Hay muchos caminos en un teseracto. Ya hemos visto el de JK Rowling, yo aquí les presento el de White Squirrel.

Notas de la traductora: ¡ALTO! He publicado dos capitulo consecutivos. Por favor no e olviden de leer el capítulo 80.

El amor de Hermione por H.P. Lovecraft será mi perdición… Si alguien es fan, apreciaría su apoyo con todas las referencias que realiza nuestra protagonista.


Hermione llegó a las puertas de Hogwarts en un traslador de buen humor. Estaba preocupada por Harry en la tercera prueba el sábado, pero hoy, estaba dejando eso de lado. Sentía que le había ido bien en el examen N.M.A. de Aritmancia francés. Se había preparado para el EXTASIS, el cual era más difícil, y estaba entusiasmada por probarse a sí misma mañana.

Los estudiantes de quinto y séptimo año aún estaban ocupados tomando exámenes, pero para el resto de la escuela ya habían terminado, y estaban disfrutando del periodo libre antes de que sus calificaciones fueran anunciadas. Ese era otro beneficio; le daba el tiempo suficiente para pasarlo con sus amigos.

Harry, por supuesto, estaba ocupado aprendiendo hechizos para la prueba.

–Creo que podrías ganar esto, Harry –dijo Ron–. Suena a que será bastante parejo. Lo único que tienes que hacer es llegar a la copa primero. No debe de ser tan difícil, especialmente si Hermione tiene algo planeado de nuevo. –Hermione se sonrojó.

–Tengo unas cuantas ideas, pero me gustaría ver este laberinto que han construido primero.

–Podemos ir ahora –dijo Harry–. Se veía incluso más extraño cuando lo terminaron.

–De acuerdo, vamos.

Hermione, Harry, Ron, y Ginny caminaron al campo de quidditch. El clima era soleado y caluroso, y le hubiera encantado pasar el día relajándose en el césped si no tuvieran que lidiar con la prueba. Deseó de nuevo saber quién había metido a Harry en este estúpido torneo para poder lanzarles un maleficio. Notó que Harry y Ginny ahora caminaban abiertamente tomados de la mano.

–¿Cuándo pasó eso? –preguntó. Ginny se encogió de hombros y sonrió.

–Después de que conté a mis compañeras sobre el beso, no permaneció secreto por mucho tiempo.

–Decidimos intentarlo –dijo Harry contento.

Ron parecía aceptarlo, lo cual sorprendió a Hermione. Claro, había tenido unos cuantos meses para acostumbrarse. Ron como tal no parecía haber llegado a nada con Parvati, por lo que podía ver, pero no sabía si eso significaba algo o no.

La estructura en el campo de quidditch lucía como un enorme cubo de piedra de unas cincuenta yardas en un lado. Estaba abierto en parte al aire, las paredes externas cubiertas con ventanas y arcos que permitían que se viera dentro del cubo desde las gradas. (Eso ciertamente era mejor que la segunda prueba. Debían haber aprendido su lección.) Hermione lo examinó con los omniculares de Harry desde los asientos. El interior estaba lleno de escaleras sin soporte, columnas, y contrafuertes. Había rellanos y paredes interiores, pero eran pequeñas en comparación, así que el efecto general era que lucía como si vieran a través de un bosque petrificado. Y todo eso iba en direcciones diferentes. Hermione solo podía imaginar que la gravedad había sido alterada de algún modo dentro, como en los grabados de M. C. Escher, y solo podía adivinar por qué había requerido de un equipo grande de magos y duendes para construirlo.

Lo que era más, todo se estaba moviendo. Similar a las escaleras movibles de Hogwarts, el interior del castillo estaba en constante movimiento, con escaleras rotando de un lado a otro, pero en cada dirección de nuevo por lo que podían ir de apuntar hacia arriba, como era visto desde afuera, a apuntar abajo o incluso a los lados. Para que la geometría funcionara, las escaleras debían ser empinadas. Un escalón normal tenía unas ocho pulgadas de altura y doce pulgadas de amplitud. Era difícil ver a distancia, pero parecía que todas las escaleras en el cubo tenían unas doce pulgadas en ambas direcciones. Todo tenía trece pisos de altura.

–Es un trabajo de hechizos sorprendente –dijo Hermione–. No lo hubiera pensado posible.

–Sí, ¿pero cómo lo atravieso? –preguntó Harry.

–¿Dime otra vez qué dijeron que tenías que hacer?

–Bagman dijo que la Copa del Torneo estaría en una bóveda en el centro del laberinto, pero… no se ve bien.

–¿En qué sentido?

–Sólo mira. Aparece y desaparece, como las escaleras.

–¿Como las escaleras? –dijo Hermione con confusión.

–Vamos, solo mira –interrumpió Ron.

Ginny señaló a una parte de la estructura.

–Solo ocurre en algunos lugares –dijo ella–, como… erm… ahí. Mira ahí.

Hermione miró justo a tiempo para ver a una de las escaleras plegarse en un muro sólido como si nunca hubiera estado ahí.

–Pues, eso es perturbador –dijo ella–. Eso podría volverse peligroso muy pronto. -Mientras miraba, otra escalera se desplegó de una pared cercana. Ahora que sabía que buscar, era obvio. Aunque Ginny tenía razón: solo pasaba en ciertas áreas de la estructura.

