CAPÍTULO 3
El inicio del viaje
-Ouch… ¿Cuánto bebí anoche?, Jeje…- El pegaso despertaba al sentir los cálidos rayos del sol en su pelaje, sintió su cuerpo pesado y recordó entonces los sucesos de la noche anterior, como se había internado en el bosque y su pelea contra aquel monstruo, en su vida había visto una criatura como esa, o tenido una pelea de esa magnitud; su cuerpo dolía, su mente divagaba y se sentía cansado, pero, a pesar de todo eso sonreía de la emoción –Espero poder repetirlo alguna vez… jaja… au!, duele reír- Dijo él y se levantó con dificultad, tronó su cuello y se estiró un poco para recobrar movilidad.
El pony abrió del todo los ojos y vio la cabaña en la que se encontraba, estaba algo confundido él recordaba perfectamente el haberse desmayado en medio del bosque después de su pelea, pero cómo es que había sobrevivido, recordaba también a las criaturas que lo rodearon después de que acabó con la mayor de ellas, no debió haber salido vivo y entonces recordó otra figura haberlo ayudado.
-Pero claro- Dijo y sonrió al recordar a la pony, se dirigió a la puerta y pretendía abrirla pero alguien se le adelantó, era el pony anciano, el pegaso se quedó viendo al anciano un momento sin decir nada como pensando en lo apropiado para hablar –Entonces, ¿Es esa su casa?- Preguntó al fin al no saber que más cuestionar.
-Bienvenido joven, su nombre, si es tan amable- Dijo el anciano que fumaba una pipa.
-¿No es muy temprano para fumar abuelo?, Es más, ¿No cree que es malo fumar a su edad?- Preguntó él con una sonrisa socarrona.
-Por lo que veo tus modales no son tu fuerte- Respondió el anciano meneando la cabeza –Supongo que tendré que enseñarte, me presentaré primero, mi nombre es Clever Voice, dueño de esta cabaña, ¿y el tuyo es?- Preguntó de nuevo el anciano señalando al joven con una pipa.
-Silver, Silver Wing- Dijo él imitando el gesto del anciano y señalarlo con su casco, el anciano unicornio no hizo más que menear la cabeza de un lado a otro –Entonces, ¿Fue usted quién me salvó?, porque podría jurar que había sido alguien más joven, y femenina, y sin toda esa barba, ¿Cuánto tardó en crecerle?- Preguntó él cambiando de tema.
-Eso no es de tu incumbencia, y no fui yo quién te salvó, ese agradecimiento se lo debes a mi nieta, está juntando algunas hierbas, volverá pronto, puedes esperarle para que le des las gracias tú mismo- Contestó el Clever Voice y entró a su hogar para acomodarse luego en una mecedora.
-Si bueno, la cuestión es que no tengo mucho tiempo, tengo que volver al pueblo, no sé si lo sepa pero, el bosque puede ser peligroso- Mencionó él manteniendo su sonrisa socarrona.
-¿Y me lo dice el pegaso que estaba jugando al héroe a la mitad de la noche?- Preguntó con sarcasmo el anciano ante lo que el pegaso solo alzó un poco sus hombros -¿Por qué lo hiciste?, me da curiosidad saberlo, ¿Qué te hizo pensar que podrías entrar al bosque en medio de la noche y salir sin ningún rasguño, joven Silver?- le cuestionó el anciano con una mirada acusatoria y llena de reprobación.
-Escuché rumores de que había ponys viviendo solos en el bosque y quise corroborar eso, porque todos dicen que si los hay, entonces deben estar locos, ¿Dígame los conoce?- Preguntó él manteniendo su sonrisa.
-Puede ser, Ahora dime tu verdadero interés en haber venido aquí- Dijo el anciano con una seguridad inquebrantable a lo que el pegaso solo suspiró y asintió con su cabeza.
-Usted es un vejestorio muy astuto- Le contestó sin inmutar su rostro a pesar de que estaba algo sorprendido.
-No en vano cargo tantos años en mi persona, chico- Le respondió él para luego hacer un círculo con el humo de su pipa.
-Buen truco, pero vamos, no te ves tan viejo, supongo que tienes a lo mucho 80 años jaja- Rio el pegaso al igual que el anciano ante la broma, el pegaso tomó entonces un poco de agua.
-No chico, jeje, tengo 120 años- Respondió y el pegaso tosió por la revelación, escupió el agua de la impresión y luego tomó más.
-Jaja, gracioso, me estas tomando el pelaje de seguro- Comentó él pegaso sirviéndose más agua.
-Creerme o no es tu decisión, pero aún no respondes, ¿Para qué has venido aquí en realidad?- Preguntó con seriedad Clever Voice.
