La patente de Harry Potter le pertenece a JK Rowling… No, esperen, los derechos de autor le pertenecen a JK Rowling. Y los derechos de esta historia le pertenecen a White Squirrel.
Notas de la traductora: Partes de este capítulo son citas adaptadas de Harry Potter y el cáliz de fuego.
Capítulo 61
Queridos Fred y George:
Sí, les estoy escribiendo a ustedes en particular. ¿Cómo les fue en sus TIMOs? ¿Pasaron los suficientes para calificar? No parecían estudiar mucho. Espero que no tengan problemas por eso.
Les escribo porque quiero su consejo. Sorprendente, lo sé. Dijeron que querían abrir una tienda de bromas después de graduarse, y estaba pensando, si ya han comenzado a trabajar en productos, entonces probablemente ya han patentado algunos. Si no, probablemente deberían. ¿Se acuerdan del método que inventé en mi segundo año para preparar pociones usando runas? Acabo de descubrir que podría haberlo patentado. En lugar de eso, el boticario está vendiendo esos bloques de runas como suyos.
Pero tuve otra idea. ¿Y si pudiera vender kits de pociones para pociones específicas de un sólo uso a familias muggles? Tendría el número de runas e ingredientes necesarios para una mezcla de una poción del currículo de primer año, preparado con anticipación tanto como sea posible, como tener los ingrediente cortados. Los muggles lo hacen todo el tiempo con recetas de cocina. Por ejemplo, venden "mezclas para pastel" que contienen los ingredientes en seco listos para preparar un pastel, y lo único que se tiene que hacer es agregar agua y huevos y ponerlo en el horno. Probablemente suena completamente loco para ustedes, pero los padres muggles lo comprenderán mejor que lo que hacemos en clase.
Idealmente, lo que quisiera hacer es patentar la idea y después dar la autorización al boticario para venderlo para yo obtener un porcentaje de las ganancias. Me ayudaría a tener dinero para gastos, pero no sé cómo hacerlo, y por eso esperaba poder pedir su consejo. ¿Han tenido experiencia con patentes, o no han llegado aún a esa etapa?
Aún no estoy segura de poder apoyar una tienda de bromas a nivel profesional considerando la cantidad de reglas rotas que causa, pero creo que es bueno tener metas concretas. ¿Tienen un plan de negocios? ¿Una línea de productos? ¿Capital inicial? Podría ser persuadida a revisar sus finanzas si me ayudan con mi papeleo.
Espero que estén pasando un buen verano y no se hayan metido en muchos problemas. Intentaré visitar un par de veces antes del nuevo año escolar.
Con cariño,
Hermione
P.D. Tuve la oportunidad de hablar con el Sr. Ollivander. Dijo que las varitas con núcleos de fibra animal activan la traza, pero las varitas con fibras de plantas no mientras no tengan ciertas runas en ellas. Hay mucho más en la creación de varitas de lo que pensábamos. Tengo que contarles todo cuando los visite. Pero bueno, ahora puedo lograr que mi cabello se controle durante el verano, así que hay pros.
Hermione se sorprendió a sí misma al considerar que estaba dispuesta a acercarse a algo como una tienda de bromas. Supuso que preparar pociones ilícitas en un baño y ver los abusos del gobierno mágico le habían dado otra perspectiva sobre las reglas de la escuela. Y de cualquier modo, no era como si ese tipo de tiendas no existieran.
Lo más sorprendente es que creía que los gemelos podían hacerlo. De otras personas, Hermione hubiera considerado que cualquier sueño de abrir una tienda de cualquier tipo a los dieciséis era sólo eso. Pero si alguien podía lograrlo, eran Fred y George. Estaban obviamente apasionados sobre el tema, los había visto lograr maravillosas muestras de magia a su edad con sus bromas, y sabía que ya habían probado algunos productos el año pasado.
Considerando todo eso, quizás no era sorprendente que le agradaba tenerlos a su alrededor para ayudarla con los proyectos de investigación más arcanos. Muy pocos magos tenían ese tipo de curiosidad o podían pensar fuera de lo normal como ella, y tenía el presentimiento de que le ayudarían con su propia idea de negocios.
Querida Hermione:
Vaya, que carta. Es bueno ver que algunas cosas no han cambiado.
Bueno, sobre esos TIMOs… ¿estás sentada? Sólo obtuvimos tres TIMOs cada uno. Dejaremos que nos grites por un rato. Sí, mamá también está molesta. ¿Ya terminaste? De acuerdo, ambos pasamos Encantamientos y Defensa, Fred pasó Transformaciones, y George pasó Herbología. Y sabes que podríamos haber pasado Pociones fácilmente si tuviéramos un maestro decente, así que tenemos todas las clases básicas cubiertas. Nunca tomamos Runas o Aritmancia (lo sentimos), pero podemos trabajar sin ellas, y no necesitamos otras clases para comenzar nuestra tienda.
Y tramposa, no nos dijiste cómo te fue a ti en tu examen. Vamos, ¿qué calificación inventaron para ti?
Ah, así que estás entrando al mundo de los negocios ahora. Estamos tan orgullosos. *Sniff* ¿Nos estás diciendo que los muggles pagan porque cocinen la mitad de la receta por ellos? ¿No es una broma, verdad? Sí, claro que patentamos nuestros productos. Ya tenemos unos cuantos registrados. Lo genial es que lo podemos hacer de manera discreta para que mamá no se entere. Es bastante sencillo. La Absurda Oficina de Patentes está bajo el Departamento de Juegos y Deportes Mágicos. No nos preguntes porque. Supusimos que no sabían dónde más ponerla. Sólo escríbeles pidiendo un formulario, pero te advertimos, será más fácil si tienes un prototipo funcional cuando lo registres.
Lo hablamos y creemos que la idea del kit de pociones tiene sentido, especialmente si tienes razón (y aceptémoslo, ¿cuándo no?) sobre los muggles comprendiéndolo. De hecho, los de primero probablemente podrían usarlos para pasar la clase de Snape. Serían más fáciles de usar, excepto que tendrían que ocultarlo de él, y eso sería difícil. ¿Existe la probabilidad de que nos des la autorización de venderlos a nosotros cuando comencemos la tienda?
