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Capitulo XXXII
"Ave Atque Vale"
(Salve Y Adiós)
Parte II
"Vivir es tomar decisiones y asumir las consecuencias."- Paulo Coelho
La puerta de la enorme biblioteca se abrió dejando que Yuuri ingresara a la misma. Sus ojos se ampliaron cuando pudo ver el interior, enormes estantes llenos de libros lo recibieron, todos y cada uno de ellos con conocimientos que nunca antes había visto o leído. Fugaces imágenes de un pasado a lado de su padre comenzaron a llegar a su mente.
"¿Todos son tuyos?" pregunto una vocecita dentro de su mente, una que sabía era la de él mismo cuando niño.
"Si, y algún día serán tuyos" respondió una segunda voz que era la de su padre.
- Padre – susurro al notar como sus recuerdos bajaron sus ánimos.
- Príncipe Yuuri – la voz de Freya capto su atención.
- ¿He?
- La princesa Yuuko lo espera.
La joven azabache le sonrió antes de dar media vuelta y caminar por la biblioteca. Yuuri trago con fuerza y comenzó a seguirla. Lo guio hasta unas escaleras que daban al segundo piso de la misma, donde la figura de una joven que leía calmadamente el libro que tenía entre sus manos se encontraba.
- Princesa – hablo Freya.
Yuuko alejo su vista del libro para centrarse en su doncella.
- …
- Esta aquí.
La joven Oráculo sonrió y asintió, dejando el libro en la mesa para levantarse de su asiento.
Freya se hizo a un lado para que Yuuri y Yuuko se encontraran. Cuando los ojos de ambos se conectaron fue como si el mundo se detuviera para ambos, miles de recuerdos llegaron a sus mentes, aquellos donde compartieran su infancia entre risas y lágrimas de felicidad, donde solo eran dos niños cuyo peso del destino aún no había caído sobre ellos.
- Yuuri – dijo Yuuko tratando de contener las lágrimas que amenazaban con caer por sus mejillas.
- Yuuko – respondió Yuuri.
Sin avisar siquiera la oráculo se precipito hacia al frente, abriendo sus brazos para envolver el cuerpo del menor, estrechándolo con fuerza y dejando que las lágrimas cayeran por sus mejillas. Por su parte, Yuuri aún no salía del asombro, verse envuelto en aquel abrazo lo había pasmado, habían pasado muchos años en los que no se habían visto que el simple hecho de estar juntos de aquella forma le parecía increíble.
- Yuuri… Tenía ganas de verte.
- Yo…
Yuuko deshizo el abrazo para que sus ojos observaran el rostro del menor.
- Has crecido mucho – dijo ella con una sonrisa – la última vez que nos vimos éramos solo unos niños.
- Mmm… - viéndose incapaz de decir algo más.
- Te has vuelto en un joven muy apuesto – acunando el rostro del otro con sus manos – te pareces al rey Regis cuando joven.
- ¿En serio? – pregunto sorprendido.
Yuuko asintió.
- Mi madre tenía muchas fotos de cuando eran jóvenes, luces igual a él, salvo por el color de tus ojos y la forma de tu nariz, eso lo heredaste de la reina Hiroko.
Yuuri sonrió al escucharlo, ya que nunca le habían mencionado ese detalle acerca de sus padres.
Freya al ver a ambos interactuar de aquella forma sonrió sutilmente, alegrándose internamente que pudieran convivir un poco antes de que todo comenzara.
- Princesa – hablo Freya captando la atención ambos – me retiro, cualquier cosa no dude en llamarme.
- Gracias Freya.
La azabache asintió y se retiró del lugar, dejando a ambos jóvenes para que hablaran a solas.
- Seguramente te sorprendió que te llamara de improviso, ¿no es así?
- Un poco – respondió Yuuri – no todos los días el gran oráculo solicita verte.
Ella sonrió y le alentó a sentarse con un ademan de su mano.
Lentamente ambos comenzaron a hablar de los años que estuvieron separados. De las cosas que tuvieron que hacer, lo que vivieron los sacrificios hechos. Todo lo que el destino que ya había marcado sus vidas lentamente les tenía preparado.
- A veces siento que no he hecho mucho para ayudarte – susurro Yuuri – técnicamente, cargas con la barrera que impide que nuestro mundo sea consumido mientras que yo…
Yuuko dejo su mano sobre la de Yuuri.
- No digas eso, has ayudado a miles de personas como el infame ladrón Glass Shade.
- Y tú has usado tu poder para curar a quienes han sido víctimas del germen… Yo solo…
- Yuuri, cada quien tiene un papel en esta vida… El mío es mantener la oscuridad lejos de nuestro mundo, el tiempo suficiente para que tú lo salves… Sin ti, no podremos lograrlo.
-…
- Así que no pienses que no has hecho nada para ello, simplemente que el momento en el cual debas afrontar ese destino aún no ha llegado y cuando llegue, tendrás que tomar decisiones… Las cuales afectaran a todos.
Yuuri asintió con pesar, dibujando una triste sonrisa.
- Pero… Fuera de eso, ¿Por qué me llamaste? – Pregunto con duda – no creo que fuera para darme una terapia.
- No – ella rio por lo bajo – hay algo que debo entregarte.
- ¿Entregarme?
La oráculo se levantó de su asiento y tomo una pequeña cajita que estaba en un mueble cercano, lo observo unos segundos antes de regresar a lado del azabache.
- Así es, un objeto que he cuidado durante años, todo con el único fin de que su verdadero dueño lo porte.
Frunció el ceño al escucharla hablar sobre todo cuando ella le tendió la cajita para que la tomara. Yuuri trago con fuerza y tomo la misma pero, antes de que siquiera la abriera regreso a ver el rostro de la princesa.
