Retrógrado

Capítulo 3

Cuando su esposo compartió la noticia con ella semanas atrás Tenten no supo que sentir. La castaña nunca se había considerado celosa pero cualquier mujer llega a su límite cuando su esposo es asignado a contraer nupcias con la kunoichi más atractiva de la aldea. Esa había sido su primera impresión pero después de evaluar el asunto con mejor raciocinio, Tenten había decidido que no había de que preocuparse.

La rubia podía ser hermosa, pero su actitud era completamente incompatible con la de Neji. Tenten había tenido pocas interacciones con ella el pasado, sin embargo no necesito de más para concluir que la florista era increíblemente vanidosa, ruidosa, testaruda y mandona. La Hokage no pudo haber elegido a alguien más diferente que su esposo ni aunque lo hubiese intentado. Este razonamiento había ayudado a tranquilizar a Tenten. Ella conocía a su esposo desde que eran niños, y Neji nunca había sido el tipo de persona que se dejaba atraer solamente por el buen físico.

O eso creía.

Para su gran humillación Tenten había sido forzada a asistir a la boda de su esposo. La unión Hyuuga-Yamanaka había sido merecedora de una gran celebración, no todos los días dos de los clanes más respetados de Konoha formaban tal alianza. Toda la aldea estuvo presente para la recepción, junto a importantes figuras de otros países cercanos. Y cada par de ojos parecía mirarla con ojos que decían pobrecita.

Pero sin ninguna duda, la peor parte había sido la ceremonia. Siguiendo la tradición, solo la familia era permitida en el santuario para presenciar la unión y Tenten como primera esposa fue asignada a un puesto de honor, desde el cual pudo observar con horror cada pequeño detalle. En el momento en que la puerta se abrió e Ino entró colgada del brazo de su padre, toda la luz del lugar pareció opacarse en comparación a la radiante novia. En un mal día la Yamanaka atraía miradas. Hoy, nadie podía desviar su atención de ella. La rubia lucía un tradicional kimono blanco matrimonial que se ceñía a su figura sutilmente, su largo cabello había sido recogido elegantemente y algunos mechones fuera de lugar que caían en delicados rizos alrededor de su cara y un par de flores frescas adornando el peinado. La rubia había optado por un suave maquillaje natural que le daba un aire de pureza e inocencia, y que realzaba sus ojos azul cielo. Sus labios pintados de un delicado rosado enmarcaban su perfecta sonrisa.

Tenten volvió su mirada hacia su esposo para llevarse una gran sorpresa. Nunca en los tantos años de convivir con Neji lo había visto tan hipnotizado. Él definitivamente nunca la había mirado a ella de esa manera. Cualquier otro observador no hubiese podido percatar los cambios en el Hyuuga, pero Tenten lo conocía demasiado bien. Las pequeñas líneas en su rostro lo delataban, el casi imperceptible movimiento de su mandíbula, y lo que sus ojos decían. Para Tenten, era obvio que su esposo deseaba a la otra mujer. Pero la maestra de las armas no se iba a dejar vencer tan fácilmente, después de todo ella era la primera esposa.

..

Su futuro esposo la esperaba junto al altar. Ino tenía que admitir lo guapo que se veía en su atuendo tradicional. Sí tan solo sus ojos mostraran alguna señal de emoción, lo único que esos ojos lila expresaban era aburrimiento. Ino había previsto que esta fuera su actitud, por lo que se había preparado mentalmente para no dejarse afectar por ello. Mirándolo directo a los ojos le dirigió una sonrisa, antes de que su padre la entregara en el altar.

La ceremonia en sí fue corta. Muy conservadora, pero increíblemente hermosa. Todo tal y como Ino se la imagino de niña, incluyendo a un guapo hombre a su lado. En lo único que no coincidía era su felicidad. Este se suponía ser el día más feliz tanto para ella como para el hombre al que se uniría de por vida. De cualquier manera, la chica sonreía.

La recepción fue otra historia. Todo Konoha, y países aledaños habían sido invitados. Por lo que ella y su nuevo esposo tuvieron muchas felicitaciones que recibir, y muchos agradecimientos que dar. Para Ino socializar venía naturalmente y hasta le entretenía. Afortunadamente, Tenten parecía estar esquivándola a toda costa e Ino agradeció esto. No estaba segura de que tuviese cabeza para lidiar con ella ahora. Tampoco quería ni imaginarse como la castaña se debía estar sintiendo, y no quería tener que cargar con sentimientos de culpa la noche entera. Suficiente con las miradas de reproche que la chica le dedicaba de vez en cuando.

La noche había transcurrido en relativa calma, la razón de esto es que la nueva pareja no había tenido que interactuar entre ellos. Estuvieron tan ocupados complaciendo a sus respectivas familias y amigos. Incluso durante la cena las palabras que cruzaron fueron muy pocas. Pero eso estaba por terminar. Una de las mujeres líder del clan Hyuuga hizo el anuncio de que era hora de que la pareja consumase la unión.

