Sasuke Uchiha iba saliendo de la ducha, haber presenciado semejante espectáculo erótico por parte de Wind Sunny, le causó cierto inconveniente llamado erección.

El joven modelo vestía solamente una toalla alrededor de su cadera, sin ropa interior debajo, caminando tranquilamente por el pasillo del baño a su habitación al mismo tiempo que secaba su cabello con una toalla más pequeña.

Agradecía infinitamente los beneficios de vivir por su propia cuenta, los cuales incluían no tener que acatar reglas y modales que seguramente en la mansión Uchiha, donde residían sus exigentes padres, debía ejecutar por obligación. Como por ejemplo emerger del baño vestido apropiadamente con una bata y ropa interior al menos.

En cuanto el Uchiha entró en su cuarto, su celular empezó a sonar estrepitosamente. Con desinterés se dirigió a consultarlo para saber la identidad del llamante, dándose cuenta que era su ex novia, Karin Kazehaya.

Sin mucho entusiasmo, apretó el botón para concretar la llamada, activando la opción de altavoz.

—¿Qué quieres, Karin?—preguntó sin siquiera saludarla apropiadamente.

—Vaya forma de contestar la tuya, después de que permito que uses mi cuenta de Yoshiwara—criticó una voz femenina con indignación.

—No me haces ningún favor con la cuenta, pues yo te la compré—aclaró deteniendo en seco ese papel dramático.

—Contesta la video llamada que te voy a hacer por Skype, sé que tienes la computadora encendida y además me lo debes—ordenó Karin, ignorando las palabras del otro, cortando la llamada telefónica.

Inmediatamente después, sonó el sonido típico de una llamada digital entrante, junto con una pequeña ventana de notificación fue visible en la pantalla de la computadora.

El Uchiha aceptó el enlace digital, y ahí apareció la imagen de su ex novia, Karin Kazehaya. La chica era de la misma edad que Sasuke, con un cabello rojo como un tomate, pese a que llevaba unos anteojos, se podían distinguir sus hermosos ojos carmín.

—¿Y bien? Cuenta cada detalle de la anatomía de Wind Sunny, no omitas nada.—incitó Kazehaya dibujando una sonrisa pervertida en su cara angelical.

El Uchiha que aún estaba semi desnudo, sólo atinó a la decir

—No voy a decirte nada, Karin, no tengo por qué y no tengo tiempo.—objetó.

—No estás usando nada ahí abajo ehh, sino vas a darme detalles de mi cortesano favorito, entonces dame una muestra de lo que tuyo—sugirió coqueta, apoyando su cara en la palma de su mano, viéndolo divertido.

Sasuke le clavó sus ojos llenos de enojo, reproche y decepción, esa chica no aprendía nada, su fascinación por la anatomía masculina rayaba en lo obsesivo.

—Es broma, idiota, suficiente tuve de ti hace mucho tiempo—comentó Karin restándole importancia al asunto.

—Y yo de ti—pronunció Sasuke por su parte.

—Sin embargo, ya que ambos disfrutábamos de los show de Wind Sunny cuando éramos pareja y como mi correo electrónico fue usado para la cuenta de "Haruka Moonlight", estoy al tanto de que compraste el paquete Platino—desarrolló su argumento defensivo mirándose las uñas con actitud despreocupada. Luego añadió—Así que...¡No presumas el pan frente a los pobres! ¡Escupe los detalles, no seas egoísta!—gritó con autoridad, golpeando la mesa donde reposaba su laptop, perdiendo toda la apatía que nosotros anteriormente.

—Usaste Skype solo para lloriquear debido a que no pudiste ver a Sunny desnudo—replicó molesto, ya estaba padeciendo los efectos de no traer ropa, haber cedido a los caprichos de Karin fue un error.—Si no te hago caso me vas a estar insistiendo todo la noche, deja que me vista, te regreso la llamada en unos minutos.—anunció finalizando la transmisión.

Su noche iba a ser muy larga, la señorita Kazehaya le sacaría cada peculiaridad acerca de Sunny, ya la conocía después de todo habían sido pareja.

Karin Kazehaya modelaba para diversas marcas de lentes como Ray Ban, Dior entre otras. Fueron presentados por sus respectivos manager en una cena en donde diversos patrocinadores del grupo Nakano asistieron. Se les propuso salir para afianzar relaciones comerciales.

Tanto Karin como Sasuke estaban acostumbrados a dichas prácticas, en el medio del modelaje era bastante común ya que al contar ellos con cierta reputación y fama, al estar juntos los medios de comunicación se enfocarían en cubrir esta noticia. Dando como resultado publicidad gratuita.

Pasaron algunos meses juntos, fingiendo estar enamorados, como fueron obligados a convivir eventualmente empezaron una amistad. A pesar de tener personalidades distintas, aprendieron a comunicarse eficazmente. Al final ambos modelos decidieron intentar iniciar una relación de noviazgo.

Aparentemente Sasuke creyó saber todas las costumbres raras de su alocada y pervertida novia.

Sin embargo lo que nunca le contó fue que tenía una cuenta en Yoshiwara Webcam, un sitio de Camboy, y que dentro de la comunidad se movía con el apelativo de: Haruka Moonlight. Mucho menos le comunicó que tenía un camboy favorito llamado Wind Sunny.

Así que una noche ocurrió lo inevitable. El Uchiha la descubrió viendo una transmisión en vivo justo donde un camboy pelirrojo se quitaba la camisa en vivo.

Karin se alarmó al principio, pues ver a otro chico quedar desnudo de cintura para arriba cuando tienes novio, es ser infiel. Obviamente el joven le iba a reprochar y luego dar por finalizada la relación. Sasuke Uchiha era demasiado orgulloso y rencoroso y la modelo con cabellos de fuego estaba al corriente de esto.

Inesperadamente no sucedió aquel catastrófico escenario que se presagió, Sasuke sólo le dedicó unas cuantas palabras de desaprobación a la joven Kazehaya por no invitarlo a gozar de esos show.

A Karin se le cayeron los lentes por la impresión, al enterarse que su novio era bisexual y apreciaba la anatomía masculina tanto como ella. Al parecer la modeló no era la única con secretos ocultos.

Podría considerarse una excentricidad, pero se volvió una costumbre para Sasuke y Karin ver los espectáculos de Wind Sunny en pareja, con devoción preparaban palomitas y refrescos. Era como ver Netflix para ellos.

