunca mentiría en algo como eso.

Ambas sonrieron por unos instantes, antes de que la sonrisa en el rostro de la oráculo desapareciera por completo.

- Finalmente… El día llego – indico Yuuko.

Freya solo asintió con un movimiento de su cabeza.

- Él…

- El entronado ya se encuentra en palacio.

- Ya veo – levantándose del asiento para girarse y quedar frente a su doncella - ¿Podrías hablar con él y pedirle que venga a verme?

- Yuuko.

- Sé que no debería distraerlo, no cuando debe centrarse en la misión pero… Deseo poder hablar con el antes de que… Necesito hacerlo Freya.

La azabache suspiro profundamente y, aun cuando sabía que aquello era una mala idea por los problemas que podía ocasionar, solo asintió a la petición, a sabiendas de que nunca podría negarse a algo que la más joven le pidiese.

- Gracias Freya… O mejor dicho… - ella sonrió dulcemente.

- Sabes que nunca podría negarme – respondió devolviendo la sonrisa.

Unos golpes en la puerta de la habitación captaron su atención, encontrándose con un joven guardia en la puerta.

- Princesa Yuuko, todo está listo.

- Muchas gracias, en seguida salgo.

El guardia hizo una reverencia y salió de la habitación.

- En cuanto termines llevare al joven Yuuri a la biblioteca real.

- Gracias Freya.

La oráculo le abrazo suavemente antes de alejarse y salir de la habitación.


Todos los invitados aplaudieron con fuerza y alegría las últimas palabras de su rey. Demian alzo su mano la movió ligeramente, sonriendo ligeramente a los mismos.

- Pero ya no los aburriré con discursos – dijo riendo ligeramente – en esta ocasión, hemos preparado un gran evento que espero sea de su agrado.

Moviéndose a un lado y alzando su mano en dirección de la escalinata que estaba tras él. De la misma emergió la princesa Yuuko. Todos al verla sonrieron y aplaudieron, sintiéndose felices por ver como el oráculo hacia acto de presencia en la fiesta.

- Princesa Yuuko.

- Rey Demian – le devolvió el saludo, dedicándole una sutil sonrisa antes de dirigir su vista al frente.

- En este glorioso día, la princesa de Altissia nos dará como regalo el privilegio de escuchar nuevamente su voz.

- El privilegio es mío su majestad.

Los invitados comenzaron aplaudir, sonriendo por volver a escuchar al oráculo cantar como hacía años.

Tras darle un beso sobre la palma de su mano, el rey asintió y se alejó del oráculo para darle espacio. La música comenzó a sonar en el enorme salón. Los ojos de los presentes estaban fijos en la figura de la joven princesa mientras el rey abandonaba el gran salón.

When the night, has come
And the land is dark
And the moon is the only light we'll see

Las primeras frases comenzaron a escucharse en el lugar. Nadie se atrevía a hablar, manteniendo su concentración en la princesa y la bella canción que estaba entonando.

No, I won't be afraid
Oh, I won't be afraid
Just as long as you stand, stand by me

Los ojos de Yuuri contemplaban al oráculo, por alguna extraña razón aquella bella canción hacia que su corazón se agitara, como si un extraño sentimiento de nostalgia naciera dentro de él.

- Cuando la noche ha llegado, y la tierra es oscura, y la luna es la única luz que vemos, no tendré miedo – susurro mientras escuchaba la canción – "Es como si hablara de los cadentes, las noches largas y… De mi" – pensó para sus adentros.

So darling, darling stand by me
Oh, stand by me
Oh, stand now
Stand by me
Stand by me

Fue en ese momento que la música sonó sin la voz de Yuuko que sus ojos se conectaron con los de ella. La joven oráculo simplemente le sonrió y sus ojos le observaban con infinita ternura, una forma que, de alguna forma, le recordaba la infancia que habían vivido antes de que sus padres murieran.

If the sky that we look upon should tumble and fall
Or the mountain should crumble to the sea
I won't cry, I won't cry
No, I won't shed a tear
Just as long as you stand, stand by me

- Joven Yuuri.

Una voz tras él le hizo apartar la mirada de la de Yuuko y girarse sobre sus pies, encontrándose con el semblante frio e inexpresivo de la doncella del oráculo.

