Retrógrado

Capítulo 8

Advertencia: Lemon – M Rated

Estaba soñando con ellas. De nuevo. Maldijo a sus amigos. Todo había sido culpa de ellos.

Tenten e Ino tenían ocho semanas de embarazo. Todavía ni siquiera mostraban la más mínima indicación de estar desarrollando a un ser humano dentro de sus planos vientres, pero aún así la aldea entera sabía, gracias a la lengua floja de Lee estimulada por el alcohol.

Esa noche en el bar cuando la noticia escapó al muy embriagado shinobi cejudo, sus otros amigos acosaron a Neji inmediatamente. El tipo de preguntas ridículas que le habían hecho. Pero la que prevalecía era ' ¿Te estás acostando con ellas a la vez?'. Porque al parecer esa podía ser la única explicación de por qué sus dos esposas habían concebido al mismo tiempo.

Por más que le había molestado sus insinuaciones no podía evitar sentirse atraído por la idea. Era hombre después de todo y ya se había acostado con ambas por separado, imaginárselas juntas en su cama no era tan difícil.

Pero el sabía que habían límites a la paciencia de sus mujeres. Neji sentía que ya era demasiado pedir de ellas que tuviesen que compartir esposo y hogar. Además siquiera sugerir algo así de ellas sería una falta de respeto… y que probablemente podría costarle la vida.

Así que la fantasía de un trío era reprimida a sus sueños.

– Está diciendo tu nombre – señaló Ino. Neji se había quedado dormido en el sofá de la sala, inconsciente de las dos miradas de sus esposas que lo estudiaban con curiosidad. Sobretodo al bulto en sus pantalones. No había que ser genio para deducir el carácter del sueño que estaba teniendo.

–Te juro que antes de que llegaras, estaba diciendo el tuyo. – protestó Tenten.

Entonces les pegó el entendimiento. Neji estaba fantaseando con las dos, a la vez. Curiosamente ninguna de ellas se sintió ofendida o asqueada con su marido.

– ¿Te molestaría? – preguntó Ino rompiendo el silencio que se había creado.

Tenten se sonrojó ante la directa pregunta. Pero se encogió de hombros señalando que no estaba segura.

– ¿Tú quieres? – Ino asintió.

– ¿Y tú?

– No estaría mal experimentar.

Ino sonrió. Hacía rato que venía pensando cómo sería tener un trío con ellos dos. O sea, su situación era la perfecta para sustentar esta fantasía al estar Neji legalmente casado a ambas.

– No puedo esperar a decirle a Neji.

– ¿Decirme qué? – preguntó el aludido que había despertado al oír sus voces.

Ellas intercambiaron una mirada.

– Que queremos un trío – sentenció Ino. Tenten señaló la entrepierna de su marido.

– ¿Hablé dormido? – preguntó avergonzado.

-Ajá – respondieron al unísono.

– ¿Y no quieren matarme? – ellas negaron con la cabeza. Neji no podía creer que esto estaba pasando. ¿Seguiría dormido? – ¿Están seguras?

– ¡Sí! – asintieron.

El se puso de pie. Su mirada perla pasó de la una a la otra. Todavía no estaba convencido, pero cuando vio la determinación en los dos pares de ojos supo que ellas honestamente no tenían ninguna objeción.

Sonrió de lado. Sí que era un hombre afortunado.

Tenten e Ino entraron a la habitación a la par, ambas usando batas de seda. La de Tenten blanca con rosa y la de Ino, lila. Sus esposas se acercaron hasta la cama, donde Neji estaba sentado al borde. Sus ojos perla no se perdían ningún movimiento de ellas.

Los tres se miraron por un momento sin decir nada, cada uno nervioso a su propia manera. Estaban experimentando la calma antes de la tormenta.

Fue su primera esposa quién tomó la iniciativa al avanzar un par de pasos hasta quedar entre sus piernas. Usando ambas manos Neji deshizo el lazo que sostenía la bata a la cintura. El fino material se deslizo por los bronceados hombros de la kunoichi hasta caer al suelo. A la vez, Ino se deshizo de los ganchitos que sostenían los moños de Tenten, liberando su cabello. Las hebras castañas cayeron sobre sus hombros, e Ino las recorrió con sus dedos para deshacer cualquier nudo. Tenten cerró los ojos ante el placer que le traía sentir las manos de su esposo sobre su desnudo cuerpo, mezclado con la nueva sensación que eran las caricias de Ino a su cabello.

