Los personajes no me pertenecen, solo los uso para mi esparcimiento y diversión, son propiedad intelectual de su creadora. Las fechas y los hechos que se relataran mas adelantes fueron reales y solo se cambiaran algunas cosas de esos hechos. Cualquier parecido con la realidad, quizás no sea una coincidencia.
Fragmento del Capítulo 13
Se quedaron quietos con sus ojos enfrentados, con sus cuerpos perlados por el agua y el sudor, mientras la Luna como único testigo de su primera vez comenzó a esconderse entre las nubes. Ninguno sabía que decir al respecto, o quizás sabían que las palabras estaban de más en ese momento. Simplemente se abrazaron y se quedaron acurrucados sintiendo como sus corazones eran uno al fin.
CAPITULO 14
¿PORQUE NO ESTAS A MI LADO?
El sol estaba entrando por las ventanas de aquel cuarto de hotel en la base se de la montaña, llevaban un rato de sentirlo en la cara hasta que abrió los ojos con pereza y el cuerpo cansado. Sintió que estaba abrazando a alguien y al aclarar mejor la vista se dio cuenta que estaba abrazada a Seiya. Se sobresalto por un momento despertando a su amante que la miro con una sonrisa.
- Buen día hermosa. – Comienza el con galantería.
- Buenos días… – Respondió mientras se cubría el cuerpo con la sabana al darse cuenta que estaba desnuda.
- No te preocupes. – Dice cabiéndose los ojos con una mano. – Jamás olvidare ese cuerpo… – Agrega abriendo uno de los dedos para mirarla.
- Eres un tonto. – Ella se acerca y le da un beso. – ¿Qué hora es?
- La verdad no sé… es mas no sé donde esta mi ropa. – Responde con tranquilidad tratando de atarse el cabello.
- Creo que en alguna parte del lugar… Tengo hambre. – Se dice la rubia tocándose la panza.
- Yo también… el desvelarnos toda la noche da hambre. – Contesta ganándose el sonrojo de su compañera.
- Por cierto… – Mueve sus manos con cierta incomodidad tratando de encontrar las palabras. – Lo de anoche…
- Me encanto si es la palabra que buscas. – Responde con algo de picardía.
- En realidad… ¿Quería saber cómo tramaste algo así? – Contesta rápidamente para no verse descubierta tan fácilmente, aunque el color de su rostro hablaba por sí solo.
- Seguí el consejo de mi jefe y me puse a pensar a donde llevarte. Luego le pregunte a Mina y me dijo que venga a este lugar, que de hecho es de ella. Así que abusemos del Candy bar.
- No podría.
- Yo tampoco, pero algo usare, me lo debe. Después trame ver cómo sacarte de Tokio y recurrí a Galaxia, que me debía un favor, aunque no del todo. Es cierto que tienes que firmar unos papeles mañana en la sede de Industrias Saito.
- ¿Mañana?
- Si, por lo que nos queda todo el día para nosotros. – Dice besándola hasta quedar encima de ella.
- Tranquilo vaquero… ¿No te cánsate con lo de anoche? – Pregunta poniendo un dedo en sus labios.
- Creo que nunca me cansare de ti…
- ¿Estás seguro?
- Si.
- ¿Aun con mi mal humor? – Cuestiona con falsa seriedad.
- Mientras no me golpees… ¡O la próxima te hare una denuncia por violencia de género! – Advierte con sobreactuada seriedad.
- ¿Te atreverías? – Responde tomándolo por las muñecas y sometiéndolo en el colchón.
- O podría dejar que me abusara ahora. – Responde intimidado por la fuerza.
- Eres un idiota. – Contesta riendo.
- Uno muy apuesto.
- Pero eres mi idiota. – Dice besándolo.
- Claro que si…
Sin darse cuenta terminaron haciéndolo de nuevo, hasta que el hambre les gano y bajaron directamente a almorzar. Luego comer, y en el caso de Seiya fue mucho, salieron a caminar ambos con sus yukatas. Pero esta vez Haruka tomo una de mujer, algo que pocas veces se permitía.