Es bueno saber que ya no somos unos canallas en tu opinión. Habla por ti, George. ¡Ja! Vamos, Fred, sabes que las chicas prefieren a los canallas con corazón de oro. Bueno, estamos felices de que confías en nuestros planes profesionales. De hecho, eso es más de lo que podemos decir de mamá. No se lo digas a nadie, pero ya tenemos todo el asunto planeado. Vamos a llamar a nuestra tienda Sortilegios Weasley. Vamos a pasar los próximos dos años en Hogwarts perfeccionando nuestra línea de productos y ahorrando para comprar un edificio. Vamos a intentar llegar a la cantidad de dinero que necesitamos redoblando nuestras órdenes por correo. Hablando de, adjuntamos un formulario por si quieres probar algo. Y quizás aceptemos esa oferta de que revises nuestras finanzas.
¿Sabes? Yo siempre pensé que tu cabello alborotado se veía lindo –George.
Sí, complementaba ese aspecto de aritmántica fanática –Fred.
Esperamos con ansias tu visita. Ve si puedes lograr que Harry también lo haga.
Realizando travesuras,
Gred y Forge
Queridos Gred y Forge:
Muchas gracias por su ayuda. Ya envié mi solicitud para un formulario para patente y he preparado un kit para la poción para curar forúnculos, completa con instrucciones y guía de seguridad. Y claro, les daré la licencia de mis kits si tienen un lugar para ellos. Y no, no estaba bromeando sobre los pasteles. Y estoy intentando ayudar a los padres muggles a conectar mejor con sus hijos mágicos, tontos, ¡no ayudar a que los de primero hagan trampa!
¿Sólo tres TIMOs cada uno? Admito que les grité por un rato, pero decidí que reservaré mi juicio hasta ver cómo les va con la tienda. Pero eso es sólo porque he visto lo inteligentes que son en persona. Eso no se va a ver bien en su hoja de vida. Dicho eso, me alegra que tengan un buen pensado plan a largo plazo.
En lo que respecta a mí, los examinadores sólo me dieron una E… pero fue una E con un comentario especial por tener la calificación más alta en esa versión del exámen.
Oh, no se preocupen, aún son unos canallas… pero son unos canallas muy divertidos a quienes me agrada tener a mi alrededor. Y fue lindo lo que dijeron sobre mi cabello, pero aún si todos pensaran lo mismo, intenten pasar un cepillo uno de estos días.
Con cariño,
Hermione
Querido Harry:
¿Cómo van las cosas viviendo con Sirius? Espero que sea mucho mejor que vivir con los Dursley. ¿Está siendo razonable contigo, verdad? ¿Asegurándose de que comas saludable y hagas tu tarea? En verdad deberías hacerla. No voy a estar ahí para decirte que no flojees el próximo año.
¿Cómo está Sirius? Sé que debe ser difícil para él adaptarse después de todo lo que ocurrió. Si está teniendo problemas me lo dirías, ¿verdad? Es importante que reciba ayuda si la necesita.
Suena a que las cosas son igual de caóticas como siempre para los Weasley. De hecho, estoy trabajando con Fred y George en un proyecto, si puedes creerlo. Ya sé, yo tampoco sé que ocurrió con la vieja Hermione. Por lo que sé, la Sra. Weasley está espiando a los gemelos, intentando descubrir que están planeando. Está molesta por los resultados de sus TIMOs porque no les servirán de mucho para obtener un buen y respetable trabajo en el Ministerio, aunque si soy honesta, no puedo imaginarme a esos dos trabajando ahí. Mientras tanto, Percy sí tiene un buen y respetable trabajo en el Ministerio, y todos sus hermanos se están burlando de él por eso. Ron no quiere hacer su tarea. Ginny está intentando embromar a los gemelos sin que la descubran. Y el Sr. Weasley está intentando mantener la paz. Pero estoy segura de que Ron ya te lo dijo todo… bueno, tanto como siempre.
A mí me está yendo mucho mejor ahora que no tengo que preparar la cena… No sirvo para eso, la verdad. Aún estoy intentando aprender a usar mi varita con mi mano izquierda y compré un libro de texto sobre álgebra abstracta, la cual no intentaré explicar en una carta. Basta decir con que está relacionada con física cuántica. ¿Tienes algún proyecto de verano? Quizás sería útil si tuvieras uno. Probablemente te sería bueno aprender a lanzar hechizos con tu mano izquierda, o algo similar.
Por favor no dudes en escribirme si tienes problemas. Sólo estaré cerca por unas semanas más para mantenerte con vida. Sin ofender, pero me voy a preocupar más por ti que por mis otros amigos. Pareces tener la costumbre de meterte en problemas.
Con cariño,
Hermione
Harry sonrió y sacudió la cabeza. La misma Hermione de siempre, pensó. (Además de su repentino interés en los intereses financieros de los gemelos.) Estaba agradecido de que le importaba tanto que se preocupaba por él, pero a veces se dejaba llevar.
La vida de Harry con Sirius quizás no era la más saludable bajo estándares de los Granger. Ciertamente, Sirius no era el padre perfecto. No sabía realmente como serlo y probablemente era algo relajado, y a veces perdía el temperamento y comenzaba a gritar, pero siempre se sentía mal por hacerlo después. Y lo más importante de todo, quería a Harry, y Harry lo quería de regreso. Pensaba que era una buena vida. Tenían un apartamento de dos habitaciones en Londres donde podían relajarse todo el día si querían, y Remus podía visitarlos. Harry siempre tenía suficiente para comer, aún si no era tan saludable como en Hogwarts. Sirius pasaba largas horas hablándole de sus padres y sus días en la escuela. Y sí, estaba haciendo su tarea. No podía pensar en una sola manera en la que no era mejor que su vida con los Dursley.
