LA HECHICERA

(Fragmento del diario de Luna)

"Una vez más lo hemos tenido que presenciar, es el mes número veinticuatro de mi vida como prófuga de la ley de la antes Twilight Sparkle, y esta noche he tenido que ver como esos monstruos destruyen otra villa, como arrebatan la vida y como deja a cientos de pequeños huérfanos, si es que los dejan vivir claro está. No sé cuánto más puedo soportar esto, ver todas esas vidas sufriendo por el error que cometimos, por nuestra intolerancia, no puedo soportarlo más, en varios momentos he querido terminar con mi vida y que el dolor acabe.

Pero, si aún sigo con vida, es por una razón, por un propósito que no veo todavía, pero que sé que está ahí; además no puedo terminar con mi vida, sabiendo que ahora cargo una en mi interior, un hijo, una razón para mantenerme con vida, a nosotros dos.

Mi guardia, se volvió mi compañero, mi compañero, se volvió mi amigo, mi amigo, se volvió mi confidente, mi confidente, se volvió mi amante, y Yo, me volví su todo, ahora viajamos juntos a dónde podamos encontrar lo que necesitamos y en busca de un lugar para nuestro hijo o hija, para mi linaje, nuestra descendencia, (Fragmento del diario de Luna, mes 20 de la era oscura)"

Cuenta una leyenda que en lo profundo del bosque se esconde una cabaña habitada por dos, normalmente nadie sería lo bastante imprudente para construir su hogar en uno de los puntos más peligrosos de esa región, pero ellos dos no eran comunes, ellos eran más, el bosque es peligroso, todos los ponys saben eso, todos los que viven en las ciudadelas fortificadas saben eso, más aún durante la noche que es cuando las criaturas salen de cacería, pero ellos no eran presa.

-Abuelo, he traído lo que me pediste- Dijo una voz entrando a la cabaña en medio del bosque, traía consigo una cesta llena de flores de color morado.

-Ah bien, bien, ponlas en la mesa junto a la ventana por favor- Respondió una voz anciana.

-Claro abuelo- Contestó la voz que provenía de una unicornio de pelaje blanco, con su crin y cola de colores negro con mechones amarillos –Mmm, am, aquí- Dijo ella por fin poniendo la cesta en la mesa, al parecer tenía cierta dificultad.

-¿No tuviste problemas verdad?- Preguntó el pony anciano.

-No abuelo, ninguno, pude sentir un par de miradas cercanas a mí pero no se atrevieron a avanzar por temor al calor- Comentó ella y buscó con su magia algo en que sentarse.

-Qué bueno, pero es el sol, recuérdalo nieta mía, es el sol al que le temen- Respondió el anciano que meneaba un caldero.

-Si está bien, el sol, abuelo, ¿Qué me enseñarás hoy?- Preguntó ella mientras su magia pasaba por varios objetos hasta tomar un plato de madera y luego una cuchara del mismo material y ponerlos cerca de sí.

-Nada- Dijo él dejando confundida a la unicornio –Te he enseñado todo lo que sé, ahora depende de ti practicar lo que has aprendido, bueno, eso y una prueba más- habló el anciano dando una sonrisa.

-¿Qué clase de prueba abuelo?- Preguntó ella con curiosidad.

-Mi niña, te enseñaré el secreto que te prometí hace tanto, el secreto para ver- Dijo él dejando de menear la comida, la unicornio abrió la boca con mucha sorpresa y luego sus párpados, al hacerlo se pudo ver la falta de luz en sus ojos, no había duda de por qué eso la había impresionado, ella era ciega.

-Dices que,… ¿puedes darme la vista abuelo?- Preguntó ella y su abuelo suspiró.

-No, pero puedo enseñarte a usar esa energía dentro de ti para ver a tu alrededor sin la necesidad de tus ojos mi pequeña, puedo darte esta última lección- Habló él dando una sonrisa y la pony asintió.

-¿Ahora mismo abuelo?- Preguntó ella.

-Claro, después de comer eso sí- Respondió él sirviendo la comida para ambos, ella estaba ansiosa por aprender, pero podía esperar un poco más y disfrutar de los alimentos con su abuelo.

-Oye abuelo, una pregunta- Comentó la pony bajando su cuchara mientras sentía con su magia dónde estaba el plato.