Caminaron de la mano por los senderos de la montaña admirando el lugar, era la primera vez que ambos se permitieron disfrutar un lugar con otros ojos, con otra expectativa, con ganas de vivir la vida junto a otra persona.
Se quedaron viendo la puesta del sol en una de las plazoletas del lugar, que era un pequeño mirador entallado en la ladera de la montaña, mientras los pájaros se perdían en el horizonte y la brisa hacía eco en algunos adornos de bambú que adornaban una farola. Ninguno recordaba esa tranquilidad, ni el sentirse completo de nuevo, algo que habían olvidado y aunque sus miedos regresaron momentáneamente, ninguno menciono nada al respecto. Mientras ella estaba recostada en su hombro pensó que él estaba siempre en riesgo por su trabajo. – ¿Qué haría si algo le pasara? – se preguntaba, por otro lado el temía que a ella le pasara algo en su moto, no por ella, pues a sus ojos era la mejor en dos ruedas.
Con las primeras estrellas en el firmamento regresaron al hotel y en vez de usar su restorán, decidieron comer ramel en un puesto que estaba en la calle, uno que les llamo la atención, pues el aroma era muy tentador. Tras terminar de comer regresaron a la habitación y a pesar de querer hablar, terminaron haciendo el amor antes que se dieran cuenta.
Una Luz en el Infierno
Esta vez los despertó el servicio de cuarto con un desayuno continental, jugo, café, pan al vapor, algo de fiambre, huevos revueltos y fruta. A pesar de querer seguir en la cama, ellos sabían que tenían sus obligaciones, particularmente ella en las Industrias Saito. Fue algo rápido, eran simplemente unos papeles que el mismo Saito en persona quería ver firmados por ella, pues como hombre entrado en años, mantenía ciertas costumbres y formalismos de antaño. Con todo concluido antes del mediodía y rechazando una invitación a almorzar con el mismo Saito, tenían que regresar a Tokio, a sus obligaciones diarias, aunque ya sus vidas no serian lo que eran. Decidieron alquilar un auto y regresar disfrutando el camino. Tras un rato hicieron paradas ridículas, sacaron fotos, compraron mucha comida chatarra disfrutando esas mini vacaciones entre charlas y bromas de ambos.
Aunque al entrar en Tokio y su tránsito nocturno se plantearon que ahora sería raro entrar en la casa de alguno de ellos, o al menos por el momento. Pero al llegar al destino y pensar en pasar la noche en la casa de alguno de ellos, decidieron despedirse en la puerta de la casa de Seiya.
- ¿Enserio no quieres pasar? – Pregunta Seiya.
- Ya lo hablamos y creo que no sería lo correcto para ellas.
- Entonces mañana te invito a almorzar.
- Mejor lo hago yo, se lo que cobra un policía.
- ¡Oye!
- ¡No vemos estrellita! – Dijo acelerando rápidamente el auto de alquiler dejándolo con la palabra en la boca.
De esta manera, como amantes clandestinos, continuaron saliendo y pasando las noches en distintos hoteles, desde los caros de varias estrellas, hasta los llamados hoteles del amor y sus diferentes habitaciones, que en más de una ocasión terminaban riendo de lo raro de las decoraciones.
Paralelamente a su relación, también estaba creciendo y en un punto solidificándose, la de Taiki y Galaxia. Una que tanto Seiya y principalmente Haruka no podían creerlo pues no daba crédito al cambio que el mayor de sus cuñados había logrado en la ninfómana de su socia.
Pese a que todo era felicidad algo les comenzaba a preocupar. Por un lado Haruka estaba más atenta a las noticias o a las sirenas que raramente se escuchaban, mientras que Seiya le preocupaba que ahora estuviera trabajando más de lo que solía hacerlo. Estos miedos no escapaban a discusiones que terminaban con un portazo o por el contrario en la cama. Era claro para ambos que si querían seguir debían aceptar lo que eran.
Una Luz en el Infierno
Una noche Seiya estaba manejando mientras que Lita estaba terminando un informe a mano para transcribirlo al bajar.