- Dentro aguarda tu destino – dijo respondiendo a una pregunta que el azabache no menciono pero la cual flotaba entre ellos.
Yuuri respiro profundamente y la abrió.
- Esto es… - sus ojos se ampliaron al ver el objeto dentro de la cajita.
- Lo es… - Dijo Yuuko sin dudas – es el anillo nibelungos... El sello de la luz que la diosa Etro le entrego a los Katsuki con el único fin de salvar este mundo.
El rey continuo su camino hacia el salón del trono, a sabiendas que unas sombras lo perseguían. Durante todo el trayecto continuo con su sonrisa, saludando a cuanto guardia encontraba, fingiendo no saber lo que pasaba, engañando a sus perseguidores sin que estos se dieran cuenta.
Cuando estuvo frente a las enormes puertas del salón, los guardias lo saludaron y abrieron las mismas, dejando pasar a su monarca, quien simplemente asintió e ingreso a la sala pero, antes de que avanzara más allá del marco, dijo unas palabras en un débil susurro.
La sombra que las escucho asintió.
Las puertas se cerraron.
Los guardias que la protegían cayeron inconscientes sin saber que había sucedido. Las sombras que perseguían l rey ingresaron al salón, persiguiéndolo con sigilo, acercándose paso a paso hacia él.
Cuando estaban lo suficientemente cerca, sacaron sus armas dispuestos a continuar con su plan pero, antes de que pudiera apuntarlas hacia su objetivo y capturarlo.
Enormes explosiones se dejaron escuchar, el lugar se llenó de polvo, humo, gritos por doquier.
Comenzó el pandemónium.
- Pero… ¿Cómo es que tú lo tienes? – pregunto Yuuri aun sin salir del asombro que aquel objeto represento para él – dijeron que se había perdido y nadie sabía dónde estaba.
- Como sabes, el sello de la luz solo puede ser portado por un Katsuki.
Yuuri asintió con su cabeza.
- Pero lo que nadie sabe es, lo que sucede cuando su actual portador muere y su sucesor es demasiado joven para portarlo.
- No comprendo.
- Cuando el rey Regis murió, tú eras demasiado joven para portarlo, además de que no alcanzo a nombrarte "oficialmente" – enfatizando la palabra con sus manos – como su sucesor aun cuando lo eres. El anillo para protegerse, acudió a la segunda persona a la cual los sidereos confían además del rey Katsuki en turno.
- ¿Que sería?
- El oráculo.
-…
- El sello de la luz acudió a mi madre para protegerse.
- Pero, la reina Alicia… Ella…
- Yuuri… Mi madre no murió por culpa del asedio que ese golpe de estado provoco.
- Estas diciendo que la reina Alicia… A ella la…
- Así como Demian Nikiforov acabo con la vida de tus padres, así mismo acabo con la de mi madre.
Los ojos de Yuuri se ampliaron al escucharle. Fugazmente recordó el relato que Adalberto le había dicho sobre lo sucedido con la difunta reina Alicia, cuyo cuerpo había sido encontrado en una de las habitaciones del palacio tras el golpe de estado y la herida en su estómago era la causa de su muerte.
- Supongo que Adalberto te habrá dicho que mi madre acudió a Nueva Hasetsu en aquel fatídico día.
- Sí, algo dijo. Lo cual le sorprendió ya que nadie sabía que la reina visitaría el reino.
- Mi madre tenía un mal presentimiento sobre las negociaciones y acudió al reino para hablar con la reina Hiroko y el rey Regis pero, para cuando ella llego ya todo había comenzado…
- Adalberto dijo que ella les ayudo durante el enfrentamiento con Ravus y que fue la última vez que la vieron con vida. Que incluso le pidieron que escapara.
- Y eso hizo.
- ¿Qué?
- Mi madre escapo del palacio, utilizo un pasadizo secreto y se fue, con la esperanza de verte pero… Demian la intercepto en el camino.
- No puede ser.
- Demian le hizo volver a palacio.
- ¿Pero por qué?, ¿que buscaba obtener de ella?
- De algún modo, Demian sabía que el anillo la buscaría tras la muerte del rey Regis, por eso la capturo para obligarle a darle el sello de la luz pero…
- Ella se negó.
Yuuko bajo la mirada y apretó con fuerza sus manos.
- Al no obtener el anillo, él la mato e hizo parecer su muerte como un accidente producto de la revuelta.
Cerró su boca al no poder decir nada al respecto. Sabía que Demian Nikiforov era un monstruo pero, ¿matar a una mujer solo por un anillo?, ¿tan importante le era que llego a esos extremos?, no entendía lo sucedido. Aun cuando lograra apoderarse del mismo, ¿Cómo iba a utilizarlo?, el anillo solo respondía a un descendiente Katsuki y que fuera el siguiente en la línea de sucesión… Después de tanto tiempo, aun no comprendía las acciones del padre de Víctor.
- Hay algo que no comprendo.
Yuuko levanto la vista.
- ¿Cómo es que sabes lo que sucedió?, todo sucedió aquí, en Nueva Hasetsu y nosotros estábamos en Altissia. Además de que si el anillo busco a la reina Alicia, ¿Cómo fue que termino en tus manos?
Los labios de la joven oráculo dibujaron una triste sonrisa antes de responder.
- La llama de la última voluntad.
- ¿He?
- Todo oráculo que esta por morir y tiene el deseo de comunicar un último mensaje a un ser en particular, puede usar la última gota de su poder para manifestarse a través del sueño a esa persona… Y fue lo que hizo mi madre, con sus últimas fuerzas me visito antes de morir.
