LA FAMILIA DE LA REINA
Advertencia: Contenido gender-bender (Ja´farxFemSinbad)
Descargo de responsabilidad. Magi: The Labyrinth/Kingdom of Magic ni ninguno de sus personajes me pertenecen. La historia fue hecha sin fines lucrativos pero si de distracción para las personas que la lean y para mí misma. Ignoro si hay una historia parecida en la extensa cantidad de relatos con la que cuenta Fanfiction.
Summary:
-Aquí es donde tienes que firmar, papá- la niña señalaba entusiasmada un espacio en blanco al lado de un garabato ilegible, el cual asumió era la "firma" de su hija- recuerda que una vez me dijiste que cuando tú y mamá firman algo es para mejorar Sindría- ella prácticamente brincoteaba en los brazos de su madre.
Los primeros rayos del astro rey iluminaban la amplia habitación. Un suave ruido de aves es audible por el lugar, lo que le añade calma a la mañana que rara vez te permites disfrutar. Es un nuevo día y como todos los demás habrá que hacer lo mismo, levantarse, alistarse, despertar a Sinbad y ayudarla a alistarse para trabajar. Tomas una respiración profunda para tomar un impulso y levantarte pero te detienes al oírla hablar.
-Ja'far- dice estando de espaldas a ti sin voltear a verte.
-Que sorpresa, buenos días Sin-
Ella no contesta el saludo pero se voltea para encararte.
-Estuve pensando…- hace una pausa, como rebuscando palabras para decir lo que quiere y se acomoda en tus brazos- y creo que ya deberíamos hacerlo-
-¿Hacer qué?- No estás entendiendo lo que trata de decir.
-Dejé de tomar el remedio de Yamuraiha desde hace un par de semanas-
-Sin, se más clara, tomas muchos remedios de Yamuraiha, tomas para la resaca, para el dolor de cabeza, para tus cólicos, para relajarte, para cuan- empezaste a enumerar con tus dedos aquellos que recordabas pero su palma chocó de lleno con tu cara para hacerte callar.
-¡Me haces sentir como anciana cuando dices eso!- retiró su mano y suspiró
Estabas por decir algo pero Sinbad se sentó en la cama.
-Ja'far, hagamos un bebé- decía con total seguridad mientras sonreía.
¿Qué?
No sabes exactamente que expresión estás poniendo pero hace que Sinbad pase de reírse a preocuparse en pocos segundos.
El día es agitado, hay muchas cosas pendientes por hacer pero a pesar de ello no caminas rápido. En algunos días como hoy, acompasas gustosamente el ritmo a una velocidad adecuada a la de la diminuta persona que va a tu lado sosteniendo unos pergaminos pequeños entre uno de sus brazos. Caminan tomados de la mano (gracias a la diferencia de altura vas un poco chueco pero no te importa) y constantemente son saludados por el resto del personal del palacio con los que se cruzan.
Casi llegando a su destino en la Torre Blanca Aries algunos trabajadores piden tu asesoría para algunos temas por lo que tu pequeña acompañante se adelanta a la oficina personal de la reina. Tuviste que trasladarte a una oficina distinta a la de tu destino pero resuelves las dudas externadas después de casi una hora y reanudas el paso a la oficina a donde te dirigías primero. Son audibles por el pasillo las voces y risas.
Al entrar, las dos féminas dejan de reír, cómplices de algo que no sabes pero que sospechas que alguna de ellas te lo va a decir.
-¡Papá, mira, hice que mamá hiciera su trabajo!- la pequeña replica de Sinbad (pero con cara pecosa y piel pálida) bajo de prisa de las piernas de su madre con los documentos que había cargado en el camino, exhibiéndolos lo más alto que pudo y orgullosamente.
-Que princesa tan diligente, ¿no lo cree su majestad?- cargas a tu pequeña niña y ella se aferra a tu cuello con felicidad.
Él realmente estaba muy agradecido de que su pequeña, a la tierna edad de cinco años, comprendiese la importancia del trabajo que desempeñaban los monarcas en los países, así como también del resto del personal que laboraba en el palacio.
Tal y como en tu época de aventuras con Sinbad y el resto de los generales, fuiste educado por Rurumu, educación que pusiste en práctica inmediatamente para dirigir la compañía de comercio y que transmitiste a las demás personas que trabajan contigo. Ahora que tenías una hija, nuevamente se convirtió en una especie de tutor, le enseñaste cosas sencillas para su edad y de vez en cuando la llevabas a tu oficina un rato y respondías lo que fuera que su curiosamente quisiese saber. A forma de recompensa le regalabas dulces (aunque no demasiados) cuando podía responder preguntas sencillas.
Sabías que su trabajo era aburrido para cualquiera que no fueses tu y que no podía igualarse a las cosas interesantes que pudiesen hacer los demás generales pero debían darte crédito por intentarlo y lo hacías con la esperanza de no perseguirla en un futuro como lo haces con Sinbad para que cumpliese sus obligaciones.
-Tan diligente que ya firmó su primer documento, cariño, enséñale a tu padre lo que hicimos- Sin te extendió un rollo amarrado con un listón. Había una expresión burlona en su cara.
Malabareaste un poco el rollo tratando de retirar el listón con una sola mano.
-¡Mamá dice que si lo escribíamos lo ibas a aceptar así que tienes que firmar también tú!- expresó con emoción apenas contenida.
-¿En serio?, ¿y qué quiere la princesa que firme?- reías levemente ante la situación.
-¡Una petición!-
-Solo léelo Ja'far, nuestra hija te está esperando- Sinbad se levantó de su silla, llevándose consigo una pluma y tintero- tienes que aprobarla en la brevedad de lo posible- decidió tomar en sus brazos a la pequeña para facilitarte la lectura, permaneciendo ambas a tu lado.
El escrito en cuestión, en resumidas cuentas, era una especie de carta-petición (más de su hija que de Sinbad, sospechas) para "agrandar" la familia.
-Aquí es donde tienes que firmar, papá- la niña señalaba entusiasmada un espacio en blanco al lado de un garabato ilegible, el cual asumió era la "firma" de su hija- recuerda que una vez me dijiste que cuando tú y mamá firman algo es para mejorar Sindría- ella prácticamente brincoteaba en los brazos de su madre.
Sentías sobre ti las miradas expectantes pero no levantabas la vista del corto texto. No importaba cuantas veces lo leyeras, el contenido de éste nunca iba a cambiar.
-¿Y bien?,¿ vamos a "mejorar" Sindría?- Sinbad te extendía la pluma y el tintero juguetonamente con intenciones ocultas que, gracias a los dioses, la niña presente no entendía.
-De acuerdo- tomaste con resignación los objetos que tu reina ofrecía- vamos a "mejorar" Sindría- dijiste sin más, firmando aquél trozo de papel.
La hija de ambos chilló de alegría y Sinbad solo se reía.
Notas de la autora.
¡Hola a todos!, gracias a Io-chan Ao-sama y a kotoko-noda por dejarme un review, en serio lo aprecio. Igual a todas aquellas personas que decidieron seguir y poner en sus favoritos está historia, está historia va para todos ustedes.
Decidí hacer esta especie de bonus de la historia de "El esposo de la reina" porque de verdad, quería agregar algo relacionado con hijos.
Igualmente debo decir que me encuentro buscando ideas para hacer el genderbender inverso, prometo no tratarme tanto.
Sé que omití el nombre de su hija pero no se me ocurrió cómo ponerle, una disculpa por eso.
Sin más, me despido.
¡Hasta la próxima lectura!
