Tomen tres gotas de JK Rowling por cada dosis de Harry Potter. Compleméntenlo con una dosis de poción de White Squirrel.
Notas de la traductora: Muchas gracias a todos los que siguen esta historia, y en especial a los que se toman un minuto para dejar un review. Amo esta historia, y su apoyo me motiva a seguir traduciendo.
–De acuerdo, ¿todos saben el plan? –preguntó George Weasley mientras los cuatro Gryffindor se apiñaban en el baño de Myrtle.
–Eso creo –dijo Harry.
–No me gusta, pero lo tengo –siguió Ron.
–Y yo estaré esperando contigo, George –continuó Fred.
–Y cuando lo tengamos, dejaremos que la poción de Hermione haga su magia –terminó George.
–Simple, elegante, y sorpresivo –comentó Fred.
–El plan perfecto –dijo George.
–Me alegra haberlo pensado.
–Quieres decir que te alegra que yo lo haya pensado.
–¿A quién le importa? Sólo hay que hacerlo –dijo Ron.
La parte del plan de Harry fue sorprendentemente fácil. Esperó en el vestíbulo de la entrada después del té de Navidad hasta que los secuaces de Malfoy terminaron de tragar su comida y caminaron a las mazmorras. Antes de que salieran, tomó dos pasteles con poción para dormir y poción para olvidar y los dejó sobre los barandales de la escalera. Cuando Crabbe y Goyle salieron, vieron los pasteles, los metieron enteros en su boca, y los masticaron con triunfo. Un momento después, se colapsaron.
–¿Qué tan estúpidos pueden ser? –se dijo Harry a sí mismo.
Lo único con lo que Harry no había contado era la dificultad de mover a los dos Slytherin. Crabbe y Goyle eran enormes. Por suerte, sabía que había un almacén de escobas cerca. Hizo cosquillas a los pies de la estatua del arquitecto a unas yardas de distancia y los jaló dentro de los almacenes. Sólo los elfos usaban esos almacenes, y cada uno era lo suficiente grande para que los niños enormes cupieran sentados. De acuerdo a Hermione, ambos se despertarían en hora y media, sin idea de lo que había ocurrido. Harry se aseguró que hubiera el suficiente espacio para que entrara aire y no se sofocaran antes de irse corriendo a las mazmorras.
Mientras tanto, Ron tuvo más dificultad. Incluso con una copia del mapa de Hermione, fue difícil encontrar el camino en las mazmorras, y mucho más encontrar a Malfoy. Esperaba que no hubiera regresado aún a su sala común, pero Fred y George juraron que aún no lo había hecho, aunque no sabía cómo lo sabían. Tuvo que evadir a unos cuantos prefectos mientras buscaba, incluyendo a Percy, pero nadie notó los pasos bajo la capa de invisibilidad de Harry.
Finalmente, Ron lo vio, su cabello reluciendo bajo la luz de la antorcha como una rata blanca sentada en su cabeza. Malfoy miraba a su alrededor con curiosidad, sin duda preguntándose donde estaban sus gorilas.
Y entonces, Ron actuó. Me van a deber una buena, pensó mientras utilizaba su mejor falsete y dejaba salir una risita muy femenina. Malfoy se detuvo y miró a su alrededor.
–Oh, Draaaco –dijo Ron, imitando la tonta voz de Pansy Parkinson.
Malfoy miró a su alrededor de nuevo.
–¿Pansy? –Pansy se había quedado a pasar la Navidad, nada sorprendente considerando como siempre estaba detrás de él.
–Draacoo… –Ron se escondió en una esquina, haciendo el suficiente ruido para que Malfoy lo siguiera, llevándolo a su trampa.
Malfoy lo siguió, pero observó a su alrededor con confusión cuando llegó a la esquina y vio el pasillo vacío.
–Pansy, ¿qué estás haciendo? –dijo.
Ron no respondió, sólo hizo una mueca y soltó otra risita desde el otro lado del pasillo antes de dar otra vuelta en la esquina.
Malfoy se apresuró para alcanzarlo.
–Bien, Pansy, ¿a qué estás jugando?
Ron hizo un gesto de asco en silencio bajo la capa.