-¿Cuál mi pequeña?- Preguntó él.

-¿Por qué no vivimos en el pueblo como todos los demás?- Le cuestionó ella a lo que el pony anciano hizo a un lado el plato.

-Porque no somos como ellos- Respondió el anciano –Te he de contar una historia mi nieta, una que te contaba mucho de potra, no sé si aún la recuerdes pero no te hará mal escucharla de nuevo- Dijo el anciano riendo un poco.

-Adelante abuelo, yo te escucho- Contestó ella asintiendo mientras mantenía sus ojos cerrados.

-Bien sabes que todos los unicornios portan magia, eso es algo muy conocido mi niña, pero algunos portan una aun mayor, fue en el fin de la era que sucedió, o más bien años después, se dice que la última princesa regente de ese tiempo renunció a sus viejos poderes por un bien mayor, un bien que un día ayudaría a toda la tierra de Equestria a superar esta crisis, los ponys entonces tomaban fuerza en esa esperanza, pero los años pasaron y pasaron y con el tiempo se fue perdiendo esa misma esperanza que tanto se había luchado por mantener, la historia se convirtió en leyenda y luego en un simple cuento de hadas para niños, algo para hacerles sentir menos miedo ante la oscuridad, pero hay algunos ponys que aún creen en esa historia, verás, se dice que ella dividió su gran poder mágico en varios fragmentos, y que esos fragmentos de magia son revelados ante el poder de la luna, es por eso que "ella" los busca, "ella" busca a los poseedores de esa magia, ¿Para qué?, ara eliminarlos y así acabar con la única amenaza que queda para su eterno gobierno, pero por años ha buscado y no los ha encontrado al parecer, pero ha hecho de muchos trucos para encontrarlos, uno de los más terribles es prometer a cualquiera que logre dar con uno de esos "elegidos" una libertad absoluta e inmunidad a las criaturas de la noche, una oferta tan tentadora que ha hecho que los mismos ponys se traicionen entre ellos, que entreguen a todo aquel que crean sospechoso ya que están desesperados por salvarse, terrible en verdad que todo eso ocurra- Explicó el anciano para luego beber un sorbo de agua.

-Pero… ¿Qué tiene que ver eso con nosotros abuelo?- Preguntó ella confundida.

-¿Conmigo? La verdad es que Nada, contigo, todo mi niña, tal vez no te hayas dado cuenta pero en ti hay un poder más grande de lo que te puedes imaginar, dime, ¿Te has preguntado alguna vez por qué solo practicamos tus hechizos más fuertes durante la noche?- Le preguntó el anciano y la pony no supo qué responderle, solo negó con la cabeza –Ata los cabos mi cielo- Agregó él y dejó pensar a su nieta.

-No…, no puede ser… ¿Yo?- Dijo ella con la boca abierta de la impresión.

-Exacto mi pequeña, si alguien descubriera el secreto que tanto he guardado pues, te llevarían de mi lado con el hecho de solo salvarse y eso no solo pondría fin a tu vida, pondría fin a la esperanza, y sobre todo pondría fin a mí propósito- Respondió él con un mucho de pesar.

-Pero… abuelo yo no… yo no entiendo…- Contestó ella muy confundida y tomó su cabeza.

-Es por eso que nos mantenemos aquí, es por eso que te enseño en secreto, ninguno de esos ponys dudaría en venderte con tal de obtener su libertad, los tiempos oscuros no han traído más que desgracias y enemistad para todo el mundo, pero hay esperanza, un día seguro que esto terminará, hasta entonces, te quedas aquí, ¿comprendes eso verdad querida mía?- Le preguntó el anciano ahora acercándose a ella y poniendo un casco sobre su cabeza.

-Sí abuelo, lo entiendo- Respondió ella un poco más calmada aunque algo alterada por lo que su abuelo le acababa de revelar, ¿ella? ¿Una heredera de ese poder?

-Mmm, ya casi- Murmuró algo en pony anciano que miraba por la ventana como el sol seguía su movimiento.

-¿Qué sucede abuelo?- Preguntó la unicornio al sentir el cambio de actitud del pony.

-Nada mi niña, prepárate, practicaremos como te lo prometí, te enseñaré a usar ese poder para ver- Comentó él y sonrió aunque sabía que ella no podía verle pero si sabía que podía sentirle.

