Simetría CPT: todo en el universo obedece las mismas leyes de la física si el cambio, símbolo de la función de onda, y el tiempo son invertidos. Simetría JKR: todo en el universo de Harry Potter le pertenece a JK Rowling. Simetría WS: Esta historia y sus secuelas pertenecen a White Squirrel.

Notas del autor: Gracias a HE-SpecOps por corregir mis matemáticas.


Capítulo 66

¡¿Hermione?!

El grito llevó la atención a la persona más joven en la delegación de Beauxbatons, y mucha de la atención de Hogwarts fue desviada de Viktor Krum al regreso de la hija pródiga. Muchos de los estudiantes no la reconocieron al principio, pero la mayoría de sus conocidos sí, y susurros se dispersaron entre las filas por su repentina aparición. Ciertos Slytherin fruncieron el ceño, pero la mayoría parecían felices de verla.

Hermione pronto encontró a sus amigos por el sonido de sus gritos y caminó hacia ellos con una sonrisa en el rostro, pero casi cayó al suelo cuando Ginny se salió de la fila y se lanzó contra ella.

–¡Por Dios, Hermione, no puedo creer que estás aquí! –chilló la pequeña pelirroja, abrazándola con fuerza.

–Es bueno verte también, Gin –gruñó ella. Ginny podía abrazar a Hermione con más fuerza de con la que ella podía responder. Debía sacarlo de su madre, pensó ella.

–Demonios, no creímos que te veríamos hasta Navidad –dijo Ron mientras las abrazaba, seguido de Harry–. ¿Cuál es el plan? ¿Vas a entrar al torneo o algo?

–¿Entrar al torneo? –dijo Hermione–. ¿Estás loco? No tengo la edad suficiente, y no estoy lo suficiente loca para intentarlo aún si tuviera la edad. Sólo estoy aquí para visitar. Me regreso el martes.

–Oh, genial.

–Oh, está helado. –Una joven alta de piel blanca y cabello rubio platinado se acercó detrás de Hermione, quitando la bufanda de su rostro.

–Te dije que querrías una capa, Fleur –dijo Hermione, controlando una expresión exasperada–. Estamos a quince grados norte en latitud.

–No me dijiste que ya era invierno. ¿Estos son tus amigos, 'Ermione?

–Sí. Ellos son Ginny y Ron Weasley… ¡Ronald! –Ron estaba observando a Fleur con la boca abierta. Él regresó a la normalidad al instante–. Oh, y estos dos son Fred y George Weasley. –Señaló a los gemelos que se acercaban.

–De hecho, yo soy Fred y él es George –dijo George.

–No los escuches. Él es George y él es Fred –dijo Hermione sin perder el ritmo–. Y por supuesto, él es Harry Potter. Todos, ella es Fleur Delacour… de mi clase de Aritmancia. –Fleur estrechó las manos de Harry y Ginny de manera amistosa, pero parecía más cautelosa de los chicos Weasley… con debida razón, si se era honesta.

–Encantada de conocerlos –dijo– 'Ermione me ha contado mucho de ustedes.

–¿Solo cosas buenas, espero? –preguntó Fred.

De ustedes me dijo que no comiera o bebiera nada que me ofrecieran. Del resto, habla bien. Pardon, 'Ermione, debemos unirnos a nuestros compañeros.

Los estudiantes entraron en filas al castillo. Hermione suspiró con melancolía al ver el gran comedor de Hogwarts. Ciertamente tenía un toque medieval.

Fue construido en el siglo diez –explicó ella a sus compañeros en voz baja–. Similar a la magia en Beauxbatons, pero de un estilo más antiguo. Cada casa tiene su propia mesa.

No había mesa dedicada a los estudiantes visitantes. Se les indicó que se sentaran dónde quisieran. Los estudiantes de Durmstrang se sentaron en la mesa de Slytherin, de poca sorpresa, mientras que el contingente de Beauxbatons optó por la mesa de Gryffindor después de que Hermione tomó asiento con sus amigos (saludó a Luna con calidez en el camino). Podía ver que sobresalía con su túnica azul y abrigo verde en medio del mar de negro con bordes rojos, pero no le importaba mientras pudiera hablar con sus amigos de nuevo.

–Es bueno verte, Hermione –dijo Harry–. ¿Cómo llegaste aquí? Pensamos que te habías ido para siempre.

–Tengo que agradecer a Madame Maxime por esto. Es maravillosa. Podía ver que extrañaba Hogwarts así que escribió a mis padres y pidió su permiso para que yo pudiera visitar en Halloween. Dijo que podía venir con los interesados en participar en el torneo y ayudarlos a aclimatarse en Hogwarts, y tomaré un traslador de regreso el martes en la mañana.

–¿Viniste para Halloween? –dijo Harry sorprendido–. ¿Qué no ha sido la noche más peligrosa del año durante los últimos tres? Me sorprende que tus padres te dejaran.

–Sí, a mí también, pero saben lo mucho que extrañaba este lugar. Claro, sólo me dieron permiso porque Madame Maxime dijo que estaría bajo su supervisión todo el tiempo, y no dormiré en el castillo.

–Pues, es bueno tenerte por un día –le dijo Fred.

–Sí, podríamos usar tus consejos para algunas de nuestras cosas –agregó George.

–En verdad los había extrañado a todos –respondió ella–. Es bueno estar de regreso.

El profesor Dumbledore dio su discurso de bienvenida y la comida llenó las mesas. Hermione saludó a la profesora Vector al otro lado del comedor y ella le sonrió ampliamente, al igual que Hagrid a su lado.

–Vaya, comida extraña –dijo Ron, viendo la selección internacional–. ¿Qué es esto?

–Bouillabaise –dijo Hermione.

–Salud.

–Es francés, Ronald… vamos, tú sabes francés… y sabes de comida. Deberías ser un experto.

Ginny y los gemelos se rieron y Ron se sonrojó.

Mientras todos comían, dos invitados más llegaron al gran comedor, uno al que Hermione no estaba tan feliz de ver, y uno en quien estaba muy interesada de ver: Barty Crouch y Ludo Bagman.

–Vaya, mira eso –sonrió Fred de manera conspiratoria–. Parece que Bagman vino a nosotros.

–Así es –respondió George–. Hermione, ¿qué te parece si los tres intentamos atraparlo para hablar por un momento?