- … - sintiendo como su cuerpo se tensaba ante al presciencia de la azabache.

- No temas, la princesa Yuuko es quien me envió.

-Oh, ya – dejando de lado la inseguridad - ¿Necesita algo?

- Solo intercambiar un par de palabras, ¿cree posible que podamos conversar?, no le quitare mucho tiempo.

- Claro… No hay problema.

- Sígame por favor.

Yuuri asintió y siguió a Freya fuera del salón sin percatarse, que Victor había ingresado al mismo a lado de Noel.


El rey caminaba por los enormes pasillos con dirección a la sala del trono. Una fría sonrisa se posaba en su rostro mientras asentía a cuanto soldado se encontraba y este le reverenciaba.

Con calma avanzaba por el lugar consciente de que, a pocos metros de él unas sombras se movieran, persiguiéndole poco a poco a la espera de encontrarlo solo.

Con aquella verdad descubierta avanzo sin detenerse hasta que se detuvo en una de los pasillos que tenía una desviación.

- Está todo listo – susurro para que solo la persona que estaba oculta lo escuchara.

- Como usted lo ordeno.

- Muy bien, esperen mi señal.

- Como diga su alteza.

El rey sonrió y continúo su camino, siendo perseguido por aquellas sombras quienes no se percataron del intercambio de palabras.


- No te preocupes – dijo Freya al detenerse una vez llegaron a una zona que estaba en el exterior del palacio – Lo que tengo que decirte no es algo por lo cual debas estar nervioso.

- Yo… Si… Digo…

La azabache callo unos segundos y sonrió ligeramente.

- Has crecido mucho.

- ¿Ha?... Usted… Es cierto… - bajando la mirada – fuiste quien bloqueo mis memorias pasadas.

- Así es pero, lo hice por petición de tu familia – contesto con calma – era la única manera de mantenerte a salvo de Demian.

- Lo sé y comprendo eso pero…

- Fue difícil crecer con una historia muy diferente a la que realmente era, ¿no es así?

- No fue difícil crecer – indico sin regresar verla – simplemente que de un momento a otro me dicen que mi vida no era mi vida… No sé si me explico.

-…

- Pase de ser un simple chico a ser "el elegido" – enfatizando la palabra con sus dedos – el rey que todos esperan desde hace años… No sé si pueda cumplir esas expectativas.

- Lo harás.

- Eso es lo que dicen.

- Yuuri… Estas destinado a un gran futuro, un destino hilado por los viejos dioses, mientras no te desvíes del camino que se te ha marcado no debes temer al fracaso… Ellos siempre estarán ahí, para apoyarte.

Las palabras de Freya calaron en su mente y corazón, sin saber exactamente por qué pero, entre más las repetía en su mente, mas reconfortado se sentía. No sabía el por qué pero, la presencia de Freya aunque era fría y misteriosa, le tranquilizaba.

"No sé por qué pero… Esta sensación, la he sentido antes pero no recuerdo en donde"

- Gracias… De algún modo sus palabras me ayudaron a tranquilizarme, no del todo pero, me siento mejor.

- Me alegro el poder ayudarle.

Ambos se sonrieron y no hablaron por unos segundos, hasta que aquel cómodo silencio fue roto por la voz de Yuuri.

- Es cierto, menciono que deseaba hablarme.

- Tiene razón.

-¿Necesita algo?

- Más bien la princesa Yuuko.

- ¿Ella está bien? – pregunto con preocupación.

- Lo está, no se preocupe – ganándose un ligero suspiro de alivio por parte del menor – Solo desea hablar con usted.

- ¿Hablar?

- Sí, me pidió que le informara de ello, cuando termine la interpretación que está llevando a cabo, desea hablar con usted en la biblioteca real.

- Oh… Eso… ¿Sabe el motivo de ello?

- Me temo que no poseo esa información pero, en cuanto termine si no le genera algún problema, lo llevare ante ella.

- Claro, si… No hay problema.

- Muy bien – haciendo una pequeña reverencia – entonces me despido Príncipe Yuuri, lo veré cuando termine la presentación de la princesa Yuuri.

