La proyección de Harry Potter al espacio de reales es JK Rowling.

¡Gracias por leer esta traducción!


Capítulo 43

–Iré contigo a Aritmancia, Harry –dijo Hermione una vez terminaron de desayunar–. Necesito hablar con la profesora Vector sobre mi estudio independiente. –Y en secreto, también quería ver quien más estaba tomando la clase en su año.

–Genial, puedes mostrarme dónde es –dijo Harry.

Hermione sacudió la cabeza y caminó por delante. Al llegar al aula, la profesora Vector se puso de pie y la saludó con una amplia sonrisa.

–Señorita Granger –dijo–, me alegra mucho que hayas podido regresar. –Estrechó la mano de su estudiante favorita de manera formal.

–Yo también me alegro, profesora –respondió Hermione.

–¿Cómo estuvo tu verano?

–Bastante agradable. Francia fue maravilloso. Aprendí bastante sobre historia mágica francesa. El resto fue bastante ocupado. Oh, y gracias por vigilar a Harry este verano.

–No es necesario, señorita Granger. Era mi deber como maestra. Me alegra ver que también estás bien, Potter.

–Gracias, profesora –murmuró Harry avergonzado.

–Y profesora, quería preguntarle sobre el estudio independiente que mencionó –continuó Hermione en voz más baja.

–Oh, por supuesto, eso –respondió Vector–. Me entusiasma descubrir que podríamos desarrollar con tus estudios más recientes. Veamos… No quiero interrumpir mucho tu tiempo con tus amigos. ¿Qué te parece los sábados a las cinco de la tarde? Podemos comenzar este fin de semana, y, por supuesto, lo cambiaríamos cuando vayas a Hogsmeade.

–Suena bien, profesora. La veré entonces.

En ese momento, una voz detrás de ella murmuró:

–La mascota de la maestra. –Harry y Hermione se dieron la vuelta para ver a Draco Malfoy entrando al aula.

–¿Qué estás haciendo aquí, Malfoy? –dijo Harry, de inmediato burlándose como el Slytherin siempre lo hacía con él.

Yo estoy tomando Aritmancia este año, Potter. ¿Qué haces aquí?

–Lo mismo –respondió Harry.

–Ah, veo que Granger te tiene bien entrenado.

Hermione consideró dejar a la profesora Vector controlar la situación, pero por lo mismo, no era mucho lo que Malfoy podía hacer enfrente de ella, así que decidió responder.

–Lo dices como si fuera algo malo. –Harry comenzó a sonrojarse al sentirse atrapado en medio de la situación. La profesora Vector detuvo su respuesta con sorpresa al notar la valentía de Hermione.

–Supongo que eso haría que Potter fuera interesante por una vez –dijo Malfoy–. ¿Cuál es el problema, Granger? ¿No lograste que Weasley también lo hiciera?

–No, Ron resultó ser mejor en Runas. Se lo recomendé.

–Ah, así que tienes a los dos entrenados…

–De acuerdo, ya es suficiente –interrumpió Vector antes de que alguien dijera algo de lo que se arrepentirían (podía sentirlo venir como maestra), aunque estaba contenta en secreto de ver lo mucho que Hermione había crecido de la niña tímida que había conocido dos años antes–. Todos tomen sus asientos, por favor.

–Te veré en Transformaciones, Harry –dijo Hermione.

–Sí, nos vemos.

Hermione salió del aula para disfrutar de su periodo libre. Estaba segura de que encontraría algo con qué llenar su tiempo.

Mientras tanto, Harry tomó el asiento más alejado de Malfoy. Lo bueno es que era una de las pocas veces que lo había visto sin Crabbe y Goyle a su lado… como si esos dos pudieran tomar Aritmancia. Aun así, se sentía bastante aislado. Su clase en Hogwarts era más pequeña que el promedio, y Aritmancia no era la clase más popular, pero aun así, se sorprendió de ver que Dean Thomas era el único otro Gryffindor en el aula. Había siete Ravenclaw, y Malfoy era acompañado por Blaise Zabini, Theo Nott, Daphne Greengrass, Tracy Davis, y Pansy Parkinson de Slytherin. Harry tampoco estaba seguro de si le iría bien a Pansy en Aritmancia, y por la manera en la que se acercaba a Malfoy, probablemente sólo lo estaba haciendo por él. Hufflepuff estaba representado por Justin Finch-Fletchley, Susan Bones, y Megan Jones.