–La bóveda hace lo mismo –agregó Harry–. Ahí, en medio.

El centro exacto del cubo contenía un cubo sólido más pequeño con una puerta en cada cara, pero ninguna ventana para poder ver lo que había dentro. Era de unos veinte pies de largo en cada lado. Las escaleras a su alrededor parecían desproporcionadas… más pequeñas que el resto. Pero parecía… no estar ahí… como si estuviera plegándose y desplegándose en sí misma al mismo tiempo. Y aun así, el patrón lucía familiar.

–Geometría no-euclidiana –susurró.

–¿Qué? –dijo Harry.

Hermione no estaba escuchando. Miró de nuevo a los lugares donde las escaleras aparecían y desaparecían de nuevo. No lo había notado, pero también había un patrón ahí… paredes que zigzagueaban hacia dentro desde cada borde y esquina, alineadas para que parecieran estar suspendidas de un cubo más pequeño lleno de escaleras dentro del más grande. Mirándolo como un entero, era obvio. Y tan sorprendente que olvidó donde estaba y comenzó a balbucear en francés.

–¡Hermione! ¡Hermione! –gritaron sus amigos, intentando calmarla–. ¿Qué pasa? ¿Cuál es el problema?

Mon Dieu, ¡es un teseracto!

–¿Un qué?

Claro, ninguno de ellos sabía.

–Es un hipercubo. –Miradas en blanco–. Un cubo de cuatro dimensiones. –Más miradas en blanco–. No importa. No sólo es un cubo. Son ocho cubos que ocupan el mismo espacio. Cada vez que una de esas escaleras aparece y desaparece, en realidad se está plegando dentro de uno de los otros cubos. Si estás parado en una, no parecería como si estuviera atravesando una pared para nada… bueno, quizás notes algo, pero no se vería imposible desde adentro. En lugar de eso, parecería como si el mundo externo se estuviera plegando en sí mismo.

–Demonios, ¿pueden hacer eso? –dijo Ron con asombro.

–Aparentemente. Supongo que esto es lo que pasa cuando encantamientos de extensión salen mal. Merlín, es perturbador verlo. Parece que no debería existir. ¿Has hablado con Septima, Harry? Sus huellas están por todos lados. Me comería mi sombrero si ella no fue uno de los diseñadores.

–Le pregunté, pero dijo que no podía ayudar a ninguno de los campeones –respondió Harry.

–¿Pero cómo se supone que Harry debe de moverse dentro? –dijo Ginny preocupada–. La manera en la que se la pasa moviéndose, parece como si fuera a perderse por siempre dentro.

–No diría por siempre –respondió Hermione–. Es finito en tamaño, y no realmente grande, por lo menos bajos estándares muggles. Mmm… honestamente no creo que sería tan difícil. Un teseracto es bastante sencillo en lo que respecta a geometría de cuatro dimensiones.

¿Eso es sencillo? –protestó Ron.

–Para cuatro dimensiones. Muchas figuras en cuatro dimensiones son docenas, si no cientos de veces más complejas.

–¿Y cuál es el plan? –preguntó Harry.

–De acuerdo, déjame pensar… mmm… ¡ajá! Sigue una de esas paredes en zigzag dentro de la estructura, y encuentra una escalera que se pliegue dentro de uno de los otros cubos. Recuerda, deberías poder notarlo porque tu perspectiva del exterior cambiará. No sé con seguridad si podrás ver afuera desde ese punto. Si puedes, sólo aléjate. Si no, aléjate de la pared en la que estás y ve a una de las otras paredes en zigzag y encuentra otra escalera que te lleve al cubo de en medio… bueno, no es realmente el cubo de en medio, pero el que parece el cubo de en medio desde aquí. Quizás te tome unos cuantos intentos, pero sabrás que estás ahí cuando la bóveda se vea normal y no distorsionada. Entonces puedes dirigirte a ella… y aléjate de las paredes en zigzag o te plegaran afuera de nuevo. Para salir, solo has lo mismo en reverso hasta que puedas ver las gradas sin distorsión.

–Eso es… –Harry quería decir "una locura", pero no lo era. Solo había unas cuantas cosas que necesitaba hacer, y había direcciones claras para la mayoría–. Eso tiene sentido –dijo–. Muchas gracias, Hermione.

–¿Para qué son los amigos, Harry?

–Genial, ahora definitivamente puedes ganar –dijo Ron con optimismo–. Solo tienes que preocuparte de monstruos y trampas.

Los otros tres gruñeron.


En cuanto Hermione regresó al castillo, se desvió para ir a la oficina de Septima.

–Buenas tardes, Septima –la saludó ella.

–¡Hermione! Es bueno verte. –Septima se levantó para abrazar a su antigua estudiante–. Felicidades de nuevo por tu ensayo.

–Bueno, tu nombre también está en él –le recordó Hermione.

–Lo cual te agradezco. Aún no estoy convencida de merecer tanto. Espero que te fuera bien en tu examen ayer.

–Muy bien. Estaba un poco preocupada por las técnicas experimentales, pero creo que practiqué lo suficiente.

–Me alegra escucharlo. Estoy segura de que te ira igual de bien mañana.

–Eso espero. Así que… veo que has estado ocupada con la tercera prueba.

