3 puntos para JK Rowling por su diseño de la última prueba y 8 puntos a White Squirrel por su adaptación. Pero al final JK Rowling siempre es la ganadora.

Notas del autor: He ignorado a propósito el problema del síndrome de descompresión porque no fue mencionado en los libros. Ya sea que el nado no requería de descompresión (posible, dependiendo de la profundidad del lago), o el encantamiento de burbuja o las pociones de Madame Pomfrey se encargaron de eso.

Crédito a al comentario de DS por ser el único que pensó en usar el galeón falso para enviar un mensaje.


Capítulo 78

Harry no notó nada fuera de lo normal hasta que se puso su túnica en la mañana y su mano tocó algo caliente en su bolsillo. Sacó el galeón falso que Hermione le había dado antes de la primera prueba. Se suponía que era para que él le enviara mensajes de emergencia a ella, pero ahora, quemaba como si ella le estuviera enviando un mensaje a él. Miró al borde y leyó con cuidado las letras:

UNA HORA = AUN SEGUROS –HJG

Harry no sabía que significaba, y no tuvo la oportunidad de preguntarle tampoco. Hermione estaba desayunando esa mañana con Luna Lovegood, luciendo muy cansada. Lo saludó desde lejos, pero no le habló.

Para su sorpresa, fue Madame Maxime quien le explicó lo que estaba pasando.

–Me temo que tuvimos que… eh, consultar a Mademoiselle Granger sobre unos detalles de la prueba. Paga que sea justo, le pedimos que no hablara con los campeones hasta entonces.

Eso le pareció extraño a Harry, pero explicaba porque Hermione había enviado el mensaje con su galeón en lugar de decirle. Aunque aún no explicaba lo que significaba, y eso le preocupaba, ya que obviamente era lo suficiente importante para que rompiera las reglas sobre contactarlo. Tampoco explicaba dónde estaba Ginny. No la había visto para nada, y tampoco sus hermanos. Tampoco explicaba porque el profesor Moody se le había acercado después del desayuno.

El profesor de Defensa estaba en aprietos. Sabía que Potter no podría realizar un hechizo lo suficiente fuerte para respirar bajo el agua durante la segunda prueba, sin importar lo que se le ocurriera a su amiga sangre sucia. Había planeado para eso desde el comienzo, pero aparentemente, ese estúpido Longbottom no había hecho la conexión entre el libro que le había dado y el predicamento de Potter. Incluso había intentado actuar una conversación sobre branquialgas enfrente de los gemelos Weasley, pero por lo que podía ver, no habían robado a Snape para obtenerlas. Era arriesgado, pero tendría que hacerlo él.

–¡Oye! ¡Potter!

El muchacho se apresuró hacia él.

–¿Profesor Moody? ¿Qué pasa?

–¿Sabes que vas a hacer para la prueba, muchacho?

–Claro. Hermione tiene un plan, profesor. –Se podría haber vomitado. La fe de ese niño en su amiga iba a matarlo antes que él.

–¿Estás seguro de eso? –dijo él–. Vas a tener que ir al lago, sabes.

–Sí, lo sé –dijo Harry. Moody lo observó.

–Bien, solo en caso de que necesites algo de ayuda, toma. –Y le puso una bola de lo que parecían ser colas de rata verdes y resbalosas en su mano. Harry hizo una mueca.

–¿Qué es esto? –dijo.

–Branquialgas.

–Eh, ¿y qué se hace con esto?

–Te lo comes… si te encuentras… en aprietos, digamos. Úsalas para respirar bajo el agua. Esa cantidad debería durarte dos horas.

–Gracias. –Harry no pensó necesitarlas, pero las guardó en su bolsillo y continuó al lago negro.


Hermione bajó al lago con el resto de la escuela y se sentó junto a Septima y la pequeña Georgina Vector, con Luna enfrente de ella, y varios Gryffindor dispersos a su alrededor.

–Saben, no pensé que la segunda prueba sería peor que la primera –dijo–. Pero creo que quizás lo sea.

–¿Por qué? Sólo van a ir al lago –dijo Lavender Brown detrás de ella.

–Sí. Sin equipo de protección adecuado y en medio de febrero –se quejó.

–¿Y? Son magos y una bruja. Pueden cuidarse solos.

–Y pensé que habías elaborado un plan –agregó Fred Weasley.

–Lo hice. Eso no quiere decir que este desastre sea una buena idea.