–¿Aún no han escuchado de él? –dijo ella con sorpresa.

–Ni una palabra. Ha estado ocultándose –le dijo George.

–Sí, muy sospechoso –dijo Fred en acuerdo–, pero no puede escapar aquí. ¿Tiene que estar aquí para el torneo, no?

Hermione fue sorprendentemente popular esa noche, y los Weasley caballerosamente se movieron para hacer espacio para que sus otros amigos se sentaran a hablar con ella. Cuando Lavender Brown se acercó lo suficiente, abrazó a Hermione casi con tanta fuerza como Ginny lo había hecho.

–¡Oh, Hermione, es bueno verte! –chilló Lavender–. Te extrañamos, y nos preguntábamos cuando regresarías, y… ¡Merlín, te ves buenísima!

–¿Disculpa? –dijo Hermione.

–Pues, finalmente arreglaste esos dientes, y tu cabello se ve muy bien, y has… crecido bastante. –Hermione soltó una risotada.

–¿Yo he crecido, Lav? Mira quien habla. –La túnica de Lavender definitivamente lucía más ajustada en ciertos lugares. Parvati Patil se rio cerca. Lavender apenas y se sonrojó.

–Bueno, sí –dijo–, pero tú nunca… tú sabes, ¿parecías del tipo?

Hermione rodó los ojos, pero eligió no decir nada.

–Es un abrigo hermoso, Hermione –agregó Parvati–. ¿De qué es? –Hermione le sonrió.

–Es basilisco indio genuino. –Hermione abrió los ojos con asombro.

–Imposible.

–No. Un par de rompe-maldiciones en India lo mató con ayuda de un hechizo que inventé.

–Por la barba de Merlín, en verdad estás en todos lados.

–Bueno, bajo estándares muggle, el mundo mágico es muy pequeño. No es de gran importancia. Pero bueno, ¿cómo han estado, chicas? ¿Qué han hecho?

–Pues, Lav está saliendo con Seamus… –comenzó Parvati.

No estamos saliendo –interrumpió Lavender–. Pero creo que quizás está interesado. Pero bueno, Adivinación es genial. Estamos haciendo una unidad completa de astrología; te hubiera gustado eso. –Hermione trató no señalar que, por lo que había leído, la astrología era casi idéntica a la astrología muggle e igual de inútil–. Oh, y la profesora Trelawney dice que Harry va a meterse en problemas este año. –Hermione se congeló.

–¿No fue otra profecía, verdad?

–No, fue una predicción normal –respondió Parvati–. Sólo dijo que tiempos oscuros se acercaban o algo así.

–Oh, bueno, es lo que dice normalmente.

–¿Has escuchado sobre las nuevas mascotas de Hagrid? –cambió Lavender el tema.

–¿Los escregutos? Ajá. Luna me envió unos bosquejos. Y no, no tengo idea de qué son.

–Son una amenaza, es lo que son –dijo Parvati–. Alégrate de no tener que lidiar con ellos.

Fueron interrumpidas cuando Fleur se acercó del otro lado de la mesa.

–Disculpa, 'Ermione, ¿terminaron con el bouillabaise?

–Es tuyo, Fleur –respondió Hermione–. Oh, y ellas son mis antiguas compañeras de cuarto, Lavender y Parvati.

Lavender estrechó la mano de Fleur con dos manos y mucho entusiasmo.

–Oh Merlín, es un gran honor conocerla, Mademoiselle Delacour –exclamó–. Hermione nos ha dicho todo sobre usted… –Y en segundos, las tres comenzaron a hablar sobre moda felizmente. Hermione sonrió al verlas así, aunque se sorprendió de ver que Fleur estaba un poco menos cómoda con la conversación que Lav y Parv.

–¿Hola? ¿Ronald? ¿Hermano mío?

Hermione se dio la vuelta y vio a Ginny sacudiendo su mano enfrente del rostro de Ron. Ron se había puesto de un enfermizo color púrpura, y claramente estaba viendo a Fleur de nuevo.

–¿Qué? ¿Qué estás haciendo, Gin? –respondió él, parpadeando con fastidio,

–Estabas mirándola con mucha atención –lo regañó ella–. A las chicas no les agrada eso, ¿sabes?

–Tiene razón –dijo Hermione en acuerdo–. Y en serio, solo es cuarta parte veela. No debería de ponerte en trance.

–¿Qué? Sólo quería… conocer a nuestros invitados –les dijo Ron con fastidio. Ginny rodó los ojos.

–No veo a Harry usando ese método para conocer a nuestra invitada. –Harry se sonrojó por su comentario.

–Eh, ¿de hecho? –dijo–. Sirius me enseñó técnicas para mantenerme enfocado cuando las veela están cerca.

–Oh –dijo Ginny.

–No dolería enseñárselas a Ron entonces –sugirió Hermione. Ella y Ginny se rieron, pero Harry sólo se sonrojó más, y Ron las miró con molestia.

Una vez que comieron lo suficiente, el profesor Dumbledore se puso de pie e introdujo al Sr. Crouch y al Sr. Bagman a la escuela como los organizadores del torneo. Muchos comenzaron a preguntarse si uno de ellos sería el juez que seleccionaría al campeón, pero la verdad resultó ser más fantástica. El "juez imparcial" era un artefacto antiguo llamado el Cáliz de Fuego… una copa de madera grande pero de otro modo de aspecto ordinario que estaba llena de extraordinarias llamas azules y blancas y más calientes que las llamas azules de Hermione.

–Cualquiera que desee entrar al torneo debe escribir su nombre en un pedazo de pergamino y colocarlo en el cáliz –explicó Dumbledore–. Dibujaré una Línea de Edad alrededor del cáliz para asegurarme de que nadie menor de diecisiete pueda entrar. –Eso recibió murmullos molestos por todo el comedor.

Eso es interesante, pensó Hermione. El cáliz como tal no sabe las edades de los participantes.

–Y debo advertirles –continuó el director–, que colocar su nombre en el cáliz de fuego constituye un contrato mágico inquebrantable. No habrá oportunidad de cambiar de opinión una vez que su nombre sea seleccionado, así que entrar al torneo absolutamente no debe ser tomado con ligereza.

