Harry Potter le pertenece a JK Rowling. Esta historia le pertenece a White Squirrel.
Notas del autor: Bueno, tomó más tiempo de lo que esperé, pero aquí está el final del tercer año de Aritmancia. El cuarto año será más rápido. Definitivamente no será tan largo como el libro, por lo menos. ¿Hermione está condenada a ir a Beauxbatons? Lo descubrirán pronto.
Notas de la traductora: Mil disculpas por el retraso. Esta semana estuve extremadamente ocupada en el trabajo y apenas y tuve tiempo de respirar. Técnicamente sigo ocupada, pero editar y publicar este capítulo es mi descanso. ¡Espero que lo disfruten!
Capítulo 59
Al llegar el lunes, de algún modo, Hermione ya estaba estudiando de vuelta para sus exámenes, especialmente el TIMO en Aritmancia. También se tomó el tiempo para trabajar en un ensayo para Anales en Aritmancia sobre su encantamiento láser, el cual esperaba fuera publicado alrededor de su transferencia de escuelas en septiembre. Harry, mientras tanto, hablaba con Dumbledore todos los días buscando noticias sobre Sirius. Fue informado que Sirius y Pettigrew aún estaban siendo detenidos en el Ministerio esperando juicio, verificado tanto por Amelia Bones como por Dumbledore, y ambos estaban recibiendo la necesitada atención de un sanador. El juicio debería ocurrir antes de finalizar el año escolar, dijo Dumbledore, y dijo que no debía preocuparse porque después de interrogar a ambos hombres, Amelia Bones, la jefa del Departamento de Aplicación de la Ley Mágica, y varios aurores clave estaban firmemente de su lado. Fudge estaba manteniendo la cabeza baja, esperando que el incidente del dementor fuera olvidado para entonces.
Los TIMOs eran realizados en un periodo de dos semanas, la segunda siendo la semana en la que el resto de la escuela tomaba sus exámenes normales. Los exámenes escritos eran realizados en las mañanas y los prácticos en la tarde. Para los EXTASIS, este patrón era revertido para permitir que los examinadores del Ministerio, quienes administraban los exámenes prácticos, pudieran realizarlos todos cada día. Historia y Estudios Muggles eran la excepción, los cuales eran realizados el mismo día ya que no tenían componente práctico, junto con Adivinación, el cual extrañamente no tenía componente teórico y era combinado con Runas Antiguas, para el cual la teoría era la práctica.
Uno pensaría que Aritmancia no tendría examen práctico, pero detección, análisis, reversión, y modificación de hechizos era parte del currículo, y requerían una aplicación práctica. (La creación de hechizos libre era algo avanzada para ser examinada en el tiempo disponible.) Hermione estaba feliz de poder usar su mano derecha a tiempo para el práctico.
Cuando llegó el gran día, Hermione consideró que el examen teórico fue bastante fácil, como siempre. Las matemáticas eran muy por debajo de su nivel, e incluso los elementos mágicos que le pidieron que describiera apenas y eran un desafío. Aunque siempre sentía algo de ansiedad por los exámenes, estaba segura de que había sacado una calificación perfecta en el examen escrito, y después de empujarse a inventar nuevos hechizos mientras enfrentaba muerte certera una o dos veces, tenía grandes esperanzas por los resultados del examen práctico.
La sala para el examen práctico estaba acomodada con una larga pizarra en un lado y varios objetos para probar hechizos: una mesa con una lámpara, otra mesa con una estufa portable y algo de comida y utensilios de cocina, un maniquí que parecía como una muñeca de trapo de tamaño real, un pequeño ropero lleno de ropa, y una planta en maceta grande. Matriculación en Aritmancia era lo suficiente pequeña que tres examinadores estaban presentes, incluyendo a Griselda Marchbanks, una bruja pequeña de cabello blanco de unos ciento treinta años de edad que se rumoraba había sido la examinadora de Dumbledore. Los otros dos examinadores eran más jóvenes que ella, pero aún viejos, y los tres lucían escépticos cuando Hermione entró a la sala. A pesar de los brillantes reportes que habían escuchado de ella de sus profesores, lo que vieron fue a una pequeña niña de tercero que no tenía por qué estar presentando un TIMO.