-Bueno, si quieres saber…- El pony le arrojó al anciano el agua pero este la desvió con facilidad usando su magia, el pegaso había desaparecido de su vista y desde atrás puso su espada alrededor del cuello del anciano –No es de tu incumbencia, ¿verdad?- Preguntó el confiado de tener la ventaja.
-Tu habilidad es impresionante, eso que hiciste podría haber funcionado contra cualquier otro, te felicito- Contestó el anciano con toda tranquilidad.
-Actúas de manera muy calmada para alguien que tiene una espada pegada al cuello- Comentó el pony algo preocupado.
-Yo no tengo una espada pegada al cuello, es más, tu ni siquiera tienes una espada- El anciano entonces sacó su pipa de la boca y golpeó 3 veces uno de los lados de la mecedora en la que estaba.
El pegaso se encontraba de nuevo en la puerta frente al anciano que estaba en la misma posición de hace unos instantes, confundido, Silver Wing miró a su alrededor y vio la espada envainada y lejos de él, la mecedora vacía y la jarra de agua junto al vaso aun lleno a un lado del lugar donde hace rato estaba recostado.
-¿Cómo?- Preguntó Silver sorprendido.
-Soy un unicornio chico, eso significa que puedo hacer magia, por ejemplo la ilusión en la que te encontrabas- Respondió el pony anciano y esta vez sí entró a su cabaña.
-Pero, ¿Una así de poderosa?, de verdad pensé que era real- Comentó estupefacto el pegaso, había escuchado de esa clase de magia pero nunca pensó que fuese así de impactante.
-Exacto, con mi hechizo te planteé la idea, en el momento en que hicimos contacto visual quedaste atrapado en mi ilusión, sirve mucho para despistar a otros visitantes, ¿De dónde crees que surgieron los rumores que te hicieron venir aquí?, no eres el primero que intenta llegar hasta este sitio, pero debo decir que eres el primero que lo intenta de noche, nunca me hubiera puesto a pensar que alguien tan intrépido, o estúpido, pudiera tener esa clase de idea, debo admitir que de verdad no lo esperaba, un movimiento que ni siquiera yo pude predecir, eso es de admirarse- Dijo el anciano sentándose en su mecedora y cerrando los ojos.
-¿Fue un insulto o un halago?- Preguntó el pegaso arqueando una ceja.
-Un poco de ambos, ahora toma asiento por favor en dónde estabas, mi nieta regresará pronto y podrás acompañarnos para una comida- Dijo él pony y el pegaso obedeció, pensó en escapar pero tal vez ya se encontraba en otra ilusión o algo así que no lo dejaría salir de ahí pronto.
-Entonces, ¿Por qué viven en esta parte del bosque?, están expuestos, me sorprende que no hayan sido devorados por alguna de esas cosas- Comentó el pegaso después de pasar un tiempo en silencio.
-Expuestos, más no desprotegidos, no se ve pero alrededor de este lugar hay una barrera que evita que cualquiera de esas criaturas intente llegar hasta nosotros, además, tenemos ciertas habilidades extra que nos brindan mucha ventaja sobre ellos- Respondió el anciano despertando más curiosidad en Silver Wing.
-Entiendo, sí, me imaginé que algo así era- Contestó el pegaso y guardó silencio de nuevo hasta que el anciano le llamó la atención con un silbido.
-Aun no respondes la pregunta chico, ¿Qué te hizo venir al bosque?- Le preguntó de nueva cuenta el anciano y al fin el pegaso se rindió y decidió hablar con la verdad.
-No sé, la verdad, bueno, más bien, no sé cómo explicarlo, estaba en camino hacia otro lugar hace unos días cuando de pronto sentí como si algo atrajera mi atención hacia aquí, seguí el sendero por mi cuenta, pues ya sabrá que no soy alguien indefenso jeje, pero en fin, seguí ese sentimiento dentro de mi ser, mis instintos nunca me han fallado antes así que les hice caso, caminé y caminé hasta llegar al pueblo cercano, pensé que era ahí de dónde provenía el llamado que sentí pero aun y cuando busqué en todo el pueblo, no hallé nada, de hecho dejé de sentirlo, hasta hace un par de noches, sentí de nuevo ese llamado desde este mismo bosque, pensé estar loco pero cada noche seguía sintiendo que algo me atraía hacia este lugar, pregunté en un bar nocturno y al oír el rumor de alguien viviendo aquí decidí venir, y ¿por qué de noche?, Porque volví a sentir ese llamado, más fuerte que antes y bueno el resto es historia, peleé con monstruos y según usted su nieta me salvó así que esa es mi historia, ¿satisfecho abuelo?- Preguntó él con la ceja levantada.
-Gracias por tu honestidad chico- Contestó el anciano y en ese momento la puerta se abrió y la nieta del unicornio entró –Oh, bienvenida de vuelta- Saludó el anciano con alegría.
