Harry Potter le pertenece a JK Rowling en nombre, así como esta historia le pertenece a White Squirrel. Aunque los derechos de autor se vuelven algo borrosos en una galaxia muy, muy lejana…
Notas del autor: La fecha que JK Rowling eligió para la luna llena en el 31 de agosto de 1993 es correcta, pero me pregunto si es una coincidencia, porque el resto de las lunas llenas en la serie caen en fechas incorrectas, las cuales ni siquiera están separadas por múltiplos de 29. He utilizado las fases de la luna correctas en esta historia.
Notas de la traductora: ¡Alto! Debido a mi retraso, estoy publicando dos capítulos, así que no se olviden de leer el Capítulo 44.
¡Disfruten!
Capítulo 45
Ah, Aritmancia a primera hora, pensó Hermione. La mejor manera de comenzar la semana. Pero estaba tan metida en pensamientos sobre aritmancia que había una cosa que Hermione había olvidado sobre esa mañana.
–¡No puedo creerlo!
Hermione y los demás cerca se dieron la vuelta para ver a Fred Weasley leyendo la sección de deportes del Profeta.
–Lo consiguió, ¿no es así? –dijo George acercándose.
–Escandinavia gana contra Holanda cuatrocientos treinta contra trescientos noventa en la Copa Mundial –dijo Fred.
–¡Lo hizo! –exclamó George–. La ofensiva holandesa se derrumba sin su mejor jugador… posible que no pasen… el inesperado equipo nórdico es preferido para avanzar a los octavos de final. –Ambos dejaron de leer y miraron a Hermione. Se sintió nerviosa por un momento, pero entonces, una sonrisa de satisfacción apareció en su rostro.
Los gemelos se pusieron de pie y se acercaron a Hermione.
–Bien, supongo que debemos pagar, hermano –dijo Fred.
–Sí, supongo que debimos saber mejor que enfrentar nuestras mentes contra la de Hermione Granger –agregó George.
Ambos buscaron en sus bolsillos por un sickle de plata. Lo acercaron a ella, pero retrocedieron al último momento.
–Aunque –sugirió Fred–, ¿te gustaría ir doble o nada para el siguiente juego?
Hermione no había prestado mucha atención a los números del juego de la próxima semana, y de cualquier modo, no quería caer tan al fondo con esos dos.
–Tranquilos, chicos, soy nueva en este juego –les dijo, tomando los sickles–. Tomaré estos y les avisaré en unos días.
–Eso es justo –dijeron al mismo tiempo–, pero esperamos ver lo que puedes predecir por el resto del torneo –agregó George.
–De acuerdo –respondió ella.
Los fanáticos de quidditch en la mesa, Ron y Seamus, estaban muy impresionados. Harry era más difícil de leer: le gustaba jugar quidditch, pero no parecía ser un fan de la liga profesional.
–Eso fue brillante, Hermione –dijo Ron–. Incluso yo pensé que los holandeses saldrían victoriosos hasta que tú lo explicaste. ¿Cómo te diste cuenta?
Hermione se sonrojó un poco.
–Pronósticos aritmánticos elementales –dijo ella, lanzando una mirada rápida a Lavender y Parvati–. Estoy segura de que Harry podrá hacerlo al final del año.
Harry casi se atragantó con su tocino.
–Hermione, no creo que nadie pueda hacer eso como tú –dijo.
Hermione se sonrojó aún más y regresó su atención a su desayuno. Harry tenía una muy buena opinión de ella. Después de todo, había personas que se dedicaban a eso como carrera. Hizo sus pensamientos sobre quidditch a un lado y caminó al aula de la profesora Vector.
Hermione se sentó en su asiento a primera fila mientras su clase de quinto año comenzaba a llenarse. Alicia Spinnet, la cazadora de Gryffindor de tez oscura, ya estaba ahí. Roger Davies de Ravenclaw la saludó al entrar. Parecía arreglarse más ese año, con su cabello más corto y cuidadosamente peinado hacia un lado. Justo detrás de él estaba su compañera de casa, Rebecca Gamp. No le había prestado mucha atención a la joven hasta que se había encontrado con ella un par de veces afuera de la clase en primavera. Era delgada y modesta y podía esconderse entre la multitud, pero Hermione revisó los rankings y descubrió que Rebecca era la competencia más seria de Cedric por el primer lugar de la clase de quinto año. Se detuvo en el escritorio de Hermione.
–Hola, Hermione –dijo con brusquedad.
–Hola, Rebecca.
–Escuché que adelantaste un poco tu creación de hechizos este año.
Hermione sacudió los hombros.
–Estaba aburrida los últimos días del verano.
–¿Y pudiste inventar un maleficio útil? –presionó Rebecca.
–Intentaba crear un encantamiento para atar zapatos –se defendió Hermione. No estaba segura de porque Rebeca sonaba tan criticona. Hermione no era del tipo de lanzar maleficios innecesarios (aunque durante los últimos dos años se había vuelto más liberal al respecto), pero no creía que fuera un problema.
–Bueno, te deseo suerte con el resto del año –respondió Rebecca–. La necesitarás. La creación de hechizos es algo compleja.
–Eh… gracias. Lo recordaré.