- …
Los ojos de la pequeña Yuuko se abrieron de golpe.
El paisaje era hermoso. El cielo era de un bello color azul, el prado bajo sus pies estaba adornado por miles de flores, cuyos colores eran de un blanco inmaculado, su aroma impregnaba el ambiente y el sonido del agua corriendo en el pequeño riachuelo que estaba cerca le recordaba por que amaba tanto la naturaleza, porque le recordaba lo hermosa que era la vida.
- Que bonitas – susurro la pequeña, hincándose para tomar unas cuantas flores entre sus manos – a mami le gustaran.
- Yuuko.
La pequeña se giró al escuchar una voz familiar llamándola, encontrándose con la figura de su adorada madre, quien sonreía dulcemente.
- ¡Mamá!
Yuuko dejo las flores y corrió a lado de su querida madre, abrazándola fuertemente mientras ella correspondía el abrazo.
- Mi dulce niña - dijo la reina Alicia.
- Mami, hay muchas flores.
- Sí, las hay.
- ¿Podemos cortar algunas y llevarlas a casa?
- Claro pero… Más tarde, ahora quiero hablar contigo.
Yuuko callo de pronto.
- ¿Qué pasa?, ¿hice algo malo?
- No mi niña, no has hecho nada malo, simplemente que necesito que me ayudes, ¿crees poder hacerlo?
- ¡Claro!
La reina Alicia sonrió suavemente y acaricio la mejilla de su hija.
- Sabia que lo harías – con cuidado metió su mano dentro del bolsillo de su vestido, apretando con fuerza lo que había dentro y sacándolo un segundo después – ¿sabes lo que es esto? – mostrándole el objeto y colocándose en cuclillas.
- Es... Es el anillo del rey Regis ¿no?
- Así es. Es un objeto muy valioso que debe ser protegido.
- Pero… Este anillo, se supone que… - los ojos de la joven princesa comenzaron a llenarse de lágrimas – mami… Tu…
- En la vida, hay cosas que no podemos cambiar, destinos que son tan marcados que es imposible de ir contra ellos, por mucho que luches, por mucho que ansíes cambiarlos… Puedes cambiar la ruta pero el final será el mismo.
- Pero… Mami…
- Este objeto ahora estará bajo tu protección – le aseguro su madre - ¿puedes prometerme que lo cuidaras hasta que su dueño regrese?
- …
- Sé que la tarea que te dejo es una pesada carga mi querida Yuuko pero, si hay alguien que puede con esto, eres tú sin duda.
- ¿Nadie debe saber que lo tengo?
- Exacto, cuídalo y no le digas a nadie que tu posees este anillo.
Yuuko asintió con pesar y tomo el anillo entre sus manos.
- Lo siento tanto Yuuko – dijo la reina Alicia.
La pequeña negó con su cabeza y sonrió, aun cuando las lágrimas caían por sus mejillas.
- Siempre me dijiste que los dioses nos tienen preparado un destino y a veces es doloroso… Así que, comprendo… Yo…
La reina jalo del cuerpo de su hija y la abrazo con fuerza, dejando que la pequeña llorara con más fuerza.
- Siempre estaré contigo – dijo mientras el entorno comenzaba a cambiar – no importa que no puedas verme o escucharme, mi corazón y sentimientos estarán a tu lado, guiando cada paso que des.
- Mmm….
- Te amo Yuuko – susurro – siempre lo hare.
El cielo cambio de color, volviéndose oscuro y frio. La brisa dejo de ser calidad para ser brusca y fuerte, las flores eran arrancadas fuertemente y sus pétalos volaban por todo el lugar.
- No te preocupes – dijo Yuuko – cuidare el anillo.
- Lo sé – rompiendo el abrazo y limpiando las mejillas de su hija - Se valiente y bondadosa. Nunca te rindas hija mía, el mundo ahora dependerá de ti y tus oraciones, se constante y firme en cada una de tus decisiones... hasta que el rey de reyes vuelva y cumpla su papel… ¿Entendiste?
La pequeña asintió. Con un último beso sobre su frente, la figura de la reina Alicia se volvió un borrón y todo se oscureció.
El relato dejo totalmente helado a un desconcertado Yuuri. Hasta el último minuto la reina Alicia trato de cumplir con su papel como Oráculo, entregándole su legado y poder a su pequeña hija, una joven princesa que se vio obligada a madurar de golpe, proteger un objeto como el sello de la luz aun cuando su vida corriera peligro, todo con tal de mantenerlo a salvo hasta que pudiera llegar a sus manos.
- Esa fue la última vez que pude verla y hablar con ella.
- Lo siento tanto Yuuko.
Ella negó con su cabeza.
- No es tu culpa, tanto mi madre como yo sabemos la enorme misión que cargamos y la cumpliremos aunque eso nos destroce en el proceso.
- Pero, eso es injusto, ¿qué pasa con sus vidas y familias?
- A veces debes decidir si tus sentimientos son más importantes que el bien mayor.
Yuuri bajo la cabeza sin tener palabras para rebatir lo dicho por la joven oráculo. En ese momento, varias líneas y sonidos llegaron a su mente, alertándole de algo que se acercaba. Se levantó de golpe de su asiento, asustando un poco a la princesa Yuuko, quien lo regreso a ver con sorpresa.
- Yuuri, ¿Qué sucede?
El joven príncipe no respondió, solo cuando sintió un frio recorriendo su espalda es que supo que lo que sentía era el inminente peligro acercándose.
- ¡Yuuko, al suelo!
- ¿He?
Lo único que noto fue a Yuuri saltando sobre ella, el hielo extendiéndose por todo el lugar y fuertes detonaciones fuera de la biblioteca.
