¿La segunda prueba fue diseñada de manera sensata? ¿No? Entonces esta historia no es de JK Rowling, sino de White Squirrel, y yo hago lo que puedo por traducirla.

Notas del autor. Ecuaciones diferenciales parciales es la única clase que Hermione tomará que yo no, así que me disculpo por cualquier error.

La elección de Beaune no fue arbitraria. Tengo un mapa de las líneas ley, y Beaune es uno de los lugares más importantes geográficamente en Francia metropolitana.

Notas de la traductora: El pentámetro yámbico es de lo más difícil de traducir, muchos incluso lo consideran imposible simplemente porque en el español nuestras sílabas tácitas y tónicas funcionan de manera diferente. Por lo tanto, la traducción usual de versos en pentámetro yámbico se hace respetando el número de sílabas, y por supuesto, la rima y tono de los versos.

En el caso de la maldición de Hermione, decidí respetar el número de sílabas, aunque no el tono. De este modo, las víctimas de esta maldición sólo pueden hablar en sílabas pares, y cada oración no puede ser de más de diez sílabas. También tuve que tomarme la libertad de cambiar la contra maldición, agregando un acento, y modificar parte del diálogo, para que tuviera sentido. Pero si la traducción de Salamandra puede cambiar Stupefy por Desmaius, supongo que yo puedo hacer algo similar en un fanfiction.


Capítulo 77

Baton Vert no era muy diferente a Hogsmeade, excepto por estar en un valle soleado en los pirineos en lugar de en uno nevado escocés. Bueno, aún hacía el suficiente frío para usar un suéter en febrero, y llovía casi lo mismo, pero era hermoso, incluso en invierno, y por lo menos no oscurecía a las cuatro de la tarde. Días de campo eran comunes en los parajes alrededor de Baton Vert, mientras que no en Hogsmeade, y siendo un día cálido y seco en la temporada, Michel decidió intentar que su cita con Hermione fuera un picnic.

Fue una comida agradable. Michel había conseguido una canasta de los elfos de las cocinas, lo cual era una marca a su favor, si Hermione llevaba el conteo, si podía lidiar con los elfos de manera civil. Se sentaron en el pasto y hablaron de nada en particular mientras comían. Hermione no había llegado a conocer a tantas personas en Beauxbatons tan bien como a sus amigos en Hogwarts, así que preguntó sobre su vida en Francia.

Creo que es bastante normal –respondió él–. Mi madre trabaja en una tienda de ropa en París, y mi padre es un reparador mágico. Probablemente trabaje con él por un tiempo después de que me gradúe.

Eso parecía algo extraño, la manera en la que lo dijo.

¿Y qué te gustaría hacer en unos años? –indagó más.

No lo he pensado tanto. Probablemente algo similar. Ayuda a las personas, y me gusta trabajar con runas. –Michel definitivamente sería un Hufflepuff en Hogwarts, pensó, no que hubiera algo malo con eso–. Aunque me gustaría hacer algo más elegante, como escobas o la red Flu… supongo que mi sueño sería trabajar en el mantenimiento de la red de piedras rúnicas.

Disculpa, ¿la qué?

¿No sabes sobre eso? Hay varias piedras rúnicas colocadas a intervalos a lo largo de las líneas ley principales, mantenidas por el Ministerio.

¿Como los miliarios?

Sí, como en los antiguos caminos romanos. Muchos de los miliarios fueron piedras rúnicas en el Imperio Romano. Están conectadas a piedras base en la línea ley de convergencia más grande en Beaune y otro círculo de piedras control en el Ministerio para poder mantener por todo el país hechizos como las redes Flu y de trasladores.

Y la traza, terminó Hermione mentalmente. Quizás incluso el encantamiento de dedemarcación. Guardó eso para futura referencia. Tendría que investigar sobre geomancia si encontraba el tiempo.

¿Y tú? –preguntó Michel–. ¿Aritmaga profesional, supongo?

Es lo que parece. Aunque no diría no a ser inefable. Hay menos trabajo con aritmancia que con runas, así que si es como en el ámbito académico muggle, la mayoría de los trabajos serán en escuelas o en el Departamento de Misterios.

Podrías trabajar freelance –sugirió él–. Alguien tan brillante como tú podría vivir escribiendo libros de hechizos y diseñando hechizos a pedido. Podrías trabajar desde casa. Ser tu propio jefe.

¿Y ser una bruja de casa? Uj. No mi primera opción. Son los noventas, después de todo. Tanto mi mamá como mi papá son profesionales.

Cierto… un tipo de sanador muggle, ¿no?

Dentistas –confirmó Hermione–. Trabajan con dientes.

¿Y cómo funciona eso? –Hermione se detuvo y lo pensó por un momento.

Mejor dejémoslo para después. No quiero que pierdas tu apetito.

Michel abrió los ojos ampliamente, y una expresión de preocupación cruzó su rostro. Vaya, pensó Hermione, dentistas incluso pueden intimidar a los chicos cuando no saben lo que hacen. Era algo entretenido.

Así que… ¿no te ves siguiendo sus pasos? –dijo con cautela.

No, nunca me vi como sanadora, incluso antes de saber sobre la magia. Las matemáticas han sido mi pasión desde que podía multiplicar. Se burlan de ti por eso en las escuelas muggle, pero cuando aprendí que había toda una rama de la magia para crear hechizos con ella, sabía que todo había sido por una buena causa.

Si lo haces profesionalmente, seguro que sí… Sabes, has estado haciendo una gran cantidad de trabajo, Hermione –dijo Michel–. Trabajas por delante de tu currículo, y siempre estás trabajando en uno u otro proyecto especial.

No hay tiempo para detenerse –dijo Hermione sin darle importancia–. Mi currículo se arruinó cuando me transferí aquí, y después pasó el desastre de Harry con el Torneo, y tengo mis proyectos de colaboración en aritmancia...

¿Y estás forjando bronce?

Bueno, sí… –admitió ella. Intentaba hacer acero ahora, pero le era difícil encontrar una llama lo suficiente caliente ya que sus padres se habían rehusado a comprarle una soldadura autógena. ¿En verdad era un pedido extraño? Pero bueno, la respuesta obvia era una llamarada de magnesio, pero hasta el momento, todos sus intentos sólo habían logrado quemarle las cejas.