–¿Señorita Granger? –dijo Madame Marchbanks–. ¿Hermione Granger?
–Así es, Madame –respondió Hermione, intentando esconder sus nervios.
–Muy bien. Comencemos. La lámpara en la mesa tiene dos encantamientos en ella para mejorar su función. Por favor determine cuales son.
Hermione asintió y se acercó a la lámpara, lanzando varios hechizos de análisis. Rayos de luz ocurrieron en varios colores, cantidades, y formas, que le dijeron la información tanto cualitativa como cuantitativa sobre la magia en la lámpara. Tomó un pedazo de tiza y notó que una pluma dictadora especial tomaba vida en el escritorio de Madame Marchbanks, probablemente copiando todo lo que escribía.
Escribiendo las figuras, rápidamente describió los resultados de su examinación, los cuales interpretó como una combinación de funciones en sus componentes aritmánticos más básicos. De ahí, fue sencillo comprender los dos hechizos. Ni siquiera tenía que escribirlo.
–Hay un encantamiento para mantener la pantalla de la lámpara limpia y prevenir que se oscurezca con el tiempo, y el segundo encantamiento previene que se caliente mucho –concluyó. Ella notó que el hombre elevó sus cejas con sorpresa. Adivinó que había escrito mucho menos en la pizarra que la mayoría de los otros estudiantes. Los otros dos examinadores, sin embargo, no demostraron emoción alguna y realizaron sus propias preguntas.
–Determine cuál de los objetos en el ropero está encantado.
–El hechizo para regar la planta de manera automática fue mal aplicado. Encuentre el error y arréglelo.
–Los utensilios de cocina tienen un maleficio para sabotear a cualquiera que intente cocinar con ellos. Por favor, elimine el maleficio.
Hermione pensaba que le estaba yendo muy bien. Había tenido algunos traspiés, pero rápidamente los corrigió, y más importante, nunca hicieron peor cualquiera que fuera el problema, lo cual era una habilidad crítica para cosas más avanzadas como romper maldiciones. Ambos hombres la felicitaron cuando encontró y removió no dos, sino tres maleficios de los utensilios de cocina. Madame Marchbanks no lo dijo, pero también lucía impresionada.
–Pregunta final, señorita Granger… –dijo Madame Marchbanks. La tarea final y más difícil del examen era diseñar un hechizo. Se detuvo y pensó por un minuto, como si estuviera creando la pregunta en ese momento–. Modifique Tarantallegra para que el blanco baile un vals.
Hermione estaba lista. Finalmente, pensó, era hora de darles un verdadero espectáculo. Podía cometer un error, pero era un maleficio sencillo, y parte del currículo estándar de análisis de hechizos, así que estaba bastante segura de que podría hacerlo en un intento. Cerró los ojos, y los elementos aritmánticos del hechizo flotaron en su mente. Lo analizó en sus elementos más básicos, agregando y sustrayendo los términos necesarios para ajustar los efectos del hechizo, calculando el nuevo movimiento de varita y el ritmo, y considerando que usar para la encantación nueva. Entonces, sonrió para sí misma cuando se dio cuenta de su suerte: había una frase en inglés que encajaba la métrica requerida y la estructura de sílabas de manera perfecta.
Abrió los ojos y apuntó su varita en dirección a la muñeca de trapo. Agitándola con el movimiento correcto, exclamó:
–¡Waltzing Matilda! –De inmediato, la muñeca se puso de pie y comenzó a bailar un vals alrededor del cuarto. Para probar la precisión de su hechizo, tomó la muñeca por una mano y bailó con ella por unas notas. Tenía que dirigirla, pero continuó bailando a la perfección, terminando con una vuelta y una floritura.