El azabache asintió y vio como la joven doncella de su vieja amiga ingresaba nuevamente al salón.


Yuuri se quedó un par de minutos antes en aquel lugar, suficientes para poder tranquilizarse. No sabía el motivo pero, desde que había llegado a palacio un mal presentimiento se instaló en su pecho, como si le estuviera alertándole de algo pero, no sabía el que.

- Debo tranquilizarme o hare las cosas mal – dijo por lo bajo y respiro profundamente.

Tras varias respiraciones profundas se irguió correctamente y tuvo la intención de girarse para volver a dirigir sus pasos hacia el interior del salón pero, antes de que pudiera hacerlo, un par de fuertes brazos lo envolvieron por completo, impidiéndole moverse.

- Vaya, ¿pero miren a quien tenemos aquí? – dijo la voz tras de el – al famoso Glass Shade.

Yuuri giro su cabeza para encarar a quien lo había apresado, abriendo los ojos a su máxima expresión cuando sus ojos divisaron el rostro de su novio, quien le sonreía dulcemente.

- ¡Victor!

- Hola cariño.

- Me asustaste – declaro con desanimo- pensé que algún guardia me había descubierto.

- No lo dirás en serio, ¿o sí?

- …

- Yuuri, por mucho que seas el ladrón más buscado del reino, en estos momentos nadie podría decir que eres tú.

- ….

- No eres el único disfrazado así.

- Lo sé – finalmente contesto – son los nervios… Supongo.

Los brazos de Victor finalmente lo soltaron y se giró para quedar frente a él, una sonrisa apareció en su rostro antes de acercarse y abrazar el cuerpo del mayor, respirando el suave aroma a rosas que percibía en el cuerpo del mismo, sintiéndose un poco reconfortado por sentir la calidez del otro envolviéndolo.

- ¿Todo bien? – pregunto al ver como el menor se pegaba a él.

- Si, todo bien – respondió - ¿no puedo abrazarte? – pregunto por curiosidad sin ápice de enojo en su voz.

- Claro que puedes – dejando un beso en su cabeza – solo que, te noto un tanto alterado.

Yuuri aspiro un poco más del aroma de su pareja antes de alejarse.

- Es por lo que sucederá… Ya sabes…

- Oh, entiendo.

- Desearía tanto abandonar e irme.

- Aun podemos hacerlo, irnos lejos y criar chocobos en el bosque – tomando las manos de su novio.

- Es un buen futuro, a silver y a chocolina les gustaría pero… No puedo.

- Lo sé, la responsabilidad es enorme.

Yuuri asintió.

- Bueno, solo nos queda esperar y disfrutar de la fiesta, ¿no crees?

- No sé si pueda, me está doliendo el estómago por los nervios.

Victor le dirigió una mirada llena de ternura antes de acercar sus labios y besar los de su pareja.

- Podemos intentar.

Alzo su mano para que Yuuri la viera, este le dedico una mirada interrogativa al no comprender el gesto. Victor solo siguió sonriendo y tomo la mano del menor con la suya y lo jalo para pegarlo a su cuerpo.

- Me concedes esta pieza.

Fueron las palabras de su novio a lo cual solo asintió y ambos comenzaron a moverse lentamente por el lugar, escuchando la música que provenía del salón, perdiéndose por completo en el momento que vivían.

Pasaron alrededor de diez minutos en los cuales, los disfrutaron bailando lentamente, dejándose llevar por la suave música que flotaba en el aire. Cuando esta finalizo se detuvieron y se alejaron un poco, lo suficiente para que sus miradas se encontraran.

- Yuuri.

- ¿Mmm?

- Hay algo que debo decirte.

- ¿Es algo malo?

- No, no lo es, eso creo.

- ¿Que sucede?

Victor respiro profundamente y respondió.

- Romperé mi compromiso con Irina.

- …

- Esta noche.

La mirada de Yuuri le indico lo sorprendido que estaba por sus palabras pero, no dijo nada más solo espero a que su pareja saliera de su asombro y le respondiera.

- Vaya, eso si no me lo esperaba.

- Anteriormente te lo había comentado.