–Ven aquí, Draquito, necesito darte tu regalo de Navidad. –No quiso escuchar la respuesta de Malfoy y dio otra vuelta en la esquina y entró a un almacén de escobas en ese pasillo. Apenas y tenía tiempo, como una dedicada estrategia de ajedrez, se obligó a pensar. Justo cuando Malfoy dio la vuelta en la esquina, cerró la puerta del almacén desde afuera–. Aquí dentro…
Draco Malfoy corrió a la puerta con entusiasmo y la abrió de golpe, pero su sonrisa engreída se convirtió en una de terror en un instante cuando no vio a Pansy Parkinson, sino a Fred y George Weasley con sonrisas malévolas y varitas en mano.
–¡Feliz…!
–¡...Navidad!
–¡Draquito! –dijeron.
–¿Qué…? ¡Ah! –Malfoy fue atrapado por cuerdas, su varita removida, y una mano cubrió su boca antes de siquiera poder moverse.
Ron se quitó la capa de invisibilidad lejos de la mirada de Malfoy, por si acaso.
–No puedo creer que dije esas cosas. Creo que necesito lavar mi boca con jabón, ahora.
–Pequeño Ron, en verdad es escalofriante que puedas imitar tan bien la voz de Parkinson –dijo Fred. Ron le lanzó una mirada molesta.
–Escalofriante, pero útil… nunca lo hubiera pensado –agregó George, quitando su mano de la boca de Malfoy.
–¡Weasley! –exclamó Malfoy. Lucía enfermo–. Tú… pero Pansy… Oh, Merlín… ¡Ah! –Fred cubrió su boca con una mordaza.
De repente, Harry apareció.
–¿Lo tienen? –preguntó.
Malfoy intentó gritar el nombre de Harry a través de su mordaza.
–Estamos listos –dijo George–. ¿Y Crabbe y Goyle?
–Solucionado –dijo Harry con una sonrisa.
–Genial. Vámonos. Hermione dijo que sólo tendríamos unos minutos.
Malfoy continuó intentando soltarse y murmurando insultos a través de su mordaza, sin duda incluyendo cosas muy groseras sobre Hermione, mientras lo llevaban a un aula vacía. Una vez ahí, Fred y George utilizaron hechizos para pegar al Slytherin a la silla y removieron la mordaza.
–¿Qué demonios creen que están haciendo? –gritó Malfoy–. Cuando mi padre se entere, ¡me aseguraré de que su padre se quede sin trabajo!
–Pero eso es lo más hermoso, Draquito –dijo Fred mostrándole su varita–. Tu padre no se enterará de esto.
Los ojos de Malfoy se abrieron con terror.
–¿Qué…? ¿De qué están…? ¡Ayuda…! Ah!
George había pisado su pie y, mientras su boca estaba abierta, dejado caer tres gotas de una poción sin color de un frasco pequeño.
–Nosotros haremos las preguntas –dijo–, y tenemos manerras de hacerrte hablarr…
–¿Eh? –dijeron Ron y Harry.
–No sé, es algo que leí en uno de los libros de mi papá.
Malfoy finalmente dejó de gritar, su rostro relajado, y parecía estar mirando a la nada.
–¿Creen que está funcionando? –Preguntó Fred.
–Eso creo –dijo George–. Intentemos. ¿Cómo te llamas?
–Draco Lucius Malfoy –dijo el Slytherin con tono monótono.
–¿Cuál es tu misión? –dijo Fred.
–Mi… ¿qué? –Malfoy salió de su trance–. Ustedes… ¡me dieron veritaserum!
–Sí, lo hicimos –dijo George–. ¿Cuál es tu color favorito?
Malfoy regresó a su tono monótono.
–Verde Slytherin.
–Obviamente –dijeron los gemelos al mismo tiempo.
–De acuerdo, hagamos preguntas serias –dijo Ron–. ¿Eres el heredero de Slytherin, Malfoy?
–No.
Las quijadas de todos los niños se abrieron. ¿Malfoy no era el heredero de Slytherin? Eso destruía muchas de sus ideas.
–¿Quién es el heredero de Slytherin? –preguntó Harry.
–No lo sé –Malfoy salió del trance de nuevo–. Quisiera saberlo. Le diría que se deshiciera de todos ustedes… ¡y también de su sangre sucia!