Tomó una pluma y comenzó a escribir una carta de regreso a Hermione asegurándole que todo estaba bien.
Queridos Harry y Sirius/Familia Weasley:
¡Por Merlín! ¿Han visto lo que está pasando con el cometa? ¡Los pedazos que se estrellaron contra Júpiter dejaron nubes negras tan grandes como la Tierra! Es increíble cuanto poder está fluyendo ahí. Hablamos sobre personas como Dumbledore, o armas nucleares o huracanes, y eso es nada. Mamá y papá me llevaron a un observatorio donde pudimos ver a Júpiter a través de un gran telescopio como el que usamos en esa clase. ¡Fue asombroso! Pudimos ver la luz de uno de los impactos, pero no sólo fue un flash; fue tan grande que duró minutos. Y sigue pasando. Deberían tratar de verlo si pueden. Yo no tengo que hacer el reporte que nos encargó la profesora Sinistra, pero aún voy a coleccionar algunas fotos y documentos para el profesor de Astronomía en Beauxbatons. Les enviaré copias.
Con cariño,
Hermione
Querida Hermione:
Sr. Weasley – Me temo que no tenemos los recursos para ver las cosas tan cerca como tú, pero lo que vimos de Júpiter a través de los telescopios de los chicos fue muy interesante. Es sorprendente pensar que pueden cosas ocurrir de tal magnitud que cambian el aspecto de un planeta. Definitivamente espero que puedas enviarnos una copia de esos documentos muggle. Siempre me he preguntado cómo ven las cosas con sus telescopios especiales.
Gred and Forge (Fred and George, vamos –Sra. W) – Hola Hermione, lo del cometa fue genial. E inspirador. Quizás crearemos algunos fuegos artificiales en base a eso. Por cierto, los octavos de final de la Copa Mundial han terminado. Predijiste 6 de los 8 partidos. ¿Interesada en hacer revisiones a tus predicciones para los cuartos de final?
Ginny – Gracias por el consejo. No pudimos ver tanto como tú, pero fue genial. ¿Vas a visitarnos pronto? Es molesto con solo los chicos alrededor. Bueno, está Luna, pero sólo puedo aguantar tanto de ella.
Ron – Vaya, Hermione, ¿aún estás haciendo trabajo extra? ¡Es broma! ¡Es broma! ¡En serio, chicos! Como si algo pudiera detenerte. Estoy seguro de que podrías describir todo eso con tu lenguaje aritmántico. Pero se veía genial.
Percy – Un evento muy interesante, señorita Granger. Debo decir que fue una agradable sorpresa.
Eso es bastante entusiasmo de tu parte, Percy –R.
Sra. Weasley –Gracias por tu carta, querida. Es una lástima que te irás este otoño. Sabes que nuestro hogar siempre estará abierto para ti.
Sinceramente,
Los Weasley
Queridos Fred y George:
Adjunto encontrarán mis predicciones ajustadas para el resto de la Copa Mundial. Mi análisis sobre los equipos que elegí de manera correcta es casi el mismo, excepto que ya no creo que Perú tiene una buena oportunidad, no con la manera como Transilvania jugó la última ronda.
Parece que me enseñaron bien. Estoy en negociaciones con el Boticario Slug & Jiggers para vender mi patente de kits de pociones sin varita. Debería de conseguir que haya unos cuantos kits diferentes en los estantes antes de la temporada de compras de útiles escolares. El Boticario los está armando, pero yo estoy a cargo de las envolturas. Encontré una imprenta muggle que estaba dispuesta a imprimirlos por una fracción de lo que hubiera costado en el callejón Diagon. Gracias, producción en masa. (Les dije que era para un juego de mesa muggle de fantasía).
Escribí a su mamá… no sobre ustedes. Creo que Harry y yo podremos ir a cenar el sábado. Espero verlos entonces.
Con cariño,
Hermione
Querida Hermione:
¿Qué tal tu verano? Va a ser más solitario sin ti en la escuela. Lamento si sientes que nunca fuimos tan cercanas. Parvati también. Pero en verdad vamos a extrañarte. ¿Crees que podamos vernos una última vez este verano antes de que vayas a Francia? Sería bueno verte de nuevo.
Con mucho cariño,
Lavender Brown
Queridas Lavender/Parvati:
Mi verano ha estado muy bien. Gracias por preguntar. Estuve castigada al comienzo por casi morir de nuevo, pero el resto ha sido excelente. Mis padres y yo tuvimos una agradable cena con Harry y los Weasley el fin de semana pasado, y he continuado mis proyectos usuales. Tengo mucho más que decir que no tengo el tiempo para escribir, pero creo que podemos vernos para ponernos al corriente pronto. Quizás almorzar en el Caldero Chorreante.
Por cierto, cuando vayan a hacer sus compras, miren bien en el boticario por los nuevos kits de pociones sin varita. No sé si se venderán bien, pero debí de hacerlo el año pasado.
Con cariño,
Hermione
Querida Hermione:
¡Merlín! ¿Sólo tienes catorce años y ya estás en ventas? ¡Cuéntalo todo!
Con mucho cariño,
Lavender y Parvati
(Y Padma, sorprendentemente interesada)
Querida Hermione:
Me preguntaba si quizás ibas a asistir la final de la Copa Mundial de Quidditch. Si no lo estabas planeando, quizás deberías de considerarlo. Aún debería ser posible conseguir un boleto, aunque no uno de los buenos. Es raro que la Copa Mundial tome lugar tan cerca de casa, así que esto es algo como una experiencia única.
Yo asistiré con mi sobrino y su familia, y me gustaría mucho que conocieras a mi sobrina nieta, Georgina. Encontrarás nuestra tienda de campaña en la sección 15F.
Desearía tener más tiempo para discutir tus estudios en aritmancia más recientes en persona. Me temo que estás fuera de mi rango con tu álgebra abstracta y teoría de grupo. Desafortunadamente, tendremos que conformarnos con cartas, en su mayoría. Felicitaciones por la publicación de tu ensayo en luz coherente. Fue muy original. Creo que deberíamos poder terminar nuestro ensayo sobre la sistematización de encantamientos de extensión usando geometría euclidiana en un par de meses. Espero con ansias tu próxima carta sobre el tema.