-Gracias abuelo- Respondió la pony y volvió a comer algo.

MAS TARDE ESA NOCHE

-¿Uh?, ¿Qué es esto?- Se preguntó la unicornio al sentir algo como si la llamara, era ya casi el anochecer y la luna empezaba a divisarse –Mi imaginación seguro- Se dijo a sí misma y buscó la puerta con su magia.

Al abrirla pudo sentir una brisa algo maligna pero para ella era algo, "normal", vivir en ese bosque rodeada de criaturas de la noche y monstruos que se ocultaban en la oscuridad había sido su día a día durante varios años, estaba acostumbrada ya a la presencia de esas criaturas alrededor, no había de que temer claro, pues ella sabía que la barrera protectora que estaba alrededor puesta por su abuelo impedía el paso a cualquier clase de monstruos en el área, ella recordaba como en los primeros días siempre estaba temerosa de que los monstruos fueran a derribar esa barrera y atacarlos a ella y a su abuelo, más con el tiempo se fue dando cuenta de que esto no podía ocurrir y que ahí se encontraba segura de las amenazas de afuera.

-¿Abuelo dónde te encuentras?- Preguntó ella enfocando su oído, pero al no recibir respuesta supo que su prueba había iniciado, su prueba para "ver" las cosas –Okey, concéntrate, recuerda lo que el abuelo te dijo, siente la energía a tu alrededor, no uses tu hechizo de auto-localización, deja que la…- Mencionó ella cuando de pronto sintió algo más, algo que se acercaba.

-¿Qué estará haciendo esta niña?- Se preguntó el viejo que estaba parado junto a una roca sin hacer ningún tipo de movimiento, solo observando a su nieta y esperando a que ella lo encontrase sin usar su hechizo localizador o sus sentidos más agudos –Concéntrate y deja la energía fluir en ti mi nieta- Pensaba él observando como ella seguía ahí sin moverse.

-No, no debe ser nada, y aun si lo fuera, la barrera lo detendría sin problemas- Dijo ella dándose la vuelta –Aunque…, esto no se siente como una energía malvada, esto es, diferente, ¿uh?, se detuvo- Pensó ella y después de dudar unos momentos se volvió a centrar en lo importante, buscar a su abuelo.

Ella se volvió a concentrar, cerró los párpados, se puso firme y respiró para tranquilizarse totalmente, su mente y su cuerpo debían estar en armonía para poder usar esa energía que estaba en ella, desconocía cómo es que la había adquirido, pero según su abuelo creía ella había tenido esa energía desde que nació, aunque no se reveló hasta que ella cumplió los 6 años cuando de pronto su poder apareció, sin embargo ella no lograba recordar nada sobre esa ocasión, ese día todo era blanco en su mente.

-Concéntrate, energía, la energía fluye y tú tienes una conexión- Se dijo a sí misma pero nada ocurría, ella seguía ahí sin idea de dónde se encontraba su abuelo –Oh vamos, ¿Qué me falta?, ¿Qué es lo que me puede faltar aquí?- Dijo ella entrando en un poco de frustración y frunciendo su frente para tratar de hacer que algo ocurriese pero sin usar su magia para ayudarse.

-Como supuse- Se dijo a sí mismo el pony anciano para luego mirar al cielo detrás de los árboles del bosque y luego dar una sonrisa –La luna está por salir- Pensó y se sentó en el pasto mientras esperaba.

-Vamos, vamos, vamos, concéntrate- Pensaba ella con algo de desesperación –Es inútil, no aprenderé a..., ¿Uh?- Una especie de calor recorrió su cuerpo de un momento a otro, no sabía lo que era solo que se sentía muy bien, en tranquilidad y de pronto lo supo, eso que sentía en su pelaje, aunque no la podía ver sabía que estaba ahí, era la luz de la luna la que la recorría, siempre lo había sentido pero no se había dado cuenta, se sintió tonta por no haberlo deducido antes, su abuelo le había dicho que su magia siempre había sido más poderosa durante la noche, ella solo creía que era su forma de darle aliento y ser bueno con ella, pero ahora lo comprendía mejor.

-¿Se dio cuenta?- Se preguntó el viejo mirando la pose de su nieta, tranquila, respirando, postura perfecta.