-Hola abuelo, ¿cómo va el pony?- Preguntó ella y sintió la presencia del pegaso con su nueva forma de ver.
-Ya te diste cuenta, ¿no?- Respondió el anciano que volvió a fumar de su pipa.
-Hola- Saludó el pegaso agitando su casco.
-Parece que ya estás mucho mejor- Dijo ella acercándose al pony.
-Oye, gracias de verdad por ayudarme, me salvaste, y también gracias por su hospitalidad, pero creo que ya he estado demasiado tiempo aquí y bueno no me gustaría incomodarlos de ningún modo así que solo tomaré mis cosas y me iré por donde vine, no se preocupen sé dónde está la salida y les prometo no perderme, tampoco le diré a nadie acerca de este lugar, aunque la verdad no espero que me crean en algún lado si se los digo- Respondió él con mucha prisa y buscó su espada.
-Espera, ¿has comido algo?, si quieres te puedes quedar, después de la pelea que tuviste ayer tal vez necesites comida para recuperar energía- Sugirió la unicornio que ponía las cosas que traía en una mesa, el pony la miraba con atención pues algo le llamaba la atención en ella.
-No gracias, tengo lugares a donde ir y la verdad es que…- Se detuvo al escuchar el gruñido de su estómago –Bueno, tal vez un plato solamente jeje- Corrigió él para regresar a la mesa de la cabaña.
-¿Qué hay para la comida de hoy entonces?- Preguntó el abuelo de la unicornio.
-Lo mismo abuelo, un poco de sopa, debemos comerla o se echará a perder sin que la podamos terminar y no quiero que se desperdicie nada de comida- Dijo la unicornio para luego tocar con su casco varios utensilios hasta dar con los platos y servirlos, uno para cada quien, Silver Wing no dejaba de poner atención a la forma en que la pony hacía las cosas que debían ser sencillas.
-En eso tienes razón- Contestó el anciano tomando su cuchara con magia, su nieta hizo lo mismo buscando con su magia la cuchara lo que confundía al pony hasta notar que la yegua tenía los ojos cerrados todo el tiempo.
-Adelante, puedes servirte- Mencionó la pony volteando hacia el pegaso.
-Ah sí, gracias- Respondió Silver y empezó a tomar la sopa, Durante la comida los dos ponys le hicieron varias preguntas, nada que él no pudiera responder solo que venía de un pueblo lejano y que se dedicaba a distintos trabajos a las villas a las que iba para ganarse la vida, recientemente, según mencionó en los pueblos estaban comprando pedazos de monstruos para fabricar objetos muy resistentes, ya fueran las alas de las criaturas voladoras o las garras de esos lobos negros, todo era bienvenido incluso colmillos y pieles.
-Entonces, Silver ¿verdad?, ¿de dónde vienes, con exactitud?- Preguntó la unicornio.
-De las tierras del norte, ahí me crie al menos hasta que mi familia y yo nos vimos forzados a salir de ahí, eso de verdad que fue doloroso, las tropas de la emperatriz oscura llegaron y tomaron por asalto el pueblo, los soldados que la defendían pelearon con valor, pero la caída fue inevitable, pero al menos pudimos escapar, me separé de mis padres en todo el caos y estoy por mi cuenta desde entonces, de alguna manera he logrado sobrevivir, aprendí a pelear y me cuido solo- Comentó él sin dar señas de ninguna emoción para luego tomar un vaso de agua.
-Tiempos difíciles, todos hemos vivido chico- Dijo el anciano que encendía su pipa de nueva cuenta.
-Si, en todos lados a los que voy encuentro ponys pasándola mal, esta villa es el lugar más calmado por así decirlo, aunque, me pregunto si habrán sobrevivido la noche, mmm- Mencionó el pony poniéndose pensativo.
-Seguro que están bien, no te preocupes- Dijo Trisha para levantarle el ánimo.
-¿Qué?, no, no me preocupo, solo me da curiosidad eso es todo- Contestó él para luego terminar su sopa –No estuvo nada mal, de verdad tienes talento en la cocina emmm- Decía Silver Wing pero se dio cuenta de que desconocía el nombre de la pony.
-Trisha, Trisha Spell- Contestó ella y extendió su casco hacia el pegaso.
-Silver Wing, a tu servicio jeje- Dijo él respondiendo el saludo y cuando sus cascos se tocaron ambos recibieron una especie de choque de energía que iluminó los ojos de ambos y vieron parte de la vida del otro, se soltaron de inmediato asombrados y espantados por el evento ocurrido.
-¿Están bien chicos?- Preguntó el abuelo de Trisha preocupado por la reacción de ambos.
-Si abuelo descuida solo fue…, extraño…- Respondió ella algo agitada y volteó hacia el pegaso.
-Tu estas…, ¿De verdad no puedes…?- No se atrevía a terminar esas frases.