Los tres examinadores estaban visiblemente sorprendidos. Les tomó un minuto poder responder. Finalmente, Madame Marchbanks habló:
–Señorita Granger, ¿qué fue eso?
Sin una palabra, Hermione escribió con rapidez la expansión aritmántica en la pizarra. Quizás sonó como un hechizo diferente, pero claramente era una modificación directa en las matemáticas.
Los examinadores se miraron los unos a los otros con sorpresa. Esa niña no sólo era buena; había elevado la creación de hechizos a un arte, y lo hizo en su cabeza, y lo hizo en inglés. Suerte o no, a la mayoría de los estudiantes nunca se les ocurriría eso.
–Eso fue impresionante –dijo Madame Marchbanks–. Ha pasado un largo tiempo desde la última vez que vi a alguien hacer algo así. Gracias. Puede retirarse, señorita Granger.
Hermione estaba brillando mientras dejaba la sala. Por lo que había escuchado, Griselda Marchbanks no era una mujer fácil de impresionar.
Harry estaba feliz de haber acabado sus exámenes. No era un genio como Hermione, y también le había estado preocupando el destino de su padrino todo ese tiempo, lo cual hacía las cosas difíciles, pero eventualmente, había terminado. Su último examen, Defensa, había ido muy bien. Fue una pista de obstáculos llena de muchas de las criaturas que habían estudiado ese año (Hermione estaba hablando de lo feliz que estaba de haber tenido otra oportunidad de enfrentarse a un boggart antes ese año). Al día siguiente, Harry se sorprendió cuando el profesor Dumbledore lo llamó a su oficina, pero su sorpresa se convirtió en euforia cuando vio quien más estaba ahí.
–¡Sirius! –exclamó, corriendo a los brazos de su padrino. Sirius Black estaba limpio ahora, con su cabello y barba arreglados, y no sólo usaba ropa limpia, sino de muy buena calidad. Aún estaba delgado, y su rostro mostraba marcas de los años de adversidad, pero tenía una sonrisa en el rostro.
–¿Se acabó? –dijo Harry esperanzado–. ¿Eres libre?
–Soy un hombre libre, Harry –dijo Sirius sonriente, sus ojos oscuros brillando con la luz de las antorchas–. Ambos juicios fueron ayer. Fui absuelto de todos los cargos… bueno, tuve que pagar una multa por no ser un animago registrado… pero la rata está siendo detenida en el Ministerio hasta que puedan preparar una celda en Azkaban sin ningún agujero lo suficiente grande para prevenir que escape. Hubo un leve problema por lo de escaparme de Azkaban, pero Dumbledore arduamente argumentó que la ley que prescribe el beso del dementor como pena específicamente dice que "un criminal sentenciado a Azkaban que ha demostrado al escapar que ninguna prisión puede contenerlo," y yo nunca fui sentenciado a Azkaban, y les dije como escapé, así que podrían contenerme ahora, Merlín prohíba que lo necesite, así que la ley no aplica.
–¿De acuerdo…? ¿Y Fudge no se metió en problemas? –dijo Harry.
–Pues, no iría tan lejos. Está en problemas. Estuvo ahí cuando fui enviado a prisión y está en apuros por eso, así que no le agrado. Pero está intentando mantener credibilidad, así que no creó problemas.
–Genial –dijo Harry–. Que genial.
–Sí, estoy muy feliz de ver a esta familia reunida de este modo –dijo el profesor Dumbledore–. Ahora, te llamé aquí para preguntar de tus planes para el verano, Harry.
–Se quedará conmigo, por supuesto –dijo Sirius al instante–. No puedo creerlo, ¿lo enviaste a vivir con la hermana de Lily, Albus? Sabes cómo es. No puedo imaginar que fue muy agradable para ti, Harry.
–Pues, son tolerables si alguien los checa una vez a la semana, pero sí, preferiría ir a cualquier otro lado que regresar ahí este verano –dijo Harry.
