Como mejor referencia, vean el trabajo de JK Rowling (1997, 1998, 1999, 2000, 2003, 2005, y 2007) o el de White Squirrel (2013, 2014, 2015, 2016, 2016).

Notas del autor: Y aquí está la segunda parte. Tuve que reestructurar desde el comienzo para poder hacer lo que quería, pero espero que resultara bien. Manténganse conectados que las cosas tomarán otro nivel.

¿Embellecí al Ron de los libros? Sí, pero nadie se vuelve lo suficiente bueno para derrotar a Hermione y McGonagall en ajedrez siendo estúpido. Quisiera creer que mi versión es bastante apegada al espíritu de los libros.

Notas de la traductora: Disculpen el retraso, ha sido una semana muy ocupada en el trabajo y hasta tuve que trabajar el fin de semana. ¡Disfruten el capítulo!


Capítulo 34

Su ensayo de pociones fue aceptado después de unas cuantas revisiones mínimas. Al contrario de la actitud severa del profesor Snape, el editor fue un gran apoyo y estaba impresionado por su precocidad intelectual y sus ideas fuera de lo normal. El ensayo fue acelerado para ser parte del Pocionero Pragmático a principios de abril, y el editor prometió enviar a Hermione y a sus padres una copia gratis, junto a la profesora Vector, cuando Hermione se lo pidió. Ella sabía, por supuesto, que el profesor Snape lo vería cuando fuera publicado, y por observar con cautela durante el desayuno, sabía que el profesor Dumbledore también estaba suscrito a varias revistas académicas mágicas y a lo que estaba segura era una revista de astronomía muggle, así que parecía que sería interesante.

Severus Snape bajó a desayunar el cinco de abril esperando un día ordinario. De algún modo estaba de mejor humor de lo normal ya que estaba esperando leer los nuevos desarrollos en su campo en el Pocionero Pracgmático… lo más interesante que ocurría en ese lugar. Cuando el correo llegó, tomó su copia de la lechuza, junto a Albus, y extrañamente Séptima, aunque no pensó mucho sobre eso.

Pero entonces, exhibido al frente como un artículo de un principiante, Snape vio el título y casi se atragantó con su café, y fue algo bueno que lo hizo porque, un momento después, vio el nombre del autor y eso lo hubiera hecho tirarlo todo sobre la mesa: MUGGLES Y SQUIBS SON CAPACES DE PREPARAR POCIONES USANDO CÍRCULOS DE RUNAS por H. J. Granger.

Snape lanzó una mirada a la mesa de Gryffindor y encontró a la supuesta autora de cabello alborotado. Al mirar con atención, notó que la alumna de segundo año también estaba leyendo una copia del Pocionero Pragmático. No parecía ser posible, pero buscó el final del artículo y ahí estaba:

Nota del editor: la señorita H. J. Granger se ha identificado a sí misma como una estudiante de segundo año en el Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería, y la felicitamos por realizar una contribución tan valiosa al campo de las pociones a su edad.

Snape comenzó a leer el artículo con interés, preguntándose cómo incluso una estudiante tan brillante podía lograr que el editor leyera algo tan ridículo. Pero mientras leía, sus ojos se abrieron más y más. Parecía legítimo. Incluso había publicado el círculo de runas que había utilizado, y era trivialmente sencillo, aunque realizado en raramente usadas runas latinas, como lo que la profesora Babbling había estado enseñando en sus seminarios. Apenas y logró evitar escupir de nuevo cuando vio que el círculo fue atribuido a Granger y Weasley (1992), aún no publicado. Y no sólo que el experimento sería fácil de repetir, pero la niña había documentado su propio trabajo con extremo detalle, de principio a fin:

Sujeto A es un squib que ha intentado aprender magia en el pasado usando el método de Embrujorrápid, pero reportó no obtener resultados con hechizos o pociones.

Sujet son muggles y los padres de una hija mágica. No tienen educación mágica formal. Sin embargo, el sujeto E ha preparado anteriormente pociones que no requieren el uso de una varita.

Sujeto H es un mago y estudiante de segundo año en el Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería. El sujeto H usualmente obtiene Aceptables en Pociones y ha preparado anteriormente el filtro de Alihotsy con éxito.