–Vamos, Hermione. Deja de ser aguafiestas –dijo Seamus Finnigan–. No es tan peligroso como los dragones.

–No, pero quizás deje más huellas mentales –lo contradijo ella–. ¿Sabían que están usando rehenes?

–¿Rehenes? –exclamó Septima. Por lo menos una persona veía lo malo que era.

–Ajá. Quiero decir, se supone que no están en peligro. Las sirenas los deben de proteger todo el tiempo, pero...

–¿Los campeones saben esto? –preguntó Septima.

–Si lo saben, sería contra las reglas –dijo Hermione con cautela. De hecho, había pasado la mitad de la noche buscando como revertir el encantamiento proteico en su galeón falso para enviar un mensaje a Harry en lugar de recibirlo.

–Bueno, si no están en peligro, ¿cuál es el problema? –preguntó Fred.

–¿Mencioné que Ginny es uno de los rehenes?

¡Qué!

De hecho, Hermione no estaba segura de eso, pero considerando que no había visto a Ginny toda la mañana, era un buen pronóstico. Se preguntaba que había dicho Percy a la Sra. Weasley para convencerlos de aceptarlo. No era justo para Ginny y las demás tampoco, ya que además de ser presionadas a hacerlo, dormirían durante toda la prueba.

–Estoy seguro de que estarán bien si los jueces están de acuerdo –dijo uno de los Gryffindor mayores–. Nada malo pasó en la última prueba, ¿no? Sólo relájate y disfruta el espectáculo.

Hermione estaba a punto de objetar, pero fue interrumpida por Bagman anunciando el comienzo de la prueba.

–Los campeones tienen exactamente una hora para recuperar lo que fue tomado de ellos, al sonido de mi silbato… –Sopló su silbato y los campeones entraron al agua juntos. Cuando el agua estuvo hasta su pecho, cuatro hechizos fueron lanzados, y se sumergieron, Harry sólo quedándose un poco atrás. Hubo varias ondas en la superficie, y entonces todo estuvo tranquilo de nuevo.

El silencio inundó la orilla del lago mientras todos observaban.

–Erm… ¿qué se supone que estamos viendo? –dijo Fred.


Cedric usó el encantamiento burbuja en sí mismo y después en Harry. Fleur usó el mismo hechizo en ella, pero Krum… Harry no estaba seguro de qué había hecho. Parecía que había transformado su cabeza en la cabeza de un tiburón. Harry no había escuchado antes de magia como esa.

El agua estaba increíblemente fría. Se sentía más como si estuviera quemándose que congelándose. Como los otros campeones, se había puesto un traje de baño debajo de su túnica, cortesía de Dean Thomas (muy pocas personas los empacaban para Hogwarts, y los sangre pura no tenían noción de ropa atlética), y se quitó todo lo demás antes de entrar al agua. Era irracional desear su túnica ya que solo sería un peso extra y no le quitaría el frío, pero su raciocinio se fue en cuanto se sumergió por completo.

Había una burbuja perfecta rodeando su cabeza, tan ajustada cómo era posible aun cubriendo su cabello. El aire dentro permaneció fresco, y era lo suficiente pequeña que no estorbaba, pero demonios, ¡estaba helado!

Sintió calambres en cuanto su pecho tocó el agua. ¡No podía respirar! Los otros continuaron nadando.

–¡Ayuda! ¡Frío! –exclamó, pero no lo escucharon. Estaba apenas consciente de que no podía escuchar nada excepto el castañeteo de sus dientes. El sonido no era llevado por el agua. Estaba a punto de regresar a la superficie cuando Cedric se dio la vuelta y lo vio. Murmuró algo, tocó a Fleur y Krum, y ellos también se dieron la vuelta. Fleur fue la primera en descifrar lo que estaba pasando. Apuntó su varita a Harry y murmuró un hechizo. De inmediato, sintió el dolor disminuir. Aún tenía frío… mucho frío, como al no usar la ropa correcta en un día nevado… pero ya no se sentía como si fuera a colapsarse. Pero los calambres no se fueron tan rápido, y necesitó un momento para recuperar el aliento.

Harry vio a Fleur murmurarle algo, pero no pudo comprenderlo. Negó con la cabeza y se llevó una mano a la oreja. Fue extraño como entró parcialmente a la burbuja. Sin advertencia, Fleur lo tomó por los hombros y se acercó a él hasta que sus burbujas se cruzaron, y ella tocó su frente con la suya.