-Sí, digo no, no puedo ver, nací así, ¡¿okey?!- Comentó ella algo molesta.
-Lo siento yo no… lo siento, debo retirarme- Dijo él y se levantó para luego salir de la cabaña más no se fue, sino que se recargó en un árbol cercano -¿Qué fue eso?- Se preguntó a sí mismo pues era algo único lo que había ocurrido.
-¿Te encuentras bien muchacho?- Preguntó el anciano que lo había seguido después de calmar a su nieta.
-Sí, yo solo, sí, estoy bien- Respondió él tomando su rostro.
-¿Qué fue lo que ocurrió?, ambos parecían muy alterados y mi nieta no quiso hablarlo, ¿puedes decirme tu?- Preguntó el pony anciano al pegaso.
-No lo sé la verdad, solo que al tocar su casco, pude sentir una energía recorriéndome y luego vi varios recuerdos que no eran míos, lo sé porque nunca en mi vida había visto yo esos lugares o a esos ponys, lo vi, usted es la que la crió, sus padres están… ella es… ¿Qué clase de hechicería es esta?- Preguntó tomándose la cabeza de dolor.
-No es ninguna hechicería joven guerrero, es solo una señal- Comentó él serio.
-Una señal ¿De qué?- Preguntó Silver Wing aun algo sorprendido.
-Una señal de que pronto las cosas van a cambiar por aquí, ven, necesito que escuches algo- Comentó el anciano y con una señal lo invitó a pasar de nuevo, esta vez el pegaso no se negó y obedeció sin más.
-Abuelo, ¿Qué es todo esto?- Preguntó Trisha que tomaba una taza de té para calmar sus nervios, para ella había sido también una experiencia no tan grata, pudo ver los recuerdos del pegaso, al menos varios de ellos, muchos dolorosos pérdidas de amigos y sobre todo de alguien a quien no podía identificar, pero segura estaba que tenía que ver con la espada que portaba ese pony.
-Solo vuelvan a sentarse y les diré todo lo que necesitan saber- Respondió el anciano y ambos ponys le obedecieron –Sé que hay mucho que ahora quieren preguntar pero la verdad es que, Trisha, ya te lo he dicho a ti, tiene que ver con la historia que te conté- Comentó el anciano para después darle un sorbo a su té.
-¿Te refieres a la historia de la princesa que dividió su fuerza?- Preguntó ella a lo que su abuelo asintió.
-Un momento, ¿De qué historia están hablando?- Cuestionó ahora el pegaso que también tomó una taza de té para los nervios que sentía, miró a la unicornio quien sintió los ojos del pegaso sobre ella y volteó en su dirección, ahora sabía que ella estaba ciega pero sintió como si ella pudiese verlo perfectamente, incómodo apartó la mirada y se dirigió de vuelta al pony anciano.
-Tiempo atrás, mucho, mucho atrás, este reino fue conocido como Equestria, regido por sus gobernantes, nadie recuerda bien sus nombres hoy en día esa información se perdió en casi todos lados, pero dicen que después de que la emperatriz tomó control del mundo con sus criaturas de la noche hubo una sobreviviente, una de las 2 monarcas que logró huir, esa monarca un día después de tanto tiempo fue encontrada así tomó la decisión de dividir su poder y así evitar un destino de captura como el de su hermana, juró que ese poder recaería en aquellos dignos cuando el tiempo fuese el indicado en 5 elegidos un poder que se vuelve más fuerte a la luz de la luna han de saber, díganme, ¿Conocen a alguien así?- Trisha se confundió eso era algo diferente y más detallado de lo que su abuelo le había dicho la primera vez que le contó la historia pero el pegaso tenía los ojos muy abiertos y una expresión tanto de sorpresa como de incredulidad.
-Un momento, creo que usted ha perdido el juicio o está ya senil, viejo, ¿Qué insinúa?- Preguntó él con algo de molestia.
-Oye, no le hables a mi abuelo de esa manera irrespetuoso- Lo regañó Trisha.
-Pues lo siento señorita pero eso es lo que su abuelo es, dígame ¿Qué pruebas tiene de lo que acaba de decir más que una simple historia o un rumor?- Preguntó él torciendo luego su labio.
-Bueno, fue un rumor lo que te trajo aquí ¿cierto?- Su respuesta hizo que el pony guardara silencio al no saber cómo contestar a eso –Pero si aún deseas pruebas no tomes solo mi palabra, sino la de la misma princesa de la noche, la princesa Luna- Esto dejó a ambos anonadados por lo que dijo.
-¿Quién…?- Preguntó el pegaso.
-Abuelo… ¿hablas de ella…?- También cuestionó su nieta.