Desgraciadamente como todo lo que existe en el mundo es efímero, el amorío entre los dos modelos llegó a su fin, luego de que tomaron cada uno un contrato que les mantuvo separados por más de un año. Por lo cual todo sentimiento que pudieron tener se enfrió.

Karin le ofreció a Sasuke comprar su cuenta de usuario de Yoshiwara Webcam. Pues ella simplemente no deseaba que Suigetsu, su actual pareja, la descubriera ya que esta nueva conquista era demasiado bufón, y no quería que usara su gusto por los camboys como método de chantaje. Aunque también había dobles intenciones con esto, qué el Uchiha le diera detalles de las sesiones que pudiese tener con Wind Sunny.

Y precisamente este era el caso. Después de vestirse, Sasuke comenzó a relatarle todo lo que observó en el cuerpo del cortesano, su complexión tonificada, la dinámica que usó para desnudarse.

—¿En serio?—pronunció Karin sorprendida.—¡Maldición, debí cancelar esa comida y auto invitarme a tu casa ese día! ¡Ese saludo era para mí!—lamentó apesadumbrada Kazehaya, con cierto tono azul de depresión en su cara.

El Uchiha levantó una ceja incrédulo, ¿de verdad Karin creía que le iba a abrir la puerta si veía a contemplar a Sunny?. Qué ingenua, nunca más iba a compartir las sesiones que tuviera con el ex Oiran con nadie.

—¿El color de su vello púbico es también rojo?—interrogó de repente, recuperándose de su tristeza en un dos por tres.

—Lo tiene depilado.—respondió secamente.

—Demonios, y ¿qué hay de su "instrumento"? ¿Grande, pequeño?—preguntó de nuevo la pelirroja sin ningún pudor.

—Es regular.

—¿Cómo el tuyo?

—Karin, voy a colgar—amenazó.

—¡Lo siento! Debía hacerme una idea.—se disculpó en segundos, juntando sus manos en señal de perdón —Le hubieras tomado una foto con tu celular para tu amiga Karin.—reprochó.

—No lo pensé—se defendió, aunque en el fondo se arrepintió de no haberlo hecho, guardar una imagen de Wind Sunny para su deleite personal.

Sasuke suspiró amargamente. Cualquiera que lo conociera bien se estaría preguntando el motivo por el cual no ignoraba a Kazehaya, y dejaba de contestarle el teléfono. La razón era sencilla Karin le echaría en cara que si no fuera por ella jamás hubiera sabido de la existencia de Wind Sunny, y que debería estar agradecido, pues pudo haber eliminado la cuenta simplemente, pero pensó en el fetiche de ambos.

—¿Sunny tiene alguna seña particular? Lunares, tatuajes, perforaciones.—cuestionó siempre fue de las que pensó que su camboy favorito debía tener tatuajes tribales.

El Uchiha se permitió guardarse esa información acerca del tatuaje de un sol blanco, sería un agradable secreto, además pagó una cantidad de dinero por saber ese detalle.

—Ninguno, su piel está inmaculada.—notificó con ese mismo tono taciturno.

—Una piel bronceada como el caramelo, tersa y suave seguramente. Ojos azules y cabello rojo pasión, vaya combinación letal—canto abrazándose a si misma, como si imaginará que Sunny estaba ahí con ella

El Uchiha aprovechó que Karin estaba hablando sola para degustar una botella café frío, acostumbraba a tomarlo con leche descremada posterior a una ducha.

—Seguro te estuviste masturbando luego de la función, por eso te bañaste inmediatamente.—indicó señalando al Uchiha.

Sasuke escupió el café frío que acababa de consumir. Ahí estaba la Karin descarada con la que convivió durante su juventud. Se limpió el líquido sobrante que se deslizaba en su barbilla y dijo:

—Ahora si voy a colgar.

—¡Espera Sasuke...!

Miró el reloj de su habitación, ya pasaban de la medianoche, mañana tenía otra sesión de fotos con ese fotógrafo novato que contrató su querida cuñada, por consiguiente debería irse a dormir ya. No obstante, no se iba a ir a la cama sin investigar información personal de Naruto Uzumaki.

Cómo siempre Izumi no le dio ningún dato sobre el nuevo empleado, luego de que regresaron a la casa familiar para cena. Tendría que recurrir a él buscador más famoso del mundo, Google.

Tecleó el nombre de Naruto Uzumaki y se quedó estupefacto con los resultados que arrojó la búsqueda.

—Ese fotógrafo de pacotilla, no es ningún pelele—comentó leyendo la información encontrada—Es un sitio joven de clase Alta, pero entonces ¿Qué hace aquí?—reflexionó buscando una respuesta lógica para esta pregunta.

Al día siguiente era lunes, por lo cual Naruto asistió a la universidad por la mañana, invirtiendo toda su atención a sus clases, descansando de la actitud ególatra de Sasuke Uchiha. Según el acuerdo laboral que se firmó, el Uzumaki iría a trabajar por dos horas cuando tuviera una carga de tareas académicas ligeras, en caso contrario las sesiones las realizaría Rasa Sabaku en persona.

Sin embargo, Izumi le comunicó a Naruto que prefería que él fuera el fotógrafo siempre, ya que se avergonzaría si su cuñado le hacía una escena frente a Rasa.

Concordando con esta elección, Naruto asistió por tres días consecutivos a laborar con Izumi afrontando juntos la oposición que manifestaba Sasuke frente a las fotografías que le tomaban, pues algunas las consideraba muy pobres o que no explotaban todo su talento.

Estos obstáculos fueron sorteados gracias a la perfecta mancuerna que hacían fotógrafo y manager contra modelo de caprichoso.

Por lo cual, ese jueves, después de terminar algunas labores escolares, el rubio arribó por la tarde a las instalaciones del grupo Nakano, con una actitud positiva, el comportamiento de Sasuke no lo iba a perturbar su entusiasmo en el trabajo.

No necesitó que la recepcionista le solicitara el motivo de su visita, con sólo mostrar su gafete de trabajo, Naruto ingresó directamente al nuevo set de grabación. Izumi había cambiado la locación con el fin de colocar pantallas verdes para efectos especiales, estos días venideros no solo habría sesión fotográfica sino también una sesión de grabación de un comercial cuyo protagonista sería Sasuke.