De un jalón Neji la sentó sobre su regazo y comenzó a besar su cuello sin abandonar sus atenciones al resto de su cuerpo. Tenten sintió su erección rozar contra su espalda. Acababan de comenzar y él ya estaba así de excitado.

Ahora ambos castaños encaraban a la única rubia en el cuarto. Tenten la agarró de la mano y la atrajo hasta ellos, y de un solo movimiento soltó la bata que todavía la cubría.

Ambas mujeres no pudieron evitar el sonrojo que se esparció sobre sus mejillas. Por supuesto que habían visto a otras mujeres desnudas antes, incluso ellas se habían visto así varias veces en las aguas termales. Pero esta situación era distinta. Muy distinta. Mas cuando ambas asintieron con la cabeza a la vez, en señal de que todo saldría bien, la vergüenza se disipó. Esto era algo que querían.

La castaña se acomodó sobre una de las piernas de Neji, dejándole la otra libre para Ino. Cuando ésta se sentó, el Hyuuga las rodeó a ambas por la cintura. Su boca encontró la de Tenten y comenzó a devorarla. Ino por su parte había comenzado a besar…chupar su cuello. Dejaría marca, de seguro, pero estaba tan sumergido en el placer que su mente solo podía concentrar en el ahí y el ahora. ¿De verdad que esto estaba sucediendo?

Entre las dos se deshicieron de la ropa de su marido, quedando los tres como habían venido al mundo.

Neji soltó un gruñido cuando sintió manos sobre su hombría. No hacía falta mirar para saber a quién le pertenecían. La mano que rodeaba su base era la más suave y pequeña de Ino, la otra que cubría la mitad superior era más delgada y con yemas ligeramente endurecidas por el constante uso de armas, de Tenten. Perfectamente sincronizadas empezaron a masturbarlo, cuando una subía, la otra bajaba y se encontraban en el medio.

Queriendo complacerlas a ellas también, pellizco sus pezones y case se viene cuando ambas gimieron al unísono en sus oídos. Apenas iban comenzando las preliminares y la realidad ya era mil veces mejor que cualquiera de sus más intensas fantasías.

Nunca se imaginó que se harían realidad, sus amigos lo habían dejado claro…irse a cama con dos mujeres el sueño de todo hombre. Pero esto iba mucho más allá de la parte sexual, esta experiencia no sería igual con ningún otras dos. Era especial porque eran ellas, sus esposas, porque entre los tres se amaban, porque su conexión era tan fuerte que podían compartir aquel encuentro tan íntimo buscando la satisfacción del otro más que la propia.

Ino se levantó de la cama y se arrodilló frente a su marido, le dedicó una mirada traviesa antes de llevarse su miembro a la boca. A ella le gustaba hacerle oral a Neji, le gustaba su sabor salado, su olor a almizcle, la dureza, la textura venosa. Lo empujó dentro de su boca hasta que rozó su garganta. Antes de casarse con él, tenía la concepción de que aquella sería una actividad de la que no disfrutaría y tendría que realizar solamente para complacerlo…pero se había equivocado, ella la disfrutaba tanto como él. O sea, estaban teniendo un trío. Cuando hay amor no hay ninguna limitación o inhibición. Y ella amaba a esos dos castaños que ahora se besaban fogosamente sobre el colchón.

Neji empujó su cabeza para que lo tomará por completo. Ella lo chupó con fuerza, y él se estremeció. Gimió dentro del beso que compartía con Tenten.

La vibración dentro de su boca producida por el gruñido de Neji la incentivó a mover su lengua con más avidez. Agarró la mano libre de su marido y la condujo hasta su húmeda intimidad. Más que húmeda, nunca había estado tan mojada. Se sentía como una pervertida, pero ver a Ino hacerle una felación a Neji la había puesto muy caliente. La diligencia con la que la rubia lo tomaba dentro de su boca, ver el miembro de Neji rojizo y brilloso aparecer y desaparecer…era su propio entretenimiento privado.

Cuando Ino llegó a sus vidas, Tenten había estado celosa. Se había comportado de manera irracional e infantil. A pesar de que ahora su actitud le avergonzaba, sabía que había estado bien fundamentada. Una nueva esposa sería un golpe duro para cualquier mujer. El día de la boda de ellos había jurado que sí Neji algún día sugería un trío, lo mataría. Se dijo que ella jamás consentiría a tal denigración. Ahora le parecía gracioso que estaban teniendo un trío a sugerencia suya. Las cosas habían cambiado para mejor. Cuando dos personas se aman, la intimidad sexual es una parte importante de aquella relación. ¿Por qué no aplicar el concepto a tres? Amaba a Ino. Ellas se habían aprendido a valorar y apreciar a través del vínculo que las unía, Neji. Era totalmente natural que ese amor se tradujese a pasión.