Seré honesta. Tiendo a entusiasmarme demasiado por las cosas –dijo ella.

Michel soltó una risotada divertido.

Sorprendente, lo sé. Pero es en serio. Me pego a algo que me interesa, y no puedo dejarlo, como un buen libro. Pierdo sueño porque me olvido de ir a dormir porque es tan interesante. Pasé mi límite dos veces en Hogwarts y tuve que pedir a mis compañeras de cuarto que me recordaran dormir.

Michel abrió los ojos con sorpresa. El entusiasmo sin límite de Hermione era entretenido, pero no había imaginado el lado oscuro.

¿Así que todos los proyectos en los que estás trabajando…?

Los intento mantener bajo control y limito el tiempo que paso en ellos –dijo ella con cautela. Aún no estaba lista para compartir lo que sentía con él… como sentía que había estado viviendo al borde de una sobrecarga por la mayor parte de cuatro años, y especialmente este. La manera en la que imponía una hora a la semana para la mayoría de sus proyectos como equilibrio entre controlarse a sí misma y poder avanzar, y como aún se descubría pasando mucho tiempo en ellos a veces. Se había resignado a sí misma a que continuaría sufriendo por esto toda su vida.

Eso es bueno, supongo. ¿Pero cuántos proyectos de estos tienes?

Seis, fuera de clases. –Claro que mantenía cuenta de todos–. Mis estudios en aritmancia avanzados con ecuaciones diferenciales parciales, mi ensayo sobre la Ley de Gamp, y la creación de metal mágico. Y también he estado leyendo sobre la creación de mapas… –No dio más detalles sobre eso–... Un pequeño estudio sobre la creación de varitas… –Ese, no quería que nadie supiera que estaba practicando magia fuera de la escuela–... Y por supuesto, estoy creando hechizos para que Harry use en el torneo. Y eso sin mencionar la práctica adicional que pongo en Encantamientos y Defensa para lanzar hechizos con la mano izquierda...

Michel lucía mareado intentando comprender todo lo que decía. Hermione suspiró internamente. En su experiencia, no muchos podían mantenerle el paso. Vaya, su problema entero era que ella apenas y podía mantenerse el paso.

¿Alguna vez te tomas tiempo para relajarte? –preguntó él preocupado.

¿Además de esto? Probablemente no tanto como debería. No es tan malo, excepto por el torneo… –guardó silencio y sacudió su cabeza.

Intenta no preocuparte de eso por un tiempo –dijo él, y rodeó sus hombros con un brazo, y se sentaron en el césped por un tiempo.

Ja, más fácil dicho que hecho, pensó Hermione, pero apreció el consuelo. Si se era honesta, no esperaba que esta relación llegara a más que con George, aunque por lo menos estarían en el mismo país después de que Michel se graduara. Pero por ahora, por lo menos, era bueno tener a alguien cerca que se preocupaba por ella.


Más al norte, estudiantes también se paseaban por Hogsmeade en la visita tradicional del sábado antes del día de San Valentín. Muchas de las parejas del baile de Navidad habían sido preservadas de un modo u otro hasta ese día. Harry Potter y Ginny Weasley estaban ahí juntos, aunque no estaban seguros de llamarla una cita, porque Harry aún se sentía incómodo con el concepto de salir con alguien, y porque Ron, quien no había llegado a nada con Parvati, nunca estaba muy lejos de ellos.

Neville Longbottom y Luna Lovegood también estaban ahí juntos, aunque no era tanto una cita sino él acompañándola como su amigo. Luna tenía pocos amigos y no había pasado un buen tiempo en su visita anterior, así que Neville estaba asegurándose de que las cosas fueran mejores para ella ahora. Por otro lado, Fred y Angelina estaban saliendo oficialmente, y habían convencido a George de una cita doble con Alicia Spinnet. George estaba menos interesado en esto que su gemelo, y más cuando fueron a Madame Pudipié.

–Mira, fuimos ahí una vez con Hermione como broma –dijo George–. No veo porque...

–¿En verdad? –interrumpió Alice.

–Sí. El año pasado, el día de San Valentín. Estaba teniendo una mala semana y queríamos animarla.

–Debieron ver sus caras cuando pedimos una mesa para tres –agregó Fred, y ambos gemelos se rieron.

–Sí, los buenos días –dijo George pensativo.

–¿La extrañas, no? –dijo Angelina con astucia.

George no reaccionó, pero se puso muy nervioso. No era el tipo de conversación que un chico quería tener en una cita. Por suerte, Fred salió a su rescate.

–Bueno, no muchas personas pueden mantenernos el paso –dijo. Fred era la única persona a quien George había repetido lo que Hermione había dicho sobre poder distinguirlos–. Nos ha embromado, a nosotros.

–Cierto, y ha aprendido cosas sobre el castillo que ni siquiera nosotros sabíamos –agregó George.

–Demonios, incluso hizo que Filch fuera amable. A Hogwarts le falta algo sin la Aritmaga.

Para el alivio de George, Alicia asintió.

–Se lo que quieres decir –dijo–. Es muy divertido tenerla cerca.

El resto de la cita fue mucho menos incómodo después de eso.


Considerando sus opciones de equilibrio, Hermione decidió regresar a Hogwarts el miércoles veintidós de febrero, dos días antes de la segunda prueba, y esperaba poder quedarse hasta el domingo por la tarde para poder relajarse con sus amigos después.

–Buenos días –dijo a la mesa de Gryffindor, llegando al final del desayuno.

–¡Hermione! ¡Genial! –Harry dio un salto y la abrazo, para su sorpresa–. Gracias por venir de nuevo. ¿Cómo estás? Tus cartas han sido… extrañas.

–Ocupada –dijo ella, pensando en privado que Harry era quien actuaba extraño–. Pero bien. Hola a todos.

–Hola, Hermione. –Ginny la abrazó después, seguida de Lavender, Parvati, y Fred. George también caminó a ella, pero cuando se acercó, ambos titubearon incómodos y dieron un paso atrás, conformándose por estrechar sus manos. Nadie más pareció notarlo.