-Permítanme, joven mire esto- Dijo el anciano para luego bajar una caja de metal vieja y abrirla con magia, sacó unos papeles muy viejos, amarillentos y algo rotos y los dio al pony –Léalos por favor, mi nieta nunca pudo saber de esto y algo me decía que no debía ser yo quien se lo leyera, por favor, esto igual resolverá todas sus incógnitas- Dicho esto el pony miró a los dos, el pegaso dudó pero él también quería saber a lo que el anciano se refería, en sus cascos ahora tenía unas hojas, las leyó para sí mismo primero sin poder creerlo.
-Este… bueno… "Me han encontrado, después de todo este tiempo, por fin me han hallado…- Comenzó a leer Silver Wing ¬–Sabía que no escaparía para siempre pero tampoco pensé que fuera tan pronto,… se acercan, me he atrincherado en esta habitación del antiguo castillo del imperio de cristal, vine aquí buscando refugio y solo encuentro destrucción,… ya vienen… los oigo golpear esos tambores, tambores en la lejanía, se acercan… ya están aquí, pronto abrirán la puerta, más es con mi último hechizo que me he de ir… aquí mi vida se parte en 5 mi fuerza será para ellos, una ha sido ya dada y 4 más pronto aparecerán,… los tambores están aquí,… abandono mi cuerpo,… abandono este mundo… suenan los tambores una vez más,… anotación final, si lees esto por favor busca los herederos de mi fuerza ese es mi último decreto envío este diario lejos y ruego porque no caiga en malos cascos, lo siento, siento haber causado esto, han entrado… LUNA"- Terminó de leer el pegaso aun incrédulo de eso.
-Eso es…- Dijo Trisha en Shock.
-Las últimas palabras de la princesa Luna, escritas en su diario para la posteridad- Comentó el pony anciano y dejó su pipa a un lado.
-Pero… ¿Cómo es que usted las consiguió anciano?- Preguntó Silver Wing que volvía a mirar las hojas, había unas cuantas páginas más pero parecían de fechas anteriores y en desorden además que no se podían ver tan bien como para leerse.
-Soy más viejo de lo que crees chico, ya te lo dije, no en vano tuve una vida antes de cuidar a esta pequeña, pero lo que importa aquí es que al fin pueden saber esto- Dijo el anciano mientras se sentaba de nuevo en su mecedora –Si, no falta mucho, les recomiendo a ambos que empiecen a tomar lo que necesitan, el viaje será largo- Comentó el unicornio lo que confundió a ambos y preocupó a la unicornio.
-¿De qué hablas abuelo, cuál viaje?- Preguntó ella.
-El que hay que emprender, la carta de la princesa Luna habla de eso, ustedes son dos de aquellos que recibieron su fuerza, la fuerza que puede hacerle frente a este horror- Comentó el anciano sonriendo.
-Woa, alto ahí viejo creo que esa pipa que fumas te subió el humo a la cabeza- Respondió el pegaso arqueando la ceja.
-Por esta vez concuerdo con él, abuelo, no tiene sentido lo que estás diciendo- Dijo ella concordando con el pony.
-Eso es bueno, estar de acuerdo les ayudará, además no quería decirlo pero de todas maneras habrá que partir, la barrera que puse sobre este lugar no es eterna, caerá y este lugar será destruido sin duda- Contestó el anciano sorprendiendo a ambos.
-¡¿Qué?! Abuelo, ¿De qué diablos hablas? Como que la barrera va a caer, ¿Cuándo?- Preguntó Trisha exasperada.
-Esta misma noche cuando el sol se oculte, ya no es posible mantenerla, así que es mejor prepararse para el viaje- Respondió el anciano pero sin mucha prisa.
-Viejo loco, de verdad esto es demasiado- Mencionó el pony que empezaba a guardar cosas –Si es verdad eso entonces debemos reunir lo que podamos e irnos de aquí mientras aun tengamos la luz del sol, ir directo a la ciudad que está cerca y…-
-La ciudad ya no existe- Comentó el anciano.
-¿Cómo dijo?- Preguntó Silver
-La ciudad ya no existe, cayó anoche que llegaste- Respondió el pony anciano.
-No, o estuve ahí hace poco no pudo haber…-
-¿Crees que la criatura que enfrentaste era la única?, si no me crees ve ahora que hay luz y cerciórate, pero asegúrate de regresar aquí antes del anochecer para iniciar el camino- Ante estas palabras el pegaso negó con la cabeza y salió volando de esa cabaña, atravesó la barrera y de rápidos aleteos se dirigió a la ciudad fortaleza en la que había estado esperando que el anciano se equivocara ya que si era verdad eso y la barrera también caería todo se convertiría en una matanza.
-Abuelo…, no me mientes ¿verdad?- Preguntó Trisha en shock.