Tras respirar profundamente, Víctor avanzo por el salón, observando a los invitados que disfrutaban la música, bailaban alegremente y ajenos a cualquier problema que hubiese en palacio.
Solo detuvo sus pasos cuando estuvo a pocos pasos de la pelirroja que buscaba quien, ajena a su presencia, sonreía dulcemente a las demás jóvenes que conversaban con ella.
- Si quieres terminar esto, tiene que ser ahora – aseguro Noel tras suyo.
Víctor trago con fuerza y asintió con su cabeza.
Avanzo los pocos pasos que los distanciaban y, solo cuando las jóvenes lo divisaron fue que su actual prometida se giró, sonrojándose suavemente y agachando la cabeza al verlo.
- Señoritas – dijo Víctor con una sonrisa.
- Príncipe – dijeron al unísono haciendo una reverencia.
- Disculpen la intromisión pero, debo hablar con mi prometida algunos asuntos de importancia – aseguro sin dejar de sonreír - ¿les molesta si la aparto de ustedes unos minutos?
Las jóvenes se sonrojaron y negaron con su cabeza, animando a la pelirroja a hablar con él, alejando de ellos y dejándolos solos.
- Estaré en la barra de bebidas – dijo Noel antes de girarse y alejarse.
El silencio se cernió sobre ambos, incapaces de como comenzar la conversación que ambos sabían debían tener para culminar todo pero, ¿por dónde comenzar?
Víctor sabía que su prometida estaba dolida, con el corazón roto por lo sucedido, sobre todo porque se había enterado de una forma no muy grata. Irina por su parte, seguía sintiendo nervios y tristeza por lo descubierto, viéndose incapaz de encarar a la persona que amaba sin sentir como las lágrimas amenazaban por escapar de sus ojos.
- Irina… Yo… - hablo Víctor tratando de romper el incómodo momento que ambos estaban sintiendo.
- Su majestad – dijo Irina - ¿Podemos llevar esta conversación a otro lado? – pregunto sin regresar a ver al príncipe.
- Claro.
La joven pelirroja fue la primera en caminar hacia un rincón del salón, siendo seguida por su prometido, donde estrían protegidos de miradas y oídos indiscretos.
Una vez se cercioraron que nadie los escucharía ni prestaría atención por la fiesta, Víctor retomo la palabra.
- Irina… Antes que nada, yo quiero… - tragando con fuerza – quiero disculparme por lo sucedido, nunca pensé que todo sucedería de ese modo, mucho menos enterarme que… En mi defensa, solo puedo decir que esa misma noche yo me percate de mis sentimientos por él así que… Nunca quise herirte.
La joven pelirroja permaneció en silencio, sin levantar la cabeza, intentando que las lágrimas no volvieran a apoderarse de sus ojos, con fuerza apretó la tela de su vestido y respondió.
- No tiene que disculparse – dijo suavemente – no es su culpa si su corazón eligió a alguien más.
- Irina… Lo lamento.
Ella negó con su cabeza.
- No lo haga, hace mucho que entendí que su corazón jamás me elegiría pero, me aferre a la idea de que gracias a este compromiso las cosas cambiarían pero, no fue así.
- Hubiese querido que las cosas resultaran de otra forma.
- En el corazón no se manda – le dijo con una triste sonrisa – pero, no creo que disculparse nuevamente conmigo sea el verdadero motivo de esta conversación.
- Tienes razón, no lo es – metiendo sus manos dentro de los bolsillos de su pantalón con algo de nervios – Irina… Yo… Acerca del compromiso…
- Desea romperlo.
- …
- ¿No es así?
Víctor guardo silencio, confirmando lo que la joven ya temía.
- No se preocupe por mí, entiendo lo que sucede y sabiendo lo que siente por ese joven, jamás le pediría que cumpliera con el mismo.
- Yo…
- No tiene que disculparse conmigo – dijo la pelirroja alzando finalmente la cabeza, dedicándole una sonrisa y tomando su mano – usted nunca me prometió nada, ni juro casarse conmigo así que, deje de pedir disculpas por algo que no hizo.
- Te rompí el corazón.
- Tarde o temprano sucedería, solo fui muy ingenua en creer que no.
Víctor coloco su mano sobre la de la pelirroja y sonrío.
- Espero de todo corazón que algún día, encuentres a alguien que te amé tanto como tú a él y que sepa valorar la gran mujer que eres.
La pelirroja se sonrojo furiosamente por las palabras dichas.
- Yo también – le respondió – espero que sea muy feliz con el joven Yuuri.
- Es lo que más quiero – dijo con una sonrisa – acerca de tu padre…
- No se preocupe, hablare con él sobre el compromiso, seguramente se molestara mucho pero… ¿El rey ya lo sabe?
- Si, está al tanto y, apoya mi decisión.
- Entonces no debe angustiarse, seguramente el rey hablara con él y me apoyara.
Ambos se sonrieron y, tras unos segundos de titubeo, se abrazaron fuertemente, reconfortándose mutuamente ya que, a partir de ese momento ya no eran prometidos sino, solo simplemente amigos.
- Espero algún día me visite en mi hogar – susurro Irina al separarse – y el joven Yuuri le acompañe.
- ¿Yuuri?
- Deseo conocer de manera adecuada al joven que capturo su corazón, debe ser alguien muy dulce y agradable para haber logrado hacerlo ¿no?
- ¡Por supuesto que lo es! ¡Estoy seguro que se llevaran bien! – aseguro con una sonrisa.
- Sé que será así.
Ambos continuaron hablando, dejando atrás el tema del compromiso, corazones rotos y lágrimas caídas, solo se concentraron en hablar de cosas comunes y, por sobre todas las cosas, del joven cuya personalidad había cautivado al de ojos azules.