- Entonces… ¿Qué te trae tan nervioso? – Cuestiona Lita sin levantar la vista.
- ¿Me ves nervioso?
- Sargento… – Responde dejando la taquilla en el parasol. – Si hay algo básico en el mundo son los hombres. Las mujeres los leemos como queremos.
- ¿Y que lees? – Cuestiona escéptico sin quitar la vista del camino.
- Que me quieres preguntar algo desde la guardia pasada.
- No se te escapa nada. ¿No?
- Sabes que no. – Responde girando el cuerpo dentro de la unidad cruzando sus piernas.
- No empieces de coqueta conmigo. – Advierte con gracia.
- No es eso, me encanta tener la razón, pero dime.
- ¿Crees… crees que es demasiado temprano para pedirle que nos mudemos juntos? – cuestiona nervioso.
Una Luz en el Infierno
- ¿Porque diría que no? Es un departamento enorme. – Contesta Ojo de Pez levantado su mano apuntando el enorme lugar.
- Ya te dije que este lugar no. Es algo que ya lo habíamos hablado. ¡Despacio!
- ¡Compra algo lindo para ambos! – Responde despreocupada con una banda de depilación en la mano. – El dinero no sería tu problema.
- No quiero que piense que quiero manejar su vida…
Una Luz en el Infierno
- No quiero que piense que soy un pobre diablo que aun no termina su hipoteca y quiere alquilar algo pequeño. – Dice apoyando su cabeza en el volante mientras esperaba la luz verde.
- Si ella te ama como se ve, creo que no le importaría que vivieran en un doya-gai*
- ¡Seria incapaz! Además…
Una Luz en el Infierno
- Además se que él querrá pagar su parte…
- ¿Estás bien? – Cuestiona al verla pálida de golpe.
- Creo que esos oniguiris que trajiste me cayeron mal…
Antes que pueda continuar salió corriendo al baño.
Una Luz en el Infierno
- Soy el hombre. Tengo que poder mantenerla.
- No te hacia machista. – Cuestiona sorprendida.
- ¡No es eso! Solo quiero protegerla, es todo… – Mira un auto con detenimiento. – ¿Ese Mitsubishi Lancer no fue robado ayer?
- Deja que lo chequeo… – Ingresa rápido en la terminal del acompañante al sistema de secuestros y unos segundos después salta el resultado. – ¡Si es ese! Doy aviso. – Finaliza tomando la radio.
En ese momento el conductor del auto se percata que la patrulla estaba detrás de él y comienza una persecución por las calles de la prefectura de Jurban, pasando por varios barrios hasta llegar a la zona portuaria a las afueras de Tokio. Pese a que varias unidades se reportaron e incluso intentaron realizar un cerrojo, nadie manejaba tan rápido como Seiya y eso le jugaría en contra. Pese a recibir la orden de esperar refuerzos o incluso de abandonar la persecución, al ver al sospechoso entrar en un muelle que era del territorio Yacuza. De la guantera saco un arma que dejo sorprendida a Lita, aunque no dijo nada. Entraron verificando el enorme deposito mientras las sirenas de los móviles de apoyo se acercaban al lugar. El silencio en la radio era total, pues el operador mantenía la frecuencia solo para ellos, pues eran los que tenían prioridad. En un pasillo lleno altas filas de cajas, Lita sintió ruidos delante de ella, aunque el eco del lugar la hizo equivocarse y un muro de cajas le cayó encima dejándola atrapada, dándole tiempo al sospechoso de escapar corriendo.
- ¡Estoy bien! ¡Atrapa a ese mal parido! – Le grita tratando de sacar sus piernas de debajo de una caja de madera.