–Necesitas usar el encantamiento calentador –dijo ella. Le tomó toda su voluntad enfocarse en lo que decía y no perderse en su mirada–. Es Calora.

–Gr...gr...gracias –dijo Harry. Su tartamudeo no fue por sus dientes castañeando.

Fleur se alejó, indicándole que lo siguiera. Usó el encantamiento calentador en sí mismo y se alegró de sentir que sentía menos frío. Tenía el presentimiento de que necesitaría ese hechizo bastante durante la siguiente hora.


–Diez a uno que esto es culpa de Bagman –dijo Hermione.

–¿Qué estamos haciendo aquí afuera si no podemos ver nada? –preguntó Georgina.

–Porque ciertas personas no pensaron bien este torneo.

–Esto es tonto. Hace frío.

–¿No está involucrando a las escuelas tampoco, verdad? –comentó George–. Sólo los campeones saben qué está pasando.

–Lo sé –dijo Ron en acuerdo–. Esto ni sirve para nada. –Mostró sus omniculares. Hermione se animó al instante.

–Espera, Ron, eso es. ¿Me los prestas?

–Eh, supongo.

Ron le entregó los omniculares, y ella los examinó. Parecían ser lo suficiente a prueba de agua. Pero la refracción del agua los haría inútiles. Consideró bajar al lago y sumergirlos en el agua para ajustar el enfoque, pero no quería hacer una escena, y no estaba segura de si se enfocarían tanto. ¿Cómo funcionaban las cámaras submarinas? Otra idea le llegó. Revisó sus bolsillos. Lo único disponible era el frasco de mermelada que siempre llevaba con ella, pero tendría que ser suficiente. Colocó el frasco sobre uno de los lentes y la tapa sobre el otro, los transformó para que fueran transparentes, a prueba de agua, y sin distorsión, y los encantó para que no se pudieran romper, y los apretó con un encantamiento de pegado. Mirando a través de ellos, la vista aún era bastante buena. Comenzó a grabar, y dejó su asiento para buscar al Maestro de Encantamientos.

–Disculpe, ¿profesor Flitwick?

–¿Sí, señorita Granger?

–¿Podría encantar esto para que siga a los campeones a distancia, por favor?

El profesor Flitwick miró lo que había creado y sonrió.

–Claro, me encantaría –dijo–. Es una idea muy lista. Daría puntos si pudiera.

–Gracias, profesor –respondió ella mientras Flitwick encantaba el objeto y lo levitaba al lago.

De regreso a su asiento, Hermione pasó a los hermanos Creevey.

–Colin, Dennis, creo que tendré un gran proyecto de fotografía para ustedes.


Los cuatro campeones siguieron las direcciones en el mapa para llegar a la aldea de las sirenas. Era lento. Harry estaba feliz de que decidieron trabajar en equipo. Estaba bastante seguro de que ese grupo de grindylows que los atacó hubiera arrasado con él y Fleur si hubieran estado solos.

Si su sentido de dirección era correcto, el mapa no los llevaba a la aldea como tal, sino a un campo de enredaderas verdes justo afuera de la aldea. Vieron a unas cuantas sirenas afuera, pero no podían ver dentro.

Cedric elevó su mano para detenerlos. Se dio la vuelta y se acercó a Harry, tocando sus frentes juntas, como Fleur lo había hecho.

–Alga estranguladora –dijo–. Mejor ir por encima si podemos. No la cortes a menos que sea necesario. No reaccionará bien.

Cedric se alejó e intentó encontrar la oreja de Krum para explicárselo. Fleur lanzó a Harry una mirada impaciente, y él se dio cuenta de que lo estaba esperando para repetirle el mensaje. Era mucho más incómodo iniciar contacto con la joven parte veela, pero lo logró, tartamudeando y temblando un poco.

Los cuatro nadaron sobre el campo de algas estranguladoras. Las enredaderas se estiraron para tomarlos por los tobillos, pero lograron permanecer fuera de su alcance. Nadaron a distancia sobre el campo antes de ver un pequeño círculo en medio, y el corazón de Harry se aceleró cuando vio lo que parecía ser cabello rojo. Lo había pensado, pero descifró lo que los organizadores tomarían de él para la prueba. Sirius era rico; tenía muy poco que no pudiera ser reemplazado. Debió darse cuenta hace semanas que la cosa que más extrañaría era una persona: Ginny. ¿En verdad era Ginny? Pensó, pero lo alejó de su mente. Se preocuparía por las implicaciones después.