-Prepara tus cosas mi nieta, el camino es largo y el tiempo es poco- Comentó el anciano y apagó su pipa para ir a recolectar algunos vegetales que tenía en su huerto personal, mientras, la unicornio asintió y con su magia revisó cada parte de la casa en busca de lo esencial para el viaje y de todo aquello que le pudiera servir ahí afuera, siempre había querido salir de ese lugar ver qué más había fuera de ese bosque en el que vivía, pero nunca se imaginó que tuviese que ser en esas circunstancias, obligada a abandonar el que fue su hogar después de tantos años.
El pegaso volaba a toda velocidad sobre el bosque, al menos la luz del día le daría una ruta directa sin miedo a que algún monstruo saliera y le retrasara en su camino, voló y voló hasta que en cierto punto comenzó a ver algo de humo, se detuvo un poco y negó con la cabeza, no podía ser posible, no podía ser cierto lo que ese anciano dijo, retomó su vuelo con gran velocidad hasta llegar a la villa en la que había escuchado el rumor de la casa abandonada en el bosque, pero solo encontró lo que quedaba de ese lugar.
-No…, no puede ser…- Se dijo a sí mismo bajando al suelo, no podía creer sus ojos, el lugar estaba reducido a escombros, la mayoría de las casas derribadas, otras a la mitad, varias quemadas, de hecho el fuego aún estaba encendido en ellas, la muralla que rodeaba el lugar estaba casi en su totalidad derribada o quemada o ambas, el suelo negro lo cubría todo, cualquier rastro de vida había desaparecido.
Entró caminando al lugar viendo hacia todos lados en busca de cualquier señal de vida, pero era inútil, solo destrucción había a su alrededor, su horror aumentó cuando encontró los cuerpo de los soldados en la plaza, o al menos los cuerpos que quedaban, varios partidos a la mitad o con señas de mordidas y garras y lo peor, civiles inocentes asesinados en una masacre, ni siquiera los pequeños se habían salvado de tal crueldad, cada día noche inocentes por la sed de sangre de esas bestias y él ya no lo podía soportar, decidió regresar con el viejo y su nieta, no es que tuviera otro lugar a donde más ir, quiso por un momento alejarse a hacia otra villa pero algo en su interior no se lo permitió, voló de vuelta a la cabaña no sin antes crear pilares con los escombros sobre los cuerpos que encontró, al menos merecían una sepultura, era sencilla pero con eso tendría que bastar.
-No puedo creer lo que estoy haciendo- Se dijo a sí mismo y luego dio una risa –Bueno, eso me pasa por seguir rumores, supongo que ya no podré pedir un trago jeje…- Trató de amenizar la situación con bromas mientras volaba de regreso a la cabaña, había tardado un poco más por todas las tumbas improvisadas que hizo y el atardecer ya estaba por dar paso a la noche –Demonios pasé más tiempo ahí del que imaginé, tal vez ellos ya se fueron- Dijo el pegaso para luego acelerar sus aleteos.
-Abuelo vamos tenemos que irnos ¿ya tienes todo?- Preguntó Trisha -¿Abuelo?- repitió al no recibir respuesta del pony anciano, fue en su búsqueda y logró sentir su energía fuera de la casa un poco alejado sentado sobre una roca -¿Abuelo qué haces aquí?- Preguntó ella al pony anciano.
-No es momento de partir aún, el joven todavía no regresa- Comentó el anciano con demasiada calma como para ser el que dijo que tenían que irse.
-Pero dijiste que la barrera caería al anochecer, además hace horas que se fue, de seguro ya partió a otro lugar sin nosotros, es lo que quería, ¿no?, irse de aquí- Comentó ella para apurar a su abuelo que solo fumó un poco más de su pipa.
-¿Es lo qué crees?, ¿Por qué no intentas percibirlo?- Dijo el anciano a lo que su nieta solo hizo una mueca, dudó un momento pero luego se concentró, al cabo de unos momentos pudo sentir una energía en su dirección.
-Él viene de vuelta… ¿Por qué?- Se preguntó ella misma.
-Porque empieza a entender lo que significa el encuentro de ustedes dos- Respondió el anciano para luego bajar de la roca y con su magia moverla, esto impresionó a su nieta ya que pudo sentir un hueco en la tierra –Aquí tengo algo para este momento, sabía que un día llegaría así que lo guardé por si acaso- Mencionó él y del agujero sacó una especie de bastón tallado en madera parecía simple pero Trisha pudo sentir un aura mágica emanando de ese pedazo de madera.
-¿Qué es eso?- Preguntó ella y de pronto su abuelo se lo entregó.
-Es tuyo ahora, es un artefacto para magos, ayuda a canalizar nuestros poderes, te servirá por un tiempo, hasta que encuentres algo mejor pero en tus cascos esto será muy poderoso- Respondió con una sonrisa y abrazó a su nieta –También tengo esto- El anciano sacó una saya completa tejida con tela de color marfil y se la entregó además de eso le dio un collar de piedras color amarillo y un par de libros.
