Hola otra vez, re-subida la historia.
En breve, este fic surgió de una idea que traía en mi mente al sentirme desconforme en como había terminado Mirai Bulma en la saga de Black de DBS. Me puse a pensar y siempre deseé que su destino terminara junto con los que amaba, por ello sale este fic, mi versión de la idea original de Bulma como todo debío ser para ella, además ¿No creen que hizo mucho por la humanidad y nadie se lo ha agradecido?; solo con detalle, todo se concentra desde los hechos de dbz cuando Trunks regresa del pasado tras la derrota de Cell.
Igual, me sirvió mucho escribirla como una ayuda para mí después del estrés que vivi la semana pasada, por lo que lo hice con mucho amor.
Espero la disfruten.
Parte 1 de 3.
DISCLAIMER: El universo de "Dragon Ball Z", así como sus personajes, son propiedad de su autor original Akira Toriyama, como también de Toei Animation y Fuji TV. Esta historia está hecha únicamente por diversión, con permiso tomo los personajes prestados.
UNA PEQUEÑA RECOMPENSA
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El tintineo que provocaba su cuchara al chocar contra las paredes de la taza de porcelana era el único sonido que interrumpía el silencio ensordecedor de esa noche.
Era extraño, pero era la primera vez que su hogar se encontraba tan tranquilo y solo. Un inquietante escalofrío recorrió su espina dorsal, odiaba esa sensación y sabía que estaba mal depender de la compañía de alguien ¿Depender? Bueno, ella no lo veía como tal, pero no se imaginaba una vida absolutamente sola, aislada de los seres que más amaba, lidiando con la soledad como su única compañía.
Ella era una mujer fuerte, aventurera e independiente, eso estaba bastante claro y no había duda de ello a cualquiera que le conociera, pero también era consciente que parte de la vida la soledad no era tan bueno. No tiene nada de malo compartir momentos con personas que retroalimentan el alma, sea buenos día o malos, al final el ser humano es un ser social por naturaleza, y que al final, necesitamos de otros para sobrevivir. Por lo que no era lo mismo estar sola de a momentos, disfrutarse de uno mismo a estar sola de por vida, sin nadie a tu lado hasta el resto de tus días.
Suspiró cansada dejando la cuchara sobre su servilleta para darle un sorbo a su café, frunció sus delgadas cejas, pues de tanto estar hundida en sus propias cavilaciones su bebida se había enfriado y por ende el sabor amargo de su café no le fue grato para su paladar.
Decidió dejar su taza sobre la lava vajillas, estaba bastante cansada como para perder más tiempo en esa incomoda mesa del comedor, debía dormir antes de que su retoño despertara en la madrugada e interrumpiera su sueño, un sueño que había perdido desde la amenaza con la extinción de su raza.
La casa se sentía tan sola, oscura, para nada le gustaba esa sensación, le producía escalofríos a más no poder. Al llegar al primer piso, donde residían las habitaciones principales, con movimientos cansados y perezosos se dirigía hacia su habitación, a veces envidiaba la fabulosa vista nocturna del saiyajin al menos el en la oscuridad no chocaba con las cosas como lo estaba haciendo ella.
Tomó el picaporte de su puerta y aunque su visión nocturna fuera pésima, perecía tener una intuición que nadie, ni el mismo príncipe saiyajin podía igualar:
—Trunks, sé que estás ahí hijo.
El muchacho brincó sobre su lugar sorprendido, le sorprendía que su madre sin tener la habilidad de percibir el "ki" siempre adivinaba quien estaba cerca de ella sin siquiera mirarlos al rostro. Sonrió ladino en un toque dulce, después de todo, su madre de este tiempo como en el suyo eran tan similares, ¡Pues claro! Bulma no podría ser distinta en cualquier línea alterna.
—Mamá ¿Aún estás despierta?
La joven madre volteó hacia su hijo, y aunque la oscuridad no le permitía ver con claridad su rostro, encontró que sus ojos azules brillaban como dos luceros entre las penumbras. Ella le respondió con la misma ternura, adoraba la mirada de su hijo, era tan pura y noble, sorprendente que para un joven que lo había perdido casi todo aún reluciera en ella la esperanza.