Saludos,
Septima
Querida Septima:
Gracias por la invitación. Inicialmente no tenía planeado asistir a la Copa Mundial, ¡pero acabo de enterarme que puedo ir! El papá de Ron recibió bastantes boletos a través de sus conexiones en el Ministerio y obtuvo uno para mí también. Algunas veces el patrocinio sirve de algo. Pasaré a visitar mientras estoy ahí. Me encantaría conocer a Georgina. Te veré el 25.
Con cariño,
Hermione
Había un tema que Hermione había evitado hablar con sus padres todo el verano, pero a mitades de agosto, sabía que no podía hacerlo más.
–Mamá, papá, me gustaría reducir mis dientes frontales con magia.
Eso provocó miradas decepcionadas de sus padres.
–Hermione –dijo su madre lentamente–, es bueno que intentes sentirte más confiada y tomar orgullo de tu apariencia, pero no queremos que cruces el límite. Tus dientes no están tan mal.
–Quizás no para los muggles, mamá –dijo ella–, pero los magos tienen métodos mágicos para corregir los dientes, y casi todos lo han hecho… excepto por personas como Marcus Flint… creo que él los deja así a propósito. Así que sobresalgo más de lo que me gustaría.
–Bien –dijo su padre–. Comprendemos que no quieres sobresalir de ese modo, pero ya lo hemos discutido. Tus dientes son lo suficiente rectos que no hay mucho que se necesita hacerse, y si en verdad quieres hacer algo sobre tus dientes frontales, usar frenos por un año ayudará...
–Papá, ese método es lento e incómodo, y lo sabes –lo interrumpió Hermione–. Madame Pomfrey podría arreglar mis dientes en minutos. De hecho, ofreció hacerlo. No lo hice porque pensé que no estarían de acuerdo.
–Sólo no creemos que los dientes y la magia deberían mezclarse –dijo su padre.
–Mamá, papá, lo entiendo. Son dentistas. Esta es su área de experiencia. Aún quieren ser relevantes en el mundo en el que estoy creciendo, pero el hecho es… –Guardó silencio por un momento, intentando encontrar la mejor manera de decírselos–. El hecho es que pueden crecer huesos en el mundo mágico, y los dientes son básicamente eso. Por lo menos cuando se es joven. –Intentó no pensar sobre el viejo y desdentado Tom en el Caldero Chorreantes–. En mi segundo año, tuvieron que crecer todos los huesos del brazo izquierdo de Harry de nuevo, y salieron bien, con todos los ligamentos y tendones en los lugares correctos. Reducir dientes es nada en mi mundo.
–Hermione, este aún es tu mundo –dijo su mamá–. Aún somos tus padres, y queremos usar nuestro conocimiento para ayudarte si podemos.
–Lo sé, mamá, y lo aprecio, pero en este caso, no funciona de ese modo.
–¿Pero por qué no?
–¿Por qué? Porque… porque no tiene sentido y es complicado, innecesario, e incómodo. Porque soy una bruja, ¡y las brujas no usan frenos! Tenemos hechizos que hacen lo mismo más rápido y mejor y casi sin dolor. No hay necesidad de usar frenos, y la mayoría de los magos pensarían que es ridículo.
Hermione se detuvo y miró a sus padres, preocupada de que los había hecho enojar o lastimado con sus palabras, pero para su sorpresa, su mamá se recargó y suspiró.
–Finalmente pasó.
–¿Eh?
–Ya eres una adolescente malhumorada.
Hermione dejó salir un chillido.
–¿Sabes? Esperaba que nos hubiéramos librado de eso –continuó su mamá–. Ya casi tienes quince años, y no te has portado tan mal.
–Mamá, no quise decir...
–No, Hermione, entendemos lo que nos estás diciendo: las brujas y los magos no necesitan dentistas. Y podemos comprender tu actitud. Yo también fui una joven de catorce años una vez. Puede ser difícil a tu edad. Es difícil para nosotros aceptar… –suspiró y continuó–. ¿Tú qué opinas, Dan?
El papá de Hermione frunció el ceño un poco.
–Desde el día que te enviamos a Hogwarts sabíamos que ibas a vivir en un mundo diferente. Y si ese mundo no necesita dentistas, pues quizás eso es mala suerte para nosotros. –Emma frunció el ceño y no parecía querer rendirse–. Y después de todo lo que le ha pasado, quizás lo mejor sería darle la oportunidad de dar una buena impresión en su nueva escuela… Quizás deberíamos de llegar a un compromiso –sugirió–. Por qué no vamos con… quien sea que se encargue de los dientes. ¿El hospital quizás? ¿San Mungo? Entonces podemos tener una discusión con quien sea que realice el procedimiento para poder comprender por lo menos cómo funciona antes de decidir si procedemos con eso.
Emma se mordió el labio, similar a como su hija hacía a veces, y Hermione la miró esperanzada.
–Oh, de acuerdo –dijo, sonando algo derrotada–. Quizás sí necesitamos acostumbrarnos a esto… Sólo intenta controlar la actitud, señorita.
Hermione sonrió con dulzura.
–Gracias, mamá –dijo–. En verdad creo que la magia funcionará mejor.
–Entonces intentaremos hacer el esfuerzo de mantener la mente abierta –respondió Emma.
–¿Dónde está Nagini? –habló una voz aguda, tan fría como el viento helado.
La respuesta a la pregunta vino de la voz de una mujer, pero hablada en monótono.
–Creo que está explorando la casa.
–La ordeñarás antes de que nos retiremos, Bertha.
No recibió respuesta, porque no era necesario. Se escuchó un siseo.
–Ah, noticias interesantes. Bertha, Nagini reporta que hay un anciano muggle escuchando al otro lado de la puerta. Por favor invítalo a entrar.