-¿Qué… qué es todo esto abuelo?- Preguntó la unicornio al recibir eso tan de pronto de parte de su abuelo.
-Tu madre lo hizo para ti, ella de alguna manera sabía que serías una gran hechicera y te preparó eso, una saya que calma tu mente y un collar para tu concentración, son sus regalos para ti- Comentó el anciano y la unicornio casi quiso llorar, hubiera dicho algo más pero en eso el cielo se oscureció al mismo tiempo que como dijo el anciano, la barrera mágica caía por si misma –El tiempo llegó- Dijo él y en eso el pegaso arribó, detrás de él una gran cantidad de rugidos.
-Ya vienen, los vi, vienen hacia acá, decenas y decenas de ellos, si vamos a irnos es ahora- Dijo él y ambos asintieron, tomaron sus cosas y se disponían a emprender el viaje pero…
-Abuelo, vamos es hora de irnos- Comentó Trisha pero el unicornio anciano no se movía de su lugar.
-Anciano vamos, no tenemos todo el tiempo- Agregó el pegaso pero el anciano seguía sin moverse de ahí.
-Sí, tienen razón, llego la hora…- Dijo al fin sin voltear a verlos –El camino más rápido al pueblo más cercano es hacia esa dirección, joven… cuida mucho a mi nieta- Al decir eso el anciano iluminó su cuerno y transportó a ambos varios cientos de metros para sorpresa de los dos.
-¿Qué demonios?- Preguntó el pegaso al caer al suelo de pronto.
-¡Abuelo no!- Gritó Trisha y trató de usar su magia para regresar pero al intentarlo volvió a aparecer donde mismo, corrió hacia la dirección donde sentía la magia de su abuelo pero una barrera invisible le impidió seguir avanzando -¿Qué es esto?- se preguntó.
-¿Una barrera? Pero como si se supone que había caído…- El pegaso tocaba la barrera cuando una voz sonó en la mente de ambos.
-Lo siento, pero no iré con ustedes- Sonó la voz del pony anciano –Soy demasiado viejo para un viaje como el que tendrán, Trisha, espero que me puedas perdonar… te amo como amé a tu madre, haz sido como una hija para mí, pero debes entender que tu futuro nunca estuvo aquí, al lado de un viejo y demacrado pony, estas destinada a hacer algo grande mi pequeña, tan grande que afectará a todo el mundo en el que vivimos, por eso es preciso que te vayas y que yo termine mi viaje, lo siento, solo espero haberte podido enseñar bien todo lo que sé, ahora depende de ti, Trisha, hazlo por todos y joven, por favor mantente a su lado, ambos se necesitarán- La voz del anciano se apagó, ambos escucharon un rugido estrepitoso, vieron a lo lejos destellos de magia y de pronto… nada, Trisha cayó al suelo al no sentir la magia de su abuelo y empezó a llorar desconsolada.
-Anciano… ¿Por qué?- Se preguntó el pegaso y maldijo para luego dar un golpe a tierra, se recuperó pronto sin embargo –No podemos quedarnos aquí, Trisha hay que movernos ya- Dijo él sabiendo bien que las criaturas los podrían alcanzar ya que sintió la barrera que los detenía ceder de igual manera.
-No puedo… debo volver… mi abuelo…- El pegaso la tomó de los hombros y la miró con seriedad, Trisha no podía verlo pero sentía esa mirada clavada en ella.
-Trisha, se fue… se sacrificó para darnos tiempo, si tu mueres entonces eso que él hizo será en vano también, tenemos que seguir, debes seguir, él lo dijo, estás destinada a algo grande, habrá tiempo para que lo enlutes pero por ahora debemos irnos, anda, rápido por favor- Trisha solo asintió, secó sus lágrimas y tomó sus cosas, el pegaso sin embargó las tomó de su persona –Vamos- Mencionó y ambos corrieron por el sendero que llevaba a las afueras del bosque.
-¿A dónde vamos Silver?- Preguntó Trisha yendo tras de él sin problema pues usaba su magia para sentir las cosas a su alrededor.
-Lo primero es encontrar un refugio para esta noche, de lo contrario seremos presa fácil, mañana ya podremos pensar qué hacer con más calma, por ahora no te detengas por nada- Respondió el pegaso que trotaba al paso de la unicornio para no perderla de vista mientras a la vez trataba de divisar un lugar que les sirviera de refugio -¿Vas bien?- Preguntó él volteando un momento.
-Sí, no te preocupes por mí- Respondió ella; Silver se sorprendía pues a pesar de que Trisha era ciega, corría y esquivaba obstáculos tan bien como cualquier otro pony y quizás mejor que ellos.