Cedric Diggory también entró al aula poco después y se sentó a la derecha de Hermione. Había cambiado notablemente durante el verano, y ahora representaba el ideal "alto, moreno, y guapo" incluso más que antes. Muchas de las chicas en el castillo lo habían notado, incluyendo Hermione (aunque Lavender y Parvati eran más vocales al respecto).
–Bienvenida de regreso, Hermione. ¿Qué tal tu verano? –preguntó.
–Oh, hola, Cedric –dijo Hermione con un tono de voz más agudo–. Me la pasé muy bien. ¿Qué tal tú?
–Fue agradable. Mis padres y yo fuimos a unos cuantos juegos de la Copa Mundial en el continente. ¿Escuché que te estás interesando en eso?
–Un poco.
–Bueno, es algo que tener en mente… muchos equipos pagan por análisis aritmánticos. Oh, por cierto, ¿cómo estuvo el verano de Harry? Escuché que tuvo algo de problemas.
–Sorprendentemente, no estuvo muy mal por lo que escuché. La profesora McGonagall y la profesora Vector se aseguraron de que no hubiera problemas.
–Me alegra escucharlo. Dile a Harry que espero con ansias enfrentarme a él en el campo de quidditch. Me nombraron capitán este año.
–Claro. Lo haré.
Los Slytherin en la clase eran generalmente amables, excepto por Graham Montague, quien era compañero de Draco en el equipo de quidditch de Slytherin (Hermione se preguntó la probabilidad de que tantos jugadores de quidditch estuvieran en la clase. Algo sobre que pensar después). Pero todos sabían que la profesora Vector era estricta, así que Montague sólo pudo hacer una mueca a Hermione de parte de Malfoy cuando la vio.
–Bienvenidos a Aritmancia –comenzó la clase la profesora Vector–. Como deben de saber, presentarán su Título Indispensable de Magia Ordinaria de esta clase en la primavera… todos –agregó, mirando a Hermione–. Y eso quiere decir que trabajaremos aún más. La mayoría de sus tareas este año serán problemas de nivel TIMO, y calificaré con los mismos estándares.
–Nuevos conceptos matemáticos incluirán ecuaciones lineales en tres dimensiones, algo de matrices, polinomios de alto orden y ecuaciones racionales, números complejos, secciones cónicas, y continuaremos con nuestro trabajo con exponentes y trigonometría. Sin embargo, estoy segura de que la mayoría de ustedes están más interesados en escuchar el lado mágico, así que este año también continuaremos nuestro trabajo en detección y análisis con un mayor enfoque en transformaciones, además de encantamientos más avanzados. Y por supuesto, avanzaremos de modificación a creación de hechizos.
Hubo murmullos de entusiasmo, pero Vector continuó.
–Ahora, a este nivel no es probable que creen mucho más que encantamientos sencillos, aunque estoy segura de que veré unos cuantos maleficios durante el año. También, la creación de hechizos es tanto arte como ciencia en muchos aspectos. Encontrar soluciones fáciles y elegantes para hechizos en particular es algo que viene con la experiencia, y en su mayoría, probablemente no lo encuentren de inmediato. Debo de agregar que la mayoría de los problemas que verán este año ya tienen soluciones óptimas en los libros de hechizos. Sin embargo, espero que hagan su trabajo y encuentren sus propias soluciones, especialmente ya que siempre existe la posibilidad de crear algo nuevo y mejor. Incluso Wingardium Leviosa fue inventado sorpresivamente tarde considerando su simplicidad y facilidad de uso. Encuentren una solución nueva como esa, y serán reconocidos en todo el mundo.
Muchas personas se sentaron mejor y adoptaron expresiones ambiciosas, incluidos Roger y Rebecca. Así que no es solamente conocimiento por conocer, pensó Hermione. Para sí misma, pensó que sería agradable algo así, pero el entusiasmo de aprender los mecanismos de la magia siempre era lo que más le agradaba.
–Finalmente, repito lo que he dicho en años anteriores: cuando inventen un hechizos, debe de ser probado primero en condiciones controladas para asegurarse de que es seguro… o por lo menos que hace exactamente lo que debe hacer… antes de usarlo en circunstancias normales. Eso va el doble si es un hechizo que va a ser usado en humanos. Ahora, bajo circunstancias extraordinarias, quizás no siempre sea posible. –Como si están a punto de enfrentarse a un basilisco gigante, pensó–. Pero eso es raro, y no espero que alguno de ustedes se meta en ese tipo de problemas. –Especialmente tú, Hermione.
–Incluso más importante, no habrá trabajo experimental en esta clase, por lo que quiero decir que manipulación directa de la energía mágica, ya sea para la creación o disección. Ese es un tema más complejo, y no lo estudiaremos hasta el próximo año. Este año, espero sólo trabajo analítico y basado en matemáticas. ¿Está claro?
–Sí, profesora Vector –dijeron todos.
–Excelente. Vamos a trabajar.
Dos horas después, la mayoría de las mentes de la clase daban vueltas, pero a Hermione le encantó. Aritmancia definitivamente era la mejor manera de comenzar la semana.
Sin embargo, el lunes era el día más ocupado de Hermione, con Herbología, Defensa, y Runas Antiguas, además de Aritmancia. Siempre había disfrutado el aspecto manual de Herbología como un descanso de sus clases regulares. Era una de esas cosas que la mantenían cuerda. El periodo sencillo de Defensa los lunes era más teórico y estaba más enfocado en el libro, pero el profesor Lupin aún lo hizo interesante. Y a nadie le gustaba la clase de historia de Binns excepto para dormir.
