Los personajes no me pertenecen, solo los uso para mi esparcimiento y diversión, son propiedad intelectual de su creadora. Las fechas y los hechos que se relataran mas adelantes fueron reales y solo se cambiaran algunas cosas de esos hechos. Cualquier parecido con la realidad, quizás no sea una coincidencia.


CAPITULO 6

UN ANIVERSARIO, UN ENCUENTRO

Las palabras de Mina hicieron algo de eco en el lastimado corazón de Seiya y ese recuerdo también trajo aparejado una frase, su última frase. "Vive por nosotros". Y a pesar de ser complicado, al día siguiente del secuestro de su guitarra por parte de la rubia, el comenzó a ver las cosas de otra manera. También estaba el hecho de que comenzó a recibir algún que otro mensaje de la contraventora, o a estas alturas Haruka. Los días pasaron encontrándose con la fecha que en verdad no quería recordar, pero también pensó, que al no estar trabajando no tenia excusa para no ir. Pues desde que paso, él se había propuesto a no aparecer en las ceremonias de los aniversarios de esa masacre. Pensaba pedirle a Mina que lo acompañara, pero ella tenía que ir a Londres para participar en un pequeño papel en una película. Si eso salía bien, podrían abrirse muchas puertas para ella y cuando escucho la noticia prefirió no decir nada y que no pierda tan buena propuesta.

Cuando el fatídico día llego, tomo lo único presentable que tenia, porque para ser sincero no estaba de humor para comprar algo nuevo, pues solo reponía sus uniformes desde aquel día. Ese fino traje rojo que le quedaba tan bien y que meses atrás le dejara Haruka por mojar su uniforme en esa confusión. Tras bañarse y cambiarse, salió hacia el Centro Comercial de Akihabara, fue la primera vez que vio que había una placa en la entrada, colocada ahí desde el primer aniversario. También se presentaron algunos de los sobrevivientes y familiares de los fallecidos. Y con estos los problemas comenzaron.

Las personas autoconvocadas se aglomeraron a la hora que comenzó todo aquella tarde, casi como si se habrían organizado. Nadie de los que pasaban por ahí dijo nada, pues como una muestra de respeto simplemente agacharon la cabeza frente a los adornos florales y velas dejadas en esa ocasión. Seiya pasó por el lugar y aguardo unos minutos mostrando sus respetos, pero él sabía que no era ese lugar donde debía ir. Camino unas cuantas cuadras hasta llegar a la esquina de Sotokanda y Shimisu Sakashita. Con una rosa roja se agacho en el lugar donde años atrás ardiera aquella que amaría hasta su muerte. Sin darse cuenta, una sombra lo hizo volver a la realidad levantándose rápidamente. A pesar de tener una barba de varios días, o mejor dicho, desde que lo suspendieran no se volvió a afeitar, era conocido para ellos. Los vio y simplemente pudo decir, o repetir las mismas palabras que tiempo atrás.

- Lo siento… – Dijo sin poder mirarlos a la cara.

- Sigues siendo el mismo poco hombre, que aun ahora, no eres capaz de pelear por su trabajo, ni por sí mismo. – El iba a responder pero rápidamente continúo. – No sé como mi hija se pudo fijar en un pusilánime como tú.

- Ya me iba señor. – Responde apretado sus puños.

- ¡SI! Porque si no fuera por ti, ella estaría viva.

Seiya apretó los dientes para no responder y se retiro. No quería discutir con el comisionado retirado Kenji Tsukino ni su mujer que simplemente guardo silencio, aunque en cierta manera estaba de acuerdo con sus palabras.

Ese pequeño incidente no paso desapercibido por otra persona que desconocía el trasfondo de lo sucedido y aun así podía entender lo que había pasado. Esta persona lo siguió algunas cuadras hasta que lo perdió de vista cerca del centro comercial. Por casualidad miro dentro de un bar y lo vio acomodándose en la barra de este. Entro en el momento que pedía un escocés. Seiya no presto atención cuando alguien se sentó a su lado y a pesar que la voz y el perfume le eran familiares simplemente lo ignoro. El seguía con la mirada perdida en su copa, la cual no había comenzado a tomar, pues hacía varios días que trataba de no hacerlo. La persona a su lado lo saludo y él levanto la vista quedándose cautivado en un par de ojos verdes que se podría decir veía por primera vez.

