EL GUERRERO
(FRAGMENTO DEL DIARIO DE LUNA)
"Han pasado ya varios días desde la caída de mi amada ciudad de Canterlot, mi hermana ha sido convertida en piedra por la que alguna vez fue su mejor y más querida estudiante, no tengo conocimiento de las demás portadoras, ni una manera de obtener noticias de los otros reinos, además, no dejo de pensar en todas las vidas que se perdieron, soldados, hembras y pequeños, todo por nuestra culpa… ¡OH PERO QUE INSENSATAS FUIMOS!, si tan solo le hubiésemos escuchado, si tan solo le hubiésemos dejado en paz, ella lo hizo una criatura de bien, y nosotros lo destruimos por ser diferente, la sangre de todos ellos está en nuestros cascos, y nuestra penitencia es vagar por este mundo mientras lo vemos ser sumido en la completa oscuridad…" (Diario de Luna, 27 días después de la caída de Canterlot, fin de la página 10).
"…no todo es malo, mi compañero de viaje, el último de mis guardias reales, leales a nosotras a pesar de que es nuestra culpa lo que ha pasado, ha sido un gran apoyo para mí, siempre a mi lado, procurando nuestro bien, creo, creo que hay más en él que en cualquier otro macho que haya conocido antes, es curioso, nunca en mi eterna vida pensé en un macho que me acompañara y ahora que no tengo tiempo, quiero su compañía más que nada…" (Diario de Luna, Fragmento de la página 11).
La oscuridad esconde tus peores temores, el ver tus miedos puede aterrarte, pero si se ocultan y sabes que están ahí, es aún peor, esto lo sabían mejor que nadie los ponys de una pequeña villa a las orillas del bosque, la noche había caído sobre ellos y con ella traía un manto de miedo consigo, manto que cubría a todos sus habitantes, encerrados en sus casas, atrincherados y listos por si algún visitante no deseado quería entrar, sus pobres murallas de madera no podrían contener al enemigo por mucho y los mal armados campesinos y pocos soldados que defendían ese lugar sabían que todo lo que podían hacer era resistir y esperar al amanecer cuando las criaturas se escondieran de la luz.
-¿Escuchaste los rumores?- Dijo un pony sentando en la mesa de un bar junto a su compañero, ambos bebían un par de cervezas, el bar era el único lugar que abría durante la noche y no cerraba a menos que la amenaza de ataque fuese inminente –Dicen que hay un par de locos viviendo en el bosque- Agregó el primer pony de pelaje oscuro con crin café después de dar un sorbo a su tarro de madera.
-Eres un crédulo imbécil- Le respondió su compañero, un pegaso de pelaje rojizo con crin naranja –Nadie es tan estúpido como para vivir en ese nido de monstruos- Agregó para luego dar un sorbo a su bebida.
-Bueno, dicen que uno de ellos es en realidad una linda jovencita jeje, apuesto a que su compañero tiene mucha diversión- Comentó el primer pony riendo con perversión.
-Estás enfermo- Le dijo su amigo dándole un golpe en el hombro.
-No, solo estoy ebrio, jaja- Respondió y ambos rieron.
-Me interesaría oír más de ese rumor- Dijo un pony acercándose a la mesa de ambos, estos dos últimos voltearon para ver a un joven pony encapuchado, sus patas sobresalían con un pelaje gris plateado y al bajar su capucha se notó su crin negra atravesada por un mechón azul y sus ojos verdes, bajo la capa que traía se podía observar una armadura básica y a su lado resonaba el golpe de un arma contra el suelo.
-¿Y quién eres tú, idiota?- Preguntó el pegaso en la mesa.
-Solo un viajero que anda de aquí para allá- Respondió él y se sentó en la mesa de ellos, ambos se miraron confundidos pero no le dieron más importancia.
-Bueno muchacho, si quieres saber dicen que hay un par de locos viviendo en el bosque, pocos que son los que regresan aseguran haberlos visto en una vieja cabaña, a no más d horas de camino, pero ir al bosque es una locura, las criaturas que asechan en las sombras nunca dejarían que nadie se acercara ahí, menos aún que quien sea viva en ese maldito lugar, por eso son solo rumores, aunque hay algunos que dicen que es verdad y que los habitantes son poderosos magos, o al menos eso es lo que he oído- Respondió el otro sujeto tomando más cerveza de su tarro.