–Mira, tú… –Ron lanzó un puñetazo contra Malfoy, pero Harry lo detuvo–. ¡Déjame! –gritó Ron–. Escuchaste lo que dijo.
–Ron, tenemos que descubrir lo que sabe –dijo Harry–. ¿Dónde está la cámara de los secretos?
–No lo sé.
–¿Qué hay en la cámara de los secretos?
–No lo sé.
–Demonios, Malfoy, eres el príncipe de Slytherin –exclamó George–. ¿Qué sabes de la cámara de los secretos?
Para entonces ya no esperaban mucho, pero Malfoy finalmente dijo algo útil.
–La cámara de los secretos fue abierta hace cincuenta años. Cuatro sangre sucia fueron petrificados y uno murió. Después, la persona que la abrió fue capturada y expulsada.
–¿Quién fue? –dijo Ron.
–No lo sé.
–¿Cómo sabes todo esto? –preguntó Fred con sospecha.
–Mi padre me lo dijo.
–¿Te dijo qué está ocurriendo ahora?
–No. Sólo me dijo que me mantuviera al margen y que dejara que el heredero de Slytherin hiciera su trabajo. –Salió del tono monótono de nuevo–. ¿De esto se trata todo esto? No sé nada. Mi padre se rehusó a decirme… y ya veo porque.
–Si la persona que la abrió la última vez fue expulsada, ¿cómo regresaron? –dijo Ron.
–No lo sé… Ya se los dije.
–De acuerdo. ¿Cómo está tu padre involucrado en los ataques? –preguntó Harry.
–No lo sé. Sólo me dijo que esperara a que el heredero actuara.
–¿Estás planeando matar a Hermione? –demandó Ron.
–No… por mucho que me gustaría.
–¿Sabes de alguien que lo esté?
–No… pero si encuentro al heredero le diré que lo haga.
Ron casi se lanzó de nuevo contra Malfoy y los gemelos gruñeron.
–Oh, ¿se preocupan por ella? Me aseguraré de mantener eso en mente.
–Oh, no lo harás –dijo Fred con maldad, mostrándole un pequeño pastel–. No mantendrás nada en tu mente.
–Espera, hay algo más que quiero saber –dijo George–. Mi padre nos dijo que el Ministerio investigó la mansión de los Malfoy la semana pasada. ¿Encontraron todos los artefactos oscuros?
–N...n...no.
–¿Dónde están los demás?
Malfoy apretó sus dientes y puños, intentando luchar contra el veritaserum, pero lo soltó al final.
–Están… en una cámara secreta… debajo del… piso del salón principal.
Fred sonrió aún más.
–Gracias por el tip. Nuestro padre se enterará de eso. –Después, forzó el pastel de sabor extraño en la boca de Malfoy y cerró su quijada.
Draco Malfoy se despertó una hora y media después en la biblioteca sin idea de cómo había llegado ahí. Quizás celebró la Navidad más de lo que debía. También tuvo un sueño extraño sobre tres pelirrojos y una cara rajada… Eh, quizás había una broma ahí, pensó.
Querida Hermione:
La buena noticia es que el plan funcionó. Interrogamos a Malfoy con tú sabes que, y soltó todo lo que sabía. Al día siguiente, no recordaba nada.
La otra buena noticia es que Malfoy no es el heredero de Slytherin. La mala noticia es que no sabe quién es, ni nada más, de hecho. Aunque Malfoy padre definitivamente está involucrado. Le dijimos a nuestro padre que investigue la mansión de los Malfoy de nuevo y vea si encuentra algo. Te avisaremos si es así.
Lo único que el pequeño Malfoy sabía era que la cámara de los secretos fue abierta hace cincuenta años, que cuatro hijos de muggles fueron petrificados y uno murió, y que la persona que lo hizo fue descubierta y expulsada. Ni siquiera sabía cómo el heredero entró al castillo. Pero sí lo hicimos que admitiera que no te está intentando matar ni sabe de nadie que lo esté intentando. Aún le encantaría verte muerta, pero no está interesado en ensuciarse las manos.
Esperamos que regreses. El castillo no es lo mismo sin tu rostro sonriente, hiperactivo, y loco por la aritmancia.