Seiya asiste y comienza a correrlo, pues vio como las linternas de sus compañeros le decía que ya no estaban solos. Corrió al sospechoso hasta una oficina donde vio una ventana abierta, corrió hacia ella tratando de no perderlo de vista, pero cometió un error y sintió un fuerte golpe en la cabeza. Al darse vuelta vio a ese sujeto de cabellos castaños, un conocido ladrón de autos de apodo "Tenazas", el cual volvió a atacar nuevamente desarmándolo y dándole con otro golpe en la cabeza haciéndolo caer al piso. Seiya intento usar su pistola Taser, pero fue desarmado de nuevo y recibió más golpes en todo el cuerpo. Luchado por protegerse y mantenerse consiente, a pesar de que no podía ver por la sangre que lo estaba segando, logro dar un par de golpes que solo dilataban su derrota, pues era claro que el sujeto estaba dispuesto a todo. Mareado y ya sin fuerzas, lo último que vio fue su sonrisa victoriosa mientras levantaba el tubo de metal para darle un último golpe.
Una Luz en el Infierno
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Algunos meses después…
En una sala de emergencias del Hospital General de Tokio, una mujer estaba sufriendo más de lo que habría imaginado en toda su vida.
- Tranquila… solo trata de respirar. – Decía con tranquilidad Ojo de Pez.
- ¡Vuelve a decir eso y te juro que te arranco la cabeza! – Respondió tomándola por la ropa.
- Es algo natural… solo trate de relajarse… – Dice una enfermera con delicadeza.
- ¡Intente pasar una sandia por el lugar donde pasa un maldito limón! – Le grita antes de tener otra contracción que la dejo sin más palabras y retorciéndose en la cama.
Ella estaba a un par de contracciones, el parto que era casi inminente y una agotada Haruka mira a su amiga y le dice.
- Quisiera que estuviera aquí…
- Sabes que él más que nadie hubiera querido estar pero…
Una lágrima corre por el rostro de Haruka mientras que una puerta se abre de par en par dejando ver a una persona con ropa estéril.
- ¡SE SUPONIA QUE TENIAS QUE LLEGAR HACE UNA HORA! – Grito la rubia desconcertando a todos los presentes.
- ¡Se suponía que sería la semana que viene! ¡Y fuiste tú la que me mando a Hookaido con los contratos de la nueva campaña! – Responde con tranquilidad. – Yo me hago cargo. – Dice mirando a Pez que se retiro con una reverencia.
- Lo bueno que llegaste… – Contesta la rubia suavizando su voz. – ¿Como viniste tan rápido?
- Vamos a tener que llevar a revisar el Porsche y pagar varias multas. – Responde con gracia.
- ¿Qué le hiciste al Porsche… – Pero antes que pudiera la contracción la hizo olvidar de su auto tomando la mano de Seiya como pocas veces lo había hecho.
- Tranquila, lo haremos juntos… – Responde con una sonrisa que logro tranquilizarla. – Respira conmigo…
Lo que les pareció una eternidad y que solo fueron algunos angustiantes minutos, el lugar era invadido por los gritos de Haruka y el silencioso trabajo de los médicos y enfermeros. Con un último esfuerzo un llanto quebró la quietud del lugar. Una pequeña niña fue depositada en el pecho de Haruka la cual tomo con un poco de miedo, pues nunca había visto algo tan pequeño en su vida. Ambos la miraban con los ojos cargados de lágrimas, sin poder decir nada y a la vez queriendo decirlo todo. El primero en romper el silencio fue Seiya el cual a duras penas dijo.
- Tiene tus ojos…
- Y tu color azabache de cabello… – Respondió ella acariciando su cabeza apenas cubierta por unos cuantos cabellos.
Estaban tan embelesados por la pequeña criatura que ninguno noto como los disparos del flash de una cámara los había inmortalizado, ni tampoco cuando las enfermeras sacaron casi a la fuerza a Ojo de Pez hacia afuera.
Después de revisar a la recién nacida, siempre bajo el ojo custodio de Seiya, fueron llevados al cuarto donde una agotada Haruka ya se estaba poniendo nerviosa por la demora de Seiya y su hija. Lo primero que hizo fue darle el pecho o mejor dicho la pequeña busco este por instinto. Fue una de las cosas más adorables que vio Seiya en su vida hasta que Haruka hablo.
- ¡Ya deja de mirarme los pechos! – Dijo avergonzada.
- Creo que tendré competencia en los próximos meses. – Responde con gracia.