Oh, bueno, eso no suena escalofriante para nada, pensó ella.

Fueron despedidos después de eso. Desafortunadamente, Hermione tuvo que dormir en el carruaje junto al resto de los estudiantes de Beauxbatons, por el acuerdo con sus padres, pero mañana prometía ser un buen día.


En honor al comienzo del torneo, el profesor Dumbledore declaró un día libre de clases en Halloween ya que era lunes, dando a todos un largo fin de semana. Eso era un evento increíblemente raro en Hogwarts. Ni siquiera el desastre de la cámara de los secretos había causado que las clases fueran canceladas, y las clases de Astronomía habían continuado al mismo tiempo que los aurores se habían llevado a Pettigrew al Ministerio.

Pero Hermione estaba feliz de que sus amigos en Hogwarts tuvieran el día libre ya que le daba más tiempo para pasar con ellos. Los estudiantes visitantes se levantaron temprano para ir a desayunar y poner sus nombres en el cáliz de fuego. Cuando llegó al vestíbulo, Hermione se encontró con Fred y George, quienes tenían unas sonrisas en su rostro más grandes de lo normal. Eso probablemente no era una buena señal.

–¿Me atrevo a preguntar por qué están los dos tan emocionados? –preguntó ella.

–Acabamos de implementar nuestro pequeño plan –le dijo Fred.

–He estado lejos por un tiempo. ¿Qué plan?

–La poción para envejecer –dijo George–. La acabamos de tomar.

–Sólo una gota cada uno. Solo necesitamos ser unos meses mayores para entrar al torneo –continuó Fred.

–¿Quieres un poco? Tenemos suficiente para que tengas diecisiete.

Hermione se dio cuenta de lo que estaban planeando y se rio.

–¿Qué? –preguntaron al mismo tiempo.

–No va a funcionar –dijo ella con voz cantarina.

–¿Oh? ¿Y por qué no? –dijeron ellos.

–Porque no hay manera de que un genio como Dumbledore sería engañado por algo tan patético y tonto como una poción para envejecer.

–Pero esa es la belleza de nuestro plan –dijo Fred.

–Porque es tan patético y tonto –continuó George.

–Dumbledore nunca lo hubiera pensado –dijeron juntos. Hermione rodó los ojos.

–Claro que sí. Si yo fuera quien dibujara la línea de edad, dado que estamos en una escuela y no todos pueden entrar al edificio, agregaría algunas runas para hacer referencia con los datos de los estudiantes en el registro de la escuela y revisar sus fechas de nacimiento, sólo en caso de que alguien intentara engañarlo por cualquier método, incluyendo una poción para envejecer. Y Dumbledore es más inteligente que yo, así que estoy segura de que se le ocurrió algo similar, si no mejor. -Los gemelos la observaron con falso asombro.

–¿Dumbledore más inteligente que Hermione Granger? –dijo George.

–¡Inconcebible! –dijeron en eco.

–Tendremos que ver qué tan inteligente es Dumbledore, ¿no lo crees? –dijo Fred. Saludaron a Harry, Ron, y Ginny al otro lado, y caminaron directo a la línea de edad, se detuvieron mientras cada mirada en el vestíbulo se dirigía a verlos, y la cruzaron. Por un segundo, pareció que habían derrotado a la línea, pero entonces, se escuchó un chisporroteo, y fueron lanzados lejos del cáliz, cayendo a los pies de Hermione, con unas largas y lujosas barbas, similares a la de Dumbledore.

–Se los advertí –dijo Hermione, cruzándose de brazos entre las carcajadas por todo el vestíbulo.

–Al igual que yo. –El profesor Dumbledore salió del gran comedor para saludar a la multitud–. Y aprecio su fe en mí, señorita Granger. –Merlín, ese hombre escuchaba todo–. Quizás quisiera acompañar a estos dos a la enfermería. Madame Pomfrey ya está atendiendo a otros dos estudiantes que intentaron el mismo plan.

–Con gusto, profesor –dijo Hermione. Ayudó a Fred y George a levantarse, colocó un brazo alrededor de cada uno de sus hombros, y los jaló hacia la gran escalera. Los chicos se estaban riendo al ver sus barbas, pero pronto, estaban planeando de nuevo.

–¿Y si levitamos nuestros nombre desde afuera del círculo? –sugirió Fred.

–Parece algo obvio, ¿no lo creen? –dijo Hermione–. Dumbledore fácilmente podría poner una barrera anti-magia. –George consideró eso.

–¿Qué tal si enviamos una lechuza con un sobre dirigido al cáliz de fuego y usamos nuestros nombres como remitente?

–No, no, muy complicado –respondió su hermano–. Sólo hay que hacer una bola con el pergamino y lanzarla.

–Tal vez… o podemos pedir a un estudiante mayor que lo ponga por nosotros. Esa es la manera obvia.

–¡George! ¡Fred! –resopló Hermione–. Revisan sus nombres contra el registro de la escuela, ¿recuerdan? Y antes de que comiencen a hablar sobre alterar el registro, en verdad no creo que deberían intentar entrar para nada. Sé que quieren ganar dinero rápido, pero esta no es la manera.

–¿Qué, no crees que podamos hacerlo? –demandó Fred con notable fastidio.

–Creo que tendrían una oportunidad –concedió ella–. Quizás mejor que la de la mayoría, pero miren, este torneo es peligroso, sin importar lo que Dumbledore diga. No creeré que solucionaron todos los problemas de seguridad hasta verlo, y si uno de ustedes logra ser elegido, estaré preocupada todo el año. Ya es suficiente malo que Cedric quiera entrar. Es suficiente malo que Harry siempre parece encontrarse con alguien que quiere matarlo. La verdad es que necesito un descanso de preocuparme si todos mis amigos sobrevivirán hasta el próximo verano.

Sin advertencia, George tomó a Hermione y la abrazó.

–Lo siento, Hermione, no sabíamos que te estabas tomando esto tan duro.

–Oh… quizás estoy siendo melodramática –dijo ella mientras lo abrazaba de regreso algo incómoda–. Es sólo que el ser sacada de la escuela porque es muy peligrosa tiende a hacer eso.

–No veo cual es el problema –respondió Fred–. No es como si Quien-Tú-Sabes o los dementores son los culpables. Solo es un concurso.