Sinceramente,
Gred y Forge
(Y los pequeños Ron y Harry)
Hermione no mostró la carta a sus padres ya que comenzarían a hacer preguntas que no quería responder, pero cuando la vio, la hizo cuestionar su decisión de irse aún más. Si Malfoy no era el heredero, la escuela aún era peligrosa, pero no más que para ningún otro hijo de muggles.
Los Granger tenían que elegir formalmente a dónde iría a la escuela en la primavera antes del 31 de diciembre. El 27, Hermione escribió una carta a la profesora Vector preguntando sobre las medidas de seguridad que había mencionado, y recibió la respuesta el 29. Esperaba que su pequeño experimento del día siguiente ayudaría a endulzar a sus padres lo suficiente para convencerlos de que Hogwarts era una opción viable.
La poción que había elegido enseñarles era el filtro de Alihotsy, el cual produce risa e histeria y que esperaba ayudara un poco. La había preparado a la perfección en clase, y aún si no salía bien, los efectos eran físicamente inocuos. Lo peor que podría pasar era una depresión profunda de corto plazo, o que no pudieran dejar de reírse hasta que se desmayaran. Organizó las cosas igual que durante el verano. Su nuevo kit de pociones que sus padres le habían comprado como regalo de Navidad (aunque con murmullos diciendo que debía de ser más cuidadosa con sus posesiones) estaba acomodado en la cocina, y el caldero estaba sobre la estufa.
–De acuerdo, primero, necesitamos un control –dijo Hermione a sus padres–. El control es preparar la poción sin magia. Va a fallar miserablemente, pero ese es el punto. Necesito mostrar que en verdad son las runas las que hicieron que funcionara.
–¿Los hechizos en runas son los que harán que cosas que normalmente no se disuelven lo hagan? –dijo su mamá.
–Así es. Sin ellos, lo único que tendremos es un guiso inútil, o por lo menos deberían… Quiero que cada uno lo intente por sí solos.
Su mamá lo intentó primero, siguiendo las instrucciones con diligencia, pero saltándose los hechizos. A nadie le sorprendió cuando muchos de los ingredientes no se disolvieron ni reaccionaron (y por suerte no explotaron), ni resultaron en ningún tipo de poción útil, pero Hermione tomó notas sobre la apariencia y consistencia de la "poción" en cada paso. Después limpió el caldero y su padre repitió el proceso, obteniendo el mismo resultado.
–Genial. Ahora que eso terminó, podemos continuar con la verdadera poción –dijo–. Mamá, aquí están los hechizos que necesitarás…
Le entregó a su mamá tres pedazos cuadrados de madera con las inscripciones de círculos de runas latinas que ella y Ron habían desarrollado la primavera pasada. El filtro de Alihotsy requería tres hechizos: el encantamiento para disolver al principio, el encantamiento para sellar pociones al final, y un encantamiento amplificador de magia en medio. Ese último apenas era un paso arriba de soltar magia dentro del caldero, pero era bastante común para amplificar las cualidades mágicas de muchas plantas útiles que eran conocidas por muggles (en este caso, Merlín sabía porque, rábanos).
–Comienza con el encantamiento para disolver –explicó–. Es pronunciado Dial-yo.
–Dialyo –dijo su mamá. La runa brilló, liberando su magia dentro del caldero, y el agua brilló.
–Es segura de tocar, aunque contaminaría la poción –dijo Hermione–. Muchos hechizos no funcionan con tejido vivo, especialmente los más sencillos. Aparentemente, muchos magos consideran la vida un tipo de magia, lo cual tiene sentido porque requiere magia más compleja para ser afectada.
–Bueno saberlo –dijo su mamá–. Así que, ¿igual que antes?
–Ajá.
Esta vez, con el encantamiento para disolver, los ingredientes se disolvieron con fluidez, como debían de hacerlo, y la poción gradualmente fue preparada, eventualmente adquiriendo un color pálido y la consistencia de una salsa espesa con vapor azul brillante elevándose en una columna delgada.
–Perfecto. Ahora, usa el encantamiento para sellar pociones para revertir el encantamiento para disolver. La pronunciación es O-u-det-ero.
–Oudetero –dijo su mamá. La poción brilló, pero no hubo ningún cambio.