–Bienvenidos a Aritmancia… –comenzó la profesora Vector la clase con una breve explicación de los próximos tres años, la cual Harry ya había escuchado en parte por Hermione. Era un cambio refrescante, pensó cuando se dio cuenta de que todos en la clase querían estar ahí. Siempre había algunos, incluso Ron en sus peores momentos, a los que no les importaban las clases requeridas.

Sin embargo, Harry era el único que estaba preparado para el examen inicial de Vector para ver lo bueno que eran en matemáticas. La mayoría de la clase gruñó cuando lo anunció, y él notó que Malfoy hizo una mueca con enojo cuando Vector explicó que los estudiantes hijos de muggles normalmente estaban mejor preparados que los sangre pura.

Harry no estaba seguro de qué también le iría. No le había ido mal en matemáticas en la escuela muggle, pero estaba fuera de práctica, aunque Hermione había intentado enseñarle en los últimos días. Por otro lado, notó que Malfoy y los demás Slytherin se sentían cada vez más frustrados que él. Quizás la clase no estaría tan mal.


Ron tuvo una experiencia muy diferente al entrar a la clase de Estudios Muggles. Oficialmente, había el suficiente interés en Estudios Muggles para justificar dividirla en dos secciones, como las clases comunes, pero esta sección era pequeña. Se suponía que era la sección de Gryffindor y Slytherin, la cual era organizada al mismo tiempo que Aritmancia debido al poco interés en Aritmancia en Gryffindor y el poco interés crónico en Estudios Muggles en Slytherin, pero no parecía el caso.

Estudios Muggles atraía a muchos sangre pura que buscaban una E fácil, mestizos que buscaban aprender de su herencia muggle, como Seamus Finnigan, y en especial, personas cuyos padres trabajaban en el Ministerio, donde tenían que lidiar con muggles. El trabajo en el Ministerio usualmente continuaba en la familia. Probablemente era la única explicación para el único Slytherin en la clase, Elizabeth Runcorn: su padre trabajaba en el Ministerio en Aplicación de la Ley Mágica. También había un Ravenclaw y un Hufflepuff cuya lección regular, escuchó Ron, estaba en conflicto con Runas Antiguas. Aparentemente, el crear el horario de electivas era más complicado de lo que se pensaba… probablemente un trabajo para alguien como Hermione.

Charity Burbage era una mujer de edad media con un rostro cansado y cabello desaliñado que alguna vez había sido rojo, pero ahora era de un color apagado. Sólo sus ojos, los cuales eran prominentes y de un color verde bosque, lucían llenos de vida. Era sangre pura, como todos lo sabían y bromeaban algunas veces, y lo cual ponía a Hermione escéptica sobre la calidad de educación en la clase, pero nadie podía negar su pasión por el tema, como el papá de Ron.

–Buenos días –dijo Burbage con entusiasmo–, y bienvenidos a Estudios Muggles. Sé que esta clase puede ser un camino trillado para algunos de ustedes… –Asintió ante el pequeño número de estudiantes–... pero espero que cada uno de ustedes pueda encontrarla tan fascinante e informativa como yo.

–La meta más importante en esta clase, de acuerdo al currículo oficial, es el poder interactuar con los muggles de manera cómoda y sin levantar sospechas. Naturalmente, esto quiere decir que tendremos que enfocarnos en las diferencias entre nosotros. Los muggles usan ropa diferente que nosotros, leen libros diferentes, escuchan música diferente, tienen una cultura e historia diferente, y, por supuesto, usan electricidad en lugar de magia.

Oh, así que así se pronuncia, pensó Ron.