Y el artículo continuó con el procedimiento, observaciones, resultados, y conclusiones, todo realizado con un nivel EXTASIS de profesionalismo. Por supuesto, era obvio quienes eran los sujetos de la niña, aunque aquellos que no la conocían quizás no se darían cuenta de la respuesta. Y por mucho que Severus odiaba admitirlo, era impresionante… frustrante, pero impresionante.

Hermione observó cómo Snape continuaba leyendo la revista y después lanzaba miradas en su dirección con cada vez más valoración. El profesor Dumbledore había terminado de leer el ensayo y estaba sonriendo ampliamente. La profesora Vector también sonreía y asintió en su dirección después de una mirada rápida.

–¿Acaso Snape luce… impresionado? –susurró Alicia Spinnet a su lado.

–¿Y cómo no? –Dijo Percy Weasley–. No cualquiera puede ser publicado en una revista académica en su segundo año.

Ginny estaba callada, pero observaba con admiración.

–Creo que lo rompiste, Hermione –dijo Ron mientras Snape continuaba mirando entre la revista y ella.

–Sí, buen trabajo –agregó Fred–. Ya era hora de que alguien lo lograra.

Hermione sonrió con timidez y observó el gran comedor. Cedric Diggory le sonrió desde la mesa de Hufflepuff. Roger Davies la señaló y parecía estar susurrando lo que ocurría a Rebecca Gamp, otra joven en su clase de Aritmancia. Ella observó a Hermione con ojos entrecerrados, como si no pudiera creerlo. Los Slytherin habían notado que Snape estaba actuando extraño y se susurraron los unos a los otros, preguntándose que estaba ocurriendo.

Pero ahora, Dumbledore estaba mirando a Snape y haciendo un gesto como un tipo de lenguaje de señas improvisado. Snape parecía estar haciendo lo posible por ignorarlo, pero Dumbledore repitió el gesto y finalmente, cuando no pudo ignorarlo más, se puso de pie y despejó su garganta, con una expresión como si hubiera chupado un limón, y se dirigió a todos en el comedor.

–Ha llegado a mi atención que la señorita Granger ha realizado una contribución significativa al campo de pociones que ha ameritado su publicación en el Pocionero Pragmático. –Susurros de sorpresa irrumpieron en el comedor–. Esta es… una hazaña impresionante para una estudiante de segundo año, y por esta muestra de talento, otorgo a la señorita Granger… –Snape estaba casi temblando mientras encontraba las palabras–... diez puntos para Gryffindor.

El gran comedor irrumpió en aplausos y gritos de incredulidad. Objetivamente, no era mucho, pero era la cantidad más grande de puntos que Snape había otorgado a Gryffindor en una instancia. Si los profesores no lo hubieran estado viendo, Hermione estaba segura de que sus compañeros en Gryffindor la hubieran levantado sobre sus hombros. Por supuesto, muchos Slytherin la miraban con molestia, pero en su mayoría, las personas estaban sorprendidas, incluyendo a algunos de sus profesores.

–¿Ves? Por esto es por lo que te queremos, Hermione –dijo Fred.

–Puedes hacerle una broma a toda la escuela… –continuó George.

–...siendo tú misma.

Lo mejor de todo era que Hermione tenía Pociones a primera hora esa mañana, después del desayuno. Se preparó para los comentarios molestos de Snape, o para que quitara más puntos de lo normal, pero para la sorpresa de toda la clase (y la consternación de los Slytherin), no hizo nada diferente de lo normal… hasta que le pidió que se quedara después de clase. Hermione le pidió a Ron que la esperara afuera, recordando que aún no debía ir a ningún lugar sola.

–¿Sí, profesor? –dijo nerviosa.

–Señorita Granger… Quiero decirte que quise decir lo que dije durante el desayuno. Tu ensayo de pociones fue impresionante… –Se detuvo, y ella pensó que vio una expresión melancólica atravesar su mirada–. Incluso yo no realicé algún descubrimiento en pociones hasta mi cuarto año.

–Eh, gracias, señor –dijo Hermione, esperando con cautela la que sea que fuera la verdadera intención de Snape.

–Si te interesara el realizar un estudio independiente en el tema, yo no… no estaría opuesto a tu pedido.

Sus cejas se elevaron. Eso era mucho más civil de lo que había esperado.

–Yo… dudo que realizaré mucho con pociones en el futuro –dijo–, pero gracias por la oferta, señor.