–Sí, mi Lord –respondió la voz monótona.
Un momento después, el viejo Frank Bryce fue encontrado por la mujer en la puerta. Ella era bastante atractiva, probablemente en sus treinta, pero tenía una mirada vacía en el rostro como si estuviera en trance.
–Por favor, pase –dijo en su voz monótona.
–¿Has estado escuchando, muggle? –dijo la voz aguda del hombre.
–¿Qué me llamaste? –gruñó Frank.
–Te llamé muggle. Significa que no eres un mago.
–No sé lo que significa, pero sé que no debes de estar aquí.
–Es todo lo contrario, muggle. Heredé esta casa de mi padre.
–¿Qué tipo de historia es esa? Los Ryddle fueron asesinados hace cincuenta años.
–¿Lo fueron? –siseó la voz–. ¿Todos?
Frank comenzó a ponerse nervioso.
–¿De qué… de qué estás hablando? ¿Y por qué no me miras cuando te estoy hablando?
–Por supuesto –dijo la voz con seques–. ¿Dónde están mis modales? Bertha, gira el sillón.
La mujer giró el sillón para que pudieran verse frente a frente. Frank Bryce gritó lo suficiente para que la cosa sentada ahí siseara dos palabras.
–¡AHH!
A doscientas millas de distancia, Harry Potter se levantó de golpe sobre su cama con un dolor penetrante en su frente. Miró a su alrededor, sin estar seguro de donde estaba por un momento, y entonces lo recordó: el departamento de Sirius. Estaba a salvo, y lo mejor de todo, lejos de los Dursley.
–¿Harry, estás bien? –La luz se prendió y levantó la mirada para ver a su padrino de pie en la puerta.
–Eh, sí, estoy bien –gruñó Harry, sobando su frente.
–Harry, ¿te está doliendo tu cicatriz? –dijo Sirius preocupado.
–¿Mmm? Oh, no es nada.
–¿Seguro? ¿No me dijiste que en tu primer año tu cicatriz solo dolía cuando Voldemort estaba cerca?
–Sí, pero… sólo fue un sueño. Quiero decir, él no puede estar… aquí, ¿verdad?
–No, las barreras hubieran… –Sirius se detuvo y miró a Harry con curiosidad–. ¿Estuvo en tu sueño?
–Eh… sí… eso creo… –dijo algo incómodo.
–¿Qué ocurrió? –preguntó Sirius con urgencia.
–¿Qué? –dijo Harry con confusión. ¿Por qué importaba eso? Apretó los ojos y sacudió la cabeza intentando recordar–. Yo… no lo sé. Había una mujer con él.
–¿Una mujer? –preguntó Sirius. Voldemort nunca había tenido muchas mujeres en su grupo.
–Sí, tenía una voz extraña y monótona. Y él… no lucía humano. No lo sé… no dijeron mucho, pero… ¡mató a un anciano! Lo siento, es todo lo que recuerdo.
Sirius suspiró con pesadez. Eso no era una buena señal.
–De acuerdo, cachorro, intenta no preocuparte sobre esto… e intenta regresar a dormir –dijo–. Escribiré a Dumbledore. Querrá saber sobre esto.
–No es importante...
–Por si acaso, Harry, y eso es final.
Harry vio a su padrino irse. Sirius raramente se ponía tan, bueno, serio. Aún no pensaba que era tan importante, pero habían pasado dos años desde la última vez que su cicatriz le dolió de ese modo. Aunque, mientras no interfiriera con la Copa Mundial el lunes, lo dejaría ir.
–De acuerdo, Hermione –dijo Emma mientras despedía a su hija para que se fuera con el Sr. Weasley–. Diviértete, y ten cuidado.
–Mamá, sólo son tres días, y estaré con los Weasley todo el tiempo –dijo Hermione–. ¿Qué es lo peor que puede pasar?
–Probablemente nada, pero aún nos preocupamos. ¿Y no vas a llevar a Dobby contigo?
–Lo llamaré desde el campamento una vez que lleguemos. Los veré el viernes. Los amo.
–Nosotros también te amamos, cariño. Nos vemos pronto –respondió su mamá.
Hermione caminó con el Sr. Weasley y usó la red Flu a la Madriguera con su nueva sonrisa con dientes perfectos.
–¡Hermione! –Ginny fue la primera en correr a ella y darle un abrazo–. Es bueno verte y… ¡Merlín!
Fred y George también se acercaron para mirarla de cerca.
–Vaya, Beauxbatons no sabe lo que le espera –dijo Fred.
Cuando Ron vio de qué hablaban sus hermanos, se sonrojó profusamente. Se acercó y la abrazó con incomodidad.
–Hola, eh, te ves bien, Hermione –dijo.
–Bien, vamos, ¿cuál es el alboroto? –La Sra. Weasley entró al salón. Incluso sus cejas se elevaron cuando la vio–. Vaya, ¿quién está aquí? –dijo–. Esta no puede ser la pequeña Hermione.
–Hola, Sra. Weasley. Gracias por invitarme –respondió Hermione. Desde su última visita, Hermione finalmente había logrado generalizar su encantamiento para planchar el cabello para que pudiera rizarse en un radio específico. Programó el radio para que fuera el doble del ondular natural de su cabello para que no cayera tieso, pero para que tampoco se enredara y fuera difícil de controlar. Entre eso y sus dientes, finalmente tenía la apariencia que quería. Estaba segura de que nunca le importaría todo eso al nivel que a Lavender y Parvati, pero se sorprendió de lo mejor que se sentía cuando podía hacerse cargo de esas dos cosas.
–Oh, claro, claro, eres más que bienvenida. Y te ves muy bien, querida. Casi no te reconocí. Ahora, no creo que hayas conocido a mis hijos mayores, Bill y Charlie. Chicos, vengan y preséntense.
El hijo mayor de los Weasley, Bill, era alto y delgado, como su padre. Tenía cabello largo amarrado en una cola de caballo, usaba un arete con un colmillo colgando de este, y estaba bastante bronceado por su tiempo en Egipto.