–Eso es perfectamente comprensible, Harry –dijo Dumbledore–. La profesora McGonagall me ha informado en gran detalle sobre las condiciones en tu hogar. Lamento que las cosas han sido tan difíciles para ti ahí. Y Sirius, tienes todo el derecho de llevártelo. Sin embargo, hay algo que no saben aún.
–¿Qué? –dijeron Harry y Sirius, Sirius con tono amenazante en su voz.
–Nunca te he dicho Harry la razón por la que te envié a vivir con tus parientes… parientes de quienes sé que odian la magia. Recordarás como hace dos años la protección del sacrificio de tu madre te protegió del ataque de Voldemort cuando poseyó al profesor Quirrell.
–¡¿Qué?! –gritó Sirius-. ¿Qué es eso de Voldemort?
–Una larga historia –dijo Harry–. Te lo explico después.
–Más te vale.
Dumbledore continuó con ese brillo en sus ojos.
–Hay otra manera en la que esa protección puede actuar… una protección a través de un pariente sanguíneo. Con un, si puedo decirlo sin modestia, complicado encantamiento de mi parte, barreras poderosas pueden ser levantadas con la misma magia de protección en presencia de un pariente sanguíneo de la víctima… un pariente de tu madre, Harry. Y por mucho que te disguste aceptarlo, los únicos parientes que tienes son tu tía y tu primo. Así que mientras vivas en su hogar, ningún mago que desee hacerte daño podrá entrar a la propiedad. Esta protección durará hasta tu cumpleaños número diecisiete.
–Barreras de sangre –dijo Sirius–. ¿Tienes barreras de sangre protegiendo la casa de sus parientes? ¿Y supongo que quieres que regrese ahí por eso?
–No lo entiendo, profesor –dijo Harry rápidamente–. Me dejó irme de Privet Drive antes.
Dumbledore le sonrió con gentileza.
–Lo hice, Harry –dijo–, pero solo después de que tu presencia ahí había renovado su fuerza. Debes de regresar ahí una vez al año por un tiempo para mantener las barreras. Después de eso, simplemente son un plan de emergencia. En caso de algún problema, si Voldemort llegara a presentarse en persona, por ejemplo, podemos enviarte a la casa de tus parientes y estarías protegido.
–¿Así que solo quieres que vaya para recargar las barreras? –preguntó Sirius, lanzando una mirada de advertencia al anciano.
–Correcto.
–¿Y cuánto tiempo tomará eso?
–Dos semanas. Dos semanas con tiempo mínimo fuera de la línea de propiedad, desafortunadamente, pero sospecho que no será un problema para Harry.
Sirius no estaba feliz, pero no rechazó la idea por completo ahora que comprendía.
Dumbledore tenía razón de que podría ser útil, Merlín lo prohíba, si Voldemort regresaba.
–¿Qué piensas, Harry? –preguntó.
–Preferiría no hacerlo. ¿En verdad las necesito, profesor? Quiero decir, tendré a Sirius conmigo. –Sirius lucía feliz, pero Dumbledore aún lucía serio.
–Por mucho talento que Sirius tiene, has visto por ti mismo en más de una ocasión que los mortífagos aún están activos en este país, y considerando la profecía más reciente de la profesora Trelawney, temo que el peligro está creciendo.
Eso probablemente no tuvo el efecto deseado: sólo provocó la bravata Gryffindor de Sirius.
–Puedo controlar el peligro, Albus. Si Harry quiere encontrar otra manera, lo haremos.
–Obviamente no tengo poder para detenerlos –respondió Dumbledore–. Pero te pregunto, ¿dónde te quedarás este verano?
–Pues, supuse que encontraría un apartamento en algún lugar en Londres. Estoy seguro que la casa de mi familia es una trampa mortal.
–¿Y ya tienes ese apartamento? –dijo el director con voz calmada–. ¿Y puedes amueblarlo en una semana?