Snape asintió, pero después dijo la segunda parte de su intención.

–Te advierto, señorita Granger, que una hija de muggles tan inteligente como tú atraerá la atención de algunos individuos que no están de acuerdo con algo así… No quiero decir que debas dar un paso atrás… simplemente que tengas cuidado, especialmente considerando los eventos del último año.

–Yo… yo… –tartamudeó–. ¿Por qué me dice esto, profesor?

Snape sonrió, pero sólo un poco.

–Porque como profesor en esta escuela, estoy obligado a asegurarme de la seguridad de mis estudiantes. –Se dio la vuelta y murmuró, para que Hermione apenas pudiera escucharlo–. Y por una admiración profesional nada insignificante. –No estaba segura de si lo había escuchado bien–. Eso es todo, señorita Granger.

–Sí, señor –dijo, y continuó a su siguiente clase.


La reacción inicial al descubrimiento de Hermione en pociones fue incredulidad, seguido por sorpresa y algo de enojo. Draco Malfoy la estaba observando con molestia más que nunca, mientras que Rebecca Gamp la acorraló después de su siguiente clase de Aritmancia y demandó saber cómo había logrado ser publicada en su segundo año (y se sorprendió un poco de que Hermione contestara con honestidad). Filch la felicitó, pero le pidió que guardara discreción a su alrededor para evitar que alguien descubriera su identidad.

Ya que pocos estudiantes de hecho leyeron el ensayo, la reacción fue lenta, incluso con los puntos de Snape, pero recibió una cantidad de cartas del público, tanto positivas como negativas. Varias eran de la opinión de cómo se atrevía a ensuciar la práctica de la magia enseñando a muggles y squibs que no lo merecían, o algo así, pero había varias cartas entusiasmadas de padres muggles de hijos mágicos que preguntaban cómo podían obtener unos cuantos de esos hechizos en runas. (Poco después aprendió que un vendedor en el callejón Diagon había copiado su diseño y había comenzado a venderlos.) Pero la mejor repuesta fue la de la Apotecaria Slug y Jiggers, la cual le agradeció el traer una gran cantidad de padres muggles de hijos mágicos a comprar kits de pociones. Siendo vendedores responsables, habían también obligado a comprar libros de instrucciones y manuales de seguridad. Estaban tan agradecidos que le habían enviado un cupón para un kit de pociones de tercer año gratis.

Mientras tanto, la escuela continuó, y durante las vacaciones de Pascua los estudiantes de segundo año debían de elegir sus clases electivas para el próximo año que continuarían hasta tomar sus TIMOs. La elección era entre Runas Antiguas, Aritmancia, Cuidado de Criaturas Mágicas, Adivinación, y Estudios Muggles. Hermione ya estaba tomando Aritmancia, por supuesto, pero no podía decidir qué más tomar.

Todos los estudiantes deben de estudiar por lo menos dos materias electivas hasta el nivel TIMOs, leía el anuncio. Estudiantes que deseen estudiar más de tres materias electivas deberán obtener permiso especial de su jefe de casa.

Hermione estaba considerando seriamente el estudiarlo todo. No tenía duda de que la profesora McGonagall le daría permiso. Probablemente la única restricción era la cantidad de trabajo, y sus calificaciones eran impecables, y nunca había fallado en entregar su tarea.

Después de una conversación con sus amigos de cuarto año, descubrió que Runas y Criaturas Mágicas era la combinación "seria" más popular, por proceso de eliminación. Aritmancia era percibida como la clase más difícil, así que no era muy popular, mientras que Adivinación y Estudios Muggles eran consideradas E fáciles. Aun así, pensaba que todas sonaban fascinantes, incluso Estudios Muggles… sería interesante aprender más sobre cómo los magos percibían a los muggles. Sólo deseaba que pudiera hacer que sus compañeros de año compartieran su entusiasmo.

–¿Sabes qué vas a elegir, Harry? –preguntó cerca de la fecha límite.

–No lo sé. Pensaba estudiar lo mismo que Ron.

–¿En serio? Pero tienes diferentes habilidades que él. ¿No crees que deberías aprovecharlas?

–Pero sólo soy bueno para el quidditch.