-Puras patrañas, si de verdad fueran poderosos magos estarían ayudando a pelear en la guerra en lugar de estarse ocultando, todo es mentira chico así que mejor usa tu tiempo en algo de provecho que meros inútiles rumores- Le contestó el otro pony y su compañero asintió.
-Gracias por su información amables caballeros- Dijo él y arrojó unas monedas de plata a la mesa –Tomen un trago a mi salud- Agregó mientras se retiraba.
-¿A dónde vas chico?, ¿No ves que ha caído ya la noche?- Comentó uno de ellos mientras tomaba las monedas.
-Al bosque jaja- Respondió él y salió del bar dejando a los ponys confundidos en la mesa, ¿Hablaba enserio o lo decía de broma?, al final no les importó, ahora tenían más bits para un par de tragos extra.
La muralla era pobre, pero estaba bien vigilada, sobre todo en la noche cuando los aldeanos y soldados esperaban un ataque de monstruos mientras yeguas y pequeños se refugiaban en sus hogares, al haber muchos guerreros ahí el pony de pelaje gris plateado pudo colarse entre ellos sin problemas.
-¿Alguna señal de monstruos?- Preguntó él acercándose a un grupo de soldados que vestían una armadura de cuero, una capa, un yelmo de cuero igual al de sus corazas y tenían todos una lanza.
-¿No eres muy joven para estar aquí?, Ve a casa chico- Le espetó uno de los soldados.
-Sé cuidarme solo- Respondió él mostrando su espada, una fina hoja reluciente, seguramente afilada hace poco.
-Ve a casa chico, aquí tenemos todo bajo control, además, los ataques de monstruos son menos frecuentes últimamente o al menos en comparación con otras partes y cuando llegan no son mucho, no sabemos por qué, se lo atribuimos a la suerte, así que sigue mi consejo y no te metas en problemas- Le volvió a decir el guardia molestando al pony.
-Bien, bien, yo solo quería ayudar- Respondió él y se alejó del lugar o eso le hizo creer, cuando los guardias se distrajeron él se coló entre otro grupo que estaba siendo asignado a patrullaje y fue junto con ellos, cuando tuvo la oportunidad se escabulló entre las sombras de la muralla y encontró una abertura, dio aviso para que la recubrieran pero cuando los demás ponys llegaron a dónde estaba el agujero, él ya había partido rumbo al bosque en búsqueda de la verdad sobre ese rumor.
Aquel joven pony se internó en el oscuro bosque resguardado por la noche, solo el entrar le produjo una pequeña sensación de escalofríos, en cualquier momento un monstruo podría salir y atacarle pero él mantenía su paso y se encontraba alerta en todo momento.
Un rugido rompió el silencio de esa noche seguido de un gélido viento que le helaba la sangre, este pony se ocultó detrás de un árbol y observó desde un lado lo que ocurría. Un lobo negro, con piel seca y oscura, tan delgado que los huesos se notaban, parecía que le hubieran arrancado los labios ya que su horrible y afilada dentadura siempre estaba expuesta, lo mismo le habían hecho a sus párpados pues nunca cerraba esos ojos rojos y amenazadores, la criatura olfateó el lugar un momento como si sintiera la esencia del pony cerca de ahí, por suerte para él, el viento soplaba hacia la dirección contraria, llevándose todo el olor, después de unos momentos más, el lobo negro parecía desistir de su búsqueda.
-Eso es lobito- Murmuró por lo bajo –Solo sigue tu camino- Se dijo a sí mismo pero, justo cuando creyó que el lobo negro se iría en paz, el viento cambió de dirección, llevando el olor del pony a las narices del lobo quien de inmediato dio un rugido y luego un estremecedor aullido –Oh, mierda- Pensó él y salió de su escondite, el lobo volteó, pero el pony mostrando su gran habilidad lanzó algo desde su capa hacia el lobo, este solo dio unos cuantos chillidos lastimeros y cayó al suelo.
