Ni siquiera bajo poción multijugos soy JK Rowling o White Squirrel.
Notas de la traductora: Me disculpo por el retraso. Estoy se viaje de trabajo y no había tenido la oportunidad de editar el capítulo. ¡Espero que lo disfruten! Y muchas gracias a todos aquellos que se tomaron la molestia de dejar un comentario. En verdad. Es lo que me motiva a continuar actualizando esta traducción.
Capítulo 83
Harry no comprendía lo que estaba pasando. Todo fue un borrón desde el momento en que tocó el traslador. Se sentía agotado; su cicatriz aún ardía, y cada músculo en su cuerpo le dolía. No estaba seguro de tener la fuerza para permanecer de pie. Escuchó pasos, gritos, y mucha actividad a su alrededor. Cerró sus ojos para intentar alejar el ruido y se sacudió cuando sintió manos sobre él.
–¡Harry! Harry, estás bien. Estás a salvo.
Apenas escuchó las palabras mientras sentía sus manos ser abiertas para soltar la Copa de los Tres Magos y la muñeca buena de Cedric.
–¡Harry!
Abrió los ojos y de inmediato deseó no haberlo hecho. Estaba lleno de sangre. Lucía como si se hubiera bañado en ella. No podía recordar que la sangre estuviera ahí antes. Intentó buscar la herida en sí mismo, pero no pudo sentir una en su cuerpo. Miró a su alrededor y se sintió enfermo. La pierna derecha de Cedric había desaparecido… la que había estado bajo la lápida. Hilos de carne salían de su cadera. Dumbledore, Madame Pomfrey, y el profesor Snape lo estaban atendiendo, intentando detener el sangrado y forzando pociones en su boca.
–¡Cedric! –lloró Harry.
–¡Atrás! ¡Atrás! –gritó alguien, pero no a él–. ¡Este joven necesita ir a San Mungo ahora!
–¡Harry!
Vio cabello negro de reojo y encontró a Sirius de pie a su lado.
–¡Cedric! –gimió Harry–. Muerto… ¡lo maté! –Dios, había tanta sangre.
–¿Qué? ¿Qué dijo?
–¡Sh! Harry, Cedric está vivo. La herida es reciente. Pueden salvarlo.
–¡Mi niño! ¡Mi niño! ¿Qué le pasó a mi niño?
–P...pierna… ayuda…
–Lo estamos intentando, Potter –exclamó Madame Pomfrey con desesperación–. ¿Qué pasó?
–P...pierna atrapada bajo r...roca –tartamudeó Harry.
–Ah. ¡Accidente de traslador! ¡Fue un accidente de traslador! –exclamó Sirius, como si quisiera aclarar a la confundida multitud.
Harry gruñó de nuevo, pero para su sorpresa, su dolor de cabeza comenzó a calmarse, aunque aún le dolía todo.
–Harry, ¿qué pasó? –preguntó Sirius de nuevo.
–Voldemort –masculló Harry. Su mente enfocándose mientras recordaba–. ¡Dumbledore! –llamó–. ¡Pr'fes'r! ¡Voldemort! ¡Ha regresado!
Dumbledore asintió en reconocimiento.
–Sirius, Remus, lleven a Harry a la enfermería –dijo–. Encuentren a la profesora Sprout para que lo ayude si puede. Hablaré con él en cuanto sepa que Cedric está a salvo.
–Ya. Vamos, cachorro. ¿Puedes caminar?
Harry gruñó, pero asintió. Remus se movió para apoyarlo en su otro brazo, y lo medio cargaron de regreso al castillo. Escuchó a sus amigos llamándolo detrás de él, pero estaba muy lejos para responder. En la enfermería, Sirius colocó a Harry en una cama e intentó limpiar la sangre con un hechizo. Harry no quería más que irse a dormir y esperar que esto fuera una terrible pesadilla, pero sabía en su corazón que no lo era. Y tenía que advertir a Dumbledore.
Remus encontró a la profesora Sprout, quien no estaba feliz con la situación.
–Soy una maestra, no una sanadora –dijo mientras intentaba diagnosticarlo–. ¿Dónde te duele, Potter?
–En todos lados –gruñó él. Por lo menos podía hablar bien ahora.
–Merlín, ¿qué te atacó? ¿Algo en el laberinto? –Él negó con la cabeza.
–No, no me lastimé mucho en el laberinto. Fue Voldemort.
La profesora Sprout gritó y arruinó su siguiente hechizo, rociando a Harry con chispas.
–Harry, ¿qué hizo? –dijo Remus, temiendo la respuesta.