—Sasuke, voltea para acá—indicó Naruto enfocándolo a través del lente de la cámara, a fin de capturar la perfecta postura del Uchiha —Izumi—san, ven a ver esta toma—pidió a la susodicha que en ese instante estaba conversando con otro integrante del staff de grabación.

—Naruto-kun , no es la adecuada—opinó dubitativa no era de su agrado dicha imagen.—¿Cuántas veces has repetido la toma?—preguntó, pues ya había pasado varias minutos desde que iniciaron con la sesión y seguían atascados en la misma pose.

—Es la décima vez—respondió, a juzgar por el semblante pensativo de la Uchiha, podría decirse que ambos habían llegado a la misma conclusión: Sasuke no se negaba a cooperar, otra vez.

—La undécima es la vencida—exclamó con santa calma, no era la primera vez que su querido cuñado la desafiaba—Saldrá, ya lo verás, Naruto-kun, así nos tome toda la noche—comentó, aunque fue una vista advertencia dirigida a Sasuke.

El Uzumaki hizo cara de espanto ante esta última frase, no deseaba trabajar hasta altas horas de la noche ahí, cuando tenía clases temprano en la universidad. Era hora de meter presión a esto.

—¡Sasuke-teme podrías por una vez borrar de tu rostro esa expresión de "odio a todo mundo", estás echando a perder la sesión dattebayo!—vociferó el Uzumaki con sumo enfado.

—Siempre he tenido esta cara, creo que el problema es que no sabes dar instrucciones para una pose y tu sistema de posturas es bastante genérico—crítico el Uchiha, le iba a hacer pagar ese el insulto insinuar que era un amargado.

—¡Que desfachatez la tuya! He estado casi media hora orientándote, usando diferentes palabras para que me entiendas, de como debes hacer expresiones faciales, con cada captura que hago, el resultado es el mismo—clamó con un enojo en creciente aumento, apretaba los puños con fuerza, levantándolos un poco con gran indignación.

—Tú eres el fotógrafo aquí ¿no?, se supone que tienes la preparación profesional para resolver estos problemas, si esto te rebasa, renuncia—propuso con cierto pique, tal vez si hartaba a ese dobe, por fin se iría.

—Soy Fotógrafo, más no cirujano plástico, idiota.—replicó enseguida, luego se le ocurrió un mejor ataque y agregó:—Es más ojalá fuera cirujano así podría corregir ese pequeño ceño fruncido, así de paso te quitaría ese semblante de amargado—señaló aproximándose a Sasuke y presionando con el dedo su frente arrugada, evidenciando el elemento responsable del tiempo perdido

De un manotazo, el Uchiha alejó esa mano de su cara, ¿quién se creía ese rubio cabeza hueca para tocarlo con tanta confianza? Asimismo está actitud de igual a igual lo fastidiaba, estaba al corriente de que Izumi le otorgó ese permiso como una venganza por los percances con los fotógrafos anteriores. Bueno si era así como iban a ser las cosas, eso implicaba que estaba preparada para las consecuencias.

—Cuida tu lengua, porque no respondo—amenazó Sasuke, avanzando hacía el rubio.

—Lo mismo digo, bastardo—devolvió el intento de intimidación.

Todos los empleados presenciaban el altercado como si fuera un partido de tenis, ya que los ataques verbales entre el Uchiha y el Uzumaki iban y venían. Jamás creyeron que visualizarían a alguien oponerse con tanta pasión a ese modelo ingrato y caprichoso. Por esta razón, no fue raro que en algunos integrantes del staff reinara en sus corazones la sed de justicia, muchos tenían ganas de que Naruto le soltara un puñetazo; mientras que otros albergaban miedo en que esto se saliera de control y corriera hasta sangre.

—¡Basta ya! Ya dieron su espectáculo—voceó Izumi Uchiha, situándose entre los dos jóvenes, apartándolos al empujar con su mano los tordos de los dos, interrumpiendo la acalorada discusión antes de que escalara a mayores.

—Esto fue tu culpa, Izumi, por contratar a gente conflictiva—acusó Sasuke directamente con una mirada cargada de prepotencia, seguro de que esto le iba a doler a su cuñada.

—¿Así le llamas a la gente que te enfrenta? Muy bien entonces tome la decisión correcta—repuso orgullosa, ese mocoso no iba a ponerle el dedo como la causante de este tenso ambiente.

—Entonces atente a las consecuencias—sentenció abandonando la escena, encaminándose hacía su camerino.

—Naruto-kun , terminamos por hoy—anunció Izumi, viendo al Uzumaki con cierta mirada lastimosa, sentía vergüenza del comportamiento de su cuñado y también de que esto en lugar de mejorar empeoraba.

Cuando contrató a Naruto tuvo esperanza de que Sasuke cambiara por orgullo, sólo para hacer tragar sus palabras al Uzumaki, pero no resultó, fue como echar más leña al fuego.

—Izumi—san, perdóname, me dejé llevar—se disculpó avergonzado, de verdad que fue demasiado lejos en su enfrentamiento con el Uchiha.

—Descuida, podrías no venir al estudio por los próximos días—solicitó amablemente.

—¡Izumi—san, yo...!

—No te estoy despidiendo, solo te pido algo de tiempo para hablar con Sasuke, es mi responsabilidad como manager—reveló para tranquilizar al rubio.

Esa misma noche, Sasuke se encontraba ya en su apartamento, Izumi había finalizado la jornada por esa tarde, mejor para él no tenía que seguir lidiando con ese rubio tonto cabeza hueca.

Todavía no creía que Naruto, con semejante posición social, estuviera desempeñándose como un fotógrafo al servicio de la familia Sabaku. Conforme a lo que investigó en Google, Naruto Uzumaki era hijo único de Kushina Uzumaki y Minato Namikaze, por ende el heredero directo de dos grandes empresas en Kyoto, lo que le aseguraba un nivel social estable y acomodado.

Al contrario de su situación, Sasuke no estaba considerado en la línea directa de las empresas de los Uchiha, ese puesto lo ocupaba su hermano mayor Itachi, así que tenía que conformarse con él mundo de la moda que ofrecía el grupo Nakano.

—Es un desperdicio lo que está haciendo, yo que él estuviera estudiando una carrera de administración de negocios o algo parecido, no perdiendo el tiempo en las artes—musitó Sasuke dejándose caer en la cama, el apetito lo había abandonado y era muy temprano para darse una ducha pues gustaba de los baños nocturnos.