Pero Runas Antiguas, esa era la otra clase nueva e interesante del día, y la única que Hermione compartía con Ron y no con Harry. Sorprendentemente, Neville también estaba ahí. Tanto Hermione como Ron habían conocido a la profesora Babbling un par de veces, durante los seminarios de runas mágicas latinas, pero no sabían que esperar de la clase.
Al igual que en los seminarios, la profesora Babbling lucía seria, pero sonaba amable cuando habló. Quizás la expresión era para mantener en línea a los estudiantes problemáticos. Sin embargo, sonaba menos entusiasmada por la clase que lo había hecho por los seminarios, y comenzó a explicar porque mientras pasaba lista.
–Como clase –explicó–, el estudio de Runas Antiguas ha sido ridiculizado como poco más que el estudio de un idioma muerto. Es comúnmente tomada como una clase de "relleno"... una opción para aquellos que no están interesados en ninguna de las otras electivas.
–Muchos de ustedes ya saben cómo me siento al respecto –dijo Babbling con firmeza–. El Consejo de la Escuela parece estar determinado a hacer que la clase sea lo menos interesante posible insistiendo que las runas deben de ser enseñadas como un lenguaje primero y un sistema mágico después. Sí, es importante comprender el significado de las runas para comprender su función, pero no es necesario saber nórdico antiguo a la perfección para usarlas.
–La verdad es que las runas con una rama de la magia increíblemente vasta y diversa con conexiones en barreras, rompimiento de hechizos, geomancia y litomancia, rituales mágicos, encantaciones, y alquimia. Las formas más antiguas y poderosas de la magia, magia que involucraba círculos de piedra cuyo poder podía dispersarse por todo el país, cae bajo el extenso tema de las runas antiguas. A través de la materia, la sutileza de los materiales y métodos son casi un arte. Imaginen el poder de unir una red de runas entera a un sólo punto, para controlarla con los dedos como las teclas de un piano, para protegerse de cualquier ataque o planear que ocurra en el momento adecuado… todo simplemente eligiendo una herramienta diferente. Y eso es sólo si se usan las runas nórdicas estándar.
–Por años mi meta en esta clase ha sido, dentro del currículo oficial, el demostrar en verdad la belleza, complejidad, y versatilidad de la magia con runas. Las runas pueden hacer lo mismo que una varita y mucho más, y es una tragedia que son ignoradas en el mundo mágico moderno. He luchado por cambiar eso y he dado de mi parte para renovar el amor por la magia con runas en Gran Bretaña, y espero que todos ustedes puedan llegar a ver la utilidad tanto como yo.
Eso es nuevo, pensó Hermione. Sabía que la profesora Babbling era apasionada, sí, pero siempre parecía de mente práctica en los seminarios. Quizás era porque tenía un año entero para enseñar que era capaz de ser más suelta con sus palabras, pero la mujer tenía poesía en el alma… apropiadamente, ya que pasaba su vida entera trabajando con palabras. Hermione no estaba segura de cuánto le gustaría la clase considerando su mente tan racional y llena de números. Lanzó una mirada a Ron. Ron era bueno con las palabras cuando quería (lo cual tristemente no incluía la mayoría de sus tareas), pero Hermione no lo veía como poeta. Sin embargo, lo vio observar a la profesora Babbling con lo que parecía ser cuidadoso interés.
La solución de Babbling al problema del currículo era elegantemente sencilla. Cuando el currículo pedía lecciones de gramática o vocabulario típico en nórdico antiguo, muchos de los ejemplos que usaba eran hechizos en runas. Y cuando se esperaba que escribieran, lo harían y realizarían hechizos con runas, aunque por ahora no llegarían tan lejos. La primera lección fue como escribir runas en rectángulos perfectamente proporcionados, lo cual daba más poder y estabilidad. Escribieron en tejas, en su mayoría. La mayoría del trabajo mágico, explicó Babbling, sería realizado en esas tejas en lugar de pergamino o algo más indeleble para que pudieran borrarlo rápidamente si algo salía mal. Al final, Hermione no se sentía entusiasmada por la clase, pero podía ver que sería interesante y útil. Ron, para su sorpresa, parecía no haber formado una opinión aún. Neville lucía desalentado por la complejidad de todo, pero definitivamente se estaba esforzando. Sería un año interesante.
La última clase que Hermione no había tenido era Astronomía, y esa venía con un pequeño problema. Lo que Hermione no había notado al principio era que su clase de Astronomía era a media noche el martes en la noche, o más bien, miércoles en la mañana. Eso estaba bien para el resto de los de tercer año, quienes tenían un periodo libre a la mañana siguiente, pero ella tenía Aritmancia a las nueve de la mañana los miércoles. Bueno, era el costo que tendría que pagar.
Así que justo antes de medianoche el martes en la noche, los Gryffindor y Hufflepuff de tercer año subieron las escaleras hasta la cima de la torre de astronomía. Astronomía era algo inusual, Hermione había notado después de preguntar, en el sentido en que Gryffindor nunca compartía la clase con Slytherin. Los maestros probablemente no lo admitirían, pero tuvo que preguntarse si era por el riesgo de estudiantes intentando arrojar los unos a los otros en la oscuridad.