Septima le mostró una sonrisa evasiva.

–¿Y qué te hace pensar que estuve involucrada? –Hermione sonrió de regreso.

–Porque aunque hay algunas otras personas en este castillo que saben lo que es un teseracto, dudo que alguien excepto tú pudiera diseñar uno… incluyendo al profesor Dumbledore. No es su campo de experiencia.

–Sospecho que el director podría sorprendernos a todos, Hermione. Pero tienes razón sobre el resto. De hecho, estoy muy orgullosa de mi trabajo. Me asustó un poco cuando terminé, así que creo que lo hice bien. Normalmente no trabajo con construcciones de eldritch de ese modo. El Sr. Bagman fue quien quería que fuera más difícil y extraño. No podía explicar bien lo que quería, pero pensó que era brillante cuando le mostré como podía plegarse en sí mismo.

–¿Bagman de nuevo? ¿Por qué no me sorprende?

–Bueno, esa es su personalidad. Claro, estoy segura de que tú podrías haberlo hecho mejor. Apuesto a que sabes todo sobre geometría de cuatro dimensiones. –Hermione negó con la cabeza.

–No todo, pero suficiente. Aunque me alegra que no. Si soltara a los campeones dentro del anti prisma pentagonal doble, podrían perderse por semanas.

Septima abrió su boca, pero se detuvo y lo reconsideró.

–No, no quiero saberlo –concluyó.

–Aunque en serio, ese método de hacer que las escaleras se plieguen de un cubo a otro fue brillante –le aseguró Hermione–. Y bastante escalofriante. ¿Cómo lo hiciste?

–Bueno, yo solo… –Septima se detuvo al darse cuenta del significado de lo que su pupila había dicho–. ¿Lo descubriste…? Dijiste a Potter como navegar ese laberinto con solo verlo por cinco minutos, ¿no?

–¡No! Claro que no… –dijo Hermione. Septima la miró con sospecha–... Fueron unos diez.


Hermione estaba perdida en un laberinto de escaleras moviéndose, donde la gravedad cambiaba como arena y el espacio daba vueltas en sí mismo. Todo estaba oscuro y gris, iluminado solo por una extraña bio-luminiscencia y una linterna eléctrica. Las paredes, si eso eran, estaban pintadas con diseños geométricos grotescos y murales de abominables historias alienígenas.

El laberinto no debía de ser tan grande. O tan complicado. No podía ver ningún punto de referencia. Lo único que podía ver eran más escaleras y columnas que llevaban en todas direcciones, plegándose de manera imposible, y en lo sombrío, pensó ver formas ciclópeas acechando en su gloria blasfema, reflejadas y refractadas en la geometría no-euclidiana hasta que la mente se encogía intentando comprenderlas.

Debió saber que había algo malvado sobre ese laberinto. Le había estado molestando todo el día… lo extraño, lo poco natural que era… empacando una forma de cuatro dimensiones en un universo que solo permitía tres. Maldito Bagman por demandar esa monstruosidad, y malditos los otros jueces por aceptarlo. Ahora, estaba atrapada dentro sin manera de salir de la maldita estructura.

Su corazón se tensó en su pecho horrorizada. Si no salía de ahí pronto, estaba segura de que se colapsaría por el miedo. Aceleró el paso, más y más rápido, hasta que comenzó a correr… arriba y abajo de las escaleras, intentando recordar cómo salir, intentando recordar cómo había llegado a ese punto en primer lugar. No tenía caso. Lo único que veía era más geometría… el mismo mundo oscuro que el Hombre no Debe de Conocer.

Casi en pánico, se detuvo junto a una pared para recuperar el aliento. Fue entonces que escuchó un grito a distancia, y cuando levantó la mirada, lo vio.

Una masa burbujeante negra se acercó desde arriba.. Tan grande como un camión, y tan poderoso como un tren de carga. Llenó la escalera, con todo su protoplasma sin forma y poder malévolo. Docenas de ojos verdes brillantes cubrían su superficie, tomando y perdiendo forma como pústulas enfermizas. Su grito penetrante llenó el laberinto, y Hermione se paralizó de miedo cuando descendió sobre ella a una velocidad escalofriante.

¿Hermione?

¡Hermione!

¡Hermione, despierta!

¡TEKELI-LI! ¡TEKELI-LI!

¡AHHH!

Hermione se sentó de golpe en su antigua cama en la torre de Gryffindor, empapada de sudor y respirando con dificultad mientras sus compañeras de cuarto daban un salto atrás asustadas.

–Hermione, ¿estás bien? –preguntó Parvati–. Estabas gritando como si estuvieras siendo atacada por un monstruo.

–Eh… fue solo… solo una pesadilla –dijo ella. Aún estaba temblando.

–Sonó a una muy mala –dijo Lavender Brown con simpatía.

–Una de mis peores –admitió Hermione.

–¿Qué estabas gritando? –preguntó Lily Moon–. ¿Tekli-algo?

Tekeli-li –la corrigió–. Es el grito de los Antiguos y sus temibles sirvientes, los Shoggoths.

Las tres niñas la observaron con una mezcla de horror y confusión, pero Sally-Anne Perks, como una hija de muggles, parecía reconocerlo un poco.

–¿Segura que estás bien? –dijo Parvati–. Comienzas a sonar como Luna Lovegood.