–¡No es cierto! –dijo Hermione–. Creo que eres muy bueno en Defensa… aunque sé que es difícil verlo con el profesor Lockhart –admitió–. Y también eres muy bueno en Encantamientos. –Entonces, sonrió–. Yo creo que deberías estudiar Aritmancia.

–Oye, déjalo en paz, Hermione. Esa es la clase más difícil para gente normal como nosotros –dijo Ron cerca.

–Sé que se considera la clase más difícil, Ron, pero Harry fue a una escuela primaria muggle. La profesora Vector dice que las matemáticas muggles preparan mejor a los estudiantes que mucho de lo que aprenden los sangre pura. Estoy segura de que te iría bien, Harry.

–¿En verdad lo crees? –dijo esperanzado.

–Sí, Harry. No eres tonto, y con tu historia, ya tienes un buen comienzo.

–De acuerdo, supongo que puedo intentarlo –dijo.

Hermione sonrió de modo alentador.

–No puedo creer que estás de su lado –se quejó Ron.

–¿Y eso qué quiere decir? –dijo acercándose a su otro amigo.

–Quiero decir que estás haciendo que tome clases difíciles, como tú.

–No hay nada de malo en estudiar clases más desafiantes, Ronald –dijo, lanzándole una mirada molesta–. Y qué tipo de clases tomarás tú.

–Eh, pensaba estudiar Criaturas Mágicas y Adivinación.

–¿Adivinación? ¿En serio?

–¿Sí, y? ¿No estás pensando tomarla ?

–Quizás, pero sólo porque suena interesante, y no estoy segura. La profesora Vector dice que no es confiable, y a menos que tengas un verdadero interés, deberías de estudiar algo más productivo.

–Pues, lamento que no todos podemos ser como tú –soltó Ron.

–No tienes que ser como yo. Sólo tienes que esforzarte un poco más en algo para lo que eres bueno.

–Pero no soy bueno para nada –se quejó en voz alta–. Soy terrible en nuestras clases normales.

–No lo eres, Ron.

–Estoy seguro de que no soy bueno. Si estudio algo que me dé una E fácil, por lo menos puedo subir mi promedio.

–Estoy segura que puedes hacer algo mejor que una E fácil.

–¡Oye! ¿Por qué no me dejas en paz y me dejas elegir mis propias clases, Hermione?

–Bien –dijo con molestia–. Pero por Merlín, Ron, ¿cómo es que alguien tan… inteligente como tú puede actuar como un idiota? –Se dio la vuelta para irse.

–¡No soy inteligente, Hermione! –gritó Ron de vuelta. Ninguno de los dos siquiera notó que Harry se estaba alejando de su discusión–. No soy un genio que puede hacer matemáticas en mi cabeza y estudiar todas las clases y aprender mis libros de texto o lo que sea que haces. Sólo son un niño normal de una familia normal.

Hermione ignoró el insulto.

–Ron, conozco a tu familia. Ninguno de ellos no es brillante en algo.

–Oh, vamos –gruñó él–. Mi padre está atrapado en la Oficina del Uso Incorrecto de Artefactos Muggles, y mi mamá sólo se queda en casa.

Hermione no pudo evitar soltar un grito ahogado.

–No deberías hablar así de tus padres –lo regañó–, y tu papá no está "atrapado". Ama su trabajo. Y es brillante en él. ¡Encantó un auto para que vuele y sea invisible! Además, ayudó a pasar la controversial Ley para la Defensa de los Muggles en el Wizengamot… y se requiere de mucha astucia para hacer algo así. Estoy de acuerdo que no sabe mucho sobre tecnología muggle... Pero quizás tú deberías tomar Estudios Muggles. Podrías enseñarle algo a tu papá.

Ron se volteó para verla.

–¿En verdad lo crees? –dijo esperanzado después de un momento.

–Si trabajas lo suficiente. He leído que el currículo es débil, pero si tiene algo de bueno, será treinta años más avanzado que lo que él estudió… Y te ayudaré cuando pueda.

–Increíble, gracias… Eh, supongo que puedo estudiar eso en lugar de Adivinación.

–Genial. Y estoy de acuerdo con todo lo que dije. Todos en tu familia son brillantes.

–No, mis hermanos, quizás, pero mi mamá… es amable y eso, pero sólo es… es mi mamá.