De pronto un toquido se escuchó en la puerta de su habitación. Sólo existía una persona, aparte de Karin, que contaba con la llave de la casa. Puso cara de fastidio, no tenía ánimos para un regaño.

—Sasuke, voy a entrar—anunció una voz grave con aparente tranquilidad abriendo la puerta.

Ahí hizo acto de presencia, Itachi Uchiha, el primogénito, y sucesor de todo el imperio de los Uchiha.

El hermano mayor de Sasuke, tenía 27 años de edad, a pesar de que las marcas en su cara denotaran más edad.

—Que rápido te pasaron el chisme, Itachi—dijo con ironía el Sasuke sin levantarse de la cama, permaneciendo su vista en el techo, como si eso fuera más interesante.

—Sabes perfectamente que Izumi me iba a comunicar otro de tus espectáculos, ya que tu comportamiento no es nuevo—expuso, contemplando a su hermano menor recostado, nos siquiera se había incorporado para recibirlo como otras veces.

—Hmp

—Sasuke, tus arranques se están saliendo de control, si mantienes esa actitud perderás ofertas de trabajo—dijo señalando las probables consecuencias que se le vendrían encima.

—Tyra Banks aún es solicitada, pese a su carácter—objetó de inmediato, su hermano no iba a manipularlo.

—Si estás empleando a esa supermodelo con una carrera consagrada como medidor de que tan lejos puedes llegar, te puedo decir que eres un idiota.—manifestó crudamente, si Sasuke no reaccionaba con buenas palabras, sería a la mala.

Estas últimas palabras hicieron el efecto que Itachi predijo, Sasuke se incorporó de pronto, ese insulto sí le dolió.

—¿Vas a echar por la borda tu carrera sólo por un capricho? No soy ingenuo, sé que desde que dejé de apoyarte en tus sesiones fotográficas y me casé con tu manager, la racha del "rey déspota" empeoró—expresó Itachi con franqueza, podía atar perfectamente cabos, desde su matrimonio, Sasuke cambió su comportamiento en sus sesiones.

—Estás exagerando, tu matrimonio con Izumi no tuvo nada que ver—Hizo saber restando importancia a ese asunto, manteniendo el control de su temperamento, pues si no lo hacía, bailaría en la mano de su hermano como de costumbre.

—Entonces fue tu ruptura amorosa—presentó como otra probable causa.

—Vete, estoy cansado...—dijo conteniendo su enojo.

—Ya veo, entonces estas así porque no aceptas que Obito—san ya no es tu fotógrafo. Desde ya te lo digo no encontrarás a nadie como él—contraatacó con otro suceso importante en la vida familiar, con algo debía provocar a Sasuke para poder averiguar el verdadero origen de este mal proceder.

—¡Déjame solo, Itachi!—exclamó exaltado, amenazando con una mirada furiosa a su hermano mayor. Sentándose completamente en la cama.

La bestia había despertado por fin, satisfecho con el resultado deseado, Itachi se levantó de su asiento, encaminándose hacia la salida del cuarto.

—He estado examinando el trabajo de Uzumaki—kun, y es bueno—pronunció sin devolver la vista al otro chico, este sería el golpe crítico sin duda alguna—así que si lo perdemos por tu culpa, no solo no vas a encontrar a otro fotógrafo que te aguante sino también decepcionarás a nuestro padre, piensa en eso—finalizó abandonando la pieza.

En cuanto la puerta se cerró detrás de Itachi, Sasuke arrojó un almohadón en esa dirección, soltando un grito de frustración.

El primogénito de los Uchiha sonrió de lado, reprender y molestar a su tonto hermano menor era un deleite, sin embargo estaba mortificado por su conducta. Sospechaba que Sasuke actuaba de ese modo a causa de los diversos acontecimientos que vivió, y no podía lidiar con sus sentimientos encontrados. Si la situación no cambiaba, temía que su padre, Fugaku Uchiha, tuviera que intervenir en esto, ya que sus palabras iban a lastimarlo mucho, empeorando todo.

Lo único que le quedaba era tener fe en la corazonada de Izumi, de que Naruto tenía una chispa especial. En cuanto tuviera una chanza iría a comprobar si lo que se decía del Uzumaki era cierto.

Días después, Izumi le envió un mensaje de texto a Naruto para que asistiera al set a tomar las fotografías, pues supuestamente las cosas con Sasuke se habían calmado. Asimismo le anunció que delegó a un suplente, ya que ella y su esposo tendrían un compromiso laboral fuera de Japón, y que regresaría hasta la próxima semana. Por supuesto que le reitero que el derecho a responderle a su cuñado se le ocurriera usar su lengua venenosa.

Naruto ya presentía lo que se vendría ese fin de semana en el trabajo, no creía posible que Sasuke hubiera modificado su actitud en pocos días, ni aunque su propios padres lo regañaran. Pero bueno, no tenía caso llorar sobre la leche derramada. Decidió no quejarse con Gaara por el momento, iba a tomar el toro por los cuernos.

Al menos con ese espíritu iba cuando entró al set de fotografía cuando se tropezó con una escena conflictiva protagonizada por el modelo "más querido" del grupo Nakano y una rubia muy bonita.

—¡Tantos años trabajando aquí Ino y todavía cometes los mismos errores—evidenció Sasuke frente a todos los ayudantes e integrantes del staff de imagen, quienes prestaron atención a la escena—¿No crees que es tiempo de renunciar? Hay una gran lista de personas que quieren trabajar en tu puesto—dijo con hostilidad.

Ino permaneció ahí plantada, ruborizada por la vergüenza de ser tratada de esa forma, pero sin miedo le sostenía la mirada a Sasuke, no iba a bajar la cabeza, enfrentaría esto con valentía como las otras veces.

—¡Hey, esa no son formas de hablarle a una mujer, teme!—intervino Naruto, llegó corriendo en cuanto escuchó los ataques del Uchiha.

—¡Tú solo ocúpate de tus asuntos, señor fotógrafo!—replicó el Uchiha, sin dejar de ver a su objetivo—Y bien Ino, ¿Qué decides? Le dejas tu puesto...

No pudo completar la frase debido a que el Uzumaki le sujetó el brazo, jalando en su dirección, obligándolo a girarse.

—¡Te estoy hablando, idiota engreído!—clamó Naruto quedando de frente al Uchiha.

Si había algo que odiaba era que lo ignoraban, y ningún modelo mimado lo iba a tratar así.