–Hola, Hermione –dijo, estrechando su mano–. He ansiado poder conocerte. Quería felicitarte por ayudar a salvar la vida de Ginny. Leí tu ensayo en...
–Los circulares de rompe-maldiciones, lo sé –lo interrumpió.
–¿Lo sabes? –dijo él sorprendido.
–Recibí una carta de un rompe-maldiciones en India. Te la mostraré después. Es bueno conocerte, Bill.
Charlie, por otro lado era bajo, fornido, y de aspecto castigado por el clima. Tenía varias cicatrices y usaba ropa más pesada.
–Es bueno conocerte finalmente, Hermione –dijo–. Ron y Ginny me contaron sobre tu encantamiento para que las cosas se amarren solas. Tendrás que enseñármelo alguna vez. Podría ser útil.
–Claro. Aunque no lo he intentado con nada grande.
–Ahora, te quedarás con Ginny de nuevo –dijo la Sra. Weasley–. Ella te llevará arriba. Y Fred, George –agregó al ver que los gemelos se preparaban para seguirlas–. Espero no escuchar que hacen bromas a nuestros invitados.
–¿Nosotros? ¡Jamás! –respondió Fred con falsa indignación.
–Además, nuestra Hermione probablemente puede responder tan bien como recibe –agregó George.
–No los escuches –dijo Ginny cuando las jóvenes llegaron a su cuarto–. Te atraparán si alguna vez les das la espalda. Están duplicando sus esfuerzos este año con sus Sortilegios Weasley.
–Oh, ¿te dijeron sobre eso? –dijo Hermione con sorpresa.
–No a propósito. Mamá encontró una montaña de formularios cuando estaba limpiando, y… espera, ¿ellos te contaron?
–Eh, sí. Lo mencionaron mientras experimentábamos con las varitas de juguete y hemos estado enviándonos cartas sobre algunas de nuestras ideas de negocios.
–¿Y no intentaste detenerlos?
–¿Crees que hubiera podido? –Ginny se rio.
–No, no lo creo.
–Si te soy honesta, creo que será bueno si pueden lograrlo. No les digas que dije esto, pero creo que tienen mejores planes para el futuro que el Ravenclaw promedio.
–¿En serio?
–Ginny, ¿qué tan seguido piensa un Ravenclaw promedio sobre lo que vendrá después de la escuela?
–Mmm, buen punto.
–¿Y cómo has estado? No he tenido la oportunidad de hablar mucho contigo este verano.
–Ha estado bien. Mamá se puso como loca al principio por lo de Sirius. Creo que no estaba segura de sí gritarme por casi ser asesinada o felicitarme por apoyar a mis amigos.
–Eso es mejor de lo que me pasó a mí –dijo Hermione–. Me castigaron por dos semanas.
–Ah, qué mal. Pero mamá ha estado enfocada en Fred y George desde que llegaron los resultados de sus TIMOs.
–Sí, aún creo que no fue la mejor decisión el que abandonaran sus estudios de ese modo –admitió Hermione–, pero supongo que así son los gemelos. Dime, ¿estás emocionada por ver a Harry mañana?
Ginny soltó un chillido y asintió en silencio. Hermione soltó una risita.
–Respira, Ginny. Vamos, puedes ser mejor que eso.
–Lo sé. Lo sé. Es sólo más difícil cuando no lo veo.
–No tienes de qué preocuparte. Es tu amigo, recuérdalo. Anda, te interpusiste entre él y un supuesto asesino. Harry no va a olvidar algo así.
–Tienes razón –dijo Ginny tomando un gran respiro–. Estoy siendo una tonta. ¿Y cómo lograste tu cabello de ese modo? Se ve genial.
–Gracias. Fue bastante simple, de hecho. Puedo mostrártelo con mi varita de juguete, pero tendrá que ser en la mañana para que tu mamá no sospeche.
–Genial, y veo que finalmente te arreglaste tus dientes.
–Sí, me costó trabajo convencer a mis padres de hacerlo. En verdad querían hacerlo del método muggle ya que es su trabajo, pero finalmente los convencí de que la magia era mejor.
–Pues deberías alegrarte de haberlo hecho. Apuesto a que traerás a los chicos franceses detrás de ti este año.
Hermione se sonrojó mientras que Ginny se reía de ella.
–Creo que iré a hablar con Gred y Forge… o George y Fred, o… lo que sea. –Rápidamente trató de alejarse de la situación, para después bajar un piso y tocar la puerta de los gemelos.
–¿Quién es?
Hermione tuvo una idea. Pensando rápidamente, decidió que probablemente no podría imitar el enojo de la Sra. Weasley, así que intentó su mejor impresión de la voz de Ginny:
–¡Tontos! ¿Qué hicieron con mis cosas?
Escuchó risas al otro lado de la puerta, y se abrió, revelando a dos sonrientes pelirrojos.
–Buen intento, Hermione –dijo George–, pero te falta mucho para poder imitar la sangre Prewett en nuestra familia.
–Pasa –agregó Fred, jalándola dentro–. Por cierto, ¿de pura casualidad aún tienes la solicitud de compras que te enviamos?
–Sí, está con mis libros. ¿Por?
–Pues, mamá quemó todas nuestras copias.
–¿Qué?
–Descubrió los formularios y se volvió loca –dijo George–. Dijo que deberíamos haber estado estudiando para los TIMOs en lugar de hacerlos.
–Y que no podíamos hacer más porque eran peligrosos.
–Y que definitivamente no podíamos vender nada en Hogwarts porque era en contra de las reglas.
–Y dijo que deberíamos enfocarnos en intentar obtener trabajos buenos y respetables en el Ministerio, como Percy. –Ambos gemelos hicieron gestos como si quisieran vomitar. Hermione sacudió la cabeza.
–Bueno, técnicamente es en contra de las reglas venderlos en Hogwarts...
–Es pura diversión –protestó Fred.
–Y algunas de sus ideas son muy peligrosas, pero la mayoría no son peor de lo que Zonko vende.