–Bueno, pero tiene algo de razón –dijo George. Se separó para enfrentarse a su hermano–. Gente solía morir todo el tiempo en esta cosa.

–En el siglo XVIII.

Pero solo tenemos palabra del Ministerio de que es seguro ahora, y ya sabes cómo son.

–Y palabra de Dumbledore.

–Aun así, creo que quizás deberíamos pasar del torneo.

Fred abrió los ojos ampliamente. Claramente no estaba acostumbrado a ser contradicho directamente por su gemelo, y Fred siempre había sido el más imprudente del par, pensó Hermione.

–¡No puedes querer echarte para atrás, George! –dijo con seriedad.

–Ey, sería agradable poder competir –se defendió George–, pero seamos honestos, ¿en verdad vamos a pasar los trucos de Dumbledore en las siguientes doce horas?

Fred presionó sus labios juntos en una manera que había visto al Sr. Weasley hacer en pocas ocasiones.

–No, probablemente no –admitió.

–Sí. Además, Bagman está en el castillo. Yo digo, una vez nos afeitemos, los tres deberíamos ir juntos a hablar con él.

Fred lució mucho menos decepcionado y sonrió un poco de nuevo.

–Eso suena como un buen plan B.

Llegaron a la enfermería, donde Madame Pomfrey tomó una mirada a los gemelos y suspiró.

–Debí saber que los vería a los dos esta mañana. Entren.

Fred fue a la cama más cercana, y justo antes de que George fuera a la siguiente, Hermione se inclinó hacia él.

–Gracias –susurró.

–Ni lo menciones –susurró él de regreso.


En principio, era genial tener tantos amigos en Hogwarts, pero en ese momento, eso significaba más personas a quienes extrañar y, más inmediato, más personas con quienes ponerse al corriente en un día. Y mientras tanto, se suponía que debía mostrar a sus compañeros de Beauxbatons el castillo. Presentar a Luna a Fleur no había ido bien.

–Fleur, ella es Luna Lovegood, la, eh, artista que mencioné. Luna, ella es Fleur Delacour.

Bonjour, Mademoiselle Delacour –dijo Luna en perfecto francés–. Es un gusto conocerla.

Igualmente, Mademoiselle Lovegood –respondió Fleur–. 'Ermione me dice que es una artista. ¿Qué le gusta dibujar?

Criaturas mágicas, en su mayoría. Mi tatarabuela era una naturalista mágica brillante. La mayoría en mi familia lo fue, por supuesto, pero ella era la mejor. Me gustaría actualizar su guía de campo con criaturas raras. Por cierto, Hermione, ¿has visto algunos ácaros Kruger desvanecedores en Beauxbatons?

Eh, no, no lo creo –dijo Hermione.

¿Qué son los ácaros Kruger desvanecedores? –preguntó Fleur.

Son pequeños insectos cuyas mordidas causan que se pierdan las inhibiciones. Hibernan durante la mayor parte del año, pero son muy activas durante el catorce de febrero. Hay una subespecie francesa que está activa todo el año, pero se concentran cerca de Paris. Y algunas personas creen que son atraídos a las veela.

¿Qué? ¡Eso es una locura! –exclamó Fleur. Luna lucía dolida.

¡Fleur! –la regañó Hermione.

Pero lo es.

Luna recibe suficientes insultos de personas que la llaman Lunática aquí. Y de cualquier modo, no creo que haya habido estudios formales sobre la existencia de la mayoría de las criaturas de las que habla Luna. Creo que es apropiado mantener una mente abierta.

Fleur se sintió peor por lo dolida que Luna lucía que por las palabras de Hermione, pero bajó la mirada para responder.

Mis disculpas, Mademoiselle Lovegood. No quise ofenderla. No he visto señales de… ácaros Kruger desvanecedores en mi experiencia.


Quizás por ese desastre, Hermione no invitó a ninguno de sus amigos a visitar a los elfos domésticos con ella. La verdad era que la única persona mágica que no la miraba de manera condescendiente por su amistad con los elfos era Harry, quien simpatizaba con su estado de esclavitud, aunque aún guardaba algo de resentimiento por los extraños intentos de Dobby de salvar su vida.

Cuando Hermione entró a las cocinas, fue feliz al ser recibida con calidez de nuevo, más que en cualquier momento el año pasado. El enviar a Winky a Dumbledore parecía haber reconfirmado sus credenciales como amiga de los elfos y no como una abolicionista activa.

–¡Señorita Hermione! –Se escuchó un chillido de una elfina con un trapeador–. ¡Es Hermione Granger, todos!

La mejor amiga elfina de Hermione, Sonya, había dejado crecer su cabello. Aunque Hermione pensó que lucía mejor corto. Nunca había visto a un elfo con cabello de buena calidad. Pero sus ojos azul cobalto eran tan perspicaces como siempre, y corrió hacia Hermione con entusiasmo, casi golpeando su espinilla con el trapeador.

–Señorita Hermione, Dobby decir que está visitando.

Hermione había pagado a Dobby seis sickles para que pudiera dejar su trabajo en Beauxbatons por dos días para que pudiera visitar con ella.

–Es bueno verte, Sonya… y a todos.

–Oh, ¿dónde está abuela? ¡Abuela! –dijo Sonya. ¡Pop!

–Sonnitt, ¿qué es lo que…? –exclamó una elfina mayor con irritación antes de notar a su invitada–. Oh, señorita Hermione Granger. Es bueno verla –dijo Tilly, la maestra de los niños elfos.

–Gracias. No podía visitar sin pasar por las cocinas. ¿Cómo han estado?

-Es muy emocionante, señorita, con tantas visitas en el castillo –respondió Tilly–. Hay unos cuantos elfos de Beauxbatons y Durmstrang para ayudar con la comida extranjera. Los elfos de Beauxbatons nos han hablado de usted también. –Sonya se rio.

–¿Es cierto que les dijo que hicieran pizza de pollo con curry, señorita? –Eso provocó las risas de muchos de los otros elfos.

–No, les dije que debería preparar pollo con curry y pizza. En noches diferentes. Sólo no fui lo suficiente clara… Y recomendaría que no lo intentaran aquí –agregó antes de que Sonya tuviera ideas. De hecho, Hermione no creyó que fuera tan malo, pero muy pocos compartieron su opinión–. Pero bueno –cambió el tema–, escuché que Winky estaba aquí. ¿Cómo está?