–No, no, estoy bien. Es una historia de terror muggle… Vaya, no había tenido ese sueño desde que tenía once años.

–¿Lo habías tenido antes? –exclamó Lavender. Hermione asintió.

–Cuando leí por primera vez esas historias. El ver el laberinto de Bagman debió traerlo de vuelta… Bagman –gruñó–. Es todo, me las pagará.

–Oh-oh. Mejor que se cuide. Está planeando algo –dijo Lavender con una risita breve.


El examen práctico del EXTASIS en Aritmancia estaba agendado temprano por la mañana del jueves. Hermione tuvo que pagar una alta tarifa para tomarlo al no estar inscrita en Hogwarts, pero valdría la pena. Se formó junto a los estudiantes de séptimo, justo como había hecho dos días antes en Beauxbatons y esperó a que su nombre fuera llamado. Aunque esta vez, la persona directamente enfrente de ella era una estudiante de sexto año.

–Hola, Hermione –dijo la joven Ravenclaw mayor.

–Hola, Rebecca. ¿Cómo has estado?

–Lo suficiente bien –dijo Rebecca Gamp–. Pensé que iba a pasarte en Aritmancia este año.

–Pues, no es mi culpa que me enviaron a otro país –respondió Hermione sin malicia–. Por lo menos terminamos nuestro ensayo. Muchas gracias por tu ayuda de nuevo, por cierto.

–Ja. Como si me hubiera perdido una oportunidad como esa… Aun así, tengo que admitir, esa fue aritmancia brillante. Apenas y pude seguir una parte. Hiciste algo increíble.

–Lo hicimos, Rebecca –insistió Hermione–. No podría haberlo hecho sin tu conocimiento en transformaciones. –Rebecca asintió.

–Gracias. Buena suerte, entonces.

–Gracias. Igualmente.

–Rebecca Gamp –llamó el examinador.

–Pues, esa soy yo. –Rebecca se puso de pie y entró a la sala de examinación.

Unos diez minutos después, Rebecca había terminado y el examinador llamó a Hermione para que entrara. Las mismas tres personas estaban en la sala de examinación que el año pasado: la anciana bruja Griselda Marchbanks y dos hombres más jóvenes cuyos nombres se le escaparon en ese momento. Sin embargo, no lucían tan escépticos como el año pasado… no después del espectáculo que les había mostrado.

–Señorita Granger, es bueno verla de nuevo –dijo Madame Marchbanks–. Considerando sus circunstancias especiales, ¿podría indicar por favor su escuela y grado para el registro?

–Soy una estudiante de cuarto año en la Academia de Magia Beauxbatons, Madame, transferida de Hogwarts el otoño pasado.

–Así es. Presentó su examinación para el Título Indispensable de Magia Ordinaria en Aritmancia sólo el año pasado –continuó la anciana bruja–. ¿Qué educación ha recibido en el tema desde entonces?

–Tomé un año del curso N.M.A. en Beauxbatons –dijo Hermione–. Presenté el examen el martes. También he estado realizando estudios independientes en los temas de matemáticas muggles de álgebra abstracta y ecuaciones diferenciales parciales.

–¿En verdad? ¿Ecuaciones diferenciales parciales? Muy interesante. Es una lástima que no tengamos el tiempo para discutirlo más. De cualquier modo, como sabe, la cualificación para el EXTASIS requiere de un proyecto final en la creación original de hechizos, y otro tema aplicable en aritmancia avanzada. ¿Creo que la cualificación para el N.M.A. requiere de algo similar? –Hermione asintió–. Se le pedirá que envíe una copia por escrito de su proyecto a la Autoridad de Examinaciones Mágicas para que sea revisada y para su posible publicación en Registros del Departamento de Educación Mágica de Gran Bretaña. Por ahora, por favor explique en dos minutos un bosquejo o un ejemplo de su proyecto final.

Hermione no había hecho su trabajo en la Ley de Gamp su proyecto final (tampoco Rebecca), ambas por preservar la sorpresa y prevenir una capa adicional de complicaciones. Tampoco había querido usar cualquiera de sus otros proyectos que no quería que fueran conocidos. Aunque necesitaba algo resplandeciente… un proyecto merecedor de una calificación alta. Había realizado varias cosas "resplandecientes" el último año, pero eso no era lo mismo que ser complejo aritmánticamente. Aunque había una cosa que quedaba perfecta.

–Para mi proyecto final –comenzó–. He desarrollado un juego de hechizos para ayudar con el confeccionamiento y reparación de vestimentas. Probé el primero de ellos justo antes de Navidad para crear un traje a la medida para un amigo. Estos hechizos están basados en una operación básica de deshilachar las fibras individuales de los hilos en una tela e hilarlos de nuevo con una nueva configuración. Un encantamiento para reparar ropa basado en estos principios ofrece una mejora sobre el encantamiento para remendar tradicional. El encantamiento para remendar simplemente repara un desgarre con magia, lo cual nunca lo deja tan fuerte como antes. Mi innovación es un hechizo que esencialmente fabrica de nuevo el hilo en la tela a lo largo del desgarre, restaurándolo como nuevo, mientras no haya un gran daño en las fibras.