–Exacto. Claro, tenemos trucos que ellos no, y por suerte no encontró nuestras notas o prototipos. –Fred buscó debajo de la cama y sacó lo que parecía uno de los mejores modelos de varita de juguete.
–Oh, ¿aún han estado trabajando en estas? –dijo Hermione. Agitó la varita–. Lumos.
¡CRUAC!
–¡AH! –La varita se convirtió en un pollo de hule, el cual lanzó al otro lado de la habitación con sorpresa. Los gemelos se rieron de ella.
–Debiste ver tu rostro –dijo George.
–Engañamos a mamá unas cinco veces con eso –sonrió Fred.
–Varitas falsas –dijo–. Que truco tan desagradable.
–Pero a la gente les encantan –dijo George–. Y bueno, queríamos felicitarte por recibir tu propia patente.
–Sí, vimos tus kits en el boticario la semana pasada. Nunca pensamos que nos alcanzarías –agregó Fred.
–Gracias, debería darme un buen dinero para gastos –respondió Hermione.
George sacó un pergamino de su túnica.
–Y bueno –dijo–, esperábamos que dieras una mirada a nuestras finanzas, como dijiste.
–Pues, después de ese truco, no sé –dijo ella, elevando la nariz de manera exagerada.
–Oye, tú fuiste quien dijo que nos debías una por ayudarte con la patente –señaló Fred.
–Oh, vaya, supongo que me atraparon. Déjenme verlas, pues. –Tomó el pergamino con una mano y lo examinó. Eran bastantes detalladas. Fred y George no habían calculado exactamente cuánto iba a costar crear cada producto, pero habían listado todos sus ingredientes y materiales y sus costos, así como sus productos y cuanto querían cobrar por ellos–. Mmm… Es complicado –dijo ella–. Parece que pudieran obtener ganancias ya si sus ventas son buenas. A largo plazo, ahorrarán dinero si producen al por mayor, pero claro, también tendrán gastos más elevados al tener su tienda, y no sé cómo funciona la renta o las utilidades en el mundo mágico. Necesitaré revisar esto con más detalle… pero… no veo nada aquí que podría perjudicarlos.
–Eso es suficiente bueno para mí –dijo George–. Si hay algo que he aprendido en los últimos tres años es que tenemos que confiar en Hermione.
Hermione se sonrojó y sonrió. Pensaba que era un poco exagerado, pero era bueno saber que George tenía fe en ella.
–No sé sobre eso, Georgie –respondió Fred–. No confío en esa mirada que me estaba dando hace un minuto. –Ella lo miró con molestia–. ¡Ahí está de nuevo! Creo que tiene algo planeado contra nosotros. Será mejor no darle la espalda.
–¿A mi qué me dices? –dijo George–. Tú eres quien le dio esa varita de broma.
Fred puso una divertida expresión de horror en su rostro.
–¡Oh no! ¡Debo escapar! –dijo de manera exagerada, y salió huyendo del cuarto, riéndose todo el camino.
–Hermanos –le dijo George–. No puedes vivir con ellos, no puedes enviarlos a Tombuctú en un paquete. Lo sé. Lo intentamos con Percy una vez.
Hermione pronto se encontró riéndose histéricamente, aun cuando no debería ser tan gracioso. Fred y George podían provocar eso en las personas. No estaba segura de si se había reído de ese modo en todo el verano. Eran esos momentos cuando desearía poder quedarse en Hogwarts. El ser una "Weasley honoraria" podía ser bastante divertido.
–Ya, ya, ya acabé –dijo Fred, mostrando su cabeza en la puerta–. Vamos, mamá dice que es hora de cenar.
La cena fue un evento caótico, como la mayoría de las cosas en la Madriguera, especialmente cuando todos los Weasley estaban en casa. Apenas y había lugar para los diez de ellos en la cocina, con Hermione apretada entre Ron y Ginny. Percy se apareció sólo para comer porque tenía que hacerlo y regresó de inmediato a su cuarto al terminar. Aparentemente estaba trabajando tiempo extra en un aburrido proyecto para su trabajo en el Ministerio… por lo menos esa fue la impresión que recibió de los demás. Hermione tembló al pensar en lo cerca que había estado de terminar de ese modo si nunca hubiera conocido a sus hermanos más relajados. Ginny y los gemelos siempre parecían estar a un paso de una pelea de comida, y Bill y Charlie parecían alentarlos cuando no estaban entreteniendo a la mesa con historias sobre sus trabajos en Egipto y Rumania.
El Sr. Weasley, como siempre, acribilló a Hermione con preguntas sobre el mundo muggle, tomando interés particular en la idea de una mezcla de pasteles deshidratada y preguntando porque existía algo así. Se sorprendió al descubrir que no estaba segura del porqué. Claro, la mezcla era más rápida y fácil de preparar que el método normal, pero no tanto, no si se sabía lo que se estaba haciendo y se leía de una receta. El mayor desafío, decidió, era no tener que preocuparse por tener todos los ingredientes.
–Me alegra que pudieras venir esta semana, Hermione –dijo Ginny cuando se acostaron a dormir esa noche–. No va a ser lo mismo sin ti.
–Sí, lo sé. Será difícil comenzar en una nueva escuela –respondió ella–. Desearía que hubiera una manera de no hacerlo, pero no va a ocurrir.
–Tendrás que visitar durante las vacaciones.
–Claro que lo haré, Ginny. Tu familia es maravillosa. Siempre me divierto aquí.
Harry y Sirius llegaron la tarde siguiente, y Sirius tenía buenas noticias.
–Le dije a Fudge que los tres mejores amigos de Harry estarían en la tribuna principal para la final y que sería genial poder sentarlos juntos, y que había sido muy generoso al darnos boletos para la ceremonia de apertura. Y resulta que había exactamente dos lugares disponibles en la tribuna principal, así que estaremos con ustedes.
–Oh, Harry, ¡eso es genial! –chilló Ginny. Lo abrazó y logró sonrojarse sólo un poco–. ¡Es maravilloso que podremos ver la final de la Copa Mundial desde los mejores asientos!