—Estuve trabajando hasta tarde y no me di cuenta del tiempo. Pero ¿Tú qué haces despierto? Se supone que debes descansar, mañana partirás y debes regresar con toda la energía disponible ¡No querrás preocupar a mi yo del futuro! —Agregó con un tono dulce y juguetón en su voz.
—Lo sé…es solo que, no puedo dormir, no puedo.
—¿Te sientes mal? —El peli lila notó como el rostro de su alterna madre se desfiguró a uno lleno de preocupación. En cuestión de segundos comparó a su contra parte del futuro, y aunque este rostro fuera muchísimo más joven sus reacciones eran similares. A veces él se preguntaba, sí eran tan similares ¿Por qué su madre del futuro no irradiaba el mismo brillo en los ojos como lo hacía su madre alterna?
—No, no es nada de lo que estás pensando.—Aclaró inmediatamente calmando a la mujer.— Es solo que…cielos, han pasado tantas cosas que jamás imaginé, y no hay noche que no pueda dejar de pensar en ello.
—Trunks…¿Qué es lo que te atormenta?
El chico bajó la mirada, lo único que podía ver Bulma entre las penumbras y pudo deducir que lo que le atormentaba a su hijo no era un malestar físico, sino uno más interno.
—Sabes que puedes confiar en mí, después de todo soy tu madre ¿No?
—Yo…—Escuchó como el peli lila exhaló una bocanada de aire, tal vez ella no pudiera sentir el ki para saber que tan alterado se encontraba, pero estaba segura que su hijo cargaba una terrible tensión que llevaba arrastrando desde días atrás. Nuevamente su mirada se encontró con los luceros cielos del chico, tan idénticos a los de ella y aunque pudo ver un rastro de incertidumbre, nuevamente volvió a tomar palabra dejándola esta vez, helada a ella.— ¿Cómo le explicaré a mi mamá que jamás pude salvar al señor Goku? Ella había invertido años en crear la cura a su enfermedad y no obstante, ni siquiera en esta línea pudo salvarse de la muerte.
Ahora fue el turno en que Bulma bajó la mirada. No era fácil aún procesar la muerte de su mejor amigo, murió siendo un héroe sacrificándose por salvarlos y aunque en esta línea temporal si tuvo la oportunidad de regresar a la vida rechazó tal deseo para hacerse más fuerte en el otro mundo. Para muchos les sorprendió esa toma de decisión, todos esperaban que el saiyajin regresara a la vida como lo era con todas las personas que revivían con las mágicas esferas del dragón, pero nuevamente Goku sorprendió a todos como era de costumbre.
Y a todos también incluía a él, al orgulloso príncipe.
—Mi madre confió en mí, en que al menos esta línea temporal tendría lo que a ella le arrebató la vida.—Continuó el joven, se podía sentir impotencia en su voz y eso estremeció a la peli azul, le recordó una parte a Vegeta.— Le prometí que salvaría a todos…
—Y lo hiciste.—Nuevamente el semi saiyajin regresó su entera atención en la mujer, quien ella lo miraba con fuerza y ese brillo peculiar en ellos, que jamás había visto en su madre temporal.— Nos salvaste, peleaste hasta al final y todo esto te lo debemos a ti…
—No, tú los salvaste, tú hiciste todo esto posible. Yo solo fui un portador, pero al final tú fuiste la heroína, todos te lo deben a ti.
Bulma sintió como su corazón latió con fuerza, tal vez en otros tiempos de su adolescencia se hubiera vanagloriado con escuchar algo como aquellas palabras, pero ahora todo era distinto; ya era una mujer madura, donde la muerte amenazó con llevarse lo que más amaba y ahora las cosas eran vistas desde otro modo. Se sintió especial, pues la forma en cómo su hijo se expresaba con orgullo hacia ella, sin duda alguna era el mejor halago que pudiera recibir.
—Y de verdad, lo siento tanto…—Susurró el híbrido saiyajin con su voz ligeramente rota.—No quiero que también en esta línea sufras por la pérdida de tus seres queridos mamá, no quiero que pierdas ese brillo en tu mirada como lo hiciste en el futuro…quiero verte aunque sea aquí feliz.
Un enorme escalofrío se apodero del cuerpo de la joven madre. Parpadeó asombrada por las palabras pronunciadas de su hijo, podía sentir el dolor en ellas, porque aunque todos estuvieran orgullosos de ese muchacho él sentía que los había defraudado al no terminar las cosas como él esperaba.