Por supuesto, la otra cosa inusual sobre Astronomía era el hecho de que no tenía verdadero uso práctico para la mayoría de las personas excepto por astrología y probablemente algunos rituales druidas antiguos. Hermione sospechaba que era algo como los clásicos… como en las escuelas muggles continuaban enseñando latín mucho después de que las personas habían dejado de usarlo. Pero le gustaba Astronomía, así que no se estaba quejando.
La profesora Sinistra se encontró con la clase en la cima de la torre, con su usual linterna con filtro rojo. Las personas bromeaban que el nombre de Sinistra era adecuado, porque aunque era amable y de buenos modales, la luz roja daba un brillo a sus ojos en su rostro oscuro que le daba un aspecto en verdad siniestro, y los de primero a veces le tenían miedo durante su primera clase. Esa noche, la linterna no era muy necesaria ya que la luna estaba presente, baja en el este, aún no en el cuarto menguante…
Algunas veces, la habilidad de Hermione para las matemáticas se sentía como una bendición tanto como una maldición. Era casi inconscientemente que su cerebro estimaba el ángulo de la fase en la luz cinérea, calculaba el tiempo para la siguiente fase llena y nueva en base a su órbita, y contaba los días. Entonces, se detuvo y lo hizo de nuevo de manera consciente para asegurarse de que no había cometido un error. No lo había hecho. La luna llena más reciente había sido el treinta y uno, la noche antes del viaje en tren a Hogwarts.
Desde ahí, los saltos lógicos fueron obvios. El boggart del profesor Lupin era la luna llena, estuvo enfermo el día después de la luna llena, y ella dudaba que las cicatrices en su rostro fueran un accidente de pociones. Hombre lobo, pensó. Debió de saber que tener un profesor de Defensa amable, normal, y competente era mucho pedir. No era una certeza, por supuesto, pero parecía ser una hipótesis bastante convincente. Si Lupin se enfermaba de nuevo el… contó hacia adelante… primero de octubre, eso lo definiría. Eso pedía por algo de investigación. Sus padres no estarían muy felices con la decisión de Dumbledore, pero no pensaba que los hombres lobo fueran peligrosos en su forma humana.
–¿Señorita Granger? ¡Señorita Granger!
Hermione dio un salto y se dio la vuelta para darse cuenta que la profesora Sinistra la había estado llamando.
–Ah, eh, lo siento, profesora –dijo avergonzada, feliz de que era muy oscuro y no podían ver su sonrojo–. Yo sólo… eh, admiraba la luna.
–Aprecio tu entusiasmo, Granger, pero necesitamos comenzar –dijo Sinistra–. De acuerdo, clase, tenemos un año muy emocionante esperándonos. En diciembre, los muggles americanos van a reparar el telescopio espacial Hubble para que finalmente pueda tomar buenas fotografías del universo. Por lo tanto, voy a cambiar las lecciones un poco este año. En el semestre de otoño, estudiaremos nuestro sistema solar y las estrellas en el cielo, y en primavera, realizaremos una unidad especial en objetos del espacio profundo… nébulas, cúmulos de estrellas, y galaxias… más de lo que es visible a través de nuestros pequeños telescopios.
–¿El telescopio espacial muggle? –murmuró Zacharias Smith–. Lo creeré cuando lo vea.
–Ya te lo había dicho, Zach –dijo Justin Finch-Fletchley–. Estamos más avanzados en viajes espaciales en el mundo muggle.
–Y tú eres un mago, Justin. ¿Por qué estás hablando en "nosotros"? –respondió Zacharias de forma exasperante.
–Soy hijo de muggles. Puedo decir lo que quiera –dijo Justin. Hermione sonrió. Se sentía igual a veces.
–Ejem –interrumpió Sinistra–. Sé que es difícil de creer, pero el Sr. Finch-Fletchley tiene la razón. Los muggles han colocado un enorme telescopio en el espacio para ver el universo sin el filtro borroso de la atmósfera terrestre, y también han realizado viajes increíbles al espacio.
–Pero profesora –preguntó Hannah Abbott–, ¿cómo subieron?
–Con cohetes, por supuesto –dijo Sinistra.
–¿Cohetes? –preguntó otro Hufflepuff, Wayne Hopkins.
Hermione elevó su mano para responder, y Sinistra la señaló entre la luz roja.
–Los cohetes son como fuegos artificiales, excepto que son cien veces más grandes y vuelan miles de millas más… y, por supuesto, se supone que no explotan. –Notó que ninguno de sus compañeros Gryffindor cuestionaba esto. Les había hablado bastante sobre viajes al espacio por lo menos una vez.
–Correcto, señorita Granger. Discutiremos viajes espaciales muggles más en nuestra clase teórica. (La clase teórica era realizada cuando estaba muy nublado afuera y era más común en invierno)– Por ahora, comenzaremos con el estado actual del cielo. ¿Alguien puede identificar si algún planeta está visible?
Hermione rápidamente se orientó, encontró la eclíptica, y escaneó el cinturón a través de los cielos en busca de estrellas que no debían de estar ahí. Encontró una cerca del horizonte occidental en Capricornio. Por su color y brillo, y el hecho de que había estado casi en el mismo lugar en el cielo desde septiembre por los últimos dos años, debía ser Saturno.