Las cuatro rehenes estaban atadas al fondo del lago y unas a las otras por alga estranguladora alrededor de sus tobillos. Sería complicado liberarlas. Las otras tres rehenes eran Cho Chang, una de las gemelas Patil… Padma, estaba seguro; había sido la cita de Krum al baile… y en lugar de la cita de Fleur, una pequeña de cabello plateado que asumió era su hermana.

Las palabras del poema regresaron a él: ¡Lo que está en riesgo será tu perdición! Nunca hubiera creído que los organizadores serían lo suficiente tontos para… a menos que no lo fueran. Finalmente, el mensaje de Hermione tuvo sentido. UNA HORA = AUN SEGUROS. Así que el límite de una hora era una mentira.

Excepto que los otros campeones no lo sabían. Aunque Harry aún se estaba moviendo, los otros se habían adelantado, Krum siendo el más rápido. Harry no sabía sobre teoría de juegos, pero podía deducir lo que estaba pasando: animar a los campeones a trabajar juntos y después elevar el riesgo para que la tentación de separarse sea inaguantable, y si Hermione tenía razón sobre ese dilema del prisionero, eso empeoraría las cosas. Era un truco sucio.

Krum intentaba liberar a Padma con sus dientes. Harry se preguntó si las protecciones habían tomado en cuenta mordidas de tiburón. Sin embargo, llegó a Fleur primero, quien intentaba cortar con frenesí los lazos que atrapaban a su hermana con hechizos cortantes, pero cada vez que lo hacía, más alga estranguladora se elevaba e intentaba atraparlas. Incluso más se acercaba a ellos y los rodeaba como una jaula. Esta vez, Harry no titubeó en tomar a Fleur y acercar sus cabezas.

–'Arry! –dijo furiosa, intentando separarse–. ¡Debemos apresurarnos! ¡Ya se acabó la mitad del tiempo!

–¡El poema mintió! –dijo.

–¿Qué?

–Hermione me envió un mensaje. No lo comprendí hasta ahora. Dijo que estarán bien si nos pasamos la hora. –Fleur dejó de forcejear.

–¿Estás seguro, 'Arry? –dijo ella.

–Confío en Hermione con mi vida, Fleur. –No esperó por su respuesta, pero se alejó para ir a Cedric, quien acababa de liberar a Cho. Lo tomó y chocó cabezas con él con mucha fuerza–. Cedric, el poema mintió. Hermione me envió un mensaje diciendo que podemos pasar la hora. Necesitamos continuar trabajando juntos.

Cedric parpadeó con sorpresa, pero después de la advertencia que había recibido en la primera prueba, y la oferta de Hermione de ayudarlo, estuvo dispuesto a dar a Harry el beneficio de la duda.

–De acuerdo, iré por Krum –dijo. Liberó a Cho y nadó. Fue entonces que vio lo que había pasado. Krum había liberado a Padma a mordidas y ya estaba alejándose. El poema había dicho que un campeón solo podía escapar más rápido–. ¡Krum! ¡Krum! –lo llamó, pero no lo pudo escuchar.

Fleur liberó a su hermana y ayudó a Harry a liberar a Ginny, pero las algas estranguladores ya habían formado una enorme jaula a su alrededor, cerrándose más. Krum estaba intentando salir a mordidas. Cedric se apresuró para alcanzarlo, jalando a Cho, pero fue muy tarde. Krum mordió un agujero grande entre las enredaderas y salió junto con Padma. Se cerró antes de que Cedric llegara, pero eso no fue lo peor. El ataque de Krum había provocado más algas, las cuales intentaban atraparlos de nuevo. Harry no tenía duda de que los ataques serían peores si más personas se separaban e intentaban cortar el alga solos.

Harry y Fleur también se acercaron al muro con varitas en mano. Podían ver entre las algas a Krum intentando alejarse con dificultad, y a las sirenas mirándolo y riéndose. Pero Cedric elevó sus manos y gesticuló "¡Sin cortar!" con su boca. Harry usó otro encantamiento calentador en sí mismo mientras Cedric examinaba las plantas. Con cuidado, el joven mayor tomó una de las enredaderas y la movió a un lado. Se movió sin mucha resistencia. Su mirada se iluminó, e indicó a Fleur que se le uniera. Entre los dos, con dificultad, lograron crear una abertura en la jaula lo suficiente grande para que pasara una persona, aunque aún había plantas sueltas intentando atraparlos.