—¡Tú, que te has creído para ponerme las manos encima...!—cortó la exclamación pues una esponja con maquillaje en polvo palmeo la superficie de su rostro.

Ino, la despampanante rubia de coleta alta, comenzó a aplicar el sellador en polvo por todos los ángulos, moviéndose rápidamente de un lado al otro tal como lo haría un escultor que revisa la obra de arte que talla en mármol.

—Listo, solo necesitaba que te quedaras quieto para corregir el error, Sasuke-kun .—cantó triunfal, entrelazando los dedos, juntando sus manos en un gesto de emoción por contemplar un buen trabajo—Soy humana. Para la próxima dame la oportunidad de recuperar mi prestigio como maquilladora antes de echarme a patadas ¿Es mucho pedir?—sugirió acercándose al modelo con actitud coqueta, haciendo unos ojos de cachorro tierno.

A Sasuke le dio un tic en el ojo, había perdido este intento de intimidación, Ino había recuperado su buen humor, cuando se comportaba melosa esa era la señal. Sino hubiera sido por el fotógrafo entrometido.

—Ve a checar mi trabajo final al camerino, si no te agrada, me buscas, cariño—recomendó Ino, guiñándole un ojo.

El Uchiha apretó los puños tensando la mandíbula, sacudió su brazo con violencia para que la mano del Uzumaki lo soltara, dedicándole una mirada iracunda, que estuviera metiéndose en sus asuntos le enojaba más que el contraataque de su maquillista.

—Te veo después Ino.—dijo siseando las palabras.

Recuperando su compostura, avanzó refunfuñando en dirección a su camerino.

—¿Estás bien?—cuestionó Naruto después de constatar que Sasuke había regresado a su despacho privado.

—Sí, estoy acostumbrada a sus comentarios críticos—afirmó Ino restándole importancia al incidente.

—Esa no es una crítica, es maltrato.—replicó señalando que lo anterior para nada tenía que ver con una simple apreciación del trabajo de maquillaje—Él no es nadie para humillarte así.

—Sí es alguien, es el modelo y mi trabajo es dejarlo más atractivo de lo que ya es.—reconoció con cierto aire de responsabilidad—Son sus costumbres y debemos respetarlas.

—Pero...

—Receso por 30 minutos—anunció Kotaru Izanami, el suplente de Izumi.

—Uzumaki—kun te invito unos bocadillos en forma de agradecimiento—ofreció la rubia.

Los dos jóvenes, se dirigieron a una cafetería cercana al edificio Nakano, muchos de los trabajadores que laboraban en la zona acudían ahí.

Una vez acomodados en una mesa, y con sus respectivos pedidos de comida solicitados al mesero, la primera en abrir conversación fue la rubia.

—No me he presentado como se debe, soy Yamanaka Ino y te agradezco lo que hiciste allá en el set—manifestó la joven de ojos azul pálido, con una gran sonrisa.

—Uzumaki Naruto, aunque creo que todos ya me conocen como el tipo que le grita a Sasuke—respondió, diciendo su nombre de todos modos, como gesto de cortesía y evidenciando su fama ganada entre los asistentes—No fue nada lo que hice, aunque me da coraje nadie se anime a defenderse ¿Cómo es la razón Yamanaka—san?

—Puedes decirme Ino.—concedió con amabilidad, Naruto le inspiraba bastante confianza para que la llamara por su nombre—Izumi nos ha dado autorización a todos los del staff para enfrentar verbalmente a Sasuke-kun —informó revelando un dato de suma importancia.

Naruto se asombró de oírlo, pues no imaginaba que todos los trabajadores tenían esa misma libertad que él.

Yamanaka siguió hablando:

—Pero algunos no lo hacen por comodidad, o por conservar su empleo o porque no es parte de su personalidad meterse en conflictos. Supongo que ya nos acostumbramos.—concluyó, pues el mesero hizo acto de presencia con su comida recién hecha.

Una limonada y un sandwich de pollo con verduras para Ino y una hamburguesa con papas fritas con una cocacola para Naruto.

—No deberían adaptarse a esos malos tratos, no es sano trabajar así. —persistió en su argumento de no normalizar el ambiente laboral tóxico—¿Siempre ha sido tan diva?—preguntó luego de comer un bocado de su hamburguesa.

Yamanaka se tardó en responder a causa de que estaba ingiriendo unos trozos de comida. Y no deseaba hablar con la boca llena. Una vez que vio pertinente continuar con la plática, reveló lo siguiente:

—No, tuvo un período donde no fue tan agresivo eso pasó cuando Kei—Kei le hacía compañía.

Al oír dicho nombre Naruto, solo pudo imaginar a un perro tipo akita al lado del Uchiha, pues era el tipo de mote que le podrías dar.

—¿Kei—Kei?—cuestionó confundido, no podría creer que un can pudiera acompañar a Sasuke al plató, pues no aceptaban mascotas, de hecho tenían un cartel en la recepción, aunque quien sabe pudieron hacer una excepción con el Uchiha.

—Lo siento, me refiero a la modelo Karin Kazehaya, le decimos así ya que tanto su nombre como apellido empiezan con la misma letra, y claro por cariño también.—esclareció el mal entendido, olvidó que Naruto era nuevo en el trabajo por tanto no estaba familiarizado con ciertos apodos que se asignaron a las visitas—Ella venía mucho al estudio, tanto para compartir sesiones de fotos con Sasuke-kun como para pasar el tiempo.

—No conozco a esa modelo, ¿es japonesa?—inquirió extrañado, jamás en su vida oyó hablar de una tal Karin.

—Pues tiene ascendencia Alemana y japonesa, trabaja más en Europa.—comunicó los datos personales de dicha modelo—Mira esta es una foto de ella—presentó una selfie tomada con su celular, donde aparecía la susodicha y la joven maquillista.

Ino le pasó su celular a Naruto para que observara mejor a Kazehaya, no obstante para el Uzumaki esa joven, ex pareja de Sasuke, para nada parecía una modelo, más bien se veía como una típica chica de colegio, aplicada en los estudios y que escondía su belleza detrás de unas gafas.

—No es propiamente guapa cuando trae anteojos pero cuando se los quita es espléndida tanto por dentro como por fuera—expuso Yamanaka al ver como Uzumaki examinaba la foto en busca de esa belleza que se proclamaba.

—Tiene lindos ojos y un peinado peculiar, si me lo preguntas—admitió, devolviéndole el móvil a la rubia.