–Así que, Harry –dijo, yendo directo a los negocios–, ¿has descubierto más sobre la segunda prueba? –Él negó con la cabeza.

–No realmente. Ese poema aún no tiene sentido. ¿Y tú?

–¿Yo? Solo se lo que tú me enviaste. Necesito dar otra mirada al mapa. ¿Cómo te va con los hechizos que te envié?

–Bien, supongo… Aún necesito trabajar en algunos.

–De acuerdo, entonces este es el plan. Si no tienes nada urgente en clase, iremos a la sala de los menesteres después del desayuno para poder ayudarte con los hechizos. Después, daré una mirada al mapa mientras tú ves si puedes organizar una reunión con los otros campeones mañana.

–¿Por qué?

–Porque si tengo razón, les irá mejor a todos en la prueba si crean una estrategia conjunta. –Vio de reojo que todos los Weasley la miraban boquiabiertos–. ¿Qué?

–¡Le acabas de decir a Harry que se salte clase! –exclamó Ron.

–Sí, pues, creo que sobrevivir el torneo es más importante.

–Es obviamente una impostora –dijo Fred.

–Sí, probablemente un mortífago usando poción multijugos –agregó George.

–Rápido, di algo que solo Hermione diría –insistió Ginny. Hermione rodó los ojos.

–Cuando las ecuaciones diferenciales parciales lineales de segundo orden son descritas en cuatro o más dimensiones, aquellas con más de un valor característico positivo y negativo de la matriz de coeficiente son clasificadas como ultra hiperbólicas.

–Falsa alarma –dijo George–. Es ella.


La sala de los menesteres se mostró como un sencillo cuarto de entrenamiento con una alfombra larga y plana para duelos en el suelo y unos cuantos maniquíes para usar como blanco. Harry había estado yendo con frecuencia para practicar los hechizos de Hermione, pero honestamente no se sentía mucho más preparado.

–De acuerdo, Harry, veamos lo que tienes –dijo Hermione.

–Erm, de acuerdo –dijo Harry. Se puso en posición en la línea de disparo y apuntó su varita a uno de los maniquíes–. Dasask Cohaerens. –Un patrón de luz verde como cuadrícula apareció en el rostro del maniquí, moviéndose como si su varita estuviera trazando el patrón rápidamente una y otra vez.

–Eso se ve bien –dijo Hermione.

–¿En verdad ayudará en una pelea? –cuestionó él.

–Claro. ¿No lo has probado en ti?

–¡No! ¿Por qué lo haría?

–Pues, lo probé en mi para asegurarme de que funciona… una vez que estuve segura de que estaría a salvo. Sólo usa un espejo.

Harry lo consideró por un momento, y un espejo apareció en la pared lejana. Decidiendo intentarlo, apuntó su varita a su reflejo.

Dasask Cohaerens… ¡AH! –Casi soltó su varita cuando sus manos subieron a cubrir sus ojos.

–A mí me parece bastante efectivo.

–Sí… creo que lo tengo –gruñó él, tallándose sus ojos.

–¿Y los otros?

–Pues, no pude lograr ese láser que quema.

–Veámoslo entonces.

Harry tomó un respiro y apuntó su varita de nuevo.

Lumos Ardens. –Su varita dejó salir una lluvia de chispas rojas.

–Mmm… Haz el movimiento de varita de nuevo más lento.

Lo hizo, y Hermione rápidamente ajustó su agarre y apretó la figura con sus manos.

–Necesita de puntería muy precisa –explicó–. Si te sales mucho de la figura, perderá coherencia y producirá chispas.

Harry intentó el hechizo de nuevo, y esta vez, un brillante rayo rojo apareció al instante, conectando su varita al pecho del maniquí. La camisa de lino blanca que el maniquí estaba usando se iluminó, una pequeña llama apareció, y después de unos segundos, estaba en llamas.

–Mucho mejor. No es tan poderoso como quería, pero espero que su velocidad lo compense. Muy pocos hechizos viajan a la velocidad de la luz.

–Sí, supongo.

–Solo ten cuidado bajo el agua. Si el agua está muy turbia, quizás haya problemas.

–¿En serio? –dijo él con frustración.

–Oye, ningún hechizo es perfecto. Ni siquiera te envié todo lo que he creado.

–¿No?

–No. Con ecuaciones de onda, puedo crear un hechizo electromagnético nuevo bastante rápido. Inventé un encantamiento microondas, pero no era lo suficiente poderoso para ser útil. Olvidé que toma miles de watts por un minuto solo para hervir una taza de agua.

Harry no tenía idea de cómo responder a eso. Eso parecía ocurrir bastante cerca de Hermione.

–Ahora, ¿probaste el maleficio para sellar bolsillos?

–Yo, erm, no me molesté con ese. –Hermione suspiró.

–¿Maleficio para rizar las pestañas?

–Un poco.

–¿Por lo menos aprendiste el escudo espejo?

–Sí, ese sí.

–Veámoslo.

–De acuerdo. Reflectere. –La superficie brillante de un espejo apareció en el aire enfrente de Harry… inmaterial y parpadeante, pero con suerte, sería suficiente. Hermione lo probó con su maleficio cegador, teniendo cuidado de no apuntar a su reflejo.

–Larry Niven dijo que nunca se debía apuntar un láser a un espejo –murmuró ella. El espejo de Harry tembló un poco, pero evitó que lo cegara–. Si fuera tú, lo practicaría un poco más si tienes tiempo.

–¿Por qué? ¿Detendrá otros hechizos?

–Pues… no muchos –admitió Hermione–. De acuerdo, no te preocupes, entonces. ¿Practicaste el maleficio de los párpados de acero?

–Ajá.

–Pruébalo en mí.

–De acuerdo. –Harry apuntó su varita a ella, un poco nervioso. No estaba acostumbrado a lanzar hechizos a su mejor amiga, especialmente unos que no habían sido probados profesionalmente. Pero era su hechizo, después de todo–. Palpebrae Plumbum.

Hermione trató de no temblar y dejar que el maleficio la golpeara. Sintió la sensación incómoda, muy similar a cuando tenía sueño, de no poder mantener sus ojos abiertos. Era fácil de arreglar; lo podía cancelar con un Finite rápido, pero definitivamente distraería a un oponente en una pelea.