–Sin embargo, mientras estudiamos estas cosas, espero que pueda inspirarlos a una comprensión mayor de los muggles. A pesar de todas nuestras diferencias, creo que en el fondo no somos tan diferentes. Después de todo, todos somos humanos. Una tercera parte de las familias en nuestro mundo tiene por lo menos un muggle que sabe sobre la magia. Tenemos las mismas necesidades y deseos… las mismas esperanzas y sueños. Y la magia quizás lo haga más fácil para nosotros, pero los muggles están mejor de lo que piensan sin ella. Ese es el mensaje que espero obtengan de esta clase.

–Ahora, durante el nivel TIMO de esta clase, nos enfocaremos principalmente en lo que necesitan saber para interactuar con muggles a un nivel mágico, el contacto relativamente limitado que experimentarán en un trabajo en el Ministerio, aunque es más de lo que pensarían. También deberán comprender como es que el mundo muggle y el mágico se afectan el uno al otro; incluso conocimiento mínimo de la guerra contra Grindelwald debería probar lo poco aislados que estamos los unos de los otros.

–Una cosa que los estudiantes hijos de muggles piden con frecuencia en Hogwarts es historia y ciencias muggles. Son materias fascinantes que pueden combinarse bien con Historia de la Magia y Aritmancia, pero desafortunadamente, no se consideran de mucho valor práctico para el mago o bruja promedio, así que sólo las examinaremos en el nivel TIMO, mientras que aquellos que deseen continuar en el nivel EXTASIS podrán estudiarlas a profundidad.

–Para la lección de hoy, quisiera que discutamos situaciones en las que típicamente nos encontramos con muggles. ¿Dónde podemos encontrar muggles en nuestras vidas diarias… Sr. Finnigan? –preguntó cuándo Seamus levantó su mano.

–Mi papá es un muggle, profesora –respondió Seamus.

–Por supuesto –respondió Burbage–. Apostaría que la mayoría de ustedes tienen un miembro de su familia o algún amigo con un familiar muggle… y estos individuos pueden ser buenas fuentes de conocimiento sobre la vida muggle, por cierto. Claro, estas son personas que ya conocen sobre la magia, lo cual hace que sea más fácil interactuar con ellos. ¿Pero cuándo se encuentran con muggles que no saben sobre la magia?

La compañera de cuarto de Hermione, Lily, levantó su mano.

–¿Sí, señorita Moon?

–Siempre hay muchos de ellos caminando en Londres, profesora.

–Muy bien. Hay muchos más muggles que magos y brujas, así que en casi todas las ciudades o pueblos, se encontrarán con muchos caminando en la calle… ¿Qué tal tú, Sr. Weasley? He escuchado que tu padre tiene una afinidad particular por los muggles.

–Eh, sí, trabaja en la Oficina del Uso Incorrecto de Artefactos Muggles en el Ministerio –dijo Ron un poco avergonzado–. Tiene que recuperar objetos encantados que terminan con los muggles. Oh, y mamá siempre va al pueblo muggle a comprar cosas para la comida.

–Excelente, Sr. Weasley. Cinco puntos para Gryffindor. Además de oportunidades por trabajo en el Ministerio, y si no se vive en Londres o Hogsmeade (y eso sospecho es la mayoría de ustedes), el lugar más conveniente para comprar comida es en el mercado muggle. Como verán, dependemos de los muggles para algunas cosas, y necesitamos poder hablar con ellos sin sonar como tontos…

Ron sonrió con orgullo. Había obtenido puntos para Gryffindor en su primera clase. Incluso Hermione tendría dificultad realizando eso. Entonces recordó que Hermione tenía un periodo libre en ese momento. Por un breve momento, le estaba ganando. Quizás sí estaría feliz de tomar esa clase.


Ron parecía dar saltos cuando el trío se reunió en Transformaciones. Por otro lado, la cabeza de Harry daba vueltas por Aritmancia, Hermione lucía aburrida después de su periodo libre, y Lavender y Parvati estaban temblando por algo que la profesora Trelawney había dicho en Adivinación. Ron quería preguntar qué, pero Parvati inexplicablemente se hizo a un lado.