Sirius lo pensó por un momento y bajó la cabeza. Acababa de ser liberado. Apenas y estaba pensando sobre esas cosas.
–Si puedo ofrecer mi consejo, deja que Harry vaya a casa de sus parientes, y usa esas dos semanas para encontrar un lugar y hacerlo habitable para tu ahijado por el resto de las ocho semanas del verano.
Sirius lanzó una mirada incómoda a su ahijado.
–Es tu decisión, Harry –dijo–. Puedes aguantar por dos semanas, o puedes venir conmigo y veremos qué hacemos.
Harry lo pensó por un momento. El espectro de Voldemort sí lo preocupaba, incluso si no quería admitirlo. Considerando todo, ni siquiera parecía un mal trato. Desesperadamente quería pasar tiempo con Sirius, uno de los pocos enlaces que tenía con sus padres, pero después de tres años, el mensaje de Hermione comenzaba a pegársele. Había salvado su vida diez veces, y no era la única que lo había hecho. Quizás debería de ser más cuidadoso.
–Bueno, sólo son dos semanas –dijo–. Supongo que puedo vivir con eso.
Sirius asintió con renuencia, y salieron de la oficina del director unos minutos después, sorprendiéndose al encontrar a Hermione de pie afuera.
–¿Y cómo te fue? –preguntó.
–¿Eh? ¿Cómo me fue con qué? –dijo Harry con confusión.
–Tu reunión. ¿De qué hablaron? ¿Sabes a dónde vas a ir este verano?
–Oh, eso. Sí, estoy atrapado con los Dursley por dos semanas para recargar las barreras o algo, y después iré al apartamento de Sirius.
–¿Apartamento? ¿Ya tienes un apartamento?
–Eh, no –dijo Sirius.
–Oh, cierto. Bueno, eso es mejor que el año pasado.
–Ni lo digas.
–Bueno, si necesitas algo, Harry, por favor escríbeme. Quizás no esté aquí, pero haré lo posible para ayudarte si lo necesitas, especialmente si necesitas un hechizo nuevo.
–Gracias, Hermione. Me alegra tener una amiga como tú. Yo… no creo haberte agradecido por salvar mi vida tantas veces, así que… gracias.
–De nada, Harry. Sólo intenta mantenerte con vida de ahora en adelante. Disculpa, Sirius, ¿podría hablar en privado contigo por favor?
Harry y Sirius intercambiaron una mirada de confusión, pero rápidamente se despidieron, y Sirius siguió a Hermione al aula vacía más cercana.
–Pues, no sé lo que estás pensando, pero soy lo suficiente grande para ser tu padre –dijo Sirius con seques.
–¡¿Qué?! Uj, merodeadores. Eres peor que Fred y George –exclamó. Sirius sonrió–. Quería hablar contigo sobre Harry.
–¿Oh? ¿Qué con él?
–Pues, la versión corta es que Harry ha tenido una vida difícil. Sus parientes son más que desagradables. Le ocultaron el hecho de que era un mago hasta su onceavo cumpleaños. Eso debería darte una idea. Sólo comenzaron a tratarlo de manera decente porque yo le pedí a la profesora McGonagall que lo vigilara. Él me dijo hace un tiempo que uno de sus deseos más grandes era que un pariente lejano llegara y se lo llevara de ese lugar.
–Demonios –murmuró Sirius–. Lo triste es que lo creo. Lily me dijo lo suficiente sobre su hermana que puedo adivinar bastante de lo que pasó ahí.
–Quizás –dijo Hermione. Recitó el discurso que había pasado preparando un tiempo de memoria–. Lo importante es que Harry necesita una familia. Perdió a sus padres; sus parientes son más que inútiles; nunca tuvo ningún amigo real. Nunca tuvo a nadie que lo apoyara hasta que vino a Hogwarts. La familia de Ron ha intentado hacerlo desde entonces, y unos cuantos de nuestros maestros, y mis padres y yo. Quisiera pensar que he hecho un buen trabajo. Pero no podemos ser lo que espero que tú seas. Harry terminó como una persona sorprendentemente buena a pesar de todo lo que ha pasado y merece tener una familia de verdad.