–Bien –dijo ella–. Por lo menos lograste ese.

Harry frunció el ceño y la miró preocupado.

–¿Estás bien, Hermione? –preguntó.

–Sí. ¿Por qué?

–Pues, es que muchos de tus hechizos no son útiles.

–¿Perdón? Admito que el maleficio de descarga eléctrica no cayó en buen momento, pero los otros...

–¿El maleficio de pentámetro yámbico? –la interrumpió Harry escéptico.

–Es la maldición de pentámetro yámbico –dijo ella.

–¿Y? Aún es bastante inútil.

Hermione le lanzó una mirada desaprobadora y sacó su varita.

Iambos Quintapodès Metronés.

–¿Y cómo ayuda en peleas? –Las palabras se sintieron extrañas en la lengua de Harry mientras la maldición lo obligaba a usar palabras diferentes de las que normalmente hubiera usado.

–Dime, Harry –le dijo Hermione con dulzura–, incluso si no puedes usarlo, ¿cuál es la encantación del hechizo aturdidor?

–Es Desmai…¡ah!

–Ajá. ¿Y el encantamiento escudo?

–Es Proteg…¡ah!

–Así es. Dos de los hechizos de combate más comunes, y sus sílabas son nones. No caben en un pentámetro yámbico. Otros sí, como Expelliarmus, pero aún restringe el repertorio de tus oponentes en maneras que no podrán descubrir tan fácil. Ahora, intenta cancelar la maldición.

Harry apuntó su varita a su propia garganta e intentó decir la contra maldición que Hermione le había dado.

Iambos D… ¡ah!

Iambos Díaspos –dijo con voz cantarina–. Ese acento agrega una sílaba extra.

Harry frunció el ceño y lo intentó de nuevo.

Finite Incanta… ¡ah! ¡Demonios, no!

–Cuidado, Harry. Es por eso por lo que es una maldición y no un maleficio. Estoy estudiando ecuaciones diferenciales, ¿recuerdas? Aún si pudieras usarlo, puedo crear fácilmente hechizos que no respondan a un simple Finite, a menos que sea muy poderoso.

–Bien, ¿y qué de los otros hechizos? –dijo.

–¿Cómo el maleficio de cerrar bolsillos? ¿Sabes cuantos magos llevan sus varitas en sus bolsillos? Si coses sus bolsillos, no podrán sacarlas en primer lugar. ¿El maleficio de rizar pestañas? ¿Sabes lo difícil que es quitarse una pestaña del ojo…? –Él se encogió ante la idea–. Ventaja, Harry, ¿recuerdas? –agregó–. Dos moi pa sto, kai tan gan kinaso.

–Ya, ya, lo entiendo –dijo él–. ¿Puedes quitar el hechizo?

–Mmm… no, no creo que lo haré. Creo que lo dejaré para ver cuánto se tarda la gente en notarlo.

–¡Hermione!

–Es lo que te pasa por criticar mis hechizos, Harry.


Al final, Hermione fue misericordiosa. Quitó la maldición de pentámetro yámbico de Harry justo después del almuerzo, ya que él aún necesitaba practicar los hechizos. Sin embargo, sí recibió miradas curiosas cuando habló hasta entonces. Mientras tanto, examinó el mapa de la segunda prueba con más detalle y mejoró su comprensión de cómo funcionaba. Esa tarde, lo ayudó a practicar esos hechizos que ella pensaba serían más útiles.

–Te está yendo mucho mejor ahora –le dijo cuando dominó unos cuantos–. La pregunta es, ¿puedes usarlos en una pelea?

–Eso creo. Me va bastante bien en Defensa.

–De acuerdo. ¿Crees poder ganarme en un duelo?

–¿Qué? ¿Yo? –exclamó él–. ¡De ningún modo! Eres una super genio.

-No estaría tan segura, Harry. Te fue mejor que a mí en Defensa el año pasado.

–¿En serio? –Harry no podía creer eso.

–Sí. Apenas, pero tienes mejores reflejos. Piensas más rápido al momento. Si has estado practicando como debes, creo que podrías ganarme.

-¿En verdad?

–Si no te distraes y confías en ti. –Hermione se puso en posición en la alfombra de duelos–. Vamos, te estoy desafiando.

Harry estaba sorprendido. Su mente no podía procesar la idea de que Hermione Granger desafiara a nadie a un duelo, sin importar lo buena que fuera.

–Vamos, no tengo todo el día –repitió ella.

Con los ojos ampliamente abiertos, Harry caminó a la alfombra y la enfrentó.

–¿Listo? A la cuenta de tres –dijo ella–. Uno. Dos. ¡Tres!

¡Expelliarmus! –lanzó Harry.

Hermione lo esquivó y respondió.

¡Impedimenta! ¡Mordeodigiti! ¡Skontapto!

Harry esquivó el primer maleficio y bloqueó el tercero con un sencillo encantamiento Contego, pero el segundo conectó mientras intentaba golpear a Hermione con un Relashio, haciéndolo saltar de arriba a abajo mientras sus zapatos mordían sus pies.

–¡Auch! ¡Finite! –Canceló el maleficio y apuntó su varita de nuevo.

Myxinos. –Ese iba dirigido a los pies de Harry, así que hizo menos esfuerzo para detenerlo. Eso resultó ser un error cuando descubrió que sus pies y el suelo a su alrededor estaban cubiertos de una baba espesa y resbalosa que hizo que cayera sobre su trasero–. Expelliarmus. Accio varita –lanzó Hermione, y antes de que pudiera reaccionar, su varita estaba en su mano.

Ella suspiró mientras se acercaba a él, limpiando sus zapatos y el piso con un rápido Scourgify. Le ofreció una mano y lo ayudó a levantarse.

–Vamos, Harry, que eres mejor que eso –dijo ella.

–Te dije que me ganarías –gruñó él.

–Sólo porque no peleaste en serio.

–No quería lastimarte.

–Confía en mí, Harry. Puedo cuidarme sola. Ahora, vamos a intentarlo de nuevo.