Tres cuchillos yacían enterrados en el cuerpo del lobo, uno en su pecho, otro en su garganta y uno más en su cabeza, la precisión de sus disparos y reacción fue soberbia, esos tres tiros certeros habían acabado con el lobo negro en un instante, por desgracia para él, no lo suficiente ya que más aullidos resonaron a lo lejos.
-Genial… justo lo que me faltaba…- Se quejó el pony y recogió sus cuchillos del cuerpo del lobo para luego emprender la retirada, sabía que esos aullidos atraerían a más que solo una jauría de lobos negros.
El pony corrió lo más que pudo en una sola dirección, desafortunadamente, tenía un defecto fatal para su situación.
-Ahora… ¿Por dónde vine?- Se preguntó mirando a su alrededor, tenía un pésimo sentido de la orientación y peor suerte ya que los aullidos se escuchaban cada vez más cerca de él –Oh, grandioso- Maldijo su situación y decidió que se escondería en uno de los árboles cercanos, tal vez las hojas lo ocultarían lo suficiente.
Los lobos aparecieron no mucho después, al menos media docena de ellos, el pony pensó que no era tan malo, podía escapar de ellos, pero sus esperanzas se fueron al escuchar unos chillidos desde lo alto, volvió a maldecir su poca suerte y observó hacia arriba entre los espacios dejados por el batir de las hojas.
Ahí, criaturas aladas, idénticas a las que atacaron Canterlot aquella primera noche de oscuridad, sobrevolaban el cielo mirando de un lado a otro en busca de la presa que habían identificado los lobos.
-Genial…, bueno, con algo de suerte no me notarán aquí- Se dijo a sí mismo el pony planeando quedarse lo más quieto posible.
A su alrededor las criaturas lo seguían buscando, los lobos olfateaban el suelo en busca de su rastro mientras las criaturas aladas observaban todo desde arriba tratando de detectar el menor movimiento entre los árboles o en cualquier lugar donde el pony se pudiese estar escondiendo de ellos, sabía que pronto darían con su paradero, por lo que tuvo un idea, tomó uno de sus kunais y espero a que ningún ser alado volteara en su dirección, lanzó el Kunai lejos entre los árboles el cual hizo un sonido al golpear el tronco de uno de ellos, de inmediato, los lobos empezaron a gruñir y aullar, al verlos las criaturas en el cielo dieron un quejido espectral y siguieron a los lobos dejando el camino libre para el pony que de un salto bajó del árbol muy confiado.
-Jeje, cayeron- Dijo sonriente de que su truco hubiese funcionado pero en su confianza no volteó hacia adelante y chocó con el último de los lobos negros que se había quedado ahí –¿Pero qué…? Oh…- Mencionó al ver que el lobo volteaba hacia él y lo veía con ojos llenos de furia.
El lobo aulló con rapidez a la cual el pony no pudo responder a tiempo pero si acalló el resto de su aullido con un golpe de su Kunai, el lobo se molestó y empezó a atacarlo para intentar morderle.
El pony entonces empezó a correr, sabía que podía vencer a ese lobo pero los demás monstruos estaban cerca y pronto se vería superado en número para poder combatirlos, por lo que su única opción era tratar de huir, corrió y corrió mientras escuchaba a más lobos acercarse y al mismo tiempo escuchó chillidos que provenían de los cielos, las bestias aladas lo habían visto y ya no escaparía de su gran visión, logró llegar a un claro donde por fin se detuvo al notar que del otro lado del bosque se asomaban más ojos rojos de más lobos, al tiempo que los otros le daban alcance, estaba rodeado y no parecía tener muchas opciones.
-Bueno… creo que no me queda otra opción- Se dijo a sí mismo y se quitó la capa y capucha que traía consigo revelando ahora ser un pegaso color gris plateado, observó a esas criaturas a su alrededor y saco su espada de la vaina –Entonces, ¿Quién va primero?- Dijo de una manera socarrona.