—Kei—Kei es una chica buena cuando te das la oportunidad de conocerla, pues la primera impresión de ella es de una chica presumida, tan altanera como Sasuke-kun , pero es todo lo contrario—expresó con orgullo, como alguien que describe las fortalezas de un amado amigo—Es bastante simpática y parlanchina, los miembros de vestuario, peinado y maquillaje la adoramos—dijo con una gran sonrisa como si trajera a su memoria todo tipo de experiencias divertidas que involucraban a Karin—Siempre nos preguntamos cómo se enamoró de un frígido y egocéntrico como Sasuke-kun , pero bueno debe haber una buena persona muy en el fondo—convino, tal vez con Kazehaya había sucedido esas situaciones donde los opuestos se atraen.

—Creo que será muy en el fondo, sí es que tiene corazón ese bastardo—pensó en voz alta Naruto.

Cuando se dio cuenta de esto, ya era tarde, Ino había soltado ya una carcajada, uniéndose al poco tiempo el rubio también.

—Uzumaki—kun...—llamó de pronto Yamanaka, dejando de reírse, apoyando su mentón en la palma de su mano, cuyo brazo descansaba en la mesa.

Su lenguaje corporal decía que estaba evaluando los rasgos faciales del fotógrafo frente a ella.

—Puedes hablarme de tú—concedió

—Naruto, tú también eres apuesto. Deberías ser modelo—valoró, viéndolo con ternura.

—Que va, yo no nací para esas cosas—dijo con modestia, Naruto se estimaba como un chico guapo pero no a ese nivel.

—Sasuke-kun tampoco.

—¿Bromeas? Él nació para esto.

—No negaré que Sasuke-kun es apetecible y muy guapo pero su actitud inestable hace que el atractivo se marchite.

Este último comentario sorprendió a Naruto, cualquiera que se topara a Ino por primera vez, la juzgaría como una chica superficial que obviamente estaría alabando a jóvenes atractivos como Sasuke, sin importarle su personalidad pesada. Sin embargo tenía los pies sobre la tierra.

Vislumbrar la fascinación que el Uzumaki reflejaba en su rostro, impulso a Yamanaka para proseguir con su disertación de vida:

—Moverme en el mundo de la belleza me ha enseñado a juzgar a las personas tanto por su exterior como el interior. Puedes ser un adonis pero de nada te servirá si tienes pésima actitud, al menos eso pasa conmigo.

—Entiendo eso, y...¡Apoyo esa forma de pensar'ttebayo!—secundó, alzando su puño como muestra de apoyo.

Ino sólo sonrió, las muecas que hacía Naruto eran interesantes, se asemejaba a un zorro cuando se emocionaba en sus declaraciones o cuando dibujaba una sonrisa sincera.

—Terminemos nuestro almuerzo—sugirió dándole un bocado a su sandwich.

—Tienes razón, solo tenemos, mediahora—respaldo con buen ánimo.

Luego de regresa a la de ese ameno almuerzo, el resto de la sesión se llevó con más tranquilidad, que hasta le causó extrañeza a Naruto, Sasuke estaba actuando un poco más cooperativo, aunque a veces se empeñaba a rechazar ciertas tomas, pero al menos no se quejaba al repetirlas. Comenzó a sospechar que la advertencia que le pudieron dar, la que Izumi insinuó indirectamente, solo fue para no molestarlo a él. Y es que la actitud que tuvo con Ino remarcaba ese punto.

Fuera como fuera, lo importante fue que el trabajo había sido cumplido con éxito.

Naruto acudió al sanitario pues haber consumido tanto refresco en el almuerzo le jugó en contra a su vejiga. En cuanto salió de su cubículo y pasó a los lavabos a limpiar sus manos ya lo esperaba alguien.

—Naruto Uzumaki, el hijo unigénito de la mancuerna Uzumaki/Namikaze, gigantes de Kyoto—verbalizó airoso Sasuke posicionado cerca de los lavamanos y la salida.—Me preguntó: ¿Qué hace una figura de tu talla aquí?

—Que te importa—insultó, ignorando al otro, se había precipitado en pensar que ese modelo idiota lo dejaría en paz.

—Un heredero de esa dos grandes empresas debería estar aprendiendo el arte de manejar el negocio de los teatros Kabuki o los restaurantes en lugar de jugar al fotógrafo profesional—declaró sin intimidarse por el proceder del rubio, podría no dirigirle una mirada pero todavía podía escuchar—Pero aquí estás y me genera curiosidad.

—Alguien como tú no debería andar husmeando, no te pega nada interesarte en la vida de los demás—alegó, sacudiendo sus manos recién lavadas para que se secaran, clavando sus ojos azules en los fanales negros—Digo eres tan egocéntrico que no tendrías tiempo para pensar en otros—atacó con orgullo eso le pegaría duro.

—Tenía tiempo libre y de vez en cuando les concedo a las demás personas algo de mi valiosa atención—disertó con astucia, los sarcasmos no funcionaban en él—Siempre hay una primera vez para todo, así que ¡Felicidades, fuiste el afortunado!—celebró con falso entusiasmo.

—Idiota, si viniste a querer hacerte el chulo conmigo, pierdes tu tiempo, desde ahora te lo digo no daré el gusto de verme renunciar—advirtió con irritación, iba a terminar este duelo verbal y poner las cartas sobre la mesa respecto a sus futuras intimidaciones.

—No pretendo eso, deseo ponerte a prueba, y ver si capaz de soportar el desafío de permanecer aquí pese a las adversidades—exteriorizó sus intenciones, cruzando con brazos como ese aire de ganador petulante—Contemplar cómo te esfuerzas será mejor que utilizar mis puños.

—¿Me estas amenazando?—enfrentó, no le agradaba se tomado como un prospecto de un experimento para el deleite.

—Tómalo como quieras.

—Te advierto que comerás el polvo de mis zapatos al final, señor modelo.

—Ya lo veremos, señor fotógrafo.

Con esto último, Sasuke dio media vuelta y abandonó el baño primero, ya había lanzado su reto, ahora sólo restaba esperar los resultados. Presentía que si provocaba lo suficiente a Naruto, éste por orgullo se esforzaría al doble para demostrarle que lo vencería.

El Uzumaki volvió al plató con humor de perros, pero completamente determinado a derrotar al caradura del Uchiha, le haría admitir que su trabajo era el mejor y lo haría brillar tanto que se quedaría ciego.