–Cruciatus.
Sirius siseó con fuerza y comenzó a soltar una serie de maldiciones. Remus palideció.
–Demonios –dijo el hombre lobo. Comenzó a buscar entre los gabinetes–. Lo siento, Harry. Debería haber algo aquí… Desafortunadamente, lo único que puedes hacer es dormir… Toma, poción para dormir sin sueños.
–No, espera –insistió Harry–. Necesito advertir a Dumbledore. ¡Voldemort ha vuelto!
–Lo sabe, Harry –dijo Sirius–. Puede esperar.
–Vi a Barty Crouch –continuó–. Y creo que Moody está en problemas.
–¿Moody? ¿Qué sobre él?
Pero antes de que pudiera responder, la red Flu tomó vida, haciendo que todos dieran un salto, y Dumbledore salió de la chimenea. Al igual de repentino, Fawkes entró volando por la puerta de la enfermería y aterrizó en su hombro.
–¡Profesor! –exclamó Harry–. ¿Cedric…?
–Está con los sanadores, Harry. Está muy mal, pero confío en que sobrevivirá. Tuvo mucha suerte de que estábamos ahí cuando el traslador los regresó. –Harry suspiró con alivio. El desastre del traslador no lo había matado después de todo–. Ahora, Harry, esto es muy importante –continuó Dumbledore–. Necesito saber qué pasó después de que tú y el Sr. Diggory entraron a la bóveda. Nos faltan muchas partes de la historia.
–¿No podemos esperar hasta la mañana, Albus? –intervino Albus.
Dumbledore no le respondió directamente y en lugar de eso se dirigió a Harry.
–Harry, sé que has enfrentado más esta noche de lo que tengo derecho a pedirte, y has demostrado valor más allá de lo que hemos esperado, pero no será menos doloroso el esperar para hablar al respecto. Y quizás sepas cosas sobre las que debamos actuar al instante. Así que te pido que muestres valor de nuevo y nos digas lo que pasó.
Fawkes voló y se colocó en la cabecera de la cama de Harry y gorjeó una nota cálida. Harry sintió su fuerza regresar, y con un gran respiro, comenzó su relato. Habló distante, intentando no dejarse llevar por las emociones. Comenzó cuando él y Cedric tomaron la copa al mismo tiempo y describió el duelo y ese horrible ritual con tanto detalle cómo pudo recordar. Sirius se iluminó cuando explicó cómo había salvado a Cedric con el hechizo para rizar pestañas de Hermione aún si estaba horrorizado de que su ahijado tuviera que estar involucrado en una pelea como esa.
Extrañamente, Dumbledore asintió en acuerdo cuando Harry mencionó que Barty Crouch Jr. estuvo ahí, mientras que Sirius y Remus se sorprendieron. Pero lo que sí sorprendió a Dumbledore fue escuchar de Harry que Bertha Jorkins aún estaba viva, y mostró una expresión de comprensión cuando Harry mencionó que Crouch Jr. tenía la pierna de palo de Moody. Cuando explicó como Barty había tomado su sangre para el ritual, los tres lucieron horrorizados, Dumbledore en especial, aunque se recuperó rápidamente.
–Así que Voldemort ha sobrepasado esa barrera particular –dijo–. Nos adaptaremos.
Lo más difícil fue cuando Harry tuvo que hablar sobre los espíritus de sus padres saliendo de la varita de Voldemort. Sirius y Remus parecían listos para desmayarse a ese punto. Aun así, Dumbledore, quien siempre parecía tener una explicación para todo, también tenía esto descifrado: era un efecto oscuro de las varitas "hermanas" ... al tener plumas del mismo fénix… quien resultó ser Fawkes. Esas eran muchas coincidencias para el gusto de Harry.
En ese punto, la voz de Harry se rindió, y Sirius y Remus parecían igual de desconsolados, así que Dumbledore se disculpó.
–Lo diré de nuevo, Harry –le dijo–. Has demostrado valor igual al de aquellos que dieron sus vidas en la última guerra, cuando Voldemort estaba en la cima de su poder. Descansa por ahora, Harry, pero tengo algo que atender y, cuando regrese, espero que puedas ayudarme con algunos cabos sueltos del último año.
Harry asintió con pereza, y Dumbledore se retiró. Se recostó en la cama, aún sin dormir. Ni Sirius ni Remus hablaron. Fue unos minutos después que un gran grupo de personas entraron a la enfermería. Dumbledore estaba de regreso, acompañado de Madame Pomfrey, la profesora McGonagall y el profesor Snape, y Winky. Por supuesto, Harry recordó, había sido la elfina de los Crouch. Pero la verdadera sorpresa fue que Dumbledore estaba levitando al profesor Moody enfrente de él, su ojo y su pierna de palo ausentes.