–Pude verlo esa noche en la casa de los gritos –dijo él–. Tiene suerte de tener amigos como tú. Y créeme, después de perder los últimos doce años, voy a hacer todo en mi poder para ser el mejor padrino que alguien haya tenido.
Ella lo observó, manteniendo la presión.
–Esas son buenas palabras. Espero que puedas vivirlas. Ciertos aspectos de tu vida… sé que eres un hombre inocente, pero he hablado con el profesor Lupin el último año y dijo que eras conocido por algunas bromas algo desagradables mientras eras estudiante. ¿Es cierto que casi mataste a alguien con una?
Sirius frunció el ceño y palideció un poco.
–Oh… eso –dijo–. Pues… apreciaría que mantuvieras esto en secreto… eso fue el resultado de una larga discusión entre Severus Snape y yo. Dumbledore se aseguró de que aprendiera mi lección después de eso. Y si te soy honesto, fue entonces cuando James comenzó a crecer también. No soy la misma persona que era cuando tenía dieciséis años. –Hermione asintió.
–Es bueno escucharlo. Sólo quería asegurarme de que viéramos las cosas del mismo modo. ¿Viste cómo controlé a Pettigrew en la casa de los gritos, no?
–¿Sí? –respondió él con algo de confusión.
–Eso fue después de tres años de Aritmancia. Tengo la intención de obtener mi maestría antes de graduarme. ¿Puedes imaginarte lo que podré hacer después de cuatro años de eso?
El pulso de Sirius se aceleró mientras una extraña sensación de temor lo embargó… un temor que había sentido antes, pero usualmente asociaba con el padre de una joven de catorce años, no con la inocente joven.
Se acercó más a él y lo miró a los ojos con una mirada severa. Era una cabeza más alta que ella, pero incluso con la cabeza elevada, podía ver el fuego en sus ojos.
–Harry es el mejor amigo que he tenido –dijo–. En muchas maneras, es como un hermano menor… especialmente en como siempre tengo que empujarlo a que haga su tarea y como siempre se mete en una sorprendente cantidad de problemas, y más seguido que no, yo soy quien lo tiene que ayudar. Lo que me duele es que no estaré aquí para ayudarlo el próximo año. Pero déjame decirte algo: no me importa si estoy viviendo en Francia. Si lastimas a Harry, ni regresando a Azkaban te salvarás.
Sirius la observó cómo un venado cegado por los faros por un minuto, intentando pensar algo listo que responder. Eventualmente, se rindió.
–Eres una joven escalofriante, ¿lo sabías?
Ella sonrió con dulzura.
–Eso fue lo que tu persona en el mapa del merodeador dijo.
Sirius ladró una carcajada.
–Supongo que se están preguntando porque los mandé llamar– dijo Lupin mientras caminaba enfrente de tres de sus estudiantes.
–Cruzó mi mente, profesor –dijo Hermione desde donde estaba parada entre Fred y George. No se asociaban tanto en público, y ciertamente no habían realizado ninguna broma juntos, así que era extraño que los mandaran llamar juntos.
–Hoy es mi último día en Hogwarts –explicó Lupin–. Renuncié esta mañana para no sufrir la indignidad de ser despedido. Por lo tanto, ya no soy su maestro, y no necesito sentirme culpable de regresarles esto. –Les entregó...
–¡El mapa del merodeador! ¡Genial! –dijeron Fred y George al mismo tiempo.
–Gracias, ex-profesor –continuó Fred.
–Estábamos a punto de reclutar a Hermione para que nos ayudara a hacer uno nuevo –dijo George.
Lupin se rio.
–Pues, si alguien puede hacerlo, estoy seguro que es ella.
–Aunque… técnicamente es una reliquia del papá de Harry. Quizás sería mejor dárselo a él –agregó George.