–Genial. Luce igual que como debe –dijo Hermione, tomando notas en el proceso–. Ahora, sólo necesitamos probarla. –Se colocó sus guantes y sirvió un poco en un frasco.
Pero su mamá la detuvo.
–Eh, Hermione, no creo que debas beber una poción que no ha sido probada.
–Pero si está probada –respondió–. Es una poción básica de segundo año. Fue casi igual que durante la clase, y esa resultó bien. La única diferencia fue el uso de las runas. Es posible que los hechizos retrasados la hayan debilitado un poco, pero no debería haber efectos secundarios peligrosos.
–Bueno… de acuerdo… sólo ten cuidado –dijo su mamá nerviosa.
–Sí, mamá. Pues… ¡por la ciencia! –Hermione bebió la dosis de la poción y al mismo tiempo comenzó el cronómetro. En segundos, estaba riéndose histéricamente y se cayó hacia atrás, su espalda sobre el suelo, y sus padres la llevaron al sillón. Apenas y pudo hablar lo suficiente para decirles a sus padres que no se preocuparan y que era normal. Después de seis minutos y treinta y cinco segundos, de acuerdo a su cronómetro, dejó de reírse, sin aliento, pero aún lo más alegre que había estado todas las vacaciones.
–Cariño, eso fue algo escalofriante –dijo su mamá–. ¿El abuso de pociones es común en el mundo mágico?
–Extrañamente, no –dijo Hermione, riéndose de manera incongruente ante la idea–. Claro, en la escuela, los profesores se darían cuenta y lo detendrían bastante rápido. ¿Quieren probar?
–¿Nosotros? Eh… –dijo su mamá.
–Bueno, quizás mi papá quiera esperar ya que a él le toca preparar la siguiente. Pero no dolerá. No crea un hábito, de acuerdo al libro, y es divertido. –Se rio de nuevo.
–Yo… supongo que puedo.
–Quizás sea mejor que te sientes, Emma –dijo su papá.
–Buena idea.
Su mamá probó la poción y comenzó a reírse al instante, lo cual Hermione cronometró para sus notas.
–Tienes razón, Hermione, es divertido –dijo cuándo pudo hablar de nuevo.
–Me preocupa un poco lo que puede hacer a tus niveles de endorfinas –dijo su papá con escepticismo–. ¿Alguien ha hecho un estudio a largo plazo?
–Probablemente no –admitió Hermione–. Bueno, quizás un estudio de caso. ¿Quieres intentar hacerla, papá?
–Oh, si tengo que.
La poción de su papá no resultó tan bien, pero aún era aceptable, aunque tomó bastante insistencia de Hermione y su mamá para convencerlo de beberla.
Después de eso, ya que todos estaban de buen humor, la conversación gradualmente tomó un tono más serio.
–¿Así que vas a escribir todo esto en un ensayo? –preguntó su papá.
–Ajá… bueno, voy a comenzarlo. Me gustaría que un squib también lo intentara, pero…
–¿Un squib?
–Una persona sin magia de una familia mágica. Encontrar una manera para que pudieran preparar pociones sería bueno para ellos. Son algo menospreciados y dejados de lado. Desafortunadamente para mí, no hay muchos. En Hogwarts está el Sr. Filch, pero no le gusta hablar del tema.
A pesar de los efectos tardíos de la poción, eso fue suficiente para que sus padres se pusieran más serios.
–¿Aún estás pensando regresar a Hogwarts? –preguntó su mamá con sorpresa.
–Yo… sí…
–¿En serio? –dijo su papá–. Pensaba que estabas preocupada por ese tal Malfoy. Dijiste que pensabas que estaba planeando matarte.
–Sí. En verdad lo creía… se lo terrible que suena. Pero les dije que mis amigos lo estaban investigando, y descubrieron que no es él.
–Pero dijiste que alguien murió la última vez que la cámara fue abierta –dijo su mamá.
–Sí, pero Dumbledore lo sabe y tendrá más cuidado esta vez. Y ya que Malfoy no es el heredero de Slytherin, eso quiere decir que el heredero no va detrás de mí en particular.
–Hermione, entendemos que no quieres abandonar a tus amigos –respondió su mamá–, pero esperamos que puedas comprender que no nos sentimos muy confiados sobre la seguridad de la escuela si estudiantes están siendo atacados y nadie puede hacer nada… especialmente después de la primavera pasada.