Pero más allá de ello, lo que la estremeció por completo fue lo último que dijo "Quiero verte aunque sea aquí feliz". Sintió un peso recaer sobre su espalda, era curioso pero escuchar esas palabras de su hijo volvían a recordarle lo que tanto estuvo pensando momentos antes en la cocina.
El chico aún la mirada abajo y en medio del mutismo, escuchó como su madre abría la puerta de su cuarto y con ello encendiendo la luz del mismo. Confundido alzó su mirada para encontrarse con la mujer que lo observaba con su cálida sonrisa en su rostro recargada sobre el marco de la puerta, mirándolo con todo el amor y orgullo de una madre.
—Hijo, entra por favor, quisiera entregarte algo.— El sami saiyajin dudó por un par de segundos, era el cuarto de su madre, por ende su padre tal vez estuviera ahí, así que ya se imaginaría el zafarrancho que se armaría por interrumpir sus aposentos.—No te preocupes por tu papá, se fue a quien sabe donde desde temprano y no ha vuelto.
Sin premeditarlo siguió a la peli azul adentrándose a la habitación. Era curioso, porque en su línea temporal era la misma habitación que usaba su madre, solo que a diferencia de esta que estaba llena de comodidades, con su madre del futuro solo tenía lo necesario además que el cuidado de las paredes era muy pobre. Y a pesar de las diferencias, en ambos tiempos aquella habitación era tan acogedora, siendo el lugar más cálido de toda la casa.
Observó que su madre hurgaba sobre el cajón de la cómoda de su cabecera, mientras que el tomaba asiento sobre el colchón observando sus movimientos rápidos. Después de verla sacar varias cosas del cajón, notó que entre sus manos cargaba una pequeña caja de color negra, curioso regresó su azulada mirada hacia la de su madre, encontrándola que lo observaba con una sonrisa entusiasta; una sonrisa que jamás vería en el rostro de su madre del futuro.
—No tienes porque cargar con todo el peso tu solo, hijo. —Habló la mujer posicionándose a su lado, aún con la pequeña caja entre sus manos.— Lo que pasó con Goku fue su propia decisión, el tuvo la oportunidad de regresar y aunque me duele saber que tal vez no lo vuelva a ver, sé que está en un lugar donde incluso él se siente más feliz.
—Mi mamá quería salvarlo…
—Y lo hizo.—Sonrió dulcemente.—Hizo más de lo que pude imaginar, y sé que del mismo modo entenderá la razón por la cual prefirió Goku quedarse en el otro mundo. Sabemos cómo es ese cabeza dura y tanto en esta línea como en tu línea temporal, Goku está en un lugar donde estará haciendo lo que más ama y eso a mí me hace feliz.
—Créeme mamá, desearía que ella tuviera esa pisca de felicidad como tú la irradias…¿Qué puedo hacer para que ella vuelva a sonreír como lo estás haciendo? Dime lo que sea, ¿Qué es lo que más te hace feliz?
—Tú, tú eres lo que más nos hace feliz.— Respondió sin tapujo alguno tomando por sorpresa al peli lila, sonriéndole con la mirada al ver aquella reacción en su hijo.—Aquí y allá somos las mismas, y puedo decirte que estamos orgullosas de tener a un hijo como tú. Sé que la vida para mi contra parte fue más dura tras la llegada de los androides ¿Pero sabes porque sobreviví? Por ti, solo por ti.
—¡Pero tú eres una mujer muy fuerte mamá! Yo no pude detener desde antes a ellos…
—No cariño, no siempre he sido fuerte. Siempre me he visto en aventuras arriesgadas, y aunque me encanta la adrenalina que me provoca vivir esos momentos, siempre ha peligrado mi vida y al final me terminan ayudando para salir de ello. Pero sin ningún guerrero Z que me pudiera proteger todo mi panorama se volvió distinto. Si no fuera por ti, tal vez mi contra parte hubiera quedado aniquilada desde un inicio, pero tuve un motivo para ser por primera vez en mi vida lo suficientemente fuerte para salvar a alguien, y ese motivo siempre has sido tú, tanto en tú línea como en la mía.