–Otros hechizos en el juego están diseñados para unir pedazos cortados de tela a lo largo de una costura sin puntadas, resultando en un solo pedazo de tela. Controlando con cuidado como las fibras se alinean solas, esta unión puede ser tan fuerte como el resto de la tela, permitiendo la creación de nuevos tipos de ropa como camisas sin costuras o prendas a la medida mucho más grandes de lo normal. Debido a esta capacidad, decidí llamar al hechizo básico del juego el encantamiento Scarborough. Mmm… ¡ajá!

Al llegar a ese punto, Hermione examinó la sala y vio una camisa adecuada colgando del guardarropa que estaba colocado ahí para el examen práctico. Después de revisarla rápidamente para asegurarse de que no hubiera hechizos en ella… para la ligera objeción de los examinadores ya que se les estaba adelantando… la llevó a su mesa para demostrar el hechizo.

Diffindo –lanzó, y una larga rajada se abrió en la camisa, para más objeción de los examinadores–. La base del hechizo es deshilachar las fibras de su estado hilado en el hilo o estambre –explicó–. El hilo está hecho de fibras cortas de unas pulgadas de largo enlazadas juntas, las cuales usan su fricción mutua como su fuerza, así que un sencillo encantamiento de trenzado como el que usarían en su cabillo o para trenzar cuerdas podría realizar esta función. Es cuestión de reducir la escala a factores del tamaño de la tela y modificarlo para que funcione muchas veces sobre la rajada. Unasiwod. Unasiwod. Unasiwod –demostró el hechizo, y la camisa se reparó como nueva.

–Oh, bravo, señorita Granger. Muy listo –dijo uno de los pequeños hombres mayores–. Espero con ansias leer la copia por escrito.

–¿Cómo fue capaz de lograr que tantos hilos se alineen en el patrón del tejido? –preguntó el otro hombre.

–Lo aproximé incorporando la forma paramétrica de la curva de Lissajous en la expansión aritmántica, señor. Lo convertí en algo que puedo realizar truncándola con polinomios de Chebyshev.

–Mmm… Eso sería un buen comienzo, pero no es obvio como mantiene la alineación de la trama del tejido –notó Madame Marchbanks–. ¿Cómo previene que no se corra la prenda reparada?

–Comencé con un corte diagonal y tomé el límite mientras lo rotaba hasta alinearse con el tejido.

–Interesante. Bueno, considerando el tiempo que tenemos, tendremos que esperar hasta la copia escrita para el resto. Ahora, para el resto del examen.

Como el examen TIMO, el examen práctico del EXTASIS involucraba manipulación de hechizos, pero esta vez, era en formas avanzadas hasta el rompimiento de maldiciones básico. Pero con su conocimiento de ecuaciones diferenciales, mucho más avanzado que el de otros estudiantes de EXTASIS, esto fue fácil para Hermione. Podía producir contra maldiciones al instante mucho mejor de lo que podían hacerlo la mayoría de sus compañeros, y podía encontrar soluciones novedosas que incluso los examinadores no habían soñado.

–Hay encantamientos de capas múltiples en los utensilios del juego de cocina, pero el de en medio es un encantamiento para limpiar que se activa de manera inadecuada al momento de cocinar. Remuévelo manteniendo los otros.

Ese era un problema lo suficiente sencillo para resolverlo aritmánticamente. Determinó las expansiones aritmánticas del hechizo en cuestión y las reemplazó con una forma trivial que no hacía nada pero mantenía el resto de la cadena de hechizos.

–Usando solo técnicas experimentales, remueva los maleficios de la túnica de gala roja en el guardarropa sin dañarla.

Hermione logró hacerlo sin problemas e incluso sorprendió a los examinadores al sostener su varita como si fuera una pluma para trabajo más preciso. Esa era una técnica poco común.

–Construya un bosquejo para una cadena de hechizos que permitan a la mesa detectar y mantenerse limpia de basura innecesaria… pero sin un hechizo desvanecedor.

Inspirada por el laberinto en el campo de quidditch, Hermione no solo realizó un bosquejo… un ejercicio análogo de escribir pseudocódigo en programación computacional… también probó la forma de primer orden del hechizo no-desvanecedor para alejar la basura de la mesa usando geometría hiperbólica. Eso recibió aplausos. Era completamente diferente de como cualquier otro lo hubiera hecho.

–Pregunta final, señorita Granger –dijo Madame Marchbanks–. Escuché que usted inventó el hechizo que Harry Potter usó para derrotar al Colacuerno Húngaro durante la primera prueba del torneo.

–Así es, Madame.

–¿Hay algo aquí en lo que pudiera demostrarlo? –Hermione miró a las decoraciones en la sala.

–Sí, Madame. La tierra en la maceta de esa planta. Aunque necesitará cambiar la tierra. No sé lo que deficiencia de magnesio haría a una planta, pero probablemente no es bueno. Ejem, Dialego Kathar Magnesia. –Una nube de polvo plateado se elevó de la maceta. La alejó de la planta, alejó su mirada, y continuó–. Incendio.

¡BANG!

Los examinadores dieron un salto, pero lucieron contentos con el resultado.

–Le seré honesta, señorita Granger –dijo Madame Marchbanks–. Ha hecho cosas con una varita hoy que nunca había visto antes. Solo dos estudiantes antes me han tomado de sorpresa de ese modo. Uno de ellos fue Albus Dumbledore. –Hermione la miró con sorpresa–. Y no ha escuchado del otro. No se volvió famoso. Espero que pueda seguir los pasos del primero, y espero con ansias leer más de sus hazañas.