- ¿No te cansaras de ellos?
- ¡Menos ahora! ¡Miera ese tamaño! – Alcanzo a decir antes de que ella le arrojara una almohada.
- ¡Eres un tonto! – Dijo mirando nuevamente a la criatura. – ¿Como llamaremos a esta pequeña luchadora?
- Pensaba en algo más cercano a tu estilo. Ariel.
- ¿A qué te refieres con mi estilo? – Cuestiona frunciendo el ceño.
- A que si saca tu particular guardarropas y mi encanto romperá corazones en todos lados. – El se cubre al ver que toma una almohada.
- Ni en el nacimiento de nuestra pequeña dejaras de ser un idiota… aunque me gustaría que se llame Sachi* – Le se la queda mirando sin entender. – Significa bendecida y también afortunada.
- Lo que tú quieras.
Ella se la pasa tras dejar el pecho y él se la queda mirando con una cara de amor como pocas veces pudo ver hacia otra persona. Fue cuando ella dijo.
- Ella es afortunada de tenerte después de ese incidente.
- Gracias a Lita estoy aquí. Y cuando recobre la conciencia me hizo replantearme mucho mi vida. Luego llegaste y me diste la mejor noticia del mundo.
- Ahora eres un insoportable cantante gracias a ese empujoncito de tu "amiga".
- ¿Sigues celosa de Mina?
- Ahora ella es más bonita que yo…soy un globo…
- Eres mi globo Tenoe. Y seré tuyo para siempre.
- Para siempre suena mucho Kou. – Responde con falsa molestia.
- ¿No crees que deberíamos casarnos? – Cuestiona Seiya a lo cual ambos se miran unos segundos y cuando están por responden la puerta se abrió de par en par.
Sin darle mucha importancia a los padres las tres autoproclamadas "Hadas Madrinas", como se empezaron llamar, Pez, Lita y Mina comenzaron a molestar a la pequeña bebe hasta la llegada del médico de la familia, corriendo a las mujeres para ser reemplazadas por una Galaxia que ya mostraba los primeros síntomas de embarazo. Luego la visita oficial del Jefe Tomoe y su sequito de oficiales que se hicieron presentes, hasta que todos terminaron sacados por la Doctora Misuno, la cual restringió las visitas, pese a que todos se hicieron presentes aun disfrazados de enfermera como lo hicieran Mina y Pez horas más tarde.
Cerca de las diez de la noche unos agotados padres y la pequeña niña dormían en la cama del hospital hasta que Haruka despertó. Los vio dormidos a su lado, el en la cama y la pequeña en la cuna. Aun con dolor, se levanto lentamente y camino hacia la ventana donde la Luna se mostraba radiante iluminando todos a pesar de la luz artificial de Tokio. Saco de sus cosas un encendedor y lo prendió notando que este encendió en el primer intento quedando la llama encendida a pesar de que había la brisa que debería apagarla.
- Creo que me estás dando tu bendición mi Sirena… – Dice mirando al cielo.
- Diría que ambas nos están dando su bendición… – Responde Seiya abrazándola por la espalda.
- Mas bien son los dos ángeles personales de nuestra pequeña. – Contesta dejando caer el encendedor por la ventana.
- Entonces… ¿Que dices a lo que te pregunte?
- Que no. – Él la mira sorprendido. – Mejor vamos a vivir juntos. Creo que un papel no va a cambiar lo que siento por ti.
- ¿Y a dónde iremos? Dijimos que ni tu casa ni la mía.
- Me parece que nunca te dije cuantas casas tengo. ¿No?
- ¡Diablos Tenoe! Nunca dejas de sorprenderme.
- Claro que no Kou.
Ambos se besaron, pero fueron interrumpidos por el llanto de la pequeña y fue en ese momento que a la luz de la Luna aprendieron a cambiar un pañal. El primero de muchos y muchas cosas buenas, pues Sachi fue una bendición para ambos y a pesar de discutir bastante seguido siempre terminaban en buenos términos. Nunca se casaron, pero eso no les impidió ser felices… con todas sus hijas.