Otro silencio se provocó entre hijo y madre. Trunks se veía pensativo, mientras que Bulma lo miraba con absoluta ternura, para ella era un niño que lo habían obligado a vivir muy rápido, podía ver que así como el reclamaba que su contra parte no irradiaba de felicidad sus ojos, el tampoco, y fue cuando recordó todo lo que estuvo analizando en el comedor, sobre la soledad, de la ausencia de las personas que amabas. No pudo evitar pensar en su otra yo y sintió un pesar en su espalda, seguramente en estos momentos se encontraría tan sola, sin su hijo que era lo único que la aferraba a ese infierno llamado vida.
—Quisiera hacer algo por ella.—Continuó el peli lila bajo la atenta mirada de su madre.—¿Cómo puedo hacer que su mirada brille de nuevo? Ha hecho mucho por todos, a salvado incluso toda una historia alterna ¿Cómo podría retribuírsele?
—Bueno…—Murmuró pensativa la mujer acomodando las palabras correctas en su mente.—Lo que yo he vivido y lo que ella ha vivido hay una gran diferencia. Mi otra yo le ha tocado cargar con un futuro fuerte, por lo que su forma de ver la vida es muy distinta a como yo la estoy viendo. Pero en cualquier línea, te aseguro que con tenerte a nuestro lado, es la mejor recompensa.—Le sonrió tomándolo de la mejilla izquierda.— Así que descansa, porque mañana al alba partirás y te encontrará una Bulma con los brazos abiertos, feliz de tenerte de nuevo a su lado, contigo lo tiene todo.
El chico le devolvió la sonrisa, sin embargo aún no se encontraba convencido del todo pues eso no era lo que quería escuchar, él sabía el amor que le tenía su madre a él ¡Pero faltaba algo!
Rendido y cansado, el semi saiyajin se levantó de su lugar dispuesto a hacer lo que su madre le había indicado, después de todo tendría que madrugar y solo quedaban pocas horas para ello.
Decidido caminó hasta la puerta de la habitación, y como si en ese momento le hubiese golpeado un rayo, se detuvo de golpe girando ávidamente hacia su madre que aún seguía sentada en la cama mirándolo a los ojos.
—No, en realidad no lo tiene todo.—Le escuchó decir esta vez siendo ella confundida.—Tú tienes algo que ella jamás tendrá.
Bulma tardó en comprender sus palabras, pero al instante de creer captar la indirecta de su hijo, con su mirada intrigada observó como el rostro de su hijo se iluminaba, sorprendiéndose ella por la audacia de él, y él por fin comprender la razón por la cual su madre del futuro había perdido la luz.
—Es mi padre ¿Cierto?
Ahora ella desvió la mirada de su hijo. Ella sabía a lo que le imploraba su hijo desde un inicio, que era aquel brillo del que tanto insistía, ¿Y cómo no saberlo? Nadie más que ella se conocía, solo ella sabía que era ese algo que le faltaba, ese alguien que había dejado sola para siempre a su contraparte. Porque si en esta línea temporal lo amaba ¿Cómo no amarlo en la otra, sumándole veinte años de su ausencia? Ese era su infierno en vida.
—Cariño ¿Podría pedirte un último favor?
Trunks surcó curioso sus cejas, esperaba que su madre le dijera algo con respecto a su descubrimiento pero la mujer lucía tan tranquila.
Observó como la mujer se ponía de pie hasta llegar a él, y esta vez mostrando frente a ella la caja misteriosa. Sus ojos azules vagaron de la caja a su madre y viceversa, no entendía que pretendía su joven madre, pero lo que en realidad le inquietaba era esa emoción con la que la mujer le entregaba la caja.
—En todas las historias siempre se ha reconocido al héroe como el máximo salvador. —Susurró la mujer.—Aquel que pone en peligro su vida por proteger al resto, y al final es recompensado con aplausos, bendiciones y siendo consagrados a ser como los salvadores. Todos los guerreros que luchan regresan con victorias en mano alzando su orgullo y ego de ser los más fuertes y nuevamente todos los consagran por lo mismo…—Suspiró.—Sin embargo, en esta historia, a la heroína nadie la ha consagrado, nadie sabe quién es y por ende no ha sido recompensada por su labor a la humanidad.