Sacó un pedazo de papel del bolsillo de su camisa, su amuleto al que siempre le juraba prosperar en tiempos difíciles, iba a dedicarle un nueva promesa de batalla.

—¡Qué bonita fotografía, Naruto!—exclamó Ino acercándose por detrás del rubio.

El Uzumaki se sobresaltó ante el acto sorpresivo de Yamanaka, moviéndose instintivamente a otro lado.

—¡Me has asustado, Ino!—replicó, con la mano en el pecho, como si se con eso tranquilizara su pasmado corazón.

—Lo siento, es que te vi tan absorto con esa sonrisa imagen que me dio curiosidad—justificó su acción impulsiva—Que buen enfoque tuvo el que capturó la foto.

—Me la tomó Oka—chan, eran fanáticos de las cámaras fotográficas y sacar fotos se convirtió en un hobby para ellos—relató con entusiasmo, le daba placer revivir en el proceso buenos recuerdos de su infancia—Solo que ya no lo hacen tanto—aceptó decayendo su alegría al caer en la realidad de que sus progenitores ya no eran así.

—Cuando te conviertes en la cabeza de la familia las responsabilidades de los negocios nos alejan de los hobbys—comentó, notando la aflicción palpable en el joven—Bueno estoy segura que si ven tu espectacular trabajo de fotografía aquí, puede que se inspiren a retomar pasatiempo—animó Ino.

—Así es. Bueno tengo que irme, Ino, nos vemos el lunes

—Claro, nos vemos.

Viendo como su nueva amiga se iba del lugar, Naruto se dirigió a la zona de iluminación a recoger su material fotográfico, guardando en su bolsillo su retrato familiar.

Sin que el rubio se percatara, la fotografía salió despedida del bolsillo de la chaqueta cayendo al suelo justo para ser descubierta por la persona menos oportuna, Sasuke Uchiha, quien levantó esa instantánea, asombrándose por lo que vio.

Esa noche, una vez que Naruto arribó a su apartamento, se dispuso a guardar en el cajón del buro la fotografía de su padre, pero en ese preciso instante descubrió algo alarmante.

—¡No está la foto dattebayo!—gritó con desesperación el Uzumaki—Justo tuve que guardarla en el bolsillo roto de mi chaqueta—lamentó cerciorándose de su estúpida acción.

Le parecía imposible que la hubiera extraviado, maldijo una y mil veces haber sido descuidado debido a las prisas, ahora no sabía exactamente si se le había caído en el set, o en el tren, o en la vía pública. A estas alturas de la noche con toda certeza ya habían hecho la limpieza de todos los posibles escenarios donde podría haberse caído.

Se desplomó, cayendo sentado en el piso con actitud derrotista, había perdido uno de los pocos estampas familiares que tenía antes del cambio drástico de personalidad que tuvieron sus padres. Cuando todavía eran felices y muy independientes de sus labores como cabezas de la familia.

Comenzó a llorar amargamente, como un niño pequeño desamparado, esto no solucionaría nada, pero al menos disiparía su dolor y tristeza por la pérdida.

Al mismo tiempo, en otro lugar Sasuke se tumbó en su cama, observando aquella fotografía vieja pero nítida, donde se apreciaba a Minato Namikaze jugaba con un pequeño Naruto. El adulto poseía una sonrisa boba y divertida, esperando el momento de idóneo para apretar el gatillo de la cámara fotográfica y capturar esa inocencia demostrada por aquel niño rubio que inspeccionaba curiosidad el artefacto,

Entrecerró los ojos analizando ese típico recuerdo impreso, en alguna parte de su corazón sintió ternura pero también envidia y añoranza. Durante su niñez su padre jamás se mostró tan cariñoso, todos sus esfuerzos siempre se enfocaron en la formación académica de Itachi y en formarlo como el próximo sucesor y cabeza de la familia Uchiha. Mikoto Uchiha, su madre fue quién procuraba llenarlo de mimos, sin embargo cuando ella murió, ese vacío lo ocupo Itachi y su adorado tío, Obito Uchiha.

Obito, era el hermano de menor de Fugaku, fungía como el director del grupo Nakano ya que él estudió una carrera en fotografía profesional, siempre fue muy alegre y simpático con todos en general, pese a las grandes responsabilidades qué cargaba sobre sus hombros, encontraba una manera para convivir con cada trabajador de su empresa. Esa perseverancia fue admirada por Sasuke desde su infancia.

Su tío podría tener una agenda saturada de compromisos pero de algún modo conseguía un tiempo para convivir con Sasuke e Itachi, sus amados sobrinos. Los llevó a que se sorprendieran con el mundo de la fotografía, y como este podía atrapar las maravillas del mundo. Además los alentó a ser modelos, en su opinión al poseer la belleza de Mikoto, serían exitosos en el mundo de las pasarelas.

A pesar de que en este último punto, Fugaku le impidió a Obito ilusionar a Itachi con esos sueños superficiales, pues el primogénito tenía como deber ser administrador no una cara bonita. Por este motivo, sólo Sasuke fue incluido en el mundo de la moda, pues su lugar como segundo hijo no era tan importante, teniendo la libertad de perderse en otros ámbitos laborales, claro que estuvieran a la altura de su categoría social.

Desgraciadamente la vida Obito Uchiha fue truncada en un accidente automovilístico. Sasuke no sólo perdió a su tío ese día, sino a su figura paterna, su amigo, su fotógrafo, y el pilar que le hizo creer en los sueños.

Los únicos recuerdos que poseía ahora eran múltiples fotografías llenas de momentos familiares que compartieron juntos como tío y sobrino, como por ejemplo cuando Obito lo enseñó a posar desde niño.

Sasuke visualizó de nuevo esa imagen que había captado una época donde Uzumaki Naruto jugaba con su progenitor. Un cúmulo de emociones revolotearon en su corazón, ese fotógrafo de pacotilla cargaba esa foto con él para tener cerca a sus padres, nunca creyó que empatizaría en ese aspecto. Sin más, guardó en el bolsillo de su pantalón la foto, poniendo sus manos detrás de su nuca, cerrando los ojos en el proceso.

—Mañana pediré la dirección de Naruto a la chica de recursos humanos—dijo a modo de recordatorio para sí mismo. No quería que el Uzumaki sufriera por la pérdida de esa preciada pertenencia, así que estaba dispuesto a ir al domicilio del rubio con el propósito de devolver lo perdido.