–¿Profesor Moody? –dijo Harry, parpadeando para recuperar su atención.
–¿Qué le pasó? –dijo Sirius–. ¿Alguien lo atacó en la escuela?
–No, Sirius, creo que descubrirás que Alastor fue atacado el treinta y uno de agosto pasado. Lo encontré en el fondo de su propio baúl en su oficina junto a un gran suministro de poción multijugos en uno de los compartimientos.
–¿Poción multijugos? –preguntó Harry.
–Te permite tomar la apariencia de otra persona –dijo Remus.
–Así es. Me temo que nunca has conocido al verdadero Alastor Moody, Harry –dijo Dumbledore–. Con tu historia en mano, la respuesta es clara. Por el año entero, el profesor Moody ha sido personificado por Barty Crouch Jr., un agente de Voldemort. Fue Crouch Jr. quien colocó tu nombre en el cáliz de fuego, quien colocó la maldición Imperio en Viktor Krum para asegurarse de que ganaras la tercera prueba, y quien convirtió la Copa de los Tres Magos en un traslador.
–También intentó ayudarme en las otras pruebas –dijo Harry con comprensión–. Pero mejor escuché a Hermione.
–Así que no fue Karkaroff –murmuró Sirius–. Estaba seguro de que era él... él o uno de sus estudiantes. –Dumbledore negó con la cabeza.
–Karkaroff contó a la corte todo lo que sabía a cambio de su libertad. Teme demasiado a Voldemort como para ayudar en su resurrección. De hecho, desapareció en cuanto su marca tenebrosa regresó. Sospecho que está huyendo. Pero quedan dos preguntas. ¿Cómo escapó Crouch Jr. de Azkaban? ¿Y dónde está Barty Crouch Sr.? Esperaba que entre tú, Harry, el profesor Moody, y Winky aquí podamos resolverlas.
–Eh, ¿de acuerdo? –dijo Harry algo inseguro.
–No debería despertarlo estando así –murmuró Madame Pomfrey mientras Moody despertaba.
–Alastor es un caballero viejo y fuerte –dijo Dumbledore–. Estoy seguro de que estará bien.
–Creo que "bien" es algo incorrecto, ¿no lo crees, Albus? –gruñó el viejo auror–. ¿Dónde está mi ojo? ¿Ese mocoso aún lo tiene?
–Sospecho que sí, me temo. Esperábamos que pudieras explicar lo que pasó.
–¿Qué crees que pasó? –dijo Moody molesto–. Fui emboscado en mi propio hogar. ¡La ignominia! Me estoy volviendo torpe a mi vieja edad.
–¿Quién te emboscó?
–El chico… Barty Jr. Y esa bruja, Jorkins… bajo un Imperio, parecía. Pero no sé cómo sigue con vida… o libre como un ave.
–Por suerte, Alastor, creo que tenemos a alguien que sí. ¿Winky?
La elfina miró a Dumbledore con preocupación.
–¿S...s...sí, profesor? –chilló.
–Ha llegado a nuestra atención que uno de tus antiguos amos, Barty Crouch Jr., no está en Azkaban, como debería haberlo estado, pero en el castillo. ¿Qué sabes sobre esto?
Winky lloró y jaló sus orejas.
–Winky no p...puede… Winky es una buena elfina, director, señor… Winky no revela los secretos del Amo Crouch.
–¿Por qué no? ¿Fuiste liberada, no es así? –preguntó Sirius sin comprender. Esto provocó que Winky comenzara a sollozar. Incluso Harry, de entre todos, lo miró con enojo.
–¿Es una elfina de Hogwarts? –dijo Moody–. ¿No puedes ordenarle que te diga?
–Podría, Alastor, pero preferiría no hacerlo –dijo Dumbledore–. No ha aceptado por completo la unión a la magia del castillo. Temo que intentar obligarla le causaría daño irreparable.
–Eso es prepóstero. –Harry dio un salto cuando Snape salió de las sombras. Casi había olvidado que estaba ahí–. Daré a la criatura una dosis de veritaserum.
–Eso causaría el mismo problema, Severus.
–Pero necesitamos respuestas.
–Esperen –intervino Harry. Todos lo miraron–. Hermione –dijo–. Hagan que Hermione hable con ella. Es la única con la que ha hablado bien. –Miró a Dumbledore esperanzado.