Uno de los lobos le atacó por detrás a lo que el pony dio un salto en reversa pasando por encima del lobo ayudándose con el impulso de sus alas, otro lobo salió por su derecha lo que obligó al pony a girar sobre sí mismo para evitarlo, un tercero saltó sobre él pero este pegaso rodó por el suelo para evitarlo, otro más apareció frente a él e intentó morderle con sus fauces pero él se impulsó hacia atrás con sus alas saliendo del rango de la mordida de esa fiera, los lobos lo rodearon y saltaron al mismo tiempo sobre él pero el pegaso levantó vuelo en el último momento causando que todos los lobos chocaran entre sí, no perdió tiempo pues de inmediato se dio vuelta para observar a las criaturas aladas que ahora lo rodeaban, mientras, en el suelo, los lobos se levantaban y esperaban a que tuviera que aterrizar o que esas criaturas lo derribaran del aire para así poder devorarlo si es que esas cosas no lo hacían primero.
-Vaya, ustedes son más feos de cerca, bueno, la verdad son feos desde cualquier distancia jeje- Se burló él de las criaturas que le mostraron sus dientes afilados en respuesta.
Había al menos 3 criaturas aladas y cada una lista para desgarrarlo o destazarlo pero él no se iba a rendir así de fácil, el pony empezó a volar tratando de alejarse de esas criaturas que ahora le perseguían en grupo intentando de cortarle el paso o darle un zarpazo con sus garras.
Después de un rato de esquivarlos el pony regresó al suelo solo para ver que de frente a él venían los 5 lobos y las 3 criaturas aladas, el retrocedió un poco y miró hacia el cielo donde las nubes se despejaban en el claro.
-Vaya, ya era hora- Sonrió él y cerró los ojos al tiempo que la luz de la luna llenaba el claro al asomarse después de que las nubes se quitaron, él sintió una gran calidez cuando los rayos del astro menor llegaron a tocar su piel fue como si suaves caricias le llenaran de calma, confort y lo más importante, fuerza.
Al verlo cerrar los ojos una de las criaturas aladas se lanzó sobre él dispuesto a asestarle un zarpazo mortal, sin embargo cuando la criatura estuvo cerca, el pegaso abrió los ojos los cuales brillaron con un pequeño destello, el zarpazo pasó de largo al tiempo que el pony giraba sobre sí mismo evadiendo el ataque mientras movía su espada y con la misma fuerza del giro cortaba el brazo de la criatura que ahora se alejaba chillando por el dolor, pero el pegaso no le dio oportunidad de retirarse sino que se lanzó hacia el frente en dirección al monstruo, al verlo la criatura temió pues ahora veía al pony envuelto en un aura blanca y la hoja de su espada brillaba un poco del mismo tono blanco, este monstruo no pudo reaccionar cuando el pony dio un golpe con su espada cortándole de tajo su cabeza.
-¿Alguien más?- Dijo el pony al notar que las demás criaturas retrocedían un poco, claramente asustadas por la energía que emanaba este pegaso.
Al final las criaturas solo desaparecieron entre las sombras del bosque dejándolo a él en medio del claro con el cuerpo putrefacto de la bestia que había matado.
-Ugh, su apariencia es horrible pero su olor es mucho peor- Comentó él pegaso tapándose la nariz, el brillo de su cuerpo desapareció en unos instantes y él solo volteó a ver la luna con una sonrisa dibujada en su rostro –Gracias- Dijo él sin saber por qué, pero siempre sentía que tenía agradecer al astro menor.
Se disponía a caminar de regreso hacia el pueblo, pensando que el rumor que le habían dicho los dos ponys del pueblo era solo eso, un mero rumor y nada más, eso y también lamentando haberles dado esas monedas de plata que ahora veía como dinero desperdiciado. De pronto sus pasos fueron interrumpidos por una gran ráfaga de viento salida de la nada, él solo se cubrió con sus cascos ante el repentino embate del viento contra su ser, sentía como si esa corriente tratara de derribarlo, dio unos pasos adelante pero el viento se tornó tan potente que lo lanzó hacia atrás, él dio una vuelta en medio del aire y cayó sobre sus cascos manteniendo apenas el equilibrio.