Hermione le mostró de manera traviesa.

–Más pronto de lo que piensa, Madame.


El viernes era el gran día para Hermione. La mayoría de la escuela estaba cada vez más entusiasmada por la tercera prueba de mañana… y en sus nervios, por los campeones… pero este era el momento de Hermione de brillar. Un número de lechuzas extra volaron durante el desayuno para entregar la publicación del mes de Transformación Hoy, una de las cuales se acercó a Hermione a la mesa de Gryffindor.

–No sabía que recibías Transformación Hoy –dijo Alicia Spinnet.

–Normalmente no –respondió ella.

–¿Es sobre el proyecto grande en el que estabas trabajando? –preguntó Ginny.

–Ajá. –Hermione abrió el diario y sonrió. Ahí estaba: CARTA: PRUEBA DE UNA SEXTA EXCEPCIÓN A LA LEY DE GAMP DE LA TRANSFORMACIÓN ELEMENTAL por H.J. Granger, R.H. Gamp, y S.O. Vector. Hermione miró a la mesa principal.

–¿Qué estás viendo? –dijo Ron.

–Espera...

Los profesores McGonagall y Dumbledore tomaron sus copias de las lechuzas. McGonagall abrió la suya y...

¡CLANK!

...soltó su taza de té.

Dumbledore lanzó una mirada interrogante a su subdirectora y ella señaló la carta. Sus ojos se abrieron ampliamente, y comenzaron a hablar en susurros, buscando entre las páginas, y lanzando miradas frecuentes a ciertas personas en el gran comedor. McGonagall lanzó una mirada molesta a Septima, la cual ella respondió con una sonrisa. Esa sería una conversación interesante después. Una discusión sobre un ensayo de transformaciones entre Dumbledore y McGonagall no era un gran asunto, pero esta era tan enérgica que muchas personas comenzar a prestar atención. Después de unos minutos, llegaron a un consenso, y Dumbledore se puso de pie.

–¿Puedo pedir su atención, por favor? –dijo–. Acabo de ser informado del ensayo más extraordinario en la edición de Transformación Hoy de este mes. Muchos de ustedes conocen las cinco excepciones a la Ley Gamp de Transformación Elemental, uno de los principios más fundamentales en el campo. Hoy, hemos recibido prueba definitiva de una sexta excepción… la previamente conjeturada excepción a materiales radiactivos. Lo que es más, este descubrimiento fue realizado por tres personas, las cuales se encuentran hoy entre nosotros. Hermione Granger de Beauxbatons, nuestra propia Rebecca Gamp de Ravenclaw, y la profesora Septima Vector. Mis sinceras felicitaciones a las tres, y para la señorita Gamp, otorgo a Ravenclaw cincuenta puntos.

Aplausos estruendosos llenaron el gran comedor y hubo varios comentarios entusiasmados de los estudiantes mayores. Era probablemente más sobre los cincuenta puntos a Ravenclaw que el descubrimiento, pero todos los estudiantes que comprendían el significado estaban asombrados y felicitaron a Hermione cuando la vieron. Incluso Fleur estaba impresionada, y eso era algo.

Aunque Cedric Diggory tenía una razón algo diferente para acercarse a ella después del desayuno.

–Felicidades, Hermione –dijo–. No me di cuenta de que trabajabas en algo tan grande.

–Gracias, Cedric –respondió ella–. Eso solo es parte del programa a largo plazo en el que estoy trabajando, pero probablemente es la parte más importante para la mayoría. Pero bueno, ¿cómo has estado?

–Muy bien, pero quería preguntarte algo. Se que ibas a enseñar a Harry algunos de tus hechizos para la prueba hoy. Me preguntaba si tu oferta de unirme aún estaba en pie.

Hermione abrió su boca, pero Ron intervino.

–No lo hagas, Hermione. Harry puede ganar si es el único que conoce tus trucos.

–No son "trucos", Ron –lo regañó Hermione–. Y ya lo había ofrecido, así que no voy a negarme. Espero que no te moleste, Harry. –Harry se encogió de hombros.

–No se supone que yo debería estar en esto en primer lugar. Creo que está bien. –No mencionó la gran ventaja que tendría ya que él sabía cómo atravesar el laberinto y Cedric no. Aún mantenía la loca esperanza de que pudiera ganar el torneo.

Después de mostrar a Cedric la sala de los menesteres (y amablemente pedirle que mantuviera su existencia confidencial), Hermione comenzó a enseñarle los hechizos. Se enfocó en aquellos que lo mantendrían a salvo de las criaturas que supuestamente estarían merodeando en el laberinto en lugar de cualquiera que pudiera ayudarlo a navegarlo y hacer que fuera más fácil que ganara el torneo. A Hermione aún le agradaba Cedric bastante, pero se había comprometido a sí misma, hasta cierto punto, a ayudar a que Harry ganara. ¿No sería un tiro de gracia perfecto si un estudiante de cuarto año ganaba un torneo diseñado para estudiantes de séptimo y mostraba a todos la gran farsa que era? Bueno, eso era lo que se decía a sí misma, pero su verdadera motivación, si lo admitía, era más egoísta: ¿no sería genial si Harry ganaba el torneo usando en su mayoría sus hechizos y estrategias?