Sonya y Tilly bajaron sus miradas un poco.

–Tilly teme que Winky no ha estado bien, señorita –dijo Tilly–. Tilly la encontrará. –La elfina de cabello gris llevó a Hermione a través de la multitud de elfos limpiando y llegaron a una elfina familiar con una larga nariz roja–. Winky, señorita.

–Oh, señorita Hermione Granger –tartamudeó Winky–. Ha regresado.

Hermione podía ver lo que Tilly quería decir sobre que Winky no estaba bien. La joven elfina parecía haber envejecido diez años desde la última vez que la había visto. Su rostro estaba demacrado, y estaba encorvada, tambaleándose sobre sus pies. Tenía puesta una toalla de Hogwarts, pero no estaba limpia, y aún usaba la corbata que el Sr. Crouch le había dado alrededor de su cuello como una bufanda. También tenía una botella abierta de cerveza de mantequilla. Nada de eso era una buena señal.

–Hola, Winky –dijo Hermione preocupada–. Eh, ¿cómo estás?

–Winky está bien –dijo ella soplando su nariz, y tomó un gran trago de cerveza de mantequilla. Ahora que lo notaba, Hermione vio que Winky estaba un poco borracha.

–Winky, ¿no es un poco temprano para eso? Todavía no son las dos de la tarde. –La elfina sopló su nariz de nuevo.

–Señorita Hermione Granger se preocupa mucho por Winky –sus ojos comenzaron a llenarse de lágrimas, y las limpió con su corbata–. Winky intenta ser una buena elfina...

–Eres una buena elfina, Winky –la animó Hermione, pero eso sólo la hizo llorar más.

-Señorita Hermione Granger –susurró Tilly–, por favor déjela. No hay nada que pueda hacer.

–Pero...

–Por favor, señorita.

Hermione con renuencia se alejó junto a Tilly.

–¿Cuánto ha tomado? –preguntó–. La cerveza de mantequilla no es tan fuerte.

–Es fuerte para los elfos, señorita.

–Tilly, no lo entiendo. ¿Qué le pasa? ¿Por qué lleva la corbata aún? Es una elfina con un amo de nuevo.

–Winky espera que su amo antiguo la tome de vuelta, señorita. Está guardando la corbata para él. Es una marca de vergüenza para los elfos, señorita. No todos los elfos se adaptan a ser libres, señorita, incluso si encuentran amos nuevos. Lo elfos aprenden que es su culpa el ser liberados. Y normalmente es cierto. La mayoría de los amos no liberan a los elfos a menos que sea muy malo.

Hermione no sabía que decir. Supuso que quizás era cierto lo que decían… que no podía ayudar a alguien que no quería recibir ayuda… por lo menos no todo el tiempo. Tilly la llevó de regreso a Sonya, quien estaba hablando con Dobby, y sacudía su cabeza con incredulidad.

–¿Tú tomaste vacaciones para visitar Hogwarts, Dobby? –dijo Sonya–. Eso está mal.

–No son vacaciones reales –respondió Dobby con orgullo–. Los padres de Hermione me ordenaron que me asegurara de que estuviera a salvo en la escuela. –Sonya lo observó con sorpresa, y muchos de los elfos observaron a Dobby. Dobby no parecía haberlo notado. Ya estaba acostumbrado a las miradas–. Dobby hubiera tenido que venir de todos modos. –Ante eso, muchos de los elfos se alejaron, aunque Sonya aún lo miraba con sospecha.

Hermione no tenía idea de que se trataba todo eso. Había notado miradas similares cuando había visitado a los elfos en Beauxbatons, pero nunca podía comprenderlo. Esta vez, sin embargo, pudo escuchar a un par de elfos murmurando cosas como "debí escuchar mal." Incluso más confundida, repitió las palabras de Dobby en su mente, y se sorprendió cuando lo notó. Lo elfos se habían espantado porque Dobby había hablado en primera persona. Ahora que lo pensaba, la mayoría de los elfos normalmente hablaban en tercera persona, y Dobby solo había comenzado a dejarlo durante el verano. A veces lo hacía, pero era poco común. No era sorprendente de una raza criada para ser sirvientes, eliminando la individualidad en la identidad de sus amos… o algo complicado y psicológico como eso. Dobby sólo había mostrado su extrañeza, pero Hermione se alegró de ver de qué parecía orgulloso de eso.

Sonya continuó lanzando una mirada sospechosa a Dobby, pero lo que sea que estaba pensando, pareció resolverlo en su mente.

–Sonya aún piensa que eres un elfo loco, Dobby, pero es bueno verte y a la señorita Hermione de nuevo.


Si se era honesta, Hermione estaba evitando a su grupo de estudio de aritmancia, o más bien, a Cedric en particular. No quería intentar tener la misma conversación que había tenido con Fred y George con su amigo que ya había entrado y quien, si se admitía a sí misma, en verdad le gustaba. Prefería hablar con él mañana en la mañana, cuando ya fuera decidido de una manera u otra. Claro, la probabilidad no era buena de que fuera elegido, así que quizás se estaba preocupando de más.

Pero lo mejor de su día fue la hora del té, cuando fue a visitar a Septima. La pequeña Georgina también estaba ahí, y Hermione disfrutó contándole historias sobre Beauxbatons.

–Pues, Fleur no es la única parte veela en la escuela. No hay muchos, pero hay varios estudiantes que no son completamente humanos comparado con Hogwarts –explicó como parte de uno de los incidentes involucrando a Fleur. Si lo pensaba, esos incidentes eran desproporcionadamente románticos–. Las veela en su mayoría son educadas en casa, pero sé que por lo menos hay una arpía y dos vampiros… aunque ambos tienen que tomar pociones como suplemento alimenticio para atender, así que no causan muchos problemas. Pero bueno, Sylvie y Fleur no se llevan bien por una enemistad entre los clanes a los que pertenecen que no comprendo, y aparentemente hubo un gran problema cuando fueron asignadas a preparar pociones de amor en clase… Madame de Cotte en verdad metió la pata; y nadie sabe qué ocurrió, pero terminó con ambas limpiando los establos de los Abraxan esa noche y muchas relaciones inesperadas fueron expuestas entre los estudiantes de séptimo año.