Después de correr por varios minutos sin parar lograron encontrar una cueva en el suelo que estaba bajo algunas rocas, entre los dos las retiraron para luego entrar, descubrieron que eran unas viejas minas abandonadas por lo que se adentraron aún más, dejaron algunas piedras en la entrada para cubrirla un poco y que no los pudieran seguir pero para que pudiera entrar suficiente aire, terminaron exhaustos pero al fin podían descansar un poco de su huida.
-Creo, creo que estaremos a salvo aquí- Dijo el pony que respiraba con la boca abierta para jalar más aire -¿Estás bien?, ¿me escuchas?- Preguntó él pero solo vio a la unicornio darse la vuelta y empezar a sollozar –Oye…-
-Cállate, no digas nada, todo esto es tú culpa- Mencionó ella triste.
-¿Cómo es que esto es culpa mía?- Preguntó él confundido.
-Si… si no hubieses aparecido nada de esto estaría pasando, mi abuelo seguiría vivo y estaríamos aun en nuestro hogar- Le reprochó ella sollozante mientras su magia y energía reaccionaba a sus emociones y empezaba a causar algunos estragos alrededor.
-Am, Oye, cúlpame todo lo que quieras, pero a menos que desees enterrarnos vivos bajo toneladas de roca y escombro te sugiero que te relajes un poco, por favor- Dijo el pony poniéndose en guardia al ver la cueva en la que estaban temblar algo, Trisha pareció darse cuenta de esto y se forzó a sí misma a tranquilizarse para evitar un derrumbe –Gracias, ahora escucha, iré por un poco de leña para encender unas cuantas brazas, tu espérame aquí, ¿puedes hacer eso?- Preguntó él a lo que la unicornio asintió.
Después de unos minutos el pegaso regresó con un par de ramas pequeñas, los partió con sus cascos y los hizo pedazos más chicos, juntó unas rocas con las que hizo un círculo y hecho algo de pasto seco y parte de esos troncos cortados, luego tomó dos varas y empezó a frotarlas una contra la otra para encender una pequeña llama pero eso supuso ser un poco más difícil de lo esperado, sobre todo porque quería solo una pequeña llama.
-Permíteme…- Dijo Trisha acercándose –Ascuo- Recitó y de su cuerno emergió una pequeña chispa roja que cayó sobre el pasto seco prendiéndolo al momento.
-Gracias- Comentó Silver impresionado, manejó la pequeña flama hasta que esta envolvió a los troncos y se volvieron brazas, eso les daría algo de calor y no los ahogaría por la falta de oxígeno –Eres muy buena en la magia- Agregó él complementando a la unicornio.
-Solo soy buena porque mi abuelo me enseñó todo lo que sé, ahora sin él…- Respondió ella creando un silencio incómodo.
-¿Bromeas?, Eres excelente a tu manera, sí, tu abuelo te enseñó, pero ¿De qué hubiera servido eso si no lo hubieras aprendido, eh?, tu aprendiste porque tenías la capacidad de hacerlo y un gran maestro aparte, pero el crédito es tuyo, o al menos la mayoría si quieres pensarlo así, no conocí a tu abuelo como tú, pero pude ver lo mucho que se preocupaba por ti y cómo te quería, y ahora, estamos aquí tú y yo, No sé por qué tu abuelo hizo lo que hizo, pero confiaré en su palabra por la confianza que tú le tienes a él y haré lo que él me pidió, voy a estar contigo y cuidarte, pase lo que pase, te prometo que no te abandonaré, ¿qué dices?, te cuido la espalda si tu cuidas la mía- Comentó él y acercó su casco a la unicornio quien sintió su rostro calentarse un poco ante las palabras del pegaso –Oh perdona, olvidé que no me puedes…-
-Puedo verte- Dijo ella sorprendiendo al pegaso –Mi abuelo me enseñó cómo ver, antes de que regresaras me dijo una última cosa, que mi poder me permitiría saber lo que hay a mi alrededor, no solo mi magia, también este poder que emana de mí, de nosotros, puedo sentirlo, cerca de ti es más fuerte, lo sé porque, puedo verte, en mi mente, pero puedo hacerlo- Mencionó ella y extendió su casco hacia el del pegaso, ambos estrecharon sus cascos y sonrieron al haber llegado a un acuerdo.
-Lo mejor será que descansemos aquí, es poco probable que nos encuentren, ya en la mañana iremos por el rumbo que nos marcó tu abuelo, al llegar al siguiente pueblo, pues ya nos las arreglaremos- Dijo Silver recostándose sobre una piedra.
-Está bien, descansa- Contestó ella y se recostó cerca de las brasas para dormir.
Ahora los dos estaban por su cuenta, sin saber que desde el momento en que abandonaron la cabaña formaban ya parte de algo más grande, mucho más grande.
CONTINUARÁ….