¡Dasas Cohaerens! –lanzó Hermione, y Cedric apretó sus ojos cerrados y alejó la mirada con un grito cuando fue asaltado por un rayo de luz verde láser–. Usan algo muy similar a eso en el mundo muggle para detener a asaltantes violentos –explicó ella–. Ciega al blanco y hace que no pueda luchar de manera efectiva, pero no causa daño real. El maleficio de descarga eléctrica es similar, y también el maleficio de rayo de calor que inventé, pero estoy guardando ese hasta comprenderlo mejor.

–¿Maleficio de rayo de calor? –preguntó Harry.

–Sí, es algo escalofriante, si soy honesta. Casi hace que sientas como si estuvieras quemándote, pero no deja quemaduras. No pude encontrar indicación alguna de que hubiera creado un hechizo oscuro accidentalmente, pero necesito investigarlo más para saber que está haciendo. Pero bueno, comencemos con el maleficio cegador.

Mostró a Cedric el movimiento de varita y le indicó que intentara lanzar el hechizo, pero él no lo encontró tan fácil.

Dasako...Dasaskoreh...Dasassask… Vaya, no es fácil de pronunciar. Dasask Cohaerens –dijo lentamente, y su varita produjo el cegador patrón verde–. ¿Cómo lo haces tan rápido?

–Solo práctica. También se me dificultó al principio. Es buena práctica para trabajar en tus reflejos. Necesitarás poder realizarlo rápidamente para que sea bueno.

Cedric continuó por un rato más, pero Hermione estaba ansiosa por continuar ya que tenía algunos hechizos nuevos que quería enseñar a Harry.

–Creé otro hechizo para disminuir la velocidad de los hechizos del oponente –explicó–. Lo llamo el hechizo congelante de manos. –Cedric elevó una ceja.

–Eso suena… algo doloroso. –Ella negó con la cabeza.

–No congela de manera literal las manos del blanco. Solo las pone frías y las entumece para que no puedan sostener bien la varita.

–De acuerdo, ¿y cómo funciona? –Hermione elevó su varita.

–¿Te molesta, Harry? –Él sacudió los hombros y la cabeza– Refrigera Manibus.

Harry hizo una mueca. Sintió como si sus manos hubieran sido metidas en agua helada, y sí, sus dedos se entumecieron y no lo obedecieron.

–Creo que funciona –dijo entre dientes.

Hermione le enseñó ese hechizo y algunos otros. Tenía la versión infrarroja de su hechizo quemador láser que era más eficiente que el rayo rojo, aunque más difícil de apuntar. También tenía un hechizo experimental al que llamó el encantamiento desarmador de rebote.

¡Expelliarmus Resilio! –el hechizo de Hermione rebotó de la pared y casi se estrelló contra Cedric–. Obtuve la idea de mis ejercicios de creación experimental de hechizos –dijo ella–. Aún no he descubierto como hacer que funcione en hechizos generales, o si es posible, pero descubrí como envolver un encantamiento desarmador en una capa de magia extra que se disipará cuando golpeé a alguien directamente, pero sería bueno si necesitas atacar a alguien desde una esquina.

–¿No será difícil de apuntar? –preguntó Cedric.

–Bueno, sí, ¿pero qué tan bien puedes apuntar desde una esquina normalmente?

Él concedió ese punto, aunque personalmente no creía que hubiera mucha necesidad de lanzar hechizos desde esquinas. De hecho, la mayoría de los hechizos de Hermione parecían muy locos… el maleficio para rizar pestañas, el maleficio para sellar bolsillos, la maldición del pentámetro yámbico. Pero su juicio había sido bueno sobre otros aspectos del torneo, así que concluyó que valía la pena aprender sus hechizos.

Concluyeron con una serie de duelos uno-a-uno. Harry y Hermione parecían bastante parejos, y Cedric descubrió que ambos eran oponentes más difíciles de lo que hubiera esperado. Derrotó a ambos, pero Hermione casi le ganó cuando sacó una varita de repuesto… uno de sus "juguetes" ... y le lanzó un hechizo con su mano izquierda. Nunca había visto esa táctica en persona antes.

–Gracias por tu ayuda, Hermione –le dijo cuando se separaron para almorzar–. Harry, buena suerte mañana… La necesitarás.

–Erm, gracias –dijo Harry.

Hermione esperó hasta que Cedric estuvo fuera de su alcance antes de decir lo que quería decir.

–Harry, espero que lo comprendas, no le dije a Cedric como atravesar el laberinto porque en verdad quiero que ganes. Pero no estaba segura… si Fleur me pregunta, es honor de escuela.

Harry asintió nervioso.

–Lo entiendo. Supongo que no sería tan malo. Tendré diez minutos de ventaja, ¿y ella no conoce estos hechizos, verdad?

–No, nunca me ha pedido hechizos –dijo Hermione en acuerdo.

–Aunque… quizás no tienes que darle todos los detalles. –Hermione rodó sus ojos.

–Lo pensaré. Buena suerte, Harry. –Lo abrazó, y caminaron de regreso al gran comedor.