–Ron, he comido lo que cocina tu mamá –dijo Hermione con firmeza–. En el mundo muggle, podría tener su propio programa de televisión. Sin mencionar que tu casa sigue en pie después de quince años de vida de Fred y George. No denigres a tus padres sólo porque sus habilidades no son académicas. Sí, eso es lo mío, pero no tiene que ser de todos. Y de cualquier modo, sabes lo bueno que son tus hermanos… incluso Fred y George terminaron el Veritaserum a la perfección y preparan bromas elaboradas cada semana… –Bajó su voz hasta ser casi un susurro en lo último.

–Sí, pero Ginny y yo no tenemos ese tipo de talento…

–Ginny tiene talento de sobra. Descubrió como sacar sus escobas de la bodega a escondidas desde que tenía seis años, ¿y crees que cualquier niña de primero podría usar su maleficio de los mocomurciélagos?

–¿Sacó nuestras escobas…? –dijo Ron con sorpresa–. Espera, ¿así es como vuela tan bien? ¡Ha estado engañándonos todo este tiempo!

–Bueno, ustedes son los que nunca la dejan volar. Como dije, tiene talento de sobra, y tú también.

–Pero…

–Ni. Lo. Digas. Ronald Bilius Weasley. Eres mejor en ajedrez que yo, y eso es algo. Mejor que McGonagall, incluso. Eres un estratega brillante. Y sabes todo lo que se puede saber sobre el quidditch. Y eres muy bueno para las voces e idiomas. La profesora Babbling incluso dijo que tienes un talento natural para Runas Antiguas durante el último seminario, ¿recuerdas? Iba a decirte que también deberías estudiar eso.

–¿En serio? Pero eso es cosa de niños.

–Ella no pensó eso. Y me ayudaste a crear ese círculo de runas el año pasado… eso fue suficiente para que tu nombre fuera mencionado en el Pocionero Pragmático.

–Aun así, no es lo mismo que la clase.

En ese momento, Hermione no pudo aguantar más.

–Oh… Ron, ¿puedes sacar tu cabeza de tu trasero y admitir por una vez que eres bueno en algo?

La sala común entera se detuvo y los observó, y ella se encogió con incomodidad, poniéndose roja.

Ron la observó sin poder decir nada por un momento.

–Rayos, Hermione –dijo–. Nunca pensé que dirías algo así. –Muchas personas se rieron.

–Pues… bueno… te lo merecías –tartamudeó–. Y es en serio. Deberías de estudiar Runas Antiguas y Estudios Muggles.

Ron aún no parecía convencido.

–Pero quería estudiar Criaturas Mágicas –dijo.

–Puedes estudiar tres materias electivas –dijo Hermione como si fuera obvio.

–¿Es en serio?

Le lanzó una mirada molesta.

–Es en serio. –Se sentó, sin hablar mientras Hermione continuaba mirándolo molesta. Finalmente, se rindió–. De acuerdo, lo haré –dijo–. Pero si me vuelvo loco el próximo año, mi primer hechizo va contra ti.

–Es un trato –dijo Hermione secamente.

Cuando las cosas se calmaron finalmente, Harry habló:

–Bueno… entonces… tomaré Criaturas Mágicas como mi otra clase –dijo–. Así, por lo menos tendremos esa juntos.

–Creo que esa es una idea excelente –dijo Hermione, para el alivio de Hermione. Ambos sabían que los idiomas no eran su fuerte, y pensó que estudiar sobre criaturas mágicas sería entretenido y quizás le ayudaría algún día.

Aunque Hermione aún no estaba segura de que hacer. Después de ignorar todos los consejos que estaba recibiendo de estudiantes, fue con la única persona cuyo consejo respetaba más y expresó su deseo de estudiar todas las clases.

–¿En verdad estás segura de querer hacer eso, Hermione? –preguntó la profesora Vector.

–Eso creo, profesora –respondió ella–. Quiero decir, si es posible. Sé que mi horario ya es extraño…

–No es el horario lo que me preocupa. Hay manera de organizar las clases sin tener que programarlas al mismo tiempo. Eres tú. Recuerdo cómo te pusiste el año pasado.

–Bueno, era mi lectura… –la corrigió Hermione–. Entiendo lo que quiere decir, profesora, pero mi carga se va a incrementar, y todas las clases electivas suenan interesantes.