–¡Sí, lo sé! –dijo Harry–. Vimos un par de partidos. Fue increíble. Nunca había visto quidditch tan rápido...
Harry y Ginny pronto estaban comparando notas en quidditch, con Ron y los demás Weasley algunas veces interviniendo. Incluso Hermione puso sus dos knuts cuando la conversación tocó en los puntos más matemáticos del deporte. Sirius se recargó contra la pared a un lado de Hermione, observando.
–No lo había notado antes, pero Harry y Ginny parecen llevarse bastante bien –dijo.
–Ajá –dijo Hermione–. Estoy muy orgullosa de Ginny. Deberías haberla visto hace dos años. Tenía tal infatuación en Harry que ni siquiera podía hablar con él.
Sirius dejó salir una risotada que sonó bastante como un ladrido.
–Me alegra que Harry resultó mejor que James –dijo–. James daba tropiezos cada vez que intentaba que Lily saliera con él hasta nuestro sexto año. –Hermione se rio.
–Me alegra ver que le está yendo bien este verano. Ha sido un desafío mantenerlo a salvo los últimos tres años, y no sólo con los Dursley. Me alegra que te tenga a ti cuidándolo ahora.
–Sí, a mí también, Hermione.
Las travesuras continuaron durante el resto de la tarde con Bill y Charlie justando con mesas y todos tratando de molestar a Percy lo más que podían… lo cual quizás no era la mejor manera de hacerlo pasar tiempo con su familia, pero así eran los Weasley. Comieron en el jardín, lo cual fue tan maravilloso como siempre. El único problema llegó cuando Sirius preguntó a Percy en qué trabajaba, y Percy respondió sin pensarlo.
–Soy el nuevo líder de investigación para el Departamento de Cooperación Mágica Internacional. Barty Crouch me eligió para el puesto.
Sirius, Harry, y Hermione se congelaron.
–Oh –murmuró Ginny.
–Sr. Black… –comenzó la Sra. Weasley mientras un gruñido comenzaba a salir de la garganta de Sirius. Pero Harry fue el primero en reaccionar.
–Percy, ¡Crouch fue quien envió a Sirius a Azkaban!
–Bueno, todos pueden cometer un error, Harry –respondió él.
–Ese es un error muy grande.
–Vamos, fue hace trece años, y el Sr. Crouch se disculpó públicamente. Además, cambió de departamentos desde entonces. Es un hombre diferente de quien era al final de la guerra.
–Sí. Lo creeré cuando lo vea –gruñó Sirius.
Se fueron a dormir temprano esa noche ya que tenían que despertarse absurdamente temprano la mañana siguiente para tomar el traslador al otro lado de la villa a las cinco de la mañana con siete minutos. Fue una caminata más pesada de lo que Hermione había esperado, y colina arriba, así que estaba sosteniendo su lado cuando llegaron.
–Pensaría ser mejor para esto con todas las escaleras que tengo que subir en Hogwarts –gruñó–. Quizás debería correr o hacer algún otro ejercicio… Me pregunto si la sala de los menesteres puede convertirse en una pista –murmuró para sí misma.
–¡Por aquí, Arthur! ¡Por aquí, hijo, lo tenemos!
Vieron a dos figuras altas en la colina, una de ellas de aspecto muy familiar.
–Todos, él es Amos Diggory –dijo el Sr. Weasley–. Trabaja en el Departamento de Regulación y Control de las Criaturas Mágicas. Y creo que conocen a su hijo Cedric.
–Hola, Hermione –dijo Cedric.
Pudo verlo mejor en la luz del amanecer. Claro, lucía tan en forma y apuesto como siempre.
–Ho...ho...hola, Cedric –respondió ella, esperando que aún fuera lo suficiente oscuro para que no viera que estaba sonrojada. Oh, vamos, Hermione, estás casi tan mal como Ginny, pensó. Ha sido tu amigo por años. Contrólate. Ese pensamiento fue suficiente para calmarse durante el momento en el que el Sr. Diggory era presentado al grupo.
–¿Todos tuyos, Arthur?
–Oh, no, sólo los pelirrojos –dijo el Sr. Weasley, señalando a sus hijos–. Ella es Hermione, amiga de Ron...
–Es la chica de la que te había contado, papá –intervino Cedric–. Catorce y obtuvo la mejor calificación en Aritmancia en la historia.
Hermione sonrió al ver que Cedric había notado su logro.
–Oh, esa –dijo el Sr. Diggory–. Es bueno conocerte, entonces. No muchos pueden vencer a Cedric en clase, ¿verdad, hijo?
–Papá, por favor...
–Primer lugar en su clase. Probablemente será Premio Anual el próximo año –presumió el Sr. Diggory.
–Ya, papá, ellos lo entienden.
Hermione estaba feliz de que Cedric era más modesto que su padre, pero por suerte no tuvieron que escuchar más ya que el traslador se activó.
Era una sensación escalofriante. Hermione sintió como si fuera jalada por un gancho detrás de su ombligo. Podía sentirse a sí misma volando y girando en el aire, y una vista distorsionada del campo la rodeó, pero entre la vista y las sensaciones, sentía como si estuvieran moviéndose por un espacio de cuatro dimensiones. ¿Pero por qué no lucía en cuatro dimensiones? Claro, sus ojos sólo podían percibir tres. Era fisiológicamente imposible ver más de una parte… probablemente. Aun así, intentó memorizar tanto como pudo de la vista mientras intentaba comprender la geometría detrás del evento.
Cayó al suelo con fuerza, y la mayoría de ellos cayeron unos sobre otros. Pero se puso de pie de golpe, ojos ampliamente abiertos, como si hubiera recibido una revelación más allá de la compresión de hombres mortales… lo cual era extrañamente cercano a la verdad. Las primeras palabras que expresó, para la confusión de otros, fueron:
–¡Necesito un libro sobre geometría de dimensiones superiores!