HARRY POTTER "PERTURBADO Y PELIGROSO"

Por Rita Skeeter

–Esa vaca –escupió Hermione–. Es todo. No más Señorita Bruja Buena. Me las pagará esta vez.

–¿Cómo? –preguntó Ginny incrédula–. Prácticamente es intocable en el periódico.

–Tengo un plan –dijo Hermione–. Te lo cuento después.

El artículo estaba basado en relatos de testigos sobre la visión de Harry en la clase de Aritmancia hace unas semanas. Todo lo que la mayoría de las personas habían visto era a él gritando de repente y quejándose del dolor en su cicatriz. "Expertos" en San Mungo sugirieron que el ataque de Voldemort contra su vida cuando era un bebé lo podría haber dejado trastornado emocionalmente… o que buscaba atención. Draco Malfoy fue citado con la revelación de que Harry era un hablante de parsel, y ya que había estado en Aritmancia también, era claro que él era la fuente del resto de la historia. La mayoría de los amigos de Harry se indignaron por él, pero Harry lo tomó con calma. Estaba acostumbrado a que Malfoy se metiera con él.

–Disculpa, Potter –interrumpió la profesora McGonagall–. Las familias de los campeones fueron invitadas a ver la última prueba. Puedes ir a saludarlos en la cámara junto al gran comedor después del desayuno.

–¿Ellos? –dijo Hermione–. ¿No solo Sirius?

–Debe ser Remus –dijo Harry–. No puedo imaginar lo que los Dursley harían si intentaran traerlos aquí.

Ron y Ginny se rieron ante la idea.

Los tres amigos de Harry lo siguieron con la intención de esperar afuera para poder saludar a Sirius y Remus, pero en cuanto Harry entró a la sala, los llamó.

–¡Ron! ¡Ginny! –Se apresuraron dentro, y para su sorpresa, Bill Weasley estaba ahí junto a Sirius y Remus.

–¡Bill! –exclamó Ginny y corrió a abrazarlo.

–Hola, mocosa –dijo–. ¿Cómo has estado? ¿Harry aún te está tratando bien? –Ginny se rio y Harry se sonrojó.

–¡Ey! ¿Qué estás haciendo aquí, Bill? –interrumpió Ron.

–Pues, ayudé a construir el laberinto, y tendré que ayudar a removerlo después, así que decidí quedarme para ver la prueba. Hay unos cuantos duendes en los alrededores también. –Se inclinó cerca de Hermione–. El rumor es que ya descubriste como atravesarlo.

–Bueno, era un sencillo problema de geometría en cuatro dimensiones –admitió ella. Bill sacudió la cabeza.

–Creo que eres la única persona que conozco que puede poner esas palabras juntas.

Continuó hablando sobre el resto de la familia. Percy estaba en un apuro en el Ministerio. La supuesta enfermedad de Barty Crouch había empeorado, y sospechaban que realmente no estaba enviando instrucciones a Percy. El Ministro Fudge lo reemplazaría como juez para la prueba. Charlie estaba ocupado en Rumania, pero el Sr. y la Sra. Weasley estaban en casa y les iba tan bien como siempre. Sirius y Remus los saludaron y sacaron a Harry de la sala, lejos de oídos entrometidos.

–Sólo enfócate en completar la prueba en una pieza –le dijo Sirius–. Nos preocuparemos de Voldemort después.

–No intentes nada especial para ganarle a los demás –agregó Remus–. Solo necesitas aguantar hasta que alguien consiga la copa.

–Dicho eso, si el plan de Hermione logra que llegues primero, mejor para ti –dijo Sirius.

–Gracias. Tendré cuidado –les aseguró Harry.


El profesor de Defensa en Hogwarts tenía un plan para la tercera prueba, y esta vez, su plan estaba funcionando. No podía disuadir a Potter de su fe ciega hacia la sangre sucia (no podía comprender como había logrado el avance en transformaciones de la década), así que insistió en usarlo para su ventaja. Con unas cuantas instrucciones a los otros jueces, realizó un problema de matemáticas con el laberinto que solo Granger podría resolver, y claro que lo hizo. Le dijo a Potter exactamente como atravesarlo en unos minutos.

Ahora había otro asunto que resolver. Había escuchado a través de su cuidadosa interrogación que Granger también había dicho a la chica Delacour como atravesar el laberinto. Eso no estaba bien. Potter quizás tendría la ventaja al comienzo, pero Delacour sabía magia más avanzada. Necesitaba a alguien dentro para eso, así que esperó a que uno de los otros campeones caminara cerca y lo maldijo por detrás.

Imperio.

Viktor Krum se quedó quieto y parpadeó con confusión por unos momentos.

–Continúa actuando de manera normal hasta la prueba –le indicó el profesor de Defensa–. Cuando entres al laberinto, permanece cerca de Fleur Delacour y asegúrate de que no llegue a la bóveda antes que Potter. Usa cualquier medio necesario excepto las maldiciones imperdonables. –No sería bueno que alguien viera a la estrella de quidditch usando una de esas. No estaba preocupado por Diggory. El muchacho era brillante, pero no tanto. Tendría que tener mucha suerte para alcanzar a Potter sin saber el camino.


Notas del autor: Refrigera Manibus: latín para "congela manos". Crédito a Aisyah por esta idea.

Resilio: basado en el latín para "rebotar".