–Lo sé. A mí tampoco me gusta, créanme, pero tendré cuidado. Y los maestros también tendrán más cuidado. Les mostré la carta de la profesora Vector.
–Sí, es cierto –dijo su mamá. Hermione sabía que la profesora Vector había impresionado a sus padres mucho más que otra persona en el mundo mágico en términos de preocuparse por ella.
–Ya estaba teniendo cuidado de no ir a ningún lugar sola –continuó–, y mis amigos y maestros me están cuidando
–Sabemos que es así. Pero sabes que aún nos preocupamos de que regreses. Preferiríamos que fueras a Beauxbatons, por lo menos este semestre.
–Lo sé. Pero véanlo de esta manera. Hay muchos otros hijos de muggles en la escuela… Sally-Anne y los demás… y la mayoría de ellos no tienen tantas opciones como yo… dinero, calificaciones, contactos. Muchos no tienen otra opción más que regresar a Hogwarts. El Ministerio los obligará si es necesario, pero sólo lo harían si creen que es seguro. Y el Consejo de la escuela debe de creer que es lo suficiente seguro para que los estudiantes regresen o hubieran cerrado la escuela.
–Eso no quiere decir que tú tienes que hacerlo, Hermione. Quizás los magos piensan que es seguro, pero no puedes dudar que lo será más en otro lugar, y si tienes la oportunidad…
–Pero… pero no quiero escapar –dijo, lágrimas en sus ojos–. No cuando la mayoría no lo hará o no puede. No quiero dejarlo ganar de ese modo… no al heredero.
–Hermione, no es tu pelea –dijo su padre con molestia–. Sólo tienes trece años. Algo como esto debe de ser solucionado por los adultos.
–Pero se siente como si fuera mi pelea, papi. Soy hija de muggles y tengo que lidiar con bravucones sangre pura como Malfoy… los de mi edad. Incluso antes de venir a casa, sentía que estaba huyendo, sin importar lo lógico que fuera. Me sentía terrible. Por favor, papi, mami. Quizás es mi lado Gryffindor, pero no quiero huir más. Quizás necesitaba alejarme para tranquilizarme, pero me estoy volviendo loca pensando cómo mis amigos estarán ahí mientras yo me escondo. Y… yo creo que necesito regresar y enfrentar mis miedos… por mi propio bienestar.
Sus padres la miraron con incredulidad.
–Hermione… –dijo su papá–. Sabes, siempre has sido intrépida y dispuesta a intentar cosas nuevas, pero nunca esperamos que eso se extendiera a enfrentarse a magos oscuros y monstruos terribles. Nunca has sido imprudente, y espero que tus amigos no te estén haciendo así.
–No creo que estoy siendo imprudente, papi. Todo lo que hice la primavera pasada fue intentar salvar a Harry de su imprudencia. Y esto no es un impulso. Lo he estado pensando todas las vacaciones… Mira, el peor caso ya no existe –continuó Hermione–. Nadie me está amenazando a mí específicamente, y estoy haciendo lo posible por mantenerme a salvo. Eso es lo importante… Por favor… ¿podrían… pensar en lo que dijo la profesora Vector? En verdad no estoy tan preocupada gracias a las nuevas medidas de seguridad.
Su mamá suspiró.
–Hermione, yo… nosotros… –se detuvo y suspiró de nuevo–. Creo que tu padre y yo necesitamos discutir esto en privado.
Hermione se mordió el labio y asintió con renuencia.
Se fue a dormir esa noche más preocupada de lo que había estado desde antes de que se fuera de la escuela. Realmente nunca había querido ir a Beauxbatons. La idea de comenzar de nuevo y hacer amigos, especialmente en medio del año, y en francés, era más de lo que podría manejar. Simplemente había estado desesperada por irse de Hogwarts, y ya no lo estaba. También estaba el problema de tener que pasar un examen para determinar su grado en Aritmancia, aunque estaba segura de que la profesora le daría una referencia maravillosa. Pero de algún modo durmió toda la noche, y cuando bajó a desayunar en la mañana, sus padres la estaban esperando.
–Hermione –dijo su mamá.
