Todas las versiones de Harry Potter pueden ser obtenidas si se aplican transformaciones lineales al Harry Potter original de JK Rowling.
Notas de la traductora: Disculpen el retraso. En recompensa, publicaré dos capítulos este fin de semana, así que no se olviden de leer el siguiente.
¡Disfruten!
Capítulo 44
Hermione fue despertada el viernes por ocho pequeñas patas corriendo sobre su cama
–¡Ah! ¡Crookshanks, Wendelin, basta!
Crookshanks era un poco salvaje en comparación con otros gatos, pero resultó encontrar su rival en el loco gato calicó de Lily Moon, Wendelin. Ambos gatos pasaban horas persiguiéndose el uno al otro en el dormitorio, y las niñas tuvieron que separarlos para tranquilizarlos.
–¡Wendelin, ven aquí! –llamó Lily.
Los gatos corrieron a ella y alrededor de sus piernas varias veces hasta que Lily se tropezó y cayó sobre su cama. Su amiga, Sally-Anne Perks, se lanzó sobre Wendelin, pero ella la evadió y Crookshanks corrió sobre ella. Hermione pensó que al ser mitad kneazle, Crookshanks quizás necesitaba más espacio, pero no sabía cuál era la excusa de Wendelin.
Finalmente, Lily tomó su varita de su mesita de noche.
–Immobulus –dijo, paralizando al gato. A veces, la única manera de controlar a un gato era con magia.
–Tsk –dijo Lily mientras recogía al gato–. Es bueno que estás castrada, Wendelin. Si te dejara reproducirte con un gato como ese, los gatitos destruirían el castillo entero.
–Vamos, Crookshanks, tienes que tranquilizarte –dijo Hermione. Había logrado tomar a su gato en brazos, pero era complicado. Quizás debería dejarlo pasear más por la torre. Esperaba que eso ayudara.
Desafortunadamente, el viernes fue tan eventual como el jueves. La profesora McGonagall informó a Hermione durante el desayuno que habían decidido que Malfoy había actuado de manera imprudente y había recibido una detención. Sin embargo, también le advirtió que debería tener cuidado con su uso de la magia y que el padre de Malfoy aún podría involucrarse. Malfoy estaba furioso, pero Snape estuvo feroz durante la clase. Aunque Hermione no estaba segura de si era por el incidente con Buckbeak ya que Snape había estado de mal humor desde el banquete de bienvenida.
Todo comenzó de manera inocente, e incluso algo interesante.
–Este año espero ver menos errores en sus preparaciones –dijo Snape–. Ya deberían ser capaces de hacer correcciones mínimas a sus pociones y recuperarse de errores sin los desastres que he tenido la mala suerte de presenciar en años previos. En particular, correcciones a patrones de mezcla pueden ser realizados con fórmulas sencillas encontradas en su libro, así que no quiero ver que sus preparaciones fueron arruinadas porque alguno de ustedes, zoquetes, realizó un mal movimiento en la mezcla.
Hermione estaba feliz de ver los aspectos aritmánticos en las pociones, pero cuando Snape amenazó con probar la solución de encogimiento de Neville (terriblemente arruinada) en su sapo, Trevor, se pasó de la raya. Era cruel y cuestionablemente legal, sin mencionar que podría matar a la mascota de Neville. Ante eso, Hermione ignoró a Snape y ayudó a Neville a corregir su poción. Le costó cinco puntos para Gryffindor, pero valió la pena, y definitivamente se quejaría formalmente contra Snape cuando tuviera la oportunidad.
De hecho, quizás debería llevar una cuenta de los castigos que Snape asignaba en clase. Todos sabían que era parcial, pero nadie llevaba un conteo. Quizás ayude su caso.
–No lo entiendo. ¿Por qué piensa Malfoy que querría vengarme de Sirius Black? –dijo Harry mientras dejaban la clase (Malfoy había cambiado de estrategia y dejado sus bromas sobre dementores y había comenzado a molestar a Harry sobre Black por razones que no eran claras)–. Probablemente piensa que voy a hacer algo estúpido e ir tras de él. ¿No estoy tan loco, verdad?