–¿En serio? Eso me sorprende, incluso de ti –respondió Vector–. Si quieres mi consejo, no creo que Adivinación y Estudios Muggles sean el mejor uso de tu tiempo–. El rostro de Hermione decayó un poco–. Quizás soy parcial, pero estoy segura que recuerdas mi opinión sobre Adivinación: que es muy subjetiva e impredecible, mucho más inferior a los pronósticos aritmánticos al punto de que si funciona es gracias a que se tiene o no el don.

–Eso he leído, profesora, pero entonces, ¿no cree que debería ver si tengo el don?

–Estoy segura de que la profesora Trelawney estaría más que feliz de evaluarte antes de que tomes tu decisión final. Incluso ella te dirá que no tiene caso que tomes la materia en el caso probable, si soy sincera, de que no lo tengas.

–Oh… –dijo Hermione decepcionada–. Pero aun así, sería interesante desde el lado teórico, especialmente considerando que la adivinación es una de las ramas de la magia más documentada en la historia muggle.

–¿Si? No lo sabía… pero eso me lleva a mi segundo punto: simplemente, dudo que haya algo que la profesora Burbage pueda enseñarte. No es hija de muggles, después de todo. Y le diría esto a cualquier estudiante hijo de muggles. La materia es valiosa para aquellos que crecieron en el mundo mágico, pero para ti, lo único que sería es una pérdida de tiempo diciéndote cosas que ya sabes, y probablemente mejor.

–Yo… lo entiendo, profesora –respondió Hermione–, pero aun así creo que sería valioso verlo desde la perspectiva de los magos. Además, el TIMO se vería bien en mi certificado escolar.

Vector sonrió con tristeza.

–Hermione, puedes tomar el TIMO incluso sin tomar la clase. No es normal, pero puedes hacerlo. Estoy segura de que te iría bien. Me preocupa que quieras empujarte tanto de nuevo. Recuerda que también estarás estudiando para tu TIMO de Aritmancia.

–Lo entiendo, profesora, y gracias, pero en verdad quisiera intentar las clases primero. Creo que es justo darles la oportunidad. Y otras personas han tomado doce TIMOs, ¿no? Bill y Percy Weasley incluso lo hicieron mientras eran prefectos en su quinto año.

–Sí, lo hicieron, ¿pero recuerdas lo estresado que estaba Percy Weasley ese año? –respondió. Hermione lo recordaba–. Era incluso peor cuando otros estudiantes no lo veían. Necesitó mucho más apoyo de los profesores de lo que dejó ver. Su hermano Bill fue similar. El único otro estudiante que he tenido que tomó doce TIMOs fue Barty Crouch Jr… él no tuvo muchos problemas pero resultó ser un sociópata, así que no es una buena comparación. No creo que tú tengas que pasar por todo eso.

–Yo… aprecio su preocupación… –dijo Hermione, sus ojos comenzaban a llenarse de lágrimas.

–¿Hermione, qué te está molestando?

–Es sólo que… ellos pudieron hacerlo… así que yo también debería poder. He hecho el cálculo… sé que será difícil… sé que tomará mucho de mi tiempo, pero creo poder hacerlo, y… y después de lo que ocurrió el año pasado, no quiero pensar que no soy lo suficiente fuerte –sollozó–. No quiero rendirme porque no creo ser capaz de lograrlo.

–Oh, vaya… –Vector colocó sus manos sobre las de la niña–. Hermione, quisiera pensar que después de dos años te conozco muy bien. –La niña asintió con lágrimas–. Creo que eres perfectamente capaz… con apoyo y cariño… de obtener doce excelentes TIMOs. Fácilmente eres lo suficiente inteligente y dedicada para lograrlo. –Hermione suprimió un sollozo y comenzó a sonreír un poco–. Sin embargo… no creo que serías feliz haciéndolo.

La boca de Hermione se abrió un poco.

–Creo que si decides estudiar para doce TIMOs estarás obligándote a tres años difíciles y dolorosos por algo que básicamente no tiene valor para ti. Como dije, puedes obtener la calificación en Estudios Muggles sin tomar la clase, y para cualquier trabajo al que probablemente te dediques, la certificación en Adivinación no vale el pergamino en el que esté impresa. Ahora, si la profesora Trelawney dice que tienes el don, adelante, estúdialo. Pero de otro modo… no, quizás no tendrías una docena, pero tu calificación en Aritmancia compensará eso.