De hecho, Hermione tuvo la mala suerte de conocer más detalles que esos, pero Georgina ya la observaba con mucha atención, y Septima le lanzó una mirada de advertencia, así que no los compartió con ellas y rápidamente cambió el tema antes de que la pequeña realizara más preguntas incómodas.

–Pero la mayoría de las cosas que pasan ahí no son tan… extrañas –dijo ella–. Me sorprendí de cuanto disfruté Criaturas Mágicas ahí. Estudiamos una gran unidad sobre atender a los Abraxans… el cómo nos trajeron hasta aquí en una pieza con todo el whiskey que toman es algo que nunca sabré. ¿Y qué de ti, Georgina? ¿Cómo te está tratando Slytherin?

–Pues, creo que es una buena casa –dijo Georgina–. Algunos de los estudiantes mayores son algo molestos, pero me agradan mis compañeras de cuarto. Y me hice amiga de Astoria Greengrass… ella está en segundo año.

–Qué bien. ¿Espero que nadie te esté dando problemas? No que lo esté esperando, pero...

–No, no –dijo ella, un poco muy rápido– Quiero decir… hablan, pero eso es todo.

–¿Hablan? –preguntó Hermione. Sabía que ser amiga de una hija de muggles provocaría que ciertos Slytherin molestaran a alguien como Georgina. Georgina bajó la miranda, su oscuro cabello cubriendo sus ojos.

–Lo siento, Hermione, pero nosotros… tenemos una regla: los problemas en Slytherin se quedan en Slytherin.

–Oh. Supongo que tiene sentido –concedió. Slytherin siempre parecía tener un frente unido comparado con las otras casas, especialmente considerando lo poco populares que eran–. Está bien, Georgina. Puedo respetar eso… excepto que en verdad te pido que hables con tu tía Septima si involucra a Draco Malfoy de cualquier modo. Podría ser bastante peligroso.

–Oh, él no se atrevería a hacerme nada… no con tía Septima siendo una maestra. –La estudiante más joven se detuvo y lo pensó por un momento, antes de responder de manera conspiratoria–, pero es el más fastidioso. Se quejó bastante anoche porque estabas de regreso.

Por supuesto que lo hizo, pensó Hermione. Excepto por Malfoy, Georgina parecía estar adaptándose y disfrutaba sus clases. Aún no parecía saber cuál era su gran ambición, pero Septima le aseguró que tenía bastante tiempo para descubrirlo, incluso como una Slytherin.

Después de una media hora, Septima despidió a Georgina para que ella y Hermione pudieran hablar sobre algo más pesado: álgebra abstracta.

–Así que estos "grupos de simetría" son una manera agradable de describir la geometría de figuras en múltiples dimensiones –dijo Septima, recordando la carta más reciente de Hermione–. Pero aún no veo como aplica a la creación de hechizos.

–De acuerdo, he estado pensando sobre esto –respondió Hermione–. No te preocupes sobre la geometría física. Eso es sobre la estructura lógica subyacente. Piénsalo de este modo: la mayoría de los hechizos tienen un contrahechizo. Normalmente pensamos en los hechizos en términos de funciones inversas con series de potencias o series de Fourier, o algunas veces en términos de energías mágicas que se cancelan, pero también se pueden pensar en dos hechizos en par o grupos de hechizos que para todos los propósitos están en equilibrio: cada uno revierte el otro ¿Conmigo hasta el momento?

–Comprendo –dijo Septima.

–Bien. En terminología de teoría de grupo, es como un grupo de integrales… es un poco más complicado, pero se puede construir un modelo en el que cada aplicación del hechizo te mueve un espacio adelante en la línea de números, y el contrahechizo te mueve un espacio atrás. Pero esa no es la única manera en la que puede ser. El encantamiento Da Vinci, por ejemplo. –El encantamiento Da Vinci era un hechizo broma que hacía que todo lo escrito en un libro se volteara–. El encantamiento Da Vinci se revierte solo. Es su propio contrahechizo. Esa es una estructura lógica completamente diferente del paradigma de los hechizos contrahechizo. En terminología de la teoría de grupo, en lugar de un grupo infinito, como los enteros, es un grupo de solo dos elementos. Sólo sería uno, pero también se tiene que tener el elemento de identidad, el cual es no lanzar un hechizo.

–¿Así que crees que hay diferencias aritmánticas entre los dos tipos de hechizos? –se atrevió a preguntar Septima.

–Yo… no. No lo había pensado. Pero es una buena idea. Pero estaba pensando en unos cuantos casos en los que hay estructuras lógicas más complejas.

–¿Cómo cuáles?

–Pues, no hay mucho escrito, pero encontré un ejemplo sencillo. Está relacionado con el encantamiento de cambio de color. Normalmente usamos el encantamiento de color en base a colores heráldicos. –Dibujó un hexágono en un pedazo de pergamino y lo etiquetó con las letras RNAVAP–. Pero también hay un encantamiento de rueda de color que rota los colores del blanco alrededor de una rueda de seis puntos, así que de red a naranja, de naranja a amarillo, y así.

–He escuchado sobre él, Hermione –la interrumpió Septima.

–Eh, cierto –dijo ella, sonrojándose un poco–. ¿Y qué pasa cuando se lanza el hechizo seis veces?

–Terminas justo donde comenzaste… ah, ya veo. Esta es una estructura lógica diferente.

–Exacto, y más, es una estructura lógica incompleta. Ese hechizo, y múltiples aplicaciones de este, forman un grupo cíclico de orden de seis. Pero la simetría de grupo de la rueda de color es el diedro de grupo de orden de doce. Teoréticamente, el encantamiento de rueda de color señala a la existencia de seis encantamientos de cambio de color basados en reflejos de la rueda de color. –Dibujó una línea a través del hexágono para indicar el reflejo–. Así que este cambiaría el rojo y púrpura, azul y naranja, y amarillo y verde. –Dibujó otra línea–. Ese sólo cambiaría naranja y púrpura, y amarillo y verde. Dejaría el rojo y verde solos. Y entonces hay cuatro más basados en los otros reflejos posibles. –Dibujó las otras cuatro líneas.

Septima comenzaba a entender lo que interesaba a Hermione de esta técnica, y parecía que sería una innovación sorprendentemente poderosa.