–Bueno, tienes tus momentos, Harry –dijo Hermione con cautela–, pero no, ciertamente no hay razón por la que irías tras Black. –Eso espero.
Defensa Contra las Artes Oscuras era su única otra clase ese día, y aun cuando había controlado al dementor de manera tan experta en el tren, Hermione se sentía cautelosa sobre el profesor Lupin. Sin embargo, mientras lo observaba, en verdad parecía saber lo que estaba haciendo, a pesar de su ropa vieja y maltratada. Quizás tuvieron suerte ese año. Comenzó de inmediato con una lección práctica, se deshizo de Peeves con facilidad en el pasillo, y los llevó a la sala de maestros (donde Snape tuvo la oportunidad de molestar a Neville; sí, algo definitivamente tenía que hacer), y los introdujo a un boggart.
Boggarts no se encontraban en Animales fantásticos y donde encontrarlos, el cual era bastante extenso para las Islas Británicas, lo cual quería decir que no eran un tipo de bestia, sino un espíritu. Aunque se encontraban en La defensa esencial contra las artes oscuras. Cambiaban de forma, y tomaban la forma de aquello a lo que más se temía. Era algo escalofriante para Hermione. Honestamente no estaba segura de a qué le temía más, y lo que sea que fuera, no estaba segura de querer compartirlo con la clase. Sospechaba que a un número de personas en la clase tampoco les gustaría, pero el profesor Lupin insistió de cualquier modo.
Hermione se sintió enferma cuando vio que lo que más temía Neville era el profesor Snape. Su estima del profesor Snape cayó aún más, si era posible. Que un maestro se convirtiera en el más grande miedo de un estudiante estaba simplemente mal. Y era Neville, quien, aunque nunca lo había dicho, le daba la misma sensación que a veces sentía de Harry… que él estaba acosado por unos terribles demonios de su pasado. Y aun así, era curioso. Neville tenía que enfrentarse a su más grande miedo dos veces a la semana en clase y nunca decía nada. Quizás era más Gryffindor de lo que todos pensaban.
De cualquier modo, ver al boggart-Snape en la ropa de la abuela de Neville era una dulce venganza. Hermione deseó tener una cámara.
La manera de deshacerse de un boggart era con el hechizo Riddikulus para transformarlo en algo gracioso. En frente de Dean Thomas, el boggart se transformó en una mano arrastrándose (debió de ver Los locos Addams muchas veces, pensó Hermione), y con la aplicación de Riddikkulus, fue atrapada en una trampa para ratas. Para Seamus Finnigan, se transformó en una banshee, la cual perdió la voz; para Ron, una araña gigante a la cual puso en patines de ruedas; y para Parvati, fue una momia, la cual se tropezó con sus propios vendajes.
Lo más escalofriante de la lección para Hermione fue cuando Padma se enfrentó al boggart y este se transformó en una cobra gigante. Comenzó a recordar el basilisco en la cámara de los secretos. Pero por suerte no duró mucho ya que Padma lanzó un Riddikulus… y el boggart se transformó en un payaso dentro de una caja sorpresa, también de aspecto escalofriante.
–¡Padma, eso no es gracioso! –gritó Lavender Brown.
–¿Puedo cambiar mi miedo a eso? –preguntó Kevin Entwhistle.
Lupin no le dio a Harry y a Hermione la oportunidad de enfrentarse al boggart, por lo cual Hermione sintió alivio y decepción al mismo tiempo. Probablemente fue intencional para Harry… Lupin probablemente pensó que su boggart se transformaría en Voldemort. No estaba segura del de ella, pero si él había escuchado de sus aventuras, quizás fue por la misma razón. Aun así, el ejercicio dejó a todos los demás de tan buen humor que pensó que sería agradable saber cuál era su más grande miedo.