Pero todo fue olvidado cuando la profesora McGonagall se transformó en un gato para el fuerte aplauso de la clase. Ese era un truco que no se veía todos los días.

McGonagall pasó la mayor parte de la lección hablando sobre los animagos y las similitudes y diferencias entre la transformación y las transformaciones normales.

–Cuando se conjura o transforma un animal –explicó–, sólo se está creando una construcción mágico sin vida propia. La cuarta excepción a la Ley de Gamp de la Transformación Elemental dice que la magia no puede crear vida. La anatomía de la construcción y su comportamiento no serán verdaderos al animal, pero serán tan realistas como ustedes puedan visualizarlos… o tan erróneos, si es que eligen visualizar algo diferente. Si fueran a diseccionar esa construcción, descubrirían que la anatomía interna estaría mal y en la mayoría de los casos no funcionaría. Sin embargo, no recomiendo que hagan esto: los resultados pueden ser… escalofriantes.

¿Escalofriantes? Pensó Hermione. Ahora la mitad de la clase querrá hacerlo… especialmente los hombres… y yo, sólo para comprender lo que significa. Por otro lado, sabiendo más sobre anatomía que la mayoría de los magos, probablemente podría resultar más correcto que la mayoría, aunque se puso verde cuando se comenzó a imaginar vívidamente todas las maneras "escalofriantes" en las que podría resultar mal. Quizás es mejor dejar eso para Fred y George, concluyó.

–La transformación animaga es diferente –continuó McGonagall–. Preserva la vida, cambiando un ser vivo a otro. Y al igual que un gato "sabe" como ser un gato, también lo sabe mi forma animal, porque es parte de la vida innata, así que no tengo que saber la anatomía precisa de un gato para lograrlo… aunque ayuda estar familiarizado con la forma animal propia, especialmente al comienzo.

Era material muy interesante, pero al llegar la tarde, Hermione estaba ansiosa por una lección práctica. Cuidado de Criaturas Mágicas prometía justo eso, como cualquier cosa que Hagrid lograra encontrar… y quizás sería bastante práctica, conociéndolo. Desafortunadamente, tenían la clase con los Slytherin, incluyendo a Crabbe y Goyle esta vez, quienes aún se burlaban de Harry por desmayarse en el tren ayer, y tampoco lucían muy impresionados por tener a Hagrid como profesor. Hermione, Ron, y Harry, sin embargo, lo saludaron con entusiasmo mientras se acercaban a su cabaña. Él les guiñó el ojo antes de llevar a la clase a un prado al borde del bosque prohibido.

–¡Tengo una gran sorpresa para ustedes hoy! –dijo Hagrid a la clase–. Todos acérquense a la cerca y abran sus libros en la página…

–¿Cómo? –interrumpió Draco Malfoy con fastidio.

–¿Eh?

–Hagrid… –dijo Hermione con voz suave. Elevó su copia de El Monstruoso Libro de los Monstruos para que lo viera. Estaba cerrado con cinta mágica y gruñía y se movía en sus manos. Los libros de los demás también estaban amarrados. Harry había atado el suyo con un cinturón, mientras que otros lo tenían atrapado entre otros libros, o con pinzas.

–¿Eh? Quieren decir… ¿ninguno logró abrir los libros? –dijo Hagrid decepcionado–. Tienen que acariciarlos en la espina. Mira, déjame verlo, Hermione.

Ella le entregó el libro, y con un rápido movimiento, Hagrid rompió la cinta mágica y acarició la espina con su dedo. El libro se estremeció y se abrió completamente quieto.

No, eso no es nada escalofriante, pensó Hermione.

–Oh, así es como se hace –dijo Malfoy arrastrando sus palabras–. Y yo pensaba que parte de la clase iba a ser sobre cómo entrenar a nuestros libros para que no nos mordieran las manos.

–Pues, eh… –tartamudeó Hagrid–. Mejor iré por las criaturas mágicas, entonces…

Hermione suspiró. Hagrid parecía estar intentando divertirlos, pero su sentido del humor no era el mejor.