–Así que si comprendo esto –dijo ella lentamente–, estás diciendo que de esta teoría de simetría de grupo, ¿has deducido que es posible derivar seis nuevos hechizos de este?

–Sí, así es –dijo Hermione con entusiasmo–. Obviamente este ejemplo sólo es una curiosidad, y antes de que lo preguntes, aún estoy trabajando los detalles, pero estoy esperando poder encontrar estructuras de grupo útiles en algunos encantamientos más estándar, incluso si sólo son las expansiones aritmánticas y no los efectos. Si eso resulta, sería útil para inventar muchos hechizos nuevos. Y esas sólo son aplicaciones para encantamientos.

Esto podría ser grande, se dio cuenta Septima, y se preguntó cómo lo había ignorado antes. Hermione estaba siendo modesta de nuevo. Era cierto que Septima no podía pensar en otros candidatos buenos para este análisis en ese momento, pero si funcionaba en la manera en que la joven esperaba, podría llegar a inventar una nueva clase de hechizos.

–¿Qué quieres decir por "sólo aplicaciones para encantamientos"? –indagó.

Hermione de repente lució un poco más nerviosa.

–Sí, bueno… si soy honesta, me da un poco de miedo aplicarlo a transformaciones.

–¿Miedo? –dijo con sorpresa–. Yo… sé que el involucrarse en los aspectos más profundos de la magia es escalofriante a veces, pero nunca pensé que tú tendrías ese problema.

–Pero no es por la magia. Es por la física.

–¿En qué modo?

–Teoría de grupo no sólo es sobre estructuras lógicas. Son las matemáticas que gobiernan las partículas fundamentales de la naturaleza. Es como las aplicaciones de álgebra lineal a las transformaciones, pero teoréticamente mucho más poderosas. Me preocupa que si intento aplicarlas en ese modo, voy a encontrar la manera de cambiar a antimateria y hacer explotar al castillo.

Septima no pudo evitar reírse.

–No fue una broma, Septima.

Septima se puso seria al instante.

–Pero no puedes… no puedes insinuar… ¿hacer explotar al castillo? –tartamudeó–. ¿Cómo podrías…?

–¿Sabes lo que es la antimateria?

–Creo que he escuchado la palabra, pero no, no realmente.

–De acuerdo, entonces, ¿sabes sobre la energía nuclear muggle? ¿Armas nucleares? ¿Ese tipo de cosas?

–Claro.

–¿Y sabes sobre los átomos? ¿Y sobre cómo los átomos están hechos de pequeñas partículas con carga?

–Eso creo. Ha pasado un tiempo desde que leí sobre química muggle.

–Pues, las armas nucleares son cargadas por la rotura de átomos. La antimateria involucra el destruirlos por completo. La antimateria es como la inversa aritmántica de la materia normal. Aún está hecha de pequeñas partículas con carga, pero con cargas opuestas. Y cuando la materia y la antimateria entran en contacto, se aniquilan… se cancelan… pero hay una enorme liberación de energía asociada. Es miles de veces más poderosa que las armas nucleares. Una chispa del tamaño de un grano de arena explotaría con la fuerza de una bomba blockbuster muggle.

Los ojos de Septima se abrieron como platos. Podía ver que su antigua estudiantes hablaba completamente en serio. Aunque sonaba imposible. ¿Cómo era que el mundo aún estaba de pie si algo así existía? Su mente daba vueltas, intentando resolver el rompecabezas.

–Hermione –dijo–, esto sólo es teoría… ¿no es así? –Ella sacudió su cabeza con tristeza.

–No, Septima. Los muggles han creado pequeñas cantidades en laboratorios… estoy hablando de partículas individuales, pero con transformaciones...

Si Septima tuviera que elegir al estudiante con más probabilidad de descubrir un hechizo para destruir el mundo, elegiría a Hermione Granger, pero no podía imaginar que el universo sería tan injusto. Repitió la explicación de la joven sobre el fenómeno en su mente y tuvo una idea.

–Por supuesto. Esta… reacción antimateria… ¿es producida por el mismo fenómeno que las armas nucleares?

–Pues, no es exactamente igual, pero bastante similar.

–Bueno, entonces, no creo que será un problema. –Hermione entrecerró los ojos con confusión.

–¿Por qué es eso?

–Probablemente no puede ser transformado.

–¿No puede ser transformado…? ¿Cómo lo sabes?

–Porque en los cien años desde que fue descubierto, ningún mago o bruja ha logrado transformar material radiactivo.

Hermione abrió su boca un poco y se detuvo. Su mente comenzó a dar vueltas. ¿La magia no podía crear radiactividad? Eso simplificaría muchas cosas. Merlín, ni siquiera había pensado sobre la posibilidad de transformar armas nucleares, y esto resolvía ese problema muy bien. Considerando eso, probablemente sería posible probar aritmánticamente que no se podía transformar la antimateria tampoco. Excepto que se dio cuenta que no había sido probado en primer lugar.

–¿En serio? Pero la radiactividad no es una de las cinco excepciones a la ley de Gamp.

–No, pero ha sido postulada como una sexta excepción. Es sólo que nadie había podido probarla.

Ahora, fue Hermione quien abrió los ojos como platos y Septima se paralizó cuando registró lo que acababa de decir.

–Hermione… ¿crees poder probarlo?

–Creo que acabo de encontrar el tema para mi siguiente ensayo –susurró–. Gracias, Septima.

Septima Vector sacudió su cabeza con sorpresa después de que Hermione se fue. El estudiante oficialmente había superado al maestro. Olvida el quitarle su trabajo; Hermione Granger estaría en el libro de texto antes de graduarse… y no sólo en el libro de texto de Aritmancia… en el libro de texto de Transformaciones. Minerva se desmayaría.


Hermione, Fred, y George estaban relajándose en el vestíbulo antes de la cena, hablando sobre cómo habían pasado sus respectivos años. Aunque lucía inocente para cualquiera que los mirara, se habían posicionado perfectamente para interceptar a cierto ex-jugador de quidditch alto y rubio cuando llegó para la cena.

–Hola, qué tal, Sr. Bagman –dijeron Fred y George con un tono amistoso, parándose cada uno a su lado.

–Qué bien verlo aquí –dijo Fred.