Cedric indicó a Harry que pasara. Lo hizo al instante, llevando a Ginny. Esperaba que estuviera bien. Aún estaba caliente, pero completamente tiesa y sin respirar. Una vez que pasó, miró atrás y vio a Cedric indicándole que sostuviera las algas que Fleur sostenía para que pudiera pasar.

Krum aún estaba batallando con las algas estranguladoras fuera de la jaula. De repente se le ocurrió a Harry que, si se iba nadando ahora y lanzaba algunos hechizos cortantes detrás de él, podría parar a Krum lo suficiente para ganar la prueba. Claro, eso daría a Fleur y Cedric más incentivo para disparar de regreso y hacer que las algas lo atacaran. Aunque por lo menos los pondrían al mismo nivel. Era como Hermione había dicho. Sin importar lo que pasara, todos ganaban algo traicionando a los demás, pero sería peor al final. Resistió la urgencia, y estaba seguro de que Cedric lo haría también. No estaba seguro de Fleur, pero parecía del tipo decente. Fleur salió de la jaula y la sostuvo de nuevo para que Cedric y Cho salieran. Lucharon con más alga estranguladora y salieron del campo. Krum ya estaba muy adelante, muy lejos para alcanzarlo, pero por lo menos lo peor había pasado.

Excepto que había algo con lo que ni Harry ni Hermione habían contado: una vez el peor peligro pasara, la ecuación de teoría de juegos cambiaba por completo. Fleur sonrió y se despidió de los dos chicos mientras se alejaba a toda prisa.

Harry y Cedric se miraron. Harry estaba preocupado. No estaba seguro de poder pasar a los grindylows y otros retos solo. Cedric estaba indeciso. No quería abandonar a Harry, quien sabía no estaba a la par, pero no quería perder su oportunidad de un segundo lugar tampoco. Sabía que él y Harry no podrían alcanzar a Fleur juntos. Decidió dejar a Harry con un consejo. Apuntó arriba, indicando a Harry que debería nadar a la superficie y regresar por el agua abierta, donde era más seguro, y después, también se fue.

Después de todo, Harry le dijo que no estaba intentando ganar, ¿no?

Harry lo observó irse. Había recibido el mensaje, pero en verdad le molestó que ambos lo abandonaran. Sería más lento regresar solo. Era más pequeño que Cedric, y aunque era más grande que Fleur, ella tenía menos peso que cargar. Era una lástima que Ginny estaba dormida.

A menos que...

Hizo el cálculo. Si su idea no funcionaba, podía usar la burbuja de aire e ir a la superficie. Si funcionaba, quizás tendría la oportunidad de alcanzarlos. Tomó las branquialgas de su bolsillo y separó una sexta parte, estimando el tiempo que necesitaría. Entonces, acercó el rostro de Ginny al suyo y se preparó para reanimarla. Para su sorpresa, sus ojos se abrieron en cuanto su rostro pasó la burbuja, y ella tomó una bocanada de aire.

–¿Harry? –exclamó, sorprendida de ver sus ojos tan cerca de los suyos que prácticamente tocaba sus lentes.

–Hola –dijo Harry. Podía sentirse sonrojarse.

Ginny, sin embargo, palideció, y se sacudió y pegó a él.

–Harry… ¿qué…? ¡Frío! –exclamó.

–¡Lo siento! ¡Calora!

Ella suspiró con alivio y se cruzó de brazos junto a su pecho desnudo, mientras ambos se sonrojaban. No ayudaba que, sin tener su propia burbuja, tenía que poner sus labios a menos de dos pulgadas del de él para respirar.

–¿Qué pasó? –preguntó–. ¿Por qué estamos bajo el agua?

–Larga historia. Los demás me abandonaron. Necesito tu ayuda para regresar. ¿Tienes tu varita? –Ella revisó su bolsillo.

–Sí.

–Bien. Come esto. –Colocó su mano entre ellos y puso la pequeña porción de branquialgas en su boca–. Moody me lo dio. Te ayudará a respirar bajo el agua.

Ginny hizo un gesto de asco. Sabía horrible. Pero estaba atrapada a cien pies bajo el agua, así que tenía pocas opciones. Rápidamente masticó la cosa pegajosa y se obligó a tragarla. Cuando lo hizo, los labios de los dos se tocaron por accidente.