–¿Y la estrella a su lado? –preguntó Sinistra después.
–Deneb Algedi –dijo Parvati.
–Correcto, señorita Patil. Como pueden ver, estamos presenciando una conjunción significativa entre Saturno y la estrella más brillante en la constelación de Capricornio, Deneb Algedi, literalmente, la cola de la cabra. En este momento, quiero que todos midan los aspectos de la conjunción. Su tarea será un ensayo sobre el significado astrológico y aritmántico de esta conjunción basándose en lo que han aprendido durante los últimos dos años.
Hermione colocó su ocular con una escala angular marcada en este y comenzó a medir posiciones en el cielo, alternando con su telescopio y su astrolabio. La conjunción era cercana, sí… menos de un grado de separación. Una vez que terminaron con Saturno, comenzaron a revisar el resto del cielo por el resto del tiempo antes de regresar dentro de la torre. Sin embargo, Hermione permaneció atrás para hablar con la profesora Sinistra sobre algo que le había estado molestando un poco.
–¿Sí, señorita Granger?
–Yo, eh, noté que su linterna roja luce algo rosa –dijo–, como si el filtro rojo no fuera lo suficiente fuerte, y mucha luz blanca se está escapando. Tenemos el mismo problema en en el mundo muggle con el celofán rojo.
–Sí, hay un poco de eso, pero este filtro siempre ha sido así –respondió su maestra.
–Lo sé, profesora, pero me di cuenta que tengo un hechizo para mejorarlo.
–¿En serio?
–Sí, profesora. ¿Recuerda cómo encontré una manera de defendernos de ese basilisco?
Sinistra se rió.
–No creo que alguien pueda olvidarse de eso pronto.
–Pues, es algo similar. ¿Cree que puedo intentarlo, por favor?
Sinistra lo pensó un momento.
–Oh, de acuerdo. –Elevó la linterna.
–Gracias, profesora. –Hermione apuntó su varita a la linterna y habló la encantación que había pensado en clase.
–Colovaria Fluctualonga. –El color de la linterna cambió a un rojo más puro y profundo, dando un brillo espeluznante a la torre. El hechizo bloqueaba toda luz con longitud de onda menor a 600 nanómetros. No era tan malo como pudiera haberlo sido, sólo tenía que bloquear los sensibles bastones celulares que eran necesarios para la visión nocturna, no los problemáticos conos celulares verdes.
–Impresionante –dijo Sinistra–. Gracias, creo que eso ayudará. ¿Algo más?
–No, profesora. –Hermione se dio la vuelta para irse, pero se detuvo–. De hecho, sí. He notado que la hora del amanecer y atardecer varía una media hora todos los días. ¿Asumo que es el modo en el que el castillo mantiene su ubicación en secreto?
–Así es. No podemos permitir que las personas descubran donde está la escuela por la posición de la estrellas.
–Pues, pensaba que sería útil tener una tabla con las horas del amanecer y atardecer en la escuela, así como la hora de la salida y puesta de la luna, para no tener que adivinarlo si se quiere verlo. ¿Sería posible?
La profesora Sinistra se acarició su barbilla mientras pensaba.
–Es una idea interesante –dijo–. Nunca he tenido la necesidad, pero puedo ver cómo sería útil, especialmente si quisieras hacer trabajo de precisión. Hablaré con la profesora Vector y la profesora Babbling. Sospecho que hay una manera de determinarlo por lo menos con una semana de anticipo leyendo las barreras. Te lo haré saber la próxima semana.
–Gracias, profesora.
Cuando regresó a su dormitorio, Hermione inmediatamente sacó su libro de Defensa y se dirigió a la L, pero Parvati la tomó por el hombro y la detuvo.
–¿Y qué crees que estás haciendo, Hermione? –demandó su compañera.
–Sólo quería buscar algo…
–Puedes hacerlo en la mañana.
–Pero…
–Recuerdo que teníamos un trato –intervino Lavender medio a broma–. Nos aseguramos que recuerdes dormir para que no te vuelvas loca, y a cambio, no nos molestas con la luz prendida a las dos y media de la mañana.
Hermione suspiró, pero cerró su libro.
–Sí, tienen razón –admitió–. Eh… gracias, chicas.
–¿Para qué son los amigos? –dijo Parvati mientras subía a su cama.
Hermione comenzó a acostumbrarse a su rutina. Sus clases eran buenas, incluyendo Defensa para un cambio, y nada malo había ocurrido aún. Estaba más ocupada con dos clases más y su estudio independiente, pero estaba feliz. Y eso tomó algo de esfuerzo. El humor en el castillo era más oscuro de lo usual por la amenaza de Sirius Black sobre sus cabezas y los dementores a su alrededor. Incluso el clima era peor de lo normal (claro, el ambiente era peor cuando el basilisco estaba suelto).
Intentó mantener contacto con todos sus amigos, especialmente Ginny, quien se sentía un poco aislada ya que estaba un año atrás que muchos de sus amigos. Le estaba yendo mejor después del verano, pero aún tenía problemas lidiando con lo que había ocurrido el año anterior. Hermione le mostró la Sala de los Menesteres para que tuviera un lugar más tranquilo al cual ir sin ser molestada. Ambas niñas estuvieron de acuerdo que no querían que se dispersara el secreto, aunque Harry y los hermanos de Ginny estarían bien… bueno, quizás Percy no.