–Dios, este lugar se está yendo a la basura –se quejó Malfoy–. Pensé que esta sería una buena clase. Esperen a que mi padre se entere que ese torpe está enseñando.

–Cállate, Malfoy –dijo Harry.

Malfoy se burló de Harry, pero después mostró una expresión asustada y señaló a algo.

–¡Dementor! ¡Dementor!

Harry tembló y se dio la vuelta, pero no había nada. En realidad, el truco de Malfoy hubiera sido más entretenido si la mitad de la clase no hubiera temblado con Harry. Todos tenían miedo de los dementores. Incluso Hermione sintió escalofríos, pero se controló. No podía haber un dementor ahí porque no estaba sintiendo esa helada desesperación y futilidad.

–No es gracioso, Malfoy –gruñó ella.

–Eso dices , Granger…

Pero su argumento fue interrumpido cuando Hagrid regresó con una manada de extraños animales detrás de él. Al principio, Hermione pensó que eran grifos, hasta que vio que sus patas traseras tenían cascos en lugar de garras, lo cual quería decir que eran hipogrifos. Ahora que tenía su libro abierto, encontró rápidamente la sección con el animal: menos agresivo y más entrenables que los grifos, pero más temperamental que los caballos con alas "ordinarios".

–¿Hermosos, no? –preguntó Hagrid. Hermione tuvo que estar de acuerdo. En verdad eran criaturas majestuosas… una hermosa combinación entre un caballo y un águila, todos de diferentes colores (equinos), pero cada uno con los mismos ojos dorados y garras bastante puntiagudas–. Si quieren acercarse…

Hagrid parecía entusiasmado ante la idea, y también Harry, Ron, y Hermione, pero nadie más parecía estarlo y dejaron que el trío de Gryffindor fuera primero.

–Ahora, tienen que tener cuidado con los hipogrifos –explicó Hagrid–. Son criaturas muy orgullosas… se ofenden fácilmente, y no querrán hacer eso.

Suenan como Crookshanks, pensó Hermione con una sonrisa, aunque las garras de Crookshanks sólo eran de una pulgada de largo, no un pie. No, no quería ofender a un hipogrifo.

–Tienen que ser amables a su alrededor. Hay que mirarlos a los ojos y hacer una reverencia… es lo más correcto. Si él se inclina de vuelta, pueden tocarlo. Si no, hay que dar un paso atrás para estar lejos del alcance de su casco lo más rápido posible.

Eso no sonaba tranquilizante.

–Hagrid, ¿esto en verdad es apropiado para nuestra primera lección? –preguntó Hermione en voz baja.

–Por supuesto que sí –respondió Hagrid, aunque no sonaba tan seguro–. ¿Quién quiere hacerlo primero?

Todos menos Harry dieron un paso atrás. Hermione no quería ser el conejillo de indias para esto. Hubiera preferido que fuera Malfoy y no Harry, pero alguien tenía que hacerlo. Harry lanzó a sus amigos una mirada molesta.

–De acuerdo, lo haré –dijo, y saltó la cerca. Siguiendo la indicación de Harry, se acercó con cautela al hipogrifo de color gris granito llamado Buckbeak e hizo una reverencia. La criatura permaneció quieta por un momento y le lanzó una mirada altiva por tanto tiempo que Hagrid comenzó a decir a Harry que se hiciera atrás antes hasta que Buckbeak se inclinó. Hermione no pudo evitar preguntarse si era algún tipo de prueba de parte del hipogrifo, o una broma… si es que era lo suficiente inteligente para hacer alguna de las dos cosas.

Pero Hagrid estaba contento porque Buckbeak había aceptado a Harry.

–¡Muy bien! Puedes tocarlo ahora. Anda, acaricia su pico.

Harry caminó lentamente y lo hizo. La clase aplaudió, excepto Malfoy, Crabbe y Goyle, quienes lucían molestos porque Buckbeak no había atacado a Harry. Entonces, Hagrid sugirió que Harry montara a Buckbeak. Eso definitivamente no estaba en el currículo, pensó Hermione, pero no había nada que pudiera hacer ahora, y Harry, predeciblemente, no quería lucir como un cobarde enfrente de los Slytherin, así que lo montó. Sintió alivio cuando demostró ser tan capaz sobre un hipogrifo que sobre una escoba, aún si no lucía muy cómodo.