–¿En serio?

–Los magos oscuros no te la van a dejar fácil y yo tampoco. Ahora, vamos.

El siguiente duelo terminó con Hermione con antenas y arrastrándose en el suelo y con Harry victorioso, a pesar de tener que lidiar con una sustancia viscosa y amarilla saliendo de su nariz. El tercer duelo terminó con Harry sacudiéndose en el suelo por el maleficio de descarga eléctrica de Hermione.

–No puedes iniciar con Expelliarmus todos los duelos, Harry. Es predecible.

Eso hizo que se molestara y, después de comenzar con un sorprendentemente doloroso maleficio de aliento de pimienta, Harry obtuvo la varita de Hermione en el cuarto duelo con un Expelliarmus como su segundo hechizo mientras ella obligaba a que su boca quemada la obedeciera.

–¿Qué fue eso que dijiste sobre Expelliarmus? –preguntó él con prepotencia.

Hermione no iba a aceptar eso tan fácil. Sintió un bulto en su bolsillo y recordó que llevaba una de sus varitas hechas a mano. La sacó con su mano izquierda y, antes de que Harry pudiera reaccionar, lo atacó.

¡Coleoptera Mucosa!

El maleficio zurdo que había inventado accidentalmente el año pasado dio en el blanco, y Harry comenzó a toser escarabajos. Ella lo desarmó al instante.

–¿Estabas… cof… diciendo?

Harry continuó tosiendo, y ella se acercó.

–Lo siento –dijo ella–. Déjame… cof… arreglarlo… cof… –Por un momento, pensó que tendría que ir con Madame Pomfrey ya que ninguno podía hablar con claridad, pero logró cancelar el hechizo en Harry, permitiéndole que cancelara el que ella había recibido.

–Supongo que estamos más parejos de lo que había pensado –admitió Harry.

–Sí. Lamento dejarme llevar –dijo Hermione–. ¿Estás bien? No me gustaría que terminaras en la enfermería el día antes de la prueba.

–Estoy bien. ¿Y tú? No quise lastimarte.

–No hay problema. Pero creo que ambos necesitamos trabajar en esquivar y en escudos si vamos a intentar eso de nuevo. Vamos. Aún tienes que arreglar esa reunión.


Ron no estaba de acuerdo con que Harry se reuniera con los otros campeones, y lo hizo saber.

–¿Por qué quieres trabajar con ellos? Son el enemigo.

–No son el enemigo –insistió Hermione–. Quizás son rivales en el torneo, pero se supone que debemos trabajar en la cooperación internacional. Y técnicamente, yo soy el enemigo, si lo piensas. Soy una estudiante de Beauxbatons.

–Sí, pero eres nuestra amiga.

–¿Y? También soy amiga de Fleur y Cedric. No me interesa quien gane. Sólo intento ayudar a que Harry sobreviva porque está en desventaja.

–Harry aún podría ganar –protestó Ron.

–Lo dudo… lo siento Harry, pero la primera prueba fue suerte. No tenía idea que mi hechizo era tan poderoso. Y más importante, de acuerdo con mi cálculo, Harry estará mejor si convencemos a los campeones de trabajar juntos.

Ron estuvo más interesado en la reunión cuando escuchó eso. Sería extraño si alguien más lo viera… Hermione, Ron, y Ginny reuniéndose con los cuatro campeones del Torneo de los Tres Magos en un aula vacía.

Viktor Krum era el más extrañado por la reunión. Ni siquiera conocía a nadie más en el aula fuera del torneo.

–¿Y? ¿Por qué estamos aquí? –preguntó.

–Porque creo tener información útil sobre la segunda prueba que los cuatro necesitan saber, Sr. Krum –respondió Hermione con amabilidad.

–Se supone que debemos hacer esto solos, Hermione –dijo Cedric.

–No hay regla en contra de colaborar con estudiantes –dijo ella–. No como la hay con maestros, aunque tampoco se sigue. –Fleur y Krum tuvieron la cortesía de lucir algo incómodos.

–No entiendo porque estoy yo aquí –dijo Krum–. No conozco a ninguno. ¿Por qué debería de confiar en ustedes?

–Porque, Sr. Krum, la naturaleza de esta información es tal que los cuatro necesitan saberla para que sea útil.

Todas las personas criadas en el mundo mágico en la sala se despertaron y escucharon con más atención, incluso Ron y Ginny. En el mundo mágico, el conocimiento tenía poder por sí mismo, y si quien lo conocía influenciaba su efecto, entonces podría ser muy importante.

–¿Estás diciendo que hay conocimiento místico en la segunda prueba, 'Ermione? –dijo Fleur.

–No, no místico –dijo Hermione. Aunque tenía extraños paralelos, pensó–. Es aritmancia avanzada, pero creo que es aplicable a la manera en la que la prueba está organizada. ¿Todos descifraron la pista?

Los cuatro campeones indicaron que sí, aunque Krum había tenido que pedir a un fan hijo de muggles que ayudara con la parte del cubo de Rubik.

–Leí el poema en el mapa –explicó ella–. Y algo me llamó la atención en la cuarta estrofa:

Al principio más de uno es necesario,

Pero en el escape no muestres honor.

La oscuridad es dejada por un traidor adversario,

O junto a los demás será perdedor.

–Yo también pensé que era extraño –dijo Cedric–. Suena a que nos está dando la opción de cooperar, ¿pero por qué lo haría si es una competencia?

–Examiné con atención el mapa –dijo Hermione–. Es bastante misterioso, pero parece que tienen que ir a la aldea de las sirenas y recuperar lo que fuera tomado de ustedes. Suena a que habrá algún tipo de trampa, y será más fácil que escapen si trabajan juntos, pero si uno abandona el grupo, deja que el resto hagan el trabajo, y se va solo, entonces podrá escapar más rápido. ¿Están conmigo hasta ahora?

Oui. Es a lo que suena –dijo Fleur.

–Sí, pero, y esto es crucial, si ambos toman el camino fácil y abandonan el grupo, disminuirá el paso de todos. No puedo estar segura sin información más detallada, pero suena a que es un dilema del prisionero de cuatro personas.

–¿Qué es un dilema del prisionero? –preguntó Cedric.