Ino se sonrojó, nadie le había informado que una de las tradiciones del clan de su esposo era acompañar a la pareja hasta su nuevo hogar y asegurarse de que todo estuviese listo para su noche de bodas. Despidiéndose de su padre, siguió a las mujeres Hyuuga mientras su nuevo esposo siguió a los hombres. Todos dirigidos al complejo Hyuuga.

Las mujeres le enseñaron a Ino su nueva residencia. Neji había sido transferido a una unidad más amplia que pudiese dividir igualmente entre ambas esposas, y que acomodase las futuras adiciones a la familia. El recorrido fue corto, ya que no debían hacer esperar a su esposo o eso seguían repitiendo las señoras. Cuando entraron a su habitación, Ino notó que algunas velas ya habían sido encendidas. Las mujeres trabajaron rápidamente, sacándole el kimono y las otras prendas y remplazándola por una hermosa bata de seda plateada que ataron a su cintura. Las mujeres también soltaron su cabello, que cayó hasta sus caderas, y lo peinaron con sus dedos. Como toques finales aplicaron más color a sus mejillas y untaron perfumes en sus hombros, su nuca, su escote, y hasta en su zona íntima. Ino estaba mortificada. Terminada su labor las mujeres le dieron últimas instrucciones junto con palabras de buena fortuna y con una pequeña inclinación de respeto se marcharon. Ino si acaso pudo corresponder el gesto.

..

Neji estaba nervioso. Las mujeres de su clan le habían indicado que su esposa estaba lista y que lo esperaba. El Hyuuga les agradeció, y se puso en camino hacía su habitación. No había podido dejar de pensar en su nueva esposa, y el genio no podía explicar por que. Neji había visto a muchas mujeres hermosas durante su vida, pero ninguna había cautivado su atención como la rubia. Había algo angelical, un aura que la rodeaba que lo tenía enviciado con ella. No podía esperar a verla, pero… ¿qué se suponía que haría?

Con Tenten había sido fácil, ambos se conocían de antes y habían esperado con ansias ese momento. La primera vez para ambos. Y cuando llegó la noche, no hicieron falta palabras gracias a la pasión que se tenían. Con Ino, era totalmente diferente ya que no conocía sus gustos o lo que ella esperaba de él. ¿Debía decir algo? ¿Debía dejar que ella tomara riendas de la situación? Neji se congeló frente a la puerta, con estas y miles de preguntas más corriendo por su mente.

Fue entonces cuando Ino deslizó la puerta corrediza y lo tomó de la mano. Sus manos eran suaves y cálidas, y lo guiaron hasta el medio de la habitación. La rubia se volteó para encararlo dedicándole una tímida sonrisa. El Hyuuga se removió incomodo en su posición, él era varias cabezas más alto que ella pero ella lo miraba con tanta intensidad que lo hacía sentir más bajo.

- ¿Estás listo? – preguntó ella, su voz sonaba tan invitante y tercia. Neji agradeció que su esposa estuviese tomando la iniciativa. Con brevedad asintió con la cabeza.

Ino comenzó a removerle el kimono que todavía traía puesto de la boda. Era tradicional que la mujer desvistiese al hombre en su primera noche juntos, simbolizaba sumisión. Sus manos trabajaron ágilmente y Neji se preguntó con cuantos otros hombres había estado antes que él. Sacudió el pensamiento de su cabeza, era él quién estaba desposando a una segunda esposa, no estaba en su lugar juzgar el pasado de la Yamanaka. O mejor dicho, la Hyuuga.

Cuando la chica trató de desatar la banda de shinobi que cubría su frente, él instintivamente la agarró por la muñeca con firmeza, pero sin lastimarla. Negó con la cabeza, y pudo leer en esos ojos azules su entendimiento.

La rubia prosiguió a despojarlo de sus paños menores, y en cuestión de segundos Neji se encontró desnudo frente a ella. Por alguna razón eso lo hizo sentir avergonzado. Neji sentía orgullo en su apariencia física, pero le preocupaba que la chica no opinará lo mismo. La mirada de la rubia pareció indicarle que le gustaba lo que veía, lo que causo que el genio se relajara un poco.

Con suavidad su esposa colocó sus manos sobre sus hombros y empujó hacía abajo, hasta que quedará sentado al borde de la cama. Ella, aun de pie, se colocó entre sus piernas y lo miró a los ojos.

-¿Que quieres? – preguntó.

- A ti – su voz sonó ronca.

Sin romper el contacto visual, Ino agarró su mano derecha y la guió al cinturón que sostenía la bata en su lugar. Con algo de torpeza Neji deshizo el lazo, y el delicado material se deslizó por los hombros de la kunoichi revelando el hermoso cuerpo que escondía. Neji se quedó sin aliento.