–Sí, quizás sería mejor, hermano –respondió Fred–. Y supongo que hemos estado bastante bien sin él por estas semanas. Nos hemos memorizado el castillo, y nos sabemos las rondas de los prefectos y maestros. Supongo que podemos estar sin él.
–Creo que James lo apreciaría –dijo Lupin–. Ahora, Hermione, pedí que vinieras porque, ya que ya no soy tu maestro, no necesitas tener miedo de explicarme como rayos obtuviste Veritaserum.
–Oh, ¿eso? En segundo año pensé que Draco Malfoy estaba intentando matarme, así que preparé la poción en el baño de Myrtle para poder usarla y obligarlo a decir la verdad. Estos dos me ayudaron.
Lupin la observó y comenzó a reírse con más fuerza.
–Si hubiera salido de alguien más, nunca lo hubiera creído. Si el mundo mágico de Gran Bretaña supiera lo que está perdiendo… Bueno, les deseo a los tres lo mejor en el futuro –dijo–. Creo que llegarán muy lejos juntos.
–Gracias a usted también –respondió ella. Fred y George respondieron en eco y salieron del cuarto, pero ella se detuvo en la puerta–. Por cierto –dijo–, ¿le molestaría decirme cómo es que hizo ese mapa?
–Oh no, Hermione, no funciona así. No obtienes los secretos de merodeadores sólo preguntando. Tienes que descubrirlos tú sola.
Hermione tenía una cosa más que hacer en el último día del año después de despedirse de los elfos domésticos y la profesora Vector.
–Disculpe, ¿profesora McGonagall? –llamó.
–Sí, señorita Granger.
Hermione había corrido hasta su Jefa de Casa cargando una gran cantidad de pergamino. Tuvo suerte de haber empacado más temprano o se le hubiera olvidado por completo.
–Quise entregarle esto antes, profesora. Iba a hacer un gran énfasis también, pero con la situación con Sirius Black, se me olvidó. Sé que me estoy yendo, pero aún quería entregárselo para que quizás algo pudiera hacerse por mis amigos.
–¿Pero qué es? –preguntó McGonagall.
–Pues… profesora… –Coraje Gryffindor, se recordó Hermione a sí misma–. He recopilado cincuenta y cinco quejas contra el profesor Snape durante el último año.
–¡Cincuenta y cinco! Recibimos quejas en contra del profesor Snape cada año, ¡pero nunca tantas al mismo tiempo!
–Quería establecer un buen caso, así que documenté todo –explicó, abriendo el folder–. Así es como se hace en el mundo muggle. Sé que suena como mucho, pero honestamente, todos saben lo mal profesor que es.
–Desafortunadamente, estoy más que consciente de eso, señorita Granger, y estoy segura de que algunas son legítimas, pero dudo que la mayoría puedan serlo. Eso es más que una a la semana.
–Lo sé, profesora, pero intenté ser objetiva. No quería incluir nada frívolo o espurio. Incluí declaraciones de testigos de cada incidente individual. Todos fueron incidentes que yo presencié, o que fueron circulados por toda la escuela y son fáciles de verificar, y todos son claras violaciones de los estándares profesionales o éticos… estándares muggles, claro. –Comenzó a hojear las páginas–. Los clasifiqué por categoría y fecha: Negligencia, estándares de seguridad laxos, falta de preocupación por el bienestar de los estudiantes, castigos y premios desproporcionados, especialmente en puntos, castigos sin ofensa, y comportamiento bastante fuera de lo profesional, incluyendo insultos a los estudiantes y, en un caso, una amenaza a envenenar a una mascota. –Le entregó el folder.
–Por Merlín –murmuró McGonagall mientras lo examinaba–. Es bastante detallado, e incluso yo nunca me había dado cuenta de la gran cantidad sin tenerlo enfrente de mí de este modo… Pero, ¿qué hay en el segundo folder, señorita Granger? –Observó otro folder más delgado en las manos de su estudiante.