–Es básicamente el problema clásico en la teoría de juegos… la teoría de las mejores maneras posibles de jugar juegos.

–¿Eso es matemáticas?

–Por supuesto que es matemáticas. John Nash acaba de ganar el premio Nobel de economía por eso.

–¿Quién?

–Uj. Magos. El dilema del prisionero es una historia sobre dos ladrones que fueron capturados por… aurores muggle. –Dibujó un diagrama en un pergamino para ayudar a ilustrarlo–. Recuerden, los muggles no tienen veritaserum, así que tienen que convencer a uno de los ladrones que acuse al otro para condenarlos. –Era una situación extraña para los magos, pero parecieron comprenderlo–. La manera en la que funciona es que, si los dos ladrones cooperan y no se traicionan, los aurores no pueden probar todos los cargos, y ambos pasan un año en la cárcel. Si uno traiciona al otro, él sale libre mientras que su amigo recibe diez años. Si ambos se traicionan, ambos reciben cinco años. Ahora, ¿cuál es el mejor resultado para los dos prisioneros?

–Si cooperan –dijo Cedric obviamente.

–Sí, lo es, pero míralo de otra manera. Supón que tú eres uno de los ladrones. Si tu amigo te traiciona, estás en problemas, pero si tú lo traicionas, cortas tu sentencia a la mitad. Si él no te traiciona, entonces sales libre. En cualquier situación, ganas algo por traicionarlo.

–Pero yo nunca… –comenzó Cedric. Él nunca sería arrestado por robo en primer lugar.

–Sé que no lo harías –le aseguró Hermione–. Eres un Hufflepuff. ¿Pero confías en que los otros campeones harían lo mismo? –Miró a su alrededor y vio que los cuatro campeones se miraban con sospecha–. Eso va para los cuatro. Es lo que el poema dice. Van a quitarles algo valioso y tienen que recuperarlo. El mejor resultado es si trabajan juntos. Pero individualmente, si traicionan, será mejor para ustedes y peor para los demás. Si es un verdadero dilema del prisionero, es mejor que traicionen en cada situación. Pero si los cuatro traicionan, es peor para todos.

Ante eso, la mirada de Krum se iluminó. Comprendía estrategia mejor que cualquiera en la sala, excepto quizás Ron, quien también tenía una expresión de comprensión en el rostro.

–Ah, lo veo ahora –dijo Krum–. Lo mejor para todos es que trabajemos juntos antes de la prueba.

Oui, eso tiene sentido –dijo Fleur en acuerdo– Si fuera solo la competencia, no lo haríamos, pero se llevaron nuestras cosas, y eso es más importante.

–Exacto –dijo Hermione–. En su forma pura, la única solución del dilema del prisionero es que todos se traicionen, pero si pueden comunicarse y planean en anticipación, entonces pueden encontrar la mejor solución para todos, la cual es que cooperen desde antes y lo cumplan.

–Una solución muy Hufflepuff, Hermione –dijo Cedric como un halago.

–Sí, tiene sentido –dijo Harry–. Se que yo voy a necesitar ayuda, por lo menos.

–Lo sé. Es la otra razón por la que pedí esta reunión.

–¿Lo es?

–Sí. –Hermione miró a los otros campeones–. Harry no puede realizar el encantamiento burbuja lo suficiente bien para que dure toda la prueba. Hemos buscado por todos lados por un hechizo mejor, pero no pudimos encontrarlo, y tampoco pude inventar uno. Pero si van a trabajar juntos de todos modos, uno de ustedes podría hacerlo al comienzo de la prueba. –No mencionó lo que le preocupaba… que, si la prueba había sido diseñada para tres campeones en lugar de cuatro, los otros tres podrían dejar a Harry atrás fácilmente. No necesitaba darles esa idea.

–Claro –dijo Cedric–. Ni siquiera lo había pensado. Yo lo haré, Harry. No se si funcione en alguien más tan bien como en mí, pero si permanecemos juntos, no debería ser un problema. ¿Todos los demás descubrieron como leer el mapa? –Los demás campeones asintieron–. Bien. Estamos en acuerdo, entonces. Iremos a la aldea de las sirenas juntos. No creo que podamos hacer más sobre nuestra estrategia. No sé que hay en el lago, pero sé que hay grindylows, el calamar gigante, y creo que hay bastante alga estranguladora.

–Entonces investigaremos las criaturas del lago hoy para saber que hay –dijo Fleur.

–Estoy de acuerdo –dijo Krum–. Y asegúrense de llegar a tiempo mañana.

Con el plan listo, los campeones fueron por caminos separados, pero Hermione llevó a Fleur a un lado para una plática rápida.

–'Ermione, ¿estás segura de este plan? –preguntó la joven mayor.

No al cien por ciento, pero bastante segura. Dejaron fuera unos cuantos detalles aritmánticos, pero me sorprendería mucho si este plan no es lo más cerca a ser lo mejor.

Entonces confiaré en tu juicio. Tu explicación tiene sentido, por lo menos.

Gracias, Fleur –respondió Hermione–. Hay algo más que quiero preguntarte también.

¿Sí?

Hermione había pensado como podía hacer la pregunta a Fleur para que fuera relevante para ella y evitar revelar su mano. No que no confiaba en Fleur, pero el Ministerio se ponía ansioso sobre esas cosas.

Escuché de Harry que el núcleo de tu varita es un cabello de tu abuela… ella es veela por completo, n'est-ce pas?

Oui.

Pues, tenía curiosidad. ¿Cómo se compara esa varita con una hecha con tu propio cabello?

¿Mi propio cabello? –dijo Fleur con sorpresa–. Pero solo soy cuarta parte veela. Mi cabello es casi como el de una bruja pura. No es lo suficiente poderoso, y sin la magia de veela sólo estaría unida con sangre.

¿Sangre? ¿Quieres decir la conexión familiar?

No, quiero decir… ¿no lo sabes, 'Ermione?

No, no lo creo.