Por supuesto, la Sala de los Menesteres no era una opción después del toque de queda, lo cual fue lo que pasó unas semanas después del comienzo del semestre cuando Hermione fue despertada por Ginny, con lágrimas y en pijama, de pie a su lado.
–¿Hermione? –susurró la niña más joven.
–¡Ah! –Hermione tomó su varita de su mesa de noche–. Lumos sol… oh, eres tú, Ginny –susurró, esperando no haber despertado a sus compañeras de cuarto–. ¿Qué estás haciendo aquí? Son las… –tomó su reloj–. Es cuarto para las cinco.
–Yo… tuve una pesadilla –dijo Ginny nerviosa–. Yo… lo siento. Sólo necesitaba hablar con alguien.
–Oh… ven, está bien –dijo Hermione. Se obligó a levantarse y colocó un brazo alrededor de los hombros de Ginny–. Vamos abajo.
Bajaron a la sala común, donde Ginny se acurrucó en un sofá. Hermione se sentó a su lado tan cerca cómo se sentía cómoda.
–Así que… ¿fue una mala? –dijo algo incómoda.
Ginny sopló su nariz y asintió.
–¿Quieres… quieres hablar sobre eso?
Ginny se mordió el labio y pareció endurecerse antes de hablar.
–Estaba en la cámara… Debía de estarlo viendo desde arriba o algo porque me vi en el suelo. Entonces, Harry llegó a la cámara, pero… pero estaba sólo. A ti te habían petrificado, uno de los túneles se había caído y atrapado a Ron, y la profesora Vector no estaba ahí. Harry pensó que… pensó que Ryddle iba a ayudarlo, y dejó que tomara su varita. Y entonces Ryddle comenzó a burlarse de él y llamó al basilisco. Quería ayudar, pero no podía hacer nada porque estaba inconsciente en el suelo. Entonces… Harry obtuvo la espada de algún modo. Mató al basilisco y destruyó el diario, pero… pero lo había mordido… Murió antes de que me despertara. –Ginny comenzó a sollozar.
–Ya, ya –susurró Hermione, dando golpecitos en su espalda–. Sólo fue un sueño. Aunque, pensó, ¿por qué tengo el presentimiento de que eso es exactamente algo que Harry haría?
–Lamento haberte despertado, Hermione. Estaba tan asustada que no pude quedarme ahí.
–Está bien, Ginny. Te dije que estaba aquí si me necesitabas.
–Pero es tan terrible –lloró–. Sé que R...Ryddle se fue, pero es como si pudiera escucharlo susurrándome algunas veces.
–Toma tiempo recuperarse de esto –le dijo Hermione, recordando sus cuidadosamente encubiertas sesiones con un terapeuta ese verano–. Aún tengo pesadillas sobre todo lo que me ha ocurrido aquí, pero no son tantas, y he aprendido a lidiar con ellas. Tú lo harás también. –Dio la vuelta a Ginny para que se recargara mejor en ella y comenzó a trabajar con sus manos.
–Eh, Hermione, ¿qué estás haciendo?
–Trenzando tu cabello.
–¿Por qué?
–Honestamente, no estoy segura. Lily hizo esto para Sally-Anne el año pasado cuando estaba asustada sobre… tú sabes.
–¿Lavender y Parvati lo hicieron contigo?
–Lo rechacé. No me gusta que las personas jueguen con mi cabello.
–Eso es un poco hipócrita, ¿no lo crees? –sonrió Ginny–. No tienes problema jugando con el mío.
–Ginny, yo no juego con el mío. Es mucho problema, y crea expectativas poco realistas. –Aunque… me pregunto si un encantamiento para trenzar ha sido inventado. No puede ser más difícil que atar zapatos.
–Bueno… –Ginny interrumpió sus pensamientos–. Pero me gustaría saber cómo lo haces. Siempre pareces estar por encima de todo.
Hermione se rio.
–Sólo con mucha ayuda. Mi vida es más desorganizada de lo que parece.
–¿Qué? No es posible. Ron habla sobre ti. Dice que eres muy organizada y siempre terminas tu tarea primero, y casi nunca te asustas por lo que ocurre.
La niña mayor suspiró.
–Ron es un niño, ¿lo recuerdas?
–Oh… –dijo Ginny decepcionada.
–Me asusté bastante cuando pensé que Draco Malfoy estaba tras de mí el año pasado. Y sobre lo otro… ¿Acaso Ron te contó lo que ocurrió nuestro primer año con el troll?
–Por supuesto.
–¿Te dijo cómo llegamos a eso?
Ginny hizo una mueca de concentración.
–Dijo que se burló de ti, y que no debió hacerlo.
Hermione sacudió la cabeza.