–Supongo que vale la pena intentarlo –dijo el director.
Predeciblemente, Hermione estaba justo afuera de la enfermería, y el resto de los amigos de Harry se entristecieron cuando solo ella pudo entrar. Aun así, ella corrió a él y lo abrazó con toda fuerza.
–¡Harry! ¿Estás bien? ¡Estábamos tan preocupados! Escuché algo sobre que Voldemort había regresado…
–¡Hermione! –la interrumpió él–. Es una larga historia. Y necesitamos tu ayuda con algo más.
–¿Eh?
–El profesor Moody. Dumbledore lo encontró atrapado en el fondo de su propio baúl. Barty Crouch Jr. lo estuvo personificado todo el año con algo llamado poción multijugos. –Hermione parpadeó.
–¿Multijugos? –tartamudeó–. Barty Crouch… ¿Qué? ¿Cómo?
–No lo sabemos.
–No, quiero decir, ¿cómo no lo notó alguien? ¿Cómo no lo notaste tú, Harry? Con el mapa o algo.
–El mapa… oh, demonios, ¡sí lo vi en el mapa!
–¿El mapa? –dijo Dumbledore.
–El que hicimos –explicó Remus. Hubiera preferido no tener que explicarlo en frente de Snape, pero no podía hacer nada–. Muestra donde están todos en el castillo.
–Bartemius Crouch se la pasaba en la oficina de Moody –dijo Harry–. Pero el mapa no…
–El mapa no dice si es padre o hijo –dijo Sirius–. Demonios.
La cabeza de Hermione daba vueltas. El mapa no mostraba nombres completos. Bueno, lo necesitaba… o necesitaba tener la opción. De inmediato comenzó a crear las secuencias de runas en su cabeza que serían necesarias para hacer eso cuando fue interrumpida de nuevo.
–¡Hermione! –dijo Harry.
–Lo siento, ¿qué?
–Creemos que Winky sabe algo sobre cómo Crouch Jr. escapó de Azkaban, y dónde está Crouch Sr., pero no quiere decirnos. Aún piensa que necesita mantenerlo secreto.
–Oh, vaya –dijo Hermione. Bajó la mirada en dirección a la elfina que aún estaba llorando. No sabía si podía hacer algo, pero podía intentarlo. Levantó a Winky para sentarla en una de las camas vacías–. Winky, por favor mírame.
La elfina sopló su nariz y encontró su mirada.
–¿S...señorita Hermione Granger? –chilló.
–Sí, soy yo –dijo–. Yo… sé que el profesor Dumbledore te está pidiendo ayuda. –El rostro de Winky mostró su furia.
–¡Quiere que Winky revele los secretos de su Amo!
–Vamos, Winky, lo hablamos en febrero. ¿Quién es tu amo legal? –Ella sopló su nariz de nuevo.
–El director Dumbledore, señorita.
–Así es. Se que aún te preocupas por tus antiguos amos, pero fuiste despedida de manera formal.
Winky comenzó a llorar de nuevo.
–¡Winky! Enfócate en mí. –Hermione chasqueó sus dedos dos veces en frente de su cara. Había lidiado con los suficientes elfos para saber que era importante mantenerlos en la tarea cuando actuaban emocionales como lo estaba haciendo–. Cuando un elfo es despedido, ¿aún está unido a los secretos de su amo? –Más lágrimas–. ¿Lo está?
–N...n...n...no, señorita –susurró ella.
–De acuerdo, ahora, sé que aún quieres mantener los secretos del Sr. Crouch porque te agradaba mucho, pero creemos que está en problemas, y eres la única que quizás pueda ayudar.
–¿Eh? ¿El Amo Crouch está en.…en...en problemas?
–Eso pensamos. Nadie lo ha visto por un mes, y no se veía bien. Pensamos que Barty Junior quizás le hizo algo.
–¡Barty Junior! ¿Barty Junior está aquí?
–No, no lo está. No sabemos dónde está ninguno, ¿verdad? –Levantó la mirada y vio a Dumbledore asentir–. Estamos preocupados por ellos, y si nos dices lo que sabes, quizás nos ayude a encontrarlos.
Winky sopló su nariz de nuevo, pero con esa idea, pareció calmarse.
–Winky les dirá, señorita –dijo.
–Gracias, Winky –dijo Dumbledore–. ¿Cómo escapó Barty Junior de Azkaban?