Cuando regresó al suelo, sin embargo, las cosas comenzaron a salir mal. Hagrid pidió al resto de la clase que saltaran la cerca y se acercaran a un hipogrifo. Malfoy de inmediato se dirigió a Buckbeak.

–Apuesto a que no eres nada peligroso –dijo–. Tú, gran y feo animal.

Buckbeak pateó el suelo con su garra en protesta. Aparentemente, era lo suficiente inteligente para notar cuando era insultado. Y entonces, Hermione tomó una decisión rápida: prefería que la primera clase de Hagrid fuera arruinada a ver a Malfoy siendo destrozado por un hipogrifo.

–¡Malfoy! –gritó–. El profesor Hagrid dijo que hay que ser amables.

Malfoy se dio la vuelta y se burló de ella.

–No te pregunté, Granger. –Se dio la vuelta y dio otro paso al frente, incluso cuando Buckbeak chilló en protesta.

–Malfoy, no seas un idiota –le dijo. Pero no, se dio cuenta, incluso Malfoy no era tan tonto. Obviamente estaba provocando a Buckbeak para meter a Hagrid en problemas.

Sólo le lanzó una mirada rápida esta vez.

–No puede ser tan difícil si Potter pudo hacerlo. –Buckbeak no se inclinó de vuelta y sólo chilló en protesta de nuevo–. Tampoco te lo pregunté a ti –dijo Malfoy al animal. Comenzó a avanzar de nuevo.

–¡Malfoy, no! –gritó Hagrid, apresurándose a donde estaba, pero fue muy tarde.

¡En verdad iba a hacerlo! Estaba dispuesto a terminar en la enfermería sólo para tratar que Hagrid fuera despedido. Hermione no podía dejar que eso pasara. Pensando rápido, hizo lo único que se le ocurrió.

¡Desatalos Cordonzapato Syenreda!

Varias cosas ocurrieron al mismo tiempo.

Malfoy instintivamente se dio la vuelta para verla cuando escuchó la primera palabra del hechizo desconocido.

–¿Qué estás…? ¡AH! ¡AUCH!

La clase entera gritó cuando la garra de Buckbeak atravesó el aire justo donde la cabeza de Malfoy había estado un segundo antes.

Buckbeak dio un paso atrás sorprendido al ver que Malfoy se había caído sin haberlo golpeado, justo antes de que Hagrid lo hiciera retroceder más.

Y finalmente, Malfoy se encontró en el suelo intentando alejarse del hipogrifo molesto. Las agujetas de sus zapatos estaban amarradas juntas.

–Granger… mugrienta… sangre sucia… –exclamó Malfoy, sin importarle que Hagrid lo escuchara–. Pudiste haberme matado.

–¡Salvó tu estúpido trasero! –Intervino Ron–. Ese hipogrifo casi te quitó la cabeza.

Malfoy desató sus agujetas y se puso de pie.

–Pues entonces esa gallina también debe de irse –dijo.

–Lo estabas provocando y lo sabes, Malfoy –dijo Hermione–. Te dije que fueras amable… así… –Se dio la vuelta, respiró profundamente para tranquilizarse, y se acercó a Buckbeak del mismo modo que Harry lo había hecho.

–¡Hermione, no! ¡Mis hojas de té! –llamó Lavender Brown detrás de ella. Hermione se detuvo por un momento y la observó con confusión, pero continuó. Hagrid dejó que se acercara al animal, aunque permaneció cerca con precaución.

–Hola, Buckbeak –dijo con timidez, y se inclinó mientras mantenía su mirada en él.

Buckbeak pareció aprobar su ataque a Malfoy y le respondió de inmediato.

–Parece que le agradas, Hermione –dijo Hagrid, recuperando su buen humor–. Anda, acarícialo… Y gracias por salvar mi lección –agregó en un susurro.