–No, Ron no fue lo más impactante. Verás, cuando llegué a Hogwarts, era nueva en la magia y aún más, era nueva sobre cómo se hacen las cosas en el mundo mágico. Hice algunos amigos, pero nadie en mí a… o por lo menos nadie con quien fuera cercana. Quería dar lo mejor, y me sentía tan atrasada que comencé a leer. Y leí todo lo que pude encontrar. Al principio eran cosas útiles, pero entonces algo sobre dragones o algo más llamaba mi atención, y lo leí también. Llegó al punto en que casi nada era útil, pero era muy interesante para dejarlo. Y con toda esta lectura, comencé a quedarme despierta hasta muy tarde… medianoche, una de la mañana, dos. No pude evitarlo. Y era todas las noches. No podía descubrir a donde se iba mi tiempo, y nada que hacía parecía ayudar.
–Vaya, ¿estás segura de que no recibiste una maldición o algo? –preguntó Ginny preocupada.
–No, no fue una maldición. Pero me ocurrió tan lento que nunca me di cuenta de que me estaba agotando. Tampoco ayudó que estaba muy estresada. Estaba estresada porque no estaba durmiendo. Estaba estresada porque Malfoy se la vivía tratando de embrujarme en los pasillos. Estaba estresada porque el profesor Snape siempre estaba enojado… de hecho, en el mundo muggle ya lo hubieran despedido. Y con todo eso, comencé a tener problemas haciendo mi tarea, lo cual me estresó aún más, y un día, no pude aguantarlo más y exploté.
Ginny asintió.
–Y pasaste el día entero llorando en el baño.
–Sí. Y ya sabes lo que pasó después.
–Merlín, ¿cómo es que te recuperaste después de todo eso? –preguntó Ginny.
–Como dije, tuve mucha ayuda. La profesora Vector habló conmigo y se aseguró de estar ahí cuando la necesitaba. Ella es… ha sido maravillosa. Y me volví amiga de Harry y Ron, y aunque son niños, se preocupan por mí, además de que están tan locos que me mantienen cuerda. –Ginny se rió ante eso.
–También me volví amiga de los elfos domésticos. Y le dije a Lavender y Parvati que me quitaran el libro y me llevaran a la cama si volvía a sobrepasarme. Y esa es la cosa. Lo han tenido que hacer más de un par de veces. Probablemente lo escondo bien, pero aún me siento estresada la mitad del tiempo, como si pudiera caer en malos hábitos de nuevo si no tuviera a alguien cuidándome. Cuando las cosas se ponen difíciles, tengo que investigar más o practicar más o crear nuevos hechizos, y es muy fácil caer.
–Vaya, no tenía idea de que fuera tan difícil para ti.
–Sí, no me gusta mencionarlo, pero es como todo lo demás. Tengo que aprender a lidiar con eso. Y me enseñó algo muy importante.
–¿Qué?
–Que no tengo que hacerlo sola.
Una lágrima atravesó la mejilla de Ginny, y se dio la vuelta y abrazó a Hermione.
–Muchas gracias –susurró–. Gracias por estar aquí para mí.
–No hay problema, Ginny. ¿Para qué son los amigos?
Otras personas comenzaron a bajar las escaleras, así que se separaron y esperaron hasta que fuera hora de bajar a desayunar. Ron se sorprendió al verlas.
–Ginny, ¿tú cabello está en trenzas?
–Ajá –dijo jugando con su cabello con su dedo–. Hermione pensó que debería probar un nuevo look. ¿Qué te parece?
Ron sacudió la cabeza.
–Ni siquiera luces como tú así.
–Hmm –dijo Ginny elevando su nariz.
–Yo creo que se ve bien –dijo Harry.
Ginny casi se tropezó.
–¿En serio? –chilló.
–¿En serio? –dijo Ron en eco.
–Sí, Alicia usa su cabello así algunas veces. Luces más como una jugadora de quidditch de ese modo.
–Gr...gr...gracias. –Permaneció quieta hasta que los niños la pasaron.
–Respira, Ginny –le recordó Hermione.
Ella suspiró.
–Dime la verdad. ¿He mejorado?
–Un poco. Sólo necesitas más práctica. Estoy segura de que estarás más cómoda a su alrededor para Navidad. Vamos. Por cierto, hoy ocurrirá algo relacionado al año pasado.
–¿En verdad? –dijo Ginny nerviosa–. ¿Qué es?
Magizoología Mensual
Octubre, 1993
MÉTODO PARA BLOQUEAR LOS EFECTOS DAÑINOS DE LA MIRADA DE UN BASILISCO EN LÍNEA VISUAL DIRECTA
H. J. Granger, Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería
–Vaya, Hermione, ¿dos artículos? –dijo George Weasley entre otros.
–Pero por supuesto –respondió Fred–. Es Hermione Granger. Si derrota a un monstruo gigantesco en combate, ¿qué va a hacer después?
–Escribir un artículo –dijeron los gemelos al mismo tiempo.
–Oh, chicos –dijo ella.
Hagrid otorgó diez puntos a Gryffindor por el artículo, y el profesor Dumbledore, la profesora Vector, y el profesor Lupin lo leyeron. Estaba algo sorprendida de que el profesor Lupin recibiera esa revista, pero si tenía razón sobre él, quizás tenía sentido.
Curiosamente, tenía Defensa ese día y el profesor Lupin le pidió que permaneciera por un momento después de clase.
–Debo decir, Hermione –dijo–, me sorprendió bastante ver este artículo esta mañana. Encontrar una protección contra los ojos de un basilisco, eso es un logro impresionante.
Hermione sacudió la cabeza.