–¿Sí, mamá? –preguntó nerviosa.
–Lo hablamos anoche y decidimos que… si prometes continuar siendo cuidadosa… y que no irás a ningún lado sola hasta que este heredero y el monstruo sean capturados… y le dirás a un maestro si piensas que algo está mal… entonces te daremos otra oportunidad de regresar a Hogwarts.
Hermione se lanzó a los brazos de su madre.
–¡Oh, gracias! ¡Gracias, mami! ¡Gracias, papi! –Lloró–. Les prometo que me mantendré a salvo.
–Es todo lo que te pedimos –dijo su mamá.
–No es lo que queríamos –dijo su papá–, pero creo que podemos confiar en ti, y podemos confiar en la profesora Vector, así que si también confías en tus otros maestros y en tus amigos para protegerte, nosotros podemos aceptarlo.
–Confío en ellos, papi –dijo Hermione. Más de lo que puedo decir.
El regreso a Hogwarts fue más feliz de lo que hubiera creído dos semanas antes.
–¡Hermione! –gritaron Fred y George entre la multitud. Corrieron y la abrazaron, elevándola al aire y dejándola un poco mareada.
–Pensamos que te habías ido –dijo Fred.
–Sí, ido a Francia –agregó George.
–Casi –admitió–. ¡Ron! ¡Harry! –Abrazó a sus dos compañeros–. Muchas gracias a todos –dijo en un susurro a los cuatro–. No creo que hubiera regresado si no hubieran logrado que Malfoy dijera la verdad.
–Siempre felices de ayudar –dijo George–. Y eso me recuerda. –Le entregó un pequeño frasco con líquido sin color–. Aquí está tu porción de la poción. Úsala bien.
–¿No debería de decirles yo eso?
–Podrías… –dijo Fred con inocencia–, si hiciera algo de diferencia.
–¡Granger! –La feliz reunión fue interrumpida por cierto Slytherin bravucón caminando hacia ellos–. Así que aun así regresaste –gruñó Malfoy–. Típica Gryffindor. No te asustas de nada. Como van las cosas, apuesto a que serás la siguiente víctima del heredero.
Todos los niños sacaron sus varitas al instante.
–Deja a Hermione en paz –soltó Ron.
–Sí, deberías de irte mientras tengas la oportunidad –agregó Fred.
–Los Gryffindor apoyamos a los nuestros –dijo George.
Y hubieran ahuyentado a Malfoy después de eso, pero Hermione levantó su mano para detenerlos. Dos semanas antes, las palabras de Malfoy la hubieran espantado, pero ahora sólo eran patéticas. Incluso sintió el impulso de reírse de él.
–Malfoy –dijo–, me sentiría más amenazada por ti si pensara que tienes una idea mínima de quien es el heredero de Slytherin.
–¿Qué? Yo…
–Tuve mucho tiempo para pensar durante las vacaciones –dijo–. Y me di cuenta de que obviamente no eres el heredero, ni sabes quién es. Si lo supieras, lo hubieras lanzado en mi contra hace meses. Ahora, ¿qué tal si mejor nos saltamos los insultos y nos alejamos el uno del otro?
–Sí, además, apuesto a que Hermione podría patearte el trasero –agregó Ron.
–¡Ronald! –Lo regañó ella.
Pero Malfoy no fue provocado. Sólo hizo un gesto rudo y se fue. Bueno, no se puede ganar siempre, pensó Hermione. Comenzaron a caminar al banquete de bienvenida, pero no llegaron muy lejos antes de encontrarse con la profesora Vector, quien había salido específicamente para encontrarse con ella.
–Bienvenida, Hermione –dijo Vector.
–¡Profesora! –Hermione la abrazó, y agradecieron que no hubo muchas personas cerca que lo notaran.
–Es bueno verte de nuevo.
–Igualmente, profesora. Muchas gracias por su carta. Fue una de las cosas más importantes que convenció a mis padres de dejarme regresar.
–Bueno, me alegro que pudiera ayudar de nuevo –dijo Vector–, aunque espero que puedas permanecer fuera de problemas este semestre.
–Yo igual, profesora.
Notas del autor: Dialyo: del griego para disolver.
Oudetero: del griego para neutral, en el sentido de neutralizar.