-Esto es…, tan cálido…, siento que puedo, ¡Uh!- Ella se exaltó cuando sintió una energía emanar de su cuerpo, no era como las veces anteriores que había estado fuera de casa durante la noche, sentía fluir la energía fuera de ella y lo más impresionante, era como si esa energía marcara cada objeto y le daba una visión clara de lo que había a su alrededor; era diferente de cuándo usaba su magia para "ver" los objetos pues esta le daba solo una imagen del contorno de lo que iluminaba, como un molde vacío, pero esto no, cada detalle de las cosas que iluminaban, incluso la corteza de los árboles y las pequeñas hormigas que cruzaban hacia el –Esto es…, a esto te referías, abuelo- Al mencionar a su abuelo otro impulso salió de su cuerpo y se dirigió hacia dónde estaba ubicado su abuelo, derramó lágrimas al poder por fin ver en su mente pintada la imagen del rostro del pony anciano, cada detalle estaba ahí, sus arrugas, su barba incluso la pipa que fumaba.

-Creo que me encontró- Sonrió el viejo y caminó hacia ella que por primera vez le "miraba" el rostro –Excelente trabajo, mi pequeña Trisha- Dijo él sonriendo para su nieta.

-Abuelo…- Comentó ella y se echó a llorar de felicidad.

-Ahora, tenemos que practicar hasta que perfecciones este sentido nuevo en todo momento además de seguir practicando con tus hechizos de siempre, pero ahora será mucho más fácil gracias a tu nueva habilidad- Dijo el pony anciano que acariciaba la crin de su nieta.

-Te prometo esforzarme mucho abuelo- Respondió ella muy segura de sí misma; volteó hacia otro lado al sentir otra cosa, algo que se acercaba al parecer.

Por las siguientes noches, Trisha practicó y practicó para poder dominar por completo esa nueva forma de visión que ahora tenía mientras a su vez se seguía concentrando en lo básico de hechizos de fuego y hielo que le instruía su abuelo, aun así durante las dos semanas que pasaron seguía sintiendo que algo se acercaba a ellos, no podía describir lo que era pero cada noche era más fuerte y estaba más cerca de ellos.

2 SEMANA DESPUÉS

La luna salía y era momento de continuar de nuevo con la visión de Trisha pero su atención no estaba en el entrenamiento ese día, la fuerza que sentía estaba más cerca que antes, según sus sentidos, cerca del pueblo de los otros ponys.

-¿Algo inquieta tu mente hoy mi niña?- Preguntó su abuelo al notar su falta de concentración.

-Oh, lo lamento abuelo es solo que…- Miró de nuevo en dirección hacia el bosque que los rodeaba –Hay algo ahí…- Dijo ella sin dejar de mirar ese punto exacto, sus ojos no veían pero tenía la mirada fija.

-¿Dónde?- Preguntó su abuelo y al no recibir respuesta de Trisha este pasó su casco por enfrente de su rostro, luego el mismo se dio un golpe con su pipa al recordar que la pony es ciega, la movió un poco pero ella no parecía reaccionar -¿Trisha?- Habló su nombre y la unicornio por fin reaccionó.

-¿Qué?, oh no nada abuelo, es solo que pensé que había algo ahí viéndonos pero no parece haber sido nada en realidad…- Al momento de que ella terminó de decir esto una explosión ocurrió no muy lejos de ahí -¿Qué fue eso abuelo?- Preguntó ella sorprendida por el repentino ruido.

-Nada en lo que debamos meternos, iré por las cosas, tú entra a la casa rápido- Dijo su abuelo mientras otra explosión se daba.

-Es cerca del claro donde recojo flores…- Pensó ella y estaba por obedecer a su abuelo cuando la sensación que por semanas había estado sintiendo regresó con más fuerza que nunca, la única diferencia era que ahora ella parecía escuchar a una voz pedirle ayuda –Estas… en problemas…- Se dijo a sí misma así que contra las órdenes de su abuelo se decidió entonces por adentrarse en el bosque- Estaré castigada toda mi vida pero… tengo que ver esto- Dijo ella antes de adentrarse al bosque sin que su abuelo se diera cuenta, o al menos eso era lo que ella creía.