Y había algo más que le molestaba: cuando el profesor Lupin saltó entre Harry y el boggart, se transformó en una esfera de color blanco platinado. Sólo la vio por un segundo, pero estaba segura de haber notado Oceanus Procellarum, Mare Imbrium, Mare Serenitatis, y Mare Tranquilitatis. ¿Por qué era la luna el miedo más grande del profesor Lupin?
Hermione prácticamente estaba saltando de entusiasmo cuando llegó a la puerta de la profesora Vector al día siguiente. Después de dos años, había aprendido bastante de aritmancia, pero esta era la primera vez que iba a estar a su nivel. Con sus habilidades matemáticas dejando al resto de la clase besando el polvo, nunca había tenido que trabajar a su potencial en la clase hasta ahora.
Una vez más la profesora Vector la recibió con una sonrisa, dejando de lado cualquier preocupación por el incidente del jueves aparentemente borrada.
–Hola, Hermione. Pasa –dijo.
–Hola, profesora. –Entró al cuarto y Vector la llevó a sentarse directamente enfrente del escritorio del profesor.
–Es bueno verte –dijo Vector–. Quería escuchar más sobre tu verano. ¿Asumo que todo resultó bien con Dobby?
–Oh, Dobby es excelente. Bueno… casi quemó la casa su primer día, pero después de eso, apenas y hemos tenido algo de que quejarnos.
–¿Quemó tu casa? ¡Cómo hizo eso!
Le tomó unos minutos a Hermione explicar de manera adecuada la estufa de gas a su maestra sangre pura para que pudiera comprender lo que Dobby hizo mal el primer día.
–Me alegra de que estén bien, entonces –le dijo Vector–. No me había dado cuenta de que mezclar los mundos mágicos y muggles pudiera ser tan… bueno, combustible.
–Yo tampoco, pero como dije, el resto del verano estuvo bien. –Hermione le mencionó los momentos más memorables de su verano, especialmente su viaje a Francia y también sus visitas con Harry y Ron. También mencionó sus cursos rápidos de ciencias muggles e historia, además de sus estudios en matemáticas.
–Bueno, ciertamente suena a que estuviste ocupada –le dijo Vector–. Espero que recordaras relajarte de vez en cuando. –En serio, parece que esta niña nunca para.
–No se preocupe, profesora. Mis padres se aseguraron de eso. Es sólo que quiero ser capaz de ponerme al corriente rápidamente si decidiera ir a la universidad después de mi graduación. Quiero mantener mis opciones abiertas. Oh, y mi artículo en Magizoología Mensual será publicado en unas semanas.
–Ah, cierto. Me alegra que pudieras hacerlo. Si te enfrentaste a un basilisco y viviste, mereces algo de reconocimiento. Lo espero con ansias. –Hermione se rio un poco–. Así que, –continuó Vector–, dijiste que planeabas comenzar a aprender álgebra lineal. ¿Ese es el caso?
–Sí, profesora. Aquí tengo mi libro. –Hermione sacó un libro de texto de nivel universitario de su bolso y lo colocó sobre la mesa, donde lo abrió–. Llegué al capítulo sobre usar matrices como transformaciones lineales en campos vectoriales. Justo iba a comenzar a estudiar las propiedades de espacios vectoriales… –se detuvo mientras comenzaba a reírse con fuerza.
–¿Hay algo gracioso? –le preguntó su profesora.
–N...no, profesora, no… quiero decir… probablemente la mencionan en bromas vectoriales todo el tiempo.
Vector sonrió.
–Espera hasta el próximo año, Hermione. Soy perfectamente capaz de hacer mis propias bromas. –Hermione elevó una ceja con escepticismo, pero no dijo nada. Mientras tanto, Vector sacó un pequeño tomo lleno de hojas sueltas–. Desde que me dijiste que ibas a comenzar a estudiar álgebra lineal, busqué y recopilé todas mis notas en el tema. Probablemente no son tan comprensivas ya que están cerca del límite de los que los aritmagos usan típicamente, pero son buena referencia. Pensé que podríamos compararlas con tu libro de texto.