–Quería ser justa, profesora, así que escribí todas las quejas que encontré sobre los otros maestros, bajo los mismos estándares.
–¿Oh? –respondió nerviosa–. ¿Y qué descubriste?
–Pues, obviamente, el profesor Binns es lo mismo todos los días: aburrido, no responde a los estudiantes, y no puede recordar nuestros nombres. Pero también tengo unos cuantos reportes en contra de Hagrid por falta de precauciones de seguridad con criaturas peligrosas, varios contra la profesora Trelawney por predecir falsamente la muerte de un estudiante, y, disculpe profesora, pero un par en su contra por castigos desproporcionadamente severos contra Gryffindor.
–Ya veo. –No era tan mal como podría haber sido, pensó McGonagall para sí misma, lo cual lo hacía peor para Severus, y tenía el presentimiento de que Albus buscaría proteger a su principal "recurso". Aunque si lo llevaba directamente al Consejo…– Intento ser justa, señorita Granger, pero admito que he cometido errores. Gracias por traer estos problemas a mi atención. Los llevaré tanto al director como al Consejo para asegurarme de que sean lidiados cuidadosamente.
–Gracias, profesora. Es bueno escucharlo. –Hermione no mencionó que había duplicado las quejas para que la profesora Vector las guardara, por si acaso. Quizás aún estaba paranoica por el asunto con la piedra filosofal hace dos años, pero en verdad no quería dejarlo solo en manos de la profesora McGonagall.
Cuando Hermione llegó a Kings Cross, ya había llorado. Había llegado a términos con su destino y era hora de enfrentarse a sus padres. Sus padres actuaron algo extraños cuando los vio por primera vez. La pasaron en el andén del tren cuando primero se acercó a ellos. Pero entonces su madre se dio la vuelta al verla de reojo.
–¿Hermione? –exclamó–. ¿Eres tú?
–Sí, mamá –dijo Hermione con confusión–. ¿Quién más podría ser?
–Bueno, nadie, pero… tu cabello.
–¿Mi cabello? Oh, cierto –dijo, recordando que su cabello aún estaba alisado mágicamente y sin encresparse–. Lo estaba guardando como una sorpresa, pero se me olvidó.
–¿Se te olvidó? –dijo su papá–. Apenas y te reconocimos.
–Sí, Hermione, no estoy segura de que tu cabello alguna vez luciera tan bien –dijo su mamá–. Nunca querías tratarlo o algo. ¿Cómo lo hiciste?
–Magia, por supuesto. Inventé unos hechizos que se encargan de esto. Si soy honesta, creo que está algo plano. Quizás tendré que crear un hechizo para darle algo de rizos.
–Ah, Hermione, ahí estás. –La profesora Vector caminó hacia la familia. A su lado se encontraba un hombre apuesto de cabello largo y oscuro.
–Hola, profesora –dijo su papá–. Vemos que le está yendo bien a Hermione en la creación de hechizos.
–Sí, muy bien –confirmó Vector–. Y me dicen que realizó algo sorprendente en su TIMO que nadie ha hecho a su nivel. Pero bueno, es de mí entender que quisieran tener otra conversación sobre lo ocurrido este año.
–Sí, nos gustaría –dijo su mamá con seriedad.
–Muy bien. No estuve ahí durante el incidente final, así que traje a alguien que sí. Sr. y Sra. Granger, me gustaría presentarles al recientemente exonerado Sirius Black.
Los ojos de sus padres se abrieron ampliamente y estrecharon la mano de Sirius distraídamente.
–Gracias por venir, Sr. Black –dijo su mamá–. En verdad nos gustaría una explicación detallada de cómo nuestra hija estuvo a punto de morir de nuevo.
Hermione se mordió el labio.
–Pues… –dijo–, todo depende de cómo defines "morir"...
Notas del autor: Waltzing Matilda: Jerga australiana para caminar con las pertenencias en la espalda, pero aquí se refiere al baile.