-Okey, esto es nuevo- Mencionó él al tiempo que otra ráfaga lo azotaba por la izquierda y lo derribaba, una nueva ráfaga azotó desde el lado contrario levantándolo del suelo y luego haciéndole caer a tierra nuevamente, él estaba desconcertado y no comprendía lo que ocurría al momento, aprovechó que el viento dejó de soplar por momentos para reincorporarse y tomar su espada sin embargo no la sacaba ya que no sabía a lo que se enfrentaba esta vez, notó luego un olor a podrido en el lugar aún peor que el de la criatura que había cortado y no pudo evitar sentir gran asco al olerlo.
Como pudo se mantuvo firme hasta que escuchó pasos agrandados que provenían del bosque y que hacían temblar la tierra debajo él, se puso un tanto nervioso ya que era la primera vez que sentía algo así, por lo que no dudó más y sacó su espada listo para enfrentar a este nuevo enemigo, fuera lo que fuera.
Su respuesta llegó en una enorme figura del tamaño de uno de esos árboles del bosque, en apariencia era como una especie de Manticora, pero tenía dos cabezas en lugar de solo una, sin melena y un par de cuernos en cada una pero en la cabeza izquierda uno de esos cuernos estaba roto, su cuerpo era negro y parecía estar descomponiéndose, tenía un par de alas de murciélago enormes y algo rasgadas, lo que más le dio asco de ese ser era que solo tenía la parte de enfrente de su cuerpo ya que debajo de donde se suponía debía estar su cintura no había nada, arrastraba su cuerpo con sus dos poderosas patas delanteras de las que salían enormes garras, 3 ojos rojos, puesto que una cabeza tenía un ojo cerrado, lo miraban directamente y luego esa criatura abrió ambas bocas mostrando dientes que blancos que contrastaban con el resto de su cuerpo, con cada boca dio un poderoso rugido y el pegaso pudo sentir el viento hediondo y putrefacto de nuevo sobre si lo que le obligó a taparse la nariz de nueva cuenta.
-Retiro lo dicho sobre los alados… tú sí que eres feo- Comentó el pony retrocediendo un poco para sacar distancia y ponerse en posición de combate para enfrentar a este enemigo.
La criatura solo rugió ante el comentario del pegaso y se lanzó sobre él dejando tras sí un rastro de sangre que marchitaba la hierba al contacto, este pegaso saltó ayudado con sus alas para esquivar el ataque y sacó de nueva cuenta su espada para luego volver a iluminarse con esa misma aura.
-Okey, hagamos esto- Dijo él y se lanzó con un corte diagonal para cortar de un tajo una de las cabezas, la cual cayó al suelo y se deshizo marchitando así más parte del suelo -¿Qué te pareció eso?- Mencionó con una sonrisa para luego voltear y ver como la otra cabeza rugía con fuerza, pensó que tenía la batalla ganada pero la cabeza volvió a crecer en un instante como si nada hubiese pasado –Te regeneras… bien por ti…, mal para Mí- Agregó a su comentario.
Esa criatura volvió a atacarla lanzando mordidas a diestra y siniestra de las cuales él solo se defendía esquivando y regresando los embates con cortes rápidos y fuertes para hacerle el mayor daño posible a ese monstruo, pero no importaba cuánto daño le hiciese a ese engendro, siempre se curaba de sus heridas aun y cuando lograba cercenarle las dos cabezas al mismo tiempo.
La pelea se alargaba y el pegaso se empezaba a agitar, el usar esa energía de su cuerpo era agotador y él notaba que no le quedaba mucho tiempo antes de que se cansara por completo y estuviese a merced de ese engendro de la oscuridad.
-Bueno… es todo o nada- Dijo él para luego volar lo más alto que pudo, lo más cerca de la luna posible y sintió como su luz le daba nuevas fuerzas, fuerzas que usaría en un solo instante, alzó su espada y reunió toda su energía en su filo blanco –Veamos qué te parece esto- Al decir esto la criatura alzó vuelo tras de él levantando su medio cuerpo y ambas cabezas con sus fauces abiertas y garras hacia el frente contra él mientras le lanzaba un poderoso rugido con una de sus bocas y con la otra expulsaba de nuevo su hediondo aliento venenoso.