–La A.…Ama de W...Winky… Estaba muy enferma… muriendo, señor. No podía soportar saber que el joven Amo Barty estaba encerrado en ese horrible lugar, señor. Así que el Sr. Crouch… hizo que cambiaran de lugar. Los espíritus oscuros no sabían.
–Poción multijugos, sospecho –dijo Dumbledore–. Severus, ¿es eso posible?
–Sí. Si su esposa murió en la celda antes de que la poción perdiera su efecto, su cuerpo aún luciría como el de su hijo.
–Crouch mantuvo a su hijo encerrado en casa, ¿no? –dijo Harry. Los demás le lanzaron una mirada inquisitiva–. Voldemort dijo que estuvo "encerrado por el hipócrita de su padre".
Winky chilló horrorizada al escuchar el nombre de Voldemort, pero Hermione tomó su mano y la contuvo.
–S...s...sí, el Amo C...Crouch mantuvo al Amo Barty en su casa –dijo ella–. El Amo Crouch mantuvo al Amo Barty encerrado por muchos años, señores. A Winky no le gustaba. Winky fue ordenada a ayudar. Winky pidió al Amo Crouch que fuera más amable con el Amo Barty. Un día, la señorita Bertha Jorkins vino a husmear en los asuntos del Amo Crouch. Encontró al Amo Barty. El Amo Crouch intentó… b...borrarle la memoria, p...pero el Amo Barty lo detuvo. Él...él...él…
–Usó la maldición Imperio en ambos –dijo Dumbledore.
Winky sollozó, y le tomó a Hermione un minuto calmarla.
–¿Es por eso por lo que te despidió? –preguntó Hermione con gentileza–. ¿Porque su hijo escapó?
–N...n...no, señorita Hermione Granger. Fue...fue el Amo Barty ordenando a su padre que no ordenara a Winky que lo buscara. Pero Winky… Winky e...escuchó al Amo B...Barty en la Copa Mundial de Quidditch, y…¡y ella fue tras él! ¡Winky es una mala elfina! ¡Winky desobedeció a sus amos!
–¡No! –dijo Hermione–. ¡No, Winky! No eres una mala elfina. Eres una muy buena elfina. Una buena sirviente se preocupa más por el bienestar de sus amos que por sus órdenes, especialmente si sabe que sus órdenes no son lo que en verdad quieren. –Winky la miró con confusión–. Suena a que el Sr. Crouch solo te despidió porque estaba bajo la maldición Imperio –continuó–. No lo hubiera hecho si estuviera en sus cinco sentidos, así que no fue tu culpa. –Eso era un consuelo para Hermione. Crouch Senior era un bastardo de muchas maneras, pero por lo menos Winky ahora sabía que su despido no había sido malicioso.
–Así que Voldemort consiguió a Bertha Jorkins a través de Crouch Jr. –concluyó Dumbledore–. Y fue Crouch Jr. quien realizó la marca tenebrosa en la Copa Mundial. Eso solo deja la pregunta de qué pasó con Crouch Sr. Winky, ¿sabes algo...? –Hermione lo interrumpió.
–No lo ha visto desde que la despidió. ¿Quién fue el último en verlo?
–Hagrid. Y por el estado en el que lo describió, sospecho que logró liberarse en parte de la maldición Imperio. Eso explicaría su delirio.
–¿No dijo que Moody examinó el área, profesor? –dijo Harry. Dumbledore palideció.
–Así es. Y en realidad debió ser Crouch Jr.
–En ese caso, probablemente es muy tarde para él –dijo Snape. Winky comenzó a sollozar de nuevo, pero la ignoró–. Junior ya había arreglado las cosas para que su padre nunca tuviera que aparecer en público. Si logró escapar de su encierro, Junior es lo suficiente listo para deshacerse de él de manera permanente.
–Oh, Amo Barty, ¡¿qué ha hecho?! –lloró Winky, y se colapsó en sollozos incoherentes.
–Lo siento, Winky –dijo Hermione–. Lo siento tanto. –Abrazó a Winky y le dio unas palmadas suaves en su espalda. La breve posibilidad de que Crouch Sr. estuviera vivo era la última oportunidad para Winky de regresar con el amo que amaba. En privado, Hermione pensó que era bueno que hubiera sido despedida. De otro modo, ahora estaría unida al monstruo del hijo.
–Pues… creo que tenemos todo lo que necesitamos –dijo Dumbledore–. Señorita Granger, tú y los otros amigos de Harry pueden acompañarlo ahora, pero les pido que no le pregunten sobre los eventos de esta noche hasta que esté listo. De hecho, creo que una poción para dormir sin sueños está en orden, al igual que una para Winky.