–No hay problema, Hagrid –respondió Hermione mientras Buckbeak la acariciaba con su pico. Quizás papá tiene razón, pensó. Quizás sí soy buena con los animales.


Por supuesto, no podía ser tan sencillo. Para cuando Hermione salió de Encantamientos, la historia de que había lanzado un maleficio a Malfoy en medio de la clase y lo había salvado de un hipogrifo molesto había llegado a todos los rincones de la escuela. Versiones alternas incluían que Hermione había intentado lastimar a Malfoy (cortesía de los Slytherin), y Hermione salvando a Malfoy porque estaban saliendo a escondidas (cortesía de unas Gryffindor mayores, y Hermione tuvo dificultad para no vomitar al escuchar eso). Así que era de esperarse que hubiera consecuencias.

–Hermione, estaban tan asustada cuando te acercaste a ese hipogrifo –dijo Lavender Brown mientras dejaban el aula del profesor Flitwick–. Intenté detenerte.

–¿Pero por qué? –preguntó Hermione–. Hagrid estaba ahí.

–Estábamos leyendo las hojas de té en clase de Adivinación esta mañana –dijo Parvati Patil con tono ominoso.

Ella decidió dejar que las niñas continuaran.

–¿Y?

Y, en mis hojas de té, mostró una bandera y una hoja de vid –dijo Lavender–. Y eso significa peligro para un amigo.

–Ajá, la profesora Trelawney lo dijo.

–Parvati, he hablado con la profesora Trelawney un par de veces. ¿Alguna vez ha predicho algo correcto?

–¡Claro que sí! Esta mañana, predijo que Neville iba a romper dos tazas de té, ¡y lo hizo!

–Probablemente fue una coincidencia. Además, podría haber sido cualquiera de tus amigos.

–No estaría tan segura… –Lavender señaló detrás de Hermione–. ¿Peligro para un amigo?

Hermione se dio la vuelta para ver a los profesores McGonagall, Vector, y Snape esperándola, todos con miradas serias.

–Señorita Granger, por favor venga con nosotros –dijo la profesora McGonagall.

Hermione sólo bajó la mirada y los siguió a la oficina de McGonagall.

–Señorita Granger –dijo su jefa de casa con tono cortante–, Draco Malfoy ha realizado una queja formal en tu contra y en contra del profesor Hagrid. Ya hemos escuchado su versión y la de del profesor Hagrid, pero me gustaría escuchar la tuya también. –Lanzó una mirada molesta a Snape para que no interfiriera.

Hermione respiró profundamente e intentó decir a los maestros con tanto detalle posible lo que había ocurrido en el claro y porque creía que había detenido el intento de Malfoy de provocar a Buckbeak para que lo atacara. Cuando mencionó el hechizo que había lanzado, la profesora vector se irguió y la miró con tal desaprobación que hizo que a Hermione se le revolviera el estómago.

–Señorita Granger, por favor dime que no lanzaste un hechizo no probado a un estudiante –dijo Vector.

–Por supuesto que no, profesora… –respondió Hermione rápidamente–. Lo probé esta mañana durante mi periodo libre.

Eso tomó a los profesores por sorpresa.

–Quieres decir –dijo Snape con sospecha–, ¿que en verdad creaste el hechizo que usaste en el Sr. Malfoy?

–S...sí, señor. Trabajé en las matemáticas este verano para practicar para mi clase de Aritmancia de este año. Sólo necesitaba regresar a la escuela para probarlo.

–¿Y cómo exactamente probaste este hechizo? –presionó Vector. Hermione estaba un poco sorprendida de que Snape no estaba intentando regresar al tema de lo que había hecho a Malfoy. Quizás sabía un poco sobre la creación de hechizos.

–Pues, primero lo probé en un par de zapatos vacíos… y lo realicé un par de veces para asegurarme de que lo hice bien. Después intenté lanzarlo a mis zapatos mientras los usaba, y funcionó bien así que supe que estaba listo.

Vector asintió lentamente. Para un hechizo tan sencillo, probablemente era lo suficiente seguro.