-¡NO ESTA VEZ!- Gritó él y por fin todo el brillo de su cuerpo se reunió en su sable – ¡Toma esto!, SAVAGE STRIKE!- Gritó de nueva cuenta y se lanzó contra el monstruo, dio un giro completo lanzando en una onda toda la energía que había reunido en su espada en dirección a ese engendro.
La onda cortó el aliento de la bestia quien solo abrió los ojos de sus rostros al ver esa onda en su dirección, las dos cabezas no se coordinaron y trataron de huir en diferentes direcciones lo cual causó que la onda de choque los golpeara directo y los arrojara contra el suelo con gran fuerza, provocando una explosión de brillo blanco al impactar contra la tierra.
-Así… es como se hace… jeje- Comentó el pegaso aterrizando en tierra jadeando por lo cansado que estaba, esa energía en él agotaba rápido sus propias reservas y resistencia –Necesito comida- Dijo al oír a su estómago gruñir. Para su mala suerte eso no era su estómago, sino los demás monstruos que habían regresado a terminar el trabajo ahora que su presa estaba débil y cansada por la batalla anterior –Okey, ¿Quién sigue eh?- Preguntó él levantando su espada y dos lobos saltaron sobre el pegaso, pudo esquivar al primero y hacerle un corte al segundo pero una criatura alada apareció y le tomó desprevenido, lo levantó con sus garras traseras y lo azotó en un árbol.
Un lobo más quiso morderlo pero él esquivó la mordida, aun así las fauces atraparon su cola, el lobo lo arrastró y lo lanzó. Cayó y rodó por los suelos lastimándose y haciéndose raspones pero aun así volvió a ponerse de pie aunque ahora más maltrecho.
-Que mal que… ya no tengo energía jeje- Dijo él sonriendo un poco al tiempo que otro lobo se lanzaba sobre él, lo miró directo esperando el impacto pero en el último instante una bola de fuego apareció detrás de él y golpeó de lleno al lobo quien chilló mientras empezaba a arder.
Confundido por esto el pegaso miró hacia atrás para toparse con la imagen de una unicornio de pelaje blanco con crin amarilla y mechones negros, su cuerno brillaba rojo y había un extraño símbolo de frente a ella, además, mantenía sus ojos cerrados.
-Abrazeus- Comentó ella con voz calmada mientras su cuerno brillaba rojo de nuevo y creaba otro símbolo frente a ella. Una llamarada surgió de este símbolo alcanzando al resto de los lobos y los quemó casi al instante, al ver esto las criaturas aladas salieron de ahí algunas algo quemadas por las llamas que los alcanzaron.
-Eso es lo que yo llamo una pony ardiente jeje…- Bromeó él antes de desmayarse.
La unicornio se acercó hacia él y toco su frente, el pegaso tenía ya algo de fiebre pero ella no pareció preocuparse mucho.
-Vaya idiota- Dijo e hizo una mueca de desaprobación para luego tele-trasportarse junto con él hasta fuera de una rústica cabaña, abrió la puerta mientras levitaba con magia el cuerpo del pegaso quien dio un quejido cuando ella lo dejó caer sobre una mesa de madera.
-Te advertí que no fueras- Sonó una voz en la oscuridad a lo que ella solo dio un suspiro.
-Lo siento- Respondió ella y mojó un trapo con agua para ponerlo en la frente del pegaso.
-Bueno, lo hecho, hecho está, ¿Es verdad lo que sentiste?- Preguntó esta voz acercándose a una vela que encendió para dejarse ver como un unicornio anciano de pelaje marrón con una crin y cola canosas.
-Sí, él tiene la energía- Comentó ella y al acercar su casco al pony este se encendió con una energía luminosa igual a la que el pegaso había usado en su batalla anterior.
-Entonces, el tiempo llegó- Mencionó el anciano y miró por la ventana a la luz de la luna.
CONTINUARÁ…