Trunks la observaba con intriga, queriendo comprender a qué punto quería llegar su madre, decidiendo no interrumpirla para dejarla continuar:
—Por lo que es tiempo de serle retribuido su esfuerzo y pelea en esta lucha.—Estiró su mano hacia su hijo, quien este no tardó en tomarla entre sus manos.—Quiero que se la entregues de mi parte, es una pequeña recompensa que la tiene bien merecida. Ella sabrá qué hacer con ello, conservarlo o romperlo…te prometo que con ello volverá el brillo a sus ojos, a su sonrisa…—Curioso, el chico iba a abrir la caja, hasta que sintió la delgada mano de su madre sobre la de él, mirándolo con esa dulce sonrisa.—No aún cariño, véanlo juntos.
Confundido, el chico asintió con la cabeza guardando la pequeña caja negra en un bolsillo de su chaqueta y aunque aún no supiera que era lo que poseía aquella caja, sintió una renovada emoción y al mismo tiempo ilusión, no sabía porque, pero tras escuchar las palabras de su madre le prendió una chispa de esperanza.
[...]
Todos se encontraban reunidos para despedirlo aquella mañana, se podía sentir la nostalgia en el ambiente pues el cariño que le habían tomado al peli lila quedaría marcado por siempre en sus corazones.
Estaba todo listo para iniciar ese viaje sin retorno, y aunque le hubiera encantado despedirse una vez más de Goku, le tranquilizaba saber que el hombre en estos momentos se encontraba en un lugar donde realizaba lo que más "amaba" basado en las palabras de su madre.
Le dio una vista rápida a su panorama; Krillin, Yamcha, Puar, Oolong, el maestro Roshi e incluso Gohan que habían madrugado para llegar hasta la tan reconocida corporación Capsula se encontraban junto a él exclamándole en sus miradas ese gesto de agradecimiento, ya que sin él nada de esto se hubiera logrado en un principio.
Sin duda extrañaría a cada uno de ellos, en su línea temporal jamás tuvo la suerte de conocerlos a excepción de Gohan, por lo que conservaría cada uno de los valiosos momentos que compartió con cada guerrero Z.
Sus abuelos también se encontraban ahí presentes para despedirlo, y eso era una de las cosas que más añoraría del pasado, su abuela jamás la había conocido y su abuelo había fallecido cuando él tenía solo cinco años por lo que volver a verlos llenos de vida en esta línea temporal para él era todo un regalo, los extrañaría tanto.
—Cuídate mucho, hijo.
Su madre, quien lo sujetaba de las manos le regalaba esa característica sonrisa de ella expresando un mensaje como "no te preocupes, todo saldrá bien" o al menos eso era lo que él interpretaba de ella en aquel momento. Le devolvió la sonrisa, le hubiera encantado saber aquel secreto que hacía ver feliz a su alterna madre para poder compartirlo con su madre del futuro, sin embargo la peli azul supo muy bien cómo responder con evasivas y dejarlo con la duda, sin duda alguna sintió en aquel momento que le faltó más tiempo para convivir con ella y poder transmitirle a su madre del futuro la chispa y vitalidad que expresaba la mujer que lo sostenía de las manos en aquel instante.
Pero el debía seguir, su misión había terminado ahí y alguien lo esperaba en casa, no quería dejarla más preocupada y desprotegida. Despegó su andar hacia la máquina del tiempo hasta que cierta silueta le atrajo su completa atención: su padre.
Suspiró hondo, tantas cosas extrañaría de ese mundo pero nada se comparaba con el haber conocido a su padre, tantas noches añorando con pasar solo cinco minutos con él, ya ahora que tuvo la oportunidad sentía que el tiempo no fue suficiente. Y es que era cierto que el cuando llegó a este tiempo tenía un concepto muy diferente de su progenitor, su madre le había advertido que el orgulloso príncipe saiyajin no era muy fácil de tratar, y aunque pudo notar que en realidad jamás le comentó con ciencia cierta lo que en realidad era su padre, el descubrió que bajo esa dura coraza existía un hombre lleno de fortalezas y temple; pero más allá de ello, cuando entrenó con él en la habitación del tiempo pudo conocer más a su padre, un año no fue suficiente ¡Quería más! Y es que aunque el saiyajin negara de su presencia el pudo sentir que su padre también disfrutó de su compañía, podía ver en sus orbes ónix como se llenaban de orgullo al ver que su estirpe era un digno representante de la élite, por lo que ver esas reacciones en su progenitor para él era como ganarse el cielo.