Sintió que Neji estaba cerca de su cima, por lo que dándole una última lamida a la punta de su glande se separó de él.

De pie frente a la cama su mirada encontró los ojos café de Tenten, y sin tener que decir una palabra le dijo 'Adelante, tú eres la primera esposa'. Tenten le sonrió en agradecimiento, y con la mano le indicó que los acompañará en la cama. Ninguno de los tres tenía por que quedar por fuera.

Ino obedeció y se sentó al lado de ellos. Tenten acababa de reposicionarse sobre Neji, rozó su clítoris contra la dureza de él y ambos soltaron un quejido. Una de las manos de Ino lo agarró por la base, y guió su punta hasta la rosada entrada de Tenten. Tenten se erizó cuando lo sintió ahí. Neji no podía creer que algo más erótico que la escena frente a sus ojos pudiese existir. Movió sus caderas para empujarse por completo en la estrechez de su primera esposa quién gritó su nombre al sentirlo todo adentro. Suave pero firmemente jaló el cabello de Ino, para indicarle que se acercase a él, ella gateó hasta la altura en que sus rostros se encontraron y por primera vez en la noche se besaron.

Neji que solía besar con los ojos cerrados, no podía bajar sus párpados. Sus ojos clavados en los senos de Tenten que subían y bajan a medida que él salía y se hundía en ella. La lengua de Ino en su boca, las paredes de Tenten estrujándolo, los pezones de Ino bajo sus manos, los gritos de Tenten… se iba a venir. Cerró los ojos y trató de apaciguar su errática respiración. Todavía era muy pronto para terminar.

Logró controlar su eyaculación, pero oportunamente Ino decidió cambiar posiciones en aquel momento. Se puso de rodillas sobre el colchón y se movió hasta quedar sobre su rostro, sus piernas flanqueando cada lado de su cabeza. La esencia de ella inmediatamente lo intoxicó. Literalmente podía oler su excitación. Su lengua no tardó en encontrar su abertura, y ávidamente se puso a trabajar, prestándole especial atención a su hinchado botón.

Los gemidos de Tenten pronto fueron acompañados por los de Ino. Ahora era el quién sincronizaba las pinceladas de su lengua con las estocadas de su glande. Escucharlas gritar su nombre era música para sus oídos.

Tenten vio la espalda de Ino arquearse y su cabeza caer hacia atrás. Ino cerró sus ojos con fuerza cuando sintió la fuerza de su orgasmo afectar cada terminación nerviosa de su ser.

El chillido que pegó Ino la llevó al borde, tomando el control del ritmo de las penetraciones hundió el miembro de su marido una última vez dentro de ella, el contacto trayéndole su propio clímax.

Al sentir los músculos vaginales de Tenten contraerse sobre su miembro, más los jugos de Ino que saciaban su boca se dejó culminar, viniéndose con fuerza y regalándole a Tenten su caliente descarga.

Ino se dejó caer al lado de Neji, y Tenten, al opuesto. Los tres demasiado sacudidos como para decir algo. Neji se arregló de manera que las rodeó a ambas por los hombros. Ellas a su vez se acurrucaron contra él.

Estaba exhausto, y se sentía tan a gusto con ellas así. Pronto sus ojos se fueron cerrando, hasta que el sueño lo atrapó con una sonrisa en el rostro.

– Supongo que tendré que esperar a mi turno para después – bromeó Ino al percatarse del estado de su esposo.

– No puedo creer que siempre se duerma – respaldó Tenten riendo.

Las dos mujeres se tomaron de las manos sobre el pecho de su esposo.

– Creo que estuvimos bien para ser nuestra primera vez.

– Estuvimos increíbles.

Rieron una vez más, y luego callaron…era raro tener con quien hablar después del sexo. Rieron una vez más ante lo ridículo que ahora parecía lo que acababan de hacer. Habían tenido sexo, los tres juntos.

Y sí, de hecho, había sido increíble.


Decidí darles un break (y alguito de diversión) a estos tres antes de que toda la locura del embarazo doble comience de verdad.

¡Gracias por leer!

Alessandra