Mmm. No, supongo que no del tipo de libros que lees. El usar sangre es… no es oscuro, pero la mayoría lo consideran de mal gusto, y una varita con sangre solo funcionaría para su dueño, y ese es otro punto en su contra. Incluso si fuera lo suficiente poderosa, las varitas heredadas son importantes en la cultura veela. Con la magia veela, la varita de Grand-mère sólo puede ser pasada a las mujeres descendientes, así que yo la tengo. Otros pueden usarla como lo hizo el creador de varitas, pero con dificultad. Nunca le pertenecerá por completo a nadie fuera de la familia.

Ah, creo que tiene sentido. Gracias, Fleur. –Cierto, Fleur no había dicho a Hermione precisamente lo que quería decir con sangre, pero podía adivinarlo. Aunque obtendría una segunda opinión… con una nueva línea de investigación para asegurarse de que no estaba cayendo en el agujero negro de maldiciones de sangre o trampas mágicas. Pero eso podía esperar a otro día.


Las cosas parecían estar tomando forma para la prueba de mañana después de la reunión. Hermione se felicitó a sí misma por haber organizado las cosas tan bien. Pero se sorprendió cuando la profesora McGonagall le habló durante la cena y le pidió que la acompañara a la oficina del director después.

–¿Hay algún problema, profesora? –preguntó Hermione.

–No, señorita Granger. Es solo un asunto privado para el torneo –respondió McGonagall. Eso la preocupó de inmediato.

-¿No se ha roto alguna regla, verdad?

–No, por qué… ¿hay algo que deba saber?

–No, profesora. Nada.

–Bien. Que continúe de ese modo. Explicaremos las cosas cuando llegues.

Hermione subió las escaleras a la oficina del profesor Dumbledore después de la cena, preguntándose que encontraría ahí. Resultó que los cinco jueces del torneo estaban ahí, con Percy tomando el lugar del Sr. Crouch de nuevo, junto a la profesora McGonagall. Extrañamente, Hermione notó que McGonagall y Madame Maxime lanzaban miradas extrañas a los cuatro hombres. Solo Dumbledore lucía arrepentido.

Pero lo que realmente la sorprendió fue que había tres personas más en la oficina. Estaba Cho Chang, la novia de Cedric, Padma Patil, y una pequeña niña de cabello rubio platinado a quien Hermione conocía por fotos como la hermana menor de Fleur, Gabrielle. Eso, más que otra cosa, la hizo sentirse incómoda.

–Ah, ahora están todos aquí –dijo Ludo Bagman con entusiasmo. Hermione lo miró a los ojos, y su entusiasmo disminuyó notablemente.

–Gracias a todos por venir –dijo Dumbledore, y lo repitió en francés para el beneficio de Gabrielle.

–¿De qué se trata esto, profesor? –preguntó Cho.

–Esto es sobre la segunda prueba, señorita Chang –dijo el anciano con solemnidad. Hermione escuchó la alarma en su mente–. Creo que todas están familiarizadas con por lo menos uno de los campeones. –Ellas asintieron–. Puede que no estén al tanto, pero los campeones fueron dados una pista a resolver que describe la segunda prueba. Un mapa que les informa donde encontrar el gran tesoro que será tomado de ellos.

El pulso de Hermione se aceleró, y sintió la sangre caer de su rostro. Tu mayor tesoro nos llevaremos, el que más extrañarás, recordó. Su cerebro repitió las partes del poema a alta velocidad.

–Pero la pista dice… ¡Rayos! ¡Dobby!

¡Pop!

–Rápido, ¡llévanos a un lugar donde no puedan seguirnos! –En impulso, tomó la mano de Gabrielle y estiró la mano para tomar la de Dobby.

Solo McGonagall fue lo suficiente rápida para darse cuenta de lo que estaba pasando y detenerla.

–¡No estás en peligro! –exclamó.

La mano de Hermione se detuvo a dos pulgadas de la de Dobby, y levantó la mirada para ver a McGonagall.

–Explíquelo –dijo.

–Asumo que te preocupa tu seguridad como rehén en la segunda prueba –respondió McGonagall.

Parpadeó un par de veces, intentando procesar las palabras y pensar en una buena respuesta. Gabrielle comenzó a balbucear en francés con confusión, pero elevó un dedo para callarla.

–Me preocupa que acaba de usar la palabra "rehén" sin parpadear, profesora –respondió–. Me siento profundamente amenazada por la pista que incluye "escondido por siempre en nuestros cofres." Si piensa que no debería de estarlo, entonces será mejor que comience con su explicación.

–La pista es falsa –dijo McGonagall.

–Le dije que esa parte era demasiado, Señor Bagman –masculló Madame Maxime.

Eso hizo que Hermione se preocupara más que menos. Si Harry iba con información incorrecta…

–¿Falsa? –dijo.

–O más bien, esa parte lo es –aclaró McGonagall–. No hay consecuencia si los campeones fallan en recuperar a sus rehenes en menos de la hora. Las sirenas las traerán de regreso a la superficie ilesas. El resto de la pista es correcto.

Esa era una crisis solucionada. Fue Bagman quien habló después, aún con esa estúpida sonrisa en su rostro.

–Verán, queríamos incrementar el drama… dar a los campeones un reloj en contra...

–¿Cómo va lo del dinero, Sr. Bagman? –lo interrumpió Hermione, y él se calló al instante.

–Señorita Granger –exclamó Percy–. Este no es el lugar ni el momento para expresar cualquier asunto personal que tiene. El Sr. Bagman simplemente está explicando que queríamos dar a los campeones un incentivo para que den lo mejor de sí y consideren con cuidado su estrategia, así que tomamos a la persona a quien más extrañaría el campeón para recuperar del lago.

–¿Y pensaron que esa era yo para Harry?

–Por supuesto. Estábamos algo preocupados por la terminación de su relación romántica –dijo Percy. Hermione se dio un golpe en la frente–. Pero ya que aún parecen ser amigos, y él elogió tu ayuda tanto después de la primera pruebe...

–Este es un truco sucio y podrido y lo sabes, Percy.

–¿Perdón?

–Les dan una pista como esa, y ellos la leen con cuidado, y les dicen que deben de trabajar juntos, y entonces toman rehenes, y mienten diciendo que moriremos si no nos salvan, incrementando considerablemente la tentación de traicionarse en un ambiente que los castigará por hacerlo. Eso debería ser ilegal. –Cho y Padma comenzaron a asentir su acuerdo. Gabrielle, con su limitado inglés, sólo lucía confundida.