Al día siguiente, un poco más repuesto y resignado Naruto, con unas grandes ojeras debido al llanto, fue a las oficinas del grupo Nakano para entregar al departamento de recursos humanos y finanzas unos documentos, que contenían información confidencial sobre su cuenta bancaria, puesto que la compañía iba a depositarle su primer sueldo por sus servicios y requerían esa referencia y otros datos personales que el rubio en persona debía proporcionar.

Como era domingo, Izumi decidió no hacer ninguna sesión ese día hasta la siguiente semana. Por lo que el Uzumaki no demoró mucho en arreglar ese asunto con los encargados de las dependencias antes mencionadas.

Iba caminando por uno de los pasillos, cuando divisó a lo lejos a Sasuke andando en dirección contraria, con disimulo sacó su celular haciéndose como que estaba revisándolo, no saludaría al Uchiha por hipocresía. Sumado a que no estaba de humor para soportar algún comentario sarcástico a causa de su demacrado y melancólico aspecto. Lo único que deseaba era largarse, disfrutar de su dinero y emplearlo en su pasatiempo favorito: Yoshiwara Webcam, para olvidar el mal trago de la noche anterior.

En el momento en que el modelo se cruzó con un distraído Uzumaki, solicitó con voz pacífica lo siguiente:

—Naruto, ven aquí.

El susodicho tuvo que ponerle atención, no tanto por el llamado si no por que el modelo lo retuvo sujetándole el brazo.

—¿Qué quieres, teme?—interrogó de inmediato intentando liberarse del agarre sin éxito.

—Acompáñame a este sala unos minutos—respondió centrando sus ojos negros en aquellos ojerosos y cansados ojos azules.

¿Habrá llorado?, pensó Sasuke al ver el rostro del rubio.

Naruto apretó los dientes y le dedicó una fuerte mirada de advertencia al Uchiha, a fin de que no intentara darle problemas.

—Será sólo un momento, y vengo en son de paz—agregó Sasuke sin hacer ningún comentario inoportuno, soltándole el brazo al rubio.

Los dos jóvenes se internaron en un salón privado, cuidando que nadie los hubiera visto, presumiblemente en ese lugar se hacían juntas corporativas.

—¿Y bien?—inquirió de nueva cuenta Naruto.

Uchiha metió su mano en el bolsillo del pantalón que vestía, sacando un pequeño pedazo de papel, el cual ofreció al Uzumaki, instándolo a que lo cogiera.

Naruto reconoció instantáneamente lo que el otro chico le dijo ofrecía, era la fotografía en donde su padre y él convivían con la cámara fotográfica. El recuerdo que había dado por perdido después de buscarlo por todas partes.

—¡¿Por qué la tienes tú?!—cuestionó luego de arrebatarle la foto a Sasuke, sospechando que obviamente le exigiría algo a cambio.

—Lo encontré ayer en el piso del set—contestó revelando la manera en la que obtuvo la foto—Ya te habías ido y por eso no te la pude devolver.

El Uzumaki se le quedó mirando en cuanto escucho esa revelación, tenía un semblante de incredulidad completa, vaya capricho del destino que precisamente fuera Sasuke quien la encontró. Era la última persona que hubiese pensado que la tendría en su poder.

Además estaba el hecho más importante, el Uchiha pudo utilizar ese elemento para sacar ventaja de la situación pero ¿porqué no lo hizo?

—Piensa que si fuera un ególatra sin corazón, me hubiera importado un pepino recoger esa foto o pude chantajearte perfectamente—explicó, imaginaba las conjeturas mentales que se montó el rubio, después de todo tenía una mala reputación.

Sin embargo contaba con ciertos principios morales que no iba a sobrepasar como toda persona, ese detalle lo iba a dejar claro

—Pero ni siquiera yo caería tan bajo, tengo mis convicciones y no me metería con los objetos valiosas de otros, tú decidirás si quieres creerme o no—terminó su alegato.

Naruto levantó una ceja, un poco desconcertado por el discurso dado por el Uchiha, lo había tomado completamente por sorpresa. Tenía un concepto muy distinto de la personalidad del que modelo. Además él no le pidió razones pero igual se las dio.

—Te lo agradezco mucho, te debo una—dijo completamente agradecido, sus ojos demostraban la alegría como si hubiese recuperado un tesoro.

Con la misión concluida, Sasuke echó uno breve vistazo a la expresión fascinada del Uzumaki y luego se dio vuelta no había otro motivo para estar ahí.

—No me debes nada, dobe—anuncio marchándose de la estancia sin mirar atrás.

—Tal vez no era tan insensible como creí—musitó una vez que estuvo solo en el recinto.

Justo en ese momento el teléfono móvil vibró en su bolsillo, sacándolo de su reflexión.

—¿Gaara?—se preguntó, no era propio del Sabaku llamarlo tan tarde.

Temió que Rasa se hubiera enterado de los incidentes con Sasuke y que por ese motivo Gaara se comunicara para advertirle que preparara argumentos convincentes para rebatir los regaños.

—¿Cómo te va?—saludó con la típica voz taciturna y común.

Buena señal, por lo general cuando había malos entendidos con el patriarca de los Sabaku, Gaara no iniciaba la conversación con un saludo, pues iba directo al grano. Confiado que si desempeño en laboral seguía siendo un secreto, se encaminó afueras del salón, viendo que no había rastros del Uchiha, prosiguió con partida a fin de abandonar las instalaciones del grupo Nakano.

—Excelente, ya me pagaron, ya llegó la notificación bancaria a mi celular—informó con voz cantarina y con una alegría identificable—En cuanto esté en casa, iré a gastar un poco en Yoshiwara.

—¿Ahora? Iras tras Midnight Sun tan temprano—comentó un poco impresionado, no creyó que en cuanto tuviera dinero disponible, el rubio lo invertiría en el camboy Oiran.

—¡Voy a vengarme de él'tteba! No importa si es día o de noche.—exclamó como grito de batalla—Además me servirá de distracción

—Solo has lo que te he dicho y lo tendrás bailando en la palma de tu mano—le recordó los consejos que le dio para evitar que lo manipulara Midnight Sun como sucedió la vez anterior.

—Hará algo más que solo bailar eso te lo aseguro—prometió susurrando con certeza que el perfecto escenario de su revancha sería una realidad, al tiempo que salía de los estudios Nakano con rumbo a ejecutar su plan.