-Ahora Trisha, pásame el… ¿Trisha?, Oh no… ¡TRISHA!- Gritó él y salió pero su nieta ya estaba lejos –Niña impulsiva- Decía él corriendo hacia fuera de la barrera pero al llegar al límite esta barrerla le detuvo en seco, confundido intentó deshacer el hechizo pero por alguna razón nada funcionaba, vio entonces un resplandor en la misma barrera y notó que la misma luz de luna estaba sobre su protección, suspiró y regresó dentro de la cabaña sin dejar de preocuparse por su nieta.

-Veamos… ¿hacia dónde ahora?- Se dijo Trisha y se concentró de nuevo para "ver" las cosas a su alrededor, notó cada árbol, hoja, roca, pasto y hasta insectos con su nueva técnica casi perfecta, para su sorpresa no había ni rastro de monstruos cerca de ella, lo cual le parecía algo muy inusual pues siempre había varios intentando cruzar la barrera alrededor de la cabaña de su abuelo.

Otra explosión llamó la atención de sus oídos y se dirigió en aquella dirección esperando encontrar algo, caminó con cuidado hasta que llegó al lugar, usó de nueva cuenta su poder y la escena que se reflejó en su cabeza la dejó sorprendida.

Un pegaso combatía con las criaturas y no solo eso, les estaba ganando, ella no sabía cómo es que eso era posible, según su abuelo se necesitaba de varios guerreros para poder siquiera tener una posibilidad de sobrevivir contra esos monstruos, y este pegaso los estaba combatiendo a todos por su cuenta.

-Es… increíble…- Decía ella pero en eso sintió una presencia más fuerte que las anteriores, su sentido le alertó de una criatura acercándose a él –Debes correr o si no…- Estaba por salir cuando la criatura llegó, ella se asustó un poco y permaneció oculta, sin embargo el pony debía de escapar, solo un idiota se enfrentaría a…, y de pronto el pony estaba combatiendo contra ese monstruo y recibiendo varios golpes.

-¡Torpe!, Debería ayudarlo antes de que él… ¿Qué?- Ella se detuvo al sentir como el pony activaba su aura, una energía igual a la que ella usaba para ver, solo que esta vez, sintió algo como nunca antes, pudo ver al pony por completo, no solo sus rasgos, era como si de verdad lo viera, aunque nunca había conocido colores pudo ver la diferencia entre el pelaje y la crin y cola del pegaso, incluso logró distinguir su CM -¿Quién eres tu?- Se dijo a sí misma anonadaba y en eso el pegaso ejecutó el ataque final con el que derrotó a la bestia con la que peleaba, ella seguía sorprendida pero vio que el pony se quedaba sin fuerzas mientras más monstruos lo asechaban, ella entonces decidió saltar a la acción y defenderlo.

-¡Abrazeus!- Comentó ella con voz calmada mientras su cuerno brillaba rojo de nuevo y creaba otro símbolo frente a ella. Una llamarada surgió de este símbolo alcanzando al resto de los lobos y los quemó casi al instante, al ver esto las criaturas aladas salieron de ahí algunas algo quemadas por las llamas que los alcanzaron.

-Eso es lo que yo llamo una pony ardiente jeje…- Bromeó él antes de desmayarse.

La unicornio se acercó hacia él y tocó su frente, el pegaso tenía ya algo de fiebre pero ella no pareció preocuparse mucho.

-Vaya idiota- Dijo e hizo una mueca de desaprobación para luego tele-trasportarse junto con él hasta fuera de la cabaña, abrió la puerta mientras levitaba con magia el cuerpo del pegaso quien dio un quejido cuando ella lo dejó caer sobre una mesa de madera.

-Te advertí que no fueras- Sonó una voz en la oscuridad a lo que ella solo dio un suspiro.

-Lo siento abuelo pero…- Respondió ella y mojó un trapo con agua para ponerlo en la frente del pegaso.

-Bueno, lo hecho, hecho está, ¿Es verdad lo que sentiste?- Preguntó esta voz acercándose a ella y observando al pegaso que estaba ahí en su mesa.

-Sí, él tiene la energía- Comentó ella y al acercar su casco al pony este se encendió con una energía luminosa igual a la que el pegaso había usado en su batalla anterior.

-Entonces, el tiempo llegó- Mencionó el anciano y miró por la ventana a la luz de la luna.

CONTINUARÁ…