No obstante, su panorama aún cambió más al enterarse en como el saiyajin puro había reaccionado por su muerte causada por Cell. Jamás, ni en sus más profundos sueños espero algo así de su padre, ese no era el hombre quien había renegado días antes sobre la nula importancia hacia él y su madre, ese no era el hombre que siempre estuvo manteniendo una barrera por no querer verse menos, este era un Vegeta distinto, era el verdadero Vegeta, y fue cuando comprendió las palabras que alguna vez su madre le comentó en su adolescencia "Solo yo sé cómo era tu padre". Ahora la entendía, solo su madre conocía ese lado profundo saiyajin que a nadie más le había mostrado, no hasta ahora al reaccionar enfurecido contra Cell por matar a su hijo, por alguien que en verdad le importaba.
El príncipe se despidió de él con movimiento de manos, a lo que Trunks le regresó tal gesto sintiéndose tan bendecido y halagado por verlo ahí, no necesitaba más para regresar satisfecho y en cierto modo feliz, si tan solo su madre tuviera la oportunidad de ver una vez más a su padre como él lo había hecho.
Presionó sobre el panel de control las coordenadas y fecha de viaje, llevándose una última imagen de todos esos presentes que jamás volvería a ver.
La nave se alzó sobre el cielo, y tras un par de segundos se pudo apreciar un destello dorado rodeándola, para después desaparecer frente a sus ojos quedando nada a la vista.
Todos sonreían y gritaban eufóricos hacia aquel punto inexistente donde su hijo ya había desaparecido, mientras que ella, aún con su sonrisa en su rostro y con un toque de esperanza en su mirada, se llevó sus manos cruzadas hasta su pecho susurrando:
—Todo estará bien Bulma, pronto te será recompensando todo lo que has tenido de sobrevivir…
[...]
Frente a sus ojos apareció una imagen tan reconocida para él, todo lucía a como lo recordaba, sin duda alguna este mundo era muy distinto al del que regresaba solo que por primera vez en muchos años, ambos mundos por fin tenían algo en común; paz.
Aterrizó sobre el patio trasero de su casa y no tardó en aparecer aquella mujer de cabellos azules corriendo hasta su encuentro. Aunque su rostro luciera un poco preocupado, instantáneamente sus ojos brillaron al verlo de vuelta, y ver aquel resplandor en esos luceros azules provocó en el chico una emoción incomparable ¡Ahí estaba el brillo que poseía su madre del pasado! Solo que aquel destello fue tan efímero que su estado de euforia desapareció tan pronto, pues a diferencia de ella, su madre del futuro mantenía aquel toque vivaz a diario.
—¡Trunks! —Tan rápido como pudo, la mujer llegó hasta su lado estrechándolo entre sus brazos. El joven no tardó en corresponderle tal gesto ¡Adoraba sentir la calidez de ella! Y el simple hecho de verla con esa tranquilidad que jamás había expresado la científica para él representaba un alivio profundo.— ¡Creí que no volverías!
—No mamá, aquí estoy. Prometo no volver a dejarte nunca más, todo por fin terminó.
—Ven cariño, la comida está lista ¡Tienes que contarme todo!
La tarde se pasó volando entre pláticas del peli lila y la científica. La mujer no perdía detalle de cada palabra que pronunciaba su hijo, aunque su rostro tuviera reflejos maduros parecía ser una niña encantada escuchando las aventuras de su hijo en el pasado ¡Todo esto era fascinante! Y que mejor donde su hijo era el protagonista de la historia.
El chico por su parte relató cada hecho sin restringirse, desde su convivencia con los guerreros Z, con su contra parte del pasado, sobre la muerte de Goku y, de él.
—Tuvieron muchos problemas.—Susurró la mujer mientras le servía una taza de café a su hijo, quien terminaba de saborear el último trozo de comida sobre su plato.—Ya veo…de todas maneras Goku murió en la batalla, pero Gohan vengó su muerte.
El peli lila miró fijamente a su madre, pudo sentir en sus palabras un toque de tristeza al enterarse que su amigo de todos modos no había sobrevivido, no obstante su segunda reacción lo impresionó, pues inmediatamente la mujer sonrió como si alguna idea hubiera atravesado su mente en aquel momento, y era una sonrisa muy diferente al resto, la pudo ver satisfecha.
—Así como tu vengaste la muerte de todos los terrícolas de este mundo.—Prosiguió la mujer mirándolo a los ojos, tomando por sorpresa a su hijo.—Fuiste tan valiente por ir hacia otro tiempo, así como enfrentar su solo a los androides en este mundo, estoy tan orgullosa de ti.