- Antes que digas nada, esto tiene una explicación. – Responde la mujer con voz suave.

- Acaso tú eres…

- ¡Si soquete, soy yo! – Responde Haruka con su habitual voz.

- ¡Ahora si me doy! ¡Por un momento pensé que tenías una hermana mujer! – Respondo no menos sorprendido, pero con gracia.

- ¡No me busques! Que aun con tacos te puedo dar una paliza. No estoy de humor. – Contesta tomando el vaso y girándolo en sus dedos.

- Somos dos. – Responde con una triste sonrisa. El toma el vaso y levantándolo ofrece un extraño brindis. – "Por un día miserable"

- "Por un día que ambos morimos un poco" – Acompaña con tristeza.

Ambos toman el contenido de los vasos de un solo trago y se quedan mirando hacia la nada.

- ¿Cual es la explicación? – Ella lo mira sin entender y él le hace seña a la ropa, la cual era una chaqueta de cuero negro con una minifalda a tono, una fina blusa de seda blanca con un pañuelo en el cuello, también tenía unas botas cortas y de taco mediano. Pero lo que más la cambiaba era el maquillaje que usaba.

- Haa. Esto… Michiru… Michiru siempre quiso que me vista como lo que soy y como es mi naturaleza ir en contra la corriente, nunca le di el gusto… anoche… anoche estaba buscando no sé qué y encontré entre sus cosas, esta ropa que me había comprado antes de…

- ¡Lo bueno que aun te queda! – Dice con algo de gracia sabiendo que si seguía se quebraria.

- ¡Oye! Aun suelo correr un par de veces por semana. – Contesta ofendida.

- Nunca creí decir esto desde que te conozco, pero te queda muy bien.

- Gracias. – Responde sonrojada.

- Por esa cara se puede decir que no sueles escuchar ese tipo de comentarios. – Dice golpeándola suavemente con su codo en señal de burla

- No de un hombre cariño. – Responde y ahora Seiya es quien se sonroja. – Pero a ti esa barba no te queda. – Sentencia sin tacto.

- Generalmente los policías dejamos de afeitarnos cuando no trabajamos . – Responde acariciándose la barbilla.

- ¿Vacaciones? - Deduce rápidamente.

- No, me suspendieron por lo del otro día. – Responde con tranquilidad.

- ¿Qué?

- Si… hasta que vean que estoy mejor, pero mi trabajo es lo que me ayuda a seguir. – Dice derrotado.

- ¡Bastardos! Voy a llamar a mis abogados para ver que se puede hacer. – Dice molesta buscando un paquete en su cartera.

- No es necesario, te lo agradezco. El jefe Tomoe siempre nos trata de cuidar… aunque no sé cómo seguir sin ella, a pesar de que paso mucho tiempo.

- Te comprendo. – Enciende su cigarrillo. – Yo aun no lo supero y estos días no ayudan.

- No, no lo hacen. – Afirma con pena llevándose ambas manos a la nuca.

- Sabes algo, hoy es la primera vez que vengo a Akihabara desde aquella tarde. – Reconoce la rubia.

- Yo siempre evito esta zona en mis recorridas. – Ambos se quedan en silencio y Seiya agrega. – ¿Vamos a recorrerlo juntos? – Propone poniéndose de pie.