–De acuerdo… –Comenzaron a comparar. Fue confuso por un tiempo hasta que acomodaron las diferentes notas, pero pronto comenzó a tener sentido. Incluso si eran presentados en orden diferente, Vector era capaz de comprender bien los conceptos que mostraba el libro de texto de Hermione.
–Bien, tu libro definitivamente es más comprehensivo –concluyó–. Probablemente es mejor que continúes con eso, y usaremos mis notas para el lado mágico de las cosas. Por supuesto, continuaré ayudándote con las matemáticas. Ahora, mi meta para este estudio independiente es introducirte a conceptos aritmánticos que no cubriremos en clase. Probablemente no estás preparada para temas muy profundos, pero definitivamente puedo darte una idea de cómo están las cosas en el campo actual. Por ejemplo, probablemente notaste que en clase nos enfocamos mucho más en la aritmancia de encantamientos que de transformaciones. ¿Tienes idea de por qué?
–Mmm… –dijo Hermione–. Me lo había preguntado, pero creo que comienzo a entender porque. Es porque los hechizos en transformaciones tienden a ser descritos con álgebra lineal en lugar de las ecuaciones analíticas que usamos el año pasado.
–Precisamente. Describiremos algunas transformaciones simples este año en términos de matrices, pero el porque es más allá del nivel TIMO, así que quería mostrarte como esos simples hechizos son construidos en el contexto más general de las transformaciones lineales, lo cual es una herramienta mucho más poderosa para la creación de hechizos de transformación.
Hermione la escuchó con interés. Lo poco que había aprendido de hechizos de transformación parecía tener mucho más sentido descrito de ese modo… mucho más sistemático. Podía pensar en algunos encantamientos que potencialmente podían estar en ese campo, como los encantamientos de crecimiento y reducción, pero lo guardó en su mente para más adelante.
Aunque, por encima de todo, estaba feliz por instrucción individual. Estaba segura que aprendería el material mejor de ese modo. Agradeció a la profesora Vector de nuevo por dejarla hacerlo cuando se fue a cenar.
Hermione encontró los pequeños pasadizos de los elfos en el gran comedor más estrechos que el año anterior. Midió con sus manos y estimó que si crecía tanto como su madre, aún podría entrar sin problemas, aunque no querría subir mucho de peso. A la velocidad con la que Ron estaba creciendo, por otro lado, sería difícil para él. Por supuesto, Ron y Harry no subían con ella tan seguido. Ella era la única que tenía interés en los elfos.
Mientras gateaba, su mente pensó en lo que escribiría a sus padres esa noche. Parecía que las cosas nunca eran sencillas en Hogwarts…
Queridos mamá y papá:
Mis clases nuevas son geniales. Hagrid está enseñando Criaturas Mágicas, y pude acariciar a un hipogrifo. Draco Malfoy intentó sabotearlo, pero lo detuve con un hechizo que inventé (no se preocupen, no me metí en problemas). Estoy segura de que voy a disfrutar mucho mi estudio independiente con la profesora Vector. Para empezar, vamos a estudiar las matemáticas detrás de las transformaciones.
Oh, y algo más. Resulta que los guardias de Azkaban no son humanos. Son demonios que te hacen sentir clínicamente deprimido sólo con estar cerca de ellos. No sé cómo Sirius Black logró escapar de esos monstruos, pero es bueno que sólo están en las entradas a los terrenos.
Con amor, Hermione
Sí, siempre había alguna complicación. Dudaba que sus padres apreciarían esa noticia.
–¡Hola! –llamó al llegar a los dormitorios de los elfos. Varios elfos asomaron sus cabezas fuera de sus cuartos, pero se sintió abatida al que no era asaltada por las entusiasmadas criaturas como el año anterior. Lucían más cautelosos ahora que había mostrado su verdadera intención, o algo así–. ¿Hola? ¿Sonya? ¿Dobby? ¿Tilly? ¿Están aquí?