Hasta que, en esos momentos, una extraña sensación comenzó a recorrer el cuerpo de Víctor. Era como un mal presentimiento que estaba formándose en su pecho y no lo dejaba respirar.
- ¿Príncipe?
Víctor regreso a ver a la pelirroja, enfocándola durante unos segundos antes de volver a hablar.
- Yo…
Y de pronto… Solo había oscuridad, gritos, polvo y varias detonaciones.
La sala del trono estaba cubierta de humo, azufre y sangre.
Los guardias entraron a la sala del trono con dificultad, moviendo enorme piedras que habían caído cuando las explosiones se generaron. Avanzaron con rapidez, llamando a su monarca, corriendo hacia él una vez lo localizaron entre los escombros.
- ¡Si majestad! – Dijo el comandante Fleuret, acercándose a su rey para ayudarle a levantarse - ¿está herido?
El rey negó con su cabeza mientras tosía por el humo y el polvo.
- ¡Rápido, traigan un médico!
- No – lo detuvo Demian – estoy bien.
- Pero su majestad.
El rey se levantó y negó con su cabeza.
- En estos momentos lo importante son las vidas de los civiles que estaban en palacio, ayúdenlos y convoquen a los médicos para que los atiendan.
Algunos soldados asintieron con sus cabezas y corrieron para llevar a cabo la orden.
- Señor, ¿tiene idea de quien provoco esto?
- Sí, lamentablemente… Escuchen – hablándole a los demás soldados – busquen a los culpables, este atentado no puede quedar impune.
- Como ordene su majestad – dijo el comandante Fleuret – pero dígame, ¿Quién es el causante de este ataque?
- Busquen y encarcelen a Katsuki Yuuri, por traición a la corona e intento de asesinato.
Los soldados que quedaban en la sala salieron corriendo del lugar mientras su rey dibujaba una enorme sonrisa sin que nadie se diera cuenta.
Con esfuerzo abrió los ojos.
El lugar estaba cubierto de humo, gemidos de dolor y llantos.
Su cuerpo estaba adolorido, se levantó con pesar apoyándose en la pared más cercana. Comenzó a toser por el humo y moviendo su mano al frente de su cara para dispersar un poco del mismo.
La sala, antes adornada con luces, flores y con la música flotando en el ambiente, ahora se encontraba entre derrumbes, humos, llantos y completa oscuridad.
No sabía de donde salieron esas explosiones pero, definitivamente era producto de Demian, al menos podía creer en eso.
- ¡Mary!
Escucho una voz familiar gritando su nombre, girándose sobre sus talones con dificultad, encontrándose con Adalberto que no estaba en mejores condiciones que ella.
- Adalberto – susurro.
El rubio al verla, corrió hacia ella sin importarle las heridas en sus brazos y piernas, abrazando el frágil cuerpo de su ahijada.
- Mary… ¿Estas bien?
Ella asintió.
- Me alegro, estaba preocupado, te busque cuando recupere el conocimiento pero no lograba encontrarte.
- La explosión me lanzo lejos de donde estaba.
- Ya veo.
- ¿Y tú?, ¿Cómo estás?
- Heridas superficiales nada más… Aunque los demás civiles…
Mary apretó con fuerza sus manos.
- Esas explosiones…
- Fueron cosa de Demian…
- ¿También lo crees?
- ¿Quién más lo haría? – Pregunto con frustración – esto solo nos dice que ese tipo ya sabía de nuestros planes.
Mary bajo la mirada pero, cuando una idea cruzo su mente volvió a levantarla.
- ¿Y Yuuri? – Pregunto con miedo - ¿lo has visto?
- Lo último que supe fue que lo vieron con Freya.
- ¿Fue a ver a Yuuko?
- Probablemente.
- Debemos buscarlo – intentando moverse para comenzar a buscarlo pero su padrino la detuvo por los brazos.
- Tranquila, él está bien.
- ¿Cómo lo sabes? , ¿Y si está herido?
- Conozco a Yuuri, además sus poderes han aumentado, estoy seguro que está bien… Lo mejor que podemos hacer es ayudar a nuestros aliados a escapar del castillo.
- ¿Pero, qué pasa con Yuuri?
- Yo me encargo de buscarlo, tú ayúdalos a escapar y te veo en el pasadizo secreto, el regalía está esperando ahí.
- Adalberto.
- No te preocupes, encontrare a Yuuri y saldremos de aquí.
- ¿Y dónde iremos?
- Al lugar al cual debimos ir desde un inicio.
El lugar estaba a oscuras, solo escuchaba gritos y gemidos mientras tocia con fuerza a causa del humo y polvo en el ambiente. Con esfuerzo sus ojos lograron enfocar el lugar, varios pilares se habían derrumbado, paredes colapsadas, había sangre en el suelo producto de las heridas de los invitados y de los cuerpos de aquellos que habían perecido en el lugar.
No comprendía lo que sucedía, en un instante estaba en la fiesta hablando con Irina y en el siguiente el sonido de varias detonaciones se escuchó, noqueándole sabe dios por cuanto tiempo.
- ¿Dónde…? – pregunto sujetándose de la pared más cercana para no caer por el leve aturdimiento que aún estaba sintiendo, llevándose una mano hacia su frente cuando sintió algo húmedo recorrer su frente – Sangre – susurro al ver su mano empañada del mismo.
Respirando profundamente y con la mente más clara, recorrió el lugar con la mirada, observando como algunos guardias ayudaban a los sobrevivientes de las explosiones, quienes gemían y lloraban por lo sucedido.
- Irina – susurro cuando recordó a la joven, comenzando a buscarla con la mirada.