Ella lo mira sorprendida sin saber que decir. Pero antes que diga nada él paga la cuenta y la toma de la mano con naturalidad, casi sin pensarlo. Ella sintió la calidez casi olvidada del contacto humano, por el contrario Seiya sintió su mano fría. Cuando llegaron a la esquina, él se dio cuenta de lo que había hecho soltando su mano sin saber que decir, pero afortunadamente ella no dijo nada. Caminaron en silencio hasta el lugar y ambos se detuvieron en la entrada. La imponente puerta del Centro Comercial Akihabara se erguía ante ellos mostrando una faceta que solo ese par podía ver. Era como si este los amenazara y les dijera fuerte y alto que ellos no pertenecen a ese lugar. Ninguno de los dos se atrevía a entrar, hasta que Haruka tomo su mano como pidiendo valor para entrar o dándole un poco a su eventual acompañante. Sus ojos se cruzaron y asistieron con determinación sujetando un poco mas sus manos logrando atravesar la puerta automática que los esperaba. Caminaron hasta el lugar donde todo comenzó. Como dos almas en pena subieron la escalera, donde Seiya se agacho acariciando el frió y lustrado piso e inevitablemente una lagrima cayo. Haruka hizo lo mismo acariciando su mano tratando de mostrarle su apoyo y sin pensarlo dijo.

- Tu prometida intento salvar a mi sirena… aun a costa de…

- Ella era algo torpe sabes. Sus calificaciones en defensa policial eran malas y yo la ayude a estudiar… incluso Mina se disfrazo de ella para un examen cuando supimos que el profesor estaba en otra comisión y aprovechamos que el nuevo instructor no la conocía…

- Pero fue muy valiente.

- Ella no debía estar trabajando… ella estaba embarazada, aunque siempre decía que "Si mi madre pudo seguir trabajando ella también podía".

- Yo quería tener un hijo con Michiru… lo habíamos hablado… por eso esa niña del orfanato me lo recordó… porque cuando le sugerí la fertilización in-vitro ella dijo "no tienes idea lo que es mantener esta figura. Así que una de nosotras será madre lo serás tu"

- No te veo embarazada. – Dice con gracia.

- Ni yo. Pero lo habría hecho por ella… habría muerto por ella…

- Yo también…

Sin darse cuenta se abrazaron como rezando en silencio a ese piso frió y lustrado que los reflejaba tan abatidos como se sentían. El tiempo parecía detenido hasta que una campanada, que anunciaba el cambio de hora, los saco de sus pensamientos poniéndose de pie.

- Serena me dijo que había una casa de juegos que tenia las mejores malteadas de Japón. – Comienza tratando de cambiar de tema, aun así todo le recordaba a ella.

- Debe ser el Crow. – Responde con tranquilidad mientras comenzó a caminar hacia el lugar en el primer piso.

- ¿Lo conoces? – Cuestiona siguiéndola a su lado.

- No, pero Michiru me dijo que tenían el mejor simulador de carreras de la época. Ella jugó un par de veces con la intención de enfrentarme.

- Entonces te invito una malteada. – Invita con naturalidad.

- ¿Después de un par de escoses? – El levanta los hombros restándole importancia a eso. – Mejor invito yo, es un lugar caro.

- Insisto.

- Hagamos una cosa. – Dice mirando la maquina antes mencionada. – El que pierda paga.

- En ese caso prepare su cartera señorita Tenoe. – Responde con su habitual arrogancia.

- Uso billetera.

- Porque eso no me sorprende… – Dice meneando la cabeza.

Ambos se acomodan en sus respectivos asientos y comienzan. Era claro que ambos eran buenos, ella como corredora y él como perseguidor. Pero ninguno de los dos daría el brazo a torcer y aprovechando eso Seiya se lleva la partida.

- ¡Dos de tres! – Dijo Haruka molesta.

- ¡Como quieras!

Y así fue, las dos siguientes carreras las logro ganar a duras penas Haruka. Pese a que a ninguno de los dos le gustaba perder, Seiya se guardo su orgullo y Haruka no se vanaglorio con la ajustada victoria. Así que ambos pidieron las malteadas, pero no cualquier malteada. El pidió una de extra chocolate, una que le había mencionado Serena, mientras que Haruka hizo lo propio con una de crema y fresas, aquella que una vez ella le había pedido en una de sus últimas citas.

- A ella…

- Le gustaba este gusto. – Completa la rubia si darse cuenta.

- ¿Crees que estarán bien? – Pregunta Seiya mientras tomaba la primera cuchara.

- Ellas son ángeles que nos protegen… o esa es la única manera que me gusta pensarlo. – Responde probando su malteada.