–Que coincidencia, ¿no lo cree? –agregó George.

Ludo Bagman se rio, pero no pudo evitar demostrar su nerviosismo en su risa.

–Eh, hola, chicos –dijo, mirando a cada uno de sus lados buscando una manera de escapar–. Supongo que es una coincidencia. Eh, tendremos un gran banquete hoy, ¿no lo creen? Será mejor que nos apresuremos.

Dio un paso adelante, pero Hermione se interpuso colocándose enfrente de él, sobresaliendo con su pálida túnica azul–. Buenas noches, Sr. Bagman –dijo ella, intentando imitar las sonrisas traviesas de los gemelos.

–Noches, señorita –dijo con entusiasmo–. Me encantaría quedarme a hablar, pero en verdad debo irme...

–Espere...

–...esto solo tomará un minuto –dijeron los gemelos.

–Nunca respondió nuestra carta.

–Hemos estado preocupados por usted.

–Hemos intentado hablar...

–...pero es bastante difícil encontrarlo.

–Esperen, esperen, chicos, pueden ver que estoy vivo y bien. Así que no hay necesidad de preocuparse. No creo que tengamos negocios.

–Bueno, está el pequeño asunto de los cuatrocientos sesenta galeones, tres sickles, y veintisiete knuts que nos debe –dijo Hermione–. Nos pagó con oro de leprechaun, si lo recuerda. Aunque estoy segura que fue un malentendido. Las cosas estuvieron bastante caóticas esa noche. –Sin importar que nos pagó antes de que las cosas se pusieran caóticas, pensó.

–¿Lo hice? –dijo, su voz elevándose bastante–. Bueno, lo lamento mucho. Me apresuraré a corregirlo. Haré que mi gente contacte a su gente, y buscaremos una solución. –Y antes de que pudieran protestar de nuevo, empujó entre Hermione y Fred y entró al gran comedor.

–Vaya, eso salió bien –dijo Hermione–. Ni siquiera tenemos gente.

Pero aún sonrió cuando vio el gran comedor, reviviendo los buenos recuerdos de… no, de hecho, no tenía ningún buen recuerdo de Halloween en Hogwarts. Pero las decoraciones siempre eran hermosas, y quizás este año sería diferente… ¿Por favor?

Aunque parecía que ya era muy tarde, considerando la extrañeza que estaba sentada a un lado de una Septima con una mirada perturbada.

¿Hagrid?

–¿Qué le pasó?

–¿Qué está usando?

–¿Qué hizo con su cabello?

Hagrid estaba usando lo que parecía ser un traje marrón hecho de pieles y una corbata amarilla con naranja en cuadros. Parecía más un oso que un hombre con esa monstruosidad. Su cabello estaba peinado hacia atrás en dos montones con algo que definitivamente no era gel.

–¿Eso es… lubricante de automóvil?

No sólo eran las locas por la moda como Lavender y Parvati quienes lo estaban observando. Una gran fracción de la escuela miraba con asombro al faux pas de Hagrid. Algo definitivamente le estaba pasando. Hermione no podía estar segura de que, pero cuando siguió su mirada, tuvo una buena idea: Madame Maxime.

No era sorprendente cuando hizo el cálculo. Era completamente posible que Madame Maxime era la única mujer que Hagrid hubiera visto que fuera de su tamaño. Debía ser una vida solitaria para ambos si lo pensaba. Pero si creía que iba a impresionarla con ese atuendo, iba a estar muy decepcionado. Madame Maxime sabía todo sobre moda y joyería de lujo, y Hagrid, por muy adorable que fuera… no. Hermione deseaba que hubiera algo que pudiera hacer por él.

La mayoría de los estudiantes esperaron con impaciencia a que Dumbledore terminara de comer (y él parecía felizmente ignorante de todo esto) para poder llegar a la selección de los campeones. Pero finalmente la comida fue removida, y Dumbledore, el profesor Karkaroff, Madame Maxime, el Sr. Crouch, y Ludo Bagman se pusieron de pie y se acercaron al cáliz de fuego. Dumbledore acababa de explicar que los campeones debían caminar al frente e ir a la sala adjunta a recibir instrucciones cuando las brillantes llamas azules con blanco del cáliz brillaron rojas y soltaron un pedazo de pergamino quemado en las orillas. Dumbledore lo atrapó con una mano y lo leyó.

–El campeón de Durmstrang será Viktor Krum.

Aplausos y vitoreos en su mayoría femeninos explotaron por todo el comedor. Hermione aplaudió con amabilidad. Por supuesto que el atleta estrella ganaría.

–El campeón de Beauxbatons será Fleur Delacour.

Los vitoreos fueron en su mayoría masculinos para ella. Hermione aplaudió con más entusiasmo por su casi amiga, incluso si estaba preocupada por su seguridad. Fleur tampoco era una sorpresa. Era la mejor de su clase de séptimo año.

–El campeón de Hogwarts será Cedric Diggory.

El aplauso de la mesa de Hufflepuff fue estruendoso. Hufflepuff raramente recibía la gloria. Hermione apenas y notó los gemidos de decepción de sus amigos en Gryffindor. Eso era inesperado… y nada bueno, en su opinión. Perdió un poco el aliento cuando Cedric dio un paso al frente, luciendo bastante relajado con una sonrisa encantadora en el rostro, y… ¡Contrólate! Cedric era una sorpresa. Claro, era el mejor en su clase, pero era la clase de sexto año, y Hermione definitivamente estaba preocupada por él. Si había alguna manera en la que pudiera ayudarlo… quizás inventaría unos cuantos maleficios nuevos, e incluso unas maldiciones, y se las enviaría… sí, trataría de hacer eso.

Ciertamente había sido una noche emocionante, pero después de eso, Hermione rápidamente se sintió lista para irse a dormir.

Pero entonces, las llamas del cáliz se volvieron rojas por una cuarta vez. Tomó más tiempo terminar esta vez, como si no estuviera funcionando de manera correcta. Finalmente, escupió un cuarto pedazo de pergamino, y Dumbledore lo atrapó en el aire. Su rostro se tornó serio cuando lo leyó.

El mago anciano carraspeó su garganta y leyó en voz alta:

Harry Potter.

¡Bam!

Ese fue el sonido de la frente de Hermione golpeando la mesa.