Avanzo entre los guardias y los escombros, buscando a la joven pelirroja, comenzando a llamarla a gritos, esperando que aun con todo lo sucedido, siguiera con vida.
Tras algunos minutos de angustia de no poder encontrarla, logro divisarla, corriendo a su lado y alzando su cabeza con una de sus manos para comprobar con la otra su pulso, soltando un suspiro de alivio al confirmar que aún seguía con vida.
- Gracias a la diosa – murmuro Víctor con una sonrisa.
- ¡Víctor!
Parpadeo un par de veces al escuchar su nombre, girando su cabeza en varias direcciones para encontrar a la persona que lo había llamado, enfocando la figura de su mejor amigo que avanzaba hacia donde él se encontraba, tosiendo fuertemente y con algunas heridas en su cara, rodillas y pecho.
- ¡Víctor! – Cayendo de rodillas a lado del nombrado - ¿estás bien? ¿Estas herido?
- Eso debería preguntarlo yo, ¿no crees?
- ¿Vas a bromear en un momento así?
- Me disculpo – respondió Víctor dirigiendo su vista hacia la joven pelirroja que seguía inconsciente sobre sus brazos.
- ¿Esta…?
- Sigue viva, solo esta inconsciente.
Noel dejo escapar un suspiro.
- ¿Sabes que sucedió? – pregunto Víctor.
Su amigo negó con su cabeza.
- No estoy seguro, solo sé que varias bombas explotaron al mismo tiempo, hay muchos heridos y muertos – apretando las manos con fuerza – fuera de ahí no sé más que tú – tosiendo un poco y respirando con dificultad.
Víctor aparto la vista y la regreso al rostro de la joven pelirroja. Su aspecto no era mejor que el de ambos, su cuerpo tenía heridas, su hermoso vestido ahora tenía varios rasguños, su cabello estaba totalmente despeinado y un hilillo de sangre caía desde su cabeza el cual, Víctor limpio con su mano. Al ver la forma en como acabo su ex prometida, no pudo evitar preguntarse ¿Quién había ocasionado aquel horror? ¿Qué ganancia obtenían en lastimar y matar a muchas personas en el palacio? ¿Qué fin buscaban?
Fue en ese momento que sus pensamientos le recordaron a la persona que amaba y el pánico comenzó a extenderse por todo su cuerpo.
- Yuuri – susurro Víctor, captando la atención de Noel.
- ¿Qué?
- Debo encontrarlo – continuo hablando – él… Nos separamos y ahora… Quizás esta herido… Yo… - dejando con cuidado el cuerpo de la pelirroja en el suelo y tratando de levantarse nuevamente, solo para ser detenido por su mejor amigo - ¿Noel?
- ¿Qué piensas hacer?
- Iré a buscarlo… Yuuri debe estar herido…
- ¿Estás loco? - le pregunto con sorpresa en su voz – todos están como locos tratando de ayudar, hay heridos, muertos, tu ex prometida esta inconsciente, tu padre quizás está en problemas y tú, ¿solo piensas en él?
- No lo entiendes, él es…
- Lo sé, sé que es para ti, pero recuerda que eres el príncipe, tu deber es con las personas que están en este lugar.
- Pero…
- Víctor, estamos hablando de… Ese chico tiene esos extraños poderes, seguramente los uso para protegerse…
-Noel…
- ¡Príncipe!
Ambos jóvenes voltearon a ver a un guardia que corría hacia ellos, cuya respiración era agitada y errática.
- …
- Príncipe – repitió el guardia al llegar a su lado – su padre, ordena que vaya rápidamente… Él…
- ¿Está bien? – Pregunto con angustia - ¿está herido?
- Por suerte no sufrió daño alguno pero, precisa que vaya a su lado… Es referente a lo sucedido.
- Pero… - recorriendo el lugar con la mirada.
- Ve – le indico Noel, haciendo que el otro lo regresara a ver – no te preocupes, estaremos bien, yo cuidare de Irina mientras llega la ayuda médica.
-…
- Príncipe – hablo el guardia – es urgente.
Víctor apretó con fuerza sus manos y tras darle una última mirada a su mejor amiga así como a su ex prometida, asintió con su cabeza antes de seguir al guardia entre escombros, sangre y pensamientos de pesar acerca del paradero de Yuuri.
Los ojos de Yuuko observaban con sorpresa el frio hielo que cubría toda la habitación, manteniéndolos encerrados en la misma.
Al inicio no había comprendido por que Yuuri había saltado sobre ella y cubierto rápidamente la habitación con su magia hasta que escucho fuertes ruidos y gritos del exterior.
Y solo Cuando los brazos de Yuuri la soltaron, pudo ver con horror e impotencia lo que sucedió a través de la ventana de la biblioteca.
- No puede ser…
Varias partes del palacio estaban destruidas por las explosiones, polvo, sangre y gritos se escuchaban por todo el lugar pero, lo que más le sorprendió fue que, las detonaciones no solo habían ocurrido dentro del palacio y sus alrededores sino, también, en varias partes de la ciudad que se podían percibir desde donde estaban.
- ¿Cómo es posible? – Pregunto Yuuri con impotencia - ¿Por qué? ¿Quién haría algo así?
- Posiblemente… - regresando a ver a Yuuri con algunas lágrimas en sus ojos.
- ¿Crees que Demian fue capaz de…?
-…
- ¿Por qué haría algo así?, ¿Por qué atacaría a su propio reino y ciudadanos?
- No lo sé, es difícil saber que piensa pero… Lo más probable es que él se enterara de algún modo del plan que estábamos llevando acabo.