Hermione asintió en acuerdo, y en minutos, tanto Harry como Winky estuvieron dormidos. Los Weasley entraron poco después, aunque Sirius y Remus solo les dieron una explicación breve de lo ocurrido, diciendo que estaba en Harry contarles.
Sin embargo, Sirius se acercó y dio una palmada a Hermione en el hombro mientras atendía a Winky.
–Eso fue impresionante, Hermione –dijo–. Nunca había visto a alguien manejar a un elfo de ese modo.
–No fue nada –dijo ella con poca energía–. Solo le hablé como si fuera una persona.
–No creo que te das cuenta de lo mucho que eso significa para ella –dijo Sirius–. Esto dice mucho más de ti que ese ensayo que escribiste y fue publicado ayer. Eso dice que eres inteligente, pero eso es todo. Esto es muy diferente. Si quieres saber cómo es alguien, mira cómo ve a sus inferiores, no a sus iguales.
–Diggory no recuerda nada después de su duelo con Crouch Jr., si en verdad era él.
Harry se despertó al sonido de fuertes voces en la enfermería.
–...no estaba en condición de ser entrevistado en primer lugar.
Harry no estaba seguro de haber dormido tanto tiempo, a pesar de la poción. Aunque su dolor había mejorado.
–Aun así, solo tenemos la palabra de Potter de que ocurrió algo más ahí.
–Pero ocurrió, Cornelius. Todo fue un plan para restaurar a Voldemort a su fuerza completa. Y fue un éxito. Voldemort ha regresado.
Mientras la mente de Harry se aceleraba, se dio cuenta de que las voces eran las de Dumbledore y Fudge.
–¡Prepóstero! ¿Quién-Tú-Sabes de regreso? ¿A la palabra de un niño? Es más probable que sea una broma enferma.
Dumbledore sonaba casi tranquilo, pero Harry creyó escuchar la frustración creciendo bajo la superficie.
–Alastor también identificó al hombre que lo atacó como Barty Crouch Jr., y tenemos testimonio de su antigua elfina. Está vivo y activo, y su padre probablemente está muerto. No puedes negar esto. –Fudge exhaló.
–Puedo aceptar eso a palabra de Ojoloco, Dumbledore, pero no provocaré pánico por la palabra de un niño que es conocido por tener problemas mentales. –Eso fue demasiado para Harry.
–¿Ha estado leyendo a Rita Skeeter, Sr. Fudge?
Fudge se dio la vuelta sorprendido, pero se recuperó pronto.
–¿Y si lo he hecho, Sr. Potter? –dijo con seriedad–. ¿Niega poder hablar parsel?
–No, pero…
–¿Y niega que ha demostrado problemas mentales en varias ocasiones?
–¡No fueron problemas mentales…!
–¿Dolores de cabeza? ¿Pesadillas? ¿Alucinaciones tal vez?
–¡No fueron alucinaciones! Vi a Voldemort regresar, ¡y tengo las marcas para probarlo! –Removió su manga para revelar la cortada reciente en su brazo… una que ya había cicatrizado de manera notable.
–Lo único que veo –dijo Fudge con aire superior–, es a un niño con una cortada que pudo haber recibido en cualquier lado, y a un viejo intentando abusar de sus desvaríos para su propio fin.
–¡¿Cómo se atreve?! –Harry dio un salto. Fue la profesora McGonagall–. ¿Cómo se atreve a hablar al director de ese modo, Ministro? ¿Qué no ha confiado en sus consejos desde que comenzó su puesto? ¿Acaso alguna vez le ha fallado?
–No pretenderé saber porque estás haciendo esto, Dumbledore –dijo Fudge–, pero no aceptaré tal declaración sin prueba, y tampoco el Wizengamot.
–¿Quiere pruebas? –gruñó una voz profunda. Harry se sorprendió aún más al escuchar este arrebato de Snape, usando su voz de "me-aseguraré-de-que-te-expulsen"–. Aquí está su prueba. –Removió su manga izquierda y mostró su brazo al cuarto–. La marca tenebrosa. Todos los mortífagos tenían este símbolo marcado en su brazo por el Señor Oscuro. Ha estado roja y apagada por los últimos trece años, y ahora está negra de nuevo. ¿Por qué cree que Karkaroff escapó? ¿Por qué no pregunta a los aurores en Azkaban si Bellatrix Lestrange está celebrando?
Fudge lo miró por solo unos segundos antes que su negación de acero llegara de nuevo.