- Si pero, creí que esperarías un poco a que todo se calmara, lo de tu padre, quien soy, como lo vera el reino cuando suceda.

- Yuuri – tomando sus manos – tiene que ser esta noche, después será muy difícil sobre todo por Irina, estoy seguro que su padre hará lo que sea para hacerme cumplir dicho compromiso a forma de compensar lo que suceda con mi padre.

- ¿Crees que lo haga?

- El padre de Irina es algo ambicioso.

- Entiendo – agachando la mirada unos instantes - ¿y tu padre?

- ¿Que con él?

- ¿Ya hablaste con el respecto a romper el compromiso?

Victor se mordió el labio inferior.

- Si, hable de ello.

- ¿Y?

- Lo acepto…De hecho hable de eso y… Yuuri, mi padre… El…

Yuuri alzo una ceja al notar el nerviosismo en su pareja por lo que soltó una de sus manos para llevarla a la mejilla del mismo.

- ¿Estas bien?

-…

- No es usual que dudes al hablar.

Victor suspiro.

- Es que… Yo…

- Victor.

Ambos voltearon hacia el lugar de donde provino la voz para encontrarse con Noel, quien se encontraba apoyado al marco de la puerta que daba al gran salón.

- La señorita Irina acaba de entrar al salón, si deseas hablar con ella…

Victor asintió y observo como Noel les daba una última mirada antes de ingresar nuevamente.

- Debo irme.

- Sí.

- ¿Te veo más tarde?

- Claro.

Le sonrió dulcemente antes de inclinarse y volver a conectar sus labios, separándose instantes después con una sonrisa en sus rostros.

- Cuídate – le dijo Victor.

- Lo hare, no te preocupes.

-…

- En serio, no tienes por qué, todo saldrá bien.

Se dieron un último abrazo, disfrutando del aroma del otro antes de separarse y que el mayor diera media vuelta para encaminarse nuevamente hacia el gran salón, dejando a Yuuri solo en aquel lugar.


Cuando volvio a ingresar al salón, todos estaban aplaudiendo mientras la princesa Yuuko hacia unas cuantas reverencias. La música había dejado de sonar por lo que, intuyo que la presentación del oráculo concluyo antes de que entrara por lo que, solo pudo notar como la misma se erguía, buscaba algo con la mirada antes de posarse sobre su persona, sonreírle ligeramente y dar media vuelta para regresar por el camino por el cual había llegado antes.

- Sin duda la princesa Yuuko tiene una voz privilegiada – dijo una señora algo mayor a lado suyo.

- La heredo de su madre, la difunta reina Alicia – secundo otra – aunque, si me preguntas la princesa canta aún mejor.

- Tienes razón.

Ambas mujeres comenzaron a reír por lo bajo, haciendo que Yuuri rodara los ojos por los chismes que corrían entre las filas de los invitados.

- Joven Yuuri.

La voz de Freya lo sorprendió nuevamente, girándose abruptamente para encararla.

- Señorita Freya.

- Me disculpo si lo asuste.

- No, no te preocupes, estaba distraído es todo.

Freya asintió.

- La princesa Yuuko lo espera.

- Mmm…

La azabache sonrió y se giró para tomar un camino diferente. Yuuri recorrió el lugar con la mirada por unos segundos antes de dirigir la vista hacia el pasillo por donde la mujer había desaparecido. Trago con dificultad, respiro profundamente y avanzo hacia el mismo, sintiendo como los nervios comenzaban a recorrerlo al pensar en aquello que su antigua amiga quería hablar con él.

つづく/ Continuara...


Hola Lectores nuevamente yo con otro capítulo que de emocionante no tuvo nada jajaja

Poco a poco se van revelando cosas y otras más se ocultan para pesar de ustedes.

Como dato curioso, la canción que interpreta Yuuko pertenece a la banda sonora de FFXV cuyo nombre es "Stand By Me" interpretada en el videojuego por Florence + The Machine, sin duda la canción es hermosa y deberían escucharla.

Por otra parte, el capítulo fue corto realmente pero era porque esta parte de la historia está dividida en partes pero no serán muchas así que no se preocupen.

Espero les haya gustado y nos vemos en la próxima actualización.

¡Se cuidan!