Ambos se congelaron. Ginny tuvo la suficiente sensatez para no moverse por un momento y poder llamarlo su primer beso. Harry no se alejó. ¿Cuántas personas habían tenido su primer beso bajo el agua? Se preguntó ella. Cuando se alejó, ambos se miraron algo incómodos, sus ojos muy cerca para enfocarse bien. Entonces, ella sonrió.

–Si yo tengo que probarlo, entonces tú… ¡aj! –Se atragantó, estiró, y sacó su cabeza de la burbuja. Un momento después, tragó una bocanada de agua.

Harry estaba tenso, listo para actuar si algo salía mal, pero Ginny sonrió como una niña pequeña. Tenía branquias y parecía estar respirando feliz. Parecía que también podía ver con claridad. Entonces hizo una mueca y se quitó sus zapatos lo más rápido que pudo. Sus pies habían cambiado a aletas largas y planas del tamaño de las aletas de nado muggle. Lo que era peor, sus manos estaban palmeadas. Dándose cuenta de la ventaja que había ganado, sonrió de nuevo con una mirada de determinación y, rodeando el pecho de Harry con sus brazos, dio una pataleta e impulsó a los dos adelante a una velocidad que los otros campeones no podrían alcanzar.


–¿Y cómo has estado, Georgina? –preguntó Hermione–. Lamento no haber tenido tiempo para hablar contigo.

–Me estoy divirtiendo mucho este año –dijo ella con entusiasmo–. Es genial poder aprender sobre los magos en otros países.

–¿Oh? ¿Son más amistosos ahora?

–Ajá. Creo que han sido más amables desde Navidad.

–¿Nada como un baile de Navidad para crear amistades quizás? –preguntó Hermione. El hecho de que tanto Fleur como Krum habían salido con estudiantes de Hogwarts probablemente ayudaba. Ciertamente fueron más agradables cuando se reunió con ellos ayer–. ¿Y qué piensas del torneo hasta el momento? –se atrevió a preguntar.

–Los dragones fueron geniales, pero escalofriantes –dijo Georgina–. Esto es aburrido.

Bueno, por lo menos comprende eso, pensó Hermione.

–Sí, alguien no pensó esto bien –dijo en acuerdo–. Solo espero que los campeones no tengan problemas con su plan.

–Muchos estaban muy molestos cuando a Harry le fue bien en la primera prueba –ofreció Georgina–, pero mis amigos pensaron que fue genial cuando les dije que tú creaste ese hechizo. ¿Inventaste uno para que Harry lo usara esta vez?

–Algo así. Inventé varios maleficios para que los use, pero esta prueba es más sobre estrategia que hechizos.

–Que bien. Voy a intentar tomar el examen para tomar Aritmancia el próximo año.

–¿En serio? –Hermione sonrió–. Parece que inicié algo. Espero que lo pases. –Le sorprendía que Hogwarts no ofreciera una trayectoria acelerada, incluso si no podía ser usada mucho.

Mientras miraban el lago, el primer campeón salió a la superficie. Era Viktor Krum, quien rápidamente cambió su cabeza de tiburón a humana. La multitud celebró… en su mayoría el contingente de Durmstrang y sus amigos Slytherin. Padma Patil, a quien había llevado de regreso con él, de inmediato tomó una bocanada de aire y comenzó a sacudirse. Despertarse en el agua helada debía ser una experiencia horrible. Varios estudiantes de Durmstrang saltaron al agua para ayudar a salir a los dos, a pesar de las protestas de los jueces. Madame Pomfrey estuvo de acuerdo, sin embargo, y les dijo que la llevaran dentro. Ella y Krum entraron a la tienda médica.

Hermione frunció el ceño al ver que los otros campeones no estaban con él. ¿Acaso Krum había abandonado al grupo, como había temido? ¿Acaso algo había pasado a los demás? O, se dio cuenta de repente, ¿su alianza se había desmoronado en cuanto estuvieron fuera de peligro? No tenía manera de saberlo hasta ver regresar a los otros, o por lo menos hasta que Krum reportara algo.