–Sólo es algo que se me ocurrió en el momento–. Se sentía incómoda a solas enfrente del profesor Lupin sabiendo lo que era (probablemente), aún si sabía que no debería ya que los licántropos eran perfectamente seguros y no-contagiosos durante los otros veintinueve días del mes. La mayoría de sus libros lo admitía, aún si parecía que no querían. El libro de texto que Lupin había seleccionado era parcial con los hombres lobo, pero la mayoría de los libros en la biblioteca no eran tan amables.
Lupin sonrió con amabilidad.
–La humildad es una virtud –dijo–, pero no deberías menospreciarte. Muchas cosas parecen sencillas, pero toman una mente brillante para poder ser realizadas. Y para ser claros, tú, Harry Potter, Ronald Weasley, y la profesora Vector lucharon contra el basilisco de Salazar Slytherin y lo mataron.
–Sí, señor. El fénix del profesor Dumbledore también ayudó.
–Eso en verdad es fantástico. Creo que es mejor que cualquier cosa que mis amigos y yo hicimos mientras estuvimos en la escuela… –Lupin lució pensativo por un momento, pero rápidamente salió de su estupor–. Debo admitir que me preguntaba si las historias de la profesora Vector sobre ti eran exageradas, incluso cuando sabía que no era de bromear cuando tomé su clase.
–¿Qué…? –comenzó Hermione con sorpresa, pero se detuvo.
–Sé que no luzco tan joven, pero sí tomé su clase –adivinó Lupin sus pensamientos–. Comencé como estudiante el mismo año que ella comenzó a dar clases, y es casi un milagro que no renunció después de que estuvimos aquí, pero nunca la hubiera imaginado como una cazadora de monstruos.
Hermione se sonrojó y miró a sus pies.
–Lo hizo por mí –murmuró, sin estar segura de porque estaba compartiendo esto–. Prometió a mis padres que me cuidaría después de lo que ocurrió mi primer año.
–Sí, también mencionó eso. Parece que tienes la misma facilidad para meterte en problemas que nosotros.
No por primera vez, Hermione se preguntó quiénes eran esos "nosotros" y si tenía algo que ver con los licántropos.
–De cualquier modo, creo que tu pequeño artículo causará una reacción más grande de la que tú crees. Puede que salve a alguien un día –continuó.
–No lo sé, señor. ¿Cuántos basiliscos puede haber sueltos?
–Te sorprendería. Hay muchas cosas oscuras en este mundo, y como practicante de defensa, aprecio tus esfuerzos por darlos a la luz.
–Gracias, profesor –dijo Hermione.
–Sabes, todos los maestros hablan bien de ti, y no sólo por tus, francamente, habilidades extraordinarias para la aritmancia. Imagina mi sorpresa cuando aprendí que este es el segundo artículo que publicas.
Hermione se rió en voz alta.
–¿Eso? –dijo–. Eso fue mucho más trivial. Lo único que hice fue enseñar a mis padres a preparar pociones.
El profesor Lupin se rió de vuelta.
–Lo único… –chasqueó su lengua–. Sólo una hija de muggles diría eso. Ahora parece trivial. "De hecho, es una mente rara la que puede volver cegadoramente obvio lo que hasta ahora no existía".
Los ojos de Hermione se abrieron ampliamente
–¿Conoce a Douglas Adams, señor? –preguntó. Raramente los magos estaban tan bien conectados con la cultura muggle, incluyendo a los hijos de muggles adultos.
–Me muevo bastante entre los dos mundos –respondió Lupin–. Hermione, eres, sin duda alguna, la bruja más brillante de tu edad que he conocido, y he conocido... bueno, algunas brujas muy brillantes. Creo que estoy casi tan interesado como la profesora Vector de ver dónde terminas.
Hermione se quedó sin habla. Incluso después de dos años, no estaba acostumbrada a escuchar a personas diciendo eso de manera tan segura. Sabía que parte de eso era el tamaño pequeño del mundo mágico, pero aun así…
–Gracias, profesor –fue todo lo que pudo decir.
El profesor Lupin sonrió de nuevo.
–Ahora, debes de decirme la expresión del profesor Snape cuando vio ese primer artículo.
–Oh, ¿eso? –dijo Hermione confundida–. Pues… parecía como si se hubiera atragantado con su café, y obviamente no le agradó dar puntos a Gryffindor, pero… fue amable al respecto… considerando que es él. Me dijo después de clase que estaba impresionado.
–¡No! ¿Severus Snape? ¿En serio?
–Ajá… Profesor, ¿tiene… algún problema con el profesor Snape? –se atrevió a preguntar. Se sintió incómoda de nuevo. No era de su incumbencia, pero si había algo que pudiera afectar la escuela…
Lupin también lucía tan incómodo como no lo había visto.
–El profesor Snape y yo hemos tenido… desacuerdos en el pasado –dijo con renuencia–. No está en mí el decir más. Sin embargo, el director confía en él, y yo confío en el director. El profesor Snape no ha sido un problema este año.
No más de lo normal, quiere decir, pensó Hermione. ¿Acaso Snape tenía prejuicio contra los hombres lobo? No le sorprendería. Snape parecía tener prejuicios contra todos. De nuevo consideró preguntar al profesor Lupin directamente, pero no creía que se lo tomaría bien.
–Comprendo, profesor –dijo–. Gracias.