–Sonya y Tilly están aquí, señorita Granger –dijo la voz aguda de su amiga elfina más cercana. Sonya se acercó junto a su abuela y saludó a Hermione… no con tanta calidez como estaba acostumbrada, por lo menos no tuvo temor de acercarse. Parecía que intentaba dejar crecer su cabello ese año. Hermione pensó que quizás intentaba lucir más madura bajo estándares elfos (sabía que Sonya había cumplido veinte años recientemente), pero el cabello de la elfina era tan escaso que pensó que lucía mejor corto.
–Hola, Sonya. Hola, Tilly. Es bueno verlas. ¿Dobby está aquí?
–Dobby –dijo Sonya con molestia–, está limpiando, señorita. Debería de regresar pronto.
–Ah. ¿Y cómo han estado?
–Sonya está bien, señorita. Es bueno verla, señorita. No estábamos seguras de si regresaría.
–Yo tampoco, pero convencí a mis padres de intentarlo por otro año. Me costó la mitad del verano, pero lo logré.
–Lo sabemos –dijo Tilly–. Dobby lo ha estado diciendo. Le gusta su… trabajo mucho, señorita, está feliz de poder conservarlo.
–¿Quiere jugar cartas, señorita? –preguntó Sonya, sacando su baraja de snap explosivo de tamaño élfico de un bolsillo en su cinturón.
–Oh, claro, puedo jugar.
–Si tiene gobstones, señorita…
Hermione se rio un poco.
–No, gracias, Sonya… sólo entro en apuestas que puedo ganar. –Después de dos años, Sonya aún intentaba que apostara gobstones en su juego de snap explosivo, Tilly aún la miraba contrariada, y Hermione aún se negaba. Era irónico, pensó. Sonya no aprobaba que Dobby recibiera un sueldo, y aun así Tilly miraba con más desaprobación a sus apuestas que a eso (aunque la mayoría de los elfos no lo hacía). Bastante extraña, la cultura de los elfos.
El juego estaba en pleno cuando Dobby entró a la sala común de los elfos en su ropa de niño, luciendo un poco sucio y cansado después de un largo día de limpieza, pero cuando vio a Hermione, se puso tan emocionado y con los ojos tan abiertos como siempre.
–¡Señorita Hermione! ¡Señorita Hermione! ¿Necesita a Dobby?
–Sólo estoy visitando, Dobby. Quería ver cómo te estabas adaptando. –Lanzó una mirada a su alrededor. No había ignorado como la mayoría de los otros elfos se ponían serios cuando Dobby entró, y como las madres acercaban más a sus hijos. Estaba recibiendo peores miradas que Harry en su primer año–. ¿Quieres jugar?
–Eh, Dobby jugarás, señorita Hermione, pero Dobby no está tan seguro de seguir apostando con Sonya.
–¡Sonya! –Hermione se dio la vuelta para ver a la elfina más joven, quien sólo le sonrió con malicia.
–Sonya ha ganado varios buenos gobstones de Dobby.
–Pequeña traviesa… Debes tener más cuidado con Sonya, Dobby. Hay una razón por la que nunca apuesto con ella–. Y ella piensa que Dobby es el loco–. Vamos, Sonya, repártele. Sin apuestas.
–Sí, señorita Hermione Granger.
–Así que, Dobby, ¿qué has estado haciendo por aquí? –preguntó Hermione cuando continuó el juego.
–Dobby limpia los baños de los niños en los dormitorios, señorita.
–¿Te tienen limpiando baños?
–Dobby es nuevo, señorita –dijo Sonya con algo de prepotencia–. La jefa de elfos Flory no deja que cualquier elfo trabaje en las cocinas.