Unos minutos después, hubo una gran sorpresa cuando Harry y Ginny salieron del agua a toda velocidad, dieron una vuelta, y cayeron al agua como un par de delfines. Harry se sacudió un poco y comenzó a nadar a la orilla. Sin embargo, Ginny salió, saludó a la audiencia con una mano empalmada, y se sumergió de nuevo con una patada que pareció dada por una aleta. Harry se acercó lo suficiente para pararse y caminar en el agua, pero Hermione sólo podía ver el cabello rojo de Ginny mientras nadaba a su lado bajo el agua.

–¡Increíble! –bramó Bagman–. Potter se lleva el segundo lugar convenciendo a Diggory de aplicar el encantamiento burbuja en él, y reviviendo a su rehén y alimentándola con branquialgas para que lo ayude a nadar más rápido. Que extraña estrategia. Fue bastante astuto si lo planeó de ese modo.

–No fue un truco –dijo Hermione, aunque si se era honesta, no sabía qué, era. No sabía lo que eran las branquialgas, de hecho, y eso era algo.

–¡Demonios! –Fue Neville. Todas las miradas se dirigieron a él–. ¡Branquialgas! ¡Debí pensar en eso!

–¿Eh?

–¿Debiste?

–Estaba en un libro que me dio Moody. Crean branquias para que se pueda respirar bajo el agua. Podría haber ordenado unas si se me hubiera ocurrido. Me pregunto como las consiguió.

–Mmm, no lo sé –dijo Hermione–. ¿Quizás Moody?

–Si está intentando ayudar a que Harry gane –sugirió Ron.

Era posible, pensó Hermione. En ese caso, ¿quizás fue Moody quien lo metió al torneo? Eso explicaría mucho… excepto el motivo. ¿Qué ganaría si Harry ganaba? No, más probable, sólo intentaba ayudar a que Harry sobreviviera, como ella.

Harry estaba esperando en la zona poca profunda mientras Ginny aún estaba bajo el agua. Aparentemente, las branquialgas tomaban algo de tiempo en desaparecer. Pasó otro minuto antes de que se parara, tosiendo a toda fuerza mientras Harry la ayudaba a sostenerse. La ayudó a caminar hasta la orilla, y ella se aferró a él por el frío.

En ese momento, los omniculares de Ron salieron del agua, siguiendo a Harry. Flitwick evidentemente los había encantado para que se enfocaran en él. Hermione bajó de las gradas a toda prisa para tomarlos. Los agarró en el aire y estaba a punto de detener la grabación cuando los gritos comenzaron.

–Oh, claro, déjenme atrás, ¿no? –soltó Harry.

Fleur salió del lago, seguida de cerca por Cedric. Harry no lucía muy feliz con ellos.

–Parece que te fue bien –dijo Fleur–. ¿Tuviste branquialgas todo el tiempo y no nos dijiste?

–Las conseguí justo antes de la prueba. No creí necesitarlas –dijo él.

Los tres campeones y sus rehenes caminaron lentamente a la tienda médica. Todos estaban temblando por el frío, aunque Ginny lucía mejor que los demás. Madame Pomfrey los tomó uno por uno para abrigarlos con cobijas y obligarlos a tomar pociones pimentónicas.

–Pensé que acordamos trabajar juntos –dijo Cedric a Krum.

–No nos dijeron que personas estarían en peligro –respondió Krum con voz rasposa–. No podía permitir que Padma fuera lastimada por mi culpa.

–Intentábamos decirte que el poema mintió. Nunca estuvo en peligro.

–No tenía razón parra creer eso. Hice lo que pensé necesario.

–No debió importar –protestó Harry–. El trabajar juntos era la estrategia correcta de cualquier modo… ¿verdad, Hermione?

Hermione parpadeó un par de veces cuando Harry se dirigió a ella.

–Eh, cierto –respondió ella, registrando lo que había dicho–. En un estricto análisis de teoría de juegos, las ganancias y penalidades en el dilema del prisionero no son importantes. Es cuestión de cuales son mayores que otras. –Bueno, era más complicado que eso, razonó. Con cuatro jugadores y ganancias inciertas, dependiendo del diseño exacto de la prueba, los valores esperados estimados heurísticamente para cada acto pudieran hacer que el separarse fuera una estrategia alternativa posible, incluso con comunicación. Comunicación era lo que hacía la estrategia posible, pero no era infalible. Tendría que ver la grabación para estimar las cosas mejor.

¿Y cómo reaccionarían las personas si publicaba la foto de Viktor Krum abandonando a los otros campeones? No estaba segura de querer llegar tan lejos. Notó a un escarabajo aferrándose a su túnica mientras lo consideraba y lo ahuyentó. No recordaba que Hogwarts tuviera tantos insectos el año pasado.