–¿Y si hubiera dañado tus zapatos durante la prueba? –continuó–. Asumo que eran tus zapatos.

Hermione sacudió los hombros.

–Eran mi par más barato.

Vector asintió de nuevo.

–Muy bien. Una última pregunta: ¿puedes demostrar el hechizo para nosotros?

–Por supuesto, profesora. –Hermione levantó su túnica para mostrar sus zapatos y apuntó su varita a sus pies–. Desatalos Cordonzapato Syenreda –dijo, y en un parpadeo, sus agujetas se habían desamarrado y se habían atado de nuevo en un nudo.

Con eso, Snape retomó su usual expresión acerba.

–Bien –dijo–, supongo que ese es un hechizo impresionante para alguien de tercer año, aunque sin duda es algo que ya esperas de la señorita Granger, Septima. El hecho es que usó este hechizo en el Sr. Malfoy en medio de una situación peligrosa…

–Por lo que suena, una situación peligrosa que el Sr. Malfoy causó, Severus –interrumpió McGonagall.

–Habladurías –la ignoró Snape–. Por supuesto, la señorita Granger apoyará la versión de Hagrid ya que han sido amigos por dos años, sin mencionar por salvarse a sí misma.

–¿Y si interrogamos al resto de la clase? –preguntó Vector–. ¿Acaso todos los Slytherin apoyarán la versión de Malfoy? No nos tomaría mucho. Y la señorita Granger ha sido bastante abierta sobre la contribución de su hechizo al incidente… no es algo que haría alguien que tiene algo que esconder.

–Admitió que realizó un hechizo que puso al Sr. Malfoy en peligro –gruñó Snape.

–Suena a que fue el Sr. Malfoy quien se puso en peligro a sí mismo–, dijo Vector–, y la señorita Granger fue quien salvó la vida del Sr. Malfoy, o por lo menos su complexión.

–Eso fue lo que ella dijo…

–Entonces interroguemos al resto de los estudiantes, ya que la evidencia parece ser limitada, Severus –interrumpió McGonagall–. Creo que inocente hasta ser demostrada culpabilidad aún es la política del colegio. Si la señorita Granger actuó de manera irresponsable, te doy mi palabra de que será disciplinada. Espero que tú hagas lo mismo con el Sr. Malfoy.

Snape miró con molestia a McGonagall, pero entre ella y Vector, supo que era mejor cortar por lo sano.

–De acuerdo –gruñó–. Continuaremos esta discusión en la mañana, señorita Granger, después de que hablemos con tus compañeros.

Hermione intentó no suspirar su alivio en voz alta.

–Sí, profesor.

Snape y McGonagall se retiraron, pero Vector permaneció atrás para hablar con ella.

–Un momento, Hermione.

–¿Sí, profesora?

–No anticipo que haya problemas para ti después de hablar con todos, pero te aconsejo que este probablemente no fue el mejor hechizo para la situación.

–Lo sé, profesora –dijo Hermione decepcionada–. Puedo pensar en varios que hubieran sido mejores. Era en el que había estado trabajando, así que fue el primero que llegó a mi mente. Ni siquiera es un buen hechizo. Es de trece sílabas.

–Bueno, desde el punto de vista de la creación de hechizos, es bastante bueno para un primer intento, Hermione. Tuviste suerte una vez cono ese encantamiento de color, pero la creación de hechizos es mucho más compleja. La mayoría de los primeros intentos de los estudiantes resultan en encantaciones largas, movimientos de varita imposiblemente complejos, o limitaciones idiosincráticas. Lo que me sorprendió fue que tu primer intento en la creación de hechizos fue un maleficio.

–Oh, no lo fue, profesora. Quería encantar a mis zapatos para que se ataran solos, pero eso aún necesita algo de trabajo. Un nudo cuadrado es más sencillo que un moño.

La profesora Vector se rió. Eso era bastante Hermione.


Notas del autor: Desatalos Cordonzapato Syenreda: "Desata las cuerdas del zapato y enreda" en español estilizado.