–No sé a lo que tú y tus maestros están jugando, Dumbledore, pero ya es suficiente. Te contactaré pronto sobre la operación adecuada de esta escuela. Buenas noches. –Sacó una bolsa de su túnica y caminó a la cama de Harry–. Toma, Potter. Tu parte de las ganancias: quinientos galeones. Hubiéramos tenido una ceremonia, pero Diggory no saldrá del hospital por un tiempo. –Se dio la vuelta y se fue sin decir otra palabra.
Todos lo observaron mientras se iba. Harry miró alrededor de la enfermería y vio que Sirius, Remus, Hermione, y los cinco Weasley en el castillo seguían ahí. Todos estaban muy asombrados para hablar, tanto sobre la falta de respeto como sobre la negación. Su palabra por sí sola, Harry podía aceptar, quizás no era suficiente, incluso con lo famoso que era, pero en verdad pensó que la marca tenebrosa de Snape lo convencería.
–Chamberlain –soltó Hermione–. Típico Chamberlain. –Solo la mitad de los presentes sabía de lo que estaba hablando. Me encantaría lanzar un buen maleficio a ese hombre, pensó ella.
–Una comparación razonable, señorita Granger –dijo Dumbledore en acuerdo.
–Albus, ¿qué haremos? –preguntó McGonagall preocupada–. ¿Qué podemos hacer?
–Lo mismo que hubiéramos hecho de cualquier modo, Minerva. Solo que ahora, no tendremos el apoyo que esperábamos. Necesitaremos encontrar a personas en el Ministerio para que nos ayuden, pero necesitaremos hacerlo discretamente. Fudge sospechará mi interferencia. Sin la oposición del Ministerio, Voldemort será libre de reclutar mortífagos y criaturas oscuras tanto aquí como en el extranjero… hombres lobo, gigantes, vampiros, arpías, dementores, y más. Debemos detenerlo lo mejor que podamos.
–¿Dementores como los monstruos vigilando a los otros mortífagos? –dijo Hermione, ni siquiera intentando ocultar su odio a las cosas.
–Muy astuto, señorita Granger. He dicho por décadas que Azkaban es vulnerable con ellos protegiendo la prisión. Desafortunadamente, no hay nada que podamos hacer al respecto. Pero mientras estás aquí, quisiera que pasaras mi invitación a Madame Maxime para una reunión conmigo en mi oficina esta noche si está disponible.
Hermione se sorprendió, pero lo aceptó.
–Minerva, llama a Hagrid a mi oficina también. William, ¿confío en poder contar con tu padre? –Bill asintió–. Sirius, por favor contacta al viejo grupo. Remus, debo pedirte que comiences a tantear el terreno. Sabes de lo que hablo. Severus, si puedes hacerlo sin que lo noten, quiero que revises las barreras en Privet Drive. No sé qué tanto fueron afectadas por la resurrección de Voldemort. Y el resto… si están preparados…
–Lo estoy.
–Entonces, buena suerte.
Y con un rápido guiño, todos los adultos en el cuarto excepto por Madame Pomfrey se fueron, aunque Sirius se dirigió a Harry por un breve momento.
–Te veré pronto, cachorro. Y bebe el resto de esa poción.
Hermione se recargó contra el marco de la ventana, cuidadosa de no quedarse dormida de pie. Necesitaba encontrar a Madame Maxime, e incluso eso parecía una gran imposición en ese momento. Fue su indignación contra Fudge lo que en verdad le había pegado. Parecían demasiadas cosas con las cuales lidiar esta noche.
Pero recuperó el sentido cuando vio a un escarabajo grande y algo gordo arrastrándose por el marco de la ventana… uno con una extraña antena rizada y, si lo observaba de cerca, marcas brillantes en su cabeza. Hermione lentamente metió su mano en el bolsillo de su túnica.
–No quiero el dinero –dijo Harry–. Debería ser de Cedric. Él lo necesitará más que yo.
–No fue tu culpa, Harry –dijo Ginny a su lado.
Hermione movió una mano, sin mostrar reacción, lanzando miradas casuales al cuarto.
–Lo sé. Sí intenté ganar –admitió Harry–. Pero fue a mí a quien Voldemort quería. Y no debería haber estado en el torneo en primer lugar. Nunca hubiera llegado a ningún lado sin Hermione.
–Hermione, quizás tú deberías tomarlo –dijo Ginny con una sonrisa.
–Ginny, no podría –dijo. Casi lo tenía–. Quizás inventé los hechizos, pero fue Harry quien los usó bien. –Harry sonrió, solo un poco.
–Lancé un maleficio al rostro de Voldemort por ti –dijo.