–Pero yo…

–Sé que no quieres rendirte –dijo Vector con gentileza–, pero no es cuestión de si eres lo suficiente fuerte. Es cuestión de tener tus prioridades en orden. Puedo ver como vives y respiras la aritmancia. Es una gran parte de quien eres… –Se detuvo por un momento y pareció tener dificultad al encontrar las palabras correctas–. Te he visto cuando estás estresada. Algunos días, cuando estás a tu límite, es lo único por lo que vale la pena levantarte en la mañana, ¿o me equivoco?

Hermione palideció ya que eso fue muy detallado. Incluso después de lo que había dicho, aún le sorprendía a veces lo bien que la profesora la conocía, pero la verdad era que había tenido muchos días como esos. Asintió temblorosamente.

–Eso pensé. Es así como tu mente funciona. Sospecho que si intentaras tomar Adivinación y Estudios Muggles el próximo año, dirías que ambas son una pérdida de tiempo al final de la primera semana, y en el fondo, creo que tú también lo sabes o no estaríamos teniendo esta conversación. Y no hay nada de malo en eso. Otras personas tienen una pasión para esos temas, y son más que bienvenidos, pero para Hermione Jean Granger, son una pérdida de tiempo que pudiera ser mejor usada en algo más, ya sea Aritmancia o Runas, o sólo divirtiéndote con tus amigos. Espero que puedas ver eso.

Hermione aún estaba parpadeando lágrimas, pero se dio cuenta que sí lo entendía. Recordaba lo que le había dicho: Sí, eso es lo mío, pero no tiene que ser lo de todos. Funcionaba en ambas direcciones. Y aunque lo intentara, no podía negar nada de lo que había dicho su maestra. Por muy interesantes que sonaban las clases, podía hacer el cálculo, y no podía ver el valor práctico de ellas… ciertamente nada que valiera la angustia de intentar aguantar el nivel de trabajo. No era necesario ser bueno en aritmancia para saberlo.

–Usted… tiene razón, profesora –admitió ella a través de sus lágrimas–. Yo… no vale la pena… no vale la pena. Estaré mejor con sólo tres materias electivas… Gra… gracias… Gracias por hacerme ver razón. Sabía lo terrible que sería intentar mantener una carga como esa, pero es tan difícil para mí el rechazar un desafío.

–Lo sé, Hermione, y me alegro que estuvieras dispuesta a escucharme. Me dolería verte así de nuevo. Espero que aún vengas a mí si tienes problemas.

–Sí, por supuesto, profesora.


Aún después de esa conversación, Hermione decidió que sería responsable el subir a la torre norte y pedir a la profesora Trelawney que la evaluara antes de decidir si eliminar la materia de su horario por completo. Su repuesta fue algo decepcionante, pero no inesperada:

–Lo siento, querida, pero me temo que siento muy poca aura a tu alrededor. Muy poca recepción a las resonancias del futuro.

Aunque Hermione no estaba segura de que Trelawney tuviera el don tampoco, con sus tonterías sobre esconderse en la luz azul o lo que sea que intentara decir, así que no tenía sentido.


En mayo, los exámenes se acercaban rápidamente, así como varios partidos de quidditch ya que el calendario había sido retrasado en respuesta a los ataques en otoño. Hermione creó su horario de revisión, Harry pasó su tiempo en muchas prácticas adicionales de quidditch, y la profesora Sprout dijo que las personas que habían sido petrificadas serían curadas en unas cuantas semanas. Hermione en verdad estaba pensando que las cosas habían regresado a la normalidad, pero la noche antes del partido entre Gryffindor y Hufflepuff, su vida de nuevo le arrojó una curva cuando Harry y Ron bajaron las escaleras corriendo para encontrarla en la sala común con una mirada frenética.

–¿Qué ocurre? –dijo Hermione cuando los vio.

–¡Alguien se robó el diario de Tom Ryddle! –Dijo Harry.

–¿Qué?

–Destrozó el dormitorio para encontrarlo –confirmó Ron.

–Pero… ¿por qué? Ni siquiera sabemos si lo que dijo es cierto. Además, sólo un Gryffindor podría haberlo robado. Necesitarían la contraseña de la torre.

–Sí, lo sabemos –dijo Harry.

–Pues, ¿qué creen que signifique? –dijo Hermione nerviosa.

–Quisiera saberlo.