Una posible explicación, pensó Hermione. Probablemente era cierto, pero aun así, sospechaba que había otros trabajos que Dobby pudiera haber realizado que estaban siendo ignorados. Y como un antiguo elfo de familia, Dobby estaba calificado para casi cualquier trabajo. Discriminación típica… debía de haber alguna ley. Hermione sacudió su cabeza ante su torpeza. Técnicamente, estaba pensando en leyes antidiscriminatorias para proteger a los trabajadores libres de los esclavos. Su mundo era una locura.
Los cuatro continuaron recibiendo miradas mientras el juego continuaba, y Hermione pudo escuchar lo que sonaba a susurros maliciosos a su espalda. Oh sí, había bravucones en todos lados, incluso entre especies tan sumisas como los elfos. No ayudaba que Dobby sobresalía bastante. Usando ropa como esa mientras los otros elfos usaban toallas, Hermione comenzaba a pensar que Dobby debía lucir para ellos como un travesti bastante extravagante. De hecho, eso era literalmente cierto, se dio cuenta. En la cultura de los elfos, usar ropa humana era como usar ropa de otro género, aunque en este caso, especie.
Bueno, había mucho tiempo para lidiar con eso. Después de unas cuantas rondas, Hermione mencionó la otra razón de su visita.
–Oye, Sonya, en la primavera me prometiste mostrarme el último cuarto secreto en el séptimo piso.
Sonya se puso de pie con una sonrisa.
–Oh, sí, Hermione Granger –chilló–. Podemos ir ahora si lo prefiere.
–Eso sería genial. Dobby, tú también deberías venir.
–Sí, señorita Hermione.
–¿D...Dobby? –chilló Sonya, gruñendo un poco.
–Pues, quizás necesite encontrarlo alguna vez.
–Sonnitt –intervino Tilly con voz baja–, sabes que Dobby necesita conocer todos los cuartos.
–Oh, por supuesto –respondió Sonya con renuencia–. Por favor sigan a Sonya.
Hermione había pasado la mayor parte de su domingo deambulando por el castillo buscando cuartos nuevos o desaparecidos. Decidió que era mejor hacerlo ahora antes de que tuviera mucha tarea. Así que lo único que necesitaba era el último cuarto. Sonya rápidamente la llevó junto a Dobby al pasillo del séptimo piso con el tapiz de los trolls bailarines.
–Este es el último cuarto secreto, señorita –dijo–. Es extra especial.
–Debe de ser extra secreto también –dijo Hermione–. No puedo ver nada.
Sonya se rio.
–Lo es, señorita. Los elfos lo llamamos la Sala que Viene y Va, porque viene y va, y también se le llama la Sala de los Menesteres, porque se vuelve lo que usted necesite.
–¿Se vuelve lo que tú necesitas… necesitas? –dijo Hermione con sorpresa–. ¿Cómo la gran torre, pero más controlado?
La elfina sacudió los hombros.
–Sonya lo supone, señorita.
Hermione recordó sus excursiones con Ginny hasta el décimo sexto piso. Habían ido unas cuantas veces más antes de que se acabaran las clases cuando la pelirroja había estado en peligro de un colapso nervioso y necesitaba hablar. Siempre era difícil subir tanto en la gran torre y encontrar un cuarto razonablemente arreglado.
–Bien, lo pondré en la sección de "hubiera sido bueno saberlo antes". ¿Cómo funciona?
–Necesita caminar pasando el tapiz tres veces mientras piensa en lo que necesita, señorita.
–De acuerdo, sencillo. –Hermione dio un paso atrás y caminó enfrente de los trolls bailarines. Necesito un cuarto privado donde hablar, pensó. Necesito un cuarto privado donde hablar. Necesito un cuarto privado donde hablar.