–¿En serio? –dijo ella contenta–. ¿Qué hechizo?
–Lumos Ardens. Fue el único lo suficiente rápido para sorprenderlo.
–Me alegra poder mantener mi récord perfecto… creo.
Lo tenía. Se dio la vuelta como si quisiera ver los terrenos, levantó su mano lentamente, y…
¡SLAM!
¡La tenía! Hermione deslizó el frasco de mermelada que siempre llevaba con ella lejos de la ventana y lo cerró con una tapa especial que había preparado… -con agujeros para el aire, atrapando al escarabajo dentro. El resto del cuarto dio un salto.
–Lo siento –dijo–. Me tropecé. Será mejor que vaya a buscar a Madame Maxime. –Escondiendo el frasco en su bolsillo de nuevo, salió rápidamente del cuarto. Una vez fuera de vista, lo miró de nuevo–. Hola, Rita –dijo con una sonrisa maliciosa.
El escarabajo se volvió loco. Se movió por todos lados por unos segundos y entonces, tan rápido que sería fácil de ignorar si parpadeaba, pareció expandirse, pero pronto rebotó contra las paredes del frasco en todos lados, y se encogió de regreso a su tamaño normal. Se acarició su cabeza con una pata de manera graciosa. Hermione por supuesto había investigado lo que pasaba si un animago estaba encerrado en un lugar pequeño.
–Ah-ah-ah –dijo, sacudiendo un dedo enfrente del escarabajo–. Encanté el frasco para que no pudiera romperse. Saldrás cuando yo lo diga. Pero no te preocupes. Pedí a mis padres que me enviaran una guía sobre insectos en Gran Bretaña, así que probablemente pueda descubrir lo que comes.
Dumbledore regresó a la enfermería la mañana siguiente, justo cuando Hermione, Ron, y Ginny habían ido a visitar. Sirius también había regresado. Dumbledore y Sirius no lucían muy contentos.
–¿Profesor? ¿Qué pasa? –dijo Harry.
–¿Está bien Cedric? –preguntó Hermione preocupada–. ¿Le pasó algo?
–Tranquilos, Harry, señorita Granger –dijo Dumbledore–. Les aseguro que el Sr. Diggory está vivo y fuera de peligro. Se recuperará, en su mayoría. –A Hermione no le gustó el sonido de eso.
–¿En su mayoría, profesor? –preguntó.
–Me temo que además de su pierna, el daño a la mano de varita del Sr. Diggory estuvo sin remedio, incluso con magia. Los sanadores tuvieron que removerla.
Hermione soltó un grito ahogado. No se había dado cuenta de que era tan malo. Bueno, había temido por su vida, pero de algún modo se sentía más real de ese modo. Por todo el peligro y destrucción que había visto en los últimos cuatro años, una parte de ella aún estaba acostumbrada a los finales de cuento en los que todos se recuperaban o, muy raramente, morían. Pero la vida real no era tan amable, y normalmente dejaba cicatrices más profundas que un rayo.
–Sin embargo, Harry, me temo que tengo malas noticias para ti también –continuó Dumbledore.
Harry sintió un peso en su estómago. De algún modo, sabía a donde iba esto.
–¿Qué es, señor?
–Me sentí aliviado al descubrir que las barreras en la casa de tus parientes en Privet Drive aún funcionaban, a pesar de que Voldemort tomó tu sangre. Esto es porque están basadas en intención… manteniendo fuera a aquellos que quieran lastimar a ti o a tus parientes, no solo a Voldemort en particular. Como tal, el lugar más seguro para ti con Voldemort suelto es…
–¿Es de regreso con ellos? –dijo Harry.
–Eso me temo.
–¿Es en serio? –soltó Hermione–. Sabe cómo lo tratan. Se sentirán mucho más resentidos si tiene que estar atrapado con ellos todo el verano de nuevo… lo siento, Harry.
–Esperamos que no sea todo el verano –dijo Sirius–. Harry, vamos a trabajar en preparar otra casa segura. No puedo decirte donde aún, pero vamos a intentar que esté lista antes de tu cumpleaños, para que podamos recogerte en cuanto lo esté.
–Oh –dijo Harry–. Bueno… supongo que eso no es tan malo…
–Me alegra que lo entiendas, Harry –dijo Dumbledore–. Lamento no poder llegar a un mejor arreglo. Ahora, si me disculpan, debo encontrar a la señorita Chang y darle la noticia antes del desayuno. Harry, creo que bajo las circunstancias, estarás listo para asistir.