FIN
Bueno después de mucho logre sacar el final de esta historia! Espero que les haya gustado tanto como a mí el reto de hacerla! Espero vuestros comentarios al respecto/ tomatazos/ amenazas o lo que gusten!
GLOSARIO:
Sachi: Nombre de doble significado. Por un lado, "bendecida", y por el otro, "afortunada".
Doya-gai: Varias importantes ciudades japonesas tienen un barrio pobre conocido como doya-gai. La palabra doya es una respetable jerga callejera japonesa. Es la palabra yado (posada) al revés, y significa alojamiento barato. El equivalente en español sería "barrio marginal"; y en ambos casos estamos hablando de un barrio pobre habitado casi exclusivamente por hombres. Los más famosos en Japón son Kamagasaki, en Osaka, San'ya en Tokio, y Kotobuki en Yokohama.
El doya más barato de Osaka, el doya-gai de Kamagasaki, donde uno puede alojarse todavía por menos de mil yenes la noche.
Los doya-gai representan un cierto refugio como última opción para hombres con problemas. Tal vez se han quedado sin empleo, o su matrimonio se ha roto, o han perdido su casa por no poder pagar el alquier, o han salido de prisión sin tener a dónde ir. En ese caso, todavía pueden acudir a los doya-gai, donde pueden alquilar una habitación barata sin tener que aportar ninguna prueba de su identidad, ni depósito ni dinero para las llaves, ni avalista, todas esas cosas con las que tendrían dificultades. Antes incluso podían encontrar un empleo, mal pagado, pero que les daba para comer, beber y pagar el alquiler de la habitación.
Muchos japoneses apenas son conscientes de la existencia de los doya-gai. Y los que los conocen, los consideran sinónimo de lo más bajo de la sociedad. Baladas humanísticas de la década de los años 60 del siglo pasado hablan de ellos, como San'ya Blues de Okabayashi Nobuyasu, o Kamagasaki Ninjō (La humanidad de Kamagasaki) de Mitsune Eiji.
Pistola Taser: Un arma de electrochoque es un arma diseñada para incapacitar a una persona o animal mediante descargas eléctricas que imitan las señales nerviosas y confunde a los músculos motores, principalmente brazos y piernas, inmovilizando al objetivo temporalmente. El taser ha recibido fuertes críticas por parte de organizaciones de derechos humanos, así como por el Comité contra la Tortura de la Organización de las Naciones Unidas, que dictaminó que el uso de armas táser provoca un dolor intenso, constituye una forma de tortura, y en algunos casos, puede incluso causar la muerte.
Una de las más conocidas es el táser o pistola eléctrica (llamada también pistola de corriente), que dispara proyectiles que administran una descarga eléctrica a través de un cable. Otras armas de electrochoque administran las descargas mediante contacto directo, como el baston eléctrico.
Agradecimiento:
RossMaker: Bueno espero que te haya gustado este final al pesar de haber pasado tanto tiempo! Gracias por seguir esta locura y espero haberte sorprendido! Nos leemos!
Lita Wellington: Y Seiya tiene la habilidad de hacer enojar hasta un muerto! Hay planes que hay que planearlos lo mejor posible! Kay se llevo el premio revelación personal al personaje de la historia! Así que espero que te haya gustado este final! Por lo pronto gracias por seguir esta historia!
Kamisumi Shirohoshi: Se que me tarde, pero creo que estamos algo a mano! Y creo que hasta se quemo un poco! Lo de los mocos es acostarse con alguien muy resfriado, quizás no lo exprese mejor o en mi cabeza quedo mejor! Como veras no se casaron, aunque las cosas salieron bastante bien para ellos! Así que espero que te haya gustado esta historia y espero que estés con tu bebe disfrutando mucho! Así que mi Lady, nos leemos!
Pato: Espero que te guste el final de esta historia, que como sabes me costó llegar a este punto!
Lector anónimo: Gracias por estar ahí!
Lector de Facebook: espero que te guste!
Nuevamente gracias a todos
Los que leyeron esta locura y
Simplemente les digo, Nos leemos!
Y hasta la próxima…