- No, no es posible, nadie salvo nosotros lo sabíamos…Y Víctor pero… Él no…
- Tampoco lo creo, conozco a Víctor y no sería capaz de algo así.
La cabeza de Yuuri comenzó a trabajar rápidamente, buscando alguna forma en como Demian pudo enterarse, sobre todo porque habían sido muy cuidadosos respecto a sus planes. ¿Un infiltrado? ¿Alguien los traiciono? ¿Víctor se lo dijo? No, definitivamente eso era lo último que deseaba pensar… Debía haber otra razón por la que Demian haría tal cosa, colocar bombas, detonarlas y matar a miles de inocentes, no era algo que haría solo por gusto.
"¿Que está tratando de lograr con esto?" pensó con frustración.
- Yuuri – lo llamo Yuuko al ver el rostro lleno de preocupación del menor – escucha, esto no es tu culpa… Esto…
- ¡Abran la puerta!
Varios golpes sobre la puerta se dejaron escuchar, intentos de derribarla pero que se vieron frustrados por la fuerte capa de hielo que cubría la biblioteca.
- ¡Katsuki Yuuri entrégate, sabemos que estás ahí!
- ¡Sabemos que tienes a la princesa Yuuko como rehén, entrégate y quizás el rey tenga misericordia de ti!
- ¡Entrégate y hazte responsable de tus crímenes!
Eran los gritos que los guardias proferían tras la puerta, sorprendiendo en sobre manera tanto a Yuuko como a Yuuri.
- ¿Ha? ¿Crímenes? – pregunto Yuuri con confusión.
Yuuko frunció el ceño ante lo dicho.
"Así que este es tu plan…" pensó Yuuko para sus adentros.
- No entiendo, ¿Por qué piensan que tuve que ver en esto?
Yuuko haciendo caso omiso de los gritos e intentos de derribar la puerta, se acercó a la caja para tomar el anillo y se giró para encarar a Yuuri.
- Debemos irnos – le aseguro.
- ¿Qué?
- No podemos quedarnos aquí, tu magia tarde o temprano se agotara y ellos lograran entrar.
- Lo sé pero, ¿Cómo saldremos de aquí?, la única puerta está sellada con mi magia y saltar por la ventana no creo que se conveniente, me arrestarían nada más verme.
Yuuko sonrío de medio lado y camino hacia una vieja estantería, tomando con sus dedos un libro en la parta superior y, al moverlo, la estantería comenzó a moverse lentamente revelando un viejo pasadizo.
- Por suerte, no es la única salida.
Yuuri observo con sorpresa lo ocurrido y, solo pudo salir de la misma cuando la suave mano del oráculo tomo su muñeca y comenzó a alar de esta para que lo siguiera a través del pasadizo.
Con rapidez bajaron la enorme escalinata que este poseía, los únicos sonidos que podían escuchar eran sus apresurados pasos mientras bajaban.
- ¿Cómo sabias de este pasadizo? – pregunto Yuuri sin detenerse.
- ¿Recuerdas como logro escapar mi madre? – Respondió sin regresar a verle – este pasadizo fue el mismo que uso para huir del castillo antes de que…
Callo de pronto pero, Yuuri no necesitaba más respuesta que esa, aquel era el pasadizo que la reina Alicia había utilizado tras encontrarse con Adalberto y Ralph, antes de ser interceptada por Demian y traerla devuelta a palacio.
Cuando llegaron al final de la escalinata, se encontraron con amplio lugar cuya única salida posible era el ascensor que estaba al fondo del mismo. Ambos corrieron hacia él, siendo Yuuri quien presiono el botón de encendido para que el ascensor subiera.
Yuuko por su parte, mantuvo su vista sobre la figura de Yuuri, apretando con fuerza sus manos, donde se encontraba el sello de la luz. Respiro profundamente antes de tragar con fuerza y dar un paso atrás, acto que no pasó desapercibido por el menor.
- ¿Yuuko?
Ella deja escapar una lágrima y niega con su cabeza.
- Lo siento.
Acto seguido, alzo una de sus manos la cual, comenzó a brillar, creando una enorme barrera entre los dos.
- Yuuko… ¿Por qué?
Un enorme estruendo se escucha en lo alto de la escalinata, hecho que les confirmo sin preguntar que los guardias finalmente habían logrado derribar el hielo que Yuuri había creado y que pronto bajarían donde ambos se encontraban.
- Yuuko… Por favor – dijo con voz angustiada, colocando sus manos sobre la enorme barrera que le impedía acercarse a ella – los guardias…
La oráculo volvió a negar con su cabeza.
- Debes irte – le aseguro.
- Pero… Tu…
- Altissia – le dijo cambiándole el tema bruscamente.
- ¿Qué?
- Dirígete ahí… En Altissia encontraras todas las respuestas que buscas.
- ¡Lo hare, pero si tu vienes conmigo!
- No puedo…Yo…
¡Katsuki Yuuri, entrégate!
Los pasos de los guardias comenzaban a escucharse conforme bajaban la escalinata.
- ¡Vete, no pierdas tiempo! ¡Este es mi destino, no el tuyo! – Exclamo con pesar - ¡Busca a Mary y vayan juntos a Altissia!
- Yuuko…
- Lo siento tanto Yuuri.
En eso el sonido del ascensor llegando los alerto y cuyas puertas se abrieron un segundo después, de donde tres personas emergieron, siendo Adalberto una de ellas mientras que los otros dos iban totalmente cubiertos de pies a cabeza.
- ¿Tu? – Pregunto Yuuri al ver a uno de los recién llegados - ¿Cómo…?
El rubio ignoro por completo las preguntas de Yuuri, concentrando su vista en la oráculo.