–Tonterías. El Ministerio ha adquirido todos los permisos necesarios –dijo Percy.

Hermione no podía creerlo. Miró a Dumbledore.

–¿Profesor…?

–Me temo que el Sr. Weasley tiene razón, señorita Granger –dijo el anciano–. No apruebo esta prueba tampoco, pero debemos cumplir con el contrato. El cáliz de fuego une a las escuelas y a los jueces tanto como a los campeones. Estamos obligados a obtener los rehenes disponibles más adecuados.

¡El cáliz de fuego! Su corazón se aceleró de nuevo. Esto era muy, muy malo, a pesar del aspecto de seguridad, aunque sabía que necesitaba saber más sobre eso.

–Y… ¿Y cómo será nuestra seguridad garantizada estando en el fondo, si debo recordárselos, de un lago congelado por más de una hora?

La profesora McGonagall habló de nuevo.

–Las cuatro serán colocadas bajo un sueño encantado… un tipo de animación suspendida en el que ni la falta de aire ni el frío las lastimarán. Estarán bajo guardia de las sirenas todo el tiempo, incluyendo a algunas siguiendo a los campeones mientras las regresan a la superficie.

Un problema más resuelto, como tal, pero no el principal. Debía haber algo que pudiera hacer. Su padre… por supuesto.

–No –dijo ella.

Todas las miradas se dirigieron a ella, incluyendo a otros "rehenes".

–¿No? –dijo McGonagall con confusión.

–No lo haré.

Varios de los jueces soltaron exclamaciones de sorpresa.

–No puedes salir de esto –ladró Karkaroff.

–Oh, sí, sí puedo.

–El contrato dice… –comenzó Percy.

–Que están obligados a encontrar a los rehenes disponibles más adecuados, pero yo no estoy disponible –dijo ella lentamente.

–¿Qué quieres decir?

–Quiero decir, el cáliz de fuego no puede obligar a personas cuyos nombres no fueron metidos en él. Incluso bajo ley medieval, no tiene esa autoridad. Lo revisé. Y que no pusieron mi nombre por mí porque todos ustedes estuvieron horrorizados cuando alguien lo hizo por Harry. Eso quiere decir que tienen que obtener consentimiento bajo estándares modernos para obligarme a ser "rehén". Eso significa que tendrían que haber obtenido autorización de mis padres, y de ninguna manera lo dieron… Disculpen, profesores.

–Pero es perfectamente seguro –intentó Bagman.

No es perfectamente seguro –respondió ella–. No me gusta la probabilidad de un chico de catorce años cargando a una persona en coma por un lago peligroso, incluso con alguien vigilando. A mis padres les gustará menos. Tendrán que encontrar a otro rehén. Y ya que están en eso, el resto de estas chicas son menores de edad. ¿Tienen permiso de sus padres?

Les Delacour están de acuerdo –dijo Madame Maxime, para sorpresa de Hermione. Su familia en verdad debía de apoyar por completo el torneo. Mientras tanto, Dumbledore y McGonagall señalaron a Percy y Bagman, quienes comenzaron a sudar. Bien. Y por lo menos no era sólo porque era hija de muggles–. Creo que puede retirarse, Mademoiselle Granger –dijo Madame Maxime–. La contactaremos de nuevo si obtenemos el permiso de sus padres.

Hermione consideró pedirles que no contactaran a sus padres para nada. No les gustará que se lo pidieran. Pero, por otro lado, apreciarían que el Ministerio se los pidiera y no solo lo hiciera, así que lo dejó ir.

–Sin embargo –continuó Madame Maxime–, hay otra cosa. Como aprendió los detalles de la prueba, como su directora, estoy autorizada y obligada a prohibirle y a su elfo de contactar a los campeones hasta que comience la prueba.

Siempre había algo. Esto no era bueno. Hermione no podría ver a Harry en la mañana, ni advertirle que la pista era falsa. Y Madame Maxime fácilmente podría encerrarla en el carruaje para hacerlo. Inconscientemente jugó con su collar encantado con preocupación cuando tuvo una idea.

–De acuerdo, pero con la provisión de que informen a Harry de porque no estoy en el desayuno.

–Muy bien. Por favor regresa al carruaje.

Hermione se fue sin protestar, solo tomándose un momento para hablar en susurros con Gabrielle.

Ne t'inquiéte pas. Je suis sûr que Fleur te garder en sécurité. –Entonces, pidió a Dobby que la siguiera y se fueron–. Vaya, eso estuvo cerca –dijo–. Si me hubieran tomado rehén, mamá y papá me hubieran transferido a Australia y obligado a cortar todo contacto con Harry. Dobby, ¿a dónde ibas a llevarme?

–Las islas Feroe, señorita Hermione. Era uno de los lugares de emergencia de mis antiguos amos… el más cercano a Hogwarts. –Ella frunció el ceño.

–¿No seríamos arrestados por entrar ilegalmente?

–Sí, señorita, si nos atrapan, pero podríamos decir que fue un error y no podrían deportarnos hasta después de la prueba. –Hermione sonrió.

–Listo como siempre, Dobby. Creo que hubieras sido un mejor Slytherin que Draco.

Dobby sonrió. Sabía que había vivido en los días antes de Voldemort cuando ser Slytherin significaba algo. Además, era un buen insulto contra Draco.

–Harry Potter debería ser advertido de la prueba real, señorita –señaló el elfo–. ¿Qué podemos hacer?

–No te preocupes, Dobby. Tengo un plan.


Notas del autor: Lumos Ardens: latín para "luz en llamas".

Reflectere: latín por "ser reflejado". Crédito a rdbrown1 y MandibleBones por esta idea.

Palpebrae Plumbum: Latín para "párpados de plomo". Crédito to shahnawaz786 por esta idea.

Iambos Díaspos: Basado en griego para "yambo interrumpido".

Contego: latín para "yo protejo".

Myxinos: griego para "pez pegajoso" o "pez bruja". Crédito a Benjamin Goldberg por esta idea.