—Mamá…—Con sus mejillas sonrojadas, la tomó de las manos siendo bien recibido por ella.—Pero en realidad, la heroína siempre fuiste tú. De no haber sido por tu invento jamás se hubiera logrado esto, además tu solo te has enfrentado sin la ayuda de nadie y todo lo que soy, te lo debo a ti.—Notó como los ojos de su madre amenazaban con llenarse de lágrimas, podía notar el amor tan puro que expresaba a través de ellos hacia él, recordando las palabras de su madre del pasado "Tú eres lo que nos hace feliz". Inmediatamente recordó el encargo de su madre, aquel que le había insistido en no abrirlo hasta que estuviera presente su contra parte del futuro. Aún bajo la cálida mirada de su madre, sacó de su chaqueta esa pequeña caja misteriosa colocándola sobre las delgadas manos de ella, esta vez siendo ella la sorprendida.—Y es por esa razón que mereces una recompensa por todo lo que has hecho por nosotros.—Sonrió.— Esto viene de parte de tu yo del pasado, me insistió mi madre en entregártelo y que solo tu sabrías que hacer con ello.
Confundida, Bulma tomó la caja negra y aunque se sentía un poco insegura en abrirla la curiosidad la mataba por completo ¡Tenía años que nadie le daba algún detalle! Y lo más irónico, es que ella misma se había regalado algo, por lo que sonrió ampliamente ¿Qué tramaba su yo del pasado?
Abrió lentamente caja para después surcar sus cejas extrañada por el contenido de ella, Trunks por su parte no perdía detalle de las reacciones de su madre ¡La curiosidad también lo dominaba en aquel momento por querer saber que era aquello! Pero esperaría el momento oportuno para que su madre le revelara tal misticismo.
La mujer antes de tomar la capsula hoi-poi dentro, sostuvo entre sus manos una pequeña nota, la cual citaba:
"Es momento de hacerte reconocer todo lo que has hecho por todos, por los que amamos, por mí. Te agradezco tanto, por mostrarme lo fuerte que puedo llegar a ser, por mis capacidades que no tienen límite y sobre todo por ayudarme en creer en mí misma.
Gracias por todo, por demostrarme lo valiosa que soy, la ejemplar madre que puedo llegar a ser día a día y sobre todo por esa resilencia que tú has mostrado todo este tiempo. Haz tenido que cargar tu sola con todo este peso todo estos años, pero llegó el momento en que todo te será recompensado.
Admiro tu fortaleza, y aunque seamos la misma mujer, aun me falta mucho por aprender de ti, de verdad espero en un futuro ser un poco como tú, tan fuerte y valiente.
Nadie nos ha reconocido lo que hemos hecho ¿No es así? Después de todo, por nosotras toda esta aventura empezó desde que fuimos en busca de las esferas, al final fuimos las heroínas, pero lo que tú has hecho, no se compara con nada. Todos estamos orgullosos de ti, yo estoy orgullosa de ti.
Así que toma esta pequeña recompensa, tú tienes la decisión de qué hacer con ella. Sé que cuando la veas lo primero que llegará a tu mente será un nombre, como lo estás haciendo en este momento al leer estas líneas, sí, él…
Sé que es lo que te falta en tu vida, y espero que de este modo puedas obtenerlo. No te preocupes por mí, porque me has dado la dicha de ser más feliz.
Este obsequio tu también lo tuviste en tu poder hace veinte años, sin embargo lo dejaste por ahí arrumbado pensando que lo perdiste, ¿Pero te digo un secreto? Todo el tiempo estuvo escondido en el último cajón del escritorio de papá. Sin embargo, debido a las circunstancias tal vez ya no esté en tu poder este objeto, pero te ofrezco el mío, está por fin arreglado y lo hice con el único objetivo en que realices aquello en que has perdió la fe en volver a hacer.
Después de todo, fue una idea excelente no dejarlo ahí varado aquella vez ¿No? Jamás imaginamos que serviría de algo traerlo a casa, y ahora llego el momento…en que seas completamente feliz de nuevo.
Gracias por todo, mi querida yo.
Pd: Te recomiendo abrirlo en una parte amplia, aunque sabes de sobra porque la razón de ello."