"Llévatelo"
Fue lo que la misma le dijo al solo mover sus labios y sin emitir palabra alguna.
Adalberto asintió con un gesto de pesar y avanzo hacia Yuuri quien, seguía sin salir de la sorpresa de verlo.
- Debemos irnos – le dijo el rubio.
- ¡No! – Exclamo - ¡No me iré sin Yuuko! – regresando a verla.
El rubio respiro profundamente, no tenía tiempo de discutir por lo que, con un rápido movimiento, golpeo la nuca del menor y este cayo inconsciente, sosteniéndolo antes de que cayera al suelo.
Con rapidez lo subió a su espalda y solo se giró para ver por última vez la figura de la oráculo.
- Cuídalo.
El asintió y apresuro sus pasos hacia el interior del ascensor, siendo seguido por las otras dos personas que lo habían acompañado.
Lo último que vieron antes de que las puertas del ascensor se cerraran frente suyo, fue la llegada de los guardias de palacio al lugar.
- ¡Padre! – grito Víctor al ver al mismo dando órdenes mientras tosía frecuentemente.
Demian se giró cuando escucho el grito de su hijo y dio su última orden a los guardias que quedaban a su lado antes de caminar los pasos que lo separaban del mismo.
- ¿Estas bien?
- Lo estoy – tosiendo nuevamente – estoy vivo que es lo que cuenta – dijo mientras comenzaba a caminar nuevamente.
- ¿Que sucedió? – Pregunto Víctor siguiendo a su padre con clara angustia en su rostro – esas bombas, ¿de dónde salieron?
- Rebeldes – fue su respuesta – sin dudas fueron rebeldes que intentan que la corona caiga y volver un caos nuestra estabilidad.
- ¿Y saben quién los dirige?
El rey se detuvo y respiro profundamente, dirigiéndole una mirada llena de tristeza y pesar a su primogénito.
- Sí, lamentablemente.
- ¿Y quién es? – confundido por el ceño en el rostro de su padre.
- Víctor…
- ¡Su majestad!
Ambos se giraron ante el llamado del comandante Fleuret.
- Comandante – dijo el rey – ¿Cuál es la situación?
- Mi rey, príncipe – haciendo una reverencia al llegar a lado de ambos – hubo varias detonaciones en palacio, el ala oeste, este y los jardines fueron casi destruidos.
- ¿La reina y el segundo príncipe?
- No se preocupe mi señor ambos están a salvo por suerte, las detonaciones no llegaron al ala sur donde ambos se encontraban.
- Una buena noticia – dijo el rey dejando escapar un suspiro - ¿los invitados? ¿Nuestros ciudadanos?
- Me temo que tuvimos muchas bajas mi señor, varios invitados murieron durante el ataque, otros más presentas heridas graves. Lo mismo sucedió con las bombas que fueron detonadas en la ciudad.
- Que la diosa los reciba en el Valhala – susurro el rey cerrando sus ojos unos segundos antes de volver a abrirlos – Los causantes, ¿alguna pista? ¿Algún detenido?
- Mi señor, le informo que el responsable de esto ha sido encontrado y acorralado en la biblioteca real.
- Perfecto.
- Pero, me temo que…
- ¿Que sucede?
- La princesa Yuuko ha sido tomada como rehén por el culpable.
Tanto Demian y Víctor ampliaron sus ojos ante lo dicho.
- ¿Cómo se atreve? – Pregunto el rey con consternación – después de lo que hizo…
- Su majestad.
- Hagan lo que sea necesario para aprenderlo, procuren que la princesa no salga herida.
- Como ordene su majestad.
El comandante asintió a la orden y se giró sobre sus talones para regresar con los demás guardias.
- ¿Cómo pudimos llegar a esto? - murmuro el rey.
- Padre… ¿Quién es el responsable? – Pregunto nuevamente Víctor - ¿Quién tiene a la princesa Yuuko?
- Lo lamento tanto hijo pero, el responsable de este horrible ataque… Es Katsuki Yuuri.
- ¿Qué? – Dando un paso atrás por la sorpresa – eso, eso es imposible, él… El prometió que…
- Tal parece que te mintió para que nos confiáramos y acabara con nosotros.
- ¡No, el no haría algo así! – Exclamo Víctor – Yuuri es…
- Víctor, entiendo que no quieras creerlo – colocando sus manos sobre los hombros de su hijo – pero lamentablemente es así, incluso yo me negué a creerlo. El hijo de Regis, quien buscaba la paz, causo todo esta muerte y destrucción en su propio reino natal….
- No… Yuuri…
- Su majestad – hablo un guardia – hemos conseguido entrar al lugar.
- Muy bien – respondió el rey – tu quédate aquí, yo iré personalmente a enfrentarlo y apresarlo.
- ¡Pero padre!
- Si te consuela, si se comprueba que Katsuki Yuuri no fue el culpable, te aseguro que le apoyare en todo lo posible pero, si es culpable de esto… El castigo que le daré será poco para resarcir todas las muertes que ocasionaron.
Víctor no emite sonido alguno y solo observa como su padre se gira sobre sus talones, encaminándose junto a los demás guardias hacia el lugar donde Yuuri se encontraba.
つづく/ Continuara...
¡Hola lectores!
Han pasado meses desde la última actualización pero, aquí la tienen.
¿Esperaban que Demian hiciera eso? ¿Qué piensa conseguir con atacar a su actual reino? ¿Por qué Yuuko le pidió a Yuuri escapar quedándose ella atrás? ¿Qué hará Víctor?
Muchas cosas se aclaran pero más preguntas surgen con ellas.
La próxima parte no sé cuándo saldrá pero espero que pronto.
Nos vemos y Feliz año 2020
¡Los amo!