- Ella era un ángel… si la hubieras conocido… tenia la habilidad de sacarle una sonrisa a cualquiera, era su don…

- Michiru tenía la facilidad de manejarme a su gusto… era un maremoto que me arrastraba como una hoja en el viento…

Los ojos de ambos se cristalizaron nuevamente y se quedaron callados. Terminaron sus maltadas y por más que él quiso, ella pago la cuenta. Salieron y recorrieron todo el centro comercial redescubriendo muchas cosas de sus amores caídos. La tienda donde Serena compraba algunos Mangas, otra donde le dijo que tenían el mejor Ramen de la zona, mientras que la rubia miraba las vidrieras de Dolce & Gabana, Channel entre otras cosas más que solo a su sirena le gustaban. Hasta que llegaron a una que ambos se sonrojaron. Victoria Secret. En él están dos maniquís, uno con unas alas blancas y el otro con lo que parecía una corona de Neptuno. Sin que se dieran cuanta ambos dijeron al unisonó.

- El blanco.

- El Turquesa.

Se miraron y no sabían que decir. Por lo que siguieron caminando hasta salir del centro comercial. Se quedaron en la puerta y ella saco un cigarrillo de su cartera, pero la brisa no le dejaba encenderlo.

- Maldita sea…

- ¡Creo que alguien no quiere que fumes! – Dice con gracia.

- Es gracioso, pero ella nunca quería que fume…

- Ni Serena que beba…

En ese momento la luz de la Luna los ilumino, a pesar de que la luz artificial mataba la de los astros, en esa noche despejada mientras que la brisa que soplaba cambio de repente hacia el mar.

- ¡Me acompañarías a un lugar? – Ofrece Haruka algo contrariada sin saber porque.

- No tengo nada que hacer… pero nada raro. – Aclara con falsa inocencia.

- ¡Tonto!

Ellos fueron a la cochera donde Haruka dejo su auto guardado y subieron a su Porch 911 amarillo. Para él era la primera vez que subía a una maquina así, aunque se maravillo con la habilidad de usar los cambios manuales por parte de la mujer, la cual a pesar de los tacos no parecía incomodarla.

Manejo un largo rato, ambos en silencio, hasta un muelle en las afueras del bullicioso Tokio donde se estaciono con una sola maniobra a 45 grados. Sin decir nada se bajaron y caminaron hasta aquel lugar donde ella conoció el amor por primera vez.

- Sabes…– Comienza ella tratando de encender un cigarrillo. – Aquí es la primera vez que la conocí.

- Estoy seguro que nunca lograras encenderlo con esta brisa marina.

- Lo sé… es lo que me hace seguir intentándolo. Saber que está ahí aun cuidándome. – Dice desistiendo de su intento y apoyándose en el barandal mirando el mar.

- Me pasa lo mismo… – Responde apoyándose en la baranda de espaldas al mar y mirando la Luna que brillaba inusualmente sobre ambos. – Mientras la Luna brille se que ella está ahí… yo la conocí una noche como esta…

El se queda mirando la Luna y ella hacia el oscuro horizonte que separaba el mar del océano de estrellas. Ambos enfrentados por sus recuerdos como una pesadilla en vida que los estaba consumiendo.

- Nunca… nunca te pregunte porque tienes el pelo tan largo. – Cuestiona Haruka al ver a su lado y notar por primera vez la larga coleta que flameaba lentamente por la brisa.

- Ella vio una de mis fotos antes de entrar a la academia. Estaba en una banda en la preparatoria con mis hermanos y usaba mi cabello muy largo. Así que en secreto comencé a dejármelo para ella. Pero nunca lo llego a ver así de largo.

- Te queda bien… no como esa barba de pordiosero que tienes.

- Muchas gracias… a ti tampoco te queda mal vestirte como mujer. Eres muy linda. Supongo que tienes a alguien detrás de ti.

- No… No hay nadie… ya no me llama la atención jugar con la jovencitas como antes… pero estoy segura que hay un par de colegas que le interesas. – Dice recordando el comentario de Lita.