Los ojos de Bulma se empañaron de lagrimas, tanto que asusto al joven peli lila por verla así tan frágil.
Las manos de la científica temblaban, no podía controlar su cuerpo así como las lagrimas surgían de sus grandes zafiros tal cual como cántaros de agua. Su mirada no se retiraba de la carta en manos, leía y releía cada línea para convencerse que todo esto era real y no era un sueño…
¡Todo era real!
Dejó la carta sobre la mesa para salir corriendo de la cocina con la caja en manos dejando solo a su desconcertado hijo. Trunks por su parte inmediatamente se abalanzó hacia la carta para saber que era aquello que había descolocado a su madre, y tras terminar de leer hasta la última línea se quedó pensativo, ¿A qué se refería su otra madre? ¿Qué era aquel obsequio que había vuelto vulnerable a su actual madre?
No esperó más respuestas, lo mejor era ir con ella para corroborar que se encontrara bien y porque no, saber que era aquel místico regalo de parte de su contra parte del pasado.
Siguió el bajo ki de su madre encontrándola en el patio trasero de la casa. Corrió tan rápido como pudo pero sus pasos se vieron torpemente atropellados al presenciar la nueva imagen que se mostraba ante él; era ella, su madre, junto con su pequeña recompensa.
Bulma, quien se encontraba de rodillas sobre el árido pasto, no tardó en sentir como su hijo la tomaba de sus hombros para ayudar a incorporarla, y al verla a los ojos notó que brillaban con tanta intensidad y no era producto por el llanto, sino más bien irradiaba la esperanza en ellos.
—¿Una nave? —Musitó sorprendido Trunks apreciando cada detalle de ella, tenía algo familiar esa nave esférica, juraba haberla visto antes.
—No es cualquier nave, hijo.—Habló con su voz cortada la mujer avanzando hacia ella, pasando sus manos sobre el borde de aquel avance tecnológico, años que no veía algo como eso.— Esta nave fue en la que llegó Goku aquella vez después de la explosión de Namekuseí.—Sonrió melancólica mirando hacia el cielo que curiosamente lucía hermoso aquel día.—Recuero aquella vez que tras la dura batalla tras enfrentar a Freezer como a su padre, todos se marcharon a sus respectivos hogares, sin embargo yo me acerqué a donde había caído la nave y decidí llevarla conmigo para analizarla. Entre el trabajo, otros asuntos personales y…tu padre, deje de lado mi estudio hacia ella pues "no corríamos peligro alguno" como para tener una nave de más…creí que la había perdido pero todo este tiempo estuvo guardada en el escritorio de tu abuelo.—Rio.—Bueno, existía ya que esa parte de la casa quedó destruida tiempo después…
—Pero…¿Qué planeas hacer con ella? ¿Por qué mi madre del pasado me dijo que solo tu sabrías que hacer con ella?
—Porque…—Susurró pensativa, quedando en silencio. Para Trunks todo esto era confuso, pero para ella era más que claro, sabía a qué se refería su contra parte con que fuera feliz completamente de nuevo.—Esto es un milagro…
—¿Cómo?
—Esta nave puede viajar a Namekuseí, a donde están las esferas del dragón…
Trunks abrió descomunalmente sus ojos ¡Claro! De eso se trataba, y al encontrarse con la mirada de su madre le provocó en él una sensación que lo avasalló por completo ¡Sonreía con vitalidad! ¡Sus ojos seguían brillando y no solo por efímeros segundos! Ahora comprendía las palabras de su otra madre, en que con certeza le decía que volvería esa fe y luz en ella.
El corazón de Bulma latía con fuerza, jamás espero tener algo como esto a su alcance. Desde la llegada de los androides todos había sido más difícil por lo que construir una nave que la llevara a Namekuseí se había vuelto una tarea imposible, además que había invertido mayor parte de su tiempo en la máquina del tiempo.
Sonrió esperanzada, le agradeció a su otro yo, era un gran detalle de ella para ella. Tantas cosas cruzaron por su mente al comprender el significado de aquel obsequio, ¡Regresaría todo a la normalidad! Incluso volvería a ver a todos aquellos que había perdido durante la batalla, a sus padres, hermana, amigos…y fue cuando su corazón se paralizó por completo al analizar con frialdad las cosas…eso significaba que lo…¿Lo volvería a ver?