Los campeones aún estaban discutiendo cuando la voz amplificada mágicamente de Ludo Bagman se escuchó por todo el lago:

–Damas y caballeros, hemos llegado a una conclusión y otorgado el puntaje. Viktor Krum regresó primero con su rehén, y dentro del límite de una hora, realizando un excelente uso de una transformación parcial. ¡Le otorgamos los cincuenta puntos!

La multitud celebró, pero Hermione hizo una mueca y se cruzó de brazos. Aparentemente, a los jueces no les importaba la estrategia que usaron.

–Harry Potter regresó con su rehén dos minutos después de la hora límite. Sin embargo, realizó un excelente uso del encantamiento burbuja, convenciendo a uno de sus compañeros campeones que lo usara en él, y branquialgas, pidiendo ayuda a Ginny Weasley para regresar a la superficie más rápido. Por lo tanto, le otorgamos cuarenta y ocho puntos.

Más celebración de los seguidores de Harry, cuyo número se había incrementado desde la primera prueba. Hermione aplaudió por su amigo, a pesar de su disgusto por todo el asunto.

–Fleur Delacour también uso el encantamiento burbuja y regresó con su rehén seis minutos fuera del límite. Le otorgamos cuarenta y tres puntos. Y finalmente, Cedric Diggory usó el encantamiento burbuja y fue el último en regresar con su rehén siete minutos después del límite. Le otorgamos cuarenta puntos.

Así que Fleur y Cedric estaban empatados en último lugar, mientras que Harry estaba en un sorprendente segundo… sorprendente para Hermione, por lo menos. Muchos en la escuela no parecían sorprendidos para nada (resentidos, quizás, pero no sorprendidos) de que el Niño Que Vivió dominara dos tercios de la competencia.


La fiesta después de la segunda prueba estuvo algo loca, en particular porque Fred y George gritaron:

–¡Dulces gratis! ¡Cortesía de Sortilegios Weasley! –Y colocaron una bandeja de postres sospechosos. Nadie mayor de cinco años caería en eso en el mundo muggle, pero muchos Gryffindor sí.

–¡Fred! ¡George! –los regañó Hermione–. No pueden colocar sus productos de prueba para que las personas los tomen así… ¿y por qué están tan locos para comerlos?

Au contraire, Hermione –le dijo George–. No estamos probando nada. Todos estos dulces han sido completamente probados y están listos para la venta. Esto es publicidad. –Hermione los miró con sorpresa.

–¿Publicidad?

–Claro. ¿Galleta de canario? –le ofreció Fred.

Ella dio una mirada rápida a sus ojos y al postre en su mano con sospecha.

–¿Qué hace? –Se escuchó un fuerte ¡CHIP! Cuando uno de los chicos más venturosos se comió una y se transformó en un canario antropomórfico gigante, provocando las risas de muchos en la sala común.

–Pura diversión sana –dijo George–. Estamos vendiendo bastante.

–No sabía que habían llegado tan lejos –dijo Hermione–. ¿Cuántos productos tienen?

–Solo una docena listos para los estantes… si tuviéramos estantes… pero tenemos muchos más en producción.

–Pasa por la madriguera este verano y te mostraremos los Brazaletes de Fantasía en los que estamos trabajando –agregó Fred–. Estamos estudiando runas por nuestra cuenta para hacerlos. Creo que te gustarán –dijo moviendo sus cejas.

Hermione hizo una mueca, sin querer seguirlo por ese camino, a donde sea que fuera.

–¿Y el dinero? –preguntó–. No creí que Bagman les hubiera regresado sus ahorros.

–No, es una molestia, empezar sin nada –admitió George–. A estas alturas, tendremos suerte si podemos rentar un edificio después de graduarnos.

–Pero lo lograremos, Georgie –respondió Fred, siempre el optimista–. Incluso si tenemos que comenzar con un puesto ambulante en el callejón Diagon y avanzar desde ahí.

–Pues, les deseó lo mejor, entonces –dijo Hermione. En verdad tenían bastante potencial. Era una lástima que tendrían una batalla tan difícil por delante.


Notas del autor: Calora: Basado en el latín para "calor".

Puntaje en el torneo después de la segunda prueba. Viktor Krum: 90. Harry Potter: 88. Fleur Delacour: 78. Cedric Diggory: 78.