La tercera vez. Una puerta de aspecto pulido y adornado apareció en la pared en frente del tapiz. Hermione tomó la manija de latón, y sin saber que esperar, la abrió. Al otro lado había justo lo que quería, incluso si no lo había expresado con detalle… una sala común en miniatura como las que había buscado en los pisos superiores, pero mucho más arreglada: un sofá con una mesa de lado y una lámpara, una mesa de estudio con cuatro sillas, y una chimenea ya con un fuego quemando, todo decorado en el rojo y dorado de Gryffindor. Era mucho mejor que subir todos esos escalones chuecos, y probablemente podría encontrar otros usos para el cuarto.
–Esto es magia muy maravillosa, señorita Hermione –dijo Dobby con expresión de asombro.
–Sonya, esto es brillante –dijo–. ¿Cuántas personas saben sobre esto?
–Todos los elfos lo saben, señorita Hermione Granger, pero Sonya no está segura de si alguien más, incluso el profesor Dumbledore. Los elfos la usamos para guardar cosas. Muchos estudiantes y maestros esconden cosas aquí, o se esconden ellos, pero muy pocos la encuentra de nuevo, señorita.
Hermione se rió y se sentó en el sofá. Dio un leve golpe al cojín a su lado, y Sonya y Dobby subieron.
–Y los sangre pura piensan que los elfos domésticos están por debajo de ellos –dijo con una sonrisa–. Muchas gracias por ayudarme con mi mapa, Sonya.
–De nada, señorita Hermione. Sonya está feliz de poder ayudar a una amiga de los elfos.
Hermione sacó su mapa del castillo y escribió como entrar a la sala.
–¿Así que este ahora es un mapa completo de castillo?
Sonya se rió.
–Oh, señorita Hermione Granger… Hogwarts siempre tiene más secretos.
Por supuesto, pensó. Los elfos nunca habían sabido sobre la cámara de los secretos. ¿Y si los fundadores habían creado espacios propios? ¿Qué tal si ese cuarto y la gran torre eran dos de ellos? ¿Y si no lo eran? Era probable que había más que Sonya desconociera.
Se sentaron y hablaron por un tiempo, pero entonces Hermione revisó la hora.
–Es casi hora de la cena. Deberíamos de irnos. Sonya, fue bueno verte. Quisiera hablar con Dobby en privado por unos minutos, por favor.
Una mueca breve atravesó el rostro de Sonya.
–Sí, señorita Hermione Granger. Sonya la verá después. –Salió de la sala, dejando a Hermione y a Dobby solos.
–Dobby –dijo Hermione, arrodillándose para mirarlo a los ojos–, ¿cómo te están tratando los otros elfos aquí?
Las orejas de Dobby cayeron, y su cuerpo entero pareció desplomarse.
–No son muy amables con Dobby. Dobby le dijo a la señorita Hermione que es una desgracia para un elfo el ser despedido, y a ellos no les agrada que a Dobby le gusta ser libre. Pero aun así son mejores que… los antiguos amos de Dobby –susurró.
Hermione asintió con tristeza.
–Eso temía. Quizás les tome un tiempo aceptarte. Aunque parece que aún les agrado a Sonya y Tilly. Intentaré trabajar en ellas para que convenzan a los otros elfos de ser más amables contigo.
–Gracias, señorita Hermione.
Fred y George examinaron un pergamino muy especial mientras caminaban por la escuela. Era un espléndido producto de encantamientos, sin duda, pero ese día, estaba actuando extraño.
–Oye, ¿has visto a Hermione aquí últimamente, Fred? –preguntó George.
Fred examinó las páginas.
–No, no la he visto. Pensé que la vi subir las escaleras en el ala este hace un rato, pero no está ahí. Eso no está cerca de ninguno de los lugares que nos ha mencionado que no están en el mapa, ¿o sí?
–No, no lo es. Me pregunto a dónde fue.
–Espero que no esté… Oh, espera, ahí está. –Fred señaló a una sección en el séptimo piso.
–Oh, sí. Que extraño. Eso como si se hubiera aparecido ahí.
–Sí, extraño… bueno, mejor continuemos. Estas bromas no van a embromar a nadie por sí solas.