- Es cierto, me han invitado muchas veces, pero aun no quiero, o no estoy listo… o nunca lo estaré.

- No eres el único…

En ese momento y de la nada una gran ola rompe en el muelle haciendo que ella retroceda ante la gran columna de agua que se erguía ante ambos. Ella entendió que no es lo mismo usar tacos a zapatos. Por el rápido movimiento su taco derecho se rompió perdiendo el equilibrio y comenzó a caer de espaldas al piso, cerrando los ojos ante el inevitable golpe. Golpe que nunca llego. Al abrir los ojos él la tenía en sus brazos mirándola directamente a sus verdes ojos. Esmeralda y zafiro enfrentadas en un silencio que no era incomodo, que no supieron cuanto fue, pero que simplemente fue más especial de lo que imaginaban mientras las ultimas gotas de agua de mar brillaban como estrellas a la luz de la Luna.

- ¿Estás bien? – Cuestiona Seiya tratando de salir del embrujo de sus ojos.

- Si… supongo que sí. – Dice tratando de pararse y salir de esa incómoda posición. – Es por eso que no uso tacos. – Agrega sacándose las botas.

- Creo que será mejor volver. – Dice Seiya. – Está haciendo frió.

- Si. No entiendo cómo podemos usar ropa tan desabrigada. – Responde cerrando su campera.

Antes que diga otra cosa él le pone su saco en los hombros, pero antes que la rubia diga algo él responde.

- Al fin y al cabo es tu saco. - Dice antes que lo rechace.

Ella no retruco nada, pero lo acepto. Caminaron de regreso al auto y en silencio ella lo alcanzo a su casa. Al llegar al edificio de Seiya, este la mira y simplemente dice.

- Gracias.

- Gracias a ti.

Tras un incomodo silencio él le estrecha la mano y ella responde el saludo.

- Descansa. – Dice ella

- Lo intentare. – Responde bajando del auto.

Seiya sube a su departamento con algo que no podía dejar de sentir. Su perfume que había quedado impregnado en su ropa. Mientras ella regreso a su casa con el saco en sus hombros sintiendo aun su calidez.

Continuara…


Capitulo corto y algo complicado de hacer… o al menos así me pareció! Quizás un poco cliché. Además de muchas locuras que pujan constantemente por salir a la superficie.

AGRADECIMIENTOS

Lita Wellington: Si un detalle que llego de tu mano, debo decir! Y Mina será una pieza de todo esto, una loca pieza, debo decir! Nos leemos mi Lady!

VaMkHt: Es lo menos que puedo por seguir esta locura! Si Haruka comenzó a cambiar, al igual que él al verla a ella de otra manera, al menos en este capitulo! Si el toque salió de la nada por esa desafortunada frase real. Si lo siento, como viste esta es otra versión de Lita para esta historia, y con la pareja tengo algunos planes… pero veré como los meto! Y ella será otra de las piezas para este rompecabezas que no se como terminar… tengo algunas ideas, pero la historia me dirá que hacer! Muchas Gracias nuevamente y nos leemos!

RossMaker Me alegra que le guste mi Lady! Y desde ahora serán pequeños pasajes del pasado si los hay! Espero que este capitulo sea de tu agrado! Nuevamente muchas gracias!

Kamisumi Shirohoshi: Lo que dijo Michiru lo pensé y repensé un montón de veces para darle algo mas de misterio, tal como la de los 90´s. Toma en cuenta que Seiya en ese punto no estaba muy interesado en mirar mujeres! Es cierto, di por asumido que el estaba detenido como en el caso original, pero has abierto una puerta interesante! Si, quizás de mas tiempo, pero tampoco me gusta la idea de arrojarlos directamente a un cuarto… aun! Y si veras que a Lita la tengo como un comodín para esta historia, y otras! Nuevamente muchas gracias y nos Leemos mi Lady!

Patricia: Me alegra que te haya gustado y tus comentarios fueron geniales! Espero que este capítulo te haya gustado! Nos leemos!

Lector anónimo: Gracias por estar ahí!

Nuevamente gracias a todos y

Simplemente les digo, Nos leemos!