Decir que Ino era perfecta era poco, su blanca piel ligeramente bronceada brillaba bajo la luz de las velas que también contorneaban cada una de sus curvas. Cintura pequeña, anchas caderas, y sus pechos. Neji se quedó embobado con los dos firmes montes frente suyo. Grandes pero no gigantes, perfectamente redondos y firmes, y con pequeños pezones rosados que se encontraban erectos. No pudo resistir la necesidad de sentirlos, como si fuese un adolescente hormonal, y los estrujó. Jugó con ellos, pellizcando los botones rosados causando que su esposa gimiera suavemente. Su miembro palpitaba con fuerza cada vez que la oía, su floral aroma lo estaba volviendo loco, la manera en que sus ojos se cerraban con placer lo llevaba al borde. Sin poder contenerse más la agarró por la cintura y la posicionó en el medio de la cama.

..

Neji se colocó sobre ella. Ino no podía negar lo excitada que estaba y su nuevo esposo estaba por descubrirlo, sus dedos dirigiéndose peligrosamente a la flor entre sus piernas. Ni en un millón de años se imagino que el Hyuuga podía ser tan sensual, mas bien se lo imagina de los del tipo que veían al sexo como una obligación más que cumplir. Ino pronto se vio sacada de sus pensamientos, Neji había introducido dos de sus dedos en su cavidad, y ahora los movía circularmente. Ino chilló en éxtasis por la intromisión. Muchas noches la chica se había tocado, pero jamás algún hombre había llegado tan lejos. A sus veintitrés años era difícil de creer que la sexy kunoichi era todavía virgen, pero Ino había centrado toda su atención a su entrenamiento como espía y medininja, que raramente dedicaba tiempo a citas. Por eso las acciones de Neji la estaban descontrolando a otro nivel, el placer que sentía era enloquecedor. Después de lo que pareció una eternidad, el castaño se situó completamente sobre ella, ambos ojos a la misma altura. Ino sintió su erección rozar su clítoris y una descarga eléctrica recorrió su cuerpo entero.

..

Neji sonrió de lado al ver la reacción que causaba en su esposa, y sin más rodeos colocó la punta de su miembro en la lubricada entrada de la rubia. Estaba listo para empujarse dentro de ella y por fin fusionar sus cuerpos, cuando se percató del repentino cambio de expresión de la rubia. Por un milisegundo la Yamanaka pareció asustada, y en rápido movimiento cerró sus ojos y movió la cabeza hacia su derecha.

La acción fue rápida, pero Neji había captado el mensaje: a la chica le disgustaba la idea de tenerlo dentro de ella. Con pesadez y humillación el castaño se removió de ella y se puso de pie. Le molestaba admitirlo, pero le había lastimado el orgullo.

..

Ino se reprimió mentalmente por ese corto desliz. No es que no desease a Neji, pero una parte de ella quería que su primera vez fuese especial y que hubiese amor de por medio no tan solo lujuria. Ino se había dicho mil y una veces antes de esta noche que no dejaría que fantasías bobas se interpondrían en su camino, como kunoichi debía estar acostumbrada a hacer sacrificios. Tarde o temprano tendría que perder su virginidad a su esposo, es por esto que le frustraba tanto haber dejado a sus emociones ganar. Lo peor es que sabía que su reacción había ofendido a su esposo.

-Neji, yo… - pero él no parecía escucharla. Ino se sentó y lo observó rebuscar algo entre su ropa. Fue entonces cuando vio el kunai brillar en su mano. Asustada se levantó de un salto - ¿Qué… qué piensas hacer?

Él siguió ignorándola, y en horror la rubia vio como deslizó la punta del arma sobre su propia muñeca. Vio como dejaba caer el kunai al piso y dirigirse hacia la cama. Se sentó en el medio y dejó la sangre de su muñeca fluir sobre las sábanas blancas.

-Es tradición de mi familia revisar las sábanas nupciales para comprobar que el matrimonio fuese propiamente consumado y verificar la virginidad de la nueva esposa – explicó, sin siquiera mirar en su dirección. Dicho esto, pasó a vendarse la herida y prepararse para dormir dándole la espalda a Ino.

Ino lo miró anonadada. ¿Por qué la protegía después de que ella lo negó? De repente se sintió con frío e imitando a su esposo se metió en la cama. Quería abrazarlo y agradecerle, pero lo más seguro es que él aun estuviese molesto por lo que se contuvo.

El sueño no vino hasta horas después ya que no podía dejar de pensar en lo que Neji había hecho. Ino se propuso descubrir quien era su esposo en realidad. Ahora más que nunca, la kunoichi estaba decidida a hacer de su matrimonio uno exitoso. Sin embargo ahora no tanto por el bien de la aldea, sino más bien por ese gentil hombre que dormía junto a ella.

Siento que mucha gente me estará odiando ahorita mismo, hasta a mi me fue difícil no continuar con la escena de la "consumación del matrimonio", pero era necesario, ya verán.

Muchísimas gracias a todos los que me han leído hasta ahora. Agradezco todos sus comentarios y sugerencias, por favor sigan mandándolos ya que todavía no estoy 100% segura del final y puede que sus ideas me inspiren!

Un